Wednesday, July 08, 2009

 

Cultura que nada contra la corriente / La máscara de la democracia


Los herméticos no apetecen la cultura viva.
¡Qué va! Por eso hablan como diciendo nada,
por eso si gritan es como si soplaran
silencio y más silencio.

Pero la cultura marginal existe.
Se vuelve clandestina cuando se cierran
los ojos; los herméticos creen
que pueden sepultarla para siempre
para que de noche no sea su pesadilla.

Las instituciones creen que la tienen
bajo control, que la pueden asfixiar
si así quisieran, que cuando
se muere de hambre
quien la tiene, también ella agoniza.

Pero no es verdad. La cultura viva
no es el fantasma exorcizado que ellos creen:
es un hueso duro de roer.
Es más que un esqueleto del folclor.
Es una verdad que vive y parece
que va braceando contra la corriente.

Indice / Canto al hermetismo

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La máscara de la democracia

.... how some 2.5 billion people, roughly 40 percent of humanity, survive on $2 a day. The answer: Creatively. One key finding is that the poor do not live hand to mouth, exhausting every cent on food and shelter. Earnings shift by season, job and health, so the poor spread them out: Daryl Collins, in: Portfolios of the Poor, Princeton University


Si me quiere hablar, con rigor y honestidad
sobre el Mercado Libre y sus dolorosos avatares,
comience rompiendo las caretas.
Es decir, estas múltiples crisis
que nos tiran el lonco y nos echan de bruces
al dolor innecesario y ante el pesimismo nato,
y que nada tienen que ver con democracia.

Democracia es la careta que esconde
los pretextos. Los dueños del mercado
no quieren ninguna democracia,
no creen en ella; la saben hermético aspaviento,
máscara, idolon, icono con el mismo sentido
que el cero, o $ o el pez espada
o el naipe de monedas de oro.

[Que es indispensable que se hable, pues sí, carajo,
mas, sin democracia de por medio, sin su mentira].
Comencemos por el asunto de las crisis:
crisis en el si estamos o no estamos con el militarismo,
si apoyamos o no la conservación del medio ambiente sano,
si admitimos o no la existencia de una crisis alimentaria,

crisis de golpes bajos contra el sistema financiero
por la misma mafia, crisis
de los oligarcas y las sinarquías
sólo interesadas en socializar los costos,
privatizar las ganancias y defender
el privilegio de la cada vez más reducida
cáfila de ricos, la minoría global
que tiene al pobre viviendo
con dos dólares diarios
cuando hay suerte.

Usted no hable sobre democracia aliada
a los libres mercados ni modelos de opulencia
para todos; en el fondo, estamos hablando
de caretas y máscaras. Esos edificios de ilusiones
se derrumban. No resisten. Vayamos
al asunto primordial: ¿Quién es dueño de qué?
¿Cómo defiende lo que tiene
a expensas del más pobre?

03-11-2000 /


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¿Qué es un hermético?

Como el mundo está lleno de hablantines
y feroces mudos que se tapan la oreja
y con una de sus manos hurgan la otra
y se sacan más cera que un millón
de abejorras, en función de jalea.

Una de las orejas sirve para enganchar
el cigarro y otra botar el humo.
En pueblo de sordos por capricho.
sordos por ideología,
es imprescindible que definamos
qué es un discurso hermético
y quién lo dice y lo oye.

El discurso es la suma de palabras que se hilvanan
por cualquier orador torvo que en el Norte y supongo
que en el Sur es lo mismo, todavía tiene
tapado la boca del entendimiento
y finge esplendorosamente que comprende
la palabra Democracia; que leyó
la Constitución y quedó iluminado y convencido
de que debe defenderla, aunque tenga que matar
año tras año, siglo a siglo y por siempre.

Entonces, siendo que lo entendido es absoluto
e imponderable, patriótico con toda dentadura,
se suben a los podios
rodeados de banderines y asesinos
con medallas, policías, veteranos,
ricos y civilistas, morraya de comemierdas,
y comienzan un discurso y se llevan la mano
al corazón y son solemnes
hasta el final del rito.


4 de julio del 2000

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Indice / Canto al hermetismo

Tuesday, July 07, 2009

 

El ciego come espinacas / Construyamos un hospital a todo lujo

«And bacon grease is among the healthiest
of all fats to cook with...»:

Wlliam Campbell Douglass II, MD

La espinaca es buena para los ojos.
Y el Ciego del que hablo ve y entiende,
pero hay quien dice que es ciego,
pese a que lo ven absorbiendo nutrientes
que evitan la degeneración macular y la ceguera.

El Ciego se entusiasma: «Viva la espinaca y cómo yo
la cocino»,
que es con grasa / fat-soluble /
de las tocinetas. Y la grasa-soluble compone
la mitad de lo que el cuerpo pide
y necesita y él le da porque sabe.
«El secreto del Lutein no lo aprendí
con Popeye», dijo el Ciego.


Indice

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Construyamos un hospital a todo lujo

No queremos milagreros.
Los HMO advierten del peligro. No nosotros.
Ni validamos sanadores que sepan secretos
y los digan, sin tantos hermetismos. Gratis.
Las famacéuticas se han alarmado con razón
y es por lo que están yendo a los congresos médicos
y una avanzada cabildera también
se apostó en el Congreso y en Capitol Hills
se ha quejado, a sotta voce, de lo que está sucediendo:
Un atentado proletario contra el rico.
Un vil golpe de estado contra el Establecimiento Médico.

La curación real de lo Morboso que la defina el que sabe
y muchas veces es triste
que falten hospitales y las soluciones
sean dolorosas, castigantes
y, cuando no, costosas, y de muerte...

Pero hay que construir un hospital hermoso
y nombrar a sus sabios expertos
y llenar exenciones fiscales
y disponer inteligentemente de subsidios.
Y no podemos dejar que venga
el milagrero, el sanador, el profeta
con tal consigna. Que, en verdad, a la Salud
no la amenaza nada, si no la ambición,
el exceso y el hambre...

Julio 2000


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Pan y circo

What is supposed to happen in a democracy is that each sovereign citizen will always vote in the public interest for the safety and welfare of all. But what does happen is that he votes his own self-interest as he sees it... which for the majority translates as 'Bread and Circuses' : Robert A. Heinlein (1907-1988)


El interés público ha dejado de importar
porque el Estado se ha convertido en la hiena de los pobres,
en los buitres que le comen las entrañas

y los poderes interventores, no importa cuales sean,
apelan a no hacer bien ni generar altruísmo.
Quieren impuestos, su parte. Una ganancia
en el Festival del Pan y el Circo.

Todo es el miedo innecesario a lo que vendrá
cuando seamos virtual o predeciblemente
más pobres, más viejos... .Todo hay que augurarlo
desde hora por el bien del Sueño Americano.
Gobierno y libre empresa ejecutan
su lindo contubernio en la tarea
de intimidar, que es el negocio del negocio,
epopeya de lo permanentemente lucrativo.

Sí. Meternos miedo y obligarnos
a comprar servicios de composturas, medicamentos
para males que, en rigor, no existen. Se elaboran con mitos.
Meternos miedo a diario, con la salud y la miseria...
y por eso somos tan ALTAMENTE ADICTOS
a los carborihidratos, obsesos del heart attack
y del agua con clorín (¡qué mata-ratas!)
y subproductos de aluminio... y así,
tenemos sed, más sed que en toda Biafra.

Y tenemos un terror a lo feo, a que los dientes
se pudran y nos vengan las caries, sin el agua
con cloruro. De pronto que el agua la queremos
en botellas y la beberemos a galonazos
para jamás desihidratarnos y orinar
con abundancia y absorber la esencia aluminada,
ese metal que en víctimas de Alzheimer
se acumula en los sesos.

Los poderes interventores nos torturan
con exhortos, usted así sea,
imite este modelo, tenga este cuerpo
con instrumentos de gimnasia
en nombre del eficiente y sano funcionamiento
de cuerpo del atleta. Nos acosan al punto
que vamos y compramos una pista sacapedos
que podemos tener doblada
en tres mitades debajo de la cama.

Los poderes interventores, los héroes de la soya
y la virtud alimentaria, manipulan tus riesgos
para la cardiopatía, dictan tu manopausia
y alteran tus balances hormonales;
te engordan atacando tu tiroides
y te obstruyen con un ácido
para que no absorbas calcio.

Son dueños, interventores, de tu cuerpo,
América, estos gúrues que odian lo carnívoro
y proclaman: «Sólo tu Avena Quakers».
Prohibidores del huevo, sigan el circo
y metan miedo, sabemos ya el negocio
que los une: la tortura vacilona
y el ultraje sicológico.

Junio 2000 / Indice


 

Grumpy Pope / el Malhumorado / Racismo bioquímico


... porque se decidió por la biblia
y la sotana, a él lo escuchan, pero no lo creen
... y es que predica el café, the six-pack of beers,
la cervecita, el huevo y alimentos hoy proscritos
a la sangre, que son de mayor santidad
que 8 vasos de agua, o el galón y al galope,
porque él dice que el McDonald
no es señal de comida saludable,
y que el T-bone steak no hace mal a nadie,
lo llaman
insolente,
majadero,
extremista,
hereje,
monje loco,
... y finalmente:
YOU'RE GRUMPY...

Es que él tiene el ministerio de hacer que otros
comprendan lo que es realmente perverso
y sigue impune: la salud que nos quitan
para que the giant corporations
enriquezcan, making billions of dollars...

Apologa la fuente más barata
de nutrición de proteína de alta calidad: abre
la boca, sí, y en la defensa del huevo y la bendita gallina
que encascarona 13 vitaminas esenciales y minerales
que incluyen el folato, vitamina D y B-12,
todo en paquete de 70 calorías,
a precio tan barato que se concluye
por las grandes industrias: «No Sirve.
No es fantásticamente lucrativo».
Low Fat pop tarts is better!

Los bebedores de 8 litros de agua
son compulsos corredores que se miran
por las calles y parques, van en chinga,
dale que dale, y en su corrida alegan
que él les quita la fe cuando asegura
que beber agua en demasía
en la sangre diluye niveles de potasio,
y eso sí que los arriesga al ataque cardíaco.

Y es que el Grumpy Pope
divulga a diario que el Agente Espiador
de Tu Salud / la falsa ciencia de los mercadeos /
se goza en arruinar tu día...
Te niega el vasito de leche y la manteca bendita,
tu tocineta, la más saludable de las grasas que existe.
Se quedan con el huevo y el queso que te pertenece.
Te prohiben la omelette, la Santa Tortilla
de las tardes, prohibición tras prohibición
ni rezo queda; te quitan el traguito de escocés en la noche.

¡Todo produce cáncer en estos días!
porque los prohibidores de placeres no descansan.
Sus historias asustan: anticipan el fatalismo
del Final del Milenio: «Témele a los rayos del Sol
No te expongas que se daña la piel y te dan por medalla
el melanoma»; otros son los que vienen a venderte,
sus pomadas, bronceadores, bloqueadores
de rayos, espanta-soles. Y el Malhumorado,
Juan de los Palotes, advierte:

«Tú no le llames Ciencia a éso,
esas son sutilezas del Mercadeo,
sofismo entronizado
de la Medicina mediática
a la venta... yo si traigo mi mensaje sanante,
yo los acusado con plena dentadura:
MAINSTREAM junk medicine,
la medicina chapucera de los grandes medios
es el Satán en la Carne destruyendo
la dicha de los hombres...


05-11-2000 / Canto al hermetismo

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La inmortalidad del huevo

No hay más útil inmortaldad en esta puta tierra
del cohecho, la estafa y la ansiedad cotidiana,
según predica el Cura que excomulgó
el Papado, que diez huevos al día,
con yema, clara y todo.
Ese es el verdadero pan,
no el relleno. Téngalo pues
en misa diaria. El huevo es como Dios.
Bueno, más que bueno.
Nada hay que limpie inmejorablemente las arterias
y agudice la memoria.
Y dIos, rey de las aves de todos los planetas,
maldice al que diga que comer huevo
es maligno, siendo el producto
perfecto que la naturaleza
hace pujar hasta el nido
de quien también te canta.

Pero en esta puta tierra
del cohecho, la estafa y la ansiedad cotidiana,
están los Vigilantes del Nuevo Paradigma,
maldecirlo todo: el asoleado, el licor,
la parrilladas, el café, los huevos...
NO SUNSHINE! NO BOOZE!
NO MEAT! NO CAFFEINE!
y No Huevos...

Del libro Canto al hermetismo


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Racismo bioquímico

High cholesterol is a symptom
your body is doing its job...

William Campbell Douglass II, MD

Y las madrinas, acusadoras, mal alimentadas
por el veneno de sus almas, le negaron
a la Madre de Su Más Digno Nombre,
la amada de todos los nutrientes,
creadora de mensajes hormonales,
hada benefactora, y en su lugar le dijeron
colesterol, veneno, aborigen
de mal hígado.

Y ella le protegía las arterias
pese al défict moral con que dijeron
Colesterol alto, tiene una cara de asesina
(y hemocistina, la homicida,
sonreía, cuchillo en mano).

Y ella no se apocaba porque si baja
su presencia el alma se deprime
y la memoria se vueve vaga y hermética

Y las madrinas, acusadoras, al preferir
las hienas impunes de la hemocistina,
quitaban el colesterol de tu vida, Madre,
Madre Altísima,
colesterlo y rival jurado de las infecciones

Te juzguen tóxica y venenosa,
a tí la bendita, Madre de los Nutrientes,
creadora de las hormonas,
a ti, mi langostita con gambas
y camarones, frita en mantequilla derretida;
pero son ellas, hienas y madrastras
que inventan amenazas que no existen.
Ellas que te cierran la overa
para que dejes de parir
tus bendiciones.

03-94-2000


Friday, July 03, 2009

 

El poeta y el ángel


Por Magda del C. Iñíguez

Desde niño, Carlos López Dzur creció con la poesía en su hogar. Su padre Víctor López Nieves (1919-1996) fue su iniciador. Con sus poemas, aprendió a querer a los hombres y mujeres humildes, a los trabajadores más sencillos y peculiares que, en su comunidad nativa, dejaron su memoria, dosis de folclor y bondad. Pepe el Negrito, Chalo Mancha, Molina, Cheo Achiote, Pelo' Rata, Andrés el Aguador, muchos otros.

En adición, a los homenajes de su padre por los humildes, campesinos y tipos de la cultura urbana, él versificó su amor por su terruño, el paisaje local de San Sebastián del Pepino, el Chorro de Collazo, el charco El Peñón, el barrio Mirabales, la Plaza Vieja, la Luna mirabaleña y la nostalgia por su tiempo y tradiciones en desaparición, por causa del colonialismo y el materialismo creciente.

En el libro La barca de la vida (1995) y en muchas publicaciones de los semanarios Pepinito, de la década del '60, El Gorrión (de los '70) y El Sol, órgano de la Asociación de Maestros de Puerto Rico, está recogida la poesía de López Nieves que fueron para su hijo Carlos sus primeras lecturas.

López Dzur observa que existe un asomo de tantrismo implícito, no intencional como el suyo, en la poesía de Víctor. El supo la importancia, sexual, sicológica y material, que tiene la mujer en la vida de los hombres; sin ella, utilizando una metáfora de su padre, el varón es «barca sin timonel». La mujer es la capitana. [1]

Otro viso tántrico que, después de la muerte de su esposa Julia / Doña Yuya, Victor López Nieves hizo suyo está contenido en poemas como La nueva Eva y Salmo a la Nueva Eva. Se describe el «edén ya renovado», donde su esposa será endechada por ángeles y querubines como la Nueva Eva, «nueva edénica reina», fraguándose su «eterna Luna de Miel con lo divino». [2]

Es la madre amorosa de Carlos, la esposa de Víctor, quien inspira esa visión. López Nieves la sepulta con versos en 1987. En escribirlos estuvo su fortaleza diaria, catharsis para el poeta enternecido, asolado por la pérdida de ella, pero consolado por el pago de su deuda, el diálogo dármico debido y que él estableció al poetizarla desde antes que ella y él desencarnaran: «Estos poemas míos te dicen todo. / Todo lo que querías saber / y que no pude decirte de otro modo... / Ningún detalle escapa a mis versos. / Con ellos espero saldar mi deuda». [3]

Ahora es Carlos quien recuerda que él percibió, se anticipó a verificar ese reinado de Eva / Yuya que muy tardíamente se expresó en la poesía de Víctor; «Mamá Yuya fue siempre el ángel que tuve delante de mis narices; la única que me dijo, 'claro que los ángeles existen' y no hay que estar muerto y resucitado para verlos». [4]

La sensibilidad y grandeza, emocional y moral de su Mamá Yuya, como siempre prefirió llamarla, ha inspirado muchos poemas al meditador-poeta que se formaría, a partir del decenio de 1980. En septiembre de 1995, recapté de la internet su poema, titulado El proceso femenino, e intercambié varias cartas, preguntándole quién inspiró un poema con belleza y ternura tan inmensas. Obviamente, su madre. No la mujer en general.

Me informó que, al igual que su padre, Doña Yuya tuvo la cabeza cargada de poemas y los recitaba de memoria, sin abrir libro alguno.

«Contrario a mi padre que necesitaba ir y buscar, abrir un libro o revista, o revisar sus papeles en archivo, para repasar algunos textos de sus poetas favoritos, por ejemplo, Gautier Benítez, Lloréns Torres o César Gilberto Torres, este último, amigo personal de mi familia, con mi mamá uno se llevaba la sorpresa de verla en su mood poético; iba sacándolos de su cabeza... Yo la evoco cuando decía sus fragmentos de poemas como Nuestra Hora de Fernando Vázquez de Nieva u otro que decía: 'Yo conocí el amor / y es muy hermoso / para mí, fue fugaz y traicionero. / Convirtió en un infierno lo glorioso, / pero fue un gran amor / y fue el primero... ' El único libro que yo ví que ella leyó, apasionadamente, asiduamente, fue la Biblia. La musicalidad, ritmo y cadencia, de los Salmos y el Cantar de los cantares, fueron sus textos favoritos... Cuando caía en cama y no podía leer, yo calmaba su asma al pie de su cabecera, leyéndole los pasajes de la Biblia que nos gustaban y me encantaba hacerlo porque ese día no iba a la escuela, me quedaba en casa con ella... Un grato recuerdo es cuando elogiaba mi voz, mi entonación al leer; sabía que yo sería poeta, o quizás un actor; me comparaba con el declamador Braulio Pérez Marcio, de Argentina. Mas bien, este fue el radioanimador del programa La Voz de la Esperanza». [5]


La familia López sostuvo sólidos valores cristianos. Los valores teologales básicos (fe, esperanza y caridad) los representó ella, la madre, con más intensidad que el esposo. Las llamadas virtudes relativas o cardinales (justicia, perdón, prudencia y temperancia) llamaban la atención del padre-poeta.

«Mi mamá sabía transmitir su fe, su capacidad de consolación tan inmensa y contagiosa y, al mismo tiempo, ser práctica; su sentido de esperanza, nunca fue ciego; por eso sabía ser generosa, caritativa, cuando mi padre estaba más mezquinamente enfocado en administrar y proteger lo que materialmente teníamos que era muy poco; ya ésto de alimentar al prójimo, al buscón, como decía papá, él lo comprendió. Por eso en su poema Bondad dice: 'Nadie que llegara a sus puertas / en busca de paz y de consuelo / ... (por) ninguna razón lo dejó fuera... / la fe de los buenos resplandece. Su finalidad primera fue ayudar».


Cuando Carlos tiene la edad de 8 años, sus padres se bautizan en la denominación de los Adventistas del Séptimo Día y tal experiencia disgustó al niño-poeta en formación, porque el tiempo que las actividades de la iglesia quitaron al contacto de sus padres con él, «yo lo sentí como una pérdida».

Al abundar sobre el asunto dice:

«Los hermanos de la Iglesia eran, como yo los llamaba, una plaga... entonces, en mi casa, dejó de haber tiempo para leer juntos, o hablar sobre poesía o simplemente, sentarse a rememorar cosas, siendo más informales y profanos; la iglesia nos quitaba tres días y el sábado completo y, para la mayoría de aquella gente, que no mencionaré por respeto, mi opinión no valía para nada; sólo pensaban en hacer adeptos, en construir un templo y una escuela, en campañas de recolección, en los que dejan o no de pagar diezmos... y por eso fue difícil que se nos bautizara a mi padre y a mí. El y yo decíamos que era gente fanática. Me daba un poco pena de que, en medio de esa situación, yo pudiera no estar complaciendo a mamá; porque ella sí ya sabía que un día íbamos a necesitar de esa fe y de esa gente; la excepción a esa plaga fue un pastor, de apellido García, que nos ayudó durante una etapa crónica de enfermedad de mi madre; en lo que sí mi mamá fue franca al declarárselo a ese beaterío del adventismo de su momento fue: 'yo, soy asmática y no tengo ni salud ni tiempo para andar por ahí, pidiéndole dinero a la gente para hacer un templo y una escuela privada; esa gente que es más pobre que yo me inspira más ir a darles que a quitar». [6]


Según me contó Carlos lo que menos le agradó de los años de visitas a la iglesia y de los adventistas a la casa, fue que tomaran tan trivialmente sus palabras: «Yo quiero que vengan los ángeles, quiero verlos en persona y pedirles directamente que curen a mi mamá». Los ataques de asma de Mamá Yuya fueron los motivos de este anhelo tan profundo de la experiencia mística. De eso pudo haber dependido su consolidación en la fe. Sin embargo, aquellos hermanos (que él aún llama los «inmencionables, los fanáticos») quitaron el gozo al poeta en ciernes al decir: No es posible. Hay que morir primero, salvo por el bautismo y, al despertar de entre los muertos, entrar en el Reino Celestial para ver los ángeles. Dijeron aún más: meramente pedirlo es ya señal del alma presuntuosa, movida por la naturaleza de su pecado original. Es atrevido y blasfemo que se demande ante Dios ver a los ángeles.

«Yo recuerdo estas cosas con mucho dolor. Aún el himno, 'Cuando allá se pase lista' que fue el que más me gustaba, cuando se cantaba en el templo los sábados y en las reuniones del viernes a la caída del sol en mi casa, se convirtió en herida, en acusación. Era como un chantaje; primero, se me amenaza con la muerte segunda, el infierno; luego se me reclama a modo de un bautismo cañonero y se me informa que espere el Juicio Final. Toda una vida gastada en fe que no da ni el beneficio de ver la belleza de un ángel, ni un poquito de información sobre mi porvenir. Ni la oportunidad que supuestamente tuvo Abraham y Jacob, hablar amistosamente con Dios y los enviados divinos... yo, sino perdí la fe en el cristianismo institucionalizado, fue porque Mamá Yuya me dijo: Tú vas a ver ángeles más pronto de lo que los hermanos creen o te han dicho... En el poema que titulé Ansiedad anticipatoria, describo a esa gente que, con la noción del pecado original, dañaban a otros; pero primero hablo sobre mí...

Me avergüenza carecer
de la palabra para el quite,
ser tan manso.
Llega él, verdugo, y sufro
y me fío de mis fronteras
de corazón sediento de raíz.
a pesar de tambores de guerra,
tremebundos.

***

¡Pero en mi casa no me falta la caricia!
¡A los ángeles, yo los invento!
Ellos son el amor y fundan la paz
en medio de molicie.
Son el fulgor que da llamas
en medio de tinieblas.
Guisan la sabrosura de algún canto
y me bendicen y mi hueso
es más duro y mis labios sonríen
si mi boca se lame, sin bostezo.

12-4-1992

¿Cómo decirlo? estos consuelos no son posibles si no se tiene una madre como la que tuve».

El primer poemario de Carlos López Dzur fue uno de tema angélico, donde describía a una niña llamada Hazel. [7] El libro fue quemado por su autor y apenas se distribuyeron unos cuantos ejemplares entre amigos. Fue una edición en papel costeada por él mismo sin ninguna supervisión editorial. «Me dio mucha pena la cantidad de erratas al examinar el libro impreso y, sobre todo, que yo fui a la compañía impresora a corregir las pruebas y aún así se imprimió sin las correcciones que propuse». [8]

Antes de morir su madre y hallándose López Dzur en San Diego, California, realizando estudios de maestría en Filosofía Contemporánea, cuenta Carlos que tuvo una visita extraña en su dormitorio de estudiante. Ocurrió un sábado, a las 8:00 de la mañana.

«Estaba en calzoncillos; pero ya levantado... Leía... y ella llegó... No fue la primera vez que creí que alucinaba. Tuve otras experiencias más tempranas, en mi adolescencia... Esta vez sucedió que esa niña entró a la habitación, sin yo darme cuenta. Una niña que yo no conocía. Una criatura hermosa, simpática y dulce, con unas flores amarillas en sus manos; me saludó, acercándose a mi lado y me dijo que si había visto a su madre. Le dije que no, que ni sabía quiénes eran ambas. Me dijo: 'Soy Hazel, ¿no te acuerdas de mí?' Hizo un simpático gesto de enojo y se fue. Adivinó que sentí vergüenza por hallarme semidesnudo... No sé cómo entró ni cómo se fue. Literalmente, traspasó la puerta que estaba cerrada. Lo sé porque mi sangre se heló de pronto; me levanté de mi escritorio para cerciorarme que la puerta estaba cerrada y asegurada, así fue. No tuve que cerrarla. Siempre estuvo segura». [9]

Este episodio hizo que Carlos, quien hacía dos años que no regresaba a Puerto Rico ni visitaba a sus padres, principalmente, por motivos económicos, fuese a verlos.

«Yo escribía a mi madre cada mes, a veces cada dos semanas. Pero de veras un tercer año sin ir a verla, era demasiada espera para quien quiso despedirse de mí. Yo digo que mi mamá envió un ángel. ¡El ángel que quise ver desde que entré en contacto con los adventistas! ¿Qué otra persona, si no ella, Mamá Yuya, sabía ese detalle que nos entristeció, el malparto de mi primer libro? Hazel fue el nombre del ser angélico que yo había creado, siendo yo todavía adolescente, mis poemas de 1970; sólo mi mamá sabía de Hazel, los significados que había en ese personaje, el deseo del ángel para su curación del asma y de una experiencia personal con Dios que me permitiera el bautismo y la fe que mueve montañas».

Fue la última vez que la vio viva. El año siguiente fue la visita para asistir a su sepelio.

«Nunca antes me sentí tan desamparado como el día que se me informó su muerte; pero nunca antes tan feliz como la Navidad que vine a pasarla con ella, mi padre y mis hermanos. Disfruté hasta el final las Fiestas del Patrón San Sebastián Mártir, a las que hacía dos años que no asistía. Conviví con amigos... pero, tras la muerte de mis padres, he sentido miedo por muchas razones. Me falta un pedazo de mí mismo».

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[1] Victor López Nieves, La barca de la vida (San Sebastián, 1995), p. 108.

[2] Op. cit., ps. 19, 62 y 63.

[3] Ibid., p. 81

[4] Carta personal de Carlos López Dzur, 19 de septiembre de 1994. De aquí en adelante la referencia a las cartas personales (CP), se mencionarán como CP, las iniciales del nombre del autor y seguida la fecha, i.e., CP de CDL, fecha.

[5] CP de CDL, 18 de septiembre de 1995.

[6] CP de CDL, 3 de mayo de 2000.

«Honestamente, por lo que se dijo sobre las contínuas campañas de recaudación, hubo más premura por hacer un gran edificio, con escuelas privadas para los miembros, por comprar piano nuevo, por una y otra campaña para ayudar a sabe quién y dónde, que en forjar cristianos. Esto molestaba a mi padre; por eso y muchas cosas la lealtad a la iglesia institucionalizada, al culto externo, se debilitó en ambos... Yo supe, por cartas de mamá, que en los últimos años de su vida su fe en los principios estaba más fuerte, aunque su relación con la iglesia muy fría; primero, porque echaban de menos su presencia en la misma, a nadie le importaba cuán enferma se hallara y luego porque trabajaba el sábado...

Recuerdo que, estando mi padre tan afligido por su muerte, se me pidió que, en nombre de la familia, fuese yo quien agradeciera a los presentes su asistencia al sepelio... yo, 'comunista del séptimo día', les eché críticas como un chorro de agua fría a los que alejaron a mis padres de la Iglesia, con sus incomprensiones; mientras mi mamá atendía hambrientos, sufridos y enfermos mentales, porque ese fue el trabajo que silenciosamente hizo, como su tiempo ético y moral ante Dios, otros iban a la iglesia a refrescarse y darse golpes de pecho... mi padre recogió el espíritu de aquella 'despedida' tan bronca que dije en su Epitafio: 'Aquí duerme una mártir / con el amor del cielo. / Lo poco que tenía quiso compartir / con los más necesitados».

[7] La historia de Hazel

«El primer detalle que me conturbó sobre el libro que tuvo por título Compañera superior fue la observación del poeta Manuel Joglar Cacho, eminente poeta puertorriqueño, a quien tuve el privilegio de prologar uno de sus libros, quien dijo que el título debía ser Compañera superiora; pero Hazel, mi personaje central, mi hablante lírico, no era una abadesa, u oficial de convento; lo que esa noción de 'superiora' me sugería. Yo hablaba de una superioridad espiritual, asociada a la mujer; yo estaba hablando, todavía sin gran conocimiento, del principio femenino de Shakti» (CP de CDL, 3-4-2000).

La fascinación del autor con el mundo de los desencarnados, las entidades transmundanas o metafísicas, está en cuentos escritos antes de 1980, como «El descarnamiento» (ps. 42-46), «Las figuraciones solitarias» (ps. 19-22) y «Halloween» (ps. 23-25), entre otros, que se incluyen en Sarnas de la ira parda (Editorial QeAse, Río Piedras, 1980). En la misma edición, se incluyen cuentos irónicos sobre el proceso evangelizador o el fracaso de las religiones institucionalizadas. Por ejemplo, el tema del desencanto con las promesas y salvaciones se expresa en el texto «El Salvador» (ps. 11-14); en «La cacería» (ps. 37-41) se describe la persecución de la naturaleza animal, la naturaleza del Deseo.

[8] CP de CDL, 3 de mayo del 2000.

[9] Ibid.

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Los alacranes / La ilusoria Seguridad Mundial / Todo a la venta


Inventaron los antros en complicidad
con lombardos y usureros, mousiké
de arañas negras con ponzoñas
que matan al hombre-niño, al niño-viejo
y al proyecto: el Nuevo Hombre.

Alacranes de color céreo, amarillento,
a las hijas de Havvah se acercaron y pidieron
acceso a la Balsa Menor, a nuevos cuerpos,
a sendas que son de musas viajeras de la Dukka
y que úteros llevan adentro, ¡ay! las hijas de Havvah,
robadas como las Sabinas por alacranes
que saben sabotearlas y que las devalúan
una vez que les niegan su alimento.

Cómo maldicen al sol, ahuecan las pinzas
(porque no tienen alas) y se van a lo oscuro.
Desde ahí, por guerra viven, las vigilan
y una vez que juegan a las barajas, se lanzan
a las penumbras, se sumergen bajo las faldas,
rompen el hueso de la luz, el hueso sacro
con que los pastores del Ser hacen sus flautas
y ofrecen un canto conmovido y femenino.


08-0-5-1998

2.

Los alacranes (ellos y ninguno otro)
neutralizan a los enérgicos, a los resentidos;
legalizan las irreverencias, tocan la flauta,
a cambio de que nada se tenga
como Mallum prohibitum, manzana de discordia,
tabú, fruto prohibido, ¡ay! las hijas de Havvah
son para la noche del stop-club, son para mascarlas
en el centro vientre, han romper sus hímenes
y ellas, al fin de cuentas, a despojar
las pensiones de los Woopies
con estos simulacros de misericordia y amor
(lujuria y sexo), van a venderlas, esclavizarlas;
¡ay! en el antro-mundo.

El alacrán (ellos y ninguno otro)
clavan el aguijón, pican con el lema:
«Todo está entre nosotros maldito».

*

La ilusoria Seguridad Mundial

Samuel Huntington pidió
choques de civilizaciones.
La nueva ultraderecha,
docta, fideísta, criminal, que extermine
con lluvia ácida,
a falta del láser
de Luke Skywalkwer.

Edifiquen celdas clandestinas, Guantánamos,
campos de tortura, espionajes domésticos.
George W. Bush, Jr. y sus fariseos a rezar
o arrojar bombas, chantajear, amenazar
y acallantar naciones.
Desígenese ésto: World Security.

Con el placer demacrado el dolor viene.
Torcida la noción de Unidad imposible,
la subjetividad ya es mercancía
o debe serlo y como tal se determina
y niega ante la coronilla sagrada
y la Flor de Loto de mil pétalos.

Ahora claman que el mundo, aquí, el único
que es nuestro con sus balsas menores de hiyanas,
es una talega de inmundos alacranes
y una vida nocturna de empresarios
en sociedades permisivas del chantaje.

Indice: Canto al hermetismo

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Todo a la venta

Alguien dice que «yo» soy parte de un Todo
maravilloso, sin soledad, sin abismo,
alguien sabe lo que es Real y no este hoyo negro
que me traga, sin que yo me dé cuenta
cuando estoy cisceando las promesas de felicidad.

Amor sin final, eso es lo que el Todo es,
pero eso tiene un precio, eso de las Grandes Delicias
y las Maravillas, eso de los Milagros y Triunfos
y Riquezas, y el nivel de acción e intensidad
que me ha sido dado como ritmo
me ha excluído, alguien que vende
los Secretos que me desvelan
quiere su tajada porque nada es gratis,
o mi Yo no es tan afortunado por ahora.
Afortunado lo que pague el precio de inmediato
en los días en que el Todo se pone a la venta
y la parte se rompe el lonco, no sé
dónde carajo.

02-11-2000

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Biografía / Indice: Epica / Don Ramón el Zapatero / La Comadrona

 

La avispa social / Los chupasangres / Los explotadores



Contrario al alacrán que por la noche maldice
y que en la penumbra mata y se procrea
con los gozos de la Sociedad Permisiva,
contrario a él que estimula
la alada avispa social y daña lo mismo
que la falta del pan diario.

Ella, en la iracundia bohemia, cumple su parte.
Es una ménade en el antro de nudistas
y pornógrafos; bajo luces, ejecuta su desgarbo
de alegría. Su panal de hiel lo anida
o coloca a los cuatro vientos la alada avispa.

¡Es tan chismosa! Y orugas de abrazo
no permite ni arañas de posibilidad deja vivas.
A vuelos de mariposas las obstruye.

Blasfema a la luz del día.
Y no tiene mejilla en su diestra
con qué santificarse ni una garganta
o puerta para acceder al divino Ser,
vivo y concreto, que a la derecha
su nombre besa en la mejilla.

No fecundan los huevos; pero...
del macho, zanganote, se alimentan
en su apartadijo afótico, de miedos y rencores.

04-07-1990 /
Indice: Canto al hermetismo

*

Los chupasangres

La propaganda del Orden Apolíneo existe.
Desde el comienzo de la historia, los llamó
al sacrificio. Al trabajo, a la obediencia, al deber,
al pago una vez al año.

La espinita se saca sin dolor cuando el partido
les convocan al paseo. Cada año
se premiará el buen esfuerzo
(explotación renal: la cura de la espina).

En el Carro de Febo, uno solo manejará,
el más sabio, laborioso y apto; pasajeros,
pocos van a poder viajar al paraíso,
«pero trabajad, trabajad sin descanso».

*

Los explotadores

Como los instruyeron con el viejo lema
(que los hígados son el cimiento del amor
que es divino), muchos trabajan.

Otros no.
¡Los parásitos!
Son los agitadores y demagogos al acecho.
Venderán la resurrección de las harpías.

«Trabajad», les piden, «hasta que sangren sus manos,
aún en la noche, no descansen. Trabajad».
La espina atravesada que es su única luz
(la indestructible dignidad del hueso sacro)
la administra el oligarca, dueño
del Carro de Febo y el Orden Apolíneo.

«Trabajad para las herrerías de Marte,
trabajad que en la calle de mercaderes italianos,
seréis compensados. Trabajad».

«Que se rompan los lomos, sed todo hígados,
hablen con dejativa voz, sed sedentarios
como alondra que nidifica, con abundancia
de frutos en la primavera».

Los sagaces cibelianos son de Lombard Street,
londinenses al servicio florentino, e instruyen
sobre el fuego de Tofet y al niño de hinojos ante Moloch.

«Quien no trabaja se vuelve niño turulato,
raquítico, sin pasión, será castrado...
No sean cobardes, hijos de Merop.
No duerman, trabajen. Trabajad».


04-0-7-1990 /
Indice: Canto al hermetismo

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Indice: Teth mi serpiente / Teth / Indice: Teth / Epica de San Sebastián del Pepino: Indice / Parnassus

 

Los nihilistas / Los conservadores



El nihilismo está aquí. Nunca toqué a sus puertas;
ellos sí. Con miserables disimulos y pidieron
que llorase por aquellos extravíados
de alas rotas y evangelio vacío, desmemoriados
que cayeron a tierra (sin el mínimo del ser soteriológico).

Caídos o arrojados, quedaron maltrechos
y burlados sus caballos y el auriga
por la senda del kairós, tiempo oportuno,
y poco a poco se mecieron en olvido,
en pasado destituidor-destituyente
y descreyeron todo, hasta el buen caballo
hasta ser los muy publicitados por su deterioro
y su propio hedonismo, su circo egoico,
su voluntario escarnio. Con gozo discontínuo,
se recompensa el fracasado y el cínico.

A ninguno prometí paraísos. Sólo tiempo,
el mejor de los tiempos, kairós. Más allá
de los huesos pelados y la cal de las tumbas,
sólo invité a vivir, vivan, vivan y regresen
con una meta objetiva, les dije.
Vuelvan al mundo, con cauteloso olvido
de lo-sido, pero sin saldo inmundo.

2.

El nihilismo está aquí, exactamente
entre Marx y Rockefeller, en lema declarado
Novus Ordo Seclorum, en continuum
donde el fundamentalismo prohija sus ladrones
bajo abrigos de coseidad y las sabandijas salen
de los escondites a sumarse al simposium,
maldicen a Darwin, a Marx, a Freud,
mas no son órfico-platónicos, no creen
en nadie, siendo los Nadie mismos y su Don,
no creen en nada, sólo en los alacranes.

No conocen el reino del Ser, no agradecen
la Madre que los nutre, se amarran los ovarios
en el alma, se depilan los chochos
en reinos de calvice, pero ¡qué
discursos universalizantes! son los suyos:
sostén y encumbramiento del dominio de los otros
y el lobo cada vez más lobo para el hombre.

Los nihilistas dijeron que en medio del combate
del capital y la cultura serán cuasi felices,
bajo la espesura de reinos de escatalogía
y aventolados por el luto crecerá su germen,
el creador de lo infecto, por caos de las nociones
de universalidad y etnia tendrán sus seguidores,
polarizarán los disensos. Ocultarán las reconsideraciones.
Matarán la historia antes de ser ellos mismos los cadáveres.

Escupirán las sendas perdidas, las alternativas,
las raíces, las normativas despreciadas
del historiarse-humano.
No creerá en Nada ni en Nadie.

*

Los Conservadores

Aquí lo llaman el Conservador.
Cuando se necesita ese punto de vista
(que asegura que la Civilización existe y necesita
de «ciertas protecciones»), el Consevador se presenta,
custodio del Estado y de las Altas y Puras Esferoides.

Vestirá su boca con giro walrasiano;
aparentemente, infeliz, conmovido, esperanzado
«porque la medicina es amarga».

En vano será alegar que la civilización,
existe, claro está, pero se ha vuelto una putada
a golpe de desgracias y ráplicas de olvido.

No aprendemos y seguimos
cometiendolos mismos errores.

Aquí les llaman los Conservadores
(aunque más conocidos son por los cuchillos
que nos clavan por la espalda cuando mandan
a administrar la cura y movilizan sus turbas en uniforme,
asesinos de verde y moteado, gendarmes
de la paz y el orden).

Siempre que llegan arrasan con cara
de Capitanes-Triunfadores, calculando siempre
la postura moral, lo heroico.
la patriotería y la constitucionalidad dizque
de lo Eterno, Justo y Apropiado...

Los conservadores niegan que en otro corazón
(sólo en los suyos...) exista la benevolencia,
el altruísmo, la virtud... Por eso la prensa cita que bajan
a los endogrupos con salto de altura como si de veras
de los Cielos fuesen los heroicos que arribaron
a salvar el mundo, protegiéndolo
de las ovejas negras y desobedientes.

No se les puede decir que son los respaonsables
de la lucha instituída de todos contra todos.
El conservador siempre tiene la razón
y casi siempre el Poder. Si usted se fija bien,
el Conservador es anti-igualitario, rásquelo y verá
que odia al pobre, inclúyalo y verá que no es cohesivo,
ni es cooperativo, ya que su individualismo es vertical.
El quiere la Vara de Moisés como un garrote.
El es casi siempre el amor.
Arbitra con el rico.
Con el sacerdote de Roma
o el partido de la gran burguesía.

Cuando están bien repartidos en sus jerarquías
y contextos culturales, se sienten tan soñados
[tú en tu lado; yo en el mío y sin colectivismo]
porque tarde o temprano: la lucha es
de todos contra todos...

Cuando se necesite el punto de vista
del gesto autoritario, cuente con él.
Siempre fácil que diga hay que dar guerra
por nuestros principos...
[darle mil patadas en el ano
a los maricas y a las marimachas],
matar a obreros, a ecologistas,
a enemigos del capital,
matar al centro, matar a la izquierda,
matar a los anarcos y los inconoclatas,
matar a los roqueros y a los poetas...

Y por eso el Conservador llegará con SDO:
Orden de Dominación social por la moral verdadera.
El mundo es cínico, cada vez más clamante de relajamiento,
vicio, igualitarismo social y cultura alternativa.
Hay que matar al pordiosero y a todo el que quiera
vivir del Papá Estado. Hay que matar la Misericordia Social.
Hay que deshacerse malthusianamente de quien no tenga mérito,
el enfermo, el anciano, al tullido, el loco, el incalificado.

Aquí lo llaman el Conservador y escuche bien:
al parecer defienden el trabajo, el trabajo como norma
de conducta que enriquece al que es rico
y mata con medio pan al que es pobre.

El mundo es cínico y violento y se evitan
muchos discursos inútiles que, al fin y a la postre,
ninguno oye, cuando llegan ellos. Los Conservadores.
Vendrán con gafas oscuras a endogrupos nacionales.
Siempre son los pintados, primeros
en banquetes, amedallados por su Gran Sí
a medidas de Dominio Social contenidas
en la escala de Sidanius.

Cuente con ello, aunque sean cuatro gatos,
van a robar cámara para sí los Conservadores.

03-03-2000 / De Canto al hermetismo

03-03-2000 / Epica

* Indice: Canto al hermetismo

 

Parte VIII: Canto al hermetismo


Parte VIII: Los poderes interventores




El observador cauteloso




«Choosing to deny or contradict nature or reality is mysticism, which is an unnatural, irresponsible abuse of the conscious mind»: Frank R. Wallace

No vendan humos ni se jacten
que la consciencia humana puede hacerse
vengadora y la idiofrenia es triste y perversa.
Místicos huesos hay que nadie compra.

Baratijas, con deshonestos precios, colocados
por los grandes desleales y gesticuladores.
No todo lo que brilla es oro.

Ni todo pie sabe dónde le aprieta su zapato.
No siempre está la justicia en el negocio.
Ni la paz con su dominio para el orden.

No se puede encapsular en una sola gota
lo que dimensiona una culpa o un letargo.
La burbuja, con leve soplo, se revienta
y suelta el lícuo mal, hostil
e inmoral dimensionado.

No vendan humos, trajineros,
que el mundo puede ser amargo y doler
mucho más que lo meramente verbalista.

En poco tiempo se infla un globo como el hombre.
Con verdad o con mentiras, se glorífica un mataperros
o un canalla, o un charlatán de misticismo vacuo.

Con propaganda se vende lo insignificante.
Con avisos publicitarios se pervierte
la consciencia y se hace célebre el tonto.

*

No encubras el poder ilícito

… pero escucha, recuerda, investiga, compara.
Discierne todo en su contexto, ¿quién beneficia
a quién, con qué propósito? Aprende quién libera
y quién ata, quién da gozo y quién lo quita.

… en el mundo hay de todo, mística y secularismo,
opios del cuerpo y del alma, expropiadores de salud,
sanadores, unos que te dan paz. Otros que dan
nutrición al ser entero; pero vigila
al guardián de los caminos.

Pueden que se escondan los que asaltan,
invasores que del engaño viven,
gananciosos mercaderes que, por la fuerza
o el fraude, logran todo. Averigua y una vez
que les veas, recuérdalos. Avísale al mundo
cómo son. Sé fiel al honesto mandato
de acusarlos. No encubras el enriquecimiento
abusivo de ninguno, sea poderoso, o no,
sea un individuo o sea un grupo.

*
Indice: Canto al hermetismo


Parasitismo de las Tres Hermanas

Aquí tengo tres vidas tontas que no sirven para nada.
Como tres partos, tres hijas del viento y la espuma.
Tres mujeres que no han sido el alivio de los montes.
Hay que sacarlas de la casa porque están
en el Estado de la Inercia, vástagos son de tres harpías
y de una humanidad inútil, subordinada, in self denial.

Dénles la oportunidad de un gran propósito
más allá de las ventanas de mi predio;
unjánlas sobre la plataforma progresiva de tu reino,
Woodrow Wilson. Reconstuye el mundo nuestro
y permite que yo suene los tambores de alerta.

En el nombre del inviolable dogma de propiedad privada
y la vana esperanza de la competencia libre y plena,
te las doy. Llévate todo lo que ellas representan.

Y dáles la mínima subsistencia, si el zapato del poder
no les cuadra, si el pie que tienen ellas no es sostén
ni alegría de tu gobierno ni mérito; provéeles entonces
de objetivos deseables, si regresan; pero…

Que no sean mi estorbo y me avergüences
(¡pues suficiente ha sido que me hayan comido
las entrañas!) ¡No trabajan y comen como llagas,
no estudian y piden, como las princesas ricas
de los cuentos, mimadas han sido, empero,
siendo parasitarias! ¡Que se vayan!

Con o sin un gobierno activista que las dome,
con o sin el Nuevo Nacionalismo que estimula,
con o sin una Democracia Industrial que las haga productivas,
con o sin el Estado de Beneficencia, que se vayan
con la música a otro lado, con los fabianos británicos,
con los librecambistas de Adam Smith o Thomas Jefferson.

Reclútalas en el intervencionismo.
Cásalas en los cuarteles de Otto Bismark.
Adoctrínalas con el hamiltonismo.

Que hagan casas con Brain Trusters muy lejos
de la mía o se queden, con sus prostíbulos
de ilusiones con sus iguales, los socialistas europeos.

*

La Causa perdida

Tú nuncas triunfarás del todo.
No dejaré que sientas que la nación te pertenece
y la República ha triunfado con la noción
del Estado Soberano. Nunca serás lo suficiente
para llamarte libre. Te morderé los huesos
(sabotearé tus hechuras, te inyectaré el desencanto).

Me hicíste una Causa Perdida y un lobo hambriento,
el agrarista de Nashville. El sureño maldito.
Mas volveré y Jefferson Davis preparará
el regreso; te llenará de sangre y Abe Lincoln
será una parte de sus holocaustos.
Stephens se reirá de sus largos huesos
y su rostro torpe, amargado y exángue.

Tú nunca tendrás desde Montgomery,
Alabama, el prestigio de laissez-faire verdadero
ni una luna en el alma que revele la luz,
sol y plata, que sea de plenos soles
e imperios inagotables. Míos son los sinarcas
de todos los confines de la Tierra. Mías
las riquezas de efectivas y perdurables inversiones.

Te quedarás con los pobres,
panarras miserables que producen muy poco.
Tuyos: los torpes solamente: gaznápiros,
tontarros, asnejones, feos de zorecos ojos,
zánganos de yegua madre, burócratas sin cultivo,
envidiosos guajalotes que nunca serán aristocráticos.

Tú harás trabajo sucio
y, al igual que las tropas británicas,
masacrarás tus indios, escupirás tus negros.
Hambrearás a tu pueblo, a los más zopencos,
a lo más enfermo de tu proletariado.

¡No eres mejor que yo cuando dices
separados pero iguales!
Quizás eres peor:
¡Nunca hubiese dicho: ¡Son iguales!
Les habría excluído para siempre.

*

La guerra fría

Aqueos que son los artilugios de ayer y hoy
¡son también el espejo de tus brujas!
Son suplidores de falsa autonomía... el Yo falso
de la Belleza que buscas, la Princesa
de tu Noche de Galas, en la feria del poder
y tus celebraciones!

Pero sufrirás, Pueblo mío,
y verás en ficción desmedida a quiemes elaboran
el obús, las catapultas, las dagas, los cañones,
los misiles, armamento y tribalismo
que perfecciona su creciente alegoría,
su magia audaz de hitos, desfigurantes,
en vías de percepciones subjetivas,
más mentiras, más mitos,
más injurias: Guerra Fría.

*

Los hipócritas

Aqueos, retrógrados, armados del paisaje
bueno o malo de realidades empíricas,
te clavan, te sangran, te abandonan.
Así culminan su fetichismo pragmático,
inconsecuente, su estética de marras,
apremios con puñales. Matará la princesa
que deja sus sandalias, al huir de bacanales.

Son asaltantes que hablan de ternura, sin embargo,
de zapatillas para tiernos y blandos pies
de la inocencia, o las perfectas propagandas
de la paz y la justicia, la virtud del civismo
contra la crueldad, la agresión y los
aqueos / aquellos, saqueos adornados del objeto
del gusto, objeto internalizado, la Cenicienta
de pies dulces y adorables, víctima ideal
para un proceso depredatorio
que a la víctima ultima, para que se aplauda
el simulacro resultante, la satisfacción criminal
de haberla seducido, comiéndose si cuerpo
como miseria del en-sí, con el rico purismo del No.

*

La Casa en el Espejo

Que te trague la Casa en el Espejo
y esa mujer buscada, Cenicienta perdida,
se pierda en el Quién de soñarreras,
en los ensueños del que dice que la busca
y la ultraja diariamente con el pensamiento.

Bajarán los insectos al Jardín de Flores vivas
y en Juego de Ajedrez se verá la derrota
del Sueño Americano. ¡Que arda Troya,
que salgan las culebras de venganza!

Porce entre hadas madrinas y Chamboea
entre las brujas embusteras ya se perviven.
El objeto del gusto entretuvo
a muertas generaciones de Laocoonte.

*

Custodios del secreto

Que el lenguaje de Apolo, tan ambiguo
nos conviene, me dijeron los custodios del Secreto.
Se resume en un Ser de atributos ideales
que impera y guarda el silencio de las cosas,
el «Aguántate, pón los hígados».

Será más tarde o más «a priori» que vendrán
los mundos idílicos, al fin por la venganza
olímpico-cósmica-trascendente
(hay dioses que no quieren que los entes revienten
y la carga emocional del sentido se abra por ahora,
se penetre de facto, que el himen de las vírgenes
al pie de los altares se preserve ad infinitum)
so pena de que venga ese asesino cósmico, caprichoso,
imponderable y se ufane por mandar las serpientes
de los mares y las asfixias de sus sacerdotes.

So pena que a sus hijos en las playas troyanas
los muerda un aguijón con ponzoña
de avatares extratemporales.

*

Protecciones que no llegan jamás

Me van a proteger, ay carajo, me dijeron,
del torbellino de la historia, ¡ay! porque es violenta
y loca la historia, el matriarcado recursivo.
Es la bruja Medea, lo nuevo siendo viejo.

Ella es el hada que con una Cenicienta
fabrica las túnicas de hechizo
y busca un vellocino de oro, y a su amante lo dota
de recursos y lo ama, pero, quiere a su manera
(tuvo un principio, como el huevo, que querrá
de su contradicción, el gallo germinal, la célula
que produzca lo nuevo, su pollo piante hasta lo eterno).

Tú eres su invención, Cenicienta.
Has hechizado un presidente, un pueblo,
un sistema de dualidad violenta.
Lo que das al visible y material mundo
de lo sido y manifiesto, es por de pronto poco y desafiante.

Del pensamiento te pasas al inmundo vitalismo,
y no te quieren. Una mujer, la más bruja de Creusa,
te dejará sin unidad y sin desfase.

Serás el sacrilegio y la venganza,
lágrima inicial, esencia sin sustancia.
Eres vientre misterioso, eres vengativa
cuando te vuelves ser en sentimiento.

¡Ay princesa de Colchis, eres trágica
cuando das en la túnica con la quema del Olimpo,
el cambio que es el comienzo de la terminación
de los conflictos. Eres bruja,
cambias, eres torbellino, eres angustia.

*

Jasón y los amuletos

Me van a proteger de lo mágico.
Me llamarán Jasón / el príncipe enamorado /
el presidente inútil porque nadie tiene fe;
pero todos con ilusiones de que puedan
reírseme en la cara y mandárseme
a la porra con las fuerzas del antihistoricismo.

Miren al presidente anestesiado con la visión
de una dama fantasmal, Cenicienta / Princesa
cuya única evidencia es la zapatilla de cristal
en las urnas del Castillo… ha de ser un espejismo,
obra de brujas escondidas en el mundo…

Y tú, princesa, descrita eres como golfa vitalista,
ninguna como tú tan vital y terca,
presunta obrera comunista, ser cambiante,
espía para los pueblos oprimidos,
producto acaso de The Freeport Doctrine.

Me llamaron el sacrílego / utopizante
por quererte y sólo dije, donde se pueda oírseme
clara y poderosamente que el hombre cambia,
así como lenta, gradual y dialécticamente
cambia todo... cambia la espiga de trigo
y cambia el grano de mostaza.

Cambia el huevo y la gallina guisada,
cambia la vida y continúa en la muerte...
pero me llamaron sacrílego porque tu zapatilla
invoco y me doy fuerzas desde aquella noche
que bailaste conmigo y luego te ausentaste.
Y fue poco lo que dije: que te escuché.
No dije lo que me susurrabas al oído.
Te habrá matado mis ejércitos,
te habrían torturado mis esbirros
por dirigirte a sí al poder que represento.

*

Las parteras necesarias

Que las revoluciones son parterAs necesariAs
y el dolor existe, pero sabio es
por precario y más sabia la alegría
que vence el odio, lo doblega antes
de que se descubra el miedo, la amenaza,
la codicia, la naturaleza amarga de los luchadores.

Dije que el alimento es bello desde que tú lo comes.
Y si lo come más el que está hambriento
más sabroso porque lo comen menesteros
que de veras han sufrido o los que tienen sed
y la piel expulsada por el frío.

Me han injuriado por revaluar la esencia
de ese dominio que ví en tí, aparición de mi encanto.
¡Qué desesperante no hallarte, que no estés conmigo
en carne porque vives clandestina en buenos corazones!
y definí, para salvarte que tu escondite
es un poder caduco, no podrás esconderte
para siempre.

Mi sociedad vencería tu dominio,
ángel rebelde, Pueblo Revolucionario,
alma imprescindible y necesaria
de América la Hermosa.

*

Consuelos del Ciego

Se imagina las cartas que ella escribe
en medio de las guerras y verbaliza:
Ni yo ni ningún hombre son insustanciales;
ni meras cosas ni abstracciones…

Si tú quisieras te mostraría mi sustancia,
la verdadera zapatilla,
el verdadero pie de las naciones,
el verdadero sostén de patrias vivas.

Mi verdadero sexo.
No hay mitos ni doxas
ni opiniones de segunda mano
que me hagan justicia en tus fariseísmos.

El hombre cambia, hay un hombre futuro
que es más que un «saco de piel»
aprisionado para siempre al extravío.

Un revolucionario que combate
la metafísica fijista del ser-en-sí.
no es socialmente irredimible, no,
porque sea hoy una hediente horda
de biomasa primantrópica, amado amigo.

*

Los divisionistas

Deje de ser usted agente de la burguesía
si de veras simpatiza
con el socialismo liberador:
no divida al obrero.

Búsquelo con fe en la vivencia cotidiana,
no lo venda al Vaticano, no enseñe al ser
asocialidad convenienciera, cobardía, reculamiento.

Si no hay optimismo ya en usted, no sea amargo
por haberme abrazado y aceptado unos besos.
«A la medida humana» reacciona igual que el Führer.

Me ha venido traicionando y el hombre hecho así,
como usted dice, nos desmiente a ambos.
Contradice el principio de las identidades:
o ser-en-sí visibles, o esperar, el no-ser
en la cueva de los buitres.

*

El ciudadano mutante

Y yo, tan terco o tan cobarde, en privado
digo que las cosas son lógicas, dialécticas, cambiantes;
yo, hijo-hermano heraclitiano, testifico
que en el espacio-tiempo, el mundo vivencial,
el ente instrumentalizado, todo lo que es visible
o invisible, en su desarrollo, manifiesta
el movimiento y el cambio, veo a los apagadores
de luces de las calles, cantan a las tinieblas
de los dioses cavernarios,
pero quitando la luz de las ideas-materializadas,
incluyendo tu imagen, Amada mía.

No se quiere el choque con una Idea inmutable,
con la idea que salió de las Cavernas del deseo
para hallarse en lo objetivo, desenmascarada,
harta de sol y luna… y yo, tan terco y cobarde,
que me enojo con el falso farolero,
pero no lo confronto.

Dejo que diga sus mentiras y no se encuentre
contigo, Cenicienta, porque tú eres tremenda,
tú si ofendes, tú si matas, tú si requieres
la integridad, el valor y el heroísmo.

*

Si te hallara en mi beso

Y ella, ser social que sin el otro
no se siente suya, sin el poquito de amor
que la anima y distribuye con su movimiento
hasta mi paso, me humedecí en su sangre
cuando se halló en mi beso y me habló
tan quedamente sobre los nuevos opresores.

Por eso el nihilista chabacano se sonríe
y un hombre del Vacío se conduele
y un humorista, con dientes afilados,
se jacta de su fe y subido a la tribuna del patíblo,
finge que recuerda que las cosas no cambian.
Que hay principios eternos.
Circunstancias inconmovibles.
Providencias entregadas a la mano,
fiadores de la virtud y la perfecta sociología
de condiciones, hoy violentas e ingratas.
Hay hombres eternos que son
biografías emersonianas, héroes weberianos.

*

Algo ante lo que Ella difiere

No hay garantes sociales, históricamente inmutables
y justos. Quienes pretenden serlo concluyen que los medios
de producción ya tienen dueños.

Y ella, ruda y amorosa, al mismo tiempo, me lo dijo:
«De esos hombres eres uno; mucho poder
te ha hecho cobarde y cómplice.
No hay garantes sociales, absolutos».


El capitalismo y el libre-empresarismo
son sagrados. Dios es el bendecidor más providente.
Uno (es): el extraviado, germen del pecado original,
uno por terco, por no ver la ley común,
por eximirse del Karma y no dar al César
lo que es suyo, es el ignorante. Uno, por pertinaz,
el que no quiere enterarse que el capitalismo
es eterno, intocable, imputrefacto, se vuelve
como tú, pasajera, huidiza, clandestina…
y en tí no se haya otra cosa contenida
que pueda ser llamada principio disolvente,
encadenamiento de procesos antagónicos.

Aunque yo sea el imbécil, eres tú
la que vas entre sombras, reducida a zapatito
y un mito del genio irracionaloide, locario.

*

El poder burgués

El poder majadero de la burguesía
evitará la lucha, sofocará la crítica,
Impedirá la agonía.

Socialmente, es un poder benigno.
Sólo quiere el reposo, la quietud de las ánimas,
la noche que no abre el día, porque alega
que el mundo es ciego y, si hay luz, despiertan
los demonios, se moviliza el combatiente,
se desacraliza lo sagrado. Se asoman
todas las brujas envidiosas.

*

El Ciego no me cree

El sí te ha visto como el tío que proteje
a la sobrina que ya no puede ser mirada
desde las imágenes
que nos dan los sentidos.

La existencia objetiva no ha de ser cognoscibe
por los sensualismos de Hume o la prelógica del sofisma
del primate humano. Y él, tan terco,
que alega que las ideas no pueden existir en el vacío
(no es así / allí que Cenicienta existe)
y que su ser es materia entitativa
y su espíritu, energía, su fino resultado
cuando irrumpen en Das Momentum.

2.

Y trajo el Ciego razones para reprender
al Príncipe y sus asesores que eran utopistas
del militarismo, seres imperiales, matapueblos,
genocidas, hombres-bestias,
nuevos Atilas del siglo XX
y el tercer milenio.

Los violentos son recursivos a las puertas de Ilión
y los troyanos, crédulos, víctimas de lo pretendidamente
claro y evidente del Engaño, ciegos son para no ver
la retirada falsa del aqueo, el Caballo de Palo
de sus concupiscencias, sordos para evadir
el ruido de la guerra, los relinchos enemigos
sobre ruedas. El sí predijo la traición. Avanza
contra la Ciudad. Viene con máscaras.

La ciudad: ilusoria resistencia equina
y la madera paradójica, hecatombe irremisible.
Por eso lanzó palos en llamas contra el monstruo
y el Caballo fue más que apariencia y sacrilegio.

Se edificó por el silencio que no soporta ya sus emociones
y los miedos que lo cargan sobre ruedas como vientre
repleto de rivales ocultos, como potro sin heno
que comerá los contenidos significativos y más finos
del discurso: el comunicar concreto, el sentido común,
la voluntad del pueblo.

Laocoonte bajó del templo
sin la propuesta cósmica; en soledad será el único guerrero.
Peleará por la especificidad de su Troya invadida
por caprichos deificados (Febos que vuelan en la Nada),
Timbreos apolíneos y tiranos con la forma de serpientes.
Lo supuso: han de matar al hombre y condenarlo,
asfixiarlo con las temidas fuerzas del Abismo.

*

Los sitiadores

Tal como él los vio: los sitiadores aqueos
son los mismos dragones que saltan
desde el oceánico poder de la neurosis
y se comen al ser, al ente vivo.

Que no haya revelación a las naciones
ni educación del ego individuante.
La iniciativa del ser por su consciencia
que se quede en lo profundo de las aguas,
en el vientre del mar ya custodiado
por los navegantes de la Nada.

Tal como Laocoonte sostuvo: La treta audaz
con que engañan los que huyen a la vida
(lo mismo que a la Muerte) es decir y decir No
al mismo tiempo, en discurso circular,
que la Nada comunica, el a priori de los sinsentidos.

Un dios hay que no sabe qué hacer, o tiene miedo,
o rabia. O echa marometas, surtido de paradojas,
pues no sabe si ser bueno o ser perverso.

Indice: Canto al hermetismo


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Parte VII: Canto al hernetismo


Parte VII: La Cenicienta


Cómo ofrecer villas y castillas

Usted le ofreció la Gran Orgía,
la danza macabra, hexámetros alucinatorios
del hemisferio derechista. Estuvo exterminándola
con un rap / ragUetoneo perjuro y un corifeo especulado
con estructuras de ritmo amorfo, vals sin síntaxis,
bolero sin metáfora, sin sutileza introspectiva.
Usted le dio como pista el territorio más externo.
Una objetiva mímesis del simio.
Allí estuvo allí, aturdida, cachondándose
con su propio remezón de nalgas.
Por momentos, creyó que bailaba para sí,
no para ninguno, porque recogía el misterio
de manzanas de jardines encantados y ninguno
extendió su mano para recibir lo que daba.
Sola, en medio de un bullicio de gayola,
ansiosa como si esperara un peligro.
Sus nervios, excedidos en una ecolalia
sorda, autónoma, y una percepción de verdor
que es un rojo de la protanopía y los relámpagos
de luz de mil bombillos, como ojos de avispas
cibenéticas y gatos viejos que bailan
con bolleras y lesbianoides tusas.

*
Indice: Canto al hermetismo

La Gran Noche

Usted la invitó, yo no sé cómo, o la hizo
invitada especial a la Gran Noche,
las noches de las pompas festivas
y las puñetitas de los sinarcas y toparcas
y los que hablan a todo lo que raja
dizque como homenaje a los talentos
y las personalidades…¿por qué?

… porque ella lee mucho
y es alumna talentosa, porque es alegre y canta,
tiene el ritmo melodioso de las ninfas,
pasión receptiva, ambición de ave
de alto vuelo que huye de requilorios
salvajes y homicidas, en lo bajo de la tierra
o en los rumbos engañosos del aire.

… porque ella viene de la tierra del trabajo
y la pueden llamar minoritaria, etnia impura,
anglo-hispana, hija del futuro contingente…
Y, de veras, me extrañó que allí llegara,
vestida como princesa, ella, la humilde
pobre gata, hoy radiante,
más elegante que sus hermanastras,
su opuesto… oportunistas, vanidosas,
diablesas de la pequeña burguesía
y el arrebato, el descarrío del mal aviso
y la mentecatería… Y, de veras,
me extrañó que allí llegara…

*

La hada y Cenicienta

Se sintió descoyuntada y sacudida como Aquiles
cuando Tetis lo agitó en las aguas de Stix,
hundiéndolo para que se hiciera
imposiblemente invulnerable al maleficio,
al atropello, a la muerte, pero allí,
donde el espacio fueron la palma de las manos
de su madre, allí estaba la herencia subyacente
de su caos: el talón seco, sin protecciones.

A Cenicienta, también se le sacudió
en lo bajo de las aguas con una mano
que habría roto sus tobillos por entero,
pero sólo sostuvo el fin de maldecirla
y ahogarla, y no una madre como la de Aquiles.

Ella era otra. Fue de otro tipo la mano
que sacudió a mi sobrina.
Una bruja, infanticida, la hundió en Stix,
misma que a mis ojos ha cegado:
encarnación de envidia y paranoia
con deseo de apropiación intenso
y largo como sus propias orejas de asno.

*
Indice: Canto al hermetismo


La Madrastra y las harpías

Añada usted, si es que estoy siendo grabado
(para que después se me hostigue aún más
con las mentiras) … allá, en salones de su Casa Blanca,
arribó una Madrastra, con harpías que se trajo
de un priscal de los viejos ganados que mi hermano
tuvo en vida; son pues hermanastras, palmitos
bien acicalados, perfumadas, con joyas
que son los hurtos, el despojo por engaño,
la herencia de Cenicienta, mi sobrina.

Se asomaron semejantes
a señoronas, empresarias, tiburonas,
en negación, no son lo que una vez sí fueron
(mas hoy son harpías del priscal abandonado,
vampiras de la desobediencia
bajo un toque de queda) y, aún así,
el que las vio alegó: No veo ni tortas.
¿Cómo dijeron que se llaman?

Cualquiera haya sido la forma en que se unieron
a la Cena y se abrazaron a los poderosos,
a timócratas, cortesanos de menor envergadura,
habría sido ir por la vida dando palos de ciego,
jugando a puñetitas y tilingos con los politicastros.

*

Ella es esencia de la Unidad Suprema

La niña no. La Cenicienta es auge, eón que emana
de la Unidad Suprema y por la vida no va
proclamando cursiladas. Cuando se enfrenta
al mundo y se ve asqueada, en medio de la trisca,
escapa como un ave de alto vuelo,
como un ángel viringo, sin ropajes,
huye en volandas. Ocasiona el asombro.
Ante ella, hubo de oquis que abrírsele camino.
Curiosear su hermosura, sin dar lija. Nadie le dijo:
Cusca, culebrón, culo epatante… Lo que fue
no se lo salta un gusano: parecía que había entrado
a la fiesta la merísima Hija de los Dioses
y, es verdad, Ella es la visión suprema
de la Primera Dama. La visión suprema
de la América nacida, como igualdad de la chispa
divina de la Razón y el hombre
.

*
Indice: Canto al hermetismo


Pero no la conocía ninguno

Paradójicamente, no la conocía nadie.
Su nombre no está en las agendas
ni en los directorios telefónicos
de gobierno ni grupos de timócratas.

Ella es lo más anónimo que existe por de pronto.
Ella lava los pisos de casa y lava y seca
platos y come en un rincón de su cuartucho
y las otras, su madrastra, la calla como a una criada
y la desprecia como a un perro pulgoso
aunque, en el interior, muerda su envidia
que salta las vallas de las temeridades.

Ninguno pensó en la Gran Fiesta que ella
vendría de módulos analógicos, de un mapa
del corazón geográfico de América o el Mundo,
con todos sus nobles apetitos.

Ninguno la visualizó enteramente
con sus conexiones de consciencia libre,
abundantemente generosa.
La observaron con rudimentarios ojos.
La medio-oyeron con orejas tan deficitarias.
La leyeron de códigos cuneiformes y jeroglíficos
que informan sin contextos eficientes, de modo
que pudo ser cualquiera, alguna que no tenga
paisaje ni posición, ni alcurnia ni perro que le ladre.

El lenguaje que habla no existe.
El potencial que tenga su persona es un borrón
y una mancha de tinta, o de excremento,
en un papel tirado a la basura.
En geometrías planas, abstractas, casi arcana,
si algo la alude será lo que diga moralmente
¡ella no existe! ¡no es posible!
espiritualmente, está tan mal leída,
no tiene las precisiones necesarias.


*

Estuvo allí

Y no es ganado humano.
Y, de veras, me extrañó que allí llegara.
Entró y causó asombro.
Tenía un cuerpó que julepeó expectivas.
Una elegancia juvenil, madurez afectiva.
Quien quisiese apremiarla con preguntas
y pasarse de listo con su encanto
se fue al bombo: durante el banquete
todo transcurrió como hola, buenas noches,
y comieron y brindaron ceremoniosamente.

Después, por causa del baile, las penumbras,
jaranas y licores, el humor y la ebriedad
de la bolinga, hizo toques de diana, levantó
a los dueños de puñales, vistió despacio
a los que tienen prisa de ir a comer en las ollas
de Egipto y adular y ultimar los cuerpos más jóvenes
con su magreo, animales fosores, hipócritas,
neuróticos, inmorales, sofistas sin la chispa divina
de razón que ella conoce y la viste gracia.

Posiblemente, insolícitos fantasmas se acercaron
a ella, Cenicienta. Le ofrecieron los sorbos
de su testosterona, semen de sus licores,
mariguana, metanfetamina, anestesias
con promesas y placeres prohibidos,
frenesí de segunda mano, alturas de poder
y de cresomanía, todo con tan poco contacto
de los ojos, que ella se fue, corrió a su casa
bajo un cielo turquí, con los ojos llorosos.

*

Si fuera Ella

Todos los hombres son hechos a imagen y semejanza del Creador… y dicho principio cristiano es, por lo demás,’ la primera autética doctrina de igualdad política y derecho natural que se conoce en la historia: Nicolás de Cusa


Si fuera ella quien hablara de su pie
(no otra quien hablara del zapato),
me imagino qué diría… sí, estoy seguro
que hablaría del derecho natural a tener
todo un cuerpo y, en los pies, el sostén
para la orientación divina de todos sus caminos
(un pie que la conduzca a la única identidad
con que compara su Ser, su potencial innato
y darse el rumbo de princesa,
o el más alto rango deseable:
el ser divino.

No importa cuál haya sido la raza, la nación,
la clase, la cultura, la realidad de su presencia
en la Fiesta del Congreso: Su pie es un balance
con que Dios la bendice, su pie no es sólo embeleco
aducido al Derecho Positivo. Pie es la semejanza
de un creador con entereza, su Dios personalizado.

Digna es, por derecho natural,
a su zapato… su pie que halló fijeza en voluntad
que indica:
Soy sagrada, mi cuerpo es mío,
mi pie no es de una bestia de los montes,
ni mis manos lo son,
¿qué tal si lo perdido,
o hallado en su poder, hubiese
sido el guante que la proteje del hollín
cuando limpia o restriega los pisos?

Lo que usted señala
como zapatilla de cristal representa
un principio: el rumbo de los Derechos Naturales,
y el verdadero sostén del pie más bello
es la semejanza / fundamento /
la chispa divina de su alma.

*

Una primera dama

Si entiende, con corazón puro, lo que ha de ser
una Primera Dama, símbolo del pueblo.
dirá: Esto es sagrado y lo más sagrado tiene
su propio precio y no se conoce en citas ciegas
ni en aventuras de morbo, o en ceremonias publicitarias
de seudodemocracia, como tampoco en borrajos
de laderas, donde se arma un buen bollo
y el pretexto de burlas para los que se rascan
con sus propias uñas los que en miseria padecen.

*

«No es ésto lo que quise»...

Había cumplido. Llegó a tiempo a la casa.
Tiró la diadema de la noche tras la ventana
por donde vio una luna vieja y solitaria.
Sus recuerdos del baile y de la cena de galas
los botó por otro resquicio de la noche fría.

Llegó a su casa a quitarse su vestido.
Lanzó el zapato de cristal al rincón de las escobas,
a una restinga debajo del lavabo.
Se desvestía a solas meditando
sobre el tizne del lujo con que esas horas
en palacio la contaminaron.

«No es ésto lo que quise», repitió y empezó
a desnudarse y palpó las mojadas pantaletas
que habían sido asaltadas por las fieras
y miradas lascivas; los herméticos
fisgonearon su carne. Ojos encelados,
furtivos, en vela, que se la estaban comiendo.

Ahora, desnuda, se miraba de otro modo.
Estaba a solas con su hermosura
y su alma, serena, transparente.
Para dormir, tranquila y esperar
la jornada de oficios de mañana,
se metió bajo la ducha.
Quiso estar limpia,
meticulosamente limpia.

*

Para ser Primera Dama

¡Viejos sofistas, con voluntad torcida!
Ahora sí: Ya sé que existe el Orden.
El Orden, pese a todo.

Y, aunque menos visibles,
pero siempre necesarias,
también la Justicia y la Paz
que son asuntos concretos.

Ha vuelto un Ciego a llenarme de esperanza
Y me ha dicho: ¡Paciencia!

No sé si mi sobrina quiera conocerte.
Deja que sigan otras
calzándose la zapatilla de las esperanzas.

Muchas son las cenicientas que sueñan
con príncipes azules.

Pocas la que dan la talla
de una Primera Dama.

*

El trabajo

Aquí no hay ambiguedades ni se valen
artimañas oratorias, diseños de incoherencias,
imposibilidades morales, aquí no valen
mediaciones chapuceras; el mundo es dado
y la vida espera, con buenos frutos,
al emocionalmente honesto,
al que tenga valores y se integre al trabajo,
la formulación más clara
de la dicha, la realidad del hoy
y el porvenir junto a otros.

¡Viejos sofistas, instructores itinerantes,
pioneros pedagógicos de engaño, si la esencia
de la vida conscientiva es control, comando
de lo que adviene y persiste, admitan al que pasa
buscando un seguro asidero y no se esconde.

El es el único valiente.
Se responsabilizará.
Dará el esfuerzo necesario;
pero no lo abandonen.
Sean honestos con él,
aprendan de su ejemplo.

*

No cuenten conmigo

No cuenten conmigo esta vez, yo soné mis tambores
y pasaron de largo; cegaron sus propios ojos
para no verme y fue en la hora en que brotaba,
la hora de crecer yo y fructicarme; y no pedí
la holganza ni lo improbable. ¡Era la hora!
¡La hora tan sólo de cantar
al esfuerzo, la virtud, la racionalidad!

La compañía: las mutuas responsabilidades.
Me arrestaron, me hambrearon, y yo dije
lo que supe sin perjudicar a nadie.
Todo lo que informa mi palabra
es consuelo y verdad, pero no hablaré
otra vez con catonianos y censores
con bruscas maneras y sin brazos abiertos.

(Y, por este servicio del consejo, la prensa
destacó: Ha sido liberado un ciego sabio,
injustamente detenido por conspirar
contra el Estado, la Moral y el Presidente).

Indice: Canto al hermetismo

____

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Parte VI: Canto al hermetismo



Parte VI: Interrogatorio del Ciego


Todo un señor Presidente

¿Cómo es posible que dedique usted,
Todo Un Señor Presidente,
su valioso tiempo, recursos del Estado,
su personal fortuna, paz mental
de su carácter, su personalidad entera,
a tan trivial asunto? La zapatilla que
una avispa cibernética detectó en los jardines.

No lo comprendo.
Cosas más importantes ya acaecieron,
o empeorarán; más de 70,000 negros,
otros 5,000 blancos, ejecutaron sit-ins
en Greensboro, Nor-Carolina;,

El ex-esclavo quiere sentarse con el señor a la mesa,
ya exije privilegios del anglosajón, ya quiere
nuestros autobuses, nuestro empleo,
y cree ser uno de nosotros, Presidente.

¿Y usted?… meditando en un rosado y lindo pie,
su antojito, periquito,
ldescentrado. Es una majadería.
En el Congreso, del que yo soy vocero,
la agenda seria es otra y no pienso jugar
al espionaje por nimios amoríos
e impertinente lipidia.

*

Con el respeto que usted se merece

Presidente, con respeto, lo pido:
Apliquemos el Socialist Worker Disruption Program
a verdaderos enemigos: comecandelas, revoltosos,
izquerdistas, obreristas, comegofios, pizperetos,
inmorales, ambientalistas, ateos, heterodoxos,
herejes, guerrilleros, mariguanos, borrachines,
mentecatos, frijoleros, vende-SIDAs, internacionalistas,
desertores, filosofastros, latinistas, aborteros,
chulos, bohemios, cagarriches, tontos útiles,
llevaidíles, embusteros, utopistas, sospechosos
cresomaníacos e invidentes…

*

Los expertos en pasos ajenos

Se quejarán de sistemas de coerción,
vigilantismo paraestatal,
extracontinental e interno;
pero, por componendas, de quien dijo:
Hagan este favor. Yo no soy
un torturador de tupamaros.
Soy un especialista en la conducta humana
y mi misión no es clandestina.

Soy un experto.
Examino a dónde van los pies
de las muchachas, qué medidas tienen
del talón a los dedos, largo y ancho, cuánta es
la tersura de la planta, el umbral del dolor que resisten
si van pisando las brasas del camino o los abrojos,
cuán fina o ruda es la piel, cuán ágiles, locomotores,
son en cuanto óseos porque es necesario que sepa:
¡existe una zapatilla cautivante!

Y un pie descalzo.
se metió en el alma de un rey
muy poderoso, todo un príncipe aclamado
por el mundo, todo un jehovítico señor
de los Ejércitos. Un accidente fue:
el azar del zapato no pretendió ser una patada.

El heredero del imperio adeudará su dicha
a quien le diga: a mi pie pertenece esa sandalia,
dámela y me voy, o si la quieres, guárdala de recuerdo…
Mas no es tan fácil que suceda de ese modo.
En asunto de Estado se ha convertido la estética
de su pisada y la precipitada fuga de la adolescente…

*

Informe de la CIA en los días
del largo decenio del ’60.


El panel de lazo azul , que preside el «Vice» Rockefeller,
lo produjo una rana, con extraño biotismo.
Una rana meona, mutante, que suda venenos
y a quien orina lo mata, se lla y calla, Edgar Hoover.

Junto a las avispas cibernéticas,
son espías de alta tecnología y recogen
top secret data, información clasificada.
300,000 grupos e individuos ya han sido
infiltrados. Los agentes metieron sus narices
en sus esferas de acción y movimientos.

Su política ante la guerra de Vietnam,
Laos, Indochina, Camboya, el Movimiento
Pro Derechos Civiles, Watergate,
la Masacre en Wounded Knee, en My Lai,
los asesinatos políticos de Martin Luther,
Malcolm X y los Kennedy, el hippismo
y el reino del terror de los Nixon y Reagan.
El Ciego está dando candela y se lo ha visto
saliendo de la Catedral más cercana a Presidencia.

Al parecer, está ya en malas compañías,
con un cura guerillero, un anti-Papa teoliberacionista
que conversa en los sit-ins estudiantiles.

*

Los peores herméticos gubernamentales

Están investigándolo todo…
Son los chanchulleros de Cuarto Oscuro.
Los espiones puñeteros de los que no le importa.
Los difamadores a quienes la ley ampara.
Los que surten la evidencia inculpadora.
Lo más deshonesto de la tierra.
Ganapanes, actores del crimen en secreto
Las sesudas cucarachas quieren saber…
¿con quién se acostará
el comunista, el desertor que en Vietnam
no combate; con quién conversa el disidente,
a dónde viajan, será blanda su cama,
bellas sus amantes, tolerante su esposa?
¿Qué leen? ¿Qué vicios tienen?
¿Cómo será posible exterminarlos o hacerles
una guerra sicológica? ¿Por qué medios saben
las operaciones ilegales y encubiertas de la CIA?
«Y tú, ciego, y tu perro, están en listas negras.
Sobre tí sabemos todo. Creaste las sospechas»


*

Los sofistas del Estado

Vemos las cosas no como son,
sino como nosotros somos:
H. M. Tomlison


Los sofistas no creen en la inocencia.
No hay bondad absoluta. La iglesia miente.
Puede que ésta asesine mucho más que el Estado.

Ha dejado de sentirse dichoso todo hombre.
En cada rincón, el Leviatán se levanta
sin preguntar el cómo de las cosas
ni el por qué ni para qué.

La vida es una escuela de violencia y acoso
y el Destino, un buitre depredante.
Cada vez es más difícil convivir: los sofistas
lo arguyen. La tribu no cantará con sus vecinos
y sus tambores serán como avisos
de guerras permanentes.

Dios tiene hijos sacrílegos y todos llevan leña
al monte y con sus leñas levantan las piras de la muerte
y harán títeres del Destino a cada ser humano.

No dés un higo, mortal, por ningún humanismo.
Nada vale, más vale el frenesí que muerde
y la rondilla de cualquier vagabundo
y Judit que corta las cabezas y utiliza la hermosura
que ciega a los borrachos y los necios, cualquiera
sea su poder y el colmo de sus temeridades.

Más vale un crimen artero
que un utilitarismo avergonzado.
Cuídate del privilegio de las revelaciones
y del código ingenuo del éxtasis. En dominio
de sacerdocios y de clases, los puñales están
bajo la mesa, tras el beso judaico, tras las manos
que se limpian en lavacros; en toda parte un crimen
y un cohecho, y una maldición y un enemigo.

No te confíes en nadie,
menos en labios paternalistas, menos
en saberes reservados, arcanos aparentemente
puros, inicuos, exclusivos y privados.

Esos homicidios duelen más que el barullo
de la masa. Los detractores desfloran
con el sutil estigma de su engaño y su recalcitrante ira
absolutiza el desprecio. El que esté a las duras,
aguarde las maduras. Sufra, jódase,
muerda la incertidumbre antes que el provecho.

… porque el pueblo es ilógico, no entiende la calidad
de aquello esplendoroso, lo elitario. Es un rebaño
de rudas reses de ecoforia frente
a los representantes de lo privilegiado.

*

Enseñanzas del Papa Loco

Survival is man’s fundamental physical need.
An self-esteem is man’s fundamental pyschological need.

Frank R. Wallace


No hay místico pecado original.
Lo que existe es un delito vilmente perpetrado,
tolerado obscenamente y repetido.

¡Callar los homicidios que comete el que manda
es vivir mitad muerto, sin estima!

No dejar que sobreviva aquel que necesita
y se esfuerza en hacerlo es alto precio.

Es un chantaje: sobrevivir sin volverse,
por gratitud o complicidad, otro asesino.

Está citado el Papa, ex-viejo sacerdote
excomulgado, que se pontificó como sumo
en libros que lee al ciego, sus Encíclicas.

No hay místico pecado original;
sólo unas ganas de satisfacer la presencia
del aniquilador y olvidar lo que pide
si acaso a tu vida perdonó y extendió amparo.

Que lo ayudes en sus represiones.
Que perfecciones sus técnicas de ultraje.
Que encobardezcas la consciencia
con el rito de la sangre y el oprobio.

Será un sobreviviente si neutraliza la memoria
de lo visto y satisfecho y complacido,
se vuelve cómplice y perjuro.

*

Para que seas un buen militar

Dijo que fue su decisión no verse castigado,
subyugado, torturado, mal herido o, en fin,
eliminado y él escogió sobrevivirse, verse vivo.

Admitió la moral de otros a su lado.
¡Y los seudos maestros dijeron: Bien hecho!
Y lo consolaron: vida por vida, tu vida.
¿No es cierto?

Al fin y al cabo, lo instruyeron:
Tienes suerte. Te eligieron. Te premiaron.
Has vencido la muerte sin saberlo
y hallaste gracia a los ojos de quien
pudo ejecutar tu asesinato.

A ninguno habían perdonado en la villa.
¡A él… por ser fuerte, ágil de piernas y de brazos!
Era joven. Reclutable. El sí podía ser soldado.

*

El Papa es un sofista declarado

Los sofistas sí que dan buenos consejos,
ha dicho con su ironía el papilla de marras.
Tu vida es primero.
Tu responsabilidad es sobrevivirte
no importa cómo ni ante quienes, el precio.

Los sofistas, con argucias, instruyen
a los militares y los exterminadores.
Ustedes no son asesinos.
Su violencia es justicia.
El peligro y el azar, sus enemigos.

A la seguridad de sí mismos
podrán llamarla el orden conquistado.
Destruir es asunto de inteligencia
y cada zona de exterminio es predefinible,
justo antes del crimen, como los objetivos.

Los sofistas son retóricos consumados
y maestros bien pagados. Y observa
lo que, desde la Restauración de 1660,
dijo Hobbes, pensionado de Carlos II:
el hombre es un ser apetente y perverso,
antisocial, bien que se vale matar
al que es salvaje, lobo fiero contra el otro.

En estado natural, se contendrá al salvaje,
por su peligro, o sus inclinaciones.
Defínase pues un Estado, una clase elitaria.
Alguien tiene que encargarse de matarlos.

*

El arresto del Ciego

Han arrestado al Ciego y, aunque no lo quiso
de este modo el Presidencia, la CIA amenazó
con torturarlo si no suelta la sopa.

El parece que sabe del zapato.
Dijo que sopló vidrio y trabajó
en la industra del calzado de cristal
y tuvo su propio taller de orfebrería.

Cedalión, el cíclope que enseñó a Vulcano
a forjar los metales, casualmente y en hefesto,
le enseñó las artes del cristal y soplar joyas
y curar con cristales y, tristemente,
como Orión quedó ciego.

Pero la CIA sabe más que las lindezas
que él dice; sabe que, en algún tiempo, vendió
manjares en los dulces condumios de la Great Society.

La última vez que se le vio fue en el Bicentenario.
Lo dijeron los whiz-kids de Robert McNamara
Vigilando ha sido desde tiempos
inmemoriales, se informó.

*

Consejo del Ciego a JFK

Es sabido que visitó a Roger Williams.
Lo interrogaron cuando a Kennedy
porque le dio este consejo: Olvídate de matar
a Castro y aprobar la Operación Mongoose.
No hagas trabajo sucio con hampones;
no le lamas el culo a la gusanería…

Preocúpate mejor por algo útil…
que haya suficiente de comer y más maestros
en los ghettos chicanos y afroamericanos.

El Gran Terror con Stalin y el terror cultural
que Zhdanov impone, por sí mismo se acaba,
y ustedes se han urdido en protoexagerarlo.

Ni siquiera le enviaron una carta que diga::
Venga a nuestras oficinas; o iremos
a arrestarlo…

El no se esconde.
Acaso era un
dirty-stupid homeless bum…

*

El ciego no es un desamparado

Si bien no vive en un palacio ni vecindario
de gente millonaria, hoy que se presumen tantos,
él no es desamparado.

El tiene un domicilio
(calle, número, distrito, un Sur y un Norte)
y es ciudadano y sólo al que dude,
su domicilio no ha querido darlo.
Sólo a él importa.

«Quiero que se me trate como un ente
privado, individuo que no tiene delitos».


*

La sobrina del Ciego

Siempre ha protegido a la niña de sus ojos.
Su sobrina, no supo jamás que el Gobierno
la buscara. Cuando el gobierno te busca
no ha de ser para cosa buena.
Es como [piensa.

Mirad a su sobrina. Su propia madrastra
Y sus hermanas la llaman la haraposa
Cenicienta… y él sabe que ella
No merece ese trato, no se lo da
cómodamente. El le proteje el nombre
Y la sombra.

Ella es como él, no da ni jura por su nombre en vano.
Sólo una madrastra, puta y blasfema,
hermanastras, malcriadas, envidiosas,
estúpidas, matreras, venenosas, se gozan
en decir Cenicienta a una criatura soñadora,
fuerte, dedicada, que les sirve.

*

Los poderes interventores

Ahora es distinto, al Ciego ya lo raptan.
Lo roban, lo escarnecen, lo difaman
y mira quién lo hace, ¿quién diría?
El Gobierno. El Estado.
Los poderes interventores.
La Nación que él bendice.
La tierra de inmigrantes a la que él ha servido
desde que vino de la Antigua Europa,
dizque el Viejo Mundo.

Mira quien le hostiga, en tiempos del más nutrido
grupo de inmigrantes, la nación que con Adams
predicó el Sueño Americano…

Ahora lo han convertido en una rata invisible.
El Ciego es un sabio que nadie reconoce.
Que nadie cree tenerlo por vecino y él lo explica,
tan sencillamente: Norteamérica se ha vuelto
la anonimia, expresión de seres paranoicos,
aberrantes, el estilo de vida del hermético,
el culebrón que navega en las tinieblas
por túneles de envidias, competencias y chincuales.

*

Don Nadie es un difamador

Don Nadie dijo y no les consta… que él se apellida
Polonsky, Castiglione, Smith, Beleño o Pérez.
Él responde que su nombre es Consciencia.
Y su alias, La Voz.
Voz de la Patria.
Y lo demás es cuento.
Su identidad es propia.
Si tanto les preocupa lo que haya sido
un código, clave por escrito:
Dénme un número, breve y recordable.
Individuo registrado: # 666, por ejemplo.
Lo imprimiré en mis camisas,
lo exhibiré en mi frente,
o lo grabaré en mi báculo.
¿Tan listos son?:
«Cread mis algoritmos y variables.
No me dejen por las calles sin mis placas».


Don Nadie dijo y no les consta a ninguno…
Que él ha sido conejeado por expertos,
no por chotas rastreros y tunantes.
Lo observan desde miras telescópicas.
Lo escuchan desde insectos electrónicos
y teledirigidos que se monitoran en las salas
más secretas del Gobierno…

¡Pues qué estúpida pérdida de tiempo
y qué malgasto y derroche del erario!

*

Norteños y sureños son igual de criminales

Se le vio (se ha especulado tras análisis
de varios dibujos o croquis a plumilla
que datan del siglo pasado) que echó insultos
a oficiales de los Confederados del Sur:
en la prisión militar del Fuerte Pillow
pues allí asesinaron cada negro que vieron,
esclavos reclutados
por la Unión del Norte y
«allí estabas tú,
ciego barbado. Escupías a los blancos».


Y después, ese mismo año de 1864,
en Sand Creek, fue visto (y hasta escuchado)
orando en lenguas de Cheyennes y Arapahoes
porque más de centenar y medio de salvajes
fueron ultimados por fuego de artilleros
de la Caballería Voluntaria en Colorado…

No tiene usted un expediente limpio.
Es lo que dicen herméticos CIAenses.
No tiene usted sus cuentas perdonadas.
Usted debe ser amonestado.

*

La pregunta del millón de dólares

Sin fianza, incomunicado, por tres días, en ayunas,
le preguntan: ¿Qué sabe usted del rosado y lindo pie,
rubendariano, qué sabe de una zapatilla de cristal,
hecha de vidrio soplado?

Es mejor que lo diga: el hambre de los viejos
en la cárcel de la CIA mata más
que la miseria en los ghettos,
señalada por Johnson cuando propuso
presupuestos populistas y nombró tantos
chulos del pobre y el jodido, un país
de «miserable, estáte quieto».

*

Me confunden con otro pendejo

¿Eres cura bocón,
el Papa apócrifico, el héroe de los jipis
y bribones, ídolo de homosexuales y las rameras
de este ciclo post-bushista y clintoniano?

La más seria pregunta, con la que clavan
su odio ventajero y la ambición de crecer
en el sistema del Pentágono, es:
¿Por qué escapó aquella princesa transmundana,
aquella mujer que robó el corazón del poderoso
?

¿Será cierto que ha muerto, o se fue
con otro tortolito a las batuecas, o aservir
con toparcas de la izquierda, o tal vez
a turanios del maoísmo o islámicos
con dagas turcas y cabezas tambochas
cubiertas con turbantes?

*

Yo soy un buen maldecidor

¡Maldita sea la muerte y los que dicen
que los muertos cabalgan a prisa,
malditos los que afirman que la muerte
es el menor de todos los males!

Me han invitado a morir a destiempo
estos informantes del estrago,
estos seres de pies sucios, polvorientos,
y les maldigo, no puedo evitarlo.

¡Maldita sea su necrofilia innata!
Curan los males que no tienen remedio
con medicina amarga, con purgantes
de intenso desconsuelo y la vida sigue aquí,
para mí y todavía, y esta corte de voluptuosas zurrapas
y hediondo sedimento y estos malditos interrogatorios.

¡Que no sé pactar con la realidad como es!
…oigan que ha dicho quien invité a descubrir
cuán bellamente se habría abrazad o una niña,
como la Cenicienta, mi sobrina, a quien
tan bien conozco, cuánto hedonismo se habría
embellecido su palacio, si hubiera dicho:
me voy, pero regreso.

Más no fue así, ranas meonas,
torturadores de lo verdadero.
Se fue, se fue, y estuvo asqueada.

*

Disciernan entre lo real y la mentira

Lo que regresa es real, lo que se va
como mentira no vuelve; ¡cuánto quisiera
saberla como una perra viva, no ya dama,
bicha del Elche, algo vibrante, sin misterio.

Si ha muerto acaso, como alegan
es que soy yo cachorro exangüe, león muerto!
No te creeré, no…

Que no vengan los decepcionadores,
refranistas del luto, taimados acaboses,
sinestésicos aménes;
que no se asomen a confirmar la tortura
y la mentira con que me han herido.

La Cenicienta vive.
Mi sobrina está bien.
No quiero aquí señal de Thot ni a guías
al sendero del sepulcro. Ni plegarias
a inmorales ni a semidioses ni a resurrectos.

Mi realidad aún vive.
Los malos agoreros son ustedes
porque no les he dicho dónde vive.

*

El Poderoso y el Ciego

Porque les dijo que se limpien el culo en los infiernos
Y lo dejen a él en su lugar que habla de vida,
lo vino a conocer El poderoso,
quien promete las villas y castillas.

«¡Ay, Viejo Bueno, ciego sabio, mucho
que esperé tu asesoría, tu buen consejo,
y me dicen que callas, no me has ayudado!»<
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Alegre hasta la jactancia, te invitaré
a que cantes y que me cuentes a quién admiras,
a quién amas, con quién comulgas,
con quiénes otros cantas y armas smeditaciones.

¿A dónde dices que vas, cuál fue tu origen,
en quiénes has confiado tu futuro, quiénes
te acompañan, sabiendo tus afanes cotidianos?

¿Acaso es cierto que eres el tío de la mujer
que amo, la niña que olvidó su zapatilla?

*

Hablemos de tú a tú, sin hermetismo

¡Hábleme uno feliz, venga a mi lado
antes que sea tiempo de mortajas y duelan
de veras los huesos, o se nuble la luz y llueva fuego!…

¡Háblame, Viejo Ciego porque ésto será lo terrible…
y mira cómo, por no hablar, ya te vienen matando…
Que no sea yo el que no te ve, diariamente,
ni te conoce en rigores, yo que te saludo en la calle
ni te detengo en la plaza y to converse, quien te vea
morir por alguna de mis causas…

Esto es terrible para mí, Viejo Ciego:
Que la que vive cercana y presupongas
la realidad más bella, nunca te espere
y te planté un dolor como cornada
que no acabe, o parezca
que duela para siempre.

*

Invitación al hombre humilde

Para que haya uno, uno solo,
a quien oiga y sea él, quien conmigo
sin ningún hermetismo canta, invitaré
al vecino, al más humilde, al que tenga
amor social a flor de piel y parezca un mendigo.

Uno que no sepa por qué ya no hay certezas
ni absolutas ni provisionales; él no sabrá
de los distanciamientos, ni del Islam
ni de Occidente. Que el mundo viva
como vive, dividido y fragmentado,
no importa un higo, no le va
ni el viene. Es un hombre sencillo.

Sólo dice: yo ví, lo sé como las palmas
de mis manos; lo sé como mis días
de contento que han sido muchos
sobre la Tierra y mi barrio.

No sabe él lo que es real en el universo.
Tampoco quiere saberlo, sería egoísmo
que él crea soportar tan gran conocimiento,
si es un tonto, carente de todo mérito.

No. No.
«Yo no tengo verdades ni dioses,
tal vez los hay. No lo he sabido,
no los he visto aún; yo sólo vivo
agradecido de que vivo».
«Sí, me da pena de usted.
De lo más bello que vio
(esa mujer mencionada del instante)
sólo guardó por recuerdo un zapatito.

*

Te hablaré en torno a Ella

Yo de mi mujer lo guardé todo,
hasta basura que sobró tras su muerte.
Lo más lindo no es recordarla con su par
de chanclas viejas; memorable ha sido
cómo la amé siendo ambos pobres
en la chucha miseria de la vida».

Con la violencia de tu búsque clavaste
dagas y te fuiste sonriente.
Todos los dedos metíste de un zarpaso
en mi pecho al querer deformar lo que recuerdo.

Ella existe y todos vienen a matarla,
a sacarla de mí como un sentido,
a escupirla en mi rostro porque no está presente.
Ella que fue mi ímpetu, se ha convertido
en razón de mi vida, en expresión de mis huesos.

*

Sé de quién habla

Señor de los ejércitos humanos,
Comandante en jefe de las gendarmerías,
Dueño de multinacionales, jefe accionista de bancos.
Arbitro de los poderes interventores, policía
del mundo, queriendo o no queriendo.

Yo sé acerca de quién habla usted,
pues es algo mío y es de Norteamérica también
y del mundo y puede que sea algo suyo,
algún día; le hablaré de una Niña que pudo llamarse
Juana de Arco, o Judit que cortara la cabeza
de Holofernes, o puede que se llame
Estados Unidos de América.


Indice: Canto al hermetismo


 

Manfiesto Cínico-Sofista de los Dominadores


Te llamaré Pueblo Mío, o mejor, hembra mía,
mi social puterío, democracia prostibular,
hondura territorial del desposeso,
por una razón muy simple...

«Quien nació desprovisto, sin bienes,
con ausencia de riqueza y de respaldo,
sin una televisora que le repita día y noche
'somos buenos, honestos, prudentes,
los únicos provisores, poderosos,
memorables',
los únicos acreditados
por los bancos, los auténticos triunfadores,
quien haya sido hijo de los pordioseros,
olvidados de su madre y de su padre,
hijos de la calle con su mugre, su epidemia,
es un idiota y siempre lo será».

No cuenta para nada.
No vale.
No debe tener voto.
Lo mejor es ... que se calle la boca,
camine con cuidado, no organice, no sueñe,
no trate de imponerse o de hacerse el gracioso
porque a mí, el monarca, sólo así
me será indiferente.
Cuando no traspase la línea de seguridad
que yo defino. Que no se excite mucho,
jamás lo tomaría en cuenta.

A mí y mis amigotes, el pequeño Clan
que me interesa, o algo me desvela,
es el sector Empresa, las finanzas en orden,
el sector del Capital en mano, ese sí cuenta
y escribe bien la Carta Magna y yo le hago
banquetes y homenaje y les llamo
al celular y les chismo
y, si me place, me los llevo a la cama,
a colchones mullidos de mis endorfinas.

Al obreraje lo tengo para que me haga los mandados
y si no aplaude, ni modo, ha de ser socialista
y si se vuelve provocador, lo elimino.
Lo vigilo, lo difamo y le quito el empleo.
Lo pongo en listas negras.
Si lo mando a matar, que lo echen
a las aguas. Desaparezca de una vez
y para siempre.

Al intruso lo expulso y con el demócrata,
que juega aquí y allá, mojigateando el ser
a quien le va, me puñeteo a gusto.
Mejor: Que obedezcan a señales que mando
y se acaben los mitos y los utópicos «Quieros».
Los valores de la especie territorial
coinciden siempre en el mismo imperativo:
el miedo y el resentimiento
humillados, escindidos, en la multitud.

2.

De los pueblos me gusta sólo el esmero
con que levantan vuelo y terminan estrepitosamente
revolcados en caída; que se desboquen, claro.
Yo doy mi ayudita para el catamplún, pal' suelo.
El trabajo, las rodillas, la lambisconería,
las tolero, me hacen sonreir muy satisfecho.
La lealtad con que chupan mis engaños
y me llaman Amor Mío, mi rey, Triunfante Pene,
chocho del Establecimiento, ¡ésas las premio!

La democracia no existe. Si usted quiere paz
y tener la territorialidad muy demarcada
con su bandera y todo, su himno y santoral de patriotismo,
entienda ésto de una vez: «La constitucionalidad depende
del que tiene la sartén por el mango y usted es
un macho sin cojones y usted es hembra
escuálida y flacucha, usted es un ganado
que no vale dos pedos y la democracia de usted
es «Tú, pendejo, pa'l carajo», yo te lanzo encima
la bilis de mis hígados, la mar de los gargajos
y me la recibes con orgullo y agradecimiento.

Cuando veas militares defendiendo
lo que tengo, tú dale Gracias a Dios,
o al Diablo. O a quien se te pegue la gana.
Gracias de que no mando a que te rompan el culo.
Es que la izquierda no existe. Y si existe
no la acepto. No la quiero. No conviene.

Ustedes, los territoriales, van hacia mi centro:
aquí donde está el núcleo del gobierno
sobre la célula de mierda de la masa.
Van a ver lo bello que somos: toros procreadores
corneando la vaca social. Esto es así de simple.

3.

El único orden democrático que existe
no lo decides tú, Pueblo mío.
Puedes elegir un socialista con el 100% de los votos,
limpios y transparentes en las urnas.
El asunto no es ése.
Es que a nosotros nos corresponde definir
al enemigo. Y si la democracia es permitir que
los elijas, Pueblo mío, estás equivocado.
La democracia se volvió nominalismo.

Vamos a refrescarte la memoria.
La democracia tiene dueño, no es una cosa
de epistemología. La democracia es la tiranía
del que sabe y tú no sabes, porque nada sabe
el que no tiene dinero. Donde manda capital
no manda el pobre, que es el obreraje ignaro
del navío. El capital, por su derecho, anula el voto
cuando el voto es adverso.

La democracia es el pacto que existe
entre el bruto y el sabio. Yo te doy la ilusión
de que el voto cambia algo; pero no cambia nada.
El enemigo siempre hace intentos
de estar a donde estamos; pero, el enemigo
es como tú. No tiene capital.
No es el rico, el propietario listo.
Eso sólo lo tiene nuestra clase.

Tú no tienes nada que perder
porque tú no das empleo, sólo nos tienes
a nosotros, que te quitamos el hambre.
Tú nos debes estar agradecido.
No. La democracia es lo de menos.
El orden democrático, la enemistad del mundo,
éso deja que nosotros decidamos.
Mañana es otro día, Pueblo Querido.
Levántante temprano y a trabajar como siempre.

4.

Vuelva el cura a su sotana y deje el rifle.
Mejor es que toque las campanas de la paz en la tierra
y entre los mansos de buena voluntad.
Vuelva el maestro a la escuela y deje la huelga;
algún niño le traerá una manzana aunque no coma bien.
Vuelva el camionero a la ruta y deje de obstruir
la senda hacia la mina, o los campos, la calle hacia el hotel.
Vuelva la sirvienta a las piernas del patrón.
La mujer por el abasto y sus críos no dirá al pueblo
que otra la sustituyó.
Vuelva el taxista al aeropuerto y no hable mal
de ninguno, ni del camino malo, porque tarde o temprano
se acaba del alzao su follón y mando a que se arregle
lo que haya que arreglar.

Acuérdate yo le digo al gobierno lo que tiene que hacer,
yo lo digo, al rico y al pobre, yo lo digo hasta a los funcionarios
de cualquier consulado y, muchas veces, a Washington.


09-12-1985 /
Indice: Canto al hermetismo

______

Obra y poesía de Carlos López Dzur: Una Introducción / El pueblo en sombras / cuentos / El libro de la amistad y el amor / Cartas de lectores de Pepimo / Tipos de Pueblo /

Thursday, July 02, 2009

 

Parte V: Canto al hermetismo


Parte V: La búsqueda patria


Los persuasores

Creyeron que la vieron.
Fue el espejismo de unos que persuadores
con consignas, dirigistas con otros mitos y depósitos,
creadiores de sociedades cerradas
que llaman, si no lo mío hoy, lo mío postrero.

Pero no la pueden tener de veras.
Son amargos incrédulos, reacios a oler
de cerca a los que como ella opta y decide
sin nunca consultar al que ahora que viene,
rugiente de apetito, ansioso
por acción transformadora, y declara
que sobre el pie se elevan las rodillas
y se surte una noción de marcha,
no de combate, un afán armonizado
del trabajo libre y grato.

Pero luego resulta que no es cierto.
Ahora, los que llegan bendicen a mineros,
a sus mujeres, a sus mulas, a sus villorios
que viven en la fatiga y el estruendo
y cavan túneles de ambición, rutas
a una riqueza que del azar no depende.

El cimiento son vetas de oro.
Seguro que nunca les faltarán los compradores.
¡Pero no serán ustedes, por de pronto!
«¡Váyanse!», les piden a los tercos.
Ella, con los suyos, no los quiere cerca.

Son invasores motivados a entrar en territorios
que antes fueran invadidos, áreas con flechas
aún clavadas y rifles aún humeantes, cañonazos,
encono; rumbos aún no descubiertos por negros en cadenas,
rutas tal vez desconocidas por esclavos cimarrones.

Regresan e invaden para hacerlos objetos
de su acción y sus planes ficticios; darles
sus prescripciones. Educarán al ignorante,
según dicen, ahora en finanzas, en los precios del oro
en el mercado. Los mineros dicen:
¡No seas tú quien me eduque!
¡No le llamamos! ¡Que no vuelvan
a educarnos, invasores!

*

Los liberadores

Libertadores otra vez con el pretexto
de que vieron un ideal que induce a la alegría
y descabeza el odio, o el temor, o las arduas tareas
de problematizaciones, así desean
llamarse…. Quien tenga más levantará
la cabeza. No les dirán «Pienso por Tí».
Esta vez dirán Pensamos. No les dirán
«Lo tomas o lo dejas»; será otra fórmula:
«Te ofrezco tanto», en pago inmediato
de monedas constantes y sonantes.

*

Los domesticadores

Creyeron verla.
Eran domesticadoresbr. cuya práctica antes fue
adoctrinar a seres para otros,
iniciar las relaciones antagónicas, matar
con cuchillo de palo; llegaron a los territorios
no tan desconocidos, donde habían sembrado
el miedo y prepararon el encuentro
con los irreconciliables;
pero esta vez será con artilugios diferentes.

Dijeron que vieron el espíritu de la América hermosa
y en algún lugar está, en medio de estas expansiones.
Es como el oro que las minas del Oeste.

Por eso vienen. Creyeron verla en las carretas
y las mulas; la princesa deseada dialogará
en medio del polvo, cantaró y ríe cuando la pólvora
estalla y en ríos de dinamita, los cerros se disuelven.
Creyeron verla y ahora, valiosos y grandes
describen sus ojos, no como dos pedruzcos
selváticos; hoy son ojos inmensos y rocosos.

Largos y rubios serán sus cabellos, como lana dorada,
sobre la tez y los hombros. Dijeron que la vieron
cuando vuela, como viejo / numinoso fantasma
y se objetiva en medio de faenas y aventuras
como el ente más rico del trabajo.

Y esa cara tiznada de ceniza es la niña buscada,
la dama del futuro, envidia de banqueros y oligarcas.
Creyeron que la vieron y fueron dizque para hablar con ella
sobre inversiones y riquezas y justas ganancias.
Creyeron ver La Cenicienta con cara
de ceniza y de carbón pintarrajeada.
Como una mina, existe.

*

La indispensable para el futuro


Todo nuevo saber, al instalarse, mira
hacia el que vendrá a sustituirlo:

Pablo Freire
Quien sea América la hermosa, la deseada
e indispensable para el mito de futuro,
ha de ser trabajadora.

Ninguno que la vea absolutizará en su psiquis su ignorancia
ni podrá tener en menos sus harapos.
Ella ha cambiado. Ha escuchado suficiente.

Otros la esperan como una doncella perpetua.
Mas ya no existen los saberes absolutos
ni ella se aliena en el reposo sempiterno.
Está bien que la busquen.

Ella lo dijo: «América la Nueva: ese es mi secreto,
el calzado de mis transformaciones».
Mas no se vale la desconfianza y el repudio
con que antes la miró quien no se acercó
lo suficiente ni investigó su fuerza,
su poder transformador, o su conocimiento.

*

No la verá sino quien ya la vio

Si esfuerzo aquel que la reclama no la verá.
Por más que se lamente la praxis de aislamiento.
La distancia afectiva.
No la verá.

Ella no necesita que ningún necio la vea.
Quien la vio, aunque parezca paradoja,
fue un ciego, ente que predica
la dialéctica y que arguye que el cambio
es el corazón sustancial de la constancia.

Alega que la vio en permanente movimiento
y que ella es la que busca y se muestra y hace
y rehace todo lo que examina por entero.
Siempre apetece un saber nuevo…

Como un camaleón muda la piel,
muda lo viejo, se transforma y con ella
se transforma la realidad en pleno.
América la Hermosa no es Doxa.

No es magia. No es letargo.
No es capricho ni meramente aventura.
Nadie le impone nada porque no es dócil.

Está impaciente en cada instante viejo.
Y el Ser Dominador se quedará esperándola.
Nunca vendrá a calzarse en su pie la zapatilla
de un pasado idolátrico e impuro

*

El sostén

¿Quién será? ¿y por qué es ésto?
Un pie es mucho más que un pie.
Es base, sostén, dirección. apoyo.

Investíguese sin pie de paliza,
prioritariamente, por lo tanto,
quién fue aquella que se fue de palacio,
sin que le fuera informada a las Autoridades,
al potentado de América y el mundo,
sobre la dimensión espiritual de ese balance
y sobre ella, que se fue sin ningún consentimiento.

Y tan esencial soporte fue la niña…
hoy fue una zapatilla (el objeto perdido), pero:
¿qué tal si hubiese sido un dedo, una pierna,
unos ojos, un séptimo sentido, una información
clasificada, un genio mágico?

Es un secreto de Estado.
Estoy a cargo de este asunto delicado
y el Gobierno espera mi respuesta:
¿cuándo sacan el pie de las alforjas
(las dueñas de zapatillas), quiénes entre ellas
si un gañín las invita a la folla, se pondrán a gatas?

¿Han de ser cuatro pies, o con tres que resistan
el culimpinamiento y el bálano, o pie de burro?
Esta es una metasicología: el comienzo
de la dicha de un Estado. Vamos a investigar
meticulosamente y han llegado farsantes
a medirse el calzado; a mentir, a reclamarlo.

*

Los fatalistas

Y los decepcionados, casi todos mistificadores
de armas tomadas, torturadores de sus carnes,
entes contemplativos, vecinos de las ratas oscuras
y rincones desiertos, miniaturistas de primorosa tierria,
dijeron al que batalla con su anhelo profundo:
¡Llámame a dar endechas, a cantar contigo!

Conozco ya la idea de tu mundo, ví a la inspiradora.
Es una carta-homilía. Un desmentido del Papa
al Presidente que la busca, al pueblo que la ha olvidado.
El espíritu de esta nación ha muerto.
Un atávico zapato no podrá resucitarla.

La Cenicienta ya no existe: la mató la caída
de los precios y la Gran Depresión del 1929;
la hirió, al comienzo, la revancha de Andrew Jackson
y el cierre de los bancos de 1819 y el sucesivo Pánico del ’37;
los rusos la asfixiaron después de la Guerra de Crimea;
el colapso de cientos de bancos rurales la asesinó
sobre montañas de avena; los sureños apenas
la convalecieron con el Reino de Algodón
y la economía del esclavismo.

¡Pero ya ha muerto! La hirió, también,
la Guerra Civil, los reajustes del comercio mundial,
el Pánico de 1873, los ciclos deflacionarios!
Y con copia a todos los mandatarios
y a liberales del mundo, la misiva circula,
de decenio a decenio.

Leáse en cualquier plana mayor
de los diarios influyentes de todo el hemisferio.
En la Huelga de Pullman se mata su presencia.

Con el oro de Morgan se ha comprado su féretro.
Sobre tí hablan, perdida Alma de América,
de tí, simbolicamente: Cenienta fugitiva y Amada.
Y lo que dicen conmueve, conturba, entristece.

*

Es una revelación interior

«Tu presencia no es en ningún misterio indecifrable.
Ni anomalía que exija la rata roja o la paloma blanca.
No es superstición ni es magia de ratas negras
lo que explica que tengas en la urna su zapatito olvidado,
su escapada, su prisa después que la abrazaste,
cinco minutos antes de la medianoche».

«¡Cerca de tí vivió siempre a quien endecho,
endéchala conmigo! … porque tú actualizaste
su imagen, la imaginaste no en la conciencia
del mundo, o el mundo en la concienia,
tú la inspiraste y quien no puede conocerla
no la hallará aunque viva en lo cercano
de tu casa; endéchala conmigo porque
el Dédalo de la subjetividad no la retiene».

«¡No puede retenerla o conquistarla
porque es revelación interior y, al mismo tiempo,
externa como esta sociedad desterradora
que quiere a Dios dependiente,
a la Naturaleza esclavizada,
a la historia y la raza cogidas por el cuello,
hipnotizadas en la barbarie de los días
y los azares subjetivos de las noches»…

*

El pájaro de mal agüero

«Murió. Te dejó como recuerdo
un zapatito perdido, una tibieza dulce
de su cuerpo, un cristalino fervor de su mirada;
pero vivir enferma y el sueño es
sólo paliativo pasajero; no hay descanso
cuando ella se revela, ella que es real
como la muerte y el remedio del último reposo».

«¡Endéchala conmigo! porque vivió
todo lo que pudo y era transparente
y pura como el cristal de sus zapatos;
no pudo contra el polvo que la llama,
no pudo contra el raterío que la circunda,
ratas negras de impureza,
cuervos que la atacan con graznidos».

«¡Ya no está aquí; se fue a las otredades
de otros campos magnéticos, más libres
que la presente intersección de todo!»
«Se fue tan injustamente despreciada.
Como un sueño hueco que se olvida».


*

El pretendiente

El pretendiente saltó sobre un vivero del Poder
donde había ranas y avispas cibernéticas.
Uno, entre esos cortejantes, es que dice
que si aleja del centro a los poderes interventores,
se enloquece, ya que hay muchos en el Norte
cuyo federalismo es mera bulla de chincuales
que le mueven el tapete.

Quieren conocerla, cingarla
Y luego tirarla a un basural envuelta
en su reemplazo de oropel.
.
«¡Yo sí me enamoré de Ella, yo sí, no sé
con qué cordeles la habría colgado
a un cuerno de la Luna; sólo que se fue,
no dio ni aviso, no respondió a mi beso!»


Parecía que tenía un pie con alas
y un cochero perrengue que vino
a secuestrarla, porque sonaron explosivos
en la Plaza de Haymarket y multitudes obreras
festejaban, con consignas, a mártires de Chicago.

Pero, también se recuerda que dijeron
que es la incendiaria de Pittsburg
Y, encelado, el pretendiente viajó
con tropas federales hasta el corazón
de la Huelga Ferroviaria, mas no estaba allí;
sólo entonces emití la orden:
«¡Disparen,
fuego contra cada obrero en huelga
en la Ohio Railroad Co.! ¡Fuego, fuego!»


*

La acusadora envidiosa

«No le hagas caso», avanzó una engreída.
«Baila conmigo, Príncipe».
Esa mujer no sabe lo que quiere.
Su mente está en los zafarranchos,
medita en los tristes de la Tierra.
Lee de viejos textos olvidados.

«¿Adviertes que no tiene glamour y no sabe
a quien deja plantado? Se va con las fregonas
de los pisos mugrientos a limpiar casas
y oficinas en suburbios; por un salario mínimo
sacrifica esta noche y la fiestas del sábado».


*

La búsqueda que sea cautelosa

Pero somos cautelosos. Hemos realizado
infinitas entrevistas; dimos incentivos
para que vengan las jóvenes descritas
acorde a lo que ha dicho
el conductor de mi Imperio,
un príncipe con billones de dólares
en sus corporaciones, con influyentes vínculos
en gobiernos y mercados, en naciones amigas y rivales…

Vamos a investigar hasta el pie de las imprentas
y la patas de banco y las rimas de pie forzado.

*

Los oportunistas

«Puede que la zapatilla sea la nuestra.
También dos de mis hijas han perdido
su calzado y yo me aflijo»,
dijo una madre.
que sabía sobre la verdadera propietaria:
Envidiaron que una valepoco de su casa
tuviese un porvenir esplendoroso,
una vía que le diera autoridad,
control sobre el futuro.

Ceniciente no vino a la Gran Indagatoria.
A la masiva prueba, el escritunio
del pie más delicado.
La Madrastra la negaba
como Pedro, el discípulo, el ahorcado,
al Cristo cuando fue arrestado por esbirros
y antes que el gallo cantara fuese
tres veces negado.

*

Cómo comunicar el placer y el dolor

Los herméticos no se despreocupan.
Se desconsuelan, no descansan. Dicen ser,
unión, bondad, certidumbre, y no saben
cómo darlo con palabras
porque no se les entiende lo que quieren,
no se les cree cuando lo dicen.
No dura la fe que han pregonado.
No parecen acercarse,
siempre se aleja
y Ella, resentida, dice que los herméticos
apestan… Son solipsistas en su vaniloquio.
Cómplices de algo singular y limitado,
aunque batallan por añadir lo trascendente.

De lo que no tiene origen quieren parte
(y ella que tiene origen quiere conservarse
libre, integrada, inquebrantable).
De lo es origen en sí mismo y de todo, ellos
se agencian el extracto, desacralizándolo.

Lo roban y repiten, vocingleros.
Viven en los limbos, presos en palabras vacías,
en misterios impenetrables y, en cuanto tales,
engañan y se ausentan de la fuente
de las cosas, reserva de todos los placeres.

Lo que ignoran es tan simple:
el supremo valor del universo
es la consciencia individual.

Indice

*

Los sofistas

One should love all living entities equally:
Albert Schweitzer
Para mortificar más a su alumnado,
los sofistas instruyen que el verdadero amor
a todos ama, sin motivo se dispensa.

A decirlo llegaron donde él muchos de ellos:
«¡Olvídala, si tanto es el amor que llevas dentro,
entrégalo a los nunca han sido queridos,
a pordioseros, a putas, a gallinas, a perras!
Todos quieren amor en este mundo.
De no todos se reconoce la valía.
Son muchos los deseos insatisfechos.
Abismos de miseria los separa.
Y Marilyn Monroe, por ejemplo,
ya se puso histérica y celosa.
Con todos dice acostarse, hasta contigo.
Hay que meterle una inyección
de la más burda heroína.
«¿Cómo se atreve a comparar la niña
que yo ví con tan poco? Haga usted la actriz
lo que le dé la gana. Es una metafísica borracha».

«Pero a la que amo es distinta.
Tiene una mirada concreta de pureza
¿Cómo amarla igual que a la que no tiene carácter
ni valores? ¿Cómo echar las margaritas a los cerdos?
No. No Yo no lo acepto. Véte, véte de mi casa.
Pásale a otro la misión que te dí y recuerda:
No vas a darme compañía ni cantarás conmigo».


*

Tú sólo víste tu ego

No hay razón más elocuente
que el hablar lo necesario:

Alfonso de Varros
Lo que tú viste en este cenegal de ambiciones,
en esta vida cenicienta de criados, en este palacio
de esperanzas fallidas y arrogancias,
es la realidad no tal cual es.

La realidad como la pintan.
Calva, sucia, pordiosera.
Turbia, desesperanzada, adornada
por esteticistas, ganapanes, burócratas,
canallas entre ratas plañideras,
neopagnos que rechazan al mundo
de la forma y lo reducen a las fuentes
de su inautenticidad y su tragedia.

Tú viste el ego, la cultura que hay en tí.
Y, de paso, la ambición de la corte que lucra
con tus sueños, darte una tajada
de la ganancia material-política
al pretender satisfacerte.

Tú viste una criatura objetiva, muy hermosa,
Un sujeto revelado intrusamente en tu mundo
y la quieres atrapar, follarla, seducirla
y tenerla en tu corte como una pieza más
de tus placeres… tú viste un aspecto
de la dialéctica histórica, la objetiva
y única y concreta.

Es lo que te entristece,
Señor de los Palacios, que se lo engañe
con dogmaticidades, vulgarmente nacidas de la maña,
el provecho político y material que representa
ella, la que se fuga, la que no reparó que, al irse,
rompería su corazón en mil pedazos.

Ella tiene un secreto. Sírvase la metáfora de la magia:
La hada madrina y su varita soliviantan
su interna dialéctica profunda. Si no eres tú
quien la buscas, quédate con la varita del hada.

Confórmate con guardar a la niña sus zapatos.
Si no tienes el valor de ir a buscarla,
olvida a quien te habló lo necesario.


Indice: Canto al hermetismo

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Parnassus / Epica de San Sebastián del Pepino: Indice / Gabriel del Río, el defensor de la comunidad / Don Jerónimo Ramírez de Arellano: poeta regionalista y baluarte de la pepinianidad / Obra y poesía de Carlos López Dzur: Una Introducción / El pueblo en sombras / cuentos / El libro de la amistad y el amor





 

Parte IV / Canto al hermetismo


La Voz que se fue

Desde que se fue La Voz, el hermetismo crece.
Y el dolor social, por la inclemencia, se ha intensificado.
A la nación la han flechado como al talón de Aquiles.
Quien habla hoy, con señales recelosas, discursa.
Y eso no es bueno. Aquel, que fue / o ya ha sido
La Voz, lo dijo y, en realidad,
no sólo con la boca tan útil por rugiente.

Lo dijo, no sólo con su olfato
que parecía haber husmeado sabiamente
en muchas cosas; en realidad, habló de corazón
lo que la palabra desata para que no haya duda
ni una falsa justicia ni momentos absolutos
de miseria humana…

¿Quién informa como aquel, el Viejo Ciego
con la Voz tan clara, el que buscó la providencia
al lado del pionero Rogers Williams, el que pidiera
a los buenos, tolerancia, el viejo sabio
que la bruja cegara, dónde está el amigo
de los cuáqueros, el que defiende los esclavos
y los indios, el que cantó los nombres de Washington
y la guerra revolucionaria?

*

La Voz se apagó en el Sur

¿Dónde, dónde?
A él, que aconsejó a Eli Whitney, lo buscan
los abolicionistas y el Presidente Lincoln.

Un molino de algodón recrudeció la esclavitud
y sólo contestó, «no es mal invento una máquina;
la verdadera tiniebla está en la codicia del hombre,
en las intenciones de los explotadores».

¿Y qué podrán los mentirosos saber de esta verdad?
250,000 esclavos arribaron, ilegalmente importados.
Atados en cadenas, recibidos por el propietario,
dispuesto a ultimarlos, o domarlos a palos.

El Sur se pobló de esta tragedia / la voz se apagó allá
más que ninguna parte. La Voz se fue.

¿Qué ha pasado que, desde 1808 y 1860,
la Carta de Derechos se ha olvidado, quién hay
que proteja a los tendones de la Patria si a sus pies
van robando sus caminos, sus libertades íntrinsecas,
su sostén de integridades y en generaciones sucesivas
se multiplican malhechores, sordas serpientes
que muerden sus talones…
¿A dónde irá por justicia el oprimido?
¿A quiénes consultan los sudistas y los federales?

*

Y haces falta…

¿Dónde se hallan cuando están a su lado
la pureza y el ser, la Niña de aquel triunfo,
Juana de Arco rediviva, pero otra vez
como ayer, mirada injustamente
por encima del hombro?

En todas partes, donde exista un corazón honesto,
se apacienta y un camino asequible ella prepara
para que sepan que existe, pues todo es cognoscible
y, al final, más obvio, salta a la vida,
¡ay, a veces tardíamente con un saldo
de muerte o de dolor continuado?

… pero estos preguntantes
no la oyen, no la intuyen, no la captan.
Ni siquiera sospechan si le huyen.
¡Tú si haces falta!

Uno te vio y te dio unos zapatos.
Ven a la patria nueva, Viejo Ciego,
regresa y grita en las calles de Washington.
Si pasas por aquí, te abriré y te daré
otro par nuevo, una camisa y un báculo.

*

Lamento de un gobernante ante una sandalia

En Capitol Hills, el lamento llegó
y se retuvo con la forma de sandalia,
¿pero dónde está su dueña?
¿Dónde la verdad que se lo calce?
¿Dónde el cristal se volverá mi espejo?
¿Por qué no la han hallado?
¿Cuál es mi culpa?
¿Por qué se ha ido?

¡Qué negligentes son, miles de truhanes?
¿Qué, no saben cumplir con lo que pido?
¡Es sólo que miren a los pies!

El talón que nos duele.
Bajen los ojos donde existe el mundo.
De la mujer examinen las uñas y los dedos,
el calcañar, la huella que deja su pisada,
el ritmo que la desliza en los caminos.

No. No. No estoy pidiendo el infinito.
Ni que resuelvan un misterio sin cimientos.
¡Yo sólo pido un pie para un calzado,
un sujeto que en la Tierra se habita.
Una niña que se fue con su alegría
y no la compartió conmigo.

*

Nostalgia del Viejo Ciego

Que no seas tú quien vayas.
Llenaste mis oídos de fatales silogismos
y disputa encarnizada. Si regresas, repetirás
el duelo: No hay sujeto
que se armonice
a mi anhelo.

Un sujeto como aquel no se repite.
Antes se muere. Lo despedazarán
los que son tan codiciosos que lo quieren
para sí, sin amor alguno.

No vayas tú que predestinas la destrucción
con tus palabras. Que lo final no lo hallarás
ni en sucesión ni en principio. No vaya
ningún sustentador de la amargura
si convencidos están de que la vieja antinomía
es permanente y desgarra más hostilmente
aquel instante frágil que yo gocé en mis brazos.

*

Abracé algo así como justicia

La estreché con ímpetu. Le dije:
«¡Quédate, doncella, sé mía!
¡Quédate con tu pie pequeño, pero inmenso!»
y se deslizó en escapada.
Me dejó un objeto que sin ella es nada.
O peor, un sujeto sangrante aquí en mi pecho.
Es un talón sin dueño, un pie sin aparentes direcciones.
¡Que no seas tú el que vayas a buscarla,
solipsista! Traerá contradicción y más contiendas
del Yo con sus espacios y los rumbos
y los entes que llevan a su casa.

*

El dolor de la pérdida

¡Maldita sean las bocas que no pueden nombrarte!
Tanto preciocismo turquesa y estoy caído
con las rodillas rotas, laceradas; tanto jade chino,
y el mundo, como una piedra bruta, sabe
a sal, no a leche pura, no a miel divina.

¡Pues, malditan sean, consultores,
de planetas, horoscopistas, que invocan
metales de luna y plata, los diamantes
de sol, hierro de Marte!

No sirve a la esperanza el ópalo
de octubre; no son sinceros,
pese a que a mis dedos los anille
de amatistas; les doy oro y soles
de diamante y llegan con oscuros juegos
de conceptos y palabras, con sinestesias
que torturan mi razón y la verdad que exijo.

¡Malditos sean los que te nombran
y te llaman precaria, ridícula brizna,
azul de Venus, hechicera, perla
que subió a una luna, cuando pude
ser un topacio en mi sol, el tope
y cumbre de mis alegrías!

No han sabido buscarte.
De fariseos se llenó mi encomienda,
hipócritas literalistas que leen talmudes
de tullidas consciencias; pero quebrantados
quedan cuando niegan su nombre:
¡Justicia / Bondadosa!.

*

Una piedra en el zapato

Piedra en una zapatilla de cristal,
piedra que hiere y sobre la que edificaría
mi alegría, todavía me duele la palabra
del viejo ciego que alertó en las ciudades:
«Llegarán la tiniebla, los roedores,
los susurros herméticos, el mal consejo,
los espías extranjeros, los sinarcas.

El país verá pistoletazos, Hamilton
rodará en sangre y Aaron Burr
se morderá la lengua».

Piedra en la zapatilla del recuerdo,
Nat Turner, en rebelión en Virginia.
Piedra en la zapatilla de tu memoria,
América, esa marcha forzada de cherokees,
Trial of Tears, tus nativos, América,
en cárceles, en muerte o en reservaciones…

Piedra en la Corte Suprema en 1883:
Los nativos americanos son aliens.

¿Y qué tal si, entre ellos, guardada o retenida
contra su gusto está la niña, con sandalias indígenas
en sus pies pequeños, melodiosos?

2.

Y, ¡ustedes que no me sirven!
Tienen ojos y no ven, mediocres.
Oídos y no oyen.

¿Qué consuelo darán a los que esperan;
qué sabrán recordar si ciega y sorda es su memoria?
¡Malditas angüijuelas, que no atan mi ilusión
en cielo ni en tierra; ¿para qué me preguntan
qué bien harán por mí o qué responsabilidad
se les exije si antes roban a la nación,
engañan con falsos testimonios!


*

Nostalgia por el Ciego

God bless you, mouse!», the bridegroom said,
And smakr her on the lips:
Warner: Albion’s England

Busquen a esa mujer, de pies ligeros,
sea en toda la Judea o en las ventas del carajo.
Si ciegos van, lávense los ojos hasta que vean.

Desorganizdores de la humanidad:
Conocí a un ciego que ve y no tiene ni sueldo
y nadie lo consulta. Hablaba como los iluminados
de los antiguos días y las ratas negras
de la muerte que a muchas bocas entraban.
En todas. diría yo, menos en él.
Tenía rauda su pisada y la sabiduría lo envejeció.
Y le quitó los ojos,
los que son externos, meramente externos.

Estén atentos los que conservan los ojos exteriores
porque hoyos hay en los caminos
y los ciegos guías de ciegos, caminarán malditos
cayendo donde él no.
Porque ya él lo dispuso: ¡malditos sean
los que tropiezan y hacen tropezar
al buen Ciego!

2.

Terrible ha de ser ésto, la utopía política
que nos arropa con sus brazos,
la naturaleza humana universal que nos piensa
humanos, está sin ágape, sin praxis verdadera.
Que la fe sea tan peligrosamente absolutista.
que no haya garantías para que sobreviva
en favor de estas formas de vida
tan variadas y contigentes que tenemos.
El cimiento es un inatacable, principio único
de Razón y leyes históricas,
fe en la racionalidad y sus tecnologías,
en sus modos de producción,
en su neta confianza
cuando desafía los opuestos…
terrible ya de ser ésto.
*

Rastreo del Ciego y de la Enamorada
.
¡Avispas cibernéticas, con ojos sensitivos
rastrean allí, precisamente donde se esconde
cada ente que es solicitado, sean los rebeldes,
o los que no emiten ruidos!
No debe ser así
como se busque a los sabios,
no debe ser así
con ciegos inocentes
que se anhelan!

Justa será mi recompensa a quien venza
a los roedores y, al final, traiga a mi novia,
que es el Alma de América.

*

Ella estuvo aquí

Aquí estaban las más bellas mujeres:
Estrellas de Hollywood y no tomaron nota.
No veo una que se parezca a ella,
una con sus méritos,…
porque ustedes meditaban tan sólo en cómo perseguir
las subversiones de los Hollywood Ten;
aquí, en el salón oval, Truman pensaba
cómo desarrollar la Bomba H
y financiar con más dinero el Comité
sobre Un-American Activities, aquí, bajo las piernas
de cientos agentes desplegados, expertos
en qué sé yo qué seguridades, se largó
la emisaria más bella, el alma danzarina,
juventud que conmueve, estética nacional,
dulzura del arte, ternura encarnada
en medio de la Tierra Nueva…

*

Lo que haría por tí

Examinen ese pie que en secreto cautivara
más que las plegarias recitadas en las plazas,
o las esquinas de los jactanciosos.

Digan que la calidad de la sobrevivencia
(alma de Washington y mi cuerpo jeffersoniano)
depende de encontrarla. En ella fundaré
mi causa, alcanzándola tendré la autoestima.

Renacería la belleza, nuestro mito.
Su efecto en mí dará razón de mis prosperidades.
Todo lo que hoy tengo, América, te lo compartiré.

Besaré la boca de su alma pura,
tu Conciencia Americana.
No perdonaré el pecado de tu esclavizador,.
A las guerras que te dividieron pondré fin.
A la Mordaza o la resistencia, a los reclutamientos
a la Primera Guerra, o la Administración de Wilson,
por tí las cesaré para siempre.


*

Sin ella, todo es impuro

Una paloma me detendrá en la muerte,
o una rata rosada como sus labios,
limpiará mis caminos.
Sin su verdad, todo es impuro.

Voy a esperarla, no importa lo que digan
que ella es: espía rusa, sufragista
en marchas por las calles Nueva York,
Una entre las 25,000 que están
pidiendo el voto, desde 1915,
Pacifista con la Flor de los rebeldes en las manos,
flor del ’70, flor de Wodstock,
mujer que viajará a la Luna y pisará
el polvo selenita, como Kathryn Sullivan.

¿Quién es ella? ¿Esa paloma
que detendrá la muerte?

*
La nación soñada

Ella es el ideal buscado.
Un poco del amor que Ella sostuvo
yo lo cultivé por años. Aún lo cultivo.

Yo la ví en su danza
en las riberas de su Fuente y me sentí
como un sagrado Pan, enamorado.

Ella es la puerta en el templo abierto
de la Arcadia en bancarrota; ella es
la América soñada, América la Hermosa
cuyo sostén a las suertes se ha jugado
como un trapo y su bandera, su esencia
desgarrándose como un manto
de su causa por madrastras lujuriosas,
posmodernas, con corazón de riña,
y brujas de nacionalismos esotéricos.

*

Ella no será una parte del rebaño

Hay dos maneras de gobernar a los pueblos:
por la fuerza o por la farsa:
Prozper Tomden

A toda mayoría se llevan con su acento
de flautistas infernales, excepto a ella.
¡Estos hamelines no distinguen entre las ratas
y las gentes, entre los perros y los gatos!

Excepto ella, quien sabe la maldad
de la patriotería, su apoliticismo demagógico.
Ella, en su carne, ha sufrido las distancias afectivas.

Y a sus rivales los oye y valora.
Son ciertamente irresponsables,
opresores, usurpadores de lo que haya
en la izquierda o la derecha,
en lo profundo o en las periferias
y raseros vulgares.

*

Perversidad de las madrastras

Ahogan sus propias almas siendo
que se van con los flauteros, cuyo laissez-faire
es el mandato: «¡Muerde, deja tu veneno
en todas direcciones, explótalo todo sin piedad,
ház lo que te plazca y lo que no te plazca,
todo menos sentir! …porque el mundo es una ilusión,
transitoriedad que no perdura».

«Nunca se va a una raíz que permanezca;
no hay esposo, ni amado fiel, ninguna cosa
es un Templo ni compromiso que trascienda
para siempre. Todo lo que existe
es un puñado de intereses inmediatos».

*

Conversación con Jefferson Davis

Tú reconocíste mis ojos, yo, tu voz, Jefferson Davis.
Es que te ví en medio de la guerra el día de tu captura.
Se te llevó a una prisión y dialogamos.

Yo era el ciego, con la mirada perdida.
Me preguntaste si batallé en favor del Sur confederado.
O si mi causa es, por el contrario, la Unión federalista.
«¿Por qué estás preso?», fue la interrogante.

Siendo ciego, dije: Yo no batallo.
No quiero que se diga que por algún principio
me ensañé contra el hombre y derramé su sangre.

Los hombres no son moscas, aunque tengan
cuerpo y corazón limitado y salvaje.
¿A quién puedo matar certeramente?

No veo si acierto o no si disparo.
Prácticamente, cada ciego es peligroso
y en la guerra no es bueno ni útil ni pragmático.

¡Pero yo veo con otros ojos, Mr. Davis,
y puedo ser soldado! Es una paradoja.
Siempre a la guerra voy con mi mensaje:
la función de la guerra es terminar la guerra.

2.

Tú me dijíste:
la guerra es una necesidad biológica.
Un elemento regulador y necesario,
una obligación de las civilizaciones.

La más alta perfección del entendimiento humano.
Y yo escuché lo que tenías por alma
y no habría querido nunca verlo en tus ojos.

Un vicio de odiar y una sed de poder
más grande que la línea divisora Mason-Dixon.
Un deseo de extirpar de la tierra
a los nativos: odio por Tecumesh, rebelado
en Indiana, odio por toda la tribu seminole,
odio por Osceola, adjuntado a los odios
por los esclavos embravecidos por Nat Turner.

Odiabas mucho al hablar sobre la guerra
como un arte y del gobierno como fuerza.
Seguro que no habrías repatriado a los esclavos
a Liberia; habrías preferido asesinarlos
con tus propias manos, o explotarlos
en alguna hacienda algodonera.

En vano sería decir lo que dijera
Cicerón en sus Filípicas: «Cualquier género
de paz es preferible a la guerra civil».

*

Las sordas penumbras del hermetismo

Pero yo, ciego en apariencia,
con ojos visionarios estuve al oído,
no en sordas penumbras de hermetismo,
cuando Jefferson redactaba el documento,
la Declaración de Independencia.
Yo le hablé sobre los negros y su esclavitud infame
y, a contragusto mío, triunfó la frase timorata,
insuficiente: igualdad de todos ante la ley.

E insistí yo: Mr. Jefferson,
anota que los negros sean parte
de esa igualdad de todos, dílo claro.

Escribe que no exista esclavitud ni latifundios
que se levanten a expensas
del derecho del indio y del esclavo
porque hay quienes tienen ojos y no ven;
hay quien los oye llorar y maldecir por causa
de su yugo y el recuerdo de que llegan en cadenas,
arrancados de sus patrias ancestrales,
y teniendo oídos no oyen y, si es que tienen alma
o consciencia, no se compadecen.

Dí claramente que la América soñada
es revolucionaria, anticolonial, antifeudal,
inclusiva, sin discriminaciones. Haz que exista
el negro, ese fantasma del trabajo, házlo libre.

*

Dílo claro

Dílo claro, mata ese hermetismo, tentación
de enemigos y piedra de tropiezo para el Gran Proyecto:
Cien mil negros ya son revolucionarios y se han unido
al Comandante Washington; tén ojos para escribir
han de ser libres, tén la boca para llamarlos hermanos;
voluntad para darles las gracias porque van junto
a nosotros, en batallones libertarios; son cien mil
hijos de la nueva patria, la Nación, América la hermosa.

Establece que los indígenas que en el Sur de Carolina
desafiaron a británicos, con ejemplos singulares
de su rebeldía, serán nuestros primeros ciudadanos.
Y, contragusto mío, los excluyeron.

*

¿Para qué sirve un ciego?

«¿Para qué sirve un ciego?», me preguntan
quienes degradan al hombre sin necesidad
de atormentarlo, o sacarle los ojos,
si ya las pupilas no son útiles.

Para mucho más que los que tienen ojos y no ven;
Para mucho más que los que tienen lengua
y acumulan palabras retóricas, herméticas,
delirantes, mentirosas y cobardes;
preferibles es que sean mudos,
¿no, Mr. Jefferson?

¿Para qué sirve el granjero que depende del más fuerte
que cosecha la riqueza porque él no dobla el lomo?
¿Para que sirve el hombre, cuya única tarea es sacar
de su bolsillo 150 dólares y comprar un esclavo?

¿Qué tal si un árbol cae y lo tulle de piernas,
que tal si un animal lo ataca y le come los brazos,
para qué sirve tal hombre, si es esclavo?

Usted que piensa en estas cosas, Mr. Jefferson,
¿será ante la ley igual el feo que la damita hermosa,
serán los retardados, bien mirados, protegidos,
o serán useless citizens, tratados como cargas impropias
al Estado? ¿Quién hay que hable, con mesura,
sobre las fuerzas productivas y planeación racional
cuando advenga la vejez, la discapacidad,
la artritis, la demencia, la parálisis?

El racismo está pidiendo las soluciones eugenésicas.
El gobierno evade los costos de estos programas
que hacen la compasión asunto público.
Se ha reclamado el fin de las plataformas
de beneficencia, welfarismo.

¿Quién se dará cuenta si soy sordo o ciego
si hay quien teniendo ojos no ve
y, aún con oídos, no escucha
y teniendo lengua y entendimiento,
no discierne ni se expresa?


Indice: Canto al hermetismo

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Parte III / Parte 2

 

Parte III / Canto al hermetismo

Parte III: Las ideologías subjetivistas


El hada de la fantasía

El hada me vio en marcha hasta esta hermita
y me alcanzó en un cruce de camino.
Yo venía a América. «Voy hasta el templo»,
dije, mirándola. La admiré cuanto pude.
¡Qué bellas son las hadas de la fantasía!
Nunca ví una criatura más hermosa.

¡Era el hada como oasis visual para mi ruta,
como detalle de encanto en el paisaje!
«Yo no soy la fantasía. No se engañe»,
me dijo aquel demonio. Soy precisamente
el dolor más descarnado, la realidad
del pueblo, su Voluntad General
una vez depositada y corrompida.

A mi vista, con sucesiva tanda de torsiones,
se transformó en lo horrendo: la vieja fea,
prácticamente desdentada,
con la nariz del cuervo, sacacorchos,
con la tez aceituna, con la risa macabra.

Con oscuro y magro envoltorio de su propia carne
se cubría y aquella flaca aparición
levitaba en los aires, sin atemorizarme.

«¡No importa, forastero, quién tü seas!
Yo te integro. Esta es América, la Libre.
Esta es América, la Hermosa.

Alójate en una orilla de camino y escucha la epopeya
de la heroica Revolución Burguesa Americana».
Lo mejor de la epopeya está conmigo.
Causas colectivistas, progresivismo,
capitalismo industrial, el Banco Nacional,
caro anhelo de Hamilton, proteccionismo,
estado federalista, centralismo organizado.

Nacionalismo. Soluciones
no en las faldas del imperio británico
ni en potencias centrífugas, foráneas, enemigas;
no mientras yo pueda evitarlo, forastero.

*

Las hadas ideológicas

Soy el nacionalismo, raíz de la mayoría.
El individualismo americano está conmigo.
Los Whigs de 1863 tercos han sido
porque yo doy el ánimo de no doblegar
sus voluntades a los desmembradores
y los monarcas británicos. Son enemigos
que sirven de espías a los confederados.

Cien mil negros, junto a Washington,
pelearon esta Revolución y millones de indígenas
han sido masacrados: ¿quién si no yo
invocaré sus nombres?

Yo, que nunca los maldigo…
¿Quién, sino el espíritu de Hada,
amiga es de los injustamente despreciados?

Martin Van Buren no recordó sus nombres,
August Belmond no recordó sus nombres.
James Polk, Pierce, Buchanan y McClellen,
olvidadores de nombres han sido.
No, ninguno los recordará como yo los recuerdo…

*

El rostro envilecido de la Mayoría

La comunicación implica una reciprocidad,
que no puede romperse:
Pablo Freire

Ha visto usted el verdadero rostro de la mayoría.
Hermosa, empero, parece la mentira del que invoca
el Bienestar General y lo traiciona.

La mayoría es como la miseria palpable
de mis huesos: la fealdad del rostro
que lo espanta: la Voluntad de la Mayoría
es ofensiva bancarrota, rememorante envidia;
porque muy viles son los intereses dominantes
y los mercenarios que han tomado esta Revolución
para navegar con sus dobles banderas
de patriotas, demócratas, anticolonialistas…

Quienes no saben en qué consiste la comunidad
de los principios son como madrastras zurronas,
matricidas, exhibicionistas como Flappers
que bailan en los puertos y, en sumisión cobarde,
su decencia entregan a los marineros
y no importa quiénes sean, a dónde irán,
de qué parte han venido,
cuáles sean los motivos de su envidia,
si al final van a quitarnos las banderas,
nos venderán novelerías post-industriales,
letargos, nichos de seguridades espurias.

Van a autocorrompernos y destruirnos al final,
a tí que sufres, a mí que oficio por tus causas,
tus curaciones, tus remedios, Pueblo mío.

*

Viudas y herederas

Las matricidas no dan a la nación sus nombres.
No confiesan sus adulterios. No informan
su peculio verdadero; se llaman viudas,
herederas, damas, sufridas despojadas,
aún hermosas, altruístas incomprendidas,
engañadas, en riesgo por la masas violentas,
que las ultrajarán al ver que a solas mienten,
sin protección de soberanos, o príncipes
de antiguos apellidos. Sin una Mano Fuerte,
sin un aparato defensivo.

*

El sacerdote miserable

No, descanse usted, sacerdote miserable,
agitador de consciencias, yo lo comprendo.
Soy el hada inclusiva. En mi caldero
hay lumbre de consuelo,
material mágico del pueblo.

Con mi varita encantadora despierto
a los que duermen en la insignificacia
de su consciencia pobre, su anemia moral,
su intelecto corrupto. ¡Animo, hago
que vean belleza y rumbos los valientes,
los más tercos que obedecen al mandato:
¡Regresa, justamente, a la hora que te diga!
¡Todavía no es el tiempo de los cambios!

*

Los ilustres embusteroas

… porque el mundo de los virtuosos embusteros
es un puñal filoso; si les tientas, indiscretamente,
te matarán, a mí contigo.
Cuídate, Cenicienta,
expectadora del mundo:
pueblo que de sujeto
te vuelves una cosa en las manos de extraños
y de las propagandas extensivas, dizque auxiliadoras.
La libertad existe, pero sólo en el fondo secreto
de las almas, sólo donde el amor comienza.

*

El Templo Patético

Es patético lo que usted verá si llega al templo.
¡El poderío adventicio lo ha tomado todo,
no el poder de mis facultaciones,
no mi poder de Hada gentil y compasiva!

¡El poder de los agentes interventores es distinto!
Son las envidias de los más temerosos,
que, por temor a tus iras, pastorean
a tus mayorías hacia pequeños círculos
antes que seas tú quien los tengas
con tu poder cautivos de la muerte!

Cada Revolución dice a los parásitos:
¡la hora ha llegado! Tiemblen ya, tiemblen.
¡Mis enemigos son también tus enemigos!


*

Dicen que no soy mágica en verdad

Me tienen entre ojos, me aborrecen.
¡Pueblo-ganado, reses de vicio, rebaño
de lo acondicionado, eres en potencia
y no lo sabes bien:
la materia bruta de sus apropiaciones,
el objeto permanente de sus robos y codicias!

Y el sistema como tal es la matriz funcional
con que te escinde para que no haya
momentos distintos al proceso…

Han reprobado mis métodos.
Mis formas diferenciadas de reacción.
Malhablan acreca de mis consolaciones.
Esquivan las problematizaciones.
Dicen que soy quien les robo; les desinformo
cuando asumo que he de ser oposición crítica,
tu defensa como Hada, tu consejera invisible.

Que al Pueblo soy yo quien induzco a las sombras,
argumentan, a la subjetividad, el delito y la locura:
que soy la bruja y no la verdad, la envidia sin el bien,
la mujer sin belleza, ajena al placer real del consuelo.

*

La que no quiere pesimismo

¡El Hada! La que no quiero pesimismo
ni estampida ni pastoreo bajo engaño.
Yo, que digo que hay dominios abióticos
por encima de todo lo viviente y que existe el alma
por encima y por debajo de la desgracia
del ente fugitivo, existencialmente vapuleado.

Recuerda que lo dije: En sí contiene el miedo y la alegría.
El potencial de aprender y de asombrarse lo tiene
en un cobijo junto al odio y su masivo estallido de violencia.

Mas dáme tu angustia, descansa en mí
todas las amenazas; sáludame con paz;
yo soy neutral, no te recargaré con motivos
del odio que destruye; porque el enemigo común
tiene tecnologías de guerra, fácilmente te extermina,
o te oprime; al manipular tu débil comprensión
de lo que existe, te haria piedra, te molería,
te neutralizaría en tristeza para siempre.

Recuerda que lo dije: Detén la palabra de sangre
Que, sin mí, crearía la ocasión de la hecatombe.
No digas ¡Revolución, revolución! No te sueltes
como león rugiente en los motienes; aún sin hacerlo,
las conciencias culpables tiemblan, tiemblan…

*

La madrastra

¡Cree en mí, hijo de los ancestros ulcerados,
cree en mí, víctima pobre del aporreo inmisericorde!
Yo soy la madre verdadera que te guarda en su regazo.
No la madrastra bajo el zambombazo del fide perdiforum.

Ella te lleva al hedonismo crudo y al nuevo paradigma:
la podredumbre nihilista, la apatía, el hermetismo
que oculta la violencia y el odio del hombre
contra el hombre, la explotación
sin la mínima esperanza.

Ella es la que dice: «Yo te doy de lo que tengo,
si me esperas, si me obedeces, si te adhieres
con paciencia, aunque yo esté ausente».
Todo el tiempo está diciéndote: «Tú no sirves.
En la inacción fatalista nacíste. En los limbos
de la marginalia, tendrás algo, pero, espera…

Desde un objetivismo mecanicista
te enviará a los migajeros, con un par de zapatos
y un manifiesto de esperanzas huecas».
¿Vas a creer a esos educadores verbalistas,
a esos emisarios de la burocracias
que sólo te ayudan cuando admiten el temor
a tu odio, o tu violencia, a tu amenaza?

¿Creerás a la Madrastra que al darte
unos zapatos creyó haberte dado todo?
¿Toda la atención que necesitas,
todo el proceso de comunicación
para que seas, en común y en acuerdo universal,
parte del Sueño Americano?


*

El Hada de lo Noético.

No hay un ‘pienso’, sino un ‘pensamos’:
Pablo Freire

Tengo el polvo de las misericordias,
además del ungüento del dolor neutralizado,
la grasa de las bendiciones, el talismán
para el hueso restaurado; yo doy la noética
de los cielos abióticos. La bestia venzo,
la maldad destruyo. Ato la voraz demencia
de los dominadores. Acabo las doctrinas
de los ultramontanos. Desangro el imperialismo
de oligarquías financieras venecianas.

Me cago en la Donación de Constantino
y los normandos… Yo soy el Hada, lo Noético.
Mi palabra es Yo Pienso, aunque tú me corrijas
y me digas:
«Pensamos».

*

El Ciego ante las consoladoras

Y el Ciego, a quien llegaron las consoladoras,
los agentes migajeros, los interrogadores,
en medio de una calle bostoniana,
sintió que quien decía «Curaré tus pies».

Una mujer acercó una ollaza con senda cobertaza
y se convirtió de pronto en otra bruja.
De pronto se vistió con un manto de hermosura.
Se había predicho: sería como dama,
deliciosamente perfumada, elocuente y serena.

Y ella advirtió: ¡No escuches lo que te diga una Hada!
Todo su mundo es falso. Su fondo es la inconsciencia
colectiva, el depósito de la perversidad milenaria,
caldero del asco del viviente, historial del pánico
que va arrastrando un pueblo que no quiere aprendizaje,
ni justicia ni lavado de sus pies en justa palangana…

Ellas son brujas. El sucio lo acumulan, lo guardan
y lo devuelven cuando pides la dicha, menos esfuerzo
en el oficio de sobrevivirte. Ellas siempre hablan
acerca del trabajo, sacrificios, seres torturados.
Modelos de la intemporallidad: lo ido.

Te dan el atavío lujuriante de un optimismo ingenuo:
Te prestan un vestido y las sandalias por un rato,
pero deben correr a devolverlo todo
antes que sean las 12:00 de la noche.

No yo, así las brujas que se llaman
Madrinas /
seudosocias / Comadres
/ protectoras del ente
Ceniciento, fatalista, embrutecido.
Soy distinta. Vengo y curo tus pies
y me voy, con el consejo:
¡No confíes en las hadas!
¡Son las brujas de Walpurgis,
las mismas que devoran la existencia,
perpetuando el dolor en camuflaje!


*

La emisaria del Karma

«¿Por qué has de ser tú quien me laves
y cures mis pies llagados, por qué tú?»,
preguntó el ciego. Apenas si podía creerlo.

Nunca la vio tan cerca como ahora
ni ella se había pasado a su calle como hoy.
Siempre lo miró desde el alto de sus pupilas
y no acudía al martirio de ninguno.

«No fue que me dejara de querer.
Fue que nunca me quiso» y,
¿por qué lo hará hoy y se inclinó,
casi en rodillas, con empeño de lavar
sus pies hinchados, lacerados
con el dolor de siglos».

Ella todavía negó su nombre.
El lo preguntó una y mil veces,
en cientos de existencias
y momentos de ser-en-situaciones:
«Si apenas te reconozco, ¿quién eres que hoy,
al parecer, te postras a mis pies con ese alarde?»

Sí. El Ciego la había oído tantas veces,
pero ella a él jamás lo había mirado.

*

Te recuerdo, Karma

El sí la recordaba: ella gritándole desde balcones,
a los que son como él, con más miedo que odio,
hijos del limbo, flojos, sanpetardos, bravucones,
herejes, mentecatos, hijos brutos, envidiosos,
malagradecidos, perdedores: yo les maldigo:
como una viuda rusa que los observa en marcha
contra la Sede de los Saberes Extendidos de Occidente
en los tiempos de Pedro el Grande y la zarina.

*

De los odios del pasado

Odio y maldigo al que mata hessenios,
por igual, a los hijos de las brujas, a francmasones,
a peones renegados del «corvée», constructores
de puentes y caminos por orden de Jean Orry.
Odio al pobre, enemigo de mis intereses agrarios.
Odio al pobre, enemigos de mis intereses financieros.
Odio la imposible igualdad de todos los hombres.
Sí. El Ciego la había oído tantas veces,
pero ella a él jamás lo había mirado.

Ella decía: odio a los jesuístas, porque fui dama
de Francia y supe de las matanzas en el Campo de Marte.
A marineros que renieguen del imperio y digan:
«My country, right or wrong», los repruebo
porque yo fui una de las niñas consentidas de Inglaterra.

Odio el grito «No Popery» cuando se grita
en medio de motines; no me gusta el fin
del Sacro Imperio Romano.

Sí. El Ciego la había oído tantas veces,
pero ella a él jamás lo había mirado.
A los juicios de traición en la Asamblea de Virginia
no los aplaudo; a los indios embravecidos
en el Valley de Wyoming los quiero exterminados;
que supriman los derechos feudales y la trata
de esclavos me entristece; como dama de Francia,
la toma de la Bastilla, el gobierno de Mirabeau,
la huída del Rey Luis XVI y su corte, me trastornan.

¿Qué vendrá después? ¿Cuán profundo será el caos
ahora que los esclavos se rebelan contra el amo
y la soberanía popular clama sus razones
en el centro de las plazas y delante
de los viejos monumentos?

Sí. El Ciego la había oído tantas veces,
pero ella a él jamás lo había mirado.

*

La madrastra y el niño

Un sujeto, transformado en objeto, recibe
dócil y pacientemente, los contendos que otro
le da o le impone… aquel que es llenado por otro
de contenidos que contradicen su propia forma
de estar en el mundo, sin que sea desafiado,
no aprende:
Pablo Freire

Tú eres un niño ingenuo, dócil y desvalido.
No preguntes cuál haya sido mi nombre.
O cuál será, o qué partido tengo.
Dí que soy La Madrastra, externa madre
de los Contenidos Extendidos. Extiendo
mi mano, mi conocimiento.

Ofrezco lo que está en nuestro lenguaje,
en la estructura de nuestro saber
y nuestro comportamiento.

Tardé horas y días y siglos, si así lo entiendes,
en llegar a remediarte; pero escuché
finalmente tus lamentos.

¡Aquí están! Yo sí te doy unos zapatos.
Iría a cualquier parte de la tierra
por aquellos que sean de tu medida,
cuyo interior sea mullido para que tu pie
descanse; yo soy la que proveo, la apiadada
que no sólo promete. Cumple.

Tú no preguntes. Agradece.
Yo soy la que doy y me acerco a tí.
Tú no lo harías; no me buscaste
(acaso por resentimiento, ciego de odio)
y sé por qué te hallo tan postrado y muino.

Tu comprensión es ingenua todavía.
Tu madre es una Doxa, opinión insuficiente,
raíz desamparada, y ella se secó como una higuera
en medio de una lluvia de granizos y tu padre
se destroncó, antes del trueno, al golpe
de un relámpago. Eres el huérfano histórico.

Para tí mi piedad.
Acepta, por favor, estos zapatos;
agradece de mí, misericordia.


Indice: Canto al hermetismo
___

Parte II / Estéticas mostrencas /

 

Parte II / El ciego-2


La misión

Un contenido tácito en ansias vibra.
Abrirá la esperanza. Un futuro polarizado
se advendrá en el presente.

Un relámpago de autoridad lo fundará.
Su razón preexiste. Su negación se muere.
Su divinidad exige, Anda y sigue, levánte y reparte.
Opónte a las voces hieráticas del eco,
a la oscura tentación de las incogniteces
y las penumbras. Y las tumbas en vida
y el cansancio.

*

Visión renovada

«Necesito la visión renovada», ha clamado el Ciego.
Va adelante una explosión de lo posible,
va adelante una realidad tan soberana: el compromiso,
el derecho natural del reflejo de la esencia y el campo abierto
de una dialéctica de necesario movimiento, el combate.

Nacerá la luz. Los hijos, antes oprimidos
de las sombras, verán a los ciegos viejos
y los querrán por guías cuando sólo quedan
los cobardes. Por eso una visión renovada
no ha de caminar sin la esperanza.

El optimismo se declara victorioso y desecha
a quien teniendo pies sanos pide la retarguardia
de evasores, cómoda pasividad de la pereza.

«Ciego, pide para que la luz se abra
en medio de las sombras».
El viejo mito de dolor pide caminos.
Los ojos ven, sin las cuencas del destierro
y los desprecios, pese a que reclaman, para darse el apoyo:
¿Alguien hay que pueda verme
y no pase con premura por mi lado?
¿Algún amigo que hable mi lenguaje
y se preocupe de mi cansancio profundo?
¿Alguien que me siga y me alimente el ánimo?


… porque, al fin de cuentas, el dolor pasará,
sí, el dolor pasa de largo como toda ilusión
de humana envergadura… Lo importante
es que he llegado y una luz de esperanza
me sigue y una visión es el plan de la existencia».

*

Allí está el templo

Allí está el templo.
Allí está el sendero hacia su atrio
y la asamblea de mi pueblo. Alguien
habrá esperado por mis pies cansados.

Peinaré mis cabellos, me enjugaré las lágrimas.
Regresaré mañana; no mostraré cansancio.
Todo será más claro y limpio.

Hoy no lité en el santuario.
Voy a hacerlo en el interior
de mi alma, pese a que me hieda
cada instante de recuerdo ante lo visto.

Será que, por cansado,
no discerní ni lo que ví ni lo que siento.

*

Negligencia del hombre común


Talent for low intrigue, and the little art of popularity:
Alexander Hamilton, in: The Federalist

El hombre común se queja: No tengo tiempo
y no sé de qué se trata ese embeleco.
El sólo quiere saber que existe algo así
como un partido y unas elecciones
y un candidato que sea bueno
y otro que sea el malvado.

Esto será su rutina electoral:
Una clásica película de vaqueros.
El no quiere saber más, en parte,
porque son muy oscuros los detalles.

No se puede saber todo si no hay tiempo.
Si acaso se llegara a casa
muy temprano: lo moderno es
que haya oído el debate.

Lo que más duele es el bolsillo
no importa quien gane. La política
sólo beneficia a los políticos y la palabra
del Presidente resulta inexpugnable…

*

La ignorancia racional


While democracy in theory is the rule of the majority,
in the real world, it is the rule of minorities:
Sheldom Richman

La ignorancia racional se halla en todas partes.
La fuente de poder, el pueblo, no entiende
ya qué quiere decir Soberanía.

Después que haya capitalismo industrial
que ofrezca empleos, la masa está feliz.
Asume que existe Democracia.
El patronazgo corrupto se esconde
en las pantallas de sus mitos de progresivismo.

El pensionado espera su pensión, sea mucha
o poca; el veterano su cheque de patriota.
¡Arroja sangre!

Al votante se le dice:
¡Nos gobiernan
intereses especiales!
… Y el elector, en babia.
No ha visto uno. Uno directamente.
No sabe a qué refieren. No sabe qué
ni quiénes son los cabilderos.

Se imaginan que es culpa de una amenaza
del mercado: algo que harán los rusos,
algo que harán los árabes, algo que requiere
que América se vuelva más odiosa y fabrique
armamentos y discusos de amenaza contra el mundo.

El Presidente, siempre es un buenazo,
máxime si sabe sonreir y habla bonito.
La culpa recaerá sobre el Congreso
y sus intrigosos bribones, politiqueros,
ambiciosos, que no saben esperar su turno.
Ni ganarse al pueblo.

*

La bruja o la vampira pálida

Hay una vieja que echa chispas por los ojos
y oye los rumores del que calla, con el pecho
envenenado de amargura; mas ella oye,
y a sí misma se llama el Bienestar General.
O, al menos, la Mi Catarsis.

A los que se dejan gobernar, ella les dice
soberanos y les roba su voluntad. Vive
del robo para surgir tan hermosa
como las hadas, o ángel o la vampira pálida.

De voluntades generales está lleno
su caldero; con estas voluntades recogidas
hierve alquimias misteriosas, según dicen,
con el mismo resultado y material
que el que abandona toda su autonomía
por creerle y se convierte en zombi, autómata…

*

La consoladora oportunista

Es que ella satisface al que no tiene
tiempo ni confianza, a los que cambian
por fe su iniciativa, a los que se lamentan
en secreto de sus necesidades.

A las autoridades escondidas reza
¡el pueblo crédulo, el pueblo confundido!
Junto a ellos, ella reza y da consolaciones.

¿Qué no sería de él, el pueblo tonto,
sin esa Bruja / Hada que arguye que lo ama?
Y resurge con sus virtudes metafísicas
y su nariz aguda y su caldero humeante…

*

Los buitres majaderos

Y, al fin, por saber quién es y a quiénes sirve
o por qué ejerce oficios que no le corresponden,
oficios reservados a las viejas tradiciones,
oficios que parecen decadentes,
oficios de sabuesos en conciliábulos
de sangre, se enviaron a los expertos
(avispas asesinas, ranas que con su orina
neutralizan, bióticas mutaciones y en cuyo contacto
se confiesa todo, ven los ciegos, oyen los sordos).
Bocas con lenguas mutiladas se vuelven parlanchinas
y las conciencias cerradas a sí mismas
sueltan las sopas, declaran el colmo de las cuitas.

Ese ejército de buitres majaderos, en ropa de civil
salió a buscarlas, con una cobertaza para tapar
la ollaza, bombas en mano para minar
el caldero entre rumbos de sombras.
Ya salieron a cazar a los brujos y las brujas,
a los íncubos y súcubos de las metrópolis
intensamente pobladas por los pobres,
inmigrantes latinos, negros, chicanos,
vietnamitas, indocumentados, ratas clandestinas
de todos los colores y lenguajes.

Desde Salem se preparan los congresos,
las horcas y las hogueras.
¡Van, según dicen, por vampiros nacionales
y su doctrina de folclor indeseable!

No es bueno que existan porque glorifican
el sufrimiento mismo que se escucha
de los labios que lo admiten.

Y el ciego estuvo allí, dolido y apaleado
como el perro hambriento y despreciado,
débil para erguirse y combatir
¡Y detener las intrigas!

*

La clientela esotérica

Ellas dicen que leen de los controles
de sus lóbulos frontales. Toda expresión facial
de la emoción conocen… A ellas van las naciones
en llanto, gentes con tonos innatos de la voz herida.
Los atemorizados con ella comulgan, sacan citas.
El negro les contará sobre cada odio
que se anudó en su pecho.
¡Dolor de sus barriadas!

Los obsesos se desgajarán en su melancolía.
Ella a todos dirá: Vengan, vengan, a darme
su producción de emociones, su voluntad de pueblo.
Yo voy a ser su canto soberano, lo más nacionalista
de la sangre, la pasión que los salva
con convicción profunda, en los tiempos de intriga.

Oiré su terror, detectaré el misterio,
devolveré fantasía, conozco el sustrato romántico
de cada sentimiento, su realidad más íntima.
:Los que saben, sin entender ni amar a nadie,
Represores de intimidades, no las quieren.

Las cazan y las queman
por sospechar que guardan más
que lo dicen y oyen más que lo oyen
y ven más que las cosas visibles e invisibles.

A ellas van los malaventurados, lo más fino
y vulnerable de la soga que se rompe.
No es ella la que los cuelga de los árboles.
No es ella, la expresión del Sur confederado.
No es ella: el enemigo por de pronto.

*

El hada del Norte

Ella es el hada del Norte que los recibe a todos.
Que los saluda desde el Puerto de Ellis Island.
Quizás te pida un voto por el Norte, pero lo pagas
con murria que te quita. Ilusión de lealtades.
Ella se vuelve Nación Joven por tanto
que ha bebido dolor a borbotones del que huye.

¡Ella, que no teme al vértigo ni a la gota fría,
en control está cuando a todos recibe
o les toca con su varita mágica! Por eso tiene,
al parecer, más secretos que los que se dan a las iglesias.

Aún las iglesias sureñas de bautistas, aún las católicas
regidas, en la memoria, del Cardenal de Cusa.
Conservan el anacrónico prestigio de ser brujas,
orientadoras en lo azul de los juracos, o el oscuro abismo
de las macacoas. Como a jerarcas neopaganas
se les juzga; se les esculcan sus mandalas y rincones
y círculos sagrados que reclaman para dar la providencia.

Las brujas o las hadas o los espíritus sin carne,
son non plus ultra con su olla de campaña
y su humo a borbollones… Y por avanzar
con el fuego de prueba, ganaron enemigos:
las madrastras, cibelianas, divertidas,
amantes de extranjeros, sabihondos
con proyectos globalistas, o territoriales:
mataindios, matanegros, genocidas, eugenésicas,
malthusianas, impersonalistas…

Ellas son las modernas damas de las sinarquías,
plutócratas de moderna plutocracia.
Pero las brujas mismas tienen su círculo de fuego;
andan tan pobres, envidiosas, alevosas, arbolarias.

Son capaces de bien y mal.
Sobreviven en un mundo sin carácter,
en un mundo de falsos paradigmas.


*

Canto al hermetismo / Indice: Canto al hermetismo

 

Canto al hermetismo / Indice





Libro de poemas de
Carlos Lopez Dzur


Canto al hermetismo

Contenido / Indice



Preámbulo

Prerrequisitos

Han plasmado a Don Nadie

Pan y circo

¿Qué es un hermético?

El estado veedor

Hay que construir un hospital a todo lujo

Todo a la venta

La máscara de la democracia

La opinión infestada

Los nihilistas



Parte I: Communis opinio

Porque no admiten lo que piensas

Pregunta a la communis opinio

Los cuartos oscuros

¿De qué están hablando?

Esto se ha vuelto intolerable?

Esto se llama Londres

Cultura que nada contra la corriente

Parte II: El ciego

El ciego

A merced de los artificios

En realidad, era La Voz

El Ciego salió de las penumbras

Estoy buscando un parlamento bueno

El que me acompañará

El verbalismo de la vanidad

Te voy a dar mi nombre, Matoaka

Una zapatilla de cristal

Los examinadores

El Templo de la Libertad

El forastero menospreciado

¿Quién me lavará los pies si ando extenuado?

La misión

Visión renovada

Negligencia del hombte común

La ignorancia racional

La bruja o la vampira pálida

La consoladora oportunista

Los buitres majaderos

La clientela esotérica

El hada del Norte



Parte III: Las ideologías subjetivistas


El hada de la fantasía

Las hadas ideológicas

El rostro envilecido de la Mayoría

Viudas y herederas

Los ilustres embusteros

El templo patético

Dicen que no soy mágica en verdad

La que no quiere el pesimismo

La madrastra

El Hada de lo Noético

El Ciego ante las consoladoras

La emisaria del karma

Te recuerdo, Karma

De los odios pasados

La madrastra y el niño



Parte IV: La sandalia

La Voz que se fue

La Voz se apagó en el Sur

Y haces falta

Lamento de un gobernante ante una sandalia

Nostalgia por el viejo Ciego

Rastreo del Ciego y la Enamorada

Ella estuvo aquí

Lo que haría por tí

Sin ella todo es impuro

La nación soñada

Ella no será una parte del rebaño

Perversidad de las madrastras

Conversación con Jefferson Davis

Ahorcaron a Bridget Bishop

Las sordas penumbras del hermetismo

Dílo claro

¿Para qué sirve un ciego?

Parte V: La búsqueda patria

Los persuasores

Los liberadores

Los domesticadores

Lo indispensable para el futuro

No la verá sino quien ya la vio

El sostén

Los fatalistas

Es una revelación interior

El pájaro de mal agüero

El pretendiente

Racismo bioquímico

La acusadora envidiosa

La búsqueda que sea cautelosa

Las oportunistas

La avispa social

Cómo comunicar el placer y el dolor

Los sofistas mortificadores

La inmortalidad del huevo

Manifiesto cínico sofista de los dominadores

Para que hables inglés y tengas derecho al voto

Tú sólo viste tu ego


Parte VI: Interrogatorio del Ciego


Todo un señor Presidente

Con el respeto que usted se merece

Los expertos en pasos ajenos

Informe de la CIA

Los peores herméticos gubernamentales

Los sofistas del Estado

Enseñanzas del Papa Loco

Grumpy Pope / el Malhumorado

Para que seas un buen militar

El Papa es un sofista declarado

El arresto del Ciego

Consejo del Ciego a JFK

El Ciego no es un desamparado

La sobrina del Ciego

Los poderes interventores

Don Nadie es un difamador

Norteños y sureños son igual de criminales

La pregunta del millón de dólares

Me confunden con otro pendejo

Yo soy un buen maldecidor

Discierne entre lo real y mentiroso

El Poderoso y el Ciego

Hablemos de tú a tú

Invitación al hombre humilde

Te hablaré en torno a Ella

Sé de quien habla usted


Parte VII: La Cenicienta

Cómo ofrecer villas y castillas

La Gran Noche

El Hada y la Cenicienta

La Madrina y las harpías

Ella es la esencia de la Unidad Suprema

Pero no la conocía ninguno

Estuvo allí

Si fuera Ella

Una Primera Dama

«No es ésto lo que quise»

Para ser Primera Dama

El trabajo

No cuenten conmigo

Los explotadores

Parte VIII: Los poderes interventores


El observador cauteloso

No encubras el poder ilícito

Parasitismo de las Tres Hermanas

La Causa Perdida

La Guerra Fría

Los hipócritas

Los chupasangres

La Casa en el Espejo

Custodios del Secreto

Protecciones que no llegan jamás

Jasón y los amuletos

Las parteras necesarias

Consuelos del Ciego

Los divisionistas

El ciudadano mutante

Si te hallara en mi beso

Algo ante lo que Ella difiere

El poder burgués

El Ciego no me cree

Los sitiadores

Los alacranes

La ilusoria Seguridad Mundial


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Canto al hermetismo / Preámbulo / Canto al hermetismo / 1 / Cantos al hermetismo / 2 / Canto al hermetismo / 3 / Canto / 4 / Canto al hermetismo / 5 / Canto al hermetismo / 6 /

 

Parte II / El ciego


El ciego

Aquellos que nos observan, desde allí,
son los ojos de la patria, Padres de la Nación.
Todos tienen un rostro en piedra dibujado.
Un monumento que nunca se añeja.

Y más que su nombre histórico, su esencia se aúpa
en las Constituciones. Más reales que el mármol,
o el bronce de sus bustos, son las heridas abiertas,
dolores que, en sangre, mancharon los campos y ciudades.

¡Hijos de América, recobren esa memoria
en este instante! Es necesaria. Es indispensable.
¡La memoria heroica del pasado!

Observen allá los héroes de Lexington y Concord.
La Revolución directamente desatada contra el Parlamento.
Jorge Washington que selló la Independencia y declaró
una verdad que ojalá y perdure para siempre.

Observen allá: el Congreso Continental adoptó
una bandera, seis estrellas y franjas solamente,
pero éste fue el comienzo de los Estados Libres
tras la batalla de Princeton.

La lucha en Saratoga dispuso el triunfo con la esperanza firme.
Aquellos rostros representan los héroes con que el mundo
vio la aurora libertaria, aquellos que junto a Washington
se reunieron en Filadelfia y New Hampshire.
Nómbralos, pueblo, conmigo.

Son la verdad del territorio que conoció
lesclavitud desventurada, guerras del colono
francés contra los indios, impuestos sobre el azúcar,
Actas Intolerables, ignominiosa presencia
del coloniaje británico y sus gendarmerías.

Nómbralos, nación, porque han admitido
que la Tierra de esta América ha sido abierta
para todos y será generosa. El territorio es inmenso
y el cuáquero, el judío, el católico, el creyente,
cualquiera sea su procedencia, son dignos
de inmigrar, cantar conmigo. Han de ser libres,
en ejercicio productivo, todos bienvenidos…

¡Hombres honrados, serviciales, semillas
de generaciones nuevas, con futuro,
canten con regocijo los nombres señalados:
Washington, Jefferson, Hamilton, Adams!

Graben la Carta de Derechos en sus corazones.
¡Puede que fuera de sus consciencias
no exista dicha Carta para siempre!


*

A merced de los artificios

Congregáos y meditad, oh nación
sin pudor:
Sofonías: 2: 1


No dejen esta verdad a merced del artificio.
No lo permitan. Desde un túnel del oído, oigan
que vale mil razones hacer condena
de los males pasados y romper las cadenas coloniales
y el poder injustamente impuesto.
No dejen la verdad a merced del artificio.

Con el uso político de retórica amañada,
caminan en peligro los patriotas,
lgente de buena voluntad y su empresa de futuro.
No sean cómplices de los que trepidan en sombras,
cebados de hermetismo. Aquellos que, en 1776,
firmaron su Declaración de Hombres Libres
son los educadores; no los sabuesos
para el ultraje, el mordisco o el silencio.
Que haya fiesta hoy porque el Leviatán
se acerca, el mal tiempo, la Gran Tiniebla.
Fiesta en la consciencia, no en las calles.
¡Fiesta en medio del emergente luto!

Démos este recuerdo como meditación al mundo.
Abran el olfato grande, intensamente.
Y que el más ciego entienda
y traiga su perro bueno y finalmente diga:
Saquen de sus pechos el grito:
¡No seremos cómplices ni burguesía reaccionaria!
No dejaré esta verdad a merced del artificio.
Seamos otra vez los revolucionarios.

*

En realidad, era La Voz

Y el ciego, en pie, reunió a la gente
que lo conoció y vino oírlo. A variadas multitudes,
cuanto pudo, las reunió en la plaza.
En realidad, él era La Voz,
no las pupilas. En realidad, era el olfato,
no las narices y, en realidad, tenía en sí
todos los tiempos, arcaicos y arquetípicos,
tiempos de la sabiduría; en adición al presente.

Con toda la memoria y fuerza de su verbo,
leyó en su corazón la Gran Promesa,
el juramento firmado en Filadelfia
y principios consagrados en la Carta de Derechos.

Y, en realidad él era más antiguo que Vermont y la Unión;
en realidad, él era más que un ciego en la América del Norte;
en realidad, él era la Voz y la Conciencia del Mundo…

*

El Ciego salió de la penumbra

Porque su rostro envejeció y no respetaban
sus ojos, el Ciego salió de la penumbra.
Se presentó con el valor de su entera autopresencia.
Y alegó: «¡Aquí me tienen!»

Con coraje que desafía las ausencias,
con dolor que a las peñas conmueve.
¡Vean! ¡Es necesario que confronten las cuencas
de mis ojos; vean mi boca que, si tiembla es por ira!

¡Vean mis pupilas que, no viendo comprenden!
¡Estoy en rabia y desilusionado! ¡Pero estoy
a la voz con el futuro!».

«Si yo dijera lo que escuché
desde que en mi sector de células me vieron,
si yo acusara a los que en mi camino
me palparon y me desconocieron, si yo acusara
a los que me sacaron los ojos,
de seguro que ya, sin gozo, temblarían;
y yo, que he temblado a solas,
ya no tiemblo; no es la hora de temblar
si me queda La Voz, el Oído, el Tacto
y el Noble Olfato. A veces un poco de lujuria
que a mis ansiedades calme o satisfagan».

«He visto a muchos cobardes y traidores:
Basta que diga uno: Benedict Arnold»

y supe, no por verlo que era él,
no sabría describirlo. Sólo consta su delito.

El me dijo:
No voy a matarte.
Eres un ciego de mierda

y vio mis gestos en vibración sutil,
huyó tranquilo.

Habría querido verlo en el espectro
después de lo que dijo
pues yo dejé la caverna de los mudos,
me quise dar lo que soy, en realidad, no las pupilas.

Yo soy La Voz, el olfato engrandecido
desde los tiempos de la sorda, fría caverna,
el rescoldo afótico de lo súbito, rumbo a ninguna parte
y, sin embargo, existo y cada vez más poderoso…
porque sueño, protejo, me apiado, me educo»…


*

Estoy buscando un parlamento bueno

… aviva tu obra en medio de los tiempos
en medio de los tiempos házla conocer;
en la ira acuérdate de la misericordia.
Habacuc: 3:2

«Estoy buscando un Parlamento bueno.
Un congreso que escuche, un pueblo santo.
Un amigo del Hombre. Y véme:
mi vestido está raído y mi vara
es mi único objeto de sustento.

Una bruja en carne y hueso me persigue.
Me ha cegado desde tiempos milenarios.
No puede matar el hombre que hay en mí.

También tendrían que enfrentarse
al ángel bravo de mi perro.
O a un hada iluminadora, pero horrible:
la realidad que sangra en los cruces de camino.
No pueden; pero me acosan y me roban
cuanto quieren. Voy a Providencia.

Sólo entonces me llevo mi mascota.
Esta vez daré mis razones en Rhode Island
porque allí, conocí a Roger Williams,
allí alabé su nombre, allí supe de sus méritos.

Muchos callan que existo y me vieron
y no me llamaron a su mundo… Yo desafié
el azar sin estructura y el eco de la mímesis …
Williams me dijo: «Eso es bueno».

Necesité otras solidaridades, datos acaso
de ajenos retos y me han abandonado,
siglo a siglo, me han dejado
con las manos vacías; aún más ignoto y solo…
por eso no me gustan los herméticos.

Y les odio, porque a mi soledad y desamparo
no han aportado nada, más aporta mi perro,
que ha sido fiel amigo, mi guardián…

¿Pero los demás para qué sirven, cínicos,
para qué, protagorianos, si en vano
en su justicia confío?


*

El que me acompañará

Para que haya uno, uno solo,
a quien oiga y sea él que conmigo cante,
doy razones en medio de las plazas
sobre lo mucho que me hieden los herméticos,
los que no oyen cómo aún pido
movimientos a metonimias y metáforas,
a la verdad oculta que al asomarse sufre,
a la que han escondido con el empeño
que no broten las palabras de redención
para el hombre o las palabras que embellezcan
cualitativamente con sus transformaciones.

Para que haya uno, uno solo,
a quien oiga y sea él, uno que conmigo cante,
advertiré, en los predios del clandestinaje
o en los fueros de donde me sea posible,
que no todo lo finito y el infinito
es tosco e intranquilo
y el buen jugador a otros auxilia y requiere
porque hay dicha en avanzarse-juntos
en el fondo dionisíaco de los mundos
aparentemente esquilmados
por el artificio, la traición del perverso,
las locuras apolíneas de los poderosos.


*

El verbalismo de la vanidad

A La Cenicienta del cuento de Charles Perrault
… pero ésto es evidente.


Vano es construir un verbalismo puro
y volcarse en lo cerrado, impenetrable.
La vanidad sí habla, sí que habla demasiado
y la verdad se esconde. A gusto se reposa
debajo de la escoria. Premeditamente
se trinchera en lo oculto y lo parco.

Se afana en la cocina de las cosas,
trapea el piso y saca el hollín del mundo.
Triste lastre que se edifique una trampa metafísica
cuando la verdad abre el secularismo y presenta
su rostro lleno de sucios moretones, o sus cuitas
de criada en primer plano… Cenicienta,
sabiduría extrañada: pocas son las fiestas de tu gozo.
Ocasionales son los regocijos
(¡tus regocijos, Cenicienta!)

Las voces prácticas del pueblo la convidan:
Baila conmigo, vínculo colectivamente amado
en despiadada comparsa. Baila conmigo, díme
quién eres, hoy que no he conocido tus harapos.

Educador que bailas con la visitante, verdad
es el misterio de ese ser apresurado
en el reloj de la herencia yacente de nostalgia.
La mentira no puede contra el hada
y apenas ha surgido un anfitrión en premura
que la quiera, momento dialéctico de cambio.

Escapó del palacio. La verdad
se largó a la lealtad con su trabajo.
Ya no sabe ninguno a quién se busca,
si a tí, verdad esquiva, o a tí,
criada necesaria de las certidumbres.

*

Una zapatilla de cristal

Del rastro de una Verdad que estuvo allí
sólo quedó una zapatilla de cristal
y alguno muy atormentado con su encuentro.

La había estrechado a sí; se había enternecido
con un cuerpo tan amado, tan puro
y un reloj saltó con su mandato.
Véte a la casa, le dijo:
Que se rompe
el sortilegio con la desobediencia.


Sé precisa, no tardes. No es hora de que sepa
el mundo lo que eres, tú eres la verdad hermosa
y el mundo, una mentira entronizada,
una perversa urna de obsesiones.

No se han dado las condiciones necesarias
para que te manifiestes, la historicidad cotidiana
que te encuentre, la circunstancia concreta
que te explique. Espera con paciencia,
Cenicienta. Te rodea la enjundia
de los vaniloquios; poseedores de obsesión,
hijos de saberes reservados.


*

Los examinadores

Se turnaron a examinar aquel fenómeno
los esteticistas de hueso colorado,
los comecandelas de virtud, los que apañan
la apariencia de lo hermoso.

Y los herméticos también fueron citados
con sus primos hermanos, los sofistas,
con sus padres putativos, los estoicos.

Todo por una zapatilla de cristal,
por una parcial remembranza del aroma
y unos silfos en forma de sonrisa.

Como volátil agente con esencia, se fue Ella
que parecía un ángel salamándrico de fuego,
un nuevo contacto con las zarzas ardientes.

Y la añora el que la vio y asegura que es
dulce y cristalina como el agua de un arrollo
Dijo que purifica toda la tierra, incluyendo
el palacio de los dioses y, en los ojos,
se transuntó su alma poderosa
y un movimiento más sublime que la ondina.

Ha dicho que la busquen. Que, por ella.
despojen la lámpara de Diógenes.
Levanten todas piedras y las tapias,
suban a muros. Asalten fortalezas de su reino.

Quiere que la zapatilla vuelva
a quien justamente pertenece.
En efecto, en el Palacio, todos hablan y opinan
porque el rey está triste; los Tribunales en luto,
las agencias sin descanso. Ya es sabido:
le duele un capricho al poderoso.


*

El templo de la libertad

A temple of liberty and beacon of hope:
Marquis de Lafayette


Encontré el templo de la libertad.
Y lo hallé lleno de mercaderes y de fieras.
Allí estaba la esperanza: andrajosa,
cubierta de gargajos, apaleada
por adoradores de insignificancias.

Aquel fue el templo, altar que tú, Pueblo,
propusíste para el mundo como regocijo futuro
de naciones. Y me preguntaron quién soy
(¿cómo que el pueblo no me reconoce?

¿Por qué pregunta quién yo soy?
¿Qué no seré yo sino uno de ellos?
El que más ha caminado y entró
por las puertas estrechas?)

Cientos las naciones hasta hoy…
yo era uno del pueblo, ahora sin pueblo,
de repente… quizás porque estuve asombrado,
más incrédulo que hoy, y quise
un vasito de agua refrescante
después de mi jornada, vasito del que
nunca bebí. Agüita que jamás me dieran.

Mis pies se desgastaron. Caminé muchos años
como un monje sin hermita para entrar a ese templo.
Aún lo llamé Libertad y Esperanza. Ahí llegué:
a ese basural de basurales y me afligí
frente a un monumento de Boston.


*

El forastero menospreciado

¿Cómo preguntan que quién soy?
¿Cómo alegan? «¿A qué has venido, forastero?»
¿Cómo dan estas falsas referencias?

Escuché que se me dijo:
«¡No te has equivocado! ¡No estés triste!
Llegaste a América, la Hermosa,
la tierra liberada de las moralidades severas
de los mundos viejos, tertulianos, llegaste
a donde no hay Fin del Mundo ni craso pesimismo».

Y contesté estas cosas: Mi presencia sigue
frente al templo y me duele esta pregunta
como a nadie: «¿De qué tierra vienes, forastero?»
y gente que paseaba por aceras hacia mercados,
escuelas, museos, cines, bares o hacia ninguna
parte, simplemente en paseo; sin embargo,
yo sí estuve buscando algún refugio,
entrar al templo, agradecer que existe
el territorio de la libertad y que mejor catedral
no hallará el mundo, sólo tú: América.
Temple of Liberty and Beacon of Hope.


Me arrastré a tu atrio, me abrí paso
hacia la Puerta. Inesperademente me detuvieron.
Un hálito de ignominioso aliento ordenó detenerme
y se armó con mayores pestilencias que avanzaron
desde adentro hasta la calle y abofetearon mi rostro.

Gritos y escarnios me empujaron.
Escuché más rumores, indicaciones
de que soy un sospechoso de ambiguos delitos,
por informuladas razones. ¡Estoy tan solo!
De lejos presentí otras plegarias.

¿Qué sería lo escuchado? ¡Tantas palabras
suciamente aromadas de hermetismo!
Como nuevas proclamas de improvisados proyectos.

Se estilaban como cantos de sirenas, urdidas
en altares escondidos. Repicaron campanadas,
demasiados estridentes como cañonazos.
No eran tañidos dulces ni gentiles.

Eran parte de ese adiós que me expulsaba diciendo:
¡Largo de aquí, véte, véte!

*

¿Quién me lavará los pies si ando extenuado?

¿Habrá un lugar donde pueda lavar mis pies?
He caminado mucho. Mis rodillas flaquearon.
Bajo mis plantas descalzas mis dedos sangran…

Han sufrido mis pies con las estepas frias
y los calientes desiertos… Climas me han postrado,
tierras me han tendido sobre yermos y charcos.

¡Si sólo supiera soñar con los zapatos
que protegen del frío y riscos de pedruzcos
y nevadas, contaminadas chumberas y espinajos,
residuos hirientes, ortigales, juncos
sobre arcillas hedientes!

¿Quién sabrá lo que vale el sostén, unos pies,
mis pies heridos, mi talón lastimado?
Se desgastaron los zapatos por causa de escasez
premeditada y por larga estrategia de conspiraciones.

¡Pies que son mi sostén, zapatos que han sido
la trinchera, relevo de armas, clamor de reposo!
El sostén de ramas y ganchos si los dilapida
el hacha, o la agenda sin control, emplazamiento,
son el exterminio del progreso, homicidio,
negación de mi abrigo, usanza del consuelo denegada.

Escuchen cómo un ciego bendice la suerte del zapato;
entiendan cómo llora lel pobre que lo ha perdido…
El pie que ha nacido para pisar en firme,
¿de qué vale el pie que no tiene zapato?
… cómo llora en las calles,
cómo lamenta y se duele…

La leña extraída para el fuego, ¿cómo arde
bajo la planta encallecida, cómo resiente
la candela de los torturadores,
el abrojo inevitable del camino?

¿Qué vale el geotropismo neutralizado si arde
por causa de resabios homicidas y las trampas tendidas
por cazadores de lo inerme, cultores del inmovilismo?

¿Qué saben los conspiradores del tiempo sin velocidades?
¿Qué valen los tiempos que no se polarizan en dirección
a lo eterno? ¿Qué valen los tiesos, hombres sin movimiento?

¿Qué saben los que detienen como relojes inocuos
la meditación del viajero para cegar su ritmo y longitudes?
¿De qué valen los talones cuando ya no existen pies ligeros?

¿Quién estorba la danza y el tambor, el corazón
de espíritu infinito y lo inmenso? ¿Quién nos detiene?
¿Quién censura a los pasos el hallazgo de sus direcciones?

¿Quién que ilumine a los ojos cuando si la ruta se entorpece?
¿Quién que a la llama añada chispas de alguna luz,
nuevos fotones? ¿Quién que aporte nuevas voces
a las vibraciones? ¿Quién dirá a los vacios en la tiniebla
‘hagan caminos’ y los llenará del alfa
del principio y el omega de las resoluciones?

*

Canto al hermetismo /
Preámbulo
___

 

Primera parte / Communis Opinio


Porque no admiten lo que piensas

La Asamblea Legislativa de Nueva Inglaterra desde 1703, dispuso el pago de 40 libras esterlinas por cada indio muerto o hecho prisionero; en 1774, el precio se elevó a 100 y 105 libras esterlinas, respectivamente, por cada varón mayor de 12 años muerto o prisionero. Los indios evitaron la esclavitud por los colonos, huyendo o suicidándose.

I advance it, therefore, as suspicious only, that the blacks.. are inferior to the whites in the endowments both in mind and body:
George Washington


¿Alguno ha visto a los esclavos, colgados
de los árboles, docenas de ellos, azotados
hasta la muerte en las calles de New York
por el sólo motivo de querer ser libres,
y se ha compadecido? Quien no admite
lo que dices, Padre George, prefiere
que lo maten ante el Town Meeting Hall…

A seis de ellos,
el mismo día de noviembre de 1712,
¿se les oyó sacar su grito de libertad,
quitándose la vida antes que llegara
su turno ante el verdugo?…

Estaban tan solos, en institucional anonimia,
que se abocaron al suicidio, cuando veintiuno
se turnaron en la ejecución. Mejor era morirse,
darse una muerte liberadora con sus propias manos.

… pero los cuáqueros no estaban callados.
Veinticuatro años antes decretaron esa causa:
¡la causa del pobre, el desamparado y el esclavo!

… pero siguió el silencio, la demencia racial
de los explotadores, de Norte a Sur, del Este
a Oeste, en cada latifundio, en cada ghetto.

Siguió el silencio, seguir así… neutralizados,
sospechosos en la verdad de la miseria sicológica
que acusa al impotente, al inferiorizado, callados
porque la propaganda y la rutina podrida
que absolutiza y cunde es silenciarse
(se ha borrado la resistencia mínima y se han igualado
las opiniones en mayorías que olvidan
y acuden a la prudencia, falsa, aplazadora,
submitida a la perpetuación de lo injusto…)

¿Será hasta cuándo?… hasta que vengan
los atrevidos, temerarios, los proscritos
que rompan el alienado predominio de la cobardía…


*

Pregunta a la communis opinio

Americans tended slavishly to ape the standards
and values of the wealthy:
Thorstein Veblen


¿Quién, desde este silencio intolerable,
dijo que la espera curó a quién que estuvo
enfermo, con rabia contenida y luto rutinario?

¿Quién dirá que realmente ya somos felices
y estamos conciliados por la communis opinio
y el progreso? ¿Quién hay que vea a los sujetos altaneros,
blanqui-vestidos, ilustrados, propietarios de las élites,
cuando murmuran con desdén contra los cuáqueros?

¿Quién que les pregunte por su sabiduría
y por qué, si la tienen, se arman con fusiles
y garrotes, suben la horca a los altos ramajes
de los árboles o a los postes de las plazas
frente a sus alcaldías? … Lo pregunto.

Lo pregunto a los prudentes,
como a los iracundos, junto a los vengadores,
¿por qué siguen callados, silenciosos,
neutralizados por la propaganda que cunde?…

*

Los cuartos oscuros

I cannot live in this miserable, undone country, where…
we are governed by the old red breeches of that prince of proyectors:
John R. of Roanoke


No sé lo que está pasando.
A puertas cerradas se discute
el presente y el futuro y a ninguno conozco.

Son los Hijos de la Libertad, pero con otros rostros.
Apenas sé sus nombres. Hablan unos contra otros
como los viejos latitundistas y especuladores.

Se disfrazan. Cierran las puertas tras sí
y los banqueros se apresuran como rompesquinas
con amargo renculillo y en salas de los ayuntamientos
debaten en secreto sus tratos con los algodoneros,
sus beneficios con el comercio, jueces y militares.

Llevan horas en sesiones. Todos entran
y salen con un rictus de hemetismo y una queja:
¡Esto es algo que no perdonaremos!

*

¿De qué estarán hablando?

¿De qué estarán hablando?: se pregunta la prensa.
Por lo bajo lo susurran los que creyeron
como Paine, en el sentido común y las palabras
claras y dialógicas y, sin embargo,
no están surgiendo porque no están autorizadas.

¡Y el sentido no tiene comunidad ninguna!
Todo surge de una torre de marfil de falseadores.
De unas consciencias con temor y desprecio.

Van a exigir virtud al pueblo desgraciado,
débil y pobre, a los melancólicos le ordenarán
una receta de trabajo, a los atormentados
los pondrán en manicomios, a los generosos
leerán una cartilla; se sospecha que surgirán
muchos reos del Estado; pero, ¿quién se culpa?

Ninguno. Todo es un largo escamoteo.
Hay una inmunda avidez de reinventar
para el mundo lo que se había creado:
un sistema, perfectamente balanceado,
de estados-nacionales soberanos.

De veras, ya no hay cordura. Los axiomas
parecen irracionalmente extraídos
de las mangas paganas de los flautistas mágicos
y la consolidación de una clientela de apoyo
(de intereses interventores, extranjeros).

Desde esos cuartos oscuros están diciendo
que hay que romper la nación en dos mitades
porque el Sur está en la crisis y la esclavitud
es una espada de Damócles; pero hay
que ver más allá de las narices,
The Large Policy, la influencia del poder
sobre los mares, el valor del accionista,
el gran comercio, la alianza británico-holandesa,
potencias depredatorias fuera del continente…

No sé lo que está pasando
con tanta difamación antipatriótica
(y esos pretextos de abrazar otros mundos
y los valores de la nueva dominación
en ciernes y la gestión desintegradora
de aquellos que sesionan
en secretividad tan absoluta).

*

Esto se ha vuelto intolerable

Esto no se puede perdonar.
Han herido en su amor propio a los know-nothings,
a los que fueron antes poderosos e intocables
con todas sus mercancías, incluyendo
el extenso rebaño de los trabajadores.

Ahora se sienten retacos y les han obligados
a un doble quehacer que los humilla,
repicar las campanas de la igualdad
en que no creen y andar en la procesión callada
(las codicias del corazón, en ambages,
maldicientes por estar inconformes).
¡Esto ya se ha vuelto in tolerable!

Una Corte Suprema dijo ¡Basta! a gigantescos
monopolios y Rockefeller se reagrupa,
comiéndose las uñas y vomitando piedritas.
Para el trust The Standard Oil... se buscará
otros nombres, el rico nunca pierde;
él no se dejará quitar lo suyo…

Antes boicotearon las mercancías inglesas.
Suprimieron a servidores temporales,
inmigrantes que se ganaban el pan,
esclavizados hasta por 7 años siendo blancos,
indentured servants, golpeados por el menor motivo,
sellados con carimbos por ser deudores insolventes.

Prohibieron las Actas de Navegación.
Vencieron la Santa Alianza de Metternich.
Rindieron intereses privados que se pensaron
perpetuos, sofocaron KKKlanes, vencieron
a fascitas, a ultramontanos, a sistemas enteros.

¡Y ésto no se perdonará ni en nombre de justicia!
¡Atajaron los alojos para tropas extranjeras!
Derrotaron hessenios mercenarios. Han dejado
que los granjeros sin tierras se vayan
al Oeste, descomponen los negocios que tuvieron,
redistribuyen los negros cimarrones a Liberia
y piden: Corcordia, paz en Versalles…
¡No, ésto no se habrá de perdonar!
No se cruzará de brazos el Imperio vencido.


*

Canto al hermetismo / Parte II / El Ciego

___

Biografía / Sequoya 6 / Sequpyah 18 Eladio Scharrón González /

 

Preámbulo / Canto al hermetismo



Prerrequisitos

Para que haya alguno, tal vez uno a quien oiga
y de los que conmigo cante sin ningún hermetismo,
me aproximo a los que declaran estas reglas de juego:
ábrase el mundo, désele paso
a los dueños de la vida,
a nuevas iniciativas personales,
a ecuaciones libres y variables…

Venga el primero a los tiempos que necesitan
el espacio y la sustancia, busquen aquel
cuya voz esencial haya sido: ¡Habla!
Te escucho. Dáme tu palabra
y tu dolor manifiesto, pongámonos
en la presencia y la esperanza.
¡Actuemos, unámonos para que no haya
quien nos silencie y nos calle!


*

Han plasmado a Don Nadie

Otros hay que han convertido la soledad en absoluto.
Razón y ser, ser y lenguaje, lo mismo.
Han plasmado al Don Nadie, al Yo miedoso,
iluso, satisfecho, unificado en sus marcos artificiales,
logificados por mutismos y seudo-conspiraciones.
Nada escuchan, nada comunican
cuando el clamor es organízate y habla;
habla aunque te duela la mentira de la boca
y la verdad te desangre y te saque los dientes.

Entonces, si faltaran los que oyen
y examinan, colectivamente útiles,
¿para quién será que hable yo, qué haré
con cantos que no quise que fueran
la subjetividad tan sorda, ciega designación
de cosas uniformes, caducas, decadentes,
legisladas por un lenguaje que momifica todo
y cosifica los cimientos y misterios profundos?

Por los que escuchan
Por alguno de los que escuchan, lancé al azar
mi palabra, mi perspectiva construyo.
Dejé mis ojos abiertos, agudicé mi olfato.
Mi desafío se interpuso a la visión unitaria
del horredum pudendum de los esotéricos.
Admití a medias al que dijo
: la percepción sensoria
y la razón son unas, indiferenciadas.
El conocimiento objetivo no es posible.

A los que quieran restaurar el yo que piensa,
siente y quiere, convoqué al crepúsculo de esos ídolos
que son fábulas, fuegos fatuos del mundo interno.
Que no sobreviva el sofisma:
exijamos
lo más honesto de este pueblo.

*

El Estado veedor

The State has Mind Overseers and they alone
determines whether a man is useful or worthless:

Bismarck


Herméticos, si la razón les tiraniza y les prejuicia,
díganlo fuertemente, sáquenlo del pecho
como herejes que ya están en la pira y desollados vivos
por la hoguera de conceptos fijos e inmutables.
Si al corazón lo han tundido en cárceles, póngan
también sus cartas boca arriba, acusen
no entre dientes ni con murmullos inútiles.

¡A gritar, a gritar… que la razón y el ser
se repugnan mutuamente sin conciliaciones!
¡Que vuelva como una necesidad: el ser sensibles,
decentes, comprensivos, más humanos!
No importará que les llamen blasfemos
si han pagado el precio con dolores.


*

La opinión infestada

La frontera entre la opinión sana y la
infestada no la traza in praxi
el conocimiento objetivo, sino la
autoridad vigente:
Theodor Adorno

Seguir callados, neutralizados por la rabia contenida,
ésa es la soñarrera que largamente se propuso.
Esa es la propaganda de una Nación Feliz
confiada al Dios del dólar.

La voluntad general ya debe pausar y hacerse nada.
El bienestar general que se carcoma si, en su nombre,
el Pueblo pide lo que urge. Eso han propuesto.
¿Dónde ha quedado la comunidad universal
de los principios buenos, dónde está
la valentía ciudadana y sus declaratorias?

Ha sido glorificada la opinión del que domina,
el pensamiento de las élites. El narcisismo
que no renuncia al sinsentido y las directrices
que lo trazan desde arriba…

Seguir callados, Padre de la Patria…
Usted también, Mr. Washington…
¿ardió acaso con la fiebre de opiniones vigentes:
«no hay indio bueno; muerto es que sirve»,
se obedeció su mandato cuando ordenó
un exterminio de iroqueses?

Y suponiendo que hay alguno que lo vio,
¿dejó soñarreras a un lado, se hizo observador
del paisaje subjetivo, inasible, donde el eco
es el mismo: ¡Hay que matarlos!?

Canto al hermetismo / Primera parte
____

Carta de los lectores del Website de Historia Pepiniana / Unionismo y Anexionismo: Los Primeros y Cruciales 30 Años / Funcionarios destacados del Pueblo de San Sebastián del Pepino / Literatos, poetas y narradores de San Sebastián del Pepino / Don Jerónimo Ramírez de Arellano: poeta regionalista y baluarte de la pepinianidad / Los tipos folclóricos de Pepino y la cultura popular e histórica / Genealogías del Pepino: Los Segarra / Sopanda / Personaje Pintoresco / De la época de oro del muñocismo al elitismo renovado / Comentarios críticos sobre El Pueblo en Sombras / El fantasma de Don Mingo / Jimmy Meneíto /

Tuesday, June 30, 2009

 

La Comadrona

a Juana Bautista Guzmán Santiago (1881-1973)

Manda por ella, Juana La Comadrona,
que va a nacer mamá, sigue la pista
puede que ande en Guacio, Culebrinas,
Altozano, díle en Mirabales
suenan tus quejidos, Laura,
díle a Alejandrina que vaya
que va a necer Julita,
la hija de Don Blanco.

Búscala en Sonador,
donde quiere que esté haciendo milagros
porque necer es uno, en cualquiera
de los barrios, y no hay médicos
en nuestras cabaceras y la nalgada
de respiro es la miseria que crece.

Manda, manda por su ciencia de partera,
que su mano sea la vivificadora,
la que saque del túnel de la amiótica
el pequeño ser que llevas dentro,
Laura Alicea, mira que Laura está
con vientre adolorido, mira que Blanco Aurelio
se va mordiendo uñas en su caballo
y está en los sembradíos
para cumplir tus antojos
con una serenata y bacalao
del fiado.

Mándala a buscar. Dile a Luis,
el mayor, que la consiga y le diga
que en algún momento
de esta tarde o la noche,
vas a parir, Laurita.

06-11-2000 /
Indice: Epica

 

Don Ramón, el zapatero

a Ramón Padró Quiles (1885- )

Era un invocador del progreso
y la multiforme sabiduría del Polytropos.
Del lugar del negro en las escenas luminosas.
Del lugar del pobre en el cénit del Alba.
Era el pregonero de la Alianza.
Un buscador del Hallazgo Afortunado
y al Pepino, le dijo Hermano
como quien dice: hermaion
A todos puso la herradura
que no hiere, alas en las sandalias.
porque estuvimos en el inframundo miserable
porque éramos difuntos de la Hispania,
cadáveres ultramarinos de una colonia
en riesgo de entrar en otra nueva
y el nació, hijo de Laureano,
con don de psicopompo, o la virtud de guía
de muertos como Cheo, con afán
de ayudar a ver caminos e ir por ellos.

Por eso van a verlo los descamisados,
los de pies rotos, espinados,
hijos de los cañaverales.

quienes apenas tienen el fuego de la hornilla
y están hambrientos y perdidos
como Odiseo en la isla de Calipso.
Y él sabe que Calipso es Borinquén,
tierra de los jibaritos, tierra que necesita
de él que en La Jardinera de su sabiduría
tiene ingenio de artesano y civismo pulcro
cuando demonios de negación asoman
y el botín quieren para sí.
Estos sí que son de los que roban
sin ninguna perspicia; dejan a un pueblo
pobre, clamando, desposeso.

Don Ramón, negro bendito,
en el Comité de la Unión, allá por el '14,
te reconoce el gremio zapatero:
Laureano, Cheo, y los dueños de gallos
y pescadores de tortuga, los que tienen
de veras monederos; tú, en cambio,
un bolsa, un pétaso o sombrero
y una vara de heraldo, con que te fijas
en el centro de la Plaza Baldorioty
o en el foro de «La Alianza Obrera»,
y le dices: Todo jíbaro es como Odiseo
y la colonia es como el hechizo
del olvido, como Circe que te da a beber
cansacio, sed de olvido, y te retiene
extraño ante tí mismo, entre dos mundos,
pero ausente de esa hembra / esposa / amada,
tu Penélope, Pueblo mío.

Pero: el Pepino sabe y él más que otros,
él, zapatero, secretario de la Unión de Puerto Rico,
militante despierto cuando duerme el obreraje
el tiempo muerto y, entre vacadas se esconde
quien más tiene, sean Echeandías u Oronoces,
cabreros todos, de piel blanca y astutos pensamientos,
él, sabe, porque él es un Odiseo autodidata,
espía nocturno, que observa el guardián de las puertas
y lo estudia sin miedo y lo invoca
con su mente liberada y se acerca y lo persuade.

¿Qué sostiene a Padró a la cadena hermaica?
Veo que no tiembla.
Luz lo sostiene porque invoca el progreso,
el lugar del negro en escenas luminosas,
el lugar del pobre en el cénit del Alba.
Es pregonero de la Alianza.
Un buscador del Hallazgo Afortunado
Emana un intelecto divino,
un Nous que un Nosotros, un canto
de hermaion que nos llama por parejo
Hermanos, desde la Asamblea municipal
del año 20, después del Terremoto
que nos condujo al miedo.

¿Qué tiene este Padró?: pregunta
todo el mundo, porque saben que está
llamando a casa, proponiendo el camino
y se ha juntado, con Cheo su hermano,
y Liborio, José Vélez, Juan Abad,
con Gabriel Pumarejo y Antonio Nuñez,
comecandelas, iconoclastas del Pueblo,
para hablar de socialismo
y de lucha clases?

¿Qué se puede hacer si no quiere callarse
y se llama el Guía de los Difundos
y el liberador del optimismo soterrado?
El amante del progreso y de la cura
en este pueblo deprimido
y sin consolaciones...

«El Terremoto que dañó la fe que tienes
en la iglesia, la Alcaldía que tuvo Rabell Cabrero
en sus manos, la Escuela Whittier
que nos dieran los yankees, no es otra cosa
que la guerra de Troya del '98,
la secuela colonial con sus escombros;
pero yo llamo a casa, vamos a la Itaca criolla
del Cimiento, vamos al hallazgo afortunado
de la patria, porque las brujas están por maridaje
y los pretendientes son ladrones, graduados
por ladrones inasores, vamos a casa
porque el Alma se cree Viuda
y todos estamos vivos y coleando».

Indice: Epica

[Nota: Ramón Padró Quiles, junto a José Tirado Cordovés, creó el primer centro recreativo obrero: «La Alianza Obrera» en1902 y, más tarde, «Amantes del Progreso» (1904). Fue asambleísta municipalentre 1920 al 1924. Secretario del Comité Local del Partido Reformista en1948: prsi local del Partido Reformista. Cultivó la novela corta, el cuento y la poesía. Escribió una crítica contra la esclavitud y el colonialismo; reaccionó a la imposición del inglés como idioma de enseñanza en las escuelas elementales. El poema alude al Terremoto deL 18 de octubre 1918 y los daños producidos en la Escuela Whitter, la primera construída bajo la administración estadounidense en 1903. «La Jardinera» alude a un trabajo literario de Padró Quiles. El Cheo mencionado alude a su hermano, José, ex-representante a la Cámara].

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Aquel brazo sangrante / Las Vegas

a don Andrés, hijo de Pedro J. Jaunarena y Azcue
(1859-1940), quien me expusiera el ataque sufrido
por su padre durante el Sangriento Verano de 1898,
para mis monografías historiográficas sobre las
partidas sediciosas y campesinas en el Pueblo...


Aquel brazo, tu sangrante brazo,
Don Pedro, me sigue a todas partes.
¡Me escudriña!
¡Que brazo mensajero, ése que sangra!
Se mete en los billares de Gayá.
Se va al bembé encendido de las Juarbe.
A Lorenzo hace preguntas con señas
de los dedos, mudos gestos
de la profunda herida, mudras
de su dolor impenetrable.

Abraza, como puede, la silueta esbelta
y sensualona de María. La detiene
con la interrogante del tumbao.
Ella muele la caña con sólo el movimiento,
pero él sangra a Pueblo Nuevo con sus pasos.

¿Qué te dijo esa mano, María Sungo,
que te dijo con señas ese vasco?
le preguntan los socios de la fiesta
en desparpajo, pues dijo don Lorenzo...
¿qué donde está su cuerpo
y aquella santa hostia de los pactos?

Tu brazo, Jaunarena, en cada batey
como mogote erguido, totémico, sagrado
se levanta, pero a veces escapa
y entra a las chozas de los viejos alzados
y desperdiga el chorrillo de su sangre
(¿todavía les falta qué comer, amigos míos?)
y se va, que sea señal de mi cuerpo y los suyos,
¡ay, su mano! que aparece y desde el rabo
de una mula que te jala, compadece
el desespero de tu arrastre, maestro Lino,
pero, ¿qué hicíste tú, Guzmán,
si eres tan bueno, estudioso, caballero
como nadie? ... sabed que yo no quemaría
tus manos, como habéis hecho, Capitán Arocena,
mira mi brazo, se duele, estoy herido...

¡Ay, pobre Pueblo,
han quemado con tizones encendidos
y piedras rojas de venganza las manos a Don Lino!
tu brazo, don Pedro, está diciendo con muñones
¡basta, basta! y se va, a prisa y llorando.
Fue el brazo a despedirse, fue del codo
al bícep en su viaje, explorando.

El campanario de su Iglesia
ha repicado y el Padre Aponte espera
y se enfrenta con un rostro de antebrazo:
¿qué está pasando aquí, pregunta Aponte?
¿quién eres tú que estás sin armas?

A brazo partido vienes
por el agua de Culebrinas, separado,
¿quién eres tú que con aguas
del sereno Guajataca
como brazo del río
(del Imperio español)
vienes llorando? ... separado del flujo,
grande, inmenso, metropolíticamente renunciado.

Yo soy Pedro José, tú viejo asqueroso
y río de podredumbre,
río bastardo, apontificado;
yo soy la sangre que te quiere renovado.
¡No me toques las niñas de Maceo,
no vayas a sentar en tus rodillas
a las Cabrero, a las Sifre o las Franco.

Yo estoy dispuesto a todo
(y aún a matarte),
como brazo de mar para el destierro
te sumiría en lo profundo del abismo.
Yo me visto de lujo y alarde temerario,
hecho un brazo de mar,
brazo derecho,
con gran sostén y amor,
brazos abiertos,
y a deciros me atrevo:
¡Basta, basta!

Te he mirado cuando repica el campanario.

Indice: Epica

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Las Vegas

Allí estaban ellos. Los canarios.
En un espacio que nombraron Las Vegas
y fue un Salto del Guacio,
más allá de aquellos montes empinados
que Sebastián González dio
a su mirabalada, allí donde abundaban
los conejos, allí fue que soltaron los cerdos
y empezaron a llegar las golondrinas
y las calandrias cantadoras;
allí, en la noche, el silencio era un buho.

Y el bohío fue la casa del cabrero
antes que de Venezuela nos llegara
el apellido.

Pero un día dijeron: «Crecíste»,
saldrías de aquel batey vegabalero.
Hay planes para tí. Fue el primer nombre
que perdíste. Las Vegas era la infancia natural
de tu pueblo, que no conocía doctrinas
ni curas ni bautismos; Las Vegas
el primer nombre que díste por mirar
el espacio y sus mogotes. Ahoras serás
Pepinito / Pepino / Pepinote
y buscar a buscar tu adolescencia, Niño.

* [ En 1767, la Iglesia y el Estado convino
que se suprime el nombre de Las Vegas].

Indice: Epica

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Biografía / Homenaje a Hebe / Partzufim / El Rostro de la Luz / Indice: Teth mi serpiente / Eladio Scharrón González

 

A César Gilberto Torres

a César Gilberto Torres Rodríguez (1912-1994),
poeta y nacionalista pepiniano


Cuando proyecto el reino de la libertad,
con su ashavá de amor y bendiciones,
doy a mis obreros este mandamiento.
Confírmenlo en mi pacto. Circuncida
tu labio, así como el prepucio de tu oído.

La primera piedra de la edificación
que sea tu humildad, combatiente.
Entonces, dáme tu corazón circuncidado.
El humilde va donde le digo
y se prueba. A los humildes de mi promesa,
yo personalmente instruyo, hago su vaso fino
porque su luz no verá desperdicio
y la historia dirá sobre ellos: «Con libertad hicieron
el Reino de Maljut eterno y no con instinto
de manada, o falso consenso».

Solitarios, mis circuncidados, marchan
en diáspora, paradójica separación
[yo los aparto para hacerlos puros,
incontaminados], para que no comulguen
con los culebrones y los culequeros,
colonialistas que dicen:
La libertad es un espejismo;
la patria, un imposible, una utopía.
Esto es lo que existe: la cuculí
(la peseta) que con tahures se juega,
tentados el avaricioso y el hambriento...

Solitarios, César, en sospechoso menosprecio,
así nacen los que instruyen a otros
«Sé libre, pón tu viva libertad en la vasija».

Solitarios, César, ausente de algaza
y aplauso, en sesgos de punto ciego,
aparentemente inescuchados,
en muchas ocasiones, perseguidos.
Así es que instauro la valía, la belleza
que sobrecoge al temeroso.

Solitarios, César, sin nadie
que les ofrezca un voto o en público
su mano, su elogio, su amor...

II.

Oirás sobre huracanes de éter hiriendo en la miseria
y la PRERA avanzando en medio de la crisis
y de matanzas en Río Piedras y Ponce.
Al Apóstol, Albizu Campos, el más humilde
y leal de los obreros, lo condenarán.
Será en días del sufragio femenino
y ser nacionalista será el tabú de entonces:
el sello de mis solitarios. La herejía.

Pero yo sé cómo sufre quien es procesado en Shiflut...
Les doy extraña voz de liderazgo
aunque estén en ausencias o en prisiones.

Contigo haré un poeta, César Gilberto.
Circuncidaré tu boca; hablarás
del fuego que yo ponga en tu vasija.
Consuela a la gente del Barrio.

Grita en Harlem, Brooklyn, el Bronx
que la aviación y la milicia del Imperio
bombardeó en Ponce y veinte muertos
dejó tirados en la calle y más de cien heridos...

¿Que amas a Juncal? ¿Que el espíritu
en tu vida son flores de la patria,
aromas de sus limonales? Prepara
tu maleta, obrero del Reino Libre.
Te vas a Harlem.
Te vas a donde yo te diga.

Hay que estar sin estar, sobrevolando
ante el nido, echando desde arriba
tu alimento en la boca de quienes
son alas frágiles, apenas pajaritos.

A los libertadores, hacedores de pueblos,
les quito la ilusión de control para que no
los quebrante su ego y su percepción selectiva
sea lo primero que se sacrifique;
porque van a hablar sobre la Libertad
y la Nación Deseada, de las Delicias posibles
de su Ciudad. Hablarán de alimento
para el alma de los desposesos.

Tú hablarás sobre la belleza
del Nosotros, la Patria. De tí no necesito
más: tu corazón humilde, tu cuerpo
hinchado en dolores, tu verso ígneo,
en abanico y resolana...

07-06-1996 /
Epica

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Monday, June 29, 2009

 

Los sueños de Gabriel del Río, 1826-1830

«Pero este es el Casco Urbano; el centro del que ha nacido todo, por el que se ha pedido una Iglesia y un Cabildo. Si se ha robado ya al Centro, mucho más será lo que se robará en las periferia»: Gabriel del Río, 1826


Ustades conocen a Laxara.
Ese dominicano lambiscón y traicionero.
Que habla a Nogués de virtud
y Antiguo Régimen y con mano hurtadora
se queda con lo ajeno y altera los puntos
del ejido; ustedes saben que yo
ni con Miguel, por pariente, hago migas.
Ni quiero nada.

Hoy, sin embargo, no sé si estoy contento
o enojado. Álvarez Mendizábal
va a acabar los viejos señoríos.
En España y aquí, donde Miguel López
pretende instititucionalizar el latifundio.

¡Mendizábal, despierta!
Gobernador, infórmalo a Godoy
y el Ministro a la Reina,
que lo sepa Nogués y Juan de los Santos.
Mahon Crillon, el duque de Pamplona,
reclamó un señorío de mano muerta
en el Pepino. Se te opone, Juan Alvarez,
se afana en las mercedes caprichosas
del Territorio Nobiliario, a expensas
del Pepino y la Isla Entera.

Y yo, Gabriel y todos los del Río,
queremos que se ponga en el marcado
y en pública subasta, toda tierra
y todo bien no productivo
en poder de vagos y ladrones
y que se expropie, aunque la Iglesia
excomulgue, y los honestos pierdan
sus estribos y amanecen con colgar
a Laxaja en los conatos de sus rebeliones.

«En fin que sea quien más trabaje
el que la tenga la tierra. Que no acumule más
el que tiene suficiente. Que no vivamos
en el espejismo de las manos muertas».

Y yo dije a Juan Coll de la Alcaldía:
en Pepino hay desfalcos, innumetables casos
y la tierra se está vendiendo cara,
son propiedades sin dueño, o de muertos
intestados de la vieja progrenie,
espacios, con los cuales hay quien lucra/
Se está engañando al Fisco desde el '20
y yo sé quienes son pues allí, en la Alcaldía,
anduvo Miguel, parienet mío, Laxaja
el sinvergüenza y embustero,
y Nicolás Nogués, con su Milicia
a bordo y con la Casa del Rey
que le han hecho.

Pero yo tengo confianza en lo que viene:
«¡Por fin, por fín, desamortizaciones!
Que se vendam los terrenos en desuso,
sean de la Iglesia, o mojones baldíos.
El pepiniano quiere hacer Un Pueblo
y trazar calles y tener plazas y jardines».


Indice: Epica


NOTA: El proceso de eliminación definitiva de los señoríos, iniciado en España en 1826, sensibilizó la consciencia supervisativa de algunos criollos. Uno fue Gabriel del Río, quien se pronuncuó un enemigo la donación hereditaria de tierras y vasallos, incluida la jurisdicción, dada por monarcas a nobles o clérigos como pago por servicios prestados o recompensa a méritos adquiridos, pero por su mera merced. El anuncio de las desamortizaciones se hizo durante la administración de Nicolás Nogués y
José de la Xara entre 1824-1827. Para Gabriel del Río, durante el 1823 y 1825, cuando La Xara, venido de Santa Domingo, metió sus manos en la cosa pública. dizque con el fin de trazan las manzanas y las calles del nuevo centro urbano del Pepino, se cometieron desfalcos y anomalías que él interpretaba
contradictorias a la política española dictada por el Ministro Godoy y Juan Alvarez Mendizabal, quien aplicaba en España las leyes desamortizadoras. El objetivo de las leyes desamortizadoras fue acrecentar la riqueza nacional y crear una burguesía y clase media de labradores propietarios. Así el estado obtendría unos ingresos extras para amortizar los títulos de deuda pública.
La desamortización se convirtió en la principal arma política con que los liberales modificaron el régimen de la propiedad del Antiguo Régimen, para implantar el nuevo Estado burgués durante la primera mitad del siglo XIX. Sin embargo, entre 1828-1831, con Miguel López –Teniente a Guerra y Alcalde, en el Pepino hasta se le procuró un señorío al Duque Mahon Crillon. Vid.
Gabriel del Río, el defensor de la comunidad

 

Discurso del duelero Don Lino


Feo como alacrán que maldice
con su voz dejativa tras morderlo la muerte
(en acusmia de sepulturas bermejas y abandono
pues le hablaron las ánimas) salió
como duelero aquel Don Lino,
el maestro rural de Guajataca.
El Muerto Vivo.

Feo, pero seguro. En libro de concordancias
y cósmicos secretos, leyó textos de Alfarabí,
instrucciones precisas sobre cómo presidir
la Danza, el aquelarre, la fiesta de los macaveres.

Malo fue pelar el ajo y morirse sin recordar
a otros, a su pueblo, el por qué se mete
a espabilar los cuerpos en los montes
en medio de las quemas y las hambres.

Mujeres de Pepino, adoratrices de curas y albalaés,
esclavas del Sacramento Santísimo, ni a los Adonis
amados de Afrodita, la Muerte los proteje.
Un jabalí vendrá por él o ellos. Los mascará.
A todos los Adonis los destaja.

Niñas Cabrero, Mantilla Yparraguirre,
hijas de las familias de abolengo,
nenas más tiesas que el ajo,
leeré la Gran Cartilla de Alfarabí,
con voz que me permita persuadirlas
como Hernández Arvizu lo haría en vida
si viviera este día... no hay
ya Manos Negras en España, a su juicio
se fueran a la mierda, en escarmiento,
huyeron de Jerez y Andalucía. Se largaron
a Cuba, a Filipinas, al santo monte.

Comenzarán las Fiestas con Titina en la carreta
y una Novilla delante que la arrea; en enero
por Fiesta de patrón, habrá Misa y Danza
y el Negrito vestido de levita va decirles
que hay insensatas opresiones y mentiras.

El Santo de Narbona viene también en la comparsa
y el Hijo de Dios, el propio Cristo, con él viene
y con otros flechados, dolidos en la carne,
perseguidos y quemados en hogueras, vienen
y dirán lo que les dije: «Este pueblo
de San Sebastian del Pepino no es eterno.
No rezará siempre como reza.
No seguirá a pie juntillas sus hoy virtuales Sacramentos
(dándose azotes de ayuno y ausencias orgasmales,
resolviéndolo todo con misas de paga y ostracismo
para sus hombres generosos, verdaderos autarcas)».

La muerte viene. Querrá su danza violinera.
Que no se enoje Don Andrés Cabrero
porque con Solines Hernández querrá bailar
la Calaca, ni se enoje Echeandía porque
Luisa Vientós ha de bailar conmigo.

Vendrán diablitos, ex-esclavos de sus matorrales,
explica Lino, el hereje por siglos, el rebelde. El feo.
En las Danzas de la Muerte, se pide
Que sea el óbolo de hondo regocijo, que el propietario
Ee niegue por un día sus privilegios en Casinos.
Sepan pobres y ricos que la vida es finita
y vanidad de vanidades, el terco fruto.

Con las damitas de Zagarramurdi y las Labayen
bailarán, levitas a su vuelo y colorines, los demonios
en la Plaza, los sátiros morrongudos que lo solicitaron
a las Benajam, a las Arvelo, las del Pozo y Ballesteres.


20-06-2004 / Indice: Epica

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El líder de Los Sucios



a Juan Ignacio Bascarán Quintero (1854-1898),
guerrillero mayagüezano, organizador de la tropa
voluntaria de «Los Sucios».

No me gustan los ahorcados.
Menos las cárceles que injurian
el cadáver, menos las dudas
y circunstancias misteriosas
de eventos tales en que la muerte
reclama al inocente y al apesadumbrado.

Juancho, ¿qué pasó contigo?
Te colgaron, Bascarán,
y una bala perdida no aparece.
Del libro de visitas, se cortaron
las páginas. Al parecer, no te conoce
nadie. Siquiera Concha Gayá,
tu mujer, tus cuatro hijos.

No me gusta esta moneda
que se puso en tu boca, Juancho,
ni que haya nadie que reclame
tus huesos, ninguno que te ofrezca
un adiós en tu siglo, espadachín valiente.

Desde la Cárcel de Mayagüez,
después del duelo llamaron a Caronte.
Desaire a Schwan hicíste; sólo se dijo
Capitán de incendiarios, come-vaca,
ése tu nombre...
«Hagan el favor
de tirarlo muy lejos; ya está muerto
y aún sangra, el balazo que,
en Arecibo, le dimos».


03-12-1998 /


 

Levántate, José Benigno

a Nilita Vientós Gastón (1903-1989)

Levántate, José Benigno,
ve a buscar la arcilla de Calabazas,
al sur de Cidral y Piedras Blancas.

Madruga, Antonia Gastón,
madre bendita, y llena jarras
con aguas del Culebrinas,
flujos del Norte de Guacio,
que voy a cocer una vasija:
honra para tu pueblo.

Mi luz la sacaré ex-nihilo de mi aliento vibratorio
de Tiqquim; pero alguien tendrá que ir a recoger
el barro, alguien que sepa de arcilla
y tenga una fragua en Pepino.

A los ríos yo los llamo Consciencia
y los universalizo sobre el Bazo
de los montes, los fluyo
sobre los cuatro elementos
de mi cruz en los mundos; hoy elegí
tu barrio, José Benigno, sal de la sombra,
y aguas del Culebrinas, peces dulces
y amargos, peces de Marah.

Más allá de las luchas en que has estado,
más allá de los triunfos sagastinos,
más allá de arrecifes coloniales,
voy a sembrar una luz en la arcilla.
Y mujer fértil hallé en Ana.
Y de la ostra de su útero fecundo,
se escuchará una perla,
su llanto de soprano.

Vaso de honra, tesoro, dejaré
en sus manos, alfareros.
Han de llamarla Nilita.

La tarea se ha dado, Ana Gastón.
Hazle en el plexo esplénico el Bazo
de su arrecife, házle un kelim de arcilla,
calabaza del alma; yo la transformo
en perla, yo llenaré su corazón
de oro con mi brajá, doy la bendición
del amor trascendente: la hago Honra
y Tesoro, mujer que defienda
a tu pueblo y sea profeta
de hombres libres y buenos.

Coopera, Vientós Lamourt.
Este es el verdadero triunfo:
que nazca con la arcilla que me traes,
que filtro hepático para purificarla
proveas, ángel del hígado,
que el río de Ana lama la perla,
se descanse en mi espacio,
y las Palmas de mis nubes
la protejan cuando comience el parto.

Tráela al Olam Hatikún: voy a llenarla
de mi ley para que mi lenguaje sea
libre y ejemplar, pueblo por pueblo.
Que sea ella quien corrija las naciones,
que parte de mi corona sea,
mi vasija amada en el Caribe,
con arcilla amasada por mis alfareros,
por el Culebrinas abrazada
entre los pepinianos.

Indice: Epica

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Cecilio y su hija

A Marcianita Echeandía Font (1885-1968)

Se necesita un beso continuado.
Quien venga hasta tu cama y te despida
de los juegos de la tarde, de las voces
de los días. Un beso que tenga tradiciones
y a menudo te abrace y te diga te quiero;
buenas noches, hija mía, que profiera
qué linda infancia, qué rostro el tuyo,
lindo, tierno, casi altivo, Marcianita,
flor de mis nanas sentidas y mis euskalerías,
y, en medio del dolor del crecimiento,
ese beso ha de ser, tu verdadero beso,
uno, el único idóneo
para que profundamente te bendiga.

Uno para los años
en que faltará el padre,
la abundancia del Pepino
que te mima, uno que te proteja,
te ampare, Marcianita...

Y él comenzó a faltarte. Lo adivino.
Cecilio ha muerto,
Cecilio, tu raíz antigua,
tu orgullo identitario.
La ausencia recompone o desfigura.
La ausencia fortalece el ser,
si así lo quieres,
pero también separa y olvida.

Y aunque seas patriota,
hábil de convicción,
adelantada, feminista,
mujer de la vanguardia,
con todo lo que Forest, Betances,
Matienzo, Albizu, arrojaron
como esencia al alma colectiva,
te quejarás, Marciana,
has de quejarte.
Puede que desesperes.
Que, en tu regreso, pidas
con ojos pordioseros y anhelantes
un poco de vieja bondad,
aceptación y caricia.

Una vez descubríste,
no tengo nada. Lo dijíste.
Ni tu beso ni tu nana ni tu despedida
ni tu herencia ni tus conexiones
quedaron... hasta Pedro, lo dijo,
ni familia... y conocíste los celos
y el aburrimiento
y la amargura
y no supíste si bueno
fue cuando te fuiste,
ni malo fue cuando llegaste...
No supíste, además,
por qué estás tan sola,
hediendo a desamparo y a olvido...
si la carencia fue primero,
o el desamor, padre mío,
¡ya no lo supe, ya no quiero saberlo!

Te parecíste de repente al Pepino
del '50, represivo, paranoico,
sediento de sangre del nacionalismo
y con el ELA culminado
y hoteles y turismo
y dormíste en las calles
y la patria fue tal calabozo
que ya no te valdría ni la fortuna
ni sueldos de acomodo ni títulos.
No hay puta miseria más miseria
que el colonialismo que te topa
por los mismos caminos de regreso.

No sé por qué perdíste tanto, mujer,
tú que lo tuviste todo, ¡hasta sus besos!
hasta un Pepino donde fue grande
tu semilla y tu estirpe, donde vestiste
la aristocracia de la sangre y apellidos.
Y un día tu apoyo, tu energía,
se fue a la ruina,
todo te faltaría de repente,
aún tu cimiento,
el Pepino de tu infancia
y de tus días.

Te quedaste sin mogotes en el cerro,
¿es éso, Cecilio? sin pozos subterráneos,
sin árboles en los caminos reales
de tus fincas allá en Cidral y Bahomamey
y Guatemala y Robles, y te pusíste
a media asta en la locura y comenzaste
a morir tan lentamente
que aún estudiando la ley del vendepatria,
el ilusionismo colonial, no descansaste.

Te sepultó la nostalgia
de los viejos días, tu fuente
en la montaña del pasado
cuando el viejo Cecilio,
siendo conservador, sí
te consentía, te quería
como a nadie ha podido
querer nunca más.

2.


¡En Hato Arriba le quemaron
hasta el alma, me parece!
... pero supe que sufríste con él.
A él lo añoraste, lo querías.

¡Tú eras con él... Pepino, él
lo que tenías antes de vivir el frío,
New York, la química, la ausencia,
las pestañas quemadas, sin dormir,
por dar un título a tu padre,
a tu tierra y el mundo,
cerebro militante.
Añadirías a su estatus
tu gran conocimiento.
Lo halagarías. El sabría
cuánto valen sus besos
y lo que fuiste
y lo que prometías
(tú, jiribilla, niñaja,
criollísima Echeandía).

Vales más que los vestidos
que Cecilio te daba
y que el perfume y todo lo que pidieras
para así querer al proveedor de tus caprichos,
justificar aquella infancia, niña rica,
hacerte preferida, por despierta y ambiciosa
como tu propia alma, quizás ya
no vasco-catalana, pero cosmopolita...

¡Cecilio, tú apenas sabes cuánto
me faltaste y te quise! ––confesaste.
¡Tú no sabes aún qué es indagar
en las moléculas, calcular estructuras
en las vitaminas, tú no sabes de la polio,
difícil es saberlo sin sufrirla, tú no sabes
del pueblo cuando enferma
y está triste hasta la médula del hueso,
un pueblo que te obliga a meterte
en sufrimientos, en teorías, los laboratorios...
O de improviso en la esperanza,
como aquel viejo bueno, Rabell Cabrero,
Don Narciso.

¡Ya no sabes dónde el dolor es consigna
y luz, conocimiento y reencuentro
con los dioses que subyacen
lo mismo en el pan que en la sangre!

¡Tú no sabes que es Columbia University
(todavía no lo sabes) ni lo sabe Sarita
ni Getulio ni Chilín, guapo y machista.
No lo sabe Pedro Antonio ni Teresa.
Lo ignora todo el mundo, menos yo
que he estado sola, maldiciendo
a los hombres que se fijan en el sexo,
en el vestido, el maquillaje, el peculio
que se hereda por codicia,
la influencia que se tiene por dominio,
el blanquitaje de los nexos y el destino.

¡Lo que menos vale de las cosas
del amor y sus autenticidades
lo quieren ellos, asqueantes de mi sino,
y me han asqueado hasta el grito
más doloroso de neurosis!

¿Quién va a mimarme ahora que soy
lo que reprobaste, de repente,
tu propia estirpe de Font y Medina,
cepa rebelde? ¡De pronto, me olvidaste
por una aventurera de las calles,
aquella La Capitolina!

¡Los Vélez te han metido en su bayú!
Como gresca ardió en tí su embelequería
y hoy estás, a barrer, inselecto,
en tus cimientos. ¡Todo es un batuque
de lealtad, de gran yanquilería!

Indice: Epica


NOTA: Química farmacéutica, la Dra. Marcianita Echeandía Font, hija de Cecilio Echeandía Vélez y Marcianita Font, realizó investigaciones sobre la poliomelitis y las vitaminas en varias universidades de New York, ciudad donde fue maestra por 14 años. Fundó la revista y el programa radial La Mujer en Acción; también la Asociación de Mujeres Puertorriqueñas y la Asociación de Mujeres Independentistas. A poco de su regreso a Puerto Rico, murió víctima de la depresión y la miseria, viéndose desamparada en las calles. Estudiaba Leyes, a edad muy avanzada, cuando la sorprendió su deceso en 1968 a la edad de 85 años.
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Meditación sobre San Sebastán Mártir / La concertista y el coraje


 

A Mariana, la caraqueña / El fantasma de un rey traidor / El Guayabal en llamas



a Mariana Rubio Mestre de Rodón (n. circa 1826)
En los días en que nacíste,
los días fallidos de Pepe Botella,
Napoleón puso en libertad a Fernando,
ese santo petardo que en Valencay
preso estuvo de sí mismo,
pues uno es que no sirve para nada,
uno es que se lanzó a darse
un abrazo con espectros,
ondinas en las charcas de Cefiso,
a darse banquete con su ego,
con su narcisismo.

Y llegó tu Rey, porque le llamaste
tu rey Fernando VII, y crecíste oyendo
su nombre y a quienes le maldijeron
porque, en los tiempos en que llegaste
de Venezuela al Pepino, alguien, unos pocos,
sabrían lo que es un rey verdadero
y cómo, por falta de vergüenza y osadía,
empero fabricaron una casa,
Casa para el Rey que no merece.

Mariana, tu rey es charlatán, represor,
don contreras… y su corte está compuesta
de seres sin honorabilidades,
parásitos, enemigos del trabajo productivo,
malos entendedores, granujas, sanguijuelas.

Y llegó tu rey en los días del Comandante Riego
y de las tropas destinadas a América.
Pide otra cosa, princesita de mi casa.
No un rey mediocre como ése.

Indice: Epica

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El fantasma de un rey traidor

El no tenía palabra.
Mueve las quijadas significando
Sí y No, como un sofista que predica
dos verdades. Tu padre, quien te dijo estas cosas,
dio vivas por aquel que proclamara
la Constitución de 1812, y a los rivales
del proyecto liberal, llamó demonios negros,
memorias del motín de Aranjuez
contra Godoy y las tropas de Murat
en suelo patrio y, en Bayona,
memorias de traiciones.

Y llegó tu Rey, que juró la Constititución
que amó tu padre, tu rey que no sería
ya más el suyo, Fernando el contaminado,
el que es un mentiroso,
mal que no tiene cura, séptimo cuervo
entre absolutistas, parásitos y traidores…

Indice: Epica

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El Guayabal en llamas

Háblame sin temor. Desde la cuna,
el libro del dolor sé de memoria:

Ramón María Torres (poeta pepiniano)


Mariana mía, has estado tan triste.
Y tu corazón es El Guayabal en llamas.
Y tu edad, una chispa luminosa
que el 31 de marzo, a las 4:00 de la tarde,
se enciende con tormento.

Sentidós casas de los fundadores,
herederos, inicial progenie de Pepino,
se poblaron de escombros y cenizas.

Los que llegaron en los días
de los condes de Floridablanca, Aranda
y la Reina María Luisa de Parma,
te espíaron desde sesenta y dos chozas
de mi gran mirada, y se preguntan:
«¿Qué hizo Fernando el rey, Mariana Rubio,
del que mucho lees y el mundo odia
desde Cuba a Caracas?»

«¿Por qué amas al rey equivocado,
cruel con todos por falta de chiquillos?
¿Quién hay que grite por amor a sus oídos?
¿Qué hicíste tú que, ya vieja, al enterarte
de veras porque inmigran
los Rubio, Mestre y Rodones?

Indice: Epica
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San Sebastián del Pepino / Anacleto: Cuatro Esquinas / Victor Primo el Caballero / A Moncho Lira / Indice: Teth mi serpiente

 

Los tiempos de Fernando VII / Lo que dice tu padre sobre él




Fernando se vistió de mala muerte
Fernando, tu rey, se vistió de mala muerte.
Encarceló a quien habló sobre la luz y el fuego
y dio promesas y consuelos para el hombre maldito
en diluvios de su propia sangre derramada.

Y un día, con ayuda de la Santa Alianza,
tu rey, el soberano que aún
no había sido maldito por la boca de tu padre,
llenó con 100,000 tropas las calles de Cádiz
y el Duque de Angulema dijo,
con voz vibrante, umbría, temible,
Yo soy la Muerte…

… yo el Gran Carretero de la Estigia,
caronte armado, duque para los huesos molidos
y los culos pateados. Vengo por las memorias
de Mariana Pineda y todas las marianas
que en nombre de Mariana son marianas.

Vengo por Torrijos, a su pecho
lo llenaré de balazos, vengo
por los empecinados y, especialmente,
al Comandante Riego preparo su muerte
en el cadalso. Ni el Cura Merino
escapará de mí, voy a matarlo.
Lo juro ante el Ministro Calomarde
y ante tí, Infante Carlos.

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Lo que dice tu padre sobre él

Fernardo escupió sobre principios
de su juramento una vez que levantó
su mano ante las Cortes y dijo:
Creo y serviré esas normas
presentadas en Las Cabezas de San Juan;
creo y serviré, vacías palabras
y mandó a los agentes de la Muerte
contra los hijos valientes de su suelo,
contra misericordiosos,
contra los que no creen en falsos sueños
ni en sucesivos homicidios.

Y se fueron por Mina, el sublevado,
por Vidal, Lacy y Porlier, ante quienes vocales
de la Muerte exhortaron: «¡Hay que matarlos!»

Y tu rey, Marianita, el rey que ya no podía
ser amado y compadecido por tu padre,
reestableció la Inquisición,
persiguió la prensa, el pensamiento libre,
las imaginaciones de los espiritistas,
los masones, los poetas afrancesados,
los obreros que leen, los que saben
que, organizados, son más sabios que los sabios.

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Nos quemaste, Mariana

Con una vela de corto pabilo
y lenta llama, te vimos ese año,
ese final de marzo, ese macabro día
con ocho horas de fiero desenlace.

¡Como el hijo de la puta reina, nos quemaste!
Nos arrastraste al infierno de la hoguera
porque validas la sangre de Borbones,
Mariana, hija de Mestre, pionera
entre los Oharriz y Rodones,
¿qué hicíste con la vela?
por saber de un rey muerto en los años
de tus inmigraciones?
¿qué hicíste en nombre de Bolívar
o para soltar el trapo de tus aflicciones?

Adelantaste el averno de las divisiones.
Escindíste el pueblo originario.
Ya sólo la muerte purificará
lo que ha nacido: el renuevo
de los liberales, la reacción
en violencia aniquilante.

Ibas a matar al falso rey,
a tu rey Fernando, Mariana,
al que, en tu infancia pronunció
con lamento tu padre, él que te habló
de quien mató al Empecinado
y de un infante que no hereda
y quiere hacerlo:
el poder lo tuvo obsesionado.

Ibas a quemar vivo a un rey,
con cuatro matrimonios, pero sin hervor erótico…
… porque ni para eso sirvió Fernando VII
(tres esposas y no tuvo en su palacio
descendencia verdadera ni varones
con sus gonos ni quien lo llame,
con ternura, padre bueno, memorable, justo…
éso es como la muerte, Mariana.

¡Eso es como la vela que resbala
de tu mano y quema al Pueblo…
eso es como la vela de Psique,
la curiosa, que gotea aceite caliente
sobre el pecho de Cupido!

Tu gota de ardor es liberal,
María Cristina, reina de borbones.

Indice: Epica

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San Sebastián del Pepino / Indice: Teth mi serpiente / Epica sobre San Sebastián del Pepino / Segunda parte: La creación del mundo / Nirmankaya / Tantralia: Tercera Parte: Los tres cuerpos (kayas) del Sambhoga / Anacleto: Cuatro Esquinas / Victor Primo el Caballero / A Moncho Lira /

Sunday, June 28, 2009

 

Pepinianidad / La hermana incómoda / Para matar a la bruja


a José Manuel, hermano querido,
su esposa e hijitas


Hay una geografía de los dos en este instante.
Al fin sé que estamos juntos, siendo
intransferiblemente distintos. Si hemos de estar tan cerca,
díme un Yo Dulce, yo voy a tutearte; seamos la misma llama.

Observemos el mismo fuego y, si me prestas las pupilas,
aunque sea por lo que dure este simulacro de la muerte,
amaremos el encuentro, volveremos cada vez que tú mueras.

A oídas me vuelvo rumorcillo de aguas.
Sé que te gusta el Chorro de Collazo,
el Lago Guajataca y siempre fluirán manantiales
si estamos juntos. Los produciré en los lugares
donde tú me digas; en nombre de las ninfas
que tú amas; a alguna quebrada llámala
Mirabales, como el barrio de tus ancestros,
tu madre, tu abuela, los Cadafalch y Vélez,
los Ortices, los Prat, los Alicea...
voy a suplir el agua. Voy a hacerte una fuente.

A pálpitos, ya sospechas mis metáforas mayores,
a corazón las creíste, las metíste en tu vida,
en tus existenciarios, soy tan feliz
porque tengo un amigo que me cree y las comparte.

Tú te has citado en mi rincón y avanzaste
con tu paso suficiente y yo salí de mis paraísos
ya que llamas al ángel... y me delato si vengo
y al decirte «Te quiero». Estarás a solas conmigo.

Tenemos un poema y una llama
y un paisaje y un riachuelo y en común
provocaremos que fluyan muchos manantiales.

Indice: Epica

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La hermana incómoda

a Marcianita Echeandía Font

Así comienza el descenso, lo cesativo
del Yo carnal que se vuelve cuerpo hediondo,
mosca a ratos, fatula voladora
y saldo en el olfato del ratón podrido...

Ella como esperanza, lo más grato,
es lo único que queda, pero no lo queremos.
Es un tabú. Mejor ni imaginarla.
¡La hermana intrusa!

Ella, a quien nadie ha querido, a cuyos hijos
llaman Angustia, Penuria, Apáticos de la Maya,
deformes de cuerpo marchito, ropa sucia
de lavaderos, malnacidos, ella nos queda.

La Provocadora, la que viene al hombre
y dice, «Para la oreja, necio»
que va a nacer una doncella en Orleáns,
como antes nació la madre de un profeta
y se llamó María, Santa Virgen, vírgen santa,
así nacerá la primera Madre de las Naciones Libres
y Juana adolescente y campesina
se vestirá de varón y será célibe
pero la van a examinar como a una perra.

Van a meterle dos o tres dedos por el culo.
La desnudarán y una pupila con lentes
escrutará el centro de su útero, van a oliscar
su clítoris hermoso, a dedear verificadoramente
su doncellez y, después inquisidores avergonzados,
dirán:
«Puta no ha sido todavía.
Ante la Iglesia y los Reyes de Francia
ella no miente; pero digan al Delfín:
Es provocadora.
En su hermosura ya tiene su pecado.
Oyendo estará las vanidades de su propio ego;
que se vista otra vez de mujer, no de hombrecillo
y que haga mil penitencias y rece».


La Provocadora, hermana
que viene al hombre y dice:
«Para la oreja, necio», me dijo:
Nacerá en la casa de Cecilio Echeandía,
mi hermana Marcianita, la dulce y sola,
la alegre e impredecible Marcianita
y se pondrá a bailar ante los ojos
de aquellas sus hermanas en la carne, aquellas
creyentes en valores victorianos
y, por puritanería, pensarán
que ella baila como negra de los fundos algodoneros
del Sur Confederado y los puertos de Charlestone
y Marcianita se zafará de los corsettes apretados
y con ropa liviana, corta, suave, enseñará
los glúteos y a sus hermanas, mujeres
de principios de siglo, hermanas en todos los rincones,
dirá lo que anticipa la tradición de Luisa Capetillo:
«Vota, participa, rebélate, produce,
habla por aquella Eride, la genuina y oscura,
que se silencia en los hiperespacios
o en lo profundo de la psiquis del hombre,
porque tu HERMANA es».


Indice: Epica

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Para matar a la bruja

Leo Strauss said that no woman could be
a philosopher:
Tony Pappert


Para matar la bruja originaria, la que instruye
que la sobriedad debe custodiar el intelecto y poner
a raya la filolía extremada que cabalga
en ancas / nalgas sensualonas, se organizaron
los más ricos del Pueblo, Francisco Rodón
que tenía 751 cuerdas terreras en Guajataca;
Juan Rodón, 680 cuerdas que eran suyas
en Eneas, Andrés Cabrero y cinco hijos que su mujer
le dio antes de 1870, cuando la muerte les buscó
por todo el campo, pero les halló
al fin y al cabo en trecho urbano...
para reducirla a la paz, esquinarla,
se organizaron los Font, los Echeandía,
los Castro, los Bernales, los Del Río...

Las brujas no son como los hombres
que rechazan la Alquimia, pero admiran
sincretismos misteriosos; en el corazón
de los Illuminati, sea en Baviera o Renania,
o Cataluña, París o este pueblo perdido
de Pepino, las brujas ven el corazón
y clavan ojos que lo alegan y lo desnudan todo:
crueles sóis, inverecundos, procaces,
libertinos, acumuladores, embusteros,
cuchillos carniceros, manos largas,
¿qué pueden contra mí? ya les conozco...


Tranquilas, señoras, a la casa,
a coser y a rezar, tranquilas, que ustedes
no son inteligentes y el mundo está lleno
de guardias infiltrados, tentadores policíacos,
inquisidores, y la paga de ser bruja
es muerte, desprestigio, miseria...

Indice: Epica

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La vida es un palo encebao / Murió Pascasio Lamourt


No me los llevo al infinito, Carlos.
No estés triste por ellos.
Volverán a lo mismo, en breve:
Mingo La Perra a trepar el palo,
Sabino, a la albañilería,
Cornelia a santiguarnos.
A rezar, La Puerca y Pascasio.

Un palo encebao es la vida
de ellos, sus habitáculos en el yo,
en la autohisterizaciones,
en las norias del buey
y lo alienado.

Estas gentes no tienen plenitudes.
No son del Uno, ni sospechan
a Spinoza, ni los otros lados
de la onticidad y sus universos.
Están verdes y crudos,
sin comprensión primaria
de los cinco sólidos perfectos,
apenas balbuceantes
en sus metafísicas.

Van a sanarse después
de mucho herirse y regresar
a herir, después de mucho sanarse.

Indice: Epica

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Murió Pascasio Lamourt

Mi cítara se ha puesto de luto.
Versa est in luctum.
Don Pepe una esquela lleva.
El negrito la gritó por el pueblo.
Un masón dirá de quién se trata;
recordará de sus huesos lo debido.

«¡Habla, don Lino, tú que sufríste tanto!
Preséntale sus respeto ante el Santo de Narbona».
Házle su buena caja, Don Aguedo:
el ataúd que la lleve en sus hombros
reposada Abejón, Bacalao, Chalo Mancha.

Murió el más alegre de los agricultores,
uno que enciende los bateyes con contento.
Murió Pascasio Lamourt,
de la negrada de Magos.

Y el Cidral está en luto.
Lloran y rezan los peones y las campesinas.
Murió Pascasio, el buen hombre.

Piadoso, bonachón, gregario,
generoso es con los pobres de sus predios;
se va, absolve Domine, porque su bragueta
fue experta en hembras de todos los colores;
se fue, por caminos de eterna indiferencia,
aquel que mucho amó; se va, dejando
aundancia de su cepa en los campos.

07-02-2005 /
Indice: Epica

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Ha muerto tu rey, Mariana

Ha muerto tu rey, Marianita,
niña de mano caliente, quemapueblos.
El que no servió para nada, a no ser
para morir enfermo en La Granja,
dio su tosido final, se lo llevó la brisa
o el Viento del Sur. O una estrella polar.

Lo mismo es que lo llames en Caracas
o desde el alma que te enseñó en Pepino
que eres una historia en el libro del dolor
de Moncho Lira, a él, al rey,
lo quisíste porque eres
sentimental, soñadora, pura, agradecida…
así se quiere al acaecer,
padre putativo del Ser
y la Muerte.

Se murió, Mariana, corre, vé y díle
a Juan Orfila Pons y Doña Nicolasa
que con una mano caliente,
con tu mano y tu vela, limpiaste
una memoria de traiciones
y te díste la catharsis y contento.

Tu rey viejo y nefario no supo
conciliarse con nadie, y lo quemaste
como se quema con aceite
el torso suave, efébico, de Cupido.

¡Se te cayó la vela como se cae
una venda de los ojos!
por andar pajareando con la historia social
de las viscitudes, se te cayó una vela
de la mano, o se llenó una cortina
del fuego que limpia la consciencia.

Ahora lo entiendes: Fernando, tu rey
odió a Simón Bolívar, a Sucre, San Martín,
Itúrbide; odió a Miranda, a Washington,
a uno y todos los enciclopedistas, a Dantón,
y sin faltar ninguno... a jacobinos,
a pobres de La Bastilla…

¡Ah, puta sangre y pragmáticas sanciones!
Odiaba él todo, a todos, no se salvaba nadie
y el odio es muerte que busca derramarse,
vaso de impaciencia al que ya
no cabe una gota más de enojo.

Fernando VII se quejó por la mucha
pólvora que cae sobre su pecho
cuando tú lo miras desnudo con tus ojitos
de niña pubescente, españolita rica
y soñadora y le llamas mi rey,
como si fueras su pequeña infanta, Isabelita.

Pero crece. Deja de pensar en tonterías.
Deja ese libro y no te quedes dormida.
¡Mira que, por soñolienta y aturdida,
acabas de quemar el pueblo!

[El rey murió el 29 de septiembre de 1833]

Indice: Epica

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Indice: Epica

 

Se creció el río Guacio, 1898 / Discurso del duelero Don Lino



Voy a navegarte, por terco
que te pones, por rumbos que olvidaste.
Vayamos por ejemplo
al Guacio que se creció en agosto
y se tragó a los realistas
en días de la invasión americana.

A otros, en desbandada, ávidos
de verse cautivos por los yankees,
bautizo entre los cobardes
dio el río Guacio y la muerte.

Mira a quien tengo allí,
sentado, con la fingida ofrenda
de una pierna enyesada:
Julio Soto Villanueva.

A su lado, observa tú con detenimiento,
ya descorrí las cortinas de brumas,
tengo a Francisco Arocena.

Indice: Epica

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Discurso del duelero Don Lino

Feo como alacrán que maldice
con su voz dejativa tras morderlo la muerte
(en acusmia de sepulturas bermejas y abandono
pues le hablaron las ánimas) salió
como duelero aquel Don Lino,
el maestro rural de Guajataca.
El Muerto Vivo.

Feo, pero seguro. En libro de concordancias
y cósmicos secretos, leyó textos de Alfarabí,
instrucciones precisas sobre cómo presidir
la Danza, el aquelarre, la fiesta de los macaveres.

Malo fue pelar el ajo y morirse sin recordar
a otros, a su pueblo, el por qué se mete
a espabilar los cuerpos en los montes
en medio de las quemas y las hambres.

Mujeres de Pepino, adoratrices de curas y albalaés,
esclavas del Sacramento Santísimo, ni a los Adonis
amados de Afrodita, la Muerte los proteje.
Un jabalí vendrá por él o ellos. Los mascará.
A todos los Adonis los destaja.

Niñas Cabrero, Mantilla Yparraguirre,
hijas de las familias de abolengo,
nenas más tiesas que el ajo,
leeré la Gran Cartilla de Alfarabí,
con voz que me permita persuadirlas
como Hernández Arvizu lo haría en vida
si viviera este día... no hay
ya Manos Negras en España, a su juicio
se fueran a la mierda, en escarmiento,
huyeron de Jerez y Andalucía. Se largaron
a Cuba, a Filipinas, al santo monte.

Comenzarán las Fiestas con Titina en la carreta
y una Novilla delante que la arrea; en enero
por Fiesta de patrón, habrá Misa y Danza
y el Negrito vestido de levita va decirles
que hay insensatas opresiones y mentiras.

El Santo de Narbona viene también en la comparsa
y el Hijo de Dios, el propio Cristo, con él viene
y con otros flechados, dolidos en la carne,
perseguidos y quemados en hogueras, vienen
y dirán lo que les dije: «Este pueblo
de San Sebastian del Pepino no es eterno.
No rezará siempre como reza.
No seguirá a pie juntillas sus hoy virtuales Sacramentos
(dándose azotes de ayuno y ausencias orgasmales,
resolviéndolo todo con misas de paga y ostracismo
para sus hombres generosos, verdaderos autarcas).

La muerte viene. Querrá su danza violinera.
Que no se enoje Don Andrés Cabrero
porque con Solines Hernández querrá bailar
la Calaca, ni se enoje Echeandía porque
Luisa Vientós ha de bailar conmigo.

Vendrán diablitos, ex-esclavos de sus matorrales,
explica Lino, el hereje por siglos, el rebelde. El feo.
En las Danzas de la Muerte, se pide
Que sea el óbolo de hondo regocijo, que el propietario
Ee niegue por un día sus privilegios en Casinos.
Sepan pobres y ricos que la vida es finita
y vanidad de vanidades, el terco fruto.

Con las damitas de Zagarramurdi y las Labayen
bailarán, levitas a su vuelo y colorines, los demonios
en la Plaza, los sátiros morrongudos que lo solicitaron
a las Benajam, a las Arvelo, las del Pozo y Ballesteres.

20-06-2004 /
Indice: Epica

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El líder de Los Sucios

a Juan Ignacio Bascarán Quintero (1854-1898),
guerrillero mayagüezano, organizador de la tropa
voluntaria de «Los Sucios».

No me gustan los ahorcados.
Menos las cárceles que injurian
el cadáver, menos las dudas
y circunstancias misteriosas
de eventos tales en que la muerte
reclama al inocente y al apesadumbrado.

Juancho, ¿qué pasó contigo?
Te colgaron, Bascarán,
y una bala perdida no aparece.
Del libro de visitas, se cortaron
las páginas. Al parecer, no te conoce
nadie. Siquiera Concha Gayá,
tu mujer, tus cuatro hijos.

No me gusta esta moneda
que se puso en tu boca, Juancho,
ni que haya nadie que reclame
tus huesos, ninguno que te ofrezca
un adiós en tu siglo, espadachín valiente.

Desde la Cárcel de Mayagüez,
después del duelo llamaron a Caronte.
Desaire a Schwan hicíste; sólo se dijo
Capitán de incendiarios, come-vaca,
ése tu nombre... «Hagan el favor
de tirarlo muy lejos; ya está muerto
y aún sangra, el balazo que,
en Arecibo, le dimos».

03-12-1998 /
Indice: Epica

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Para robarse tu luz sonora / María Juana vaga por el campo

A María Juana Beníquez Font (1926-1978)

¡Deténte, reposa un instante,
no camines más... Te hace daño.
Escucha, María Juana: deja que hable
en tí aquella niña del pasado,
aquella adolescente que esperaba,
con amor, obsequiarse en melodía
con dedos llenos de gracia!

Mírala, sin temor. No huyas.
¡Eres tú, sentada al piano,
tú en concierto y reverencia por Arezzo!
¡Mírate, Beníquez,
que a todos tienes encantados!

Beben del sagrado Soma del misterio,
leche oceánica y puránica, el discurso
de Dios que sale de tus dedos,
el amor negro que hay en el talle
de Catey y tus senos de manso
y violáceo ciclamen.

Maestra María Juana, tén cuidado,
¡cuida dónde pisas, akâsa!
La clave Sol sofoca.
La mañana pidió su ritmo más salvaje.
Se alborota. Se conjura para darte
su último aplauso, clausura de ovaciones.

¡Ay caíste! el mundo es ya oscuro
y sordo y mudo y terco!
Ahora sí se silencio la tarde
y se fueron tus manos
por la oreja de los dioses
y el cuchillo que cercena
lo sublimemente audible
y lo manifestado.

En doloroso exceso, akasa tattva,
está que sangra el canto de la muerte
y una guitarra de Sandalio,
exquisitamente tallada por La Yegua,
ha parido un lamento de nostalgia
y una danza de Mislán cubre
con nubes de sus ojos la niña que yo veol

Indice: Epica

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María Juana vaga por el campo

Una vez más,
a orillas del sendero final,
con el fin de la canción soñada,
te redescubre el viento,
el silfo de tus montes y te ama.

A mitad de la ruta que persigues,
a ver la mar te has ido
por el Puerto de la Aguada.

Partió de madrugada a San Germán
y la vieron caminando, caminando,
con la frente sudosa
y la tez de clazol
y de bagazo.

Por rumbos de terracería, barrios
cubiertos aún de niebla y cantíos,
se dirige a no sé dónde y parece que,
al caminar, vuelve y descansa.

Es la pianista negra, la maestra,
virtuosa que tuvo su pequeña banda.
Es tesoro sonoro de Pepino,
estrella luminosa en las covachas
del viejo Pueblo Nuevo.

Con Bethoveen y Mozart ella se cita
y va con manos que parecen alas
y sandalias, piano ilusorio de suspiros
y pena en Do Mayor y orquesta
con violines debajo de la falda.

Indice: Epica

La concertista y el coraje

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Epica de San Sebastián del Pepino / Indice




Indice / Poemario

Epica de San Sebastián del Pepino

de Carlos López Dzur



CONTENIDO



Dedicatoria

La épica identitaria

La Vega

A Cristóbal González de la Cruz

Y llegaron esclavos

Los tiempos de Fernando VII

Lo que dice tu padre sobre él

Los sueños del Gabriel del Río, 1826-1830

Nos quemaste, Mariana

Jibaritas y criollos

Ha muerto tu rey, Mariana

El Porvenir rebelde

Generación: Los Alers

A Ramón Durand

La muerte mandó un destrozo

Deudores y culpables

Clamores de Joaquín Sosías

La pobreza del pueblo

Tareas de quienes giran la rueda del Destino

Bendición a Aurelio Méndez Martínez

Betances

Los años venideros del post-Grito

Un Casino

Las criollas hermosas

Los burlones posmodernos

Murió Pascasio Lamourt

Fragmentación de la vida pueblerina

El 1898 y la Invasión

Se creció el Guacio, 1898

A Rafael Mayol Navas / Rafa Te ví

El líder de Los Sucios

La restauración en Guayabal

Lamentación de Moncho Lira

Discurso del duelero Don Lino

El Caballero Don Primo

Tu corazón generoso, Don Primo

Versión / Don Victor Primo medita sobre Don Pepe

Asesinaron a Carmelo

A Mariana, la caraqueña

El fantasma de un rey traidor

El Guayabal en llamas

Se acabó el velorio

Pepino en faldetas

Aquel brazo sangrante

Criollos en Mirabales

Levántate, José Benigno

Doña Dolores pateaba el ataúd

Don Narciso Rabell y los idealistas pioneros

Chilín, Getulio Echeandía y la democracia

La generación irreverente

Era la mejor de todas

Cecilio y su hija

La hermana incómoda

Para matar a la bruja

Meditaciones de Juanito Sacramento

Pepinianidad

Homenaje a Anacleto Arvelo / 4-Esquinas / Versión

A Mayito, el Zapatero

Házme fiesta hoy, Cosabella

Doña Monsa la Partera

El romance de Herminio Méndez Pérez

Olga Clavelillo murió de amor

Don Ramón el Zapatero

La vida es un palo encebao

El negro Atán

La Comadrona

María Peregrina

Para robarse tu luz sonora

María Juana vaga por el campo

La concertista y el coraje

Murió Sandalio La Yegua

Don Aguedo y Juanito Pana

Pelo e' rata

Memorias de Luis Velez

Letrillas de los sepultureros en el Pueblo del Pepino

Eladio Scharrón González

A César Gilberto Torres

A Jerónimo Ramírez de Arellano

In memoriam

Meditación sobre San SebastIán Mártir


Nota
________

Sobre este libro

TEXTO

Otros libros del Carlos López Dzur

El libro de la amistad y el amor

Estéticas mostrencas y vitales / Versión

Heideggerianas

El hombre extendido

Cuaderno de amor a Haití

Memorias de la contracultura

Berkeley y yo / novela

El libro de la guerra

El pueblo en sombras / Cuentos

Leyendas históricas y cuentos coloraos

Indice: Epica

Comevacas y Tiznaos: Las Partidas Sediciosas en el Pepino de 1898

El Corazon Del Monstruo: Estampas Y Anecdotario Existencial

___


 

Murió Sandalio la Yegua / Don Aguedo y Juanito Pana


Ven, Pavín, con bombardino en mano,
y que tu hijo se traiga la guitarra
y sus dedos mágicos y su alma
que es toda melodía.

Murió Sandalio la Yegua, artesano
con talentos exquisitos. Hay que recordar
los cargadores y el linaje de Cirila, fallecida.
Ocho generaciones por su causa se formaron.

A dos trancadas, se presenta la Muerte.
Llegó anoche al Pueblo de Pepino.
Ya se sabe por quien vino, sigilosa,
Luto pone en la casa de Sandalio.

Vengan, trajineros, que hay que llevar
su ataúd al cementerio y escardillar
ese palmo de sepulcro que a las verijas
y las piernas de Cirila se parecen,
a sus brazos hermosos y velludos,
a sus manos eficientes que tan gratas
fueron para las barraganías y los caprichos
de Cheo Font, su cortejo bravucón y majadero.

Arrancaremos las malas hierbas
en plena madrugada, acostaré al hermano,
consolaré a Pavincito, echaré en sal la tristeza
que los toca; es gente buena, cantarina.

Han sido útiles y honestos tanto que,
sin aflicción alguna, lo echaré en la boca
del reposo, en la tapia de la muerte,
como a las propias rosas.


16-06-1989 / Indice: Epica

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Don Aguedo y Juanito Pana

«¿Por qué la muerte está de ronda
todo el tiempo y el Padre de los Pobres
(lo nombran Don Aguedo Vargas y Labaille)
en el oficio triste, convirtiendo en ataúdes
sobrantes de las cajas de ajos,
tablones que nos saben a sal
de bacalao si los lames?»,
a tí lo pregunto
a tí, Juanito Pana.

«¿A quién entierras hoy, don Juanito?»,
le preguntan. Juanito y la muerte
siempre hablan, se conocen
secretos. Intercambian confesiones
y, tarde o temprano, él no calla.
Y tampoco la muerte.

Indice: Epica

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Memorias de Luis Vélez

Para declarar la novedad de lo adquirido,
su paso por Williamsburgo, su buen vestir
de ahora, observa con la mirada torva.
Camina con paso jactancioso, tumbao.

Riñe con arcaicas costumbres,
se burla del terruño y del viejo descalzo,
del niñajo esquelético y la jíbara casta.

«¡Cuidado, guapetón!», ya te echó el ojo
Niké y una hermana de Crátos.
Al Bíos se dijo: «él me gusta pa' qué Keres»
y Keres, diosas de la muerte son;
hálitos de premura, bocados de carroña
que se sirven a buitres, a los Unos
/ don Nadie / Señores Cualquiera Sean
/ wanna be de lo inauténtico,
odd guys / and ugly losers.

A los que burlan selva y tribu,
etnia y casta, autoridad afectiva
y todo lo tornan en dolor y despojo,
en poblados y en aldeas,
cualquiera sean, de Corinto al Helesponto,
de Añasco a Ceiba, de Mayagüez a Pepino,
Zelo los mira, lo sopla a Crátos.

A la fuerza, al poder, a la Kürwille
se cuenta todo, se investiga.
El informe es completo, minucioso
y Zelo lo presenta, con celo,
detalle por detalle
y sin mentira
a la Muerte.

El esnobista que blasfema,
el farfullero, voz de títere malo,
el odio de alguna gente lo llama
con nombre y apellido: Luis Vélez
y vieron que salió de El Ultimo Trago
de Don Funda y antes entró
a bares del Guayabal.

Se percibió lo indecible: espíritus
de ron caña y espejismos de sí mismos
junto a Santito Rosa, el ojo de águila.
Aquel del cigarrillo bien posado
entre dedos y 6 pies de estatura.

Siempre imprudente, el aguajero dijo
que su nombre fue escrito
en la koinonía politiké
(¡soy importante! y trajeado
aquí se arma mi cinto,
aquí guardo disparos).

En el libro de los muertos
y en el libro de las horas,
se tendrá mi memoria
y hoy soy animal cívico,
hombre de empresa, bodeguero,
y vayan a ver mi bar en Hoyamala.
que la guardia no bajo, ni a mis años.

Muy distinto a la aldea que le dio despedida
y lo vio con una mano atrás y otra delante,
emigrado a los niuyores, en antaño,
es él, hoy es nuevo su mundo de progreso.
Lo advirtieron: «Luis Vélez, parejero,
Pepinito sigue siendo el mismo».


En la barca, con Caronte al mando,
se perdió su moneda, oferta
de llevarlo a la orilla de ese allá
tan prometido, el Edén social
que cree que se merece,
para que sea mayor su autoridad.
Y, en fin, tenga comodidades,
lengua nueva, verbos más incisivos
y reconocimientos.

Mas fue aquí que naufragó,
«Carajo!», dijo. Volvió la burra
al trigo... Sea como sea...
Llegó, entérate, Pepino.
A Luis Vélez lo vomitó la bruma
y lo tienes aquí, en Fiestas Patronales,
en enero bendito, comprándose
con insolencia el Pueblo Entero.

De Hobbes trajo el contrato
de las bestias y mucha rabia observadora:
¡Qué feo está este pueblo, carajo,
mira ese viejo con la artesa en la cabeza!
«¿Qué carajo pasa en esta barra?»,
siguen eñangotados agregó él
y Zelo le salió, en sobresalto, del bolsillo,
celo que es hermano de Niké,
¡ni qué te importa, pendejo!
Zelo que no traga cuentos,
que no se esconde en el miedo.

El coraje lo tiene objetivado.
Zelo es venganza arrolladora,
la dinamita pura, la pólvora
en el trago que se bebe.

«Aquí no pasa ná que te importe
y cállate, porque sé que te cagas
en Dios y no me gusta,
tú maldices las hijas profundas
del terruño, a lo más bello del Hades
y de las Gracias, al inframundo
y el misterio, Luis Vélez».


Y no abrió la boca más
sino que oyó, más bien, que Vélez
lo maldijo: «¡Me cago en Dios!
Mira quién me habla de las Gracias,
Zelo, el borracho, Zelo ajumao».


«Que te calles ya»,
reaccionó Zelo
y le bailó la cara a Luis de un galletazo
y lo tendió en el suelo y lo observó con asco.
Yo soy la Muerte, hablador,
y si te digo cállate: ¡A callarte!

Indice: Epica


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Anacleto: Cuatro Esquinas / Victor Primo el Caballero / A Moncho Lira / Indice: Teth mi serpiente / Teth / Violación de la Presencia I y 2 / / Reprimenda para Ishtar / Tantralia: Tercera Parte: Los tres cuerpos (kayas) del Sambhoga / Segunda parte: La creación del mundo / Nirmankaya / Wow / Epica sobre San Sebastián del Pepino / Zoom Blog / Zaín : síntesis dialéctica


 

Epica de San Sebastián del Pepino

a Helen Santiago Méndez,
Joaquín Torres Feliciano,
María Libertad Serrano Méndez,
Rubén Arcelay Medina,
Walter E. Cardona Bonet,
Raquel Rosario Rivera,
Laura Castro Cardona,
Horacio Hernández Campán
y Eliut González Vélez,
por sus quehaceres como rescatadores
de la memoria colectiva y su rol de bohiques,
en este pequeño espacio del Caribe
y Puerto Rico: El Pepino


La épica identitaria

Eregido sobre un lomo del ser,
aún lo llaman Pepino, ¡ay, pueblo mío!
¡ay! melancólico, ¡ay! con amor nutricio.
En vaivén dialéctico y cauce de porvenir,
le ví sus huesos, examiné su carne.

Como hamaca ha remecido lo que siento.
Lo llamé, lo converso, quemé
el último cartucho por buscarlo
antes de echarme al exilio
para desde alguna distancia
sin desamor, reencontrarlo;
lo que fue no parece
íntegramente unificado todavía.

Sé que él sufre, que perdió la memoria
como un viejo de más de dos centurias,
pero es mi viejo bueno de los siglos
(y noble cuando quiere y tonto)
y, con sus defectos y manías, sí...
a ese niño-anciano de canarios y vascos
y catalanes y corsos, a ese
Niño-Viejo con ancestro, lo quiero.

A ese niño de mogotes calcáreos
y abismos brujos y cuevas para el indio
y para el negro y traficante en trueque
con piratas, mercaderes de cueros,
lo divierto con la pesca del dajao,
lo bañé en viejos charcos,
lo dormí en hamaca de mis sueños.

Mi pueblo fue promesa y destino,
proyecto de carta puebla con docenas
de esclavos y mulatos. Lo había explorado ya,
otrora extraviado por sus montes,
González de Mirabal,
López de Segura y Vélez del Rosario.
Y hay muchos otros varones
con sus nombres
perdidos,
sin bautizos.

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A Cristóbal González de la Cruz

González de la Cruz lo puso en pie.
Le dijo Crece, Pepino, y el niño
empezó a andar a cueras vivas,
bendito por las misas del Padre Feliciano.

Los barrios se llenaron de Beltranes
y también de Guerreros y de Vélez,
de Saucedos que bendijeron
con sangre taína a nuevos cuerpos.
Se metieron en el sur y se juntaron
con los Prat de Vinarós y corsos
como Brignoni y Luiggi,
Ortices medio cubanos en Mirabales
y así fue este pequeño mundo
antes del auge del café
y el tabaco y el silencio.

2.

Bueno o malo, tengo el espacio nostálgico
de mis metarrelatos, tengo más que superficies.
Tengo hilados intertextos que por Culebrinas
son riachuelos y quebradas y pantanos
y se brincan el monte y prevalecen
por la gracia del Salto de Collazo.

Tengo el agua de sus pozos profundos.
Tengo más que el clazol agridulce de la caña.
Un molino de melao, que fue el primero.
Lo asentó el mallorquín
Joaquín Vidal Roselló en su conuco.
Trigo y harina desde España se importan.
Noticias traen los que viajan
a Cuba y Dominicana y se regresan
por los puertos de la costa
a fuero de galope de caballo
o mulas santas, después de los trechos
de mares en vapores de Antonio López y Co.
y el capitán Jaureaguizar.

<><><>

Y llegaron esclavos

La Intendencia asomó sus narices
a nuestro mundo y llegaron más esclavos
desde Aguada y ha nacido
en tierra arcádica el dime y el direte,
el capitalismo agresivo y afán de latifundio.

El Pepino es un cisco encendido
que nos quema. Este niño-viejo refunfuña.
En cáscara de buenaventuranza
va soñando; el Capitán Loizaga le enseñó
el alzamiento, el motín, el golpe bajo
y el realismo se siente temeroso
y los nuevos inmigrantes de la Cédula
se buscan entre ellos, se solapan
y conspiran. Ya tienen mala fama
los cubanos. Y los que dan braguetazos
en esclavas y después a son de misas
pagan deudas y pecados.

<><><>

Jibaritas y criollos

Las jíbaras a solas escarban el ñame
de las jaldas y van por agua al pozo
y desentierran los jigües
de sus miedos en el fondo cristalino
y puro, así han sido las miradas de sus ojos.

El cemí de sus gozos en veneros
las baña, las proteje y ellas vuelven
en la tarde a desvainar gandules
y hacer ordeño en cabras
y alimentar al padre y al hermano.

Ellos se duermen muy temprano,
siempre cansados, fustigados de sol
y de silencio, y a veces una copla,
una décima, el canto les despierta
y la Navidad es más dulce que los Salmos.

... pero más temprano aún se levantan.
Son jornaleros. Sirven a la cepa de ricos
que ha llegado: Alers, Cabrero, Laurnaga,
Arvelo, Castro, Juliá, Domenech, Díaz
y ese Oronoz, temible, enorme
que, por el pene mide al hombre
y su honor y lo que vale,
¡ay, de los Perochena presuntuosos
y esos Rodones primiginios, tan altivos
como han sido los Ozores y el Vélez,
Cadafalch originario y aquel Yparraguirre
pendenciero, uña y mugre
de Mantilla y Ranero, mercenarios.

Y entonces están los Font, separatistas,
enojados, ¿dónde se fue la fratría,
la promesa que diera el Padre Feliciano,
el alma que se sume en el espíritu,
la bondad por el jornalero de libreta,
el arrimado? ¿Dónde el que vacune
al pobre y al hato de ganado
y conjure la cólera de China y calme
la diarrea de aquel que vino,
con dolor intestinal desde New Orleans?

Este conoció el calvario, el vómito, la burla
porque una vez salió por telas al mercado,
regresó y dijo,
como tú, Pepino, nadie.
¡Tierra mía, tú eres la Arcadia,
Cenicienta mía y tierra de perdones!
... allá el judío te odiaría más que yo
al General Godoy, cepa napoleónica
y de carlistas del Dios y el Rey, mercenarios.


¿Dónde hay pues quien se apiade del villorio,
del campesino que va a la Norzagaray-Urréjola
de vascos en Pepino, dónde quienes desmientan
a los santanderinos Cabrero y sus secuaces,
los vascos, cuando a Pezuela
se lo mira de reojo y al Alcalde
Pedro Antonio Pavía
se lo llama descarado y sinvergüenza,
mala sangre y sicotudo?

<><><>

El Porvenir rebelde

Por eso está Tirado en la extremera
haciendo municiones y rezando por balazos;
por eso el boticario Forest invoca la manigua
y Pancho Méndez truena con su boca
fogonazos y organiza la decencia en Hato Arriba
y vaticina El Porvenir como Betances
¡con pan para el pobre y el desamparado,
sin botellas alcaldicias, sin esclavos!

... por eso los Beauchamps están que truenan
y piden Revolución como Aniceto Ahorrio,
Ibarra y Cebollero, descontentos
a causa del realismo y el golpismo.

En la Plaza que se llamara Alfonso XII,
no está feliz Larrache Garregunia,
ni la dizque rabiza de Los Vélez.
Lloran los Zauzuaras de Don Angelo
y los Liciaga Arbelías y los primeros Méndez.
Están diciendo nombres de patriotas
y Betances es el Padre de los Pobres
y Ruiz Belvis es valiente de los huesos
y Baldorioty es hermano desde el alma
y Vizcarrondo es el pionero libertario.

Están hablando duro en el Pepino
y las golondrinas trinan en escándalo
y en el nidal de Cancio está
la maestra Lupe y el Alcalde Luis Chiesa
ha dicho: ¡Basta! ¡Basta!
Le cantó sus verdades a los Franciscos:
a Pancho Castro, a Juliá y Palmete,
a Amell y Fabré, al Panchito Rodón,
a Carmona y a Serrano.

Entonces, ya fue tarde.
Con más de quinientos hombres
surgió el Grito de Lares
y los Medina y Font no enmudecieron
y hablaron con amor a las generaciones.

Epica

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Generaciones: los Alers

Les diré qué son generaciones.
Qué son círculos del perpetuo movimiento.
Qué son serpientes del Alers originario
que vino de La Dominicana, asociado
a los Hermida y Prat-Ayats
y a Mercadal y Cancio.

Les diré que la naturaleza es cíclica
y eterno es el juicio de todo el Universo.
Y que el que beneficiado fue
por la Cédula de Gracias
también se asocia al quehacer de la Serpiente
y se muerde la cola y se vuelve animal
arisco y orejano, y Silvio Alers se rebela,
se averguenza, se duele y un día delinque
y roba y viola y quema y juega
y seduce, por esquizo y por pindongo,
a la propia niña de sus ojos.
Estará ocioso y desmoralizado.

Ese viejo Monsiú Alers sí que asqueó
a Pablo Liciaga, de Vizcaya,
al profesor Larrache, a Don Lino Guzmán,
al monte, ruralesco y escolar, de Guajataca,
al escribiente Arteaga, de aquellos
López y Pumar venezolanos,
a la vieja Lalita en Mirabales,
a ese jíbaro campo de mil jaldas y barrancos.
Ese viejo puerco de las básculas y las yeguas
que son vírgenes de ojos grises
y niñas de los campos,
está en el odio de las turbas campesinas
y en la memoria gitana de los Flores Cachaco
y Esteves, caporal de Cecilio,
le escupe como al negro diablo
y los Rodríguez Cabrero lo desprecian
como a nadie.


<><><>


A Ramón Durand

… a Ramón Durand, quien fundó, en el 1835, el Cementerio
de los Coléricos, en la parte Oeste del Cementerio Viejo



Nunca ví a ese Durand,
al cura que sabía sobre la muerte,
al sacerdote compasivo del enfermo.
Yo en los curas no creo.

A ellos, quizás con excepción
del que mientan, Ramón del Ochocientos,
la muerte les da asco y los pone nerviosos
y, por ello, hablan en idiomas extraños.
Se le tuercen los labios y se le encrespa el pelo.

La muerte sobre la que hablan escupe
sobre el pobre, aleja a los mendigos.
Su Muerte no dialoga, es absoluta,
demasiada santa y se da el poder
que tiene a soberanos, a sus gendarmes,
se desliga del tiempo y las instancias
de la calle y de las horas, una muerte es
sin Alguien Cotidiano, sin un sepulturero
de mi estirpe: Yo soy Juanito Pana,
en materias de sepelios, el Maestro.

El sacerdote reza algunas jeringonzas.
Le pagas su latín, su ofrenda, sus misas
de post mortem, pero él no te entrega
el respeto que yo entrego.
Al Estado, al Monarca, a los Papados,
los llamaron en antaño, cuando fueron
tiempos del presbítero Durand,
cura aparte de coléricos
y tiempos de Cabrero, el hacendado,
la soberanía indivisible,
el derecho absoluto, lo acabado
y perfecto; pero la muerte en persona
me lo dijo:
¡Me valen ocho cuartos,
me cago en todos ellos!


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La muerte mandó un destrozo

En 1851, una descarga eléctrica causó serios destrozos
en la Iglesia, la imagen del Santo Patrón San Sebastián
Mártir, quedó destruída: Andrés Méndez Liciaga, Boceto

Yo conozco la muerte a la que llaman
la Viajera Oscura, no me engañan.
Conozco la noche en que aparece,
el rayo que la exalta, la descarga
que produce, la luz que tarde se asoma…

Esos que discursan acerca
de las muertes mentirosas
mientras comen opíparamente
en mansiones, en haciendas, en casinos,
de la Muerte verdadera que manda
la centella y destruye sus templos,
nada saben, nada. Nada.

Sin embargo, la Muerte conmigo se sincera
y me dijo: Yo tiré el Patrón Santo del nicho,
lo hice pedazos,
quemados maderos,
caspucias de porcelana;
yo con actos como ésos me río,
yo eché la descarga sobre el templo
e inundé la Casa del Rey, a pocos días
de agosto de 1839, cuando dijeron
los absolutistas, con orgullo, la fundamos.

Tengo seis mil años de extensión.
Gaspaleo con las miserias por entorno.
Bebo sangre de fértiles valles.
Lo pruebo todo, con agua y fuego.
Me asedenté en el polvo.
Maldigo lo que a mi paso dejo.

No soy yo quien reciclo los mitos.
Son quienes convocan mi huyilanga.
Gritan: «¡Véte, no vuelvas!»

Entonces soy su Desprecio.
Fundan la muerte falsa, o la amenaza
de su esencia y sus símbolos.
La Gran Menospreciada.

A mí la muerte me dice muchas cosas
que no están en el Boceto.


3-5-2002


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Deudores y culpables

La conciencia habla siempre de una deuda
(Schuld, culpa)... Ser deudor (Schuldigsein)
tiene luego la significación ulterior de ser
deudor (culpable) de vale decir ser causa
o causante de algo o también ser motivo de algo:

Martin Heidegger

... Aquí no ha ocurrido nada.
El acta que lo dice escrita está
por el Cura Hilarión A. Gallardo
con la familia Arteaga López por testigos.
El pueblo está feliz como pichones.

El campanario dio su tañido de paz,
paz al fin después del Grito.
La culpa está en la pausa del olvido.
La deuda se canjeó por el cuidado.
¡Vengan, sin temor, parroquianos!
dicen el Escribiente y el párroco:
¡Amén! Est consumatum!

El esclavo va al trabajo de la hacienda
como siempre; el sol temprano madruga
y temprano se pone; pero es la noche
quien despide al obreraje y lo convoca
al contento de la cena y el reposo.

En la Cárcel de Aguadilla está el delito.
Se alojó, entre duras rejas,
la sinrazón y la algazara.
Este será el tesoro soterrado
al que carcome el frío, el olvido.
La muerte.

Haremos, empero, una misa
por los muertos y Baldrich en Mayagüez
prometió la amnistía de las Cortes
a reos que se acojan al perdón
y con humildad de súbditos
a la gracia real y al borbonismo.
Aún mustios, en tirria, desmoralizados,
serán libres, sin deudas, sin angustia...

¡Agradecedlo a Dios, que es generoso,
y al Justo y al Consolador, sea El quien
perdone la riña entre hacendados y banqueros,
rebeliones del esclavo contra el amo,
maldiciones que ustedes, pueblo ingrato,
echaron contra el Gobernador Norzagaray
por hacer migas con miñones de Los Vélez
y herejéticas voces de la cepa
de los Güemes, Prat-Ayats
y Coll-Britapaja, Aliceas,
Manuel Rojas y De León, venezolanos.
Dios los perdona desde el gobierno
de Lemery y Cotoner,
de Gamir y de Messina,
de Marchessi y Julián J. Pavía,
sí que los ha venido perdonando
porque vosotros habéis sido bravucones,
amigos de reyertas silenciosas,
sí que os habéis confabulado.
Dios los perdona y no se lo merecen
y por eso Dios ha hablado por la boca
de la Iglesia y varias veces dio señal
con el rayo: El Porvenir del ateo
y el forajido ha de ponerse
eternamente en calabozo!

<><><>

Clamores de Joaquín Sosías

Comprender el clamor es elegir no la conciencia,
que en cuanto tal no puede ser elegida. Se elige
el tener conciencia, en cuanto ser libre para el
más propio ser deudor: Martin Heidegger

El héroe de la mañana, después del cuartelazo,
es del barrio Piedras Blancas.
Joaquín Sosías es su nombre.
Dádle las gracias, pueblo, colmillú y garatero.
Sosías abrió el proyecto de templanza,
ser de la posibilidad, con lo que hizo.

Orondo y ancho, está en la calle
aunque a ratos parece compungido.
Y espera el mismo abrazo que les dieran
Perochena y Juliá, Castañer y Serrano.
El gritó: ¡Viene la plebe armada!
con machetes y garrotes a matarlos,
van a tomar la Iglesia y Alcaldia
como en Lares y poner a Ramírez,
su gobernador y a síndicos menores!

El corrió por montes hasta el Pueblo.
Vio a la plebe de Lares pasar por el fundo
de Cecilio (Echeandía) y avanzar
por Cidral y Piedras Blancas
y a Casto Santiago, el vecino de Pozas,
lo observó machete en mano,
y a Venancio Román, jactándose
de bravo, «No estoy juyendo,
no, la Patria me ha llamado».

El vio a Primo Chiquito agigantado;
el vio al Comandante Miguel de San Antonio
y al sargento Elías Suárez a su lado,
y repitió, vienen, vienen,
(por la Calle Comercio,
donde está la escuelita de Larrache).

Van a entrar y son muchos,
tengan cuidado,
que las mujeres no salgan de las casas,
que los niños estén a buen resguardo,
que vigilen las mulas y protejan
caballos del establo, los Cabrero.


En un trapo que ya el viento revolcó
por la calle aún dice: ¡Viva la patria libre!
¡Viva Puerto Rico, viva Pepino sin esclavos!

Los galopes de la gendarmería
salpican en las charcas, van por ellos.
Los coquíes sus cantares de croa
ya pausaron, en medio de la niebla
y el barrujo, al insurrecto se caza
como a moscas y los alzados huyen,
o se entregan al fin, pero clamando:
¡Hemos sido traicionados,
nos jodieron, carajo!


Tú hicíste bien, Joaquín.
A quien por sufrir deja la vida
en los enojos, vida por sufrir
deja a la muerte.
¡Que Dios, si se hallaren
los muertos en la Plaza,
o heridos en los campos,
los consuele y no se pague a sus viudas
con rencores ni a sus hijos con escarnio!

A San Antonix, Pax de Dimoni.
Tú eres un héroe y así dijo Chiesa Doria
en la Alcaldía y así lo informaré
al alcade Balbuena y el Coronel Gamir
que han pedido mis datos.
A nuevos hechos, nuevos consejos,
Sosías, no te avergüences ahora
que a su tiempo las brevas maduran
y sale el Sol y Dios escucha todo...

<><><>

La pobreza del pueblo


... en el segundo piso, al amparo de la Real Cédula de Gracias de 1815, una nueva oleada compuesta por corsos, mallorquines y catalanes, produjeron una cultura señorial y extranjerizante... para ser elector en aquel tiempo había que ser propietario, además saber leer y escribir, ¿y cuántos puertorriqueños negros o pobres podían satisfacer esos requisitos?: Dr. José Emilio González


En bohíos como agregado vive
el pobre y las heces fecales navegan
por los ríos y la letrina es un ritual
odiosamente cotidiano y tan ingrato,
y las voces que gritan ¡hagamos
acueductos, vacunemos! las ignoran
porque no votan ni escriben
¡ellos, tristes de la gleba!
No son nadie, valepocos.
No son emprendedores,
propietarios.

Quien valga que se agencie
capitales, tenga tierra,
tenga esclavos.

En vano habló sobre dar zapato al pobre
y lavarse las manos y hacer escuelas
la fingida Marquesa de los Vélez,
la Orejita de Prat, Josefa Priego
y Vélez-Cadafalch, la cortesana
y con homes de confiança e diputats a corts
per Puerto Rico y Tarragona estuvo
hablando sobre la falta d' ajuda i de recursos
y del Mirabales, en el sur, y casi despoblado
¡ay, tierra con viejos marqueses Mirabales
y Güemes con cepa de virreyes mexicanos!

En vano se dio queja
a Juan Prim, Conde de Reus,
y se dijo a La Pezuela de la morbo;
en vano dijeron a Perea,
funcionario de los tiempos de ese monstruo,
Taberner y Norzargaray, el vasco,
¡haz algo por Pepino, sicotudo!
¡mira que hay miñones
entre los Vélez y consell de riepto
y por causa de viruelas, balazos!

¡Pues nada hicieron!
Evaristo Vélez Vélez entró
en el juego y callaba.
Entretanto, crece, entre abusos
y hambre, mucho odio y el déspota de turno
mata más que la cólera del siglo.

Cotoner dictó la expulsión de Julián Blanco.
Alejandro Tapia al fin fue perdonado,
pero el esclavismo quedó en pie
y las deudas y la exacción
y el conformismo.

Con Juan de la Pezuela
se blanqueaba Pepino, se iban del fundo
de barrios, el negro de libreta, se mudaban
por miseria y desempleo al Hoyo Mulas,
para entrar a la zafra
de Arzuaga y Lorenzo Vizcarrondo,
de Michicote e Izaguirre,
Chevremont y Colorado.

La atención del poderoso está
en las batallas de Magenta y Solferino,
en las tropas francesas en Génova
que golpean al austríaco.
La atención se enfoca en la Reina Victoria
de Inglaterra, en Napoleón III
y el fin de la Guerra de Crimea.

Y los ricos se van a Nueva Orleans
y compran telas y perfumes
y mandan a sus hijos a Barcelona.
Van a tener su clase intermediaria,
burócratas criollos, médicos, abogados
y Juan Hernández Arvizu es el señor
del Gran Proyecto, pero, por de pronto,
a todo dice: ¡Nadie me dijo!
No sé nada, no molesten que soy
asesor jurídico del Rey,
fiscal, Gobernador
y Diputado.

Tú no cuentas, pueblaco de bohíos.
Tus calles y caminos huelen
a mierdaza de caballo;
tú no cuentas, Pepino urbano,
tu único atractivo es la hacienda rica,
el peón fiel y la casa del amo.

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Tareas de quienes giran la rueda del Destino

«Yo he venido a peleal. No he venido a juyil.
¡Viva la libertad de Puerto Rico!»:

Venancio Román, patriota pepiniano,
ultimado a balazos en la Revolución de 1868

Para que se vea la libertad
en ese pequeño espacio de mis montes,
apóstoles les llamó el Tzadik
y Anciano de los Tiempos.
Justo Méndez, ve y prepara ruptura
en los collados del conforme.
Aurelio, elabora el memorial del Giro.
Echen el Grito a andar
porque el Poder de Ser pide
señales y el pueblo duerme.

Francisco Méndez, José Tirado,
Saavedra Nieves, Casto Santiago,
hermanos Font, agiten a los cabizcaídos
(que libertad sea el mensaje).
Pepino baila el cucuyé con menosprecio
y Lares juega el cuculí con los tahures.

Sin la ambición del Nuevo Hombre,
libre de cadenas, mi amor no es verdadero.
Hay que Girar la Rueda, patear
los culebrones, hay que hacer balas
de corazón heroico porque no hay
ambición y sobra el cuero duro.

Vayan a detener la usura y digan
a los negros que son libres,
a los bordoneros en los municipios
que son unas botellas y unos badulaques.

Que con rayos caigan torres y presidios.
Que con lágrimas se arrepientan
quienes son mercenarios; con estallidos
de júbilos saluden a Betances,
clamen por Baldorioty y Francisco Ramírez.

Venga la llama divina de la libertad,
deshagan la torre del error y la apatía,
la opresión cristalizada, sorprendan
a esos egos de avaricia, fin a la desigualdad
que lastima, persigue y troncha el cambio.

El Tzadik de Arriba da la rueda subversiva
y en manos de los hijos obedientes
la fuerza, el giro. Tu sangre es necesaria,
Venancio Santiago, valiente entre valientes;
tu sacrificio, Ana Martínez, útero fértil
de revolucionarios. Tu dirección
es imprescindible, Pancho Méndez.
Prepara las municiones del amor con plata.
Tirado Extremera. Hoy balas son como voces.
Gira duro que con ruleta cósmica
bendigo y les preparo la honra
del Porvenir, con recompensa
en el Olam haBá.

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Bendición a Don Aurelio Méndez Martínez

«Las asechanzas del enemigo, las persecuciones gubernamentales, el odio africano que le tenían los que jamás lograron abatir su espíritu, lo hicieron abandonar, con su familia, el solar patrio, para refugiarse en tierra dominicana»: Andrés Méndez Liciaga, 1924


Para la libertad fue hecho
tu kelim, el vaso santo de tu arcilla,
tu carne que tenía luz de quienes
fundan naciones.

Con Abraham marchaste,
combatiendo a los que quitan
el valor de Alma y la vuelven
un conato recurrente de finitud
y cobardía, una insatisfecha
pena en la miseria.

Y tú que soñabas con el alcoiris,
con el alma gigante del cielo
sobre Borinquén, con el pacto
de una patria redimida.

Gritos de Joaquín Sosías
echaron todo abajo: «¡Nos matan!»
como si se tratara de asesinos.

Don Aurelio, desde entonces,
no se entendió tu lucha,
el símbolo de tu ministerio
en la República de Lares.

... el que no baja la cabeza
ante los ventorrilleros coloniales eres;
quien pide el fin de la esclavitud
y el trato justo del obrero, padre
tienes en Abraham, padre secreto.

El exilado a tierras dominicana,
ánimo y camino, que raíz de bondad,
llevas contigo, eres y te ha de llorar
Pepino y Lares, porque la bandera
de emancipación es tu alma.

Versión

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Los años venideros del post-Grito


Toda historiografía cuenta lo venidero (Kommnde) a partir de la imagen determinada por el presente. La historiografía es la constante destrucción del advenir (Zukuntf) y de la referencia histórica hacia el advenimiento del destino... La historicidad comprende al Dasein sido ahí en su posibilidad propia sida: Martin Heidegger


Separado ya fue el grano de la paja.
¡Ahora sí que se ha largado el negrerío!
En tus montes permanecen tan ufanos
los señores del café, Font y Echeandía,
Orfila y Mercadal, Laurnaga, Jaunarena,
Cabrero, Domenech, Hernández,
Pons, García-Mantilla, Serrano.

Luis Pratts tiene en Perchas, su poquito,
Evaristo Echevarría, en Saltos,
Braulio Caballero, en Calabazas,
Juan Bautista Medina, en Piedras Blancas.
En El Guayabal, hay vestigios de Rabell
y de Cabreros y, en Guatemala,
de Domingo y Bautista Serrano.
Cecilio y Getulio Echeandía,
son ricos en Bahomamey y Magos.
López Oronoz en Perchas siembran
y los Rodón y Luiggi,
del nuevo Mirabales, son amos.

¡Esto no basta! El histórico Pepino
destruye el advenir, el Grito ha repujado
por renacer y dar más gritos
y el parto es duro, sangriento,
pide años a partir de lo sido.

José Laureano Sánz, émulo
de Pavía Lacy, sofocador del Grito,
ha vuelto y ha dicho al niño de tus siglos,
madura ya, pichón de pueblo;
a las perratas de ayer, pónles olvido.
La ira de '68 a nada os conduce,
Pepino, y no habéis logrado nada,
ví en cárceles vuestro dolor amargo
y seguís tonto y terco y pobre...

Los marqueses vienen y van
de Fortaleza y todos traen retazos
de compontes y la pregunta subsiste:
¿Qué queréis de España, Vuestra Madre,
cómo complaceros, si sóis infieles,
anárquicos, ignorantes, caprichosos?

Estuvo aquí el Conde de Caspe
y el Marqués de Irún, pero ninguno
tan mezquino y tal por cual
como Palacios González.
¡Aquel Romualdo criminal
del Año Terrible del Componte!

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Un casino

Una cosa nos falta, Gobernador.
Un casino, una sociedad que hable
dulcemente sobre España y nos reúna,
lugar donde usted venga
y vea que no hay pueblo en la Tierra
más hermoso que el que tiene al Culebrinas
por simiente y en el Cerro El Sombrero,
su corona. Venga y vea qué sereno
es el Lago Guajataca, pero cómo
salta el agua su torrente
por las peñas de Robles.

Cuando vea usted a nuestras niñas
tan hermosas, pensará que ha visitado
el paraíso en nuestros lares
y ellas son ninfas del Helicón
o el Edén o el Lugar Santo.

¡Son mujeres tan dulces, ariscas,
poderosas y gráciles,
lindas como gallegas,
sangre goda, cantábrica,
pulcras como espuma del Mediterráneo
o cimas de los Pirineos,
lindas de piel y forma,
lo más amado,
el orgullo!

Y es que a nadie que no merezca
las diosas de la tierra damos
a casar niñas con tal belleza
y estirpe del campo.

Epica

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Las criollas hermosas

¡Qué mirada tan profunda tuvo Elvira,
hija de Don Andrés Cabrero, el ex-Alcalde!
... con la cepa de Rabell,
la emparentamos...

¡Cuán hermosa la hija de Don Primo,
el colmilludo Caballero español,
graduado en Leyes en Compostela
y Barcelona, a Marimar
la hicimos Reina de Carnaval,
Parecía un ángel.

... si el tiempo pudiera detenerse
con qué gusto iría yo a mirar
por un minuto al menos
las siluetas de Dominga adolescente
y de Eulalia Prat, con veinte años entonces,
las dos mirabaleñas, hermanas adorables
como toda su simiente trágica y rebelde.

Vería de hito en hito, si pudiera,
ojos azules, intensos, seductores,
como sí tuvieron ellas,
reinas de sus propios montes y alboradas.

Espiaría cuando se bañaran
ocultas entre el espeso matorral del río
y al saberlas en cueras bajo el chorro
el hechizo es erótico y lascivo;
aunque a la par se rememore
a indias inocentes del pasado...

... si le contara a usted acerca de todas
las hembras que ha dañado el egoísmo
con violencia, la perversa lujuria
y el dinero, si le contara a usted...

... sobre la más linda de las hijas de Cecilio,
que se llamó Marcianita, la doctora,
la química que combatiera la polio
con sus experimentos.

¡Marcianita Echeandía, cautivó a todos
con la flor de su hermosura, elegante
en el dolor, la rebeldía, quedó
en el abandono, ajena y alienada
ya de sus días de genio.

¡Y murió a tan breve años del regreso
a Puerto Rico! New York
¡fue la tierra de su exilio!

Hermosa y elegante la cepa de los Francos,
las Bottari, Esteves, Ballester, Beltrán,
Laurnaga, Cancio, López Oronoz,
Ortices y Vélez-Latorre, todas ellas.
Las García Yparraguirre
eran hermosas y las Mantillas y Sifre...

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Los burlones postmodernos

Lo postmoderno es muchas veces elusión
y fuga de la tarea, más actual que nunca,
de una modernidad sin realizar:
Paolo Flores de Arcais

No permitas que reemplacen
con mero simulacro y gesto retorcido
tu subsuelo emocional, viejo mío,
tu etnia profunda, niño del milenio.

Sé moderno, pero no aplaudas
ni a la bestia roja ni al jacobinismo.
Acuérdate de todo lo que te dijo
el Dr. Franco; ambas sangran
tu paso pindonguero, el tumbao
de tu alma de mozuelo perezoso
y te recluyen en dogma esclavizante.
¡Pero tampoco digas SI
al que escarnece, al que con odio
te mantuvo de rodillas y en desprecio!

Ayer dijíste sí, SI de silencio,
al Duque de Angulema
y al Cura del Tamajón
y te impusieron a Fernando VII
y sus gobernadores, chupasangres e impíos.

Te sumieron en absolutismo
con el signo del católico despótico,
y lo has pagado, Pepino, y fabricaste
al que te niega misa y a las niñas
de tu pueblo las sienta en sus rodillas
y siendo cura, peca con ellas,
seduce, Padre Aponte.

Con mano dura y oídos sordos
te dio largas o azotes González de Linares
y Miguel de la Torre; omnímodos
han sido con golpes a tus riñones
y te han dejado en hambre,
con la epidemia por camastro
en chozas del arrimo.

Se han burlado de tu carne, pueblo terco,
alcaldes como La Xara y los Del Río,
Luis Chiesa, Oronoz y Echeandía.
Tu advenir detuvieron
los que han ido a Fortaleza
y ante Sánz y Possé, conspiran
su ejemplar mátalas callando.

Al Dr. Gómez Cuevas lo alojaron
con grilletes en presidio.
Baldorioty ha sido difamado como nadie.
Con Hostos se han limpiado sus traseros.
A Ruiz Belvis lo mataron en la sombra.

Ayer dijiste SI, con los Orfila,
fieles somos, España, inmigrantes
de cédula y edicto, leales, agradecidos,
tú, eres la Mano protectora, Palacios,
SI, tú eres sustento, Marchessi-Oleaga.

Al exaltado que es masón siquitrillado
o lector de Rousseau, Proudhon,
o Pi i Margall o Salmerón, lo despreciamos,
Que no lean es preferible a la herejía.
Cállate, Lala, rabiza, vieja puta
de los Prat-Vélez, con cepa de miñones.
Que se mueran en alcohol
y bohemia y opio, fantasiando
es preferible, Forest, Pancho Méndez,
antes que Tories ingleses
sean sus aliados o que leventen el machete
y nos agredan, muertos de hambre,
malahierba, cardos borriqueros, malnacidos,
vayan al trabajo, sean más hombres
pues Gamir, Castellón y San Antonio
les tienen sentenciados.

Del que profesa en Pepino la idea
que no haya Rey ni esclavos ni señores,
nada queremos, dijíste, con boca
de Laurnaga, Mercadal y Jaunarena.
Gritaste en casinos y en balcones:
abajo sea el Constitucionalismo radical...
tú lo gritaste, cercaste con muros tu casa,
cerraste puertas y ventanas a los pobres.

Se han burlado de tus peones desde entonces
(¡Pepino de turbas en el desencanto,
tú lo sabes, Pepino de Carmelo Cruz,
tú, tras tu muerte a tiros, te llevaste el secreto
de la Espada Blanca y los que te escarnecen!)
la cepa de Irigoyen, Oronoces, Zarrateas,
Mantilla, Feliú, Cebolleros, Arocena,
Sagardía, Juliá-Fabré y Arvizu.

Han aplicado corsettes y con astillas
debajo de las uñas, con torturas
extrajeron el llanto del valiente.
Han convertido a héroes en traidores.

Arrastrado va Lino Guzmán por el camino,
amarrado de una yegua de los gringos,
Arocena y sus secuaces, bien lo sabes,
han estado escupiendo al campesino.
Han quemado con piedras
de la hoguera tus manos, han vuelto
a reditar el carimbo
y por eso tu maldición
contra esos nombres de exaltados,
republicanos de hueso colorado:
Ruiz Zorrilla, Romero Ortiz,
Rafael de Riego, Valero Bernabé,
Betances, Gómez Cuevas, Arrillaga,
Moreno, Babilonia, Cabán Rosa,
Bascarán, De Diego...

... por eso eliges la niña y las mujeres
de estos déspotas y violas e igualmente maldices
y no termina de quererte tu Viejo Victimario.

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Fragmentación de la vida pueblerina

... el postestructuralismo y la posmodernidad
no son otra cosa que simple decadentismo,
abandono de la racionalidad, de la comunicación
y, aún de la misma idea del hombre... Carentes
de toda relación en el tiempo, parece que la
fragmentación esquizofrénica se adapta
como ruptura en la cadena significante
como estética fundamental: Jacques Lacan


No quiero que te hieran nunca más,
árbol de Magos, no quiero sangre
en culebrinas ni el Guacio,
no quiero tu savia derramada
en espacios de superficies, raseros
de lo práctico-inerte, antifinalizado;
amo tu geografía, pequeño mío,
tu etnia y sus conjuros,
pero te quiero Pueblo,
joven y maduro,
medio antiguo y sabio.

Por eso me han dolido tres años
de carlismo en Cataluña y la sangre
que viene y va, la parentela ida,
que aprendió a olvidarte
o secó con la muerte y el conflicto sucio
las memorias de monarcas
y generales matarifes y canallas.

La vieja Lala que contara
sobre ese subsuelo emocional
de su relato, duele, duele todavía
y el Conde de Mirasol en Fortaleza,
es cómplice, justifica esa lucha
que perpetúa lo ingrato,
Rafael Aristegui y Vélez
y Juan de la Pezuela, la libreta jornalera
y el carlismo, son la España loca,
esquizofrenia que subvierte
el advenir de la razón y lo justo.

Por el pronunciamiento de Martínez Campos
comienza la tercera locura de la sangre,
llegan los Maury al Pepino,
huyen de la rama isabelina,
dejan la Barcelona adorada de sus días,
su mundo, sus tierras, sus comercios.
Alfonso II, borbón, el restaurado, miente.
En todo ve al anarquismo furibundo,
tu Mano Negra, Pueblo,
tu obrero descontento,
tu justicia que no llega
ni a la España campesina
ni a tus varones perdidos del Caribe.

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El 1898 y la invasión

De Guánica al Guacio y de Asomante
a Fajardo, lavaré las pisadas de la gendarmería;
al Gobierno de Macías diré: «Véte» y te pondré
en soledad de ermitaño, pequeño pez,
para que comprendas de donde viene la Soberanía
y Quien inventa Libertad para los peces
en las aguas y de su reproductividad
hace alimento para el Alma...
al que maldiga las aguas lo enfrentaré
al leviatán, el Viento vendrá de San Ciríaco
y el torrente que reprende desde mi propia boca.

Al sedicioso, llámese Bascarán el Jediondo
o Avelino el honorable corajudo, llámese Cabán Rosa,
Rosendo, Joaquín, Fillo o José Benigno,
digo: Detengan todo. Con sangre no manches
tu mano; Yo pondré los muertos.
Agua y viento extermino, con tierra y fuego.
Con la riqueza de rico, miseria hago;
al orgullo del pez grande, humillo.
Con el dolor del pobre, forjo obediencia
y doblo al que me servirá
como Gran Pez auténtico.

Y ésta es mi profecía del acabose en 1899
según la testifica San Ciríaco, mi adnato:
«Ninguno dirá que del dulzor de la caña vivirá.
A los cañaverales sumergiré en barro y roca
y desgreñaré las guajanas [y aún los cafetos]
para que coman los buitres; al que se jacta,
al decir 'aquí lucro', invertiré su palabra,
«aquí pierdo; con agua maldita,
me trago la esperanza».


Con pérdida canjearán el antiguo peso
aquellos que se dijeron almacenistas
y con la moneda escondieron justicia del pobre
antes que llegaran en el USS Massachussetts
los piratas y Eugenio Montero dijera:
«Me rindo» y Muñoz Rivera, advirtiera
«Ahora soy yo el Bizco que tiene la luz;
el Mudo que tiene el liderazgo».


Como Puerto Pobre te conocerá
John Brooke, primero de tus piratas militares
y tú le crearás: «Nuestro cuerpo es pequeño,
cansado está y envejecido en las aguas,
no pescaste por la boca, porque estamos
hambrientos; no podemos hablar
porque aguas y huracanes se llevaron
todo lo valioso; monstruos de la Mar
saquearon nuestros tesoros
y somos el más pobre de los Puertos».

Al que diga: «Con sangre y fuego haré
resistencia»
le daré más de 3,000 muertos
que sepultar, porque en sus propios lechos
les sorprenderá inundación y los ríos se llevarán
sus cuerpos y desde las ventanas y techos brincarán
a la muerte porque no habrá escapada;
del Agua del Padre, nadie huirá en los días
de Num; del Viento del Padre no huye
el que maldice su garganta azul
en el Año Nuevo de los Arboles...

Y el creador de los Cuatro Elementos,
dijo: «Escucha, pez pequeño,
más muertos que los que España originara
y Sampson llevarse quiso en bombardeo,
mi aliento produce cuando soy el Viento.
Mi cuerpo amarillo de Agua es sepultura
para todo aquel que quiero,
porque la ruptura soy de todo vaso
y todo pueblo. La restauración soy
del Kelit, pero a quien no espera y calla;
doblego; el que gira la Ruedas de los Destinos,
con cuatro elementos sorprende a quienes duermen:
el Aire, la Tierra, el Agua y el Fuego».


09-12-1996 / Epica

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A Rafael Mayol Navas / Rafa Teví

A Rafa y a su hermano Antonio, ambos ya fallecidos

Un día te ví agravado en tal silencio,
cuando más necesitaba de tu voz y tu relato,
que te acusé, viejo Don Rafa.
Chotié tu ombligo hondo, inmenso, profundo.
Divertidamente me burlé de tu panza.
A medias verijas usaste tus calzones,
a media nalga, de tu narria silueta, gordiflona,
llevaste el secreto a tus espaldas.

Sí, al fin te ví y me llené de tu miedo,
¡por tu origen, tus palabras,
mallorquinamente descaradas!
Agarraste las piedras del camino,
guijarros que a tu paso estaban
y me lanzaste el desprecio de tu estirpe.
Me apedreaste.

Te vengaste de repente.
Me díste todo, cada verbo
paranoicamente provocado
y confesado con insultos
sucios, execrables, canallescos,
tus ruidosas rabietas,
tus pedradas.

Siempre gozaban de tí, con algazara,
los vecinos de la calle, tus amigos,
aún los buenos que llegaban a tu casa.
Rafa te ví, te gritaban, un poco
para quererte, adivinarte, descubrirte,
aunque tú te enojaras,
te escondieras como niño temeroso
o corrieras, agresivo y descocado,
a esa plebe tan traviesa,
tu gente novelera de la Plaza.

Tú nacíste arrojado, caído,
accidentado; cayó tu madre María Luisa
aquella noche que las partidas del '98
atacaron tu casa.

Te bajaron por una escalera
protectora del traspatio, a toda prisa,
se quemaba tu casa. ¡Se quemaba!
Ella estaba contigo pero tú...
dentro de su vientre todavía,
indefenso, sintiendo el siglo
desde lo oscuro del alma.

¡Rafa, te queman, vimos
quemarse tu casa!


Navegabas en placenta, Rafaelito,
y la hermosura de tu madre,
atribulada, a reventar por aquel grito:
Vienen a quemaros, María Navas,
las partidas que violan a mujeres,
los alzados, tiznaos y comevacas.

Y nacíste prematuro, quejica bueno,
noble Rafa, sin culpa, casi boscuno,
a flor del frío, brisa de la madrugada.
El monte te escondió por varios días
y tu padre lo supo:
¡Nos quemaron la casa!

Fue tu padre Juan Mayol Castañer,
gran propietario, asociado a las familias
de abolengo: a Castañer, a los Márquez,
a Rita Navas, al doctor Navas Fraille,
a Isabel Angela,
cepas de Iriarte y Echeandía,
cepa peninsular y hacendataria.

¡Rafaelito, ese año metido está
en tu alma! Aún no desaparece.
Has crecido, te has vuelto viejo
delante de mil ojos y otras generaciones
y el advenir roto, traumante, se ha quedado.
¡Cómo pulsa por salir de ese ombligote!

¡Tienes la tristeza y rabieta de los tuyos,
apenas en asomo, en porvenir en flote!
¡Eres espejo oblicuo de los viejos días,
eres folclor que grita sus clamores!


NOTA: Contrario a otras familias vinculadas a los Mayol, como los Iriarte Echenique y Castañer, la familia Mayol-Navas, Don Juan y su esposa María Luisa Navas Iriarte, permanecieron en Pepino, a pesar de la quema de su casa en el sector urbano. Ellos prosperaron con trabajo honesto en el comercio. Don Guillermo Mayol Castañer, mencionado en una décima de castigo de las Partidas Sediciosas en 1898, sufrió la quema de su residencia, y se casó el 26 de octubre de 1896 con Rita A. Navas Iriarte, hija del Dr. Antonio Navas Fraille. Su hermana María Luisa Navas Iriarte, casada a los 21 años con Juan Mayol, el 16 de marzo de 1890, permaneció en Pepino, con sus dos hijos, Rafael (n. 1898) y Antonio Mayol (n. 1895). Este último fue comerciante, líder cívico, fundador y asambleísta del Partido Popular Demócratico en Pepino y, desde siempre, persona muy querida en el Pueblo, como su hermano cariñosamente recordado por «Rafa Te Ví», por su curiosa reacción paranoica al oír ser llamado de este modo. Por la caída de su madre, desde la escalera, nació prematuramente con algún trauma. Una descendiente de la familia de Antonio, María Mayol, fue una de las primeras mujeres pepinianas en ocupar un cargo público, al ser electa por el Partido Liberal, el 8 de noviembre de 1932, como asambleísta municipal en la administración alcaldicia de Manuel Méndez Liciaga.


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La restauración en Guayabal

«... tuvieron que refugiarse en la iglesia, en la plaza y patios en cuyos sitios pasaron todaaquella noche de infortunios y amarguras: 31 de marzo de 1906»: Andrés Méndez Liciaga, en: Boceto histórico


Quien gira la Rueda de los Destinos
para los ciclos mayores, Quien dice
que los eventos al azar no son tales,
Quien a la justicia cósmica no designa La Ciega,
profecía da para tí, Guayabal, desde el fuego
y el pabilo de la Vela Caída en la casa de Mariana.

Con encuentros inesperados de la Luz,
reversión trae, brechas abre cuando a las chozas
de los pobres desmantela, sesenta y dos veces
dice: Para que cambies, para que medites,
para que sea nuevo tu corazón y dura cerviz,
tiro la vela, quemo las cortinas, descorro
el velo con fuego destructor.

Se afanarán tus vecinos. A lágrima viva
y en pánico, temblarán tus pobres
y su llanto a misericordia llamará.
Fuego hoy los convoca, pueblo mío.

Quien sopla el Gran Viento, anciano
es y lo ha visto. En la casa de Mariana Rubio,
su rostro es tristeza y su labio es rezo.
Para que los alzaos se vuelvan mansos,
la Vela cayó. El odioso que venza su rencor
porque la rueda gira y auxilio de amor
pondrá en muchas manos; que el grupo vaya
y cargue el agua.
Que en tinajas no ponga amargura.

Vayan a la charcas y picos y palas extraigan
de sus escondites, porque los escombros
tendrán que desbrujarse para que el pueblo
sea nuevo, desde su ontológico cimiento.
Que ninguno diga en Guayabal,
«uno soy sin otro, nada debo;
yo soy mi propio vecino
y mi barriada son cabezas de mi ego».

El que sepa tirar techos y navegar
en brasas, abra su alma como una cascada,
derrame su agua dulce y mire si alguien muere
o ha sido lastimado en esta hoguera.
Dejen atrás los andrajos del bohío.
Que los colochos y los tiliches
sean parte del olvido, y las bravatas
del rico contra el pobre y del pobre
que echa chufas al rico, que cese,
porque el orgullo ha sido grande
y la tacañería es un tojo
en el árbol sin alma.

Desde las 4:00 de la tarde, la Rueda
para muchos destinos colectivos gira
Quien a la justicia cósmica ha llamado el Fuego
y no, por accidente, cayó la vela
en la casa de Mariana. Quien ve y revierte,
quien oye y restaura, habita en Ijud,
donde el dos se hace uno
y la colectividad es Unificación.

Ahora se conocerán quienes sufren
y separados serán de los que se burlan
y se detendrá el compasivo delante
de los niños en la inopia y se dirá:
«Toma esta manta; cúbrete en la noche
porque la Iglesia está llena, vas a dormir
como los pordioseros en la esquina
y ni luna hay en el cielo que pueda consolarte».
Buscarán su cubujón por días.
De tripas harán corazón.
El viento esparcirá más tizne
que en las noches de las partidas comevacas
y los incendios en las haciendas
de Cheo Font y Jaunarena Azcue.

Vuelva al campo, el que sepa arar
y sacar viandas y frutos,
porque el hambre es espada
y el alimento ayuda a sus consuelos.
Deje la cara de amargura el que vio
las llamas y el semblante puso en luto
porque no es el final.

Es el comienzo de la restauración.
Quien tiró la Vela con aliento de Gran Viento
y giró la Rueda de su energía en cada
hombre, al organizador llamó...
A Narciso Rabell ha dicho: «Bendice»,
yo te elijo, no el Gobernador Hunt.
Quien sacude y calma, es quien
dice: «
De Sión del cielo necesita tu pueblo
y la Hija de Sión nace en el Alma»

cuando preparo el parto.


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Lamento de Moncho Lira

Hay una muerte que hipnotiza, mentirosa muerte,
y no es mía y no me representa. Ebriedad es,
sopor de un limbo innecesario. Esa muerte
no es mía porque yo soy un caminante
y ningún asco, como ella, objetiva ni sicológicamente,
me detendrá en el camino.

Yo sueño con amores inmortales,
transformado voy a ser en los mundos de dioses;
en bandas de continuidad hallaré mi espíritu,
en circuitos de siquismo puro me amaron
los que vieron mis lágrimas, el desdén de un Casino,
el menosprecio de una amante querida.

La muerte que me condena no cree en mí.
¡Pues malrrayo la parta, no es Vida!
Si ella me suplanta, no es mi gusto,
si me muestra dientes blancos y acaricia
con uñas largas, será un fantasma.
Un delirio. No será la muerte mía.

Maullará como las gatas en tejados.
Observará como una araña oscuro
que hizo telar en las casonas viejas.
Ciego seré para no verlas como vaya
entre las brumas de la Estigia.

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El Caballero Don Primo

Don Víctor Martínez y Martínez,
dicen que usted no quiso al Pueblo.
¡Que fue el jefe de la Plana Mayor
de Voluntarios, Teniente Coronel,
cuando quemaban, uña y mugre
del Fiscal de Andalucía,
Juan Hernández Arvizu.

Dicen que usted es
la Espada Blanca verdadera
de la que habló don Cheo Font
cuando enojado, que es usted
quien aquí manda, no Cabrero.
Que le rimaron en décima
su componte, diciendo que se vaya
o que lo matan, ¡sí, las Partidas!
La mano negri-blanca-roja
que a Jaunarena rancheara.

Dicen que usted aquí
decide quién se educa y se manda
a Madrid, o Barcelona, a Compostela
o París, según su gusto, dicen
que con Luis G. Soler, de Barcelona,
no hay quien pueda embarcarse
al Viejo Mundo si usted
no da el permiso, si no hay nota
suya para esos buques de la ida
como el Alfonso XII
o C. López y López
o el vapor Cataluña.

Usted tiene muchas tierras.
En Pepino es casi dueño de los bosques,
pero... yo no digo que usted es malo,
sólo explique, ¿por qué deja que vengan
Castañeres de Mallorca, por qué
deja que arriben catalanes
de la cepa de Amell, los Carbonel(l)es
que tanto daño hicieron
desde Aguadilla y Lares?

Usted sabe que José Castañer
casi nos quema el Pueblo,
es hombre terco,
como muchos mallorquines
del descaro que sólo quieren
dependientes de su sangre
y al pobre criollo lo asignan
a los cerdos y los cañaverales.

Epica

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Tu corazón generoso, don Primo

Yo le vengo a preguntar,
delante de su hijo, Don Primo,
abogado, por qué aún se dice aquí,
en pueblo y campo, que usted es malo,
si usted mandó por madera de su fundo
y junto a Rabell Rivas el Pueblo reconstruye,
usted regala materiales, sí,
y nosotros regalamos el trabajo.

Usted, pues, no es tan malo como dicen
y si vamos a ver, vamos parejos...
¡Queremos al mismo Pueblo
y lo soñamos otra vez como era antes
o aún mejor, larga su calle y parques
y jardines y hospitales y su iglesia
y su plaza con glorieta
y un casino; pero sin Casa del Rey
ni Ayuntamiento ni Corte!

NOTA: Víctor Martínez Martínez, propietario español, casado con Secundina González Gómez, poseyó haciendas y comercios en San Sebastián. Fue padre del Lcdo. Victor Primo Martínez González (n. el 9 de enero de 1873). Este último, uno de los fundadores del Partido Republicano local en 1900, junto con Agustín M. Font Feliú (alias Cheo Font). Víctor Primo se separó de ese partido y se hizo unionista y, más tarde, presidió el Comité Local del Partido Liberal, casi hasta su muerte. El poema está basado en un relato sobre la generosidad de la familia Martínez-González tras llamado el Fuego de Castañer que prácticamente destruyó el poblado urbano; testimonio ofrecido en 1977 por Pablo Arvelo Latorre (n. 1883), hijo del hacendado Juan Francisco Arvelo del barrio Pozas, de San Sebastián del Pepino... Tras el Fuego, José Castañer, de una prominente familia de Lares, y casado con la pepiniana Juana Josefa Font-Feliú, huyó a Cuba abandonando a su familia, un varón y dos niñas. Juana Josefa murió al poco tiempo.


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Don Victor Primo medita sobre Pepe

A Pepe me lo encuentro cada rato.
Cuando postulo en tribunales, o voy por rumbos
de Caparra a Puerta de Tierra. Desde 1908, él siempre
se queja de lo mismo: la prisa del Aguila del Norte
y sus halcones por devorar esta presa, flaca y mustia,
que somos, pueblo moquiento, que McKinley
si no hubiese sido asesinado habría comprado,
junto a Cuba, por menos de un par de millones.

Mira al pobre Pepe, tan patriotudo y da pena,
porque, no lleva un año como jefe de la Cámara
y la Cámara no tiene presupuesto y la Ley Foraker
no sirve ante la crisis y es el Gobernador quien puede,
al fin de cuentas, joder o desjodernos.

McKinley ofreció a España la compra de la isla
(que primero fuese Cuba, dijo y, más tarde,
Puerto Rico), pero, ¿qué hicimos en lugar
de organizarnos? abandonar al que piensa y combate,
inatentos a De Hostos, aquel sabio de Río Cañas
que nos habría organizado las escuelas
y universidades, los servicios de trenes y locomotoras
y las alianzas con el mundo antillano...
[pero, ¿qué hicimos, Pepe? desde que vino
el general George Davis, o el Secretario de la Guerra Elihu Root,
con la idea que somos tontos e incompetentes para darnos
gobierno y democracia y justicia... ¿qué hicimos?....
aislarlo, desmentir, entorpecer a Hostos, el mayagüezano,
y, sobre todo, congregar a cagatintas, periodiqueros malos,
míopes, bizcos, y aplaudirlos y santificarlos;
«¿qué hicimos, Pepe, cuando el Dr. Henry Carroll,
enviado a Puerto Rico desde Washington, sugirió
el anexionismo, incorporarse a la Unión como un remiendo?»]

... dimos vuelos a Barbosa, pedimos que el hijo de un albañil
acabe de desacreditarnos, como modelo de pueblo sumiso,
pazaguato, inconsecuente que cambia de amo.
Y él se inventó la ilusión republicana
(pero al estilo gringo) y usted, desoyendo a José Negrón Sanjurjo
y Manuel Fernández Juncos, por ser ellos amigos de Muñoz el Bizco,
peleándose dentro de la Unión por pendejadas
(porque de facto son dos autonomistas en la práctica,
dos caras coloniales del independentismo imposible).
In jure.

2.

«Yo se lo dije a usted, Don Pepe»,
cuando aún le tuve respeto: «yo no sé para quién
usted trabaja, el Partido Federal representa
a los hacendados azucareros, a quienes alguna vez
llamara usted los viejos opresores, dueños de los campos;
y mírese, los Federales son anexionistas
y a las nuevas corporaciones cañeras
y propulsoras de monocultivo, como abogado defiende.
No se queje. Vaya a la oficina de los Forakers
y exija el cambio.

Con el bizco y mudo del Zar de Barraquitas,
no cuente; va a seguir tomándose de moños
y rasgándose escotes como dos señoritas.
Déjelo a él, Pepito de Diego, en Washington,
leyendo a Víctor Hugo y a Gaspar Núñez de Arce.

3.

A Pepe me lo encuentro cada rato.
Cuando de San Juan me desplazo al Pepino,
puede que, al viajar, me detenga en el Parterre aguadillano
y lo vea triste, todavía pensado que Barbosa
es una excepción a la especie porque, según anhela usted,
el pueblo no quiere asimilarse y la americanización
es condena a la identidad de la cultura patria.

«Mira, Pepe, no odie tanto al hijo del albañil»
(para quien si los hacendados azucareros
son yankees, mejor serán que el borincano),
él se fue al Norte y se hizo médico; Muñoz el Bizco
anda en lo mismo, en Nueva York o en Washington
educa al hijo; un día sí que no habrá Crisis de Presupuestos.
Saldrá el dinero de hasta debajo de las piedras
(¿acaso no sale su salario aburguesado de la defensa
de las corporaciones y de los intereses privados
de los yankees?)... hay que aspirar a la modernidad,
fíjese que es la consigna favorita de los republicanos
(incluyendo al negro que le disgusta y que a las clases altas
pone nerviosas hace berrincheos).

Cierto. Con ella anda, con los ricos y elos lo medio-esconden:
abogados, médicos, ingenieros, banqueros, pero,
en campañas electorales, lo visten bien, lo sacan a paseo
y lo nombran el Doctor y asocian su anexionismo.

Discursan todos sobre lo Racional, Moderno, Progreso
y Democracia: no en balde, la negrada en Pepino lo endiosa.
Font de todos los colores, Alers, Esteves, Beníquez,
los Pesantes, los Padró, socialistas que fueron
alzaos con las Partidas del '98.

... ¡Qué paradoja, Pepe! usted Caballero de la Raza
y de la Lengua, usted sangre de Ateneo e Hispania
y en la colonia ex-hispana, el inglés oficializado
y este 4 de julio, el pudblo grita en marchas
porque el yankee asegura

que la isla completa es un establo de rocines,
no hay salud ni higiene y, aún en esta fecha de festines,
la bóñiga de caballo se barre de los atrios eclesiales
y por las calles del recorrido, la banda escolar
frente a la plaza, que aprendan a aplaudir los niños...

«Pepe, Pepito poeta de las Pomarrosas,
escriba sobre ésto: alza en los juegos de azar
y hay que suprimir de la consciencia el evangelismo
que los protestantes va fundando.
La nueva ley de divorcio sigue el paso
a tanto masón y espiritista que han aparecido desde 1900».

Lo que le voy a decir, especialmente,
después de San Ciríaco porque hizo más pobre al pobre,
es que si ya se han suspendido impuestos y deudas
de los antiguos ricos, no se queje. No hay dinero.
Hay una crisis fiscal y el dinero para pagar servicios
hay que ir a pedírselo a los americanos,
al Gobernador. Usted es el presidente de la Cámara
de los Diputados, con las manos atadas, deje el orgullo.
Todos ellos y usted son pordioseros,
mudos y escondidos y por eso le digo:
lo miro y me da pena, tan patriota y tan a merced
del enemigo, o sabe dios de qué carajo.

03-09-2005 / Versión

Nota: Este poema es sobre la ojeriza mutua que se tenían el poeta aguadillano José de Diego, presidente de la Cámara de Delegados en 1910, y el político y abogado pepiniano, Víctor Primo Martínez González, quien recibió el título de Caballero la Orden Isabel La Católica del gobierno de España. El poema gira sobre la Crisis del Presupuesto de 1910 y las opiniones que tenía Martínez sobre Luis Muñoz Rivera (ese mismo año, Comisionado Residente en Washington), el Dr. Jorge Celso Barbosa, padre del anexionismo y fundador del Partido Republicano. De Diego y Martínez coincidían en su menosprecio político por Barbosa, aunque este Partido recibía el apoyo de los Gobernadores y de las clases ricas y profesionales, en aquella época de miseria. Martínez se gozaba en poner los dedos en las llagas de los autonomistas, anexionista y los diferendos en el seno del Partido de La Unión, donde De Diego representaba el ala independentista, crítica de las ambivalencias de Muñoz Rivera. La amistad entre De Diego y Martínez terninó tras la presunta escritura por Martínez de unas coplillas libelosas que, por poco, le cuestan el desaforo de los tribunales. En el poema hay una referencia al Partido Federal que, inicialmente, tuvo en su programa la incorporación a los EE.UU. (la estadidad) y a cómo los EE.UU., desde antes de la presidencia de William McKinley, asesinado por un anarquista, le obsedía la idea de comprar a Cuba y Puerto Rico como si fueran fincas cañeras.


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Asesinaron a Carmelo

a Carmelo Cruz, trovador revolucionario, antiespañol, anarco-campesino,
quien historió con sus décimas la irrupción del
descontento de las Partidas de Comevacas y Tiznaos
durante la Guerra Hispanoamericana del 1898

Ayer me cortaron la voz.
Cada vez que muere un campesino
de esa talla, te oigo en llanto, Pepino.
Te vas quedando sin pájaros arpados.
Golondrinas se nos mudan de tus nidos.

Lo mataron a tiros, pobre Carmelo,
y yo que nunca lo supe silenciado.
Su guitarra fue una espada
y su canto un disparo.

... pero él disparaba canciones.
El detonaba la épica y el llanto,
el desespero de la gente muerta de hambre,
el regaño para el ladrón y sus guaridas
en la historia municipal de tu pasado.

Ayer me cortaron la voz
porque supe que murió de esa manera,
aún con damas bonitas, soñando,
aún con la justicia por cobija
y el dolor del campesino por amparo.

Desde entonces, el muñoriverismo colonial
es el marasmo, los caciques subsisten.
El mismo liberalismo pendenciero
está jugando a la menor cuantía
con los americanos.

NOTA: Carmelo Cruz fue asesinado por su actividad de trovador político por un policía de apellido Graulau, en 1902, a quien llenaron de celos y encono por devaneos del señor Cruz con una señorita de la familia del policía. La etapa de pugnas entre unionistas del muñoriverismo y los republicanos es conocida en la historia puertorriqueña como las «Turbas» y se extendió de 1899 al 1906.


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Se acabó el velorio

Perdono, pero no olvido.
Odio al chota y compadezco al infeliz:
Fele Pérez, alias Jevi el Mentao (pepiniano)
Se avecindó en el Callejón de Braulio Vélez.
Sería aldeano ya, lo conocería el casco urbano.

En la extensión de la Calle El Bacalao.
aprendería las cuitas del posmodernismo,
la pose coqueta del enamorado, el prejuidicio
de los conservadores o de los que impugnan
la memoria del pasado y niegan su valor,
no se contactan con modelos arquetípicos.

Con razón Jevi mienta que el tiempo se evapora.
No lo comprenden. Eres un energúmeno.
Te comportas como el hombre primitivo.
Con licor en su garganta, se le pierden
los ojos y ejecuta los rituales
de su ancestralía, mierda ‘e puerco, Eneas,
que fue su barrio, mienta para el Mentao
la tierra idílica, donde el tiempo es puro,
no como el posmodernismo del presente.

Una diosa del pueblo él vio. Linda es
Belmontí, o monte bello para el rito regenerador
de primavera; en vano creyó ser moderno
con sus ojos del machetero primitivo,
con ese olor a cerdo que tenía en el alma.

En fin, de la hembra apetecible,
se enamoró el jibarito. Decía: «yo vi la diosa
y te juro que ellas existen todavía».
Y sin preceptos ni cautelas, gritó:
«Voy adorarla, lucharé sus amores
y mi machete llevo en el cinto».

Entró a la casa que anticipó el altar
del hombre logificante, moderno, tecnológico
capaz de rechazarlo por causa de sus mitos
de lo eterno, lo retornante y lo cíclico,
Estaba enamorado «a lo divino»
y no pudo escapar de su pasado.
Otra vez ebrio, intensamente sensitivo.

En una víspera de Reyes, entendió la gran crisis
del sujeto, no quisieron respetar sus arquetipos.
La diosa lo reprobó, los modelos metaterrenales
se derrumbaron, por fin, y él rompió los altares
a machetazo limpio. Acabó la fiesta y el milagro.

En la cárcel está Fele Pérez, Jebi el Mentao,
rompió el pesebre, el nacimiento, descabezó
los santos en la casa Belmontí. Lo aleccionaron
y en pluralidad de relatos, no totalizadores,
se entretiene contando sus anécdotas:
ya nunca más voy a enamorarme a lo divino.

22-3-2006



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Pepino en faldetas


a María Luisa Rodríguez Rabell, alias Doña Bisa, recordándola con cariño

¿Será verdad lo que Doña Bisa me dijera
aquella tarde tertuliar de la nostalgia
y el cansancio por leer, allí en su biblioteca,
su hogar, ¡ay! mi adolescencia seducida,
embelesada por sus cuentos,
¡ay, Pepino nutricio!
será cierto que el Simplicio, orador
al que se mofara grandemente en Pepino
lo autentica la persona de Juanito?

Sí, él, Cabán Rosa, voz de barricada,
voz de galope sedicioso de caballos
y casas incendiadas por inquina,
voz de rojos amaneceres libertarios...

¿Será verdad que en la revista
que imprime travesuras de aquellos dos
Rodríguez de su sangre,
epigramistas, irónicos y acerbos,
Luis Rodríguez y Pablo Emilio,
se le ofrece homenaje, se le asigna
su nombre, Don Simplicio?

... porque en faldetas está, según nos cuenta
Luis Rodríguez Cabrero, ese pobre agitador
de masas, organizador de la ira,
desfacedor de entuertos...


NOTA: Doña Bisa contaba que Pablo Emilio Rodríguez publicaba una revista en San Juan, titulada Don Simplicio, en la que Luis Rodríguez Cabrero y él publicaban versos satítricos y habiendo conocido a Juan Cabán Rosa, el más importante organizador de las Partidas Sediciosas en San Sebastián, Moca, Camuy, Añasco y Lares, se burlaban de la larga trayectoria de Juanito, como orador de barricada y portavoz de ideas de violencia social y acratismo. En una ocasión, a Pablo Emilio le fue demandado por orden de La Fortaleza que se retractara de unos versos que le fueron censurados y éste, en su lugar, delante de sus censuradores y el Gobernador, rompió la orden, por lo que huyó a Saint Thomas antes de que se dictara una orden ejecutiva de aprehensión.


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Aquel brazo sangrante



a don Andrés, hijo de Pedro J. Jaunarena y Azcue
(1859-1940), quien me expusiera el ataque sufrido
por su padre durante el
Sangriento Verano de 1898,
para mis monografías historiográficas sobre las
partidas sediciosas y campesinas en el Pueblo...


Aquel brazo, tu sangrante brazo,
Don Pedro, me sigue a todas partes.
¡Me escudriña!
¡Que brazo mensajero, ése que sangra!
Se mete en los billares de Gayá.
Se va al bembé encendido de las Juarbe.
A Lorenzo hace preguntas con señas
de los dedos, mudos gestos
de la profunda herida, mudras
de su dolor impenetrable.

Abraza, como puede, la silueta esbelta
y sensualona de María. La detiene
con la interrogante del tumbao.
Ella muele la caña con sólo el movimiento,
pero él sangra a Pueblo Nuevo con sus pasos.

¿Qué te dijo esa mano, María Sungo,
que te dijo con señas ese vasco?
le preguntan los socios de la fiesta
en desparpajo, pues dijo don Lorenzo...
¿qué donde está su cuerpo
y aquella santa hostia de los pactos?

Tu brazo, Jaunarena, en cada batey
como mogote erguido, totémico, sagrado
se levanta, pero a veces escapa
y entra a las chozas de los viejos alzados
y desperdiga el chorrillo de su sangre
(¿todavía les falta qué comer, amigos míos?)
y se va, que sea señal de mi cuerpo y los suyos,
¡ay, su mano! que aparece y desde el rabo
de una mula que te jala, compadece
el desespero de tu arrastre, maestro Lino,
pero, ¿qué hicíste tú, Guzmán,
si eres tan bueno, estudioso, caballero
como nadie? ... sabed que yo no quemaría
tus manos, como habéis hecho, Capitán Arocena,
mira mi brazo, se duele, estoy herido...

¡Ay, pobre Pueblo,
han quemado con tizones encendidos
y piedras rojas de venganza las manos a Don Lino!
tu brazo, don Pedro, está diciendo con muñones
¡basta, basta! y se va, a prisa y llorando.
Fue el brazo a despedirse, fue del codo
al bícep en su viaje, explorando.

El campanario de su Iglesia
ha repicado y el Padre Aponte espera
y se enfrenta con un rostro de antebrazo:
¿qué está pasando aquí, pregunta Aponte?
¿quién eres tú que estás sin armas?

A brazo partido vienes
por el agua de Culebrinas, separado,
¿quién eres tú que con aguas
del sereno Guajataca
como brazo del río
(del Imperio español)
vienes llorando? ... separado del flujo,
grande, inmenso, metropolíticamente renunciado.

Yo soy Pedro José, tú viejo asqueroso
y río de podredumbre,
río bastardo, apontificado;
yo soy la sangre que te quiere renovado.
¡No me toques las niñas de Maceo,
no vayas a sentar en tus rodillas
a las Cabrero, a las Sifre o las Franco.

Yo estoy dispuesto a todo
(y aún a matarte),
como brazo de mar para el destierro
te sumiría en lo profundo del abismo.
Yo me visto de lujo y alarde temerario,
hecho un brazo de mar,
brazo derecho,
con gran sostén y amor,
brazos abiertos,
y a deciros me atrevo:
¡Basta, basta!

Te he mirado cuando repica el campanario.

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Criollos en Mirabales

a mi bisabuela, Doña Dolores Prat Vda. de Alicea
(1869-1976), fallecida en Mirabales; a mi abuela,
Laura Alicea Prat, quien murió al verla despedirse...


Un día su boca quedó huérfana
de alimento, privada ya de voces.
También murió cegata y sorda
cada oreja, cada pupila
con que escuchar y ver quiso el mundo;
un día comenzó a percibir apenas
lo que quiso y se exilió en el campo.
De allí no salió nunca.

Así murió Lalita, la famosa rabiza
de una finca añeja que llamaron Los Velez.
Fue día de pocos rezos, pero con muchos perdones.
Fue un año con un cero, 1890,
delante de Don Blanco Ortiz, el viejo.
Entregó el alma y con ella, suspiros.

... pero Doña Lola tenía recuerdos a mares;
dijo que lloró en abundancia que ya a llorar
no ha vuelto, dijo que rezó tanto
que ya no cree en nada, se gastaron
sus dioses y sus rezos.

Con Lalita aprendió muchas cosas.
Se sabía, por ejemplo, el nombre
de todos los vapores,
la Transatlántica de Soler y Jaureaguizar,
se aprendió de memoria lo que había
de secreto, importante, imprescindible
en cartas, revistas y libros impresos en España.
Se acordaría de turrones, jabones perfumados,
textiles, cosas de niñas ricas para dos viejas
flacas, jíbaras, criollas, perdidas en el monte.

Un día murió Eulalia, la maestrita
que en Cidral hizo prodigios
con aquellos niños que, por miedo
a su padre, temblaban en su abrazo cariñoso;
la maestra, sin título, que Orfila
indispuso con las instituciones
por leer a los eslavos y franceses
y la Revista Blanca de gente de La M.
Lala comentaba a Salmerón y Pi Mergall,
tuvo noches de discursos y bohemia,
navidades con liberales presuntuosos.

Un día, antes de encerrarse
para no ver el mundo, se despidió
de los barrancos y los pozos,
buscó las tumbas de hermanos
ya perdidos, llevó flores, cantó
aleques de marineros de Vinarós.

Besó almanaques con ángeles y vírgenes,
se acordó del mulato con que gozó
sus mancebías; ella fue bien amada
y muy apetecida... pero también de Betances
se acordaba y de la noche de Lares
y de su ultraje; con amor
habló de sus vecinos fieles, gente de campo,
(Pedro Arocena, Pablo Luiggi, qué ironía...
un poco más de vida y tal vez los odiaría);
pero Rodrigo Font Medina la distinguía
al invocarla: ¡De una sola pieza eres, Lalita!

A Doña Lola, que fue su única cría, dijo:
Lo mejor que yo hice fue quererte,
hija mía,
yo te enseñé
sé fuerte sin esclavos, sé fuerte sin peones,
ama este campo oscuro, pero no olvides
a Cantalunya nunca, no olvides
a Nicasia, fiel a Manuel ni la barga que tenía.

No olvides a Dominga ni a Cielo
(porque sus huesitos aún lloran en el patio
su caída), reza por Edelmiro,
el suicidio no es bueno, acuérdate
de Fermín, él es valiente y estudioso,
no dejes que te golpéen los hombres
no te cases con ebrios ni ladrones.
¡No sufras en vano, hijita mía!

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Doña Dolores pateaba el atáud

a Doña Laura Alicea-Prat


¡Suerte que tienes, muchacho!
Conocí a doña Laura y ella descansa.
Tuve que cambiarla de tumba,
enterrarla sola, aunque la puse en una tumba
sin nombre... Conozco, por igual, quien se revuelca
en la fosa y quiere volver y, no es posible...
ya son puros huesos y gusanos;
pero ella, tu abuelita, descansa y se fue ya
a otro mundo. Está en el Cielo,
y la última Prat orginaria
(aún no se va); lo sé te lo aseguro...

Ambas fueron de Mirabales y estirpe catalana.
Les conozco; pero Doña Dolores
patea los huesos; habla de noche.

Hubo que enterrarla una con otra,en un principio,
porque ya el cementerio es pequeño, muchacho,
y sepulto, una osamenta sobre otra. En las cajas
pudridas, sólo hay huesos, y a doña Laura Alicea
la reclaman los Prat, a Cadafalch, los Vélez y Arvelo.
Los Hermida ligan en sepultura si junto a tus Ortices
con Latorres y Arocenas, deudos
de Guacio y Cidral...

Pero yo me equivoqué una vez y en la tumba
de Prat metí huesos de Del Río y la viejita,
madre de tu madre, no me dejó en paz por eso,
sin que antes reparara tal entuerto.

Una noche me despertó
y vine a abrir su tumba, por su ruego.
Me gritó desde la médula del calcio,
me habló en el corazón del hueso.
Quiere salir de la fosa, viajar
y ver la sílice del mar Caribe, cantar aleques,
como se hacía Cantalunya y cerciorarse si por ella
y por los suyos hay velas encendidas
y si en su estampa está La Moreneta
y Santa Eulalia, y no te asustes tú, muchacho.

Cuando doña Dolores, centenaria, patea
el ataúd, se oye clarito, se oyen sus huesos
que golpean como en tambores, se oyen
los viejos catalanes hablando sus dialectos.

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Don Narciso Rabell y los idealistas pioneros

a don Narciso Rabell Cabrero (1873-1928),
ex-Alcalde y paleontólogo del Pepino

«Esta es la historia, la que crea,
la historia de los hombres
hábiles e investigadores.
Lo demás son embelecos y pamplinas»,

dijo don Narciso.

Sus coetáneos todavía fueron rebaños,
humildes reses que vivían para el trabajo
bajo una economía de sueldos miserables;
ética del coraje, voz maldiciones
y encima, los fuegos y huracanes,
la casita de yagua, todos juntos
en dolor, con estoicos valores.

Y en las haciendas, un patrón
celoso de lo suyo, en los talleres,
la sobrevivencia, el obreraje,
hambriento y resentido,
aguantando, todos desoídos por el mundo
o, más bien, los poderosos. Cocorocos.

Pocos abuelos hubo como aquellos,
padres-colectivos del progreso:
él era uno, Rabell Cabrero,
y Aguedo Vargas Labaille,
«padre de los pobres»
y Jacinto Rodón, don Chinto,
y a ellos... había todavía
que contarlos con los dedos.

03-22-1987 / Versión

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Chilín, Getulio Echeandía y la democracia

Chilín fue juguetón, travieso,
y Cecilio, el padre, le pegó con ganas.
«Hay que ponerle vergüenza,
disciplina, infiltrarle el honor
a sus costillas»,
herirle su garganta
(aunque se ahogue y se vomite
sobre los senos oligarcas, las demandas
del nuevo siglo, el de La Muda,
la pendenga, zángana,
zopenca Democracia.

Había que ser muy duro.
«Es parte del negocio de este siglo»,
dijo Getulio, hombre exitoso,
sagaz entre su hermanerío.

Se venció el anarquismo,
sus bandoleras manos,
su lubricado fajín; está vencido.

En las guerras gana el que las puede,
con la ayuda de esa Mano Invisible,
Dios o los yankees,
dijo para que oyeran todos
y se hicieran obedientes, discretos,
mansos, pavitontos, mamacallos.

Epica

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La generación irreverente

A Marcianita Echeandía Font y Luisa Bottari Rico
Ellos no eran así.
Ni Chilín ni Marcianita
ni Luisa Bottari Rico, la jineta.

Nacieron en la generación equivocada,
víctimas de los mismos rigores.
Ninguno / ninguna heredó
el silencio, el Crátos del despojo
ni la talega pudrida que dan por karma
a mamacallos, hijos de su sangre.

Esa nostalgia de la cesta hermosa
(que las Cárites por alma te colocan)
sigue abundante, palpitada en ellos.

Ninguno / ninguna se quedó callado
/ callada / ante el hecho de que haya
que cegar a Prometeo y encadenarlo,
con cadenas que duelen todavía
llevarlas a la barca, subirlas
a las sendas de la Gloria.

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Era la mejor de todas

A Marcianita Echeandía Font (1885-1968)

Desde lo ya-sido, mi voz
se hizo rebelde, secular, protestataria,
y mi historia es la de una familia universal
(yo la llamé la Patria, el Ser-ajeno-mío).

Voy con pordioseros, perros fieles, gatos
que me velan la falda, los libros
y una fruta y un pan
y un poco de mingalo.

Los textos oficiales no dan
mi corazón descrito ni mientan
mi identidad, mis luchas, soledades.

Una razón tengo por verdad
y la arrastro por cubujones de la diáspora
y el universo ha sido, casi siempre,
indiferente; pero, no. No me lamento.

Crecí, hice cuanto me satisfizo;
me odiaron y me amaron a destiempos,
pero, ¡qué multiforme es la voluntad
y sus necesidades apremiantes,
qué misterioso el inicio de las verdades,
todas ellas, con las bellezas asociables.

¡Qué maravillosa es la paradoja
del contínuo y aún el Acaecer
sin necesidad de obrar por cuenta propia!

03-02-1987 / Versión

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Meditación de Juanito Sacramento

... Y, de hecho, la propia nada, como tal,
estaba aquí... ésa es la manera como nos acosa.
En su presencia enmudece toda pretensión
de decir que algo es: Martin Heidegger

La muerte es el bochinche más hermoso.
Casi es silencio. Juanito Sacramento
lo presiente. A La muerte propia, irreductible,
no se burla. Ninguno podrá desfigurarla
o jugar con su gozo, sujetarlo al tripeo.

Una posibilidad permanente estuvo aquí
y hoy, en el intransferible acá, dio el tumbe
y del mundo de utensilios, lo tuyo,
nada quiere. Nada le basta.

Todo es tusa, bazofia, lodo.
Vales para el suspenso,
La Nada impera.

Un ser para sí es quien invita
a la existencia auténtica al varón de Jauja,
a las hembras entre ropas tendidas, un ser les habla.
Un ser cuya presencia se da en lo deso