Monday, March 10, 2008

Meditación sobre el deleite

A Hazel


Disfrutaré el sabor de tu fruta, Tiphareth.
Anheloso estoy por tu abrazo. Cálida y sensual
te sospecho, porque ví tu hermosura
debajo del vestido. Disfruté tu aroma.

¡Oh, dulce beso de la vida!
donde quiera que te imagino, sin perseguirte,
te encuentro, me detienes, me invitas
a quedar, a reposar en tus senos.

¡Oh, dulce beso de la vida, me tienes
apresado por la espalda, pusíste una argolla
en medio de mi ombligo, estoy agradecido
de tenerte y es innecesario ya desear algo más!

En tí, todo lo tengo. La amargura ha muerto.
Tengo la belleza apetecida, tu devoción, Tifaret.
El poder de activarme en alegría y comerte
por deleite, cada noche, y arrobarme en tu belleza
cuando me despiertas y pides tan poco: un poema,
una canción, un momento exquisito de horizonte.

(De mi primer poemario adolescente en los años ’70)

De Tantralia

Los senos cósmicos




a Catrina Falbo



… si no eres consciente de lo exterior, probablemente
no alcanzarás lo interior:
J. Krishnamurti

Para dar santos nombres de japa
a lo que yo llamo dos ricas peras,
dos delanteras iluminaciones,
yo no tengo que ir a la India.
Yo repito: ¡Tetas, tetas, tetas!
el mamtra de tus pechos sin cobertores.

Grabo en mi memoria los conos
con la tersura que yo sospecho
y doy la ventaja a mi garganta
desde antes de evocar
las entidades que han sabido
derramar la galaxia
con leche y miel del Universo.

¿Para qué mirarse el ombligo
en un túnel nirvánico en las frías Himalayas,
si detrás de mi puerta, donde está tu regadera
tienes la T-shirt que te las cubre,
cómplices carcelarias de tus palomas,
pares de japa japa
y por las que yo escribo
su texto en mis labios
y fluyo aliterativamente
hasta que el gozo supremo
eche mi torre abajo?

¡Tetas, tetas, tetas!
Puede que las dualidades de tu pechuga
primorosa no estén disponibles
para mi espacio-temporalidad,
aquí y ahora... ¡maldita sea!
porque hay tela encubridora
cuando no tienes que bañarte,
conspiración de corpiños.

¡Pero no importa!
Continuaré el modesto ritual
hasta que seas mi vecina favorita.
Y no necesitaré dar santo nombre
a tus chichihualli que, divinamente dicho,
son dos tetas maravillosas.

Uno mete el ojo por la cerradura.
Agujera su anhelo insólito de milagros.
Asalta el techo, se descalabra
en volúmenes de esperanza,
pero sólo a tí, japa ninfática, fiat, el hágase,
ahí te voy, sáciate, mirón,
cuando asesinas el brassier en los pasillos
y exprimes dos fantasmas en mi boca.

Cada vez que te veo, ¡mantrizo!
y tú lo sabes; me preparo para santificar
el delicioso instante en que desnudas
tu torso para ir a la cama.

Con mis ojos, he descorrido la luz
y robado lava de tus volcanes
para que tus japa japa madruguen
entonces, friolentos
de aliento y mordiscos.

2-5-1984 / Tantralia

La raíz / Meditación sobre el primer chakra


Conexión con la tierra es mi raíz.
Desde esa base, sefirot salvaje, me sostendré
como vasija que espera el agua, como torre
o columna vertebral del acueducto místico.

Ahora dáme el tallo, porque chupo lo que puedo
y quiero más de las tierras secas y abatidas.
Uneme al bien de tu mundo estructurado.
Sé bastón adicional para mi cárne.

Añádeme las hojas de la fundación.
Yesod, ven como un vientre a mi reino.
Con tus promesas de hojas estaré seguro,
me conectaré con el sol y el viento.

Mírame, abrazo los árboles que encuentro
en el camino. Estoy lamido por un perro cariñoso,
enternecido por un gato que alimento.

¿A mí, quien me alimentará de hoy en adelante?

3-4-1979 / Tantralia

Para despertar a Leti

a Leti Robles, guerrerense adorable

Leti es un dulce mesón.
Se mece trayendo en sus manos
una copa de prana hasta mi mesa.
Sus pasos cuelgan en la gracia.
Cuando se aleja de mi espacio
yo sé que ella es algo más que la fugaz partícula
(es concreación hadrónica).

Su amor es permanente.
Su presencia inefablemente deseada.
Hágase ella ¡amor humano!
let there it be! Let Leti V-ictoriosa!

Se me antoja más que el mole.
Me gusta que exista su tamal en mis cumbres.
Con ella comeré partículas de encanto.
Beberé en su vía láctea
su lluvia sideral... ¡será mi gozo!

¡Cómo mece sus pezoncillos cuando camina,
chozpa en mi aramio, danza ante mis lebrillos!

Voy al mesón y a mis ojos mece
como puertas de su hostal,
¡me encanta su coquetería!

Hoy me sonrió, misteriosamente,
dio señal de promesa, seguro que me quiere.
Voy a recibirla en ese paraíso todavía secreto
que se llama el Campo de Higgs.

Mi casa es su casa hasta en la incertidumbre.
De mis meseritas favoritas, ella es una:
la más pura, tierna hasta en el rabillo de sus ojos,
graciosa en su nariz, con la cual habla.

Todavía huele a Acapulco,
a vírgenes palmeras, a cocos jamás mordidos,
a senos jamás chupados; pero qué espigada
esa espiga del amor, esa dura masa tan protónica.

2.

Me imagino ya... en la Laguna de Cayuca
(ella dijo que irá conmigo...)
donde su sexo es fauna silvestre,
cómo poblaré sus cielos púbicos con pájaros
que una vez cantan han de multiplicarse;
trinarán encendidos sobre pequeños islotes
y serán el estuario exótico que provea.

De seguro, cada célula de su piel
es húmeda, tersa, fresca, incontaminada.
¡Y qué laguna de tres palos, al penetrarla,
explorándola yo, de esquina a esquina,
con aves de mil especies y colores para soñarla
con empirismo de deleite y acceso mutuo
a los cielos que tenemos tan adentro
cuando amamos, cómplicemente voluntarios,
lúbricos, cochinamente evolutivos!

Con mi rodilla derecha, abriré sus entrepiernas.
Sorprenderé el escozor, su químico lenguaje.
Su tersura amaga con ricos hormigueos
y comunica antipartículas que son amparo
del equilibrio térmico que cruzan intersticios
del espacio al 99.9% de la velocidad de la luz.

¿Qué da estructura al vacío, me pregunto,
cuando elevo mi hadron collider
al agujero y empujo ricamente
hasta los puntos
de sus internas estructuras vaginales?

Con esta niña, sabiduría de mi erotismo,
se maja al amasijo de protones;
se desgranan como avellanas,
duramente golpeadas
(los protones sueltan al quark
y al divino bosón;
los antiprotones surgen
con su olor de shalimar
para mi olfato y mi lengua los cata
como si fueran la vainilla de Papantla
y mis labios se relamen,
desde ahora y para siempre,
como si reclamaran el rictus de una mermelada
de fresa de Clemente Jacques!)

3.

No me interesa Acapulco sin tí.
Aquí me tienes porque estoy contigo.
Tus playas, no son turismo de estampa,
tus playas son para mí, tú, mi palmerita humana,
tu femínea silueta, tus besos húmedos.

¿Qué más esplendente campo que tu cuerpo silvestre?
... ¡tu mestiza tibieza de laguna!
¿Qué tres palos más anhelados que los que son posibles
cuando agarro tu cintura y echo ombligo abajo
tu calcetería de Cannon Mills,
incluyendo las likras spandex de tus bragas
que han cubierto tus muslos para que no sean friolentos,
sino la tibieza en mis manos?

¡Ay, me vuelas los ojos y la tapa de los sesos
como si fueras tú mi proton smasher!
Por eso no te voy a despertar.

Viéndote, desarropada sobre el lecho,
hasta que no puedan mis manos contenerse
y tenga revolcados, por giros isotrópicos,
mi vocación de clavadista temerario,
permaneceré un rato más.

Después me lanzaré a los riscos de tu cuerpo,
desde una altura de picacho coralino,
hasta el fondo de la insondable y oceánica
tersura de tu cuerpo!

Madruga a gusto, Leti,
descansa, yo velo; mantrizo,
let there it be! Let Leti V-ictoriosa!
Quiero tu campo de Higgs,
tu espacio más íntimo y sereno.

2-7-1998 / Tantralia

Homenaje a la Flor de Loto

A Siva, el Bienhechor y Señor del Tiempo

Tú, alumno caído en el pozo y la echada
ante la gracia amorosa del polo masculino,
siendo yo el Niño y Anciano de los Días,

recibíste mi secreto. El que da y quita soy
y doy lo más indispensable, el Ser y la Energía.
Tú eres mi flor, mi corazón es uno de tus pétalos.

Tu mente es uno de mis tesoros. El alma,
uno de tus encantos. Tú, alumno mío,
no naufragarás en estanques perennes.

Me dividí en dos mitades para quererte más.
Sacrifiqué mi inocencia; te enseñé el lingan-yoni.
Dejé mi casa del Más Allá de Todas las Cosas

y me puse, rumbo al pozo, densificado por tus zozobras.
Fui a sacarte. Te sequé con mis besos. Acudí a tu lado
para enseñarte mi danza, mi erotismo. El misterio.

Te dí a mi amante, Parvati; mis aguas en la visible turbulencia
de las formas feroces. Te mostré mi lengua azul y mis tres ojos.
Te instruí con las potencias fecundantes de la vida, sol y luna.

Que nadie vuelva a decir que no soy visible. Te ofrezco
el Ajna-Chacra, mi tercer ojo y mis manos que todo
lo escarban desde lo más remoto y lo inmanifestado.

Que no vuelvan a decirte que soy amorfo e inextenso.
Formé el espacio de Sadasiva para que habites, la tierra
de Mahadeva, el agua en Uma y el fuego de Bhairava.

Que no vuelva la mentira a reinar como avellanas
en lugar de mi sospecha, que es mi almendro duro.
Hay un deseo que admito como el más precioso:

Que tengas Atman, que intuyas mi Unidad, lo mismo
que a la Madre de las Formas, que sepas
lo que es posible por Bitul autoanulante
y por misericordia. Mi contenido te rebosa.

¡Qué generosa es la Vida que te doy!
En tu seidad, puse la corona de mi dicha,
Kether de mi reposo. Te entregué la danza,
el erotismo, la energía, el calor de mi Aliento.

No digas, no vuelvas a insinuarlo jamás,
que el placer obstaculiza que veas mi rostro
y que la vasija que eres y yo lleno se tapó.

Un día, cualquiera entre mis eternidades,
eché mi respiro de contento y el prana dio vida
a las cosas, y te entregué, con mi desfogue,
la posibilidad de mis muchos caminos,
el Saktipat, entre ellos.

Un día, cualquiera fue entre mis años y edades,
madrugué y aún vencí la noche, amándolas
a todas, sin renunciar a ninguna: mía fue Kali,

la negra más pura, Durga, la guerrera más lúbrica,
mía Laksami, Saraswita, pues todas las vírgenes
son mías, y no hay castidad ni orgullo que no sepan

de mi orgasmo ni lo quieran desde el fondo de sus almas.
Sus pensamientos son los ritmos contractivos de mi perineo.
No hay tristeza postcoital que no muera en mis éxtasis;

no hay mundo humano que no admita mis pulsiones instintivas.
Pequeño crío, alumno del estanque, dos enseñanzas te expongo:
Toda la vida-creación-externo mundo, tu pene y tus timbales son divinos.

Desoye a los que siembran culpas y vergüenzas, oradores
de recato y mojigaterías, fornicarios autodegradados, caprichudos.
Quien niega la continuidad natural del mundo y el placer posible,

me ofende. No lo buscaré en el estaque. Lo dejaré en el pozo
por largo rato. No diré el trecho más seguro para verme, Bodhichitta.
No lo pasearé por los mundos que transitan los bardos tras la muerte.

5-16-1991 / Del libro Tantralia

La personificación del gozo




Where there is joy there is creation. Where there is no joy
there is no creation; know the nature of joy… Where there
is the Infinite there is joy; know the nature of the Infinite:

Chandogya Upanishad, 7-16-25


Voy a tapar este falo lujurioso y encendido.
Esta pija en la esfera de la kama.
A merced del mundo que ha vivido,
me convoca una mujer con sus hormonas.
Cantaré mis suspiros donde está
la naturaleza de su gozo. Gemiré junto a ella.

Tengo que alimentar su voz porque me ama.
Me dice muchas veces: «Te quiero»;
se cuelga de mis hombros, me estremece.
Es Parvati, hija de sus propias glorias naturales,
heroína de la noche, el coito, o de mutuos placeres,
instrumento de lujuria desatada.

Mataría ese demonio audaz de su energía.
Es demasiado salvaje, me erotiza.
Es calor, se arma con los fuegos
de la tierra, se avolcana, se humedece,
se humilla, cuando sólo queda a mi opción
echarla en revolcones en mi cama, seducirla,
complacerla, indulgirme a contragusto
de mi célibe gracia, enigma que es mi voluntad.

Lo mato, muchas veces lo hago. Pero Kama
es más listo que el gozo. Hambre irresistible
de Ella me da, sed de sus derrames,
fascinación por su olor maravilloso.

Lo mato y regresa, siempre más poderoso.
Soy el célibe auténtico, misterioso, asceta,
autodeterminado, destructor de lo que invade
mi calma, y adorno mi cabeza con cuernos
que yo me doy, la abundancia en mi corona glandis.

Vinieron otra vez. Ella y él. Kama en Parvati.
Y él, satisfecho de esconderse en su estuche
velludo debajo del ombligo, o en turgencias de senos
y circulares nalgas. Lo trajo. Con ella, él desafía.

Voy a enceder mi tercer ojo. Nada arde más
que la luz, nada incinera, partícula por partícula,
al que medita, círculo por círcelo, en torno el espinazo.

En mí, dueño de cada fundamento, creador
de cada estructura visible, o escondida
en lo inmanifestado, en mí el más viril ente el cosmos,
lo quise todo, hasta el orgasmo, la indulgencia
de su abrazo, el calor de mi Amada.

Voy a formar tapa, castidad y ascetismo otra vez.
No se acabó el placer, voy a crearlo. Esta energía
del lingam, insertado en la yoni, que sea fuego creativo.

Del libro Tantralia

Homenaje a Epicuro



Todos los placeres son un bien por el hecho
de ser conformes con la Naturaleza:
Epicuro


La moral más alta es feroz:
¡vivirse a plenitud como individuo!
con honesta malicia lejos del que controla.

2.

Esta es la grandeza:
¡compartir entre iguales!
El éxito personal es intransferible.
La máxima efectividad depende de uno mismo.

3.

El único ser moral que hay sobre la Tierra
es el que tiene ojos de pantera,
oídos muy abiertos, tallo espléndido,
manos audaces, tranquilas y ligeras.

4.

La moral es erótica y creadora
y no rehuye el desafío, el salto
entre demonios que niegan la vida.

5.

La moral no tiene arcanos ni infiernos
ni democracias de paja o de acero;
no tiene jerarquías en la piel ni en el Estado.
Ni carnaval ni máscaras.

6.

El individualista orbita por afán de su causa.
Sostiene su equilibrio. Enciende
agujeros negros para que haya inmensidad,
galaxias comunicantes, reversos de entropía.

8.

Los morales primiginios, ladrones de bruta entereza,
íntegros eróticos del Ananda, son ilustres inocentes.
¡Los únicos libres, exentos del yugo del Destino!

9.
El único moral no administra por migajas
el sexo, el alimento, la misericordia,
la clase, la justicia, el conocimiento.

10.

Los morales piensan, se disciplinan,
se ponen en control y en negocio perpetuo.
Administran el porvenir. Su consciencia
está al comando, sin inculpadores,
sin sacerdotes, sin psicologistas, sin Estado.

11.

El ladrón cósmico se reventó del minutero
de las horas geocéntricas y deshizo
los calendarios supercheros y la fe bicameral.
Supo que no hay mecánicas capturas,
reos de Tiké, adictos a la Némesis,
posesos del Demiurgo.

12.

No es moral la violencia ni la coersión
ni la impostura ni la convocatoria obligada
de tribus que no piensan; pero opinan
y protestan y censuran y castigan
con maniática afrodisia de cínicos
y orgásmica faena de burlones.

13.

Society everywhere is in conspiracy against
the manhood of every one of its members:

R. W. Emerson


No es moral la nueva Babilonia de babosos.
Ni la ciudad de los grandes platónicos
ni los grandes imperios ni la prensa coqueta.
Ni las misas de vanagloria
ni las mansedumbres hinduístas.
Ni las sendas del Tao con malabaristas
de Sendero y Flor de Loto
ni huele-pegas ni peyoteros
ni santeros ni teosofistas
ni dualistas de fría misericordia
y peladas rodillas
ni absurdos de la Eucaristía
ni papistas de la cruz y el misticismo.

14.

El moral no juega a los dados con los dioses.
Se robó el Arbol del Conocimiento,
fruto por fruto, hoja por hoja.
Para él, la muerte ha muerto.
La vida roba vida, biología sin límite,
juventud eterna, tiempo cósmico.

15.

Los únicos morales que hay sobre la Tierra
con gozo se comen el pan;
con lo indispensablemente necesario
son felices; navegan la mar, no los estanques.
Vuelan a los cielos de infinitos posibles.
Hurtan del amor cada delicia
porque viven desnudos,
desvestidos de anti-civilización.

16.

Los únicos morales son valientes y generosos.
No comulgan con burócratas ni con sabihondos.
No apoyan a gendarmes ni exorcizan con miedo
las sabidas miserias de la desventura cotidiana.

17.

El único moral que hay en la Tierra
controla la esperanza, porque es fuerte,
soberano y empírico; su miseria
no la dicta el más allá
ni la riqueza la espera de holocaustos
de propiciación ni de sibilas ni de pitonisos.
Ni de horóscopos huisce diei
ni de la Heliópolis ni del Vaticano.

18.

Razonar es su única epistemología.
El interés propio, su única ética.
El amor: su única conducta.
La creación, su única misión.

19.

El moral es rival de los parásitos
y en la Tierra de los Violentos no quiere
ni la choza más humilde ni la palmada
de poderosos ni la doncella más espléndida
ni la fama de sus triunfos
ni la aprobación más dichosa.

20.

La moral más alta es feroz:
¡y el estado natural: ser ladrón de su espacio,
controlar el universo, rescatar al amor!

Del libro Tantralia

Homenaje a Pan




¡Qué hermosa santidad
tiene tu cuerpo, peludo en el pecho,
caprino en las costillas, tierno en el semblante!
Seguro que tienes la mente en los talones
y sudas flautas por cada tejido,
célula por célula, núcleo por núcleo.

¡Pan-Todo... pan-inclusivo,
sin levadura, pan natural,
pan saturado de pan!

Sátiras semillas diseminas
dentro /fuera / entre las piernotas vegetales
de la Tierra y los senos derramados de los cerros.

Pan de leche llovido en galaxias explosivas
como Vaca Voladora que fuíste de los cielos
y Gotas de Castrado sobre Urania
y espuma del mar y todo infierno y todo Gólgota.

2.

En días de la Primavera del Mundo,
en aras del rapto de lo bello, Ofión-Bóreas
recorriste los huertos arcádicos
y fuíste por tus caprichos, desnudo:
ninfas de los ríos, sin escapada.

La piel convocó a hermosura viva
y el pulmón echó su meta de salvar
cada divino grano de onticidad y honra,
cada espacio de aire, brisa y aroma.

En la divinidad de esta voluntad,
se construyeron nudillos y manos anchas,
bulla de piernas, el ardor cabrío.

Y se manifiesta la boca,
bendice lo universal y lo íntimo,
lo cósmico y la sustancia,
la esencia y la privacidad.

3.

Te ofrendo mi testae,
recibida como abrigo exterior a mi semilla,
cáscara de gameto fermentado
que creyó en la esposa del testiculus.

Cierta evidencia en las orquídeas prefigura
que la concha es un angeion vacío.
Tú no hagas caso: te doy fe
de que estoy testiculatus
con mi tubérculo muy sólido,
lleno de ovas, rico en amnios,
disponible para el cigoto, tête-á-tête.
Te dejo mi testosterona para
la vivípera afrodisia que te plazca.

4.

A veces, no siempre,
me lo amacizo contra mi pecho
como otro corazón que me hace falta
y me dejo llevar por su latido,
más iluminado que el mío,
a pesar de lo oscuro y voláfugo.

A veces, tenemos que bailar juntos
sin que nadie nos vea, como en las cuevas,
antes de salir a darnos a gregarios rituales
con las gentes del mundo.

Don Nadie nos fuñe costilla abajo
y giramos con talones de cómplices
y como trompos dulcemente amarrados
del ombligo.

El coloca sus manos sobre mis hombros
(¡para que no lo hagamos!)
ya que tendremos que bailar
lo menos tristemente que podamos.

Su bestia me observa con ganas
de besarme o morderme,
al menos, hasta que aparezcan
las putas ninfas que invocamos.

Es tan triste estar solo,
tiernamente indefenso, con un corazón
que tiene arpas en sus silencios,
violines en el estómago.

Busco de mi esqueleto y mis mañas
alguna parte que lo identifique
y pregunto inútilmente dónde estoy
y por qué esta sucia felicidad de segunda mano,
esta generosa miseria de ejemplos
de otras poses y regularidades,
este baúl con memorias
de inútiles conveniencias...

Por eso, el corazón desciende
como geotrópica estrella, redentora,
y se posa en la concha más dura y amarga.

Se reinventa su cintura, tronco inmenso,
su cuello, que levanta a la copa de los aires,
su cabeza soñadora, tan poco acostumbrada
a dar consuelos y danza, de árbol a árbol,
¡conmigo, sí, conmigo!

5.

... Vengan, jijos de la pelma,
cantad a cántaros.
Los crotarios se apulgan
para desafiar el momentoquio...

¡Pronunciad la verbuda campanela,
dividido el amafe del silencio,
ocultad de una vez el sublime eructo
del nóumeno apofántico!

Los vecinos se llueven para testificar
la penetralia y el silabario espera
describir la consigna ecorial
con pupilas y hongos del chismerío.

¡Verbéen como labiosos del gofio cotidiano;
tengan sus versifolios a clamor de boca!
La calle se transita de lexemas exoflemos
y se amelcocha con rebotes de candela.

¡Iniciad el salivero, timoratos,
sacad la verba, dad verbazos!
¡Dos sátiros se masturban en la calle!

Acusad su desparpajo,
desencubridlos con sabiduría...
¡En fin, que vivimos en espuma etimológica!

6.

Venga el que canta y credencial en mano
vea que los sátiros existen
con patas peludas y envidiables falos.

Venga el que habla, con señal de poeta,
y testifique que hay demonias llamadas
angelitas, ninfas, nereidas, náyades...
en fin, vírgenes que, al levantar la cola,
se las empinan los asuras del fondo de la Tierra.

Vengan los cantores
y los esperanzados por bellezas secretas
y escríbanlas y cántenlas
para la posteridad incrédula:
¡si vimos la belleza y nos faltó
la frase adecuada, la voz
y el valor para narrarla, sin culpa
ni azote ni mojigatería, que se nos cuelgue
de los güevos!

Se mentiría a la canción y a la alegría,
maldita en bendición extravagante,
por no cumplirse.

3-5-1990 / Tantralia

La verdad (9)




Omne ens est verum; todo lo que es, es verdadero: Máxima filosófica


Vas a comprobarte en mi realidad,
pues sí, te amo, Ser del ente,
Ente del Ser.
Para que todos te amemos, exhíbete.
Soy tan social que no pretendo lo unívoco.
En mi mente, no eres útil a nadie.
Sirves única y moralmente
como importuno absoluto.
¿Cómo llamarte Verdad si no te verifico?
¿Cómo llamarte Falsedad, si ni lo uno
ni lo otro? Sé, sobre todo,
veracidad de validez
no sólo verdad de lo válido.

Teth (1) / El hombre enamorado de la vida

La verdad (8)

Verdad significa primariamente lo arrancado con lucha a la ocultación en que yacía. De modo que verdad es ese arrancar con lucha y siempre en la forma de un desentrañar: Martin Heidegger

El objetivo inicial fue contenerte.
Beber por tus raíces, sostenerte en la savia.
Decir lo humano es también lo infinito,
hijificarte en la madre, parirte, Verdad nutricia.
Darte un destino, lo propio que entregaste,
sostenido hasta el final y enriquecido.

Tendrías que ser el Arbol con semilla.
No seca higuera. No estéril rama
con ausentes frutos. No la tierra árida,
no agua que a ninguna parte se traslada.
No empozo, ni aornis, sin pájaros.

Mas ahora nos resultas de meras falsaciones.
No has existido. No se sabe tu origen,
ni a dónde vas, ni a quién llegaste.

Eres una pindoncha y escondes tus harapos.
Te vendes en todo lo adventicio,
calculado, deleznable. Te das conformación
a duras penas, te ajustas
a juicios de cualquier talante.

Entonces, ¿en qué consiste
la convicción más firme?
¿Continuación de un mentirse?
¿la lógica finita en espejos de arrabal
y de adequatio? ¿la semejanza
a tu patética figura, pindoncha
que oculta sus harapos?

3-26-2002 / De El hombre extendido

Cómo conocí la soledad




Y sucedió entonces que el engañador
se hizo hombre y me espió en el borde del abismo;
me había quitado la paz, me puso el pie
en las miserias del mundo, me hizo caer en la trincha
del ultraje, en estridencias de mis muchas heridas.

El inventó mi llanto y la desesperanza.
Humilló mi ser. Uñas de incertidumbre clavó

con cicatrices. Borró la tez más tenue de mi firmamento.

Puso en el sol la humarada de tristeza; se rodeó
con los triunfantes del escarnio; me señaló
con el dedo y dijo: «¡Ese es el hombre!»

Ese es el hombre que se proclama libre.
Ese es el varón que dice que el amor existe.
Ese es el que argumenta que, en alguna orilla,
radica un manantial de manantiales,
fuente que sana cada mal que aflije al mundo.

A la Vida da por nombre fe, providencia,
abundancia, socorro.
Virtudes terrenales.
Optimismo.

Y sucedió entonces que el engañador
soltó su negación y fue una carcajada.
Se retorció con la venia de ladrones.

De asesinos. Matricidas, carniceros

que besan con su rito los puñales y se embriagan
con sangre de inocentes. Y se me dijo: «¡Créelo!»

El mundo es un No rotundo. La generosidad es mito.
Si hay socorro, nada es gratis. El amor tiene precio.
No hay milagro, sólo un azar insufrible,
largo, engañoso, maldito.

Yo que nunca había llorado ni estuve de rodillas
por un pan que se equivalga a amor, por un vino que sepa
como un salmo de alegría, conocí la soledad de pronto.
Se metió en mi boca en forma de quejido
y la comí con mis lágrimas.

3-12-2000 / De El hombre extendido

Wednesday, March 05, 2008

Verdad (7)

La verdad es lo mejor —"to áriston"—, lo más noble de las cosas: Platón

Eres la vida. ¿Hay algo mejor
que merezca que uno indague,
algo que sea mejor tú, Semilla Original?


… [porque todo tiene un origen] más fino
que los gases y el éter, más fino que la mente
y sus entendimientos, más fino que el ego
que nos miente, más sutil que el alma que apropiamos.


Eres la verdad, Vida. Tú eres por lo que yo pregunto
cuando creo que soy un espejismo, sin Tus Manos.
Mas allá de las evoluciones bioquímicas, acércate,
Semilla original.

Quítame las cortezas que no necesito.
Dáme tu savia pura, úngeme con tu savia,

Gran Arbol.
Hijifícame con tu persona verdadera.
Házme entender que es vida

y que no vuelva a regatear con tus verdades.

3-26-2002 / De El hombre extendido

Teth (1) / El hombre enamorado de la vida

Tuesday, March 04, 2008

Plegaria amarga del inmigrante





¿A quién se vale que pregunte si es legítimo soñar,
si existirá tal cosa como un nuevo comienzo?
El silencio está lleno de muertos y tú, Dios,
miras la gran suma, cuota creciente y nada dices.


Nos obligan a cruzar por remotos desiertos
y montañas y la gente justifica, a riesgo nuestro,
que amanezcan los cuerpos agotados, quemados
de sol, sedientos y, finalmente, cadáveres visibles
bajo el sol, ¿o es Tu Ojo celeste, Dios mío?

¿Se vale que pregunte si el mundo, por siempre,
ha de ser ancho y ajeno, si hay algo generoso
que podamos cambiar por lo que damos:
la fuerza de trabajo, vendida por centavos?

A trabajar duro se llega y a ganar muy poco
y forrar los bolsillos de los capitalistas
y los agricultores; felices han de ser
aquellos que son explotadores.
La clase dominante hará su agosto
si vivo, si quedara un residuo de ser
o de energía en nuestros cuerpos
que sirva a los mercados.

Vengo con humildad que deshonra
y, sí, me quejo, ¿pero qué puedo de veras?
Me trajo el hambre y una ilusión a la que
nadie confirma alguna honra todavía.

Somos como esclavos voluntarios
y siervos consignados por propia alevosía;
ya somos el que no quiere morir
en el camino. Apéndice prospectivo
de un capital futuro y posible consumo.
Y un lucro de demagogos y políticos
y falsos pretextos y patrañas.

Con nosotros traficará todos,
los que son buenos y los que son malvados.
Somos un lucrativo negocio para el mundo.
Un miserablemente humano ajetreo
de trámites, angustias y salarios
y lágrimas y separaciones y submundos.

Somos la familia dividida y la perfección social
de lo desintegrado, el nomadismo, el sacrificio
improvisado, falsa consciencia
y autolegislado suicidio y abandono.

Uno invoca menos hambre que ayer, menos miseria
que la que dejamos tan lejos en la marcha cansante.
Uno quiere creer, Neoliberalismo. Uno dará
su adiós anticipado, Tercer Mundo. Uno se vomita
en tí con odio, Miseria; perseguidores, guerrilleros,
criminales, narcos, uno se larga al tubo
por el odio que inspiran, uno se va a la chingada,
sin garantía de nada. Una talega de soledad
sin fondo... uno, en soñarrera, contra la muerte soñando.

¿Cree usted que la plegaria de la voz
con que lo hacemos hará que un militar nos diga:
«Siga esa ruta»? Rumbo en que hallará la zona urbana,
El Paso o San Diego; Madrid, después de la cayuca.
Dios, te lo respondo.

Digo no. El militar te desvía. El espanta,
él saca una pistola, y tú corres al encuentro
de otras serpientes, o te encaras
con las fauces del coyote, o de una soledad
que te da grima. Uno que se encuentra contigo,
Dios. Y eso duele. Duele más que ese establecimiento
porque no salvas. No socorres.
Tú eres el primer indiferente.

El militar o el vigilante te apunta con colmillos criminales.
Es cierto. Te echa al suelo y te esposa.
Hay días en que lo anhelas. Te justifica la derrota
del intento. Es humillante, sí. Pero estás vivo.

Uno sabe que ellos maldicen entre dientes
tu encuentro. Eres una alimaña hediente,
intrusa, nauseabunda, ente criminal predefinido
ante la cual pueden sentirse heroicos, serviciales,
dignos del salario por el cual te encarcelan,
te fichan o te tiran de bruces hasta que un juez
te mande pa’ carajo. Y te deporte.

Es tan tranquilizante que se nos mate
un sueño; se diluya un fantasma, el delincuente.
Porque somos para el acusador, la carga,
lo amenazador, la merma del trabajo,
la excusa de aquel impuesto fiscal
y costo extra en los servicios del gobierno.
Somos culpables, chivos expiatorios,
la pesadilla de los soñadores
y los blancos.

Y tú, Dios por el que ruego, dios que ni te enteras
lo mucho que he llorado, dios que me dejas
con hambre y con el alma en vilo, ¿acaso no lees
que ya van, por extenso, 432 muertes *
y son 300 vidas, caídas y agotadas, a lo largo
de esta región de frontera que desando?
300 vidas para la muerte cada año.
300 vidas malditas por el Sueño Americano de los pobres.

No sé si voy al sur, no sé si tengo norte;
pero me velan; las armas me tienen en sus miras.
Por sistemas comunicadores se avisan,
con equipo de altas tecnologías, soy espiado.
Saben que dejo huellas, me acompañan
las voces y quejidos de mi rastro.

¿Acaso eres tú quien me instas a que muera,
acaso yo por tonto quien me empeño?
Acaso tú... ¿quien me pides un carnet,
un pasaporte, un pago sobre pago sobre pago
para quitar mi marca de Caín, el nuevo sello
de maldición, el documento?

Pónme el número ya, en la frente o el costado.
Márcame como una res, Gobierno de Dios,
o dios de la opresión y el menosprecio.


CARLOS LOPEZ DZUR

Del libro El hombre extendido / Libro premiado en 1986
por la Universidad de California, Irvine, en un certamen literario.
________


* Según el informe para el año 2006, Sobre Muertes de Inmigrantes en la Frontera México-Americana, en Arizona se reportaron 205 muertes de mexicanos y centroamericanos en su intento de entrar a los Estados Unidos de forma ilegal; en California se reportaron una 52 y en Nuevo México y Texas juntos se reportaron 175 muertes de inmigrantes, lo que representa un aumento de 34 muertes respecto al anterior año fiscal. El «Centro de Investigación de Inmigración» de la Universidad de Houston publicó un informe titulado Muerte en la frontera, que concluye que, entre 1993 y 1996, por lo menos 1,185 personas perecieron cuando cruzaban la frontera: un promedio de 300 al año.

* * «Las personas inmigrantes son, en su mayor parte, las víctimas de las consecuencias de las políticas neoliberales, de conflictos bélicos, de catástrofes medioambientales, etc.; luchar contra las personas que migran en lugar de contra las causas que les empujan a ello es inmoral e injusto»: Centro de Defensa y Estudio de los Derechos Humanos (CEDEHU). España.

Sunday, February 24, 2008

La verdad (6)

La verdad es muchas veces demasiado sencilla para hallar crédito: Fanny Lewald


De tí quise cercanía. Que seas íntima.
Y lo has sido. Vibras como en mi propia carne.
Se te siente como la vida.

Me gustas porque al buscarte
asomas, te autoevidencias y, aún dulcemente,

molestas. Sabes cómo hacerte poderosa.

Uno te dispone como convicción tan de suyo

que pones alto y ante el tenaz concepto que confunde
y que uno aplica a capricho donde sea,
eres entonces tú, en silencio,
quien te evades. Me ciegas.

Eres esquiva.

No quieres ser la siempre nueva, improvisada
en las manos de herejes inoportunos.
Todos te quieren, como yo, de su lado; pocos
entienden cuán arduo es servir las causas tuyas.

¡Ay, Verdad! tan adorable y santa, temo que más
que digna y pulcra… te vuelves la enojona.
Eres una y tan inmensa y, en vano,
entreveo el riesgo de acuñar semejanzas.

Meros trasuntos te apartan con verosimilitudes
y tú
, mosca sencilla que zumbas en la oreja,
simplex oratio, lenguaje tan honesto enseñas
al que no se entretiene con las fintas.
Tú desplantas, mas a su tiempo llegas.

Haces justicia y bendices.

3-25-2002 / De El hombre extendido
El Zorro y sus carlancas / Berkeley 1 y 2

La verdad (5)

Le vérité prend le caractère des âmes oú elle entre: J. Joubert

Pobre de tí, Hermana Pura, viene el que comulga
con ruedas de molino a dar su gratitud,
a tí, finta desnuda, que abundas en aguas
de fantasmagoría. Se imaginan que te pareces
a las Hijas de los Tiempos Remotos,
a las formas espectrales de las hadas y las brujas.
Después de la súplica y la fe,
el crédulo alega que tu voz y tu consejo,
en fin de cuentas, confortan y, por siglos,
amiga eres de los desesperados.


3-19-2002 / De El hombre extendido
Indice de Tripod / Index

La verdad (4)





La verdad saliendo de un pozo /cuadro de Édouard Debat-Ponsan

De la verdad nada sabemos. La verdad yace en un pozo: Diógenes Laercio, Pyhrro, Lib. IX,N 72

¿Quién se lanzó al pozo profundo y te llamó
Hermana Pura, quién si te vio y te bendijo?
¿Quién da la vida por tí, quién sacará la cara
porque tu apariencia es hermosa?
No hallo a ninguno.

Diógenes, lámpara en mano, examina el sepulcro.
«Mas no digo que haya muerto; sólo que nadie
ha de tener de ella, monopolio; en todo está
y en ninguna parte. Es un pozo profundo».


No hay más cera que la arde en este afán
de pobreza cognitiva y epistemológica.
Este pozo es profundo, Hermana de Bondad
y de Belleza y han preferido, antes de ir por tí
y completar el proceso de buscarte,
darte al olvido, endechar tu naufragio,
referir tus abismos.

Cambiarán las rutas que van hacia el lugar
de tu reino. Dirán que tú descansas. Aún más,
con rótulos equívocos, concluirán que eres perversa,
engañadora, impúdica, cruel y perezosa.

En La Fatén se deposita tu guata, barrigona.
En algún oráculo, o fuente de Helicón, musa fea,
se oirán tus mentiras disfrazadas y tu voz
será de calincha, vieja de risa estentórea.
Frío viento de biruje y escarnio.

3-16-2002 / De El hombre extendido
Blog 5 / Blogmyway

La verdad (3)

Hay que acortar la noche y añadir algo de ella al día: Séneca

No es mi verdad toda la noche,
pero en la noche fue también mi vida.
El ser se autoorganizó en la tiniebla.
Y aún no termina. En lo menos aparente
me nutrí; yo, conciencia,
en lo denso y lo oscuro, mi vida.
En apetencia prohijado, me extendí.
Soy vida extensa.


No es mi verdad, sin embargo,
toda la plenitud del día; en la noche
fue también mi crecimiento. Hoy sé
que soy más vida y que mi luz amanece.
Hoy mi verdad agradece doblemente:
Gracias, noche del origen,
Gracias, pedacito de luz y de armonía.


3-14-2002 / De El hombre extendido
Indice de Tripod / Indice

La verdad (2)

No es filósofo el que sabe dónde está el tesoro, sino el que trabaja y le saca: Francisco de Quevedo y Villegas

El tesoro que extraigo, en medio de la noche,
transido de biruje y frío y soledades, es
por extenso, ha de ser y será
por contera, certidumbre
(porque sin ésto no vale que se hable
de verdad ni belleza ni bien
ni presente ni futuro).


Uno tiene que entender de dónde vino,
con qué voz saludar la tierra,
el movimiento primero de su causa,
el eje con quien dará su primer giro
y el giro subsiguiente y, a la postre,
gritar la trayectoria de estar vivo
para doblar las campanas al vuelo.


La driza se hallará en lo más alto del navío.
Cuerda con que izarás la vela de tu alma,
la luz de tu tesoro. Tú vas a la aventura
y son buitres, custodios de naufragio.
Aún estás en tierra, pero suena la hora.
Esperan que te cuelgues, con blandón de luto,
porque no hallaste nada y tienes menos.


Y vas a vivir con la driza que amenaza
la asfixia del gañote.
Y no querrán que se cierren los ojos
del que viaja, tus ojos, buscador,
en las noches de violentas marejadas,
de biruje y frío y soledades.


El tesoro que extraigo, antes de subir a mi navío,
ha de ser mi alimento; es un olvido activo
de los malos referentes, expectantes o encontrados.
Es la verdad inicializadora sin la cual
es tan pobre el presente.


El tesoro que extraigo, en tierra, antes del viaje,
será la base de mi trabajo justo.
Saco el origen de mi fe, busco mi verdad.
Con mi afán, animaré mi certidumbre.


3-12-2002 / De El hombre extendido
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La verdad





Voy, en cuanto puedo, hacia una meta.
¡Tantas metas me ha propuesto este mundo,
ahí-a-la-mano! Y elegí solo una.
Quiero un mundo al que yo diga: ¡El mío!


Trazo, a duras penas, el camino. Voluntad
tengo, pero lo sé… mi equipaje es poco.
Y la noción de arranque, la que con ella madrugo,
es que soy ser finito, granito de mostanza.
A la verdad se va, como a la muerte, solo.

Quiero ser un hombre extendido, un poco
más y disperso que el espacio visual, marcado por mi paso;
al final que se diga: Iba en camino y conoció territorios
y lo acechó como una sombra el tiempo.
El fue por la verdad. Lo conjugó la tristeza,
pero él no anduvo quieto. No lo amarró la pereza.
Ni se sintió vencido.


La verdad que yo quiero, no debe ser gloriosa.
Si lo es, no sé qué sea, pero: ¡qué bueno!
Ayuda extra no estorba. Bienvenida.
Mas la verdad que sea precisa, concreta,
yo verificaré su consecuencia, su efecto.

Que no sea exceso de dolor. Si la mentira impone
el yugo, el dolor que atontece.
¡Ay, que no sea mi verdad la angustia
inmarcesible, la compresión que estrangula!
Una verdad consoladora me basta.

Una faena que sea sonrisa para mis labios,
nuevo aliento y compañía.
Soy un hombre sencillo y mi ambición es
un poquito más de andar por mi camino,
un poquito más de consciencia
en este ser-ahí del mundo mío.


3-12-2002 / De El hombre extendido

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Monday, February 18, 2008

Uno de los nuestros


En Sarajevo, una boda terminó en tristeza.
El día del gozo se transformó en amargura.
La novia quedó virgen; el novio muerto.
Un clamor patrulló la calle tras el crimen.
¡Hay que hacer algo!
¡Que se lave con sangre tal asesinato!
¡Que busquen culpables aún debajo de las piedras!
Una familia utiliza el pretexto: Han matado
UNO DE LOS NUESTROS
predilecto ultranacionalista, crema y nata
del clan, murió precisamente uno de los nuestros.


UNO DE LOS NUESTROS.
¡Un patriota de la estirpe de los chetniks!
Es, por tal razón, que ya no hay marcha atrás.
Se invocará la venganza.
Y es importante que lo sepa el mundo.
Que lo sepa Karadzic y no perdone a ninguno.
Que lo sepan los Tigres de Arkan
y las Aguilas Blancas.
Han matado UNO DE LOS NUESTROS.

Según se ha dicho, se pedirán donativos.
Son necesarias armas. Y, sobre todo, arcas llenas.
El odio es indispensable como nunca.
Entonces, ha de venir el cambio y la Gran Serbia.
La propaganda apela al sentimentalismo.
La emoción ha iniciado destrozos en hogares
de Sarajevo y se dice: ¡Son ellos! Quien,
en su cultura convive, con mentes que no sufren
este dolor privativo, nuestros duelos.

Ellos no son íntegros. Nos estorban.
No son como aquel, a mansalva asesinado.
UNO DE LOS NUESTROS.
Este mensaje lo llevaremos hasta Serbia
y Bosnia; lo haremos juramento en Montenegro.
Fueron ellos, los de largas barbas,
los sucios turcos, los que no se bañan
ni guardan respeto cuando muere
UNO DE LOS NUESTROS.

Y cuando la cizaña creció, a puros meses
de la boda siniestra de la emoción y el odio,
Bosnia-Herzegovina se llenó de ultranacionalismo.
Que se mate a los turcos, que se limpie
la raza
. De las aldeas, a la fuerza, se trasladaron
los niños; se mataron ancianos, se violaban
las hembras; y los croatas se unieron al propósito
y van hasta las puertas de Banja Luka
y, en tres años y medio, destruyeron los pueblos,
sólo por una boda y unas voces fanáticas
de odio y política mediocre: Han matado uno de los nuestros.

Ahora hay que sepultar más de 250,000 cadáveres;

hay que reubicar y dar un techo a 1.8 millones

de civiles desplazados, perdidos y sin rumbo.

Hay que llevar ante un juzgado 105,000 asesinatos

(cometidos en tan sólo tres años), si es que hay justicia

donde vale más la boda y la voz

y la venganza de UNO DE LOS NUESTROS.

Hay que consolar a 40,000 mujeres ultrajadas

sólo porque una boda de quien fuera

UNO DE LOS NUESTROS,

se truncó con violencia.

Enero 1996 / De El Libro de la Guerra

Saturday, February 16, 2008

Alienación política

Es verdad. Por más que el Estado
ofrezca sus palmadas en tu espalda,
por más que endulce tus oídos con palabras bonitas,
por más asechanzas de su ley, eres su vasija despreciada.
Te quiere como una ofrenda en su Valle de Matanzas.
A tus espaldas se jacta: ¡Me perteneces!
El Estado es tu dueño,
verdad amarga y tú...

¡pobre! en voto falsario por sus causas,
creyendo que ante la Ley eres igual al que domina.


Y tú, jurando una lealtad a lo que desconoces.
Y él, con sus selectos, hablando de Justicia
y Moralidad y Honor y sentido común
porque todos a su autoridad obedecen
y no hallan un camino libertario.


Es verdad: el Estado se abrogó el derecho
de tenernos en sus manos y justificar,
con nuestros labios, su yugo.


2-8-1996 / Del libro El hombre extendido

Los leales

Al Dr. Joaquín Torres Feliciano


Los leales me vieron en oprobio.
Me buscaron a riesgo de sus vidas.
Combatieron por mí. La vida es lucha
y exhortos de combate.

Dieron claro el mensaje:
te necesitamos; participa. Sé uno
de los nuestros. No estás solo.

Su primera misión es que uno entienda.
Pausadamente te entregan compañía.


Seré leal porque entendí cómo avanzaron
y cómo era mía también su labor tesonera;
peleaban contra el oprobio,
la dominación indeseada,
la resignación que a todos empobrece.
La alienación. Los leales son libres
y son agradecidos y son educadores.


La lealtad, virtud moral, hoy me permite
la alegría. Pienso que los fieles son

como espadas y se blanden como guajanas
en trechos de caminos y aventura.

Su causa es muy hermosa: ¡liberar
para el reino del propósito, quitar la angustia!

Entonces, el tiempo es abundante y les digo:
Gracias... los tontos no son leales.

Los crueles no son quienes me buscan.
No son fieles. Gracias, ustedes sí.
Me recuerdan, animan y comparten.


La lealtad, si es verdadera
y tan justa e imperecedera en su causa,
es más fuerte que el olvido;
es más que una palabra.


13-12-1998 / El hombre extendido

Los valores de la esperanza


Uno es necesidad hasta la médula.
Viene de un largo proceso de multiplicidad
de cosas estorbantes,
mentiras apropiadas,
opresiones por consenso,
dolores admitidos
y sufrimiento innecesario.


Uno no quiere caminar por un filo de navaja;
alma y cuerpo submiten al pantano,
al dualismo. Uno es el miedo y la soledad
que se combinan; uno internaliza la amenaza
de los mundos hostiles y los extraños.


Modificar el orden de las preferencias
no es simple, ¿quién hay, en medio de la monotonía,
que alegue que domina la eficiencia de Pareto?
¿Quién que no dejara desconfianza
y, en su lugar, nos trajo su profunda simpatía?


Mas, cuídese el consuelo
si es una última carta que bendice...

Cuando se duda que la necesidad urge su fin,
somos más pobres y cuando más nos aprieta
el sufrimiento y la némesis, ¡oh ilusiva paz,
fantasma verde y azulino! ... venga Tu Reino moral,
el conjunto de los Criterios Razonables.


Venga la asociación positiva de los valores
en la tierra herida, háblese de Valientes
y Justos y Leales, de Humildes y Disciplinados,
de Honorables, Misericordiosos
y del sentido común y ayuda para el prójimo.


13-12-1998 / El hombre extendido


http://es.geocities.com/baudelaire1998/hextendido5.html

Friday, February 15, 2008

El romántico (2)


A José de Espronceda

¿Por qué se persiste en nombrar a las ternezas?
Ya más tiernos escondrijos tiene el bruto;
ya más amaneradas cursilerías, de la boca criminal
se destilan para que el hombre sensible
sea su cómplice... Me pregunto, no en afán
de inefables perfecciones, o ambición del apriori:
¿Dónde diablos conseguiré el amor puro?
¿Dónde alguno que saque su cara por la mía?
No existe, sino el amor con condiciones...


¿Por qué tus flores, Campoamor, por qué
el recaudo hermético de esos mundos interiores
que crecen entre abrojos y calvarios?
¿Dónde termina lo superficial del conformismo
y se exhibe al enemigo, con sus nombres
y su concreta maldad, madre de desalientos?


¿Por qué tan íntimos, si el dolor es agreste,
se amontona en la calle, delante de Los ojos,
y la violencia nos truena los oídos?
¿Qué ideal puede manifestarse si no se abre
la boca, por estar asustados o en letargo?
¿Qué hacer? si se evita que difundamos a gritos
que el alma misma se transforma y prevarica
al impacto de la neurosis social,
la deslealtad, el egoísmo, y con oídos sordos
perdonamos, jugamos a lo sublime, por tolerar
artificios de consumo, intolerancia, hipocresía...


23-09-1999

Del libro Estéticas mostrencas y vitales (inédito)

El romántico



Mi juventud es ya memoria raída,
tela desgastada, harapo.
Es el tiempo que me tira de bruces
porque somos finitos, vulnerables.
Uno palpa la realidad y ella te escupe.
Uno ama los sentidos vitales
y el desengaño sigue, te lastima.

¿Vivir para qué?
La injusticia se te posa en medio de los ojos.
El enojo es un dolor militante.
La melancolía es el trapo con que limpias
lágrimas, soledad, traiciones.
Uno desprecia la vida y sigue vivo.
Uno implora al más allá y duele doblemente
el silencio. ¿Vivir para qué? La muerte
da más paz que el reino de los riesgos.

Todo seguirá su curso cuando mueras.
Uno, por su cuenta, da voces, idealiza
hasta el cansancio; pero nadie agradece
que reformes su mundo, que aceleres
el ritmo, que transformes el orden.

¿Qué haré con este eterno deseo?
¿Quién hay que me ayude a saciarlo?
La misma compasión se vuelve más tormento.
La justicia degenera en simulacro, mas tú,
¿por qué quieres misión, si ya lo sabes?

En la esquina, antes de que acabes de morirte,
se ríe de tí, con misional romanticonería,
tu propio desencanto.

3-12-1999 / De Estéticas mostrencas y vitales

Temores

El único peligro que hace temblar mis carnes de pavor y miedo es el de preguntarme que será mañana de mi niña Elvira:, en: Lope de Aguirre, Príncipe de la Libertad, novela de Miguel Otero Silva


Estoy en mi covacha
con el sueño de la muerte.
En la sabara, ¡oh diáfana neblina!
los rumiajos de la peor estirpe avanzan,
me cercan en rubiera, puedo verlos...

Desde el cisma de lo más hediondo del capricho
toman forma y carne, vigor en sus senderos
y son ranas con verrugas en sus ojos
y son perros chimuelos con tres rabos
y tres lenguas y son hienas
con espinas en el cuerpo.

Saltaron desde la cofa del vigía.
Volaron con la prisa del velero.
En abordaje se escurrieron
por el puente de mando
hasta mi camarote, covacha de agonía,
abitón de amarre con mis penas.

Estoy aquí, con ojos semiabiertos,
tan cansado, pidiéndole vigilia a mi esqueleto biótico,
temiendo quedarme dormido enteramente.

http://es.geocities.com/baudelaire1998/lopedeaguirre1.html

El Dr. Betances

a Ramón Emeterio Betances, revolucionario puertorriqueño y organizador de la Revolución de Lares en 1868

¡Cuán terrible es observar al enfermo,
al esclavizado, al oprimido, entender
el origen de su mal, su falta de sustento,
su trabajo agobiante, la explotación
que le chupa la sangre y no poder dar
el lógico consejo: «Descansa un poco,
repónte, come bien, abrígate en la noche!».

No es posible. Si descansa es más pobre.
Comer bien es imposible sin trabajo.
Reponerse es desafiar a quien es amo
y no comprende; abrigarse es absurdo
si faltan las cobijas y el vestido,
el buen lecho. ¿Qué puede decir Don Ramón,
al que llaman el Padre de los Pobres?

No pierdas el machete. Vas a tener
que utilizarlo si continúa tu yugo.

2.

Cuando la compasión es tan poca,

¿para qué vale el rezo? Si los curas se alían

al poderoso y se olvidan del humilde,

la iglesia ha dejado de ser templo.

Es otra cárcel, como lo es el hambre colectiva,

y el látigo del capataz en la espalda del negro.

Si pides con respeto una dosis de comprensión

y de justicia y, en respuesta, se te dice sospechoso,

subversivo, haragán o deslenguado, no veas

en el amo al aliado. No veas en él a un hombre.

Peores que las reses son los hombres sin espíritu.

Del libro: Lope de Aguirre y los paraísos soñados

Mi tema favorito




Viel-Einheit, unidad / pluralidad, unidad de la que la pluralidad mana, siendo ella misma y como tal pobre, da sin retener nada para sí, deja ser retirándose: Martin Heidegger

Yo no tengo fortuna, excepto
esta pobreza manifiesta que se oculta,
tesoro del fondo, apariencia
simple y pobre de las olas...

A mí me dieron la mar como aventura.
La propiedad que navega en el Origen.
Por eso soy celoso de la recepción permenente del ser.


Por eso me visto de mendigo, de negro,
brujo barbacúa, por eso escuché las cosas
de los Nuevos Mundos en Andalucía y me plazco
de hablar acerca de Guanina, la esperanza.

De ella que besa en la tumba al navegante
y bajo la luna ha prometido la virtud de sus amores,
la Estrella Vespertina y el deseo, converso.
No me canso de hacerlo.

2-9-1979

http://es.geocities.com/baudelaire1998/lopedeaguirre1.html

El cuerpo bajo la telliza


Voy a descobijar el cuerpo
y ver esa posesión lujuriosa y cerrada.
Quitaré la telliza que la cubre.
Observaré sus partes, sus velas,
que horizontalmente parecen
la verga del trinquete.

Echaré venablos a su desnudez
de repulgos ursulinos, mentirosos,
a sus palabras arbitrarias
que jamás han sido silencios
ni íntimos vientos que, a mitad
de la tormenta de mis años, me estremezcan.

Vaciaré como una tapara mis manos en sus partes,
no para adorarla, tocaré, sí, su cuerpo de ternejo
y de soniche hasta matarla y sacar leña menuda
y el haz del harma de sus corrupciones.

9-9-1981 / Del libro Lope de Aguirre y los paraísos soñados

http://es.geocities.com/baudelaire1998/lopedeaguirre1.html

¿Qué es el gozo?


¿Qué es el gozo?
¿Una promesa verbalizada meramente?
¿Un discurso en los labios del Hacedor Sublime?
¡Pues linda miseria que hicieron de los gozos,
promesas y promesas y promesas!

Que no haya sublimes labios ni hacedores.
Que se forme la boca.
Que el beso retoñe. Que las raíces crezcan...
¡A chupar venimos! a absorber, a rastrear
el camino vestidos de piel, desnudos e inmersos
dentro de las charcas de escozores.

Vulvarmente nutricios estamos.
Obesesos por el olor de Démeter...

VII.

Que la mujer que ríe redefina la eternidad con su presencia.
Que el niño hambriento clame por la teta y chupe y se lacte.
Que el gozo baje de la altura ultramundana.
Que el tedio se quite los calzones.
Que la promesa sea como el rayo que fulmina
y Semele ruede por los suelos como atrabancada indígena
de Cadmos que pija quiere y un caldo
a la clueca encuentra por sus rumbo.
Que en mil pedazos queden destrozadas
las continuidades contínuas y sistematizadas
por el Uno de lo incógnito.

5-9-1990

http://es.geocities.com/baudelaire1998/contracultura.html

Del amor adolescente





Sabía muy poco sobre el placer y la belleza,
como tú y, aún así, dije: ¡Eres perfecta!
Era yo entonces un niño de 14 años y me gocé,

¡ay con tu presencia! Tu ser de estrellas
y de pies ligeros fue un atisbo ilusionante.

Con albores de mutua sexualidad, gesticulamos.
¡Cómo cautiva un cuerpo como el tuyo!
¡Cómo invitas tú, con tu inocencia!

Me fugué por un instante al placer
al querer verte, no sé a qué rumbo, a qué lugar
que siendo cotidiano fue esfera primordial
que me dio sombra y solaz y arrobamiento.

Por primera vez abrí mi ser a tu magia,
te ví corpórea, real, en un ahí
(preavisante de mundanidad y deseo)
que sería mío.

Supongo que miré igual que tus ojos.
Curioseamos. Ví tu mirada en los míos,
tu mano suave (habría de ser tan dulce) me tocó
y elevaste tu suspiro a certidumbre
¡y qué bien me tocaste que te amé por ser
redonda como una naranja y blanda como una uva!

Quise entrar a tus labios, absurdo cielo y me alegré
de ser carne y no ser aire y ala y misterio y ángel
y me contuve, pero fueron mayores las ganas que el miedo.

Tenías la edad del rosal. Eras lozana, tersa piel,
alitas de golondrina, ágiles huesos, voz cantarina,
y te ví algo más que las rodillas. Había dicha
en tus muslos y calzabas tennis shoes,
calcetines de un orlado encaje
y vestías un short-pant de color ocre
y me gustó tu ombligo.

¡Y pensé que me trenzaba con tu cálida carne!
Examiné tus pantorrillas, toqué tus suaves muslos

y el restañido de tus bragas amarillas y quererte,
por detalles tan triviales, me dio más pensamiento
que los libros y más dispersión y cósmica belleza
que el universo que se expande, o te llevas en el paso.

Te dije: ¡Eres perfecta!, giraste el talón cuando te dije:
¡Nena, me gustas! y, convertida en adiós,
tomaste un llavero que cayó, o dejaste caer,
para mirarme y hallaste mi mano.

¡La mía que todo lo habría dado por acariciarte
y cerrar el círculo y contenerte y comenzar a amarte!
Abríste mi puño con tus dedos.
Hallaste al fin tus llaves y mi llave.

De Las zonas del carácter

La adolescente





Me gustaste tanto, chiquita, que regresé
al ciclón y las sendas de tus pasos,
por el talón que giraste, por tus muslos
que inventaron geografías y árboles y tallos,
por tu braga, por tu espalda
que llena mi mirada de ramajes.

¡Tu blusa top reveló el universo
más desnudo que el alma temblorosa!

¡Cómo serás, niñaja, fantasmilla de luz,
que tomaste tu llavero, animalito sutil, atrabancada,
y echaste tus pasos más fugaces a los rumbos
y primero que yo, te despedíste, esquiva,
con senda altanería de ser impredecible,
perfecta, indescriptiblemente cotidiana.
Eres entonces: ¡perfecta, veloz, inefable!

De Las zonas del carácter

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Prisa


¡Qué violenta y golosa es la tierra que conozco
por causa de esta prisa, de los pies a la boca!
Yo voy donde me llevan sus palabras
que brincan a los vientos,
de norte a sur,
de meridiano en meridiano.

Esta gloria de caverna me devuelve
la gruta del salvaje, el río de las muchachas atroces
que tienen azadas en las voces y pájaros
en la náusea de sus vientres.

El sol y la negrura están pariendo
y de la mano y las rodillas se raja el ferroníquel
y el gneis dispara más palabras
que las que jamás se hablaran.

La gravedad consigo me arrastra
hasta el colmo de un dios escarabajo
para que se abra este corazón desde lo oscuro
como una granada iluminada allí,
donde hubo pausa y el porvenir no era destino.

Abril, 1997 / De Tantralia

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La misión

¿Cómo nos consolaremos, nosotros, asesinos entre los asesinos? ... ¿No es excesiva para nosotros la magnitud de semejante acción?: Federico Nietzsche

Sacaré del madero mi cruz de poeta.
La llevaré por el mundo: «¿No véis oscurecer
cada vez más, cada vez más?»

De una retaguardia de piadosos transmundistas
seré la burla, sujeto de su Olvido, mas no me importará.
Ya que el olvido también duele y revienta,
iré adelante no como Simeón, el Cireneo,
que no lo olvide él... ¡La cruz es mía!
y una cosa duele más que el olvido,
la miseria, la carencia y el frío.
¡El Dios que promete y olvida!

Besaré a las rameras que ninguno procura.
A ellas lavaré sus pies. Han sido fieles al placer
que satisface, a los nobles apetitos.

Animaré a los que tienen por inquietud
la bancarrota, sumaré alegrías como ceros al cheque
y que lo cobren como audancia millonaria,
con riquezas de atman-buddhi, sin menor cuantía.

Echaré mi red a la mar, no pescaré fascinaciones.
Quiero dolores que sean como perlas y que valgan la pena
y ostras que hayan sido heridas por el sol,
no por sombras residuales del estanque.

En la casa del luto levantaré al que duerme.
El trabajo es alegría. Tapiaré los sepulcros
del que muere, con el bolsillo roto, cada día
y del Seol de los miserables, no haré miseria
sino lanzas para combatir y rebelión.

Voy a visitar las costillas golpeadas.
de los frágiles, dolidos y explotados.
Mi poemas será simple: «Seréis robustos
y tendréis piernas largas y ágiles
como las niñas campesinasde los bosques».

Del libro inédito Las zonas del carácter

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Flechazo de tristeza perpetuada


Ya comienzo a creer que el mundo es
una flecha, con tristeza perpetuada,
y congal de mentiras y danza macabra y asfixia.

Antes la escoba a mis pies iba cantando.
Un trapeador con el alba surgía.
No había lamentos bajo nubes oscuras
y mis ojos apetecían el sol y ver
otras lluvias, alcoiris sucesivos, estrellas...

Un estropajo quitaba los mocos a los tristes.
Limpiaba manos sucias, lavaría la nostalgia.
Y tras derrumbes de palabras y contradicciones,
despercudía la ira.

Aún parecen tan lejanos los comienzos.
Si la ansiedad se desploma así, como hasta ahora,
tan suciamente, sin catharsis,
¡qué muerto estoy en vida, no lo quiero!

19-4-1992 / Del libro Las zonas del carácter

El pez ígneo


Como el pez que se desliza en la sal de la corriente,
preparado para la tarea, pregunto
por el mineral más amargo de la piedra.

Yo soy la Roca que se abre y el Soluto disperso,
democratizado, y entro a las grutas, por oscuras que sean,
con lengua de fuego y doy duras palabras
como profeta salido del vientre del océano.

Como pez, nerviosamente dulce, al ritmo
de las aguas del riachuelo, también soy
el consuelo: veo los cuerpos,
flores primorosas y frágiles.

El ajetreo del alba me conmueve.
Entonces, auxiliar es mi oficio.
Más densidad hay en el fondo de la mar, aseguro...
más violentas son las olas en las superficies.

3-6-1990 / De Las zonas del carácter

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Ganas tengo hoy


Ganas tengo hoy, ayer y ahorita mismo
porque todo soy, menos estéril.
[Yo jalo a gusto y no me canso].

Detrás de la brecha que me corta
porque pasa y se atrecha por la Calle del Generalísimo,
doce leguas de Bajos Fondos he fundado.

Un barrio tengo con chalupas hermosas
que arrechan al feo y al bonitillo, al coñete miserable
y al espléndido, a golfos que se inauguran en la folla,
al jilipolla, maricón sin la cresta adoquinada.

Ganas tengo hoy, ayer y mucha vida
por semejanza con el talle y silueta de mis curvas;
se tuerce mi camino al Seno de la Vírgen.

Consuelo de muchos bandoleros ha sido ir,
subir a mis altares, abrir los muslosal mito de mi nombre.
Bajo un puente de mi rumbo pasean las colegialas
con cortas hazalejas, con las bragas vencidas
y me salgo de ruta y veo y me comparto.

Lito con ellas y por sus amoríos.
Doy sombra y brañas y chumberas.
Soy quien espanto al perro vomitero
que persigue al gato.

En el gordo maldecir de los gallegos
son mis besos herencias de baturros,
tercos, nobles, cachondos,ejemplares.

Virgen, mi nombre de misterio
[vieja sí, a veces], pero caliente siempre
y hoy y ayer y ahorita mismo, fuera
y dentro como puta de barrio.

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La calle


Grande como un carajal es mi pasado.
La memoria leuda está como pan endurecido.
Al rojo, viva, la extensión de mis años,
la esperanza que pasa y amor que la retuvo.

Soy la calle que observa el semáforo,
una oreja que al ruidajo se asoma.
Conozco la presencia, la zona del carácter
y el quejido, la pasión y el fracaso.
Lumbre no falta a mis costados.


Huesos me sobran, mojones que encartelan.
A pocos tramos, el neón ilumina, enardecido.
El cementerio está cercano y he llorado.
Sobre mí murmuran los cadáveres fríos.
Se ha sembrado la premura y el llanto.

¡Pero qué feliz he sido yo, por igual,
gracias a mi estómago de brea!
¡Mis banquetas se poblaron con vivos caminantes!

¡Y yo, acostada, al placer complazco
tan promiscua, tan amplia de pernichos!
Soy la panza gris del mundo,
sendas de Soluto, rumbo provento,
y no subo al Destino.

2.

Se vaga sobre mí, otros presurosos
se aceleran, cruzan, se disparan sobre ruedas.
Si bien se escupe, se ensucia el alma toda
por mis sendas, las monedas perdidas
me persiguen. Las valijas olvidan
sus esperas, secretos platicados quedamente
me deambulan, me cuentan.

Yo soy toda pupila, ojos abiertos,
solidarios y, en mi vientre recojo las pisadas
con gesto aguantador, avizor, democrático.
Soy casi siempre, buena compañía,
a pesar de zanjones a mi paso
y cloacas y adoquines mutilados.

3.

Leuda y salada, yo saludo la vida

sin alzar la cresta, humilde y pisoteada
me comparto, me gustan los zapatos
desgastando su pena con los pasos contados.

Yo comprendo a los viejos y a los niños
y al pan de bollo que trizan los pichones,
a los rencos, al basural y al orín de los mendigos;
pero me gustan las faldas pequeñas,l
as colegialas, las turistas, las damas de la calle
con noches y mariposas.

Yo soy la Virgen Santa de la Calle.
En la esquina Del Cristo, una avenida
y siento doce leguas de aguas vivas
cuando bajo por el Puente de los Santos.

4.

Coches hay, con sus llantas gastadas,

corazones marchitos, chamuscados,
accidentes del ser, extravíos.
Unos dan saltos y, por un chiscón del puente, se suicidan.


Citan entonces mi nombre en los diarios
y yo, consoladora soy, mal consolada.
Soy la calle en novedad y espanto.
La calle de los escribidores y el tráfico.
Escucho cuando hablan los que hablan.


Medito sobre los que callan y se van por mis rumbos
y se empozan dentro de sus rincones,
porque son chanclas viejas y abandono.

En alcohol, lavados, sin pernil en sus bocas,
son los que sin fiambreras, sin trincha,
sin sabor de tabaco.

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