Sunday, January 25, 2015

ELLA SE FUE DE COMPRAS

ELLA SE FUE DE COMPRAS



Con viajes al Pueblo, a pasito lento 
de camino, porque a pie, en mi caso, 
me cansaré fatigado como ella,
Mas ahi vamos.
Depende nuestro invierno de cuando vayamos
bajo el Sol tropicaloso y ardiente...

Y Mamá, dulce Abeja, hembra de estrella
que se vuelve avellana, ardillita traviesa,
juguetona, hoy silba, brinca como mosquita loca
de pared a pared, y en cada flor de la casa
deja sus vuelos de mariposa. 

Y, como un ruiseñor o sépase qué avecilla, 
tiene una canción en labios,
una melodía sin letra, pero sonora,
obsesivamente contagiosa y agradable como miel.

Lo sé. Es que como ayer también 
visitara a los enfermos, a los tristes, 
a gente a quien compró alguna cosa cosilla
para que menos soledad haya en invierno,

Ella es la que mira lo uno y lo otro, pensando en ellos
y se traerá lo que necesitan, a plazos, 
en lay-away, a fiado. Sabe ya lo que anhelan.

2.

Vine cargado de paquetes, yo tan sudoso
que hoy casi ni me levanto; pero, ella quedó dura,
cantarina, resistente, madrugó silbando,
silbando, silbando, silbando.

Y esto durará meses y meses; posiblemente,
antes que el invierno llegue, me dirá lo mismo:
«Esta vez iremos el campo. Hay que visitar 
a la Abuela, a nuestras dos abuelitas,
a Cidral, a Mirabales, a El Guacio,
a ver los viejos Alicea,
los Prat, los Arce, los Luiggi,
los Brignoni, los Vélez,
los Ortices y Arocena, y «claro, hijito,
tus animalitos, y la nena que te gusta
de tu escuela, a quien escribes
en secreto, tu prima de ojos azules
sí, la de versos que escondes 
para quien vive en El Guacio». 

CARLOS LOPEZ DZUR

LAS ZONAS DEL CARACTER, ps. 99-104

Saturday, January 10, 2015

D

Reseña del libro LAS OSCURAS SENDAS DEL ESCORPION

Reseña del libro 

LAS OSCURAS SENDAS DEL ESCORPION

[Charleston, SC, Nov, 2014, 130 ps.] de Carlos López Dzur


La colección de cuentos Las oscuras sendas del escorpión consta de diecinueve relatos. Entre estos incluye siete asociados a San Sebastián del Pepino, a situaciones y personajes, que son parte del elucidario anecdótico del pueblo. Del espacio social y geográfico internacional, hay cuentos que son estampas de la vida cotidiana en la frontera mexicoamericana. 

El libro abre con «Como sin nada hubiese ocurrido». Cuenta que durante el episodio de una detención vehicular por un patrullero de caminos se interviene a tres sospechosos por presunto manejo en estado de embriaguez y la condición legal indocumentada. 

El policía interventor muestra el deseo de engañar, humillar, mal servir y aún violar a una adolescente, ebria e indefensa, que es parte del trío. Aún siendo testigos de la violación de la jovencita y los procedimientos tan poco éticos del patrullero,las víctimas se dejan chantajear y el patrullero omite los delitos propios y ajenos, en un ejercicio de franca y apresurada chapucería e incompetencia.

Los personajes, permeados por falsa consciencia, justifican sus conductas y razonamientos racionalísticos que conducen a violaciones a derechos civiles y abuso de autoridad. En el cuento «La marca de La Flaquita», Miguel, el personaje adúltero, administrador de un negocio, tiene la complicidad de las empleadas y la del dueño para explotar sexualmente a todas. En la sórdida psiquis de Miguek, la mujer es reducida a ganado que se 'marca'. La metáfora de res / rebaño / entraña la sexualidad que transgrede y burla  honor y empatía

Con estos cuentoa, nos damos cuenta del valor denunciativo de literatura que López Dzur elabora en el libro y cómo su observación como autor se enfoca en las lacras del cinismo, la cobardía de las víctimas y los malos funcionarios. Esto se da con ejemplo más claro en el quinto cuento, «Más vale maña que fuerza». El cinismo es tema que se desarrolla alrededor de los cuentos de «Kim Cli Clin», «Codo e ignorador» y «La marca de La Flaquita».

Algunos de los cuentos dan una mirada más sensible a sus compueblanos. Lo hace ante Luis Ríos Flores, víctima de una ola de homofobia en 1949, por su presunta homosexualidad. De esta serie de siete cuentos sobre Pepino, los más destacados son los que dedicara a los poetas Ramon María Torres (alias «Moncho Lira», 1867-1903), cuando dialogara con su consejero espiritual el Dr. Quintín O. Perdomo, o el que dedicara al poeta Herminio Méndez Perez (1876-1964) cuando evocara detalles sobre el origen y las expectativas de su romance con la damita Camelia Santoni. 

López Dzur evoca en sus cuentos a José Luis R. Cancio Cores, fallecido, y tiempos en fue defensor legal de Corretjer. En el cuento sobre Lolo Puya, el delincuente, y Polo Adames, es perceptible una búsqueda y rescate de justicia en pese al caos de sus vidasw que se han empañado en la confusión de valores y el curso de los delitos.

El cuento con que cierra el libro, «Caido en la Hybris / Desmesura» es una evocación del valiente puertorriqueño, Mariano Abril y Ostaló. Hay una interesante reflexión sobre el colonialismo y el sendero de los escarabajos que parecen señalar hacia el por qué López tituló el libro Las oscuras sendas de los escorpión. En dicho relato, la madre en lecho de enfermedad escucha que Mariano le dice: «Para yo despedirme en paz de la vida, déjame antes qure venga la bola de estiércol a arrastrarne al abismo, decirte que ninguno de los escorpiones que odio y me dará muerte será Canovas ni Romero Robleddo, coléopteros de la Liga Nacional alfonsina».

Ante esos hombres-escorpiones, es la madre quien observará: «El escarabajo representa la vida... y la fertilidad... Marianito, ya yo ví. Esquivé mucha mierda en movimiento y estoy lista para la última rodada que la vida me tire...Cuando la bola de nuestras vidas se detenga, la muerte sólo significará que se dejar de comer la mierda en movimiento».

Esta es una lección que Marianito asimila: «Atena escupe sobre la tierra donde los escorpiones se esconden... La bola de mierda es el absolutismo». SEQUOYAH

Sunday, December 21, 2014

DEL DESTELLO INDIGENA AL JIBARO DE ANCESTRO AFRICANO

EL DESTELLO INDIGENA: La crónica y el arte sirven a la divulgación, pero hacen muy flaco servicio si no se refleja empatía. Sabemos que Gonzalo Fernández de Oviedo, quien escribió sobre el indígena taíno, el cacique Urayoán, la muerte de Diego Saucedo, causas y principios de la guerra contra Agüeybana  y otros episodios en la isla, tuvo una visión negativa del indio y una prejuiciada concepción europeísta del heroísmo que lo desbocaría por caminos de moralismo y ficción. González de Oviedo (1478-1557) se siente superior a sus observados y no puede ser justo de ese modo. 

Más condescendiente fue el andaluz Juan de Castallanos (1522-1607). Es un soldado, cazafortuna, poeta y, acabó como sacerdote. Sus Elegías de Varones Ilustres de Indias (1589) aquilataba a gentes, delinear cuadros heroicos en medio de los cuales, se  insertaron indígenas y tipos populares que determinaron patrias y próceres. Castellanos es uno que crea situaciones y personajes, como en la Elegía VI, donde resalta un perfil heroico de Agüeybana. El hace, en ficción poética, lo más parecido al héroe agónico, mas no siempre exitoso.

Tres estudiosos de la jibaridad (como han sido Juan J. Berríos Concepción, la Dra. Libia M. González López y el mismo Mario Cancel Sepulveda) coinciden en que este concepto fue construido a base de una «concepción original léxica de jíbaro desde su probable génesis dentro del marco histórico del Puerto Rico del siglo XVIII, su plasmación literaria en el siglo XIX, su idealización simbólica hasta servir de paradigma de la puertorriqueñidad en el siglo XX». Desde esas tres bases, sin embargo, «este símbolo de identidad (es) uno perecedero, una especie en peligro de extinción entre los símbolos de identidad puertorriqueña». Aún cuando se defendía la jibaridad desde un nivel ideal, no despreciativo, se manejaron aún ciertos escrúpulos. 

PARA LA INVESTIGACION DEL JIBARO QUE DESTELLA: El jíbaro indígena mezcla bien con el blanco; el taíno lo dota de hábitos montaraces y cerriles. El  criollo blanco de su preferencia por las montañas, campo adentro. Se excluye el negro de las costas del crisol racial.  De todos modos, la palabra jíbaro apareció escrita por vez primera en el Diario económico de Puerto Rico, 17 de junio de 1814, pero lo que le fue dando su contenido y atributos son las Coplas del jíbaro, o las décimas en lengua jíbara de Miguel Cabrera publicadas en La Gaceta en 1820.

Ya, a partir de los Aguinaldos, la mención en documentos oficiales y la publicación del libro El Gibaro del Dr. Alonso, se comienza a designar con el término al campesino puertorriqueño por primera vez se aplica á los campesinos de Puerto Rico en documentos oficiales del siglo XVIII.” [Enrique A. Laguerre y Esther M. Melón, El jíbaro de Puerto Rico: símbolo y figura, (Sahron, Conn.: Troutman Press, 1968].

Tardará mucho más que los referidos periodos de formación para problematizar en torno a lo que el jíbaro fue como primera imagen icónica del puertorriqueño y de su folclor. La identidad que se observa, hoy por hoy, en nuestra gente cambia; pero cada proceso formativo y asumido contribuye a la inauguración de un preguntar crítico y a la meditación esencial y existencial sobre nuestro Ser-Ahí, y el hallarse intramundano. 

La actitud crítica entre los observantes, la que se da a nivel popular, la inicia Fray Damián López de Haro (1581-1648), toledano que ocupara la Sede Episcopal de San Juan, y cuyos escritos anticiparon la prosa costumbrista en Puerto Rico y la prosigue de modo más enriquecedor don Diego de Torres Vargas (1615-1670), quien refutaría al primero. Mientras con Fray Damián poco faltara para que hiciera pasar al jíbaro en formación como un estúpido,  con Torres Vargas se informaría con vena empática: 

«Las mujeres son las más hermosas de todas las Indias, honestas y virtuosas y muy trabajadoras y de tan lindo juicio que los Gobernadores Don Enrique  y don Iñigo, decía, que todos los hombres prudentes se habían de venir a casar a Puerto Rico y era su ordinario decir 'para casarse, en Puerto Rico'. Los naturales son generalmente de grande estatura, que sólo un linaje hay que la tenga pequeña, de vivos ingenios y fuera de la patria muy activos y de valor».

PARA LA INVESTIGACION DEL HEROE NEGRO, O JIBARO EL IGNORADO:  Juan J. Berríos Concepción se pregunta: «La evolución de la imagen del jíbaro puertorriqueño, imagen patriarcal, como símbolo de identidad nacional, ha sido una que tuvo su punto máximo de expresión en el siglo XX en Puerto Rico»; no obstante, el negro fue excluído de tal jibaridad etnocentrista e hispanófila. Entonces,  más fundamental es la interrogante de Cancel que ya incluye el ahí-geográfico del 'hallarse' (ruralismo de la montana vs. la costa), lo mismo mismo que indagará sobre la negación de lo negro:

 «Lo que me parece interesante de todo este juego es la relación que se pueda establecer entre el  interior y los bosques, con la animalización que implica el retorno a la barbarie que se sintetiza en la concepción de lo jíbaro. Recuerden que el interior montañoso central, seguía inexplorado a fines del siglo 16, hecho por el cual el mismo estaba marcado por el misterio. La pregunta es ¿cómo se convirtió un insulto en el signo respetable de la Identidad Nacional puertorriqueño?»

De aquí la importancia que daré a un despertar de orgullo y presencia del liderazgo afrodescendiente en San Sebastián en el contexto de lo pueblerino. Destaco las figuras de Don Ramón Padró Quiles y su hermano, José y, para ser aún más justos, incluyamos a la esposa de Don Ramón, la famosa Miss Correa, a quien  el compueblano Joaquín Torres Feliciano, en carta personal del 21 de diciembre del 2014, describe como «la eterna maestra del primer grado, desde los años 40'. De ella, su hija Güin, aprendió mucho más de lo aprendido en la Universidad de Puerto Rico sobre educación elemental. Esta fue la familia que mejor supo lidiar con el racismp criollo del Pepino popoff, incluyendo los demás prietos y prietas que vivían en la negación del 'negreo' y 'estirándose la pasa' con pinzas planas de metal y enroladas en los beauty parlors iniciales de los 40's y todos los 50', según Güin (María Luisa Padró Correa) me  decía... La mamá se llamaba Luisa Correa. Ramoncito, hijo de María Luisa y nieto de Mrs. Correa, se casó con  una de las hijas de la última resaca del célebre Polo Castro, una que fue hermana de padre y madre de Manoli Castro».

Entre los aportes de Don Ramón está una Historia del Pepino. Este es un detalle interesante que Torres Feliciano ofrece en su carta: «El libro que publicó don Cheo [José Padró Quiles, el ex-Representante por el Distrito San Sebastián-Moca en 1938: Historia de mi pueblo, 1950] lo escribió desde el principio hasta su fallecimiento Don Ramón. No fue Don Cheo. Sin embargo, cuando la muerte agarró a Don Mon, el libro iba por la mitad. Entonces, el pobre Don Cheo no sabía que hacer, pues no tenía esa destreza y se afligió; pero un mes luego, Nito Cortés [ex-Alcalde del periodo de 1940 a 1944]  le dijo: 'Sígalo usted, Don Cheo, y si no puede terminarlo, en confianza, yo le ayudo'... El asunto fue que Don Cheo le dio seguimiento sin más ayuda. Y si ves el libro, notarás la diferencia entre lo escritor por uno y lo escrito por Don Cheo... Toda esta información me la ofrecía Güin, la hija de Don Mon, en conversaciones telefónicas antes de su fallecimiento, a principios de los 80s, si bien me acuerdo». 

La educación y valores transmitidos por Don Mon a su única hija,quien también fue maestra de educación elemental del 5to y 6/to grado en la Escuela Whittier y luego en la Ramón María  fue descrita como «magnífica y muy profesional. María Luisa Correa (...) conocía la esencia de los niños y los efectos de la enseñanza, igual que el aprendizaje». Agrega Torres Feliciano en la semblanza que brinda:  

«Mrs. Padró fue la esposa de Suau Valle, oriundo de Mayagüez, blanco, colorao, casado con la prieta más dulce y jocosa del Pepino. Suau era un mecánico muy profesional en cosas de motores y electricidad automovilística que lo veníaan a buscar de muchos pueblos de la isla».

Finalmente, Torres Feliciano alude al alto sentido de compasión que distinguiera a Don Ramón y lo clave que fue en la vida de Narciso Rabell. «Llegó a ser el más allegado 'paño de lágrimas de Don Narciso durante su enfermedad y agonía, encamado, y a la hora de su muerte».


* TODO TIPO PUEBLERINO MERECE UN HOMENAJE 
           
Hagamos un homenaje a Don Ramón Padró Quiles por ser uno de los Tipos Popularesolvidados. Junto a José Tirado Cordovés, creó el primer centro recreativo obrero, en nuestro pueblo: «La Alianza Obrera» en 1902 y, más tarde, «Amantes del Progreso» (1904). Fue asambleísta municipal entre 1920 al 1924. Secretario del Comité Local del Partido Reformista en 1948. Cultivó la novela corta, el cuento y la poesía. Escribió una crítica contra la esclavitud y el colonialismo; reaccionó a la imposición del inglés como idioma de enseñanza en las escuelas elementales. El poema alude al Terremoto del 18 de octubre 1918 y los daños producidos en la Escuela Whitter, la primera construida bajo la administración estadounidense en 1903.
            «La Jardinera» alude al trabajo literario de Padró Quiles. Un jardín, si, pero de ideas. Cheo está aliado a su hermano, José, ex-representante a la Cámara, en el propósito. Don Andrés Méndez Liciaga admiraba a ambos. Un ejemplo de afinidad sin egoísmos de clase y sin distingos de raza.

            RAMON PADRO QUILES: Aunque tendremos oportunidad de pormenorizar en torno a los distintos tipos populares, en este hay una cualidad valorable en cualquier tipo popular. Los tipos de esta categoría se enaltecen como permanentes invocadores de progreso,defensores de su gente y poseedores del temple conductor por caminos de honradez y fidelidad.
            No es necesariamente Odiseo, el héroe griego, al que tomo de modelo. 
       Mejor habló de Don Ramón Padró, virtuoso por tener todas las dotes que bien aplicarían por igual a su hermano José.

               Era un invocador del progreso
               Multiforme sabiduría del Polytropos.
               Del lugar del negro en las escenas luminosas.
               Del lugar del pobre en el cénit del Alba.
               Era el pregonero de la Alianza.
               Un buscador del Hallazgo Afortunado
               y al Pepino, le dijo Hermano herrero
               como quien dice: hermaion 
               y a todos puso la herradura
               que no hiere, alas en las sandalias.
               Estuvimos en inframundos miserables
               esclavos, casi difuntos de la Hispania,
               cadáveres ultramarinos de una colonia
               en riesgo de entrar en otra nueva
               y el nació, hijo de Laureano,
               con don de psicopompo, 
               Nació, así como Cheo, con  la virtud
                de guiar ciegos o muertos,
               con afán de ayudar a ver caminos
               e ir con vida por ellos.

               Por eso van a verlo los descamisados,
               los de pies rotos, espinados,
               hijos de los cañaverales.
               quienes apenas tienen el fuego de la hornilla
               y están hambrientos y perdidos
               como Odiseo en la isla de Calipso.

               Y él sabe que Calipso es Borinquén,
               tierra de los jibaritos, tierra que necesita
               de él que en La Jardinera de su sabiduría
               tiene ingenio de artesano y civismo pulcro
cuando demonios de negación asoman
y el botín quieren para sí.

Estos sí que son quienes roban
sin ninguna perspicacia; dejan a un pueblo
pobre, clamando, desposeso.

               2.

A Don Ramón, negro bendito,
en el Comité de la Unión, allá por el '14,
lo reconoce el gremio zapatero:
Laureano, Cheo, dueños de gallos
y pescadores de tortuga, no son
quienes esconden de veras monederos.
Son honrados.

En cambio, si llevan
en el morral un pétaso o sombrero
y una vara de heraldo.

En el centro de la Plaza Baldorioty
o en el foro de «La Alianza Obrera»,
es cuando dicen: Todo boricua
que sea como Odiseo
y adquiera en la colonia, voluntad
contra el hechizo
que no liberala consciencia del olvido.
La poción que Circe dio a beber
no produjo cansacio, sed 
por retener lo extraño ante el sí mismo,
vivirse entre dos mundos, pero ausente
de la autoctonía / las querencias /
la fiel Penélope, y el Pueblo mío,
la familia.

               3.

Pero: el Pepino sabe y él más que otros,
él, zapatero, secretario de la Unión
y militante despierto cuando el obreraje duerme
el tiempo muerto de zafra es angustia
y, entre vacadas se esconde
quien más tiene, sean Echeandías
Rodones, Caballeros u Oronoces,
cabreros todos, de piel blanca
y astutos pensamientos…
un Odiseo autodidacta,
espía nocturno, observa
como un guardián a las puertas
y a la patria la estudia sin miedo
y lo invoca a adquirir una mente liberada.
Este es Don Ramón acerca y lo persuade.

               4.

Veo que no tiembla.
Luz lo sostiene porque invoca el progreso,
el lugar del negro en escenas luminosas,
el lugar del pobre en el cénit del Alba.

Es pregonero de la Alianza.
Un buscador del Hallazgo Afortunado
Es el Hermano que, desde la Asamblea municipal
del año 20, conjura al Terremoto
que nos condujo al miedo.
¿Qué tiene este Mon Padró?: preguntan
sus vecinos, porque saben que está
llamando a casa, proponiendo el camino
y se ha juntado, con Cheo y Liborio, José Vélez,
Juan Abad, con Gabriel Pumarejo y Antonio Nuñez,
con ellos va y son iconoclastas y temidos.
Examinan la noción de socialismo
y de lucha clases…

En la secuela colonial, la Itaca criolla
del Cimiento, van al hallazgo afortunado
de la patria. Las brujas están por maridaje,
y pretendientes ladrones, graduados
invasores, «Nosotros, a casa
ahora que el Alma se cree Viuda
pero seguimos vivos».

[Del libro Épica de San Sebastián del Pepino,
Ed. 2013]


LOS GIGANTES A VENCER: Ahora, rehuyéndose con el principio heroico la oposicion social de lo racional vs. lo irracional, en afán de superar blas «oscuras fuerzas tendenciales latentes en un mundo de misterio» y sacar de ese tejido luz, hebras de Ariadna,  evítese ser  las víctimas, Se trata de vencer a  La bruja Circe, en cuanto simboliza las fuerzas del encubrimiento y la nivelación, características del mundo público, que amenazan y socaban la conducta, 

Circe obstaculiza la lealtad, el regreso a lo propio y al hallazgo afortunado de la patria comu sucede en el poema citado y en la épica de Homero. Por su estrecha amistad con el ex-Alcalde Rabell Cabrero, Don Ramón fue capaz de discernir y compartir historias tomadas de la literatura clásica y para ésto aprovecharía su acceso a la biblioteca privada de Rabell. Hay un sentido heroico en las visiones de participación cívica común a ambos.

            En esta encrucijada, el ideal de aceptación social / la alianza bienhechora y regreso a las raíces se mata o se deteriora. El hombre fracasado deja de existir y causar estupor y repudio cuando hay empatía. La empatía puede más que lo 'se dice' demagógicamente. Ellos si creyeron en un Teseo espiritual al solidarizarse y abrazar a los desclasados.

* La perspectiva SE DICE QUE desautoriza al ser anhelante hasta convertirlo en un DON NADIE / esto es, un 'quién' impersonal, el “se” o el uno [das Man], que si nació pobre será aún más desgraciado. Un loco. No obstante, todos los tipos pueblerinos son seres anhelantes que no quieren ser ignorados en el mundo público y más importante, en el mundo del poder-ser-si-mismo. Lo arduo en esta prueba es probar la calificación. O eres unn héroe con todo lo agónico de la ljucha o te entregas a Circe, sin batalla.  Todos anhelamos encarnar lo heroico, pero no  todos están aptos a cuajar lo mejor / ser el héroe. 

Teseo se prueba. Este arquetipo es lo esencial / y tiene requisitos. De los que un hombre de los quilates de Ramón Padró Quiles visualizaría esto son algunos. En el poema que yo le dedicara transluce de su ideario:
         
* Ser compasivo
* Tener ingenio de artesano y civismo pulcro
* Doña María Luisa Rodiguez Rabell (Doña Bisa) y Don Chucho Rabell, hijo del ex-Alcalde, recordaron las ofrendas y regalos que, por amor a los pobres, Ramón Padró recaudaba en una tienda que tenía en los bajos de la residencia de Hernán Sagardía. 
* Una memoria histórica: «adquiera en la colonia, voluntad contra el hechizo que no libera la consciencia del olvido».
* «Adquirir una mente liberada» que invoque pogreso y sabiduría.
* Ir en pos de un Hallazgo Afortumado  / la puerta de la patria / tener afán dirigente, «guiar ciegos o muertos», a ver ver caminos e identificar a demonios o peligros cuando asoman como demonios de negación y todo beneficio lo quieren para sí, «dejan a un pueblo pobre, clamando, desposeso». Martin Heidegger llama a esta coyuntura un «hallarse acordado» («gestimmtes»), familiarizado o abierto del Soluto.
* Identificar los Cimientos, el proceso dialéctico de su quehacer, comprenden la lucha de clases y por eso superan los miedos.

            Este es el por qué las comunidades, en la medida que desarolla su memoria histórica, se observa una secuencia amorosa de sus héroes y características identitarias que siempre han de admirarse. Los héroes se respetan  por guías servidas y porque compadecen a los caídos en su esfuerzo por vivir y luchar. En algunas instancias, mientan los aspectos de realidad de una etapa en que el hombre negro, como el aborigen en los albores del coloniaje, padeciera, etapas de rechazo y humillaciones inmerecidas.


 DE LA PRIMERA MIRADA:  El hallarse acordado en la memoria de un pueblo apuntar a lo toponímico, enfoca la primera mirada al paisaje. Recordemos la cascada donde murió el soldado Collazo murió o una etapa donde los pobladores pioneros de lo que hoy es el Pueblo bautizaban lugares con vocablos taínos (por su etimología: Cibao, Guajateca, Bahomamey, Yaciloa, etc.), el hito se pretende una remembranza afectiva con lo taíno.
            ¿Cuán remota es la leyenda de Collazo, como para la perpe-tuación una memoria, relacionándola al chorro o cascada de ese nombre en el paisaje natural e insertar en el presente una empatía? Si no es leyenda de un soldado, que estaría obsesionado con la noción de algún indio enemigo, será cierto que Collazo se accidentó por causa de la irrupción de un cerdo salvaje en su camino lluvioso?
            El indígena, el corsario y el negro, son otros elementos  inspiradores al desafío de dar empatía a la protohistoria del luto, el disturbio y el miedo en la vida nacional. Sin embargo, en la ocupación cotidiana, en torno a estas gentes, se adquirió consciencia histórica. La leyenda de Collazo. Esta ha quedado como símbolo.
            Con la leyenda de Collazo, la historia de una persecución trágica, muere o se accidenta el perseguidor peninsular del indígena. En este episodio el olvido colectivo es sintomático. Es una reacomodación colectiva a fin de avanzar-resolviéndose. La leyenda se torna en catharsis. Sólo un abrirse o accesarse a esa consciencia, no el fluir del tiempo per se, tranformaría el mundo material y llevaría a una fase superior de desarrollo cultural y espiritual.
    La preferencia por vocablos que sean útiles por su alusividad es transhistórica, porque no es un trato exclusivamente ubicado en el hallarse perceptivo. Es un avenirse en el detenerse «junto-a» que procura el solver profundo y tranquilo: «zu kommen lassen». Y, de hecho, en la experiencia, además del detenerse junto al paisaje, está el detenerse junto a la mujer taina, al indio vulnerable y pobre..
            Tarde o no, el homenaje es bienvenido. No hay una fecha particular que, por definición, sea más apropiada que otra para insertar o engramar un mito o rescatar una esencia por medio de un vocablo y, con la designación y el nombrar, dar referencia y señal de que hubo o hay un proceso con el cual se tiene un pendiente, una irresuelta relación. Basta que sea el día en que se comprenda la deuda, o la empresa ontológica. Con el solver profundo del detenerse han surgido instituciones. Del trato con el indígena, provino una de las más bellas: el gaitiao.  Compartir nombres.
            A veces se me ocurre que la costumbre pepiniano de no dejar a casi ninguna persona que inspira alguna simpatía sin su apodo es una manera de marcar esa amistad que personalizsa al Don Nadie para rehumanizarlo.

            EL HEROE CONTRA «DON NADIE»: No obstante, hay la opinión a la que se aferra el loco cuando es querido. Dice que es el tipo más indicado para taladrar en el misterio porque la auténtica realidad es irracional y cuanto más irracional, más apto es él. En el loco desaparece la oposición corazón / cerebro, fe / razón, sentimiento / entendimiento. Y si de veras es un loco / o ese excéntrico / que anhela «ser-sí-mismo» en lo cotidiano, él y nadie más que él, será el héroe contra el DON NADIE / o quien lo desafia.
            Don Nadie es la fuerza humana / coactiva / del mundo público que demanda del subordinado que no asuma responsabilidad, ya que «todos y nadie somos responsables del por qué las cosas se hacen como se hacen». El héroe va locamente contra la corriente. El héroe es parte del ser humano más hambrienta de ser y sedienta de luz o de soluto. 

El filósofo Martin Heidegger utiliza la metáfora de Apertura, o hacer cabida / en un abrirse a lo que destella. Hay personas (Da-Sein, que en su ser-ahí) se abren a ideas y recuerdos, a experiencias. A más apertura más liberad. La libertad es la salud espiritual de los héroes.
            Heidegger diría que la locura, en el modo cotidiano de ser es la tendencia a esquivar la onticidad, la coseidad, la factualidad de lo meramente manifiesto;  los locos apasionados / no los meros dementes / desubicados sociopáticos / se deyectan para enriquecer sus vidas  y sus vivencias profundas pueden ser el resultado de los modos existenciarios de la aversión, la revuelta y desvío. 
            La sociedad tiene mirada objetora y conservadora. Quiere nivelación, juicio trivializador, ausencia de misterio. Se burla del loco y el héroe, lo descree y se ríe de él para que sea como la masa que obedece a una mecanicidad. Lo convoca a ser uno más del montón. Es por lo que «El uno / Don Nadie» / está en todas partes, pero de tal manera que se ha escabullido de allí donde la existencia urge a tomar una decisión.

            FOLCLOR Y VULGARIZACION: Ver.

DEL DESTELLO INDIGENA AL DESTELLO DE LA AFRO-ANCESTRAL

EL DESTELLO INDIGENA: La crónica y el arte sirven a la divulgación, pero hacen muy flaco servicio si no se refleja empatía. Sabemos que Gonzalo Fernández de Oviedo, quien escribió sobre el indígena taíno, el cacique Urayoán, la muerte de Diego Saucedo, causas y principios de la guerra contra Agüeybana  y otros episodios en la isla, tuvo una visión negativa del indio y una prejuiciada concepción europeísta del heroísmo que lo desboca por caminos de moralismo y ficción. González de Oviedo (1478-1557) se siente superior a sus observados y no puede ser justo de ese modo. 

Más condescendiente fue el andaluz Juan de Castallanos (1522-1607). Es un soldado, cazafortuna, poeta y, fin almente, sacerdote que con susElegías de Varones Ilustres de Indias (1589) busca aquilatar gentes, delinear cuadros heroicos en medio de los cuales insertar indígenas y esos tipos populares que determinan patrias y próceres. Es Castellanos uno que crea situaciones y personajes, como en la Elegía VI, donde resalta un perfil de Agüeybana. El hace, en ficción poética, lo más parecido a un héroe agónico.

Tres estudiosos de la jibaridad (como han sido Juan J. Berríos Concepción, la Dra. Libia M. González López y el mismo Mario Cancel Sepulveda) coinciden en que este concepto fue construido a base de «la concepción original léxica de jíbaro desde su probable génesis dentro del marco histórico del Puerto Rico del siglo XVIII, su plasmación literaria en el siglo XIX, su idealización simbólica hasta servir de paradigma de la puertorriqueñidad en el siglo XX». Desde esas tres bases, sin embargo, «este símbolo de identidad (es) uno perecedero, una especie en peligro de extinción entre los símbolos de identidad puertorriqueña». Cuando se defendía la jibaridad desde un nivel ideal, no despreciativo, se manejaba aún ciertos escrúpulos. 

PARA LA INVESTIGACION DEL JIBARO QUE DESTELLA: El jíbaro indígena mezcla bien con el blanco; el taíno lo dota de hábitos montaraces y cerriles. El  criollo blanco de su preferencia por las montañas, campo adentro. Se excluye el negro de las costas del crisol racial.  De todos modos, la palabra jíbaro apareció escrita por vez primera en el Diario económico de Puerto Rico, 17 de junio de 1814, pero lo que le fue dando su contenido y atributos son las Coplas del jíbaro, o las décimas en lengua jíbara de Miguel Cabrera publicadas en La Gaceta en 1820.

Ya, a partir de los Aguinaldos, la mención en documentos oficiales y la publicación del libro El Gibaro del Dr. Alonso, se comienza a designar con el término al cmpesino puertorriqueño por primera vez se aplica á los campesinos de Puerto Rico en documentos oficiales del siglo XVIII.” [Enrique A. Laguerre y Esther M. Melón, El jíbaro de Puerto Rico: símbolo y figura, (Sahron, Conn.: TroutmanPress, 1968].

Tardará mucho más que los referidos periodos de formación para problematizar en torno a lo que el jíbaro fue como primera imagen icónica del puertorriqueño y de su folclor. La identidad que se observa, hoy por hoy, en nuestra gente cambia; pero cada proceso formativo y asumido contribuye a la inauguración de un preguntar crítico y a la meditación esencial y existencial sobre nuestro Ser-Ahí, y el hallarse intramundano. 

La actitud crítica entre los observantes, la que se da a nivel popular, la inicia Fray Damián López de Haro (1581-1648), toledano que ocupara la Sede Episcopal de San Juan, y cuyos escritos anticiparon la prosa costumbrista en Puerto Rico y la prosigue de modo más enriquecedor don Diego de Torres Vargas (1615-1670), quien refutaría al primero. Mientras con Fray Damián poco faltara para que hiciera pasar al jíbaro en formación como un estúpido,  con Torres Vargas se informaría con vena empática: 

«Las mujeres son las más hermosas de todas las Indias, honestas y virtuosas y muy trabajadoras y de tan lindo juicio que los Gobernadores Don Enrique  y don Iñigo, decía, que todos los hombres prudentes se habían de venir a casar a Puerto Rico y era su ordinario decir 'para casarse, en Puerto Rico'. Los naturales son generalmente de grande estatura, que sólo un linaje hay que la tenga pequeña, de vivos ingenios y fuera de la patria muy activos y de valor».

PARA LA INVESTIGACION DEL HEROE NEGRO, O JIBARO EL IGNORADO:  
Juan J. Berríos Concepción se pregunta: «La evolución de la imagen del jíbaro puertorriqueño, imagen patriarcal, como símbolo de identidad nacional, ha sido una que tuvo su punto máximo de expresión en el siglo XX en Puerto Rico»'; no obstante, el negro fue excluído de tal jibaridad etnocentrista e hispanófila. Entonces,  más fundamental es la interrogante de Cancel que ya incluye el ahí-geográfico del 'hallarse' (ruralismo de la montana vs. la costa), lo mismo mismo que indagará sobre la negación de lo negro:

 «Lo que me parece interesante de todo este juego es la relación que se pueda establecer entre el  interior y los bosques, con la animalización que implica el retorno a la barbarie que se sintetiza en la concepción de lo jíbaro. Recuerden que el interior montañoso central, seguía inexplorado a fines del siglo 16, hecho por el cual el mismo estaba marcado por el misterio. La pregunta es ¿cómo se convirtió un insulto en el signo respetable de la Identidad Nacional puertorriqueño?»

De aquí la importancia que daré a un despertar de orgullo y presencia del liderazgo afrodescendiente en San Sebastián en el contexto de lo pueblerino. Destaco las figuras de Don Ramón Padró Quiles y su hermano, José y, para ser aún más justos, incluyamos a la esposa de Don Ramón, la famosa Miss Correa, a quien  el compueblano Joaquín Torres Feliciano, en carta personal del 21 de diciembre del 2014, describe como «la eterna maestra del primer grado, desde los años 40'. De ella, su hija Güin, aprendió mucho más de lo aprendido en la Universidad de Puerto Rico sobre educación elemental. Esta fue la familia que mejor supo lidiar con el racismp criollo del Pepino popoff,incluyendo los demás prietos y prietas que vivían en la negación del 'negreo' y 'estirándose la pasa' con pinzas planas de metal y enroladas en los beauty parlors iniciales de los 40's y todos los 50', según Güin (María Luisa Padró Correa) me  decía... La mamá se llamaba Luisa Correa. Ramoncito, hijo de María Luisa y nieto de Mrs. Correa, se casó con  una de las hijas de la última resaca del célebre Polo Castro, una que fue hermana de padre y madre de Manoli Castro».

Entre los aportes de Don Ramón está una Historia del Pepino. Este es un detalle interesante que Torres Feliciano ofrece en su carta: «El libro que publicó don Cheo [José Padró Quiles, el ex-Representante por el Distrito San Sebastián-Moca en 1938: Historia de mi pueblo, 1950] lo escribió desde el principio hasta su fallecimiento Don Ramón. No fue Don Cheo. Sin embargo, cuando la muerte agarró a Don Mon, el libro iba por la mitad. Entonces, el pobre Don Cheo no sabía que hacer, pues no tenía esa destreza y se afligió; pero un mes luego, Nito Cortés [ex-Alcalde del periodo de 1940 a 1944]  le dijo: 'Sígalo usted, Don Cheo, y si no puede terminarlo, en confianza, yo le ayudo'...  El asunto fue que Don Cheo le dio seguimiento sin más ayuda. Y si ves el libro, notarás la diferencia entre lo escritor por uno y lo escrito por Don Cheo... Toda esta información me la ofrecía Güin, la hija de Don Mon, en conversaciones telefónicas antes de su fallecimiento, a principios de los 80s, si bien me acuerdo». 

La educación y valores transmitidos por Don Mon a su única hija,quien también fue maestra de educación elemental del 5to y 6/to grado en la Escuela Whittier y luego en la Ramón María  fue descrita como «magnífica y muy profesional. María Luisa Correa «conocía la esencia de los niños y los efectos de la enseñanza, igual que el aprendizaje». Agrega Torres Feliciano en la semblanza que brinda:  

«Mrs. Padró fue la esposa de Suau Valle, oriundo de Mayagüez, blanco, colorao, casado con la prieta más dulce y jocosa del Pepino. Suau era un mecánico muy profesional en cosas de motores y electricidad automovilística que lo veníaan a buscar de muchos pueblos de la isla».


Finalmente, Torres Feliciano alude al alto sentido de compasión que distinguiera a Don Ramón y lo clave que fue en la vida de Narciso Rabell. «Llegó a ser el más allegado 'paño de lágrimas de Don Narciso durante su enfermedad y agonía, encamado, y a la hora de su muerte».


* TODO TIPO PUEBLERINO MERECE UN HOMENAJE 
           
Hagamos un homenaje a Don Ramón Padró Quiles por ser uno de los Tipos Popularesolvidados. Junto a José Tirado Cordovés, creó el primer centro recreativo obrero, en nuestro pueblo: «La Alianza Obrera» en 1902 y, más tarde, «Amantes del Progreso» (1904). Fue asambleísta municipal entre 1920 al 1924. Secretario del Comité Local del Partido Reformista en 1948. Cultivó la novela corta, el cuento y la poesía. Escribió una crítica contra la esclavitud y el colonialismo; reaccionó a la imposición del inglés como idioma de enseñanza en las escuelas elementales. El poema alude al Terremoto del 18 de octubre 1918 y los daños producidos en la Escuela Whitter, la primera construida bajo la administración estadounidense en 1903.
            «La Jardinera» alude al trabajo literario de Padró Quiles. Un jardín, si, pero de ideas. Cheo está aliado a su hermano, José, ex-representante a la Cámara, en el propósito. Don Andrés Méndez Liciaga admiraba a ambos. Un ejemplo de afinidad sin egoísmos de clase y sin distingos de raza.

            RAMON PADRO QUILES: Aunque tendremos oportunidad de pormenorizar en torno a los distintos tipos populares, en este hay una cualidad valorable en cualquier tipo popular. Los tipos de esta categoría se enaltecen como permanentes invocadores de progreso,defensores de su gente y poseedores del temple conductor por caminos de honradez y fidelidad.
            No es necesariamente Odiseo, el héroe griego, al que tomo de modelo. 
            Mejor habló de Don Ramón Padró, virtuoso por tener todas las dotes que bien aplicarían por igual a su hermano José.

               Era un invocador del progreso
               Multiforme sabiduría del
 Polytropos.
               Del lugar del negro en las escenas luminosas.
               Del lugar del pobre en el cénit del Alba.
               Era el pregonero de la Alianza.
               Un buscador del Hallazgo Afortunado
               y al Pepino, le dijo
 Hermano herrero
               como quien dice:
 hermaion 
               y a todos puso la herradura
               que no hiere, alas en las sandalias.
               Estuvimos en inframundos miserables
               esclavos, casi difuntos de la Hispania,
               cadáveres ultramarinos de una colonia
               en riesgo de entrar en otra nueva
               y el nació, hijo de Laureano,
               con don de
 psicopompo, 
               Nació, así como Cheo, con  la virtud
                de guiar ciegos o muertos,
               con afán de ayudar a ver caminos
               e ir con vida por ellos.

               Por eso van a verlo los descamisados,
               los de pies rotos, espinados,
               hijos de los cañaverales.
               quienes apenas tienen el fuego de la hornilla
               y están hambrientos y perdidos
               como Odiseo en la isla de Calipso.

               Y él sabe que Calipso es Borinquén,
               tierra de los jibaritos, tierra que necesita
               de él que en
 La Jardinera de su sabiduría
               tiene ingenio de artesano y civismo pulcro
cuando
 demonios de negación asoman
y el botín quieren para sí.

Estos sí que son quienes roban
sin ninguna perspicacia; dejan a un pueblo
pobre, clamando, desposeso.

               2.

A Don Ramón, negro bendito,
en el Comité de la
 Unión, allá por el '14,
lo reconoce el gremio zapatero:
Laureano, Cheo, dueños de gallos
y pescadores de tortuga, no son
quienes esconden de veras monederos.
Son honrados.

En cambio, si llevan
en el morral un pétaso o sombrero
y una vara de heraldo.

En el centro de la Plaza Baldorioty
o en el foro de «La Alianza Obrera»,
es cuando dicen: Todo boricua
que sea como Odiseo
y adquiera en la colonia, voluntad
contra el hechizo
que no liberala consciencia del olvido.
La poción que Circe dio a beber
no produjo cansacio, sed 
por retener lo extraño ante el sí mismo,
vivirse entre dos mundos, pero ausente
de la autoctonía / las querencias /
la fiel Penélope, y el Pueblo mío,
la familia.

               3.

Pero: el Pepino sabe y él más que otros,
él, zapatero, secretario de la Unión
y militante despierto cuando el obreraje duerme
el tiempo muerto de zafra es angustia
y, entre vacadas se esconde
quien más tiene, sean Echeandías
Rodones, Caballeros u Oronoces,
cabreros todos, de piel blanca
y astutos pensamientos…
un Odiseo autodidacta,
espía nocturno, observa
como un guardián a las puertas
y a la patria la estudia sin miedo
y lo invoca a adquirir una mente liberada.
Este es Don Ramón acerca y lo persuade.

               4.

Veo que no tiembla.
Luz lo sostiene porque invoca el progreso,
el lugar del negro en escenas luminosas,
el lugar del pobre en el cénit del Alba.

Es pregonero de la Alianza.
Un buscador del Hallazgo Afortunado
Es el Hermano que, desde la Asamblea municipal
del año 20, conjura al Terremoto
que nos condujo al miedo.
¿Qué tiene este Mon Padró?: preguntan
sus vecinos, porque saben que está
llamando a casa, proponiendo el camino
y se ha juntado, con Cheo y Liborio, José Vélez,
Juan Abad, con Gabriel Pumarejo y Antonio Nuñez,
con ellos va y son iconoclastas y temidos.
Examinan la noción de socialismo
y de lucha clases…

En la secuela colonial, la Itaca criolla
del Cimiento, van al hallazgo afortunado
de la patria. Las brujas están por maridaje,
y pretendientes ladrones, graduados
invasores, «Nosotros, a casa
ahora que el Alma se cree Viuda
pero seguimos vivos».

[Del libro Épica de San Sebastián del Pepino,
Ed. 2013]


LOS GIGANTES A VENCER: Ahora, rehuyéndose con el principio heroico la oposicion social de lo racional vs. lo irracional, en afán de superar blas «oscuras fuerzas tendenciales latentes en un mundo de misterio» y sacar de ese tejido luz, hebras de Ariadna,  evítese ser  las víctimas, Se trata de vencer a  La bruja Circe, en cuanto simboliza las fuerzas del encubrimiento y la nivelación, características del mundo público, que amenazan y socaban la conducta, 

Circe obstaculiza la lealtad, el regreso a lo propio y al hallazgo afortunado de la patria comu sucede en el poema citado y en la épica de Homero. Por su estrecha amistad con el ex-Alcalde Rabell Cabrero, Don Ramón fue capaz de discernir y compartir historias tomadas de la literatura clásica y para ésto aprovecharía su acceso a la biblioteca privada de Rabell. Hay un sentido heroico en las visiones de participación cívica común a ambos.

            En esta encrucijada, el ideal de aceptación social / la alianza bienhechora y regreso a las raíces se mata o se deteriora. El hombre fracasado deja de existir y causar estupor y repudio cuando hay empatía. La empatía puede más que lo 'se dice' demagógicamente. Ellos si creyeron en un Teseo espiritual al solidarizarse y abrazar a los desclasados.

* La perspectiva SE DICE QUE desautoriza al ser anhelante hasta convertirlo en un DON NADIE / esto es, un 'quién' impersonal, el “se” o el uno [das Man], que si nació pobre será aún más desgraciado. Un loco. No obstante, todos los tipos pueblerinos son seres anhelantes que no quieren ser ignorados en el mundo público y más importante, en el mundo del poder-ser-si-mismo. Lo arduo en esta prueba es probar la calificación. O eres unn héroe con todo lo agónico de la ljucha o te entregas a Circe, sin batalla.  Todos anhelamos encarnar lo heroico, pero no  todos están aptos a cuajar lo mejor / ser el héroe. 

Teseo se prueba. Este arquetipo es lo esencial / y tiene requisitos. De los que un hombre de los quilates de Ramón Padró Quiles visualizaría esto son algunos. En el poema que yo le dedicara transluce de su ideario:
         
  • Ser compasivo
  • Tener ingenio de artesano y civismo pulcro
  • Doña María Luisa Rodiguez Rabell (Doña Bisa) y Don Chucho Rabell, hijo del ex-Alcalde, recordaron las ofrendas y regalos que, por amor a los pobres, Ramón Padró recaudaba en una tienda que tenía en los bajos de la residencia de Hernán Sagardía. 
  • Una memoria histórica: «adquiera en la colonia, voluntad contra el hechizo que no libera la consciencia del olvido».
  • «Adquirir una mente liberada» que invoque pogreso y sabiduría.
  • Ir en pos de un Hallazgo Afortumado  / la puerta de la patria / tener afán dirigente,«guiar ciegos o muertos», a ver ver caminos e identificar a denonios o peligros cuando asoman como demonios de negación y todo beneficio lo quieren para sí, «dejan a un pueblo pobre, clamando, desposeso». Martin Heidegger llama a esta coyuntura un «hallarse acordado» («gestimmtes»), familiarizado o abierto del Soluto.
  • Identificar los Cimientos, el proceso dialéctico de su quehacer, comprenden la lucha de clases y por eso superan los miedos.

            Este es el por qué las comunidades, en la medida que desarolla su memoria histórica, se observa una secuencia amorosa de sus héroes y características identitarias que siempre han de admirarse. Los héroes se respetan  por guías servidas y porque compadecen a los caídos en su esfuerzo por vivir y luchar. En algunas instancias, mientan los aspectos de reailidad de una etapa en que el hombre negro, como el aborigen en los albores del coloniaje, padeciera, etapas de rechazo y humillaciones inmerecidas.



 DE LA PRIMERA MIRADA:  El hallarse acordado en la memoria de un pueblo apuntar a lo toponímico, enfoca la primera mirada al paisaje. Recordemos la cascada donde murió el soldado Collazo murió o una etapa donde los pobladores pioneros de lo que hoy es el Pueblo bautizaban lugares con vocablos taínos (por su etimología: Cibao, Guajateca, Bahomamey, Yaciloa, etc.), el hito se pretende una remembranza afectiva con lo taíno.
            ¿Cuán remota es la leyenda de Collazo, como para la perpe-tuación una memoria, relacionándola al chorro o cascada de ese nombre en el paisaje natural e insertar en el presente una empatía? Si no es leyenda de un soldado, que estaría obsesionado con la noción de algún indio enemigo, será cierto que Collazo se accidentó por causa de la irrupción de un cerdo salvaje en su camino lluvioso?
            El indígena, el corsario y el negro, son otros elementos  inspiradores al desafío de dar empatía a la protohistoria del luto, el disturbio y el miedo en la vida nacional. Sin embargo, en la ocupación cotidiana, en torno a estas gentes, se adquirió consciencia histórica. La leyenda de Collazo. Esta ha quedado como símbolo.
            Con la leyenda de Collazo, la historia de una persecución trágica, muere o se accidenta el perseguidor peninsular del indígena. En este episodio el olvido colectivo es sintomático. Es una reacomodación colectiva a fin de avanzar-resolviéndose. La leyenda se torna en catharsis. Sólo un abrirse o accesarse a esa consciencia, no el fluir del tiempo per se, tranformaría el mundo material y llevaría a una fase superior de desarrollo cultural y espiritual.
    La preferencia por vocablos que sean útiles por su alusividad es transhistórica, porque no es un trato exclusivamente ubicado en el hallarse perceptivo. Es un avenirse en el detenerse«junto-a» que procura el solver profundo y tranquilo: «zu kommen lassen». Y, de hecho, en la experiencia, además del detenerse junto al paisaje, está el detenerse junto a la mujer taina, al indio vulnerable y pobre..
            Tarde o no, el homenaje es bienvenido. No hay una fecha particular que, por definición, sea más apropiada que otra para insertar o engramar un mito o rescatar una esencia por medio de un vocablo y, con la designación y el nombrar, dar referencia y señal de que hubo o hay un proceso con el cual se tiene un pendiente, una irresuelta relación. Basta que sea el día en que se comprenda la deuda, o la empresa ontológica. Con el solver profundo del detenerse han surgido instituciones. Del trato con el indígena, provino una de las más bellas: elgaitiao.  Compartir nombres.
            A veces se me ocurre que la costumbre pepiniano de no dejar a casi ninguna persona que inspira alguna simpatía sin su apodo es una manera de marcar esa amistad que personalizsa al Don Nadie para rehumanizarlo.

            EL HEROE CONTRA «DON NADIE»: No obstante, hay la opinión a la que se aferra el loco cuando es querido. Dice que es el tipo más indicado para taladrar en el misterio porque la auténtica realidad es irracional y cuanto más irracional, más apto es él. En el loco desaparece la oposición corazón / cerebro, fe / razón, sentimiento / entendimiento. Y si de veras es un loco / o ese excéntrico / que anhela «ser-sí-mismo» en lo cotidiano, él y nadie más que él, será el héroe contra el DON NADIE / o quien lo desafia.
            Don Nadie es la fuerza humana / coactiva / del mundo público que demanda del subordinado que no asuma responsabilidad, ya que «todos y nadie somos responsables del por qué las cosas se hacen como se hacen». El héroe va locamente contra la corriente. El héroe es parte del ser humano más hambrienta de ser y sedienta de luz o de soluto. El filósofo Martin Heidegger utiliza la metáfora de Apertura, o hacer cabida / en un abrirse a lo que destella. Hay personas (Da-Sein, que en su ser-ahí) se abren a ideas y recuerdos, a experiencias. A más apertura más liberad. La libertad es la salud espiritual de los héroes.
            Heidegger diría que la locura, en el modo cotidiano de ser es la tendencia a esquivar la onticidad, la coseidad, la factualidad de lo meramente manifiesto;  los locos apasionados / no los meros dementes / desubicados sociopáticos / se deyectan para enriquecer sus vidas  y sus vivencias profundas pueden ser el resultado de los modos existeniarios de la aversión, la revuelta y desvío. 
            La sociedad tiene mirada objetora y conservadora. Quiere nivelación, juicio trivializador, ausencia de misterio. Se burla del loco y el héroe, lo descree y se ríe de él para que sea como la masa que obedece a una mecanicidad. Lo convoca a ser uno más del montón. Es por lo que «El uno / Don Nadie» / está en todas partes, pero de tal manera que ya siempre se ha escabullido de allí donde la existencia urge a tomar una decisión.

            FOLCLOR Y VULGARIZACION: Ver.