Monday, July 23, 2007

Las palabras prestadas

El Dasein, con su angustia, revela su íntrinseca nihilidad...
La muerte, basado desde el punto de vista empírico-óntico,
sólo es un existentivo estar vuelto hacia la muerte:

Martin Heidegger


Como ha pedido mis palabras prestadas
y las utiliza a diario, por vicio y capricho,
leerme será su trago amargo,
inoportuna mueca de sus ojos.

Cuando mi poema por accidente se vuelva suyo,
sepa que es inútil un aviso de sibila,
o la súplica evangélica de encomendarse al Cielo,
o postrarse de hinojos y cantar aleluyas
porque los diablos quedaron derrotados
y los que rezan van al cielo.

Yo soy un poeta que orbita sin dar consolaciones
y el fin de estar en el mundo, según dice mi texto,
es que vamos hacia-la muerte y ésto es un poema
con mi encuentro, y una mano que roba en su morada.

Esto es lo bello del poema, ser hurto,
voz de prófugos, asco decible por seres
que se ocultan de la muerte y la traicionan
con sus vidas y la aborrecen con sus recuerdos.

2.


Quedamos muy pocos maldecidores de estirpe:
maldigo el mal. Pongo dedos a su llaga
que es el cobijo segundo de lo óntico,
la praxis miserable con lo vivo.

Aunque haya una suprema bondad del Ser,
según Orígines, yo reniego tercamente de lo otro:
Que el mal no exista, que el mal sea sólo No-Ser,
desunión, ausencia de ser y de deseo,
accidente, vagabundeo, samsara,
confusión, gratuidad, muerte.

No. Maldigo: «El mal existe»
y es la Renegación más cotidiana,
Verleugnung, rehusante en las márgenes reales,
ocultamiento, mascarada, cobardía ante lo traumatizante.
Sicosis, fetichismo, contubernio con los extravíos.

De Yo soy la muerte

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