Friday, March 18, 2011

Cuarta parte: Consolaciones de Agar / Estéticas mostrencas y vitales

Cuarta parte: Consolaciones de Agar

Agar, mi sublime zorra
Te busco dionisíacamente
Detén tu mano, Abram
La estética de la necesidad
La necesidad tiene cara de hereje
La estética del areito
Mientras tanto hizo adobes
La vulpeja que enseña el cobre
Dama añeja, choripanta
Radunica y el azul
Deshumanización del amor
Jactancia
Fuente zorruna
La que vió a los amonitas coloniales
Estéticas de homicidio
Demofonte
Raéme del libro
Anticipo de promesa
El recital
A pasquinar
A Pitágoras y Orfeo
La belleza a la venta
El ¡ay! del yo lírico-amatorio
El trabajo consciente
El secreto de la Fortuna
Del parto de mi voz
Estas cosas dijo el Vitoco
Bendición de la zorreada


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Agar, mi sublime zorra

Yo no hice un Becerro de Oro,
no aporté un quinto.
Cuando estuvíste ausente, Moisés,
y el mundo entero pensó que no vendrías,
yo propuse a mi Sublime Zorra
(esa que nunca sería lumia,
mangaza o lagartera,
esa que no arrastra tras si
a las monda vividoras)
ni necesita Edad de Oro
ni sexo con turistas
en las Saturnalias.

Yo la propuse, mea culpa,
porque no es la Durga feroz de la carne
ni la cara engañosamente dulzona
de la bota marcial y las fasces
y las banderas del que oprime
y sirve a la sinergia
y la gesta prusiana del injusto.

Yo creía en Ella y me temo
que la amo todavía.

09-12-1990

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Te busco dionisíacamente

Ese yo nietzscheano
que ha sido asociado a las rapiñas,
a las águilas mosaicas y los gallinazos
es voluntad, es mi mano; hurgo
en los campamentos de Israel,
releo las viejas tablas hechas añicos,
busco aún mi cuerpo y mi fe,
la voz del que te oye.

No es pues la quimba
del que no es Quién por tanto hartazgo
de No-Ser y qualia hediente
de cadáveres, no es ínfula de ser
y no estar en el camino de Ser
por sólo ser un eco ultramontano
y caníbal dimensión
de la desidia.

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Detén tu mano, Abram

Todo lo que poseo,
poco o mucho,
para la eternidad lo dispongo,
para el ágape de la posteridad
lo quiero.

En el presente la vida es sólo talento
que se pierde, afectada virtud,
modestia atormentada, probihición
de danza, exterminio de escándalo.

El empirismo degrada,
año tras año, todo se va olvidando
con arrítmicos días
y obediencia
y rodillas peladas.

En el pasado, su poder y autoridad
(el principio universal que contuvo
la voz de la conciencia), las apropiaron
ladrones, en medio de mártires
y guerras y, en calles de capricho,
tras esfuerzos de inútiles rescates.

Al final, los corazones vivos
quedaron sepultados
y el bien común, ese tesoro,
fue la piedra de tropiezo
y el escándalo histórico.

Todo lo que poseo,
poco o mucho, ¿estará escrito
en las Tablas que echaste de tus manos?
Entre pizcas del Becerro de Oro,
demolido, buscaré mi tesoro,
entre residuos de la Ley,
examinaré mi parte;
entre cadáveres de los desobedientes,
hurgaré como perro mi mendrugo.

A la espada que quiera eliminarme,
diré Todavía No, sacaré el hacha
con que fui a la muerte,
siendo niño y la voz
a mí debida detendrá la agresión
con gesto existenciario.
Detén tu mano, Abram.
Déjalo ir por las rutas
del Nosotros.


08-11-1981

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La estética de la necesidad

Que la necesidad carece de ley,
pues me gustas por necesidad y por ella,
desde ella, contra tí y tus pareceres,
voy a zorrearte con colmillos
debajo de tu ombligo,
venceré la urdimbrada de tus noches.

Con hocico agudo lameré tus tetas.
Donde tengas un corral, destenderé
tu cama, rasgaré tus máscaras,
por olor puro de tu aliento,
por sudor sagrado
de tu sangre, vulpeja.

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La necesidad tiene cara de hereje

Que la necesidad tiene cara de hereje.
Que huirás de mí, que no querrás aullido
entre los pobres, alarido en soledad
de madriguera, ¡pues, pobre de tí
y tu oropel y tus tesoros de recompensa
en numerata pecunia!
... vanas cosas son
si un salvaje te descubre,
que no sea yo,
que voy a preguntarte si me quieres,
que voy a subirme a tus muslos
y tus nalgas hasta que pierdas
el cobre y te delates
salvaje o malnacida
del estero
y el pantano.

13-04-1975

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La estética del areito

El taíno vio las veloces lagartijas
(aquellas que antes fueron
gigantes alosaurios) y su dios
se hizo piedra debajo de las piedras
y lo adoraron artesanos de huesos
y predicadores de ciencia
y de cadáveres y fósiles;
pero el taíno dijo:
en el fondo de las fosas
dios sigue vivo y por el ombligo
canta y en el eco entre lomas
se escucha y pide areito.


Reconciliado con la muerte
y con sus ritos, el alma vuelve
y el indio sigue eterno
y sin llanto volvió a la faena,
cazador de peces
como antes de bisontes,
pizcador de ovas, algas,
careyes, burequenas,
conchas, aves, jigües
con presencia en los ríos
y reposó así, dios y el indio,
junto a las ondinas de Su Imagen
... porque somos del agua
y para el agua... dijo.

Y se hizo así preguntante cimero
de su Ser; se bautizó
en lo secreto de su alma
por el porvenir que nunca se devela
por completo y es el misterio permanente
de sus días, su espejo humeante,
la Otredad que trasciende.

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Mientras tanto hizo adobes

Mientras tanto hizo adobes,
buscó el cobre y el oro
que el amo impuso
como encomienda ingrata;
se meció en hamacas de henequén
(quizás lloraba, o tenía la ira sensible
como el moriviví o la mimosa púdica).
E hizo literas para que sean otros
Juan Ponce, Ojeda, Cerón,
quienes duerman
como él, y no despierten,
ojalá nunca y no se enojen...
pues, con minga parada al despertar
ultrajan a las indias, desnudas
e inocentes doncellas de los campos.

A la sombra de las ceibas
y algarrobos, los vieron llegar
en bergantines y empezaron
a dudar y a sufrir
los hijos cobrizos de los dioses.

08-24-1988

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La vulpeja que enseña el cobre

Cuando saltas delante de mis ojos,
cuando irrumpes, ente manifiesto,
y das en las pupilas,
eres un golpe de la brisa con aroma
y una mariposa
y una noche
y me encantas.

Por lo general, evocas el perfume
y la tibia forma del muslo
y la armazón de huesos
relajados y fluídos.

Tu estómago cubrirá mi piel
como arcilla que se lava
en barranqueras, o cascada que baña
dulcemente, aunque huelas
a yagrumo a mis espaldas
y te pierdas como gacela, apurada
por tu rumbo de malezas o escondrijos.

No me gustas por eso
porque te vas y tu encuentro
es más breve que el silencio
y menos duradero que la aurora.

... pero me gustas, zorra,
porque conservas la astucia de vulpeja
y husmeas la madriguera de la calle
en la ciudad mundana y en la plaza
del cuidado circunspecto, te temporas.
Te surtes con vestidos de lujo
y de marrana, si te place.
Te engalanas, asqueada o cómplice,
del orgasmo ajeno.

Te obsequias provocante y provocada.
Azuzas con lockeano sensualismo,
te enciendes como un motor de sexo, talonera.

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Dama añeja, choripanta


... les souvenirs ne pleu pen pas,
au contrarie, ils élargissent votre
solitude:
Gustave Flaubert
Dama añeja, choripanta, con asechanzas
endurecíste mi vida, me escondíste
la alegría, echaste abajo el proyecto
del vuelo luminoso y mi renacimiento.
De la esperanza, licuaste tu pitarra
y vino amargo, vociferaste en mi nombre
para echarme la biga, ahogarme en desconsuelo.
Bebí tu copa. Anochecí contigo.

Vieja memoria, necrópolis de mi alma soñadora,
ataste mis pies, dejaste de mis brazos
sólo un par de muñones y por eso te recuerdo.
Desandamos hasta que nos perdimos.
Si no fuera por tí, no sabría de mis propias cicatrices.

No sospecharía la cuenta de tus daños
y mi padecimiento. Vale mucho más olvidar
y, sin embargo, no puedo. Tu presencia
me ofrenda cementerios. Tu beso
me envenena la boca y no te olvido.

En mi soledad aparece tu penumbra.
Te agigantas. Asedias lo profundo.
Me conviertes en cómplice.

13-07-1985

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Radunica y el azul

Abrimos túneles en la carne
(únicos paraísos e infiernos
que podemos brindarte, Azul).
Todo el azul del cielo no puede ocultarse
bajo nubes terrenales de la muerte
como si fuese el asqueroso seno
de mares traicionados, la vida.

Es imposible envejecer
tan de golpe si no se prostituyen
por igual las horas de la aldea,
el rincón en la riba, el azul en pleno,
todo el azul que es guardado
en el hombre y sus anhelos.

Radunica, belleza robusta y travieza,
por 30 años al hombro cargo el cadáver
(que hoy me quita el libro de mis horas);
me pesa, me fatiga, no puedo
hacerlo vivir un poco más.

A orillas del río, ya dejé de ver mi fuerza
y no que esté desencantado con el campo.
Ni con la aldea que amo por sus silencios y colores.
Sucede que, entre aldeanos, veo a los tuberculosos,
tiritan al amparo de la leña y la chavisca.

Azul, esta tarde, me asfixias.
Me desangras. No volveré a mirarte
desde el cielo ni lo lagos, Radunica.

07-02-1980

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Deshumanización del amor

La peor changa,
la que dio los cimbronazos
más violentos a mi vida, fuíste tú.
Me sorprendiste, Maruga,
con las armas caídas,
con pies fríos,
con alas heridas y nerviosas,
serotonina abajo.

Yo fui el chiflado que soñó
tu cuerpazo, machota garrida,
gallaruza; yo fui la espina clavada
a tu piel de légamo, tu lodo,
flor de fango.

Vapuleado me hallé cuando te quise.
Me amarraste con cuerdas de esparto.
Me interrogaste; en Lista Negra
escribiste mi nombre, burlona:
sólo el etrusco puede darme lujos,
sólo el Lictor, ministro del terror, hoy llamado
Justicia y Orden, ensaliva mis senos
y me toma y me place.

Yo fui el que creyó en pájaros azules
y, al conocerte, bebí
en vasos libatorios de Don Nadie.

En cámaras de escarnio torturaste
mi fe y sus simulacros.
Me hicíste un valepoco tragándose
su mónada, con los güevos
a mordiscos, sangrantes.
Los chispos de mi alma,
mi conciencia, ya no volvieron
a ser tuyos como antes.

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Jactancia

Ninguno que sea pobre sea altanero.
No se jacte si no tiene fortuna.
Tener se ha convertido en autoridad,
medida de los hombres y hay medidas anuladas,
juicios impensables para quien en desgracia vive.

Baja tu cabeza. El hambre te borró del mundo.
Arrodíllate y no menciones a Dios ni con tus gimos.
Un bien vestido de sotana, una sociedad de mantillas
sobre el hombro, denunció tu pecadora vida.

Destituído fuíste de los cielos, sediento y con pesares,
tu espíritu se gafa entre las sombras. Palabras ociosas
son tus oraciones; en diálogo de sordo, sólo enseñas
el cobre. Prepara tu espaldas a los azotes,
tu mejilla al escarnio, tus ojos a las lágrimas amargas.

Tú no tienes ni una manta para el frío.
Tu presente es una cárcel clandestina
y tu ira, un testamento de la Nada.

03-05-1985

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Fuente zorruna



¿Quién mató al Comendador?
¡Fuente Obejuna, señor!:
Lope de Vega y Carpio
Fuente zorruna, ovejuna mejana,
isla en el río, dulce aldea,
el inquisidor llegó, dijo tu nombre,
Laurencia, te nombró, Juan Lloréns,
pidió tus credenciales, Junta
de los Trece zorros de Valencia,
preguntó por los pobres de Córdoba,
por las manos negras,
por los anarquistas
en Jerez de la Frontera.

¿Por qué no preguntaron
por los nobles engreídos,
fornicarios bellacones, por girones
del partido de la Beltraneja,
por Pedro Madruga, el chantajista,
por qué no por ladrones
y acumuladores, chupasangres?

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La que vió a los amonitas coloniales


a Juan de Sámano, ejecutor de La Poli Salavarrieta
y de su novio Alejo Sabaraín
Policarpa, víste tú al hombre
que combatió a Nariño,
le supíste su nombre y apellidos,
Virrey de Santa Fe, tú lo conoces,
prófugo en Panamá, bien que supíste
sus crueldades, su presencia
en el carruaje de dragones
después de su derrota en Boyacá
donde cayó su fama de jerarca.

Huyen, gente como él,
porque deben sus crímenes
y la infamia se averguenza
de la infamia, huyen estos hombres,
hijos del Erebo, paridos para venganza
y mayor Némesis, hijos de Nergal
y las cavernas, hijos del ser trunco
que en la Plaza brindara,
no holocausto grato, linda Poli,
sino niños inocentes a Moloch.

Son amonitas que se han comido
de miseria en los infiernos
como incensarios de la oblata
de lo injusto; tú los conoces,
maestra y heroína colombiana,
y los víste, galopantes, mistagógicos,
llevando a lo Oculto su porción,
macacoas como su miel.

Leña echan a sus erebos doctrinarios
y un haz de sambumbia y desecho,
a las dolamas y a las macacoas.
A sus nichos, oratorios en las sombras,
ofrendan cuerpos santos como el tuyo;
a seis héroes de la causa libertaria
los sumieron en la noche castrense,
en el fusilamiento, en paredones,
en mihrab de la escena del disparo.

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Estéticas de homicidio

Tú advertiste a esa caterva de asesinos,
y lo víste a él, cara a cara, Poli,
(Juan de Sámano es llamado);
sabes quiénes son los sargentos
que mataron a tu futuro esposo;
conoces sus carruajes dragontescos,
a matarifes que a tu complot
de libertad volvieron simulacro
de rareza y mirlos blancos;
tú sabes sobre el Vientre que traga
cadáveres y los conduce al Hades;
tú fuíste fusilada por el Virrey
de Sámano, tú sabes del silencio
que la muerte acumula
y de sordos oídos que son cómplices.
Tú sabes lo que Bogotá hizo
fe santa y muere y muere
en las manos de asesinos
como él, hijos del Nergal
y el Gran Imperio.

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Demofonte

¿Por qué me tratas así?
te pregunté, Changa-Lumia,
yo, Demofonte, sujeto a tus desplantes,
yo, que pregunté, changa-maruga,
ese por qué del ayer,
este cuándo y cómo, tu NO de ahora,
yo, que tuve tu maco tan peludo
y lo chupé como al molusco
que, por mis dedos, juguetones
se excitaba chorrosamente y, al fin,
dejaba sus humedades en mi boca...

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Raéme del Libro


... Alarido de pelea hay en el campamento... y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés y arrojó las tablas de sus manos y las quebró al pie del monte: Exodo 32: 17, 18, 19
Ráeme ahora de Tu Libro.
Quita mi verso, tuerce mi lengua
de por si, torpe y gangosa.
Como harina de otro costal
se conmueve mi canto.

Ya no puedo con tanto excomulgado;
ya no puedo con las hembras
que no danzan ni escriben sus estrellas
en espejos de alegría, ¿por qué las callas?

Tú quieres un mundarro de silencio.
Vuelve al monte entonces.
Apártate de la farra del cansado.
Que te digan como Fatum
las palabras irrevocables
del Dios ignoto, impredecible,
impaciente ante el mínimo pecado.
Que las repita sólo para tí,
pero no jodas...

03-11-1981

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Anticipo de promesa


... No soy enviado sino a las ovejas perdidas de Israel: Mateo 15: 24
Hijo de Israel, voz
de carne cavernaria, pero
anticipo de promesa y esplendores,
vas a pasito, con luz propia,
lento y cansado, camino de sandalias.

Los ciegos por tí claman
y de Tiro a Sidón te llaman Enviado
y tienes tú más sed que todos,
la injusticia persiste
y hay tinieblas que jalan
y forjarás el sol justo
con tus solas pupilas como lámpara.

Una niña cananea está enferma.
Como demente llora, como perra ladra
y, en un oscuro paisaje de camino,
cada hora es posesa del recuerdo
la madre persistente que clama:
Ayúdala, las contigencias del futuro
la fatigan; la inocencia de su cuerpo,
la aminora; no repitas como tu grey,
es una perra, foránea...
aún los perrillos comen las migajas
que de la mesa del amo saltan...

¿Caerá alguna migaja
de la mesa de Tu Amor?

Lo que sobre de tu pan, lo que tires
que sea tu ofrenda, Rabino,
échale a perrillos cananeos
lo que tú quieras, pero cura mi hija
que padece, consuélanos
en medio de la xenofobia
y la misantropía.

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El recital


Del dicho al hecho hay mucho trecho:
refrán popular
Atardece la tarde y se muele la noche
y están mis compañeros, ansiosos, avergonzados.
Tanto cartel en vano, se repartieron volantes.
Se avisó por la radio: «va a llegar el poeta,
él nos leerá sus versos» y atardeció
la tarde y se molió la noche
y no ha llegado nadie. Ninguno.

«Esta sociedad es un muladar, Poeta»,
me dijeron. «Si el convivio lo reclamara un narco
con música de banda, si el temario fuera
el sexo compulsivo y el prurrito, si la historia
a contarse tratara sobre fútbol o goles o patadas,
del Cristo salvador, que nunca viene,
de cómo se hará dinero sin angustia,
como por arte de magia
este recital se habría cumplido,
lleno el salón hasta el fondo».


Habrían hecho malabares por darse
aquí presencia, no digo unos cuantos...
¡Todos! porque organizamos, hicimos
el trabajo para jalar audiencias
y no ha llegado nadie ni aquellos que dijeron:
«Estaremos allí. Lo prometimos».

Ni llegaron. Ni vendrán. Ni mañana
ni en futuro próximo. No me extraña, amigos míos.
Esta tarde, antes de que llegara, yo ví el Poema.
Me flotó ante los ojos, me habló privadamente
para que les explicara con palabras su sentido.

Era un árbol frondoso, altísimo, con verdes esplendores
y las ramas tan espesas con flores, que pesaban
sobre una banca en el parque. Un árbol era
que cargaba las esperas de alguien
que limpiara sus ojos de poeta
y se sentara allí, donde nadie
ahora puede, donde lo dejan solo.

El exceso de flor y capullos, hojarascas, frutillas
ya pudridas y caídas sobre el banco, ganchos de la arboleda
que pegan en ristra los espacios donde las bancas ubican,
marañosos ramajes ocupan el asiento todavía.
Este es el mensaje y ustedes, amigos,
como gallos presurosos a su canto, olvidaron
que a los poemas, al silencio sagrado, no los llama nadie.
Vienen solos. A los poemas llegan
quienes son humildes vigilantes,
los que limpian los caminos hacia la arboleda.
Los que buscan el Claror de cada espacio
y expresan la nitidez de la voz en solitario
como el gallo que anuncia el fin del día
con su canto cuando todo el mundo duerme
y el gallinero, tranquilo,
hasta que él vuelve y canta
el comienzo de otra madrugada.

La madrugada es segura. Algún día la será
la del Arbol-Poeta, la del árbol-Gallo,
la del vigilante de los parques
quIen es quien deja limpio el lugar y aderazado,
para que lleguen aquellos que quieren esa luz
que no la impone ninguna propaganda.

Vamos a sonreír, poetas organizadores,
despues de inútiles horas de vana expectativa.
No dejemos que nos lama la tristeza
porque en una banca del parque
ví mucha tristeza amontonada
y no era un muladar.
No era el calvario.

Hallé los árboles más hermosos,
dignos de cada sombra que su alta copa esparza.
Y la brisa es digna de las bancas vacías,
pero sólo era la tarde, no la noche aún
para el cantío, tampoco el punto
menos inadecuado de vigilia.


03-11-2003

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A pasquinar

Las poesías ocultan que fueron tinta negra: Samuel R. Quiñones
Juan Pasquino, sál de la purria
como el mal aliento y sé el Lampoon
que los burle y retuerza en sus catingas.
Que por primera vez conozcan
el lamento y moscas en sus orejas gachas;
díles que los vigilas en la plaza
desde tus escondrijos, dále de tu caldo
estética de pueblo...

Que son impuros, publícalo
en paredes de letrinas,
en los altares públicos
frente a palacios y congresos.
Que no estarán impunes para siempre
las reputaciones de sus canallerías.

Sé implacable con los hijos de Marforio,
gentuza cascarete de salones y foros y congresos.

Háblales con tu lenguaje de barbero.
Afila tu navaja y que dé miedo
y con tu lengua carretonera
menciónalos a todos, gran curriche;
cóseles el capotillo de dos faldas
si tan buen sastre eres como dicen.

En la Piazza Navona, surte ingenio,
porque son peor chusma
que todos tus libelos, todos ellos:
los proxonetas del Duque de Olivares,
los Conti que se esconden en la Iglesia,
los sepulcros blanqueados,
los Ortes, Grandi, Casanova,
Cagliostro y Capodistria.
Juntos, purria, como porra,
pasquinemos.

06-12-1980

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A Pitágoras y Orfeo


... la música de los hombres no es más que un eco de la Música de las Esferas, pero su instinto innato que hace que su alma resuene con la música, le proporciona un indicio de la naturaleza de las armonías matemáticas que se hallan en su fuente cósmica: Pedro Miguel González Urbaneja

¿Para qué le sirve a una guitarra
una cuerda rota? ¿Para qué a la canción
del infinito? ¿Para qué a la armonía de las esferas?
¿Por qué se ha cansado la humanidad que vivo
de buscar un acorde perfecto para su metafísica?
¿Por qué no dicen ya, como tú, Maestro /
Pitágoras / de finísimo oído, que los planetas cantan
y que el Cosmos guarda, como secreto
para quien oye, con corazón discernitivo,
proporciones aritméticas de fascinantes
concordancias que son los movimientos
de los cuerpos celestes, con tonos esparcidos,
melodiosos, porque cantan a la vida
y vibran en el universo entero
como si fueran un coro para el Himno de Ares?

Ahora que sé, semicautivo en esta coordenada espacio-temporal
de mi Tierra, que mi voz es guitarra y mi pensamiento
el orden mismo de la música, me obsede preguntar,
Pitágoras, ¿qué haré cuando falte una cuerda
a mi guitarra, qué haré cuando en Tracia
la desesperación me lleve a destrozar mi lira
como Orfeo, qué haré cuando Eurídice me falte
o digan que me parió una perra,
no la musa Calíope?
¿Qué... cuando no se duerman
los Cerberos del mundo, qué cuando el barrio
por el que vaya sonriendo sea selva de cemento triste,
catábasis inframundana, donde todo es discordia,
crímenes, peligros y me pidan como a mariachi loco
que venda mi alma o mi decencia básica
por la cifra de un peso?

¿Para qué me sirve la boca que quisiera
cantar, amando el Monte y Pangeo
desde el despuntar mismo de los amaneceres,
si desvirtuada está / pobre mi boca
por la ebriedad del mundo
y el viejo Patrón Dioniso, amado por la chusma
de sus avataras son amantes de castigo
y represalia, milicos de la antropofagia
y el nihilismo? ... En vano, iré con tu canción,
Eurídice; en vano que hable de la armonía del mundo
y del amor sonoro como las propias fuerzas
que mantienen en equilibrio el Sistema Solar,
todos sus hijos-ondas, porque todo es energía,
todos sus hijos, como salmos, todos nacidos
para el mismo abrazo que armoniza
aunque en geometrías parezcan divididos,
en colores y voces que son la misma cosa
que sustenta el Universo.
Todo: ondas de Luz y Sonido.
Pero en vano, en vano.

¿Qué haré cuando la chusma en Tracia
diga que son los dioses lo que imponen castigo
y como Orfeo me vea en la tristeza de la ira,
sordo para oír desde el silencio
el canto de los cielos y me tiente golpear
lira o guitarra sobre la roca, reventar
cada cuerda y el ruido sea la herencia del pueblo
que me pidió cantares y sólo tuve odio
en mí, o desaliento? ¿Para qué sirve,
para qué en la guitarra del futuro,
en la esperanza del presente,
el corazón marchito
en tumbos sobre la cuerda floja?

08-07-2000

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La belleza en venta

Por descubrimiento desfigurado,
a toda cosa se ha fijado un precio.
Las pérdidas se lloran con lágrimas
constantes y sonantes.

Las bellas zorras venden
el placer y todo encanto
con monedas que pagan
su estrellato. La verdad
comienza por serle arrebatada.

Lo expresado por Don Nadie
es oír decir lo dicho:
querer es ya ir pagando
a numerata pecunia la deuda,
la demanda,
el fundamento.

Por descubrimiento desfigurado,
somos cómplices
y los objetos saltan a la mano
y los útiles cohechos,
¡oh, del sensualismo vano!
tramitan la billetera soberana
y la usura crediticia.

Los cómplices, de la necesidad,
forjan virtud, compran a navajadas
y su corazón queda abierto
y vicioso por consumo.

Por ambición se desfigura todo descubrir
que requiera que escarbes con pezuñas
y tengas garras y un ¡no! del estero.
Basta el salario y que seas una pieza
del sistema, una tuerca,
un rasero,
un copartícipe
de lo aceptado y repetido.

21-02-1974

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El ¡ay! del yo lírico-amatorio


«La necesidad genética puede ser considerada una necesidad de evacuación; la elección está determinada por unas sensaciones que hacen más agradable la evacuación de los productos sexuales»: A. Hesnard
¡Ay, confidente Poesía, compinche de enamoradas,
alcahueta de miserias amatorias, Trotaconventos
de cada bella(quera) verraca de líbido!
¿qué podemos hacer? cuando las adolescentes,
las adultas... las vejacas, rezuman sus besos
por cada poro y a veces los ven volar
cual mariposas que no encuentran la flor,
como suspiros que no encuentran el cariñoso dato
cuando más saturadas está el alma de hormonas
y más hambrienta de besos...

¡Ay, díme si es por riqueza de Eros,
o si porque Cupido no acerta el flechazo
y el varón es rata de dos patas, o su cuerpo
es de sapo que croa en el lejano pozo,
donde no existe el príncipe,
eso mozo digno de quererse,
ese amigo digno de ser besado.

Dímelo, sicóloga de amores, adivina
de palabras, maga-hechicera de sortilegios.
Se han vuelto demasiados los poemas
a la carne, textos a los deliquios,
mis menciones de noches pasionales...

Ayúdame, consejera sentimental,
reparadora de orgasmos, veterana de líbidos,
a organizar el placer que nos provoca
(a nosotros, pobres poetas de todos los sexos
y avatares) a que fluya esta emisión
de productos sexuales.

Casi todas las palabras que yo encuentro
en los textos, ¡ay! se repiten como rimas
de amor, se unen a caravanas
de nómades hambrientos de ternura,
se urden para verte y que ofrezcas consejo,
Gitana, con naipes marcadas
de consuelo y ases de corazones.

¡Ay! ¿quien capaz fuera como Abu Chafar
ben Said, y uniera el agua con el fuego
y ofrezca consejo a Calixto y Melibea?
Sé tú en su lugar, Mujer Libre de dudas
y Casamentera de los atormentados,
quien a la reclusa de amor por doncellez
la redima, o en el cesto de su compra
ponga magia, la cita a ciegas
con quien dará caricias y susurre la palabra
más dulce y sincera.

Tira el panal, Celestina, y que no escape el deseo
de la abeja, pero que se coma miel
a ojos vistos o a escondidas,
¡ay, qué enamorado amor pica en los huevos,
qué humeda tibieza se esconde
debajo de la falda,
qué aromoso misterio mortifica las bragas,
que la Poesía ya no sabe
cómo callarse toda su gana de amar...
sin que nada nos joda
ni el laúd silencie su lujuria
ni el tocado de plumas de la joven risueña...

Haz el momento mágico en medio
de los oscuros y sombríos muladeres
del encuentro caravagista:
ella quiere ver a «Gerardo de la noche»
y sentir sus buenas intenciones,
si con él hay futuro, o sólo simulacro
por apuradas pasiones; ¡ay, cómo es líbido en pote!
cada palabra cómo infecta la lengua que canta,
o los dedos que escriben, con todo vaciamiento
en iemanjá de zamba para el gozo
y la pomba-gira, escandalosa...
como nalga...

¡Ay, LocaLorca, lo caliente no se quita.
Mi caballo negro está fuera de control
pues ha visto la rosa, ay Carol Baker,
tanto líbido, naufrado en la colcha,
y facilita de amar te he visto en Baby Doll...
Todo me habla de ti, Misterio Voluptuoso,
espasmito de biología, ansiedad metafísica
de mis progenitales versos, un cuadro,
un jardín, una película,
una suave melodía...
turgencia de los órganos bellos, disfraz
de la palabra coactiva, incentivante
de un qué sé yo
que es el ¡Ay! del yo lírico-amatorio
en aras de evacuarse
intensamente inmoralista.

03-11-2004

<>

El trabajo consciente

Mi dios se llama el Mito Eterno:
la actividad, la inventiva social,
el trabajo, el producto.

Dios es artificio, industria, ajoro.
Dedos altos, como frutos que de la copa
y savia de los árboles, recogen alimento.

Esos pulgares de primates mamíferos,
sus manos en gesto vertical por las semillas
y sus miradas al cielo, esperanzados,
son mis dioses humanos, mi dios erguido.

¡Y en las charcas de gibones, diosas tengo!
Las encuentro cuando cantan, o danzan en pelotas.

Son ninfas gritadoras, festejantes de gloria,
y ellas han sido y serán como almeas
en las calles pobladas y fueron alguna vez,
ojalá que puedan serlo otra vez y siempre,
danzarinas del areito.

En las selvas, diosas con dioses y tambores,
echan campanas al vuelo, arman su risueño regocijo
en Ceres-OM-nias. Se perviven
en inocencia primitiva de mi trópico.

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El secreto de la Fortuna


A Tykhé / Fortuna

Daughter of Zeus Eleutherios (Liberator),
Tykhe (Fortune), our saviour goddess:

Alcman, Fragment 64, Lyric II C7th B.C.
Serás afortunado. Beberás de la memoria
de mi Gran Vasija, del Cuerno de Abundancia.
Estaré en la Tierra, sin que tú me veas;
yo seré tu porción, el clamor de tu espíritu.

Te exilaré a donde pueda el timón llevarte.
Yo pongo la mar y el barco, tú navegas.
Y llegarás al puerto, flotarás como un loto.
Y verás, tú harás hallazgo, capitán,
y a las evidencias contiguas a mi Ser,
las llamarás Tu Mundo, teleología,
la potencia propositiva del azar,
lo posible, el kairós, lo oportuno.

Tú sabrás que todo es mío, cosa
es que otros no saben; tú sí sabrás decirlo.
A tí fue a quien hice, poeta. A tí pediré
más cuenta que a ninguno.

De modo que acepta mi vasija
(hoy te parece pequeña, como un haikú
de intensas sílabas); pero, a donde te mando
crecerán tus palabras y la dimensión de tu espíritu
será más abundante que el Cuerno de Amaltea.

2. Nunca estarás solo

Tengo este secreto: voy a musitarlo
casi quedamente a tu alma. Estoy disperso
en cada beso femenino, en lo viviente.
Cada mujer es una luna, cada emoción suya
es esplendor que en mí ha mordido
con ternura. Mi pasión, por ellas, es vida.

El que me quiere ver... hasta en su carne
doy yo la bienvenida; me les cuelgo en el alma
y me los llevo a mi olimpo, mi Fuente.

Nunca estarás solo, hijo mío,
aunque seas mortal y miserable y te sujete
el Karma, con su guadaña oscura y los ciclos
de Saturno y la tristeza que muerde
y la injusticia que faja con su macharrería.

Dejo a tí mi ley que bendice. Respétame
en la Némesis que distribuye justamente
mis ofertas; no hagas que Ella se indigne.
Distribúyeme para el amor de TODOS.

Solo no te dejo, solo no dejo a nadie.
Si crees en mí, llámame el Justo y el Fiel.
Yo soy el padre, Kéter-zeus-júpiter,
pero, en fin, más que nominalismo.
Te doy las novias de mi pasado,
las hijas de mi presente, las herederas
de tus bendiciones.

3. Busca a tus hermanos

Yo, Eleutherio el Liberador, te daré fortuna.
Hijo de la promesa, entonces, elabora pues
la palabra persuasiva.

Defiende la Eunomía cuando vayas a tierra
porque hay demonios duros y siniestros,
hombres bestiales, a donde vas llegando.

Tú sé heroico en cuanto puedas.
No te pido que cortes cabezas,
que seas la guillotina, cámara ardente,
horca, cadalso, silla eléctrica.
No inventes otros aparatos represivos
ni el policía, el soldado, el vengador milico.
No urdas violencia contra el prójimo.
No seas falange ni tortura ni guerrilla.

Solamente, sé eunómico porque existe el Orden.
Y todo tiene una hora en que retoña y secuencia.
Todo va, al fin de cuentas, a mi teleología.

Lo que crece es al final la cosecha.
En el encuentro con lo real, sé insistencia
del significante, no agitación adicionada
al caos ni a ciegos automatismos.
No seas la bestia. Tú no suplantes
al sujeto ni rompas su vasija.

Cuando llegues al campo o a la aldea
de los que nunca encuentran ni siquiera
las sombras de sí mismos cuando veas los compulsivos
con su impureza y sus alardes, busca
a la niña dulce, tu hermana. Ella compensa.

Abrete paso entre orquídeas y jacintos.
Identifícala. Vive en jardines.
Llámala Tyche Soteira, Salvadora,
o Agathe Tyche, Buena Fortuna.
Es el primer regalo que te haré
por llegar a la tierra y flotar en mis lotos.

4. Abre tus manos a sus bendiciones

Quienes estén movidos por un espíritu de bien
son tus hermanos; a tal familia llámala parentela
aunque no hayan nacido del vientre de la luna.

Los ciegos son sordos. No ven que tu vasija habla,
que es la vasija a la que llamo tu espíritu.
No le des de beber a quien no oye; no acerques
el sabor de tu alegría a la boca del asno.
Selladas fueron sus jetas con yugo,
cortados sus oídos con silencio,
cegados sus ojos con ingratitud.

Tiké, la salvadora, hermosa entre tus hermanas,
les negará providencia; no han de comer nuestros frutos.
No sabrán de la abundancia ni de las bendiciones.

Para que aprendas del proceso,
y no te compadezcas ante quien no merece,
házla que ande contigo y no la llames Caprichosa.
Ella es Agathos Daimon, el espíritu del bien.

<>

Del parto de mi voz


a Hefesto, el cojo y feo artesano
Para que un poema nazca
como debe nacer, yo no acumulo
lo mejor de las flores, primorosos jardines
(que se dan por sentados, aunque sean
espectros de ilusiones ideales, subjetivas
sólo en la apariencia).

Me gusta más el proceso
(el no dicho proceso) que lo hace deseable
y por el que se sufre, sea lo que sea interiormente
el sufrir... Una flor no existe sin que antes
se foguera en la raíz, en tierra de desbrujo,
en el humus oscuro,
en la pisada y repisada arcilla, en la violencia
de humedal con gusanos, en la semilla pudrida,
en la hojarasca que a nadie inspira un texto
o canción de orígenes...

... ahí nace, como materia bruta,
lo que será el gozo de los ojos, el esplendor
del aire, el nido en alto para las transparencias.

Voy por el poema profundo que nadie
transporta al benéfico asombro,
que ninguno avizoró
(para esquive su angustia).

Después de hechas las flores,
como tropel van las gentes por su aroma,
después que las mariposas han dejado
de ser larvas, cómo corre el cazador
con red de ansias a ver si atrapa una.

No yo. El poema me interesa cuando es sólo
un comienzo del rechazo, estercolero
de las indiferencias; pero...

Yo lo voy a pulir,
lo sacaré de la baba y el fango,
del puchero inicial con que lo Bello nace
y lo profundo se acuna...

Me gustan los poemas
en que tuve ojos que lo vieron
y mano sucia que se metió
en el útero ignorado
yendo por él, etapa por etapa.

Por eso, sin compañía, me hallaré en la tarea
y tendré pocos amigos que entiendan
lo que hago; yo no tendré de oquis
olimpos ni parnasos.

Como mi canto fui tirado al vacío.
Caí en la tierra con la voz sedienta,
renco, mustio, atolondrado, abandonado
de la esquisitez aplaudida,
pero, orfebre al fin,
entre gusanos.

03-06-2002

<>

Estas cosas dijo el Vitoco

Estas cosas dijo el Vitoco,
mesías sin mentira y cantor
de panderos y danzas,
al echar un árbol a las aguas amargas
y endulzar la vida de la arena.

¡Treinta vitaminas que Funk
ni imaginó, desde ese día,
reconstruyeron al pueblo de Tritón
y a las bocas que comen leudo
en los días de santa convocación!

En cada espacio de vértebra,
dáles la perfecta rima
para la canción del genoma!

Húndelos en el pozo viscoso
de tu amarillo linfa, mánalos
como tocofenol vegetal de tus aceites
para que no sean estériles ni magros
y se multipliquen en el texto
de Tu Sol nutricio; que beban
la sangre de tus espinacas,
caldo de tus legumbres
y bebedizos de tus patatas cocidas
en horno de elocuencia morfogénica.

¡Que aprendan a morder,
sin dolor de encías y sin tedio,
a los sabores de tus ácidos ascórbicos
ya que en tí, señor de sonoridades,
late la palabra furiosa,
la denuncia y el colmillo conspirador!

¡Tantas galas de violencia
y no resisten hasta el tercer día
estos hijos de Tritón,
depresivos, asténicos,
comegofios de arena!

Dáles la biotina, versolari
del Axis Mundi, suélvela
en las aguas de Mara y que beban
las riquezas de tus alacenas
de vitamina H, chacra por chacra,
del epistrófeo al sacro,
del alfa a la omega.

¡Que se laman los bigotes,
que olviden que tragaron polvo
y bebieron orines de cobras
y pitones; a fresas y a moras
que les sepan las jetas
a esos dueños de duras cervices!

¡Puebla sobre el poema
de las aguas dulces tu sustancia rojiza!
Combate a las crueles anemias del alma.

Exilia la pelagra
y establece el Reino del Consuelo
con ácido fólico que te sobre
porque hay torrentes sanguíneos
en desgracia y parturientas
con úteros rotos
y alambiques de tibias doncellas
que mueren en mañerías
con hombres engañosos
y hembras que no hayan ligamen
ni atadura porque no saben
salmos en madremontes
ni canciones para el fuego de la leña.

<>

Bendición de la zorreada


El lugar de la verdad no es el juicio:
Martin Heidegger
Bendita sea la zorra-madre que me parió
y la cautela zorreada que me salva.
Del pantano nutricio me dio su lenguaje.
De sus pisadas de vulpeja, sus verdades
y pezuñas; arcilla de lícuos pezones,
fue mi sustento hasta que mordí
al crecer, pan del Soluto.

A su gruta en el desfiladero,
su cueva entre malezas, llamé mi casa;
al olor de su pelambre, mi refugio.

Bendito sea el ser salvaje
que me da naturaleza.
Echado en ser mundano me porfío,
me descubro aún lamido por sus besos
y por su lenguaje
doy mis alaridos.

La bicha que me lacta
con rugidos me cuida.
Con zarpacillos sin dolama
me reprende según crezco.

Grande como el cosmos
es la dependencia nutricia
y lo que la madre instruye
por su hallazgo:
Dasein es
la posibilidad junto al peligro.

Esta verdad es cimera como cumbre.
Grande porque no cabe en el juicio
y porque la dice la zorra de mis días:
madre-vida-en su totalidad.

03-02-1976

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Indice: Estéticas mostrencas y vitales / Leyendas históricas y cuentos coloraos / De Teth / «Teth cumplió 33 años»: Carlos López Dzur. / En EL LIBREPESADOR / Los Alcaldes del Pepino / Los Alcaldes del Pepino / Libro En Nombre de Sus Nombres de Norma Segades / A Contrarreloj / Procrastinador / Libros y Letras / Carlos López Dzur: The press sold and anesthetized / Centro de Estudios Poéticos Alétheia / Graciela Maturo

Segunda parte: Nos cayó la macacoa / Estéticas mostrencas y vitales

Segunda parte: Nos cayó la macacoa

Varones imperiales
Ser varón dionisíaco
Ser el padre
Nergal
Sapo de otro pozo
El yo ético
Sangre protestaria
La dialéctica de la Sed
Ojo de Apolo
Pizca de nibelungo
Areitos
Faustolo, zorro bueno
Bríndate en ágape
Ana-Jonia-tolia
Sabiduría animal
Karma
Riquelme
Cuidado con las nenas, mamá
Minerva, el poder
Cuando vengan los buitres
Las estéticas mostrencas
Los baales
Como una lavandera
Como un expiador

<>

Varones imperiales

Como obseso demonio
del sol y, por soles dementidos,
se aupó el hombre de gran vitalidad,
el héroe que rechaza la muerte
y las tristezas, el varón aprobado,
el que dice pirámides
y dioses inmortales,
el que no ve a ninguno
sino yéndose al traste, pero...
se ve a sí mismo, eternizado...

Bravo en la cuencas del Tigris,
dijo: La mujer no existe.
En Nínive, fue gestor de reyes
y por ello hizo alardes babilónicos.

El varón se extendió desde el Cáucaso.
Rebasó el Caspio y echó de manga
a las niñas de los campos.
Sacó ventaja de ellas y ahora existen,
pavitontas, en riesgo,
y son como la ramera de Judá,
nueras para la guasca,
a la puerta, esperan su infamia
lo mismo que su gozo)
y con Asarhaddón e hijos,
corruptores al mando,
invadieron a Egipto
e imitaron los látigos
de Asiria.

2.

En el guiso de las horas
varones del imperio han sido
y van para el conteo
y aman el pillaje
en el rodaje de los días.

Desde el nuevo alfolí
(donde no descansa la codicia)
se mide la riqueza y el lucro
de hombres que huelen todavía
como sus cuevas y lo saben:
Dios, si es fe, no embellece nada.
El sol es enemigo de tu casa.
No hay fácil consolación
si al enemigo hay que amarlo.

27-06-1985

<>

Ser varón dionisíaco

A mí, porque soy varón
y quiero serlo y es hermoso el dolor en rijo,
explorar las raíces, oler a la mujer y abundarse
en semillas, verse en el reto del azar
como pez-espermajo, el primer amor dijo:
Voy a ser como el gozo,
echada originaria, abandonarse
al salto cuántico,
y querré a tus hijos y besaré
sus huesos antes que tú
quieras besarlos
y por ellos amarme.

Entonces, con su primer amor,
me lamieron los pómulos,
cerraron mis ojos y eran felices,
las apasionadas
y con alardes secretos, intersubjetivos,
me amaron y yo las quise.

Quiera yo, o no, vino la fe,
o de ella el vino,
el cachondo trago
y lo desconocido.

Mi boca bendijo los muslos abiertos
y el vientre que a mi sangre acunara
y a mi pasión y apellido
que llamaron, no fui yo quien lo hizo,
identidad y orgullo; nuestra familia,
Carlos, tu ser-con posibilidades,
julepe dionisíaco, Tu látigo,
tu salida de tí mismo,
tu noche y mi escándalo.

2.

A mí, porque soy varón
y quise serlo antes que llegara
la noche con sus hijos, las estrellas,
antes que se apresurara la mostración
a seducir todo lo oculto,
me dieron amor en su espejo circular
los astros y yo especulaba,
sin oir a las ménades del mundo
y me sabía padre de imágenes
no devueltas por sílice,
acaso sólo promisorias todavía.

Las voces soterradas de las ménades
aprendieron a mentir
y eran sólo miradas, indocumentadas,
palabras, en aparente desfasaje,
vidrios simulados en interrogatorios,
espejos chuecos, donde otros
distorsionados, mentidos, quedaban
con chumbas extremidades
y chata credulidad,
barrigón que no tenían semblante
y con información deshonesta
se permitieron certidumbre.

<>

Ser el padre

Yo no. Yo era padre antes del menstruo
y escapé de la luna volátil
y sus correspondencia de aséptica lujuria
y del rumbo de penumbra
y a esos espejos, mentirosos,
tolvaneras cognitivas de lo impuro,
dejé como a Sara en la sal
de la hecatombe
y fuí el rejego que pulsa
los mecanismos transgresores.

En los espacios unívocos, lineales,
que la Razón instrumental supuso únicos,
antes de que nacieran los que me llaman,
Carlos, Abram, padre mío,
me armé del hacha divisoria
y ví al hijo glorioso y deseado.
Yo ví más allá que el espejo
de los días.

03-01-1990

<>

Nergal

Como Nergal que plantara
su imperio en el Erebo babilónico,
el león alado sus cielos de creencia
quiso en nuestro mundo.

A su cabeza humana la resiste,
al hacha del degüello iluminante.
En el infierno es rey, autoproclamado
en la Historia, tirano armado,
el sinarca perfecto en su palacio.

Pero el ser en otro ser se busca,
en accidentes dialécticos transforma
el «en sí» de su sustancia.
La potencia con el acto se afana
por sus formas nuevas,
sus determinaciones
y debe ser humilde con su lonco
y morirse y renacer de nuevo.

... pero la guerra es la venganza
de la Noche, el hijo del Caos
que a todo niega su unidad orgánica,
su gloria y movimiento,
la estética armoniosa.

Atándose a tieniebla, predicándola,
contra el miedo y el descanso
sin causas supremas junto a otros,
es cuando surge un Hades por conciencia.

Nergal / Hades, abismo para las causas
liberantes, humanamente activas,
perpetuador de las cavernas humillantes.
Nergal, dios bestia, Venganza de dragones
y de tiranosaurios, eres
y aún existes en el
mundo
macacoante.


<>

Sapo de otro pozo

Pero también, con 5,000 años
de presencia, estaba la cuna de varones
con hacha, transgresores
que dijeron, sapo soy de otro pozo,
de casquilucios, me aparto,
soy el investigador, la mansa factura
de las niñas, gemido más melódico
del arpa y lo más noble del deseo
y digo lo que desagrada al mundo,
a las mayorías,
al Orden,
al espejo.

22-06-1985

<>

El yo ético y la fe

Los sumerios del cobre
que compiten por el oro derretido,
el otro Nilo, y sus valores
de cambio, lo inauténtico,
y el río que eufratiza sus caminos
son el mismo artificio estatizado
que abre sus espadas al espacio,
al corazón ético, fecundo,
tu corazón, Kierkegaard,
ese yo ético que irrumpe
en trascendencia.

Contra tí echan sus fueros,
porque dijo el YO NO
y dio un salto a la fe
trémulo y velando.

<>

Sangre protestataria

Dejó su lícuo polvorín, sangre protestataria.
El fue profeta y habló entre jonios, griegos y carios.
Dijo un NO a timócratas con cultos dizque iluminados,
un NO a jerarcas de señal y pandereta y a vende-dogmas
hedientes en barajas y consultas y libracos,
en oráculos, cábalas, sesiones
de lujuria y mercado organizado
para genocidio intelectual
o más rodillas
siglo tras siglo.

Un NO a los martinistas,
a sociedades secretas, a masones;
éstos invocan muertos y se asustan
con sus propios ritos y cantos de sirena.

Un NO al esoterismo de aspermia cósmica
y a las maruga y sonajas y supositorios
que a los pálidos santos sirven
para místicos julepes en el culo.

Un NO a la purificación moral
que es casi el crimen y flagelo
provisto por los inquisidores,
sabelotodos embaucadores,
agarrapendejos, blasfemos.
Un NO que proteja de la burla
el misterio
y lo santo
y lo puro.

<>

Ciclos de penumbra

... as for all humans not self-degraded into Aristotelean / Kant bestialilty, experience is not sense perception; it is the active interaction of the mind with the universe, of which it is part: <.em>Bruce Director


En los ciclos de penumbra
se degradan los pueblos.
Los silvícolas, con su monte
de estrellas fijas, se conforman.

Con filosas segurejas golpean
la sien ajena, hieren al hermano
y se esconden en sus casas
de madera amarilla, moralona.

Como el duro pijojo son
los timoratos de la timocracia
y se van empedernidos
por su virtud de cómplices.

Se disculpan y hacen la seráfica
en sicosis colectiva
junto a duendes transhumantes,
amarillos, escépticos, como Hume,
animalescos, y son objetos pertinentes
a penumbras, a cavernas,
entes sensoperceptuales
por engaño, discontínuos.

<>

La dialéctica de la Sed

a G. W. Federico Hegel

La salida de lo universal y vacío hacia lo exterior y particular, y la negación de la particularidad, y la vuelta a lo universal. En ello consiste el regreso de la Idea a su hogar (bei sich). El espíritu pasa así de la sustancia, de lo que es en sí y abstracto, hacia la condición de sujeto capaz de ser conciente de sí:
G. W. F. Hegel

En el Comienzo era una sed,
una sed sabia, pero salvaje y ciega.
Una sed que no sabía de sí
todo lo que es el agua,
una sed que no sabía del todo
cuán bello es el desierto,
pero una sed de anhelo,
y en el anhelo estaba su sabiduría.

Estaba En Sí como si fuera cautiva
y sólo, por estar En Sí metida, no saltó
al seco, escueto, hecho del Para Sí anhelado.
Parecía una Sed árida, desértica,
sed con raíz en el yermo de la Nada,
inhóspita sed boqueando por las aguas,
reclamando el aire húmedo, verse en raseros
de Tierra y en cúspides de montañas.

Mas era el suyo momento potencial
antes que pudiera reclamarse a sí
como sujeto, porque se sabía En Sí,
pero digna de desarrollos consumados
e incesantes. Tenía la vibración interna.
Ella era sabia, pero aún
no PARA SI. No respiraba
en devenires todavía, no sabía actuarse
ni romper las indeterminaciones
y lo quería, porque era una Sed sabia.

Y la exterioridad de la naturaleza,
quizás porque la compadecía, dijo a la Sed:
Véme, palpa, échate en Mí, yo te navego,
yo soy el río, yo lamo el sabor de la Tierra.

Y la sabia Sed quiso la Tierra para sí,
pero comenzó con el Agua
Tenía mucha sed, sed tenía sed,
sed estaba seca y quiso beber
concreación de potenciales
y no tuvo miedo del Todo cuando se dispersó
y se alienó a si mismo y le rompió
las cadenas y, así Sed cayó en el agua.
El agua le bautizó el gaznate de su ser
y la hizo odisea de espíritu,
pujado inicio de las realizaciones
y la sed se dio un nombre concreto de bautizo:
Realisierung, oh, este es el nombre
de mi sed, ser real concreto,
ser no escindido, ser recuperado
para las totalidades...

... y fluyó en las aguas y dijo: Buenos días,
agua amada, y bebió el sabor de la tierra
y la sal de los mares y la arena
y le dijo: Buenas tardes, amado suelo,
y miró arriba el aire cuando se puso oscuro
y le dijo: Buenas noches, amado aire.
Y la sed hizo hogar y se supo Sed de Idea,
por eso era sabia, aunque estaba
a solas con la asfixia
y herida en su garganta seca.

23-08-2004

<>

Ojo de Apolo

... It is the investigator, investigating, how he is investigating what is being investigated. Or, as for Apollo, who sings in Shelley's Hymn, «I am the eye wh which the Universe beholds itself and knows itself divine»: Bruce Director

Cuando se rompan con señal de luz
los cielos y en las grutas se filtre,
inesperadamente, el ojo
de ese rayo de conciencia,
rayo que habla al que escucha
y le dice que la pasión es activa
(y controla el movimiento
y no se esconde en letargo),
salgan, enanos,
e investiguen lo que,
por el ojo de Apolo,
se anuncia.

A prisa, a lo vivo,
ahítos de ambición,
aunque hayan tragado
las penas del submundo.
Dejen las cuevas.
Escudríñenlo todo.

Crezcan teutónicamente
sus mínimos, corazones en escala
y serán abrigados con lana caprina.
No se subcobijen otra vez
en las tinieblas bajo tierra,
topos con porvenir,
gnomos escandinavos.

Si la escasez de sol
los puso en sombras,
salgan, quiten la nieve,
derrítanla con suspiros y vaho.
Que el futuro aguarda
y las fronteras requieren
sus cuerpecillos tiernos
de ratas, duendecitos.

03-01-1987

<>

Pizca de nibelungo

Sál, Alberich,
pizca de nibelungo.
Que te exhiban en Londres,
Lucy Wanmer, con tus dos
punto seis migajas de estatura.
Madame Teresia, corsa insignificancia,
no vuelvas a decir: Me escondo.
El rayo a todos va llamando
como hacha del No
y del Deténgase.
La línea que no tuvo movimento
ahora se dispara hasta encontrar
el sendero de los cambios
y escarba las transformaciones
y el porvenir y el estremecimiento.

Salgan, gusanitos de Jacob,
la luz, ojo del investigador,
les necesita afuera
de las angustia cavernaria
para comenzar
la canciónde la alegría.

01-06-1987

<>

Areitos

a Eliut González Vélez


Estos fueron los dioses de Nuestra Tierra,
Eliut, ángeles nemorales, ninfas
de bosques y riachuelos, taínos
que echaron sus campanas al vuelo
y armaron con sus güiras y tambores
su risueño regocijo, Ceres-omnias
de areito entre espesos matorrales.

En mis bosques litaban sus salmos
y su dios, húmedo fue como el beso;
desataba la lluvia, avisaba
el temporal de Barlovento
en rutas del Caribe
porque sabía ser Capitán
de navegantes al ritmo
de piraguas y sambucos.

Ellas, las adorables, tenían el pelo largo
y en inocencia primitiva de mis trópicos,
yo las hallé desnudas, olorosas a yuca,
a culén, a poleo, hábiles con sus uñas,
tejedoras, pacientes, dueñas de lo suyo.
Y tenían dioses-hombres y dioses-invisibles
que, como ellas, danzaban en las aguas,
flotaban en los cielos y, en vertical faena,
entregaban la lluvia sobre campos,
echaban bendiciones a la tierra,
conjuraban el fracaso
al perpetuar su dulce ecología.

Bendijeron sus dioses con cemíes
y con flautas de cañutillo
nació su sincera melodía,
salmo y aliento con que vibra
la geografía misma del Caribe.

¡Oh soles genealógicos!
ustedes bendijeron los ojos
que tienen multitud de conexos,
compartieon el pan-casabe
y el ágape y el bienestar general,
lo colectivo, tribalidad del gozo.

Aún pequeños en el universo inmenso
en lunas se reciclan
por esperanza procreativa,
¡ay de heredarse! y en nuevos cielos
pervivir en la arcilla...

<>

Faustolo, zorro bueno

One of the King' shepherd, Faustolus, appeared and saw the children being fed in this miraclous way, took pity on them:Pierre Grimmal


Uno no puede apropiarse
de la realidad sin salir de la cesta
en que navega por los ríos
de inciertos rumbos
y palatinas sensaciones del caos.

¿Qué mano me sacará del calabacín,
si es que vivo, qué pezón
se meterá en mi boca?
¿Qué garganta paladea lo que soy,
me revive con besos?

El higo se escurre al fondo
de mi boca gracias a los pájaros
y la carne que oye abre sus agujeros
y admite su pedazo de pan
con brote de suspiros
y vocación de aliento.

Tú, Faustolo, zorro bueno,
enséñame a agradecer
el fruto de la higuera.
(¿A quién diré primera madre,
al río que baja a las colinas,
a la zorra de ubres anchas y peludas?)

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Bríndate en ágape

Metaphorically, El Dorado's name is applied to any place which offers opportunities of getting rich quickly or acquiring wealth easily: Dr. Ebenezer Cobham Brewer

Dondequiera que exista
un paraíso, un sueño de abundancia
que al corazón encante, inspire
la oración profunda de noosferas,
no lleves la mofa que se aprende,
la semilla de sangre, traicionera,
la lujuria del sentido egoísta
que navega con su pulsión de olas.

La Ciudad de Oro es un sol
del paisaje que no arde
para la carne bestia;
es Amazonas que fluye
al interior y no a lo externo.

Dondequiera que Manoa se vista
con delicia y frutos inagotables...
sé humilde, bríndate en ágape
a todas las estrellas, no a la codicia,
corazón pirata, haragán sediento
entre botines de quebranto
porque el Bien Común se externa
en evidencia, está en acecho y no bendice
por siempre a los ladrones.

05-30-1979

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Ana-Jonia-tolia

Yo le digo: Ana-Jonia-Tolía:
«Abrete más», centro geográfico del gozo,
ven a mi isla; en asalto, sin remugo,
iré a las pulpas intravulvares de tu canto.

Bendeciré tu occidente si hacia mí
penetraras, o asimilas.
Ni la nórdica Eolia se asignó
tanta intimidad como tú bajo los puentes
ni el Sur dórico tan fascinador
me dio tus agachadas y tu mitología
y el efeso que te esmirna
y la focea en mileto que samos.

Este fue el comienzo del amor
y la hermosura en pleno
y con ojo de amo y, por zorruno olfato,
te engordé cada esperanza, yegua mía.

Hablamos para el ser puente
entre el Asia occidental y Europa
Y te esperé en un punto de la curva
situado en el infinito.

2.

Cuando Ana se tendió
sobre el mar de Mármara
en los tiempos de Pérgamo y Bitinia,
yo estaba enamorado de su cuerpo
y no le decía perra negra,
ramera, inmundicia.

Ella era una griega con rostro perfilado,
una estatua de carne que asentía
porque el cuerpo no es ilusión
sino un camino húmedo de labios.

Me acuñó sus monedas, me dio besos
y la pasión se fue a una curva
con la forma de asíntota,
y yo separaba sus muslos,
para que fueran tangentes arqueadas,
abiertas e idas al encuentro del Egeo
y sí, la amé porque me amaba
antes que a los romanos.

3.

A esa perra-potra-yegua-puta
la adoré como a mi propio
reflejo defensivo y asíntota de Lidia
... y le dije:
Enséñame todo lo que traes
bajo el vestido;
el que menos corre,
vuela por su encanto
y la busqué, celosamente,
debajo del ombligo y supe así,
que otros la entregaron a los medos
y lo persas y más tarde,
el rival fue Alejandro Magno
y la tatuó encima de sus nalgas.

Exploré los canales del Bósforo.
De hecho, la tatuaron salteadores
de Capadocia, mercaderes de Ponto,
todoS escribieron encima de su canco.

Yo hundí el primum mobile
en el estrecho conducto de los Dardanelos
y descansé sobre sus senos y, aún así,
confesó: No soy sagrada ya,
sino la Viuda rica,
con un ojo lloro penas
y con el otro repico tu alegría.

Después que vienes y, poco a poco,
me achatas, surte tu polea
en mi vagina remota y das amor
como abundancia
aunque estés en purita chilla.

Tú eres sagrada, Ana,
y el orgullo de mis confederaciones;
serás jónica porque lo que abunda,
siendo bueno, no lastima.

17-05-1988

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Sabiduría animal

There Romulus and Remus were found by a she-wolf, which had just given birth. She took pity on the two children: Pierre Grimmal


Con mi zorrita al lado,
yo nunca tuve miedo.
Apegado a su seno, estivándome,
supe que no existe el chamuco.
El dolor es medio sabio,
no sabio entero; la virtud
en el saber se origina.

Si ella evitaba la expansión
de cada mirada astuta echada
sobre el mundo, sus crías,
su madriguera, yo me adaptaba.
Entendía que escasea el alimento,
pero el amor compensa.
La piedad del animal es misterio.

Yo nunca tuve miedo.
Era impasible, como el amor requiere;
era bravo también, ante el depredador
que violenta y te quita el territorio
y el lenguaje y te persigue.

Aún en las casas embrujadas
de la historia, la infancia de las cuevas
y del conocimiento, la noción
de astucia y autodefensa,
con bendición me nutrían.

09-12-1990

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Karma

a Charles Darwin

Un día se fue por rumbos de peligro
(¡ay, ese dios que se va y viene!
pero siempre regresa más divino)
hacia los sequedales y vio el dolor
del cáctus y las ortigas y el tormento
y, aún cuando supo sobre el éxodo ingrato,
bendijo su partida, su huyilanga ad nútum
y, al regresar, aprendió a paso de tortuga
que lo bueno es más agradable que lo malo
y se hizo duro como piedra y terco
y a la condición del suelo
llamó cimiento del sustento
y levantó las bellotas del camino
y supo que hay cosas dulces
en el fango y lo amó más
y el dios y el hombre comprendieron
porque hay, por el contrario,
los que no aman y maldicen
y pagan su dolor en karma
con cuchillos y aguijón
y son ellos, los mimes,
sangüijuelas, ácaros
del Erebo.

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Riquelme

Tú no eres kantiana, Riquelme.
Eres una araña peluda, el beso
del guabá, fruta tronchada.
Proclamaste: la sustancia es sujeto
y el sujeto es sustancia
y se avalanzó contra tí,
llamándote posesa, matraco
del demonio, el juicio del poder
que cela su orden sacralizado
de infortunios.

Eres la zorra, adolescente hembra,
vírgen eras, curiosita, destemplada
como la bella sustancia
de la piedra preciosa que brillaba
y los muslos abiertos y la rosa.

Hablaste sobre las cosas en sí
(que son tu herencia hegeliana,
tu idealismo absoluto, el movimiento)
y eras demasiado graciosa
para que orejas de burro te oyeran
y los Midas de esos mundos cortesanos
de murria percibieran tu gloria.

Eras una ninfa que decora
los jardines de Wilfrido, en Barcelona,
pese a que por tí nacía
la leyenda feminista, tu canto,
y los juglares por tu causa, dijeron:
Vuelve a nacer, Hermosura,
vuelve a ser vengada, zorra-niña.

07-12-1990

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Cuidado con las nenas, mamá

Mama Juanita, se acabaron
los collares contra el coto.
Vieja Jonia, ya la voluntad
no tiene mayoría; desbravados
serán los animales cerriles
del conuco; prohibirán
nuestros cantos desde la piel;
nos cortarán las lenguas.

Mama Ocllo, no hiles más.
No siembres a la luz del Sol.
Maldita fue la yuca y la malanga.
No seas maestra del ternero.
Hablan con lengua de piratería.
Que el haragán, mamoso,
no agradece, es lo que dicen,
y con su dedo te acusan,
te venden en los días de tiniebla
y desamparo anglófilo y mentira.

Con el pene en arrecho,
el anacoreta más virtuoso
desgraciará a tus hijas
en los montes de tu celo
y tu alegría.

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Minerva, el poder

a Athene noctua / Steinkauz der Minerva / Glaucopis

Es mejor que venga la mujer alada y de pelo rojo.
La que Roma odia: Roma como la perpetuada
Adama fratricida.
Que venga esa mujer con mirada
ojilúcida, viva y penetrante, que vea hasta en la oscuridad
los descaros y violencias que hoy nos duelen.
Que volvamos a llamarla Virgen,
dueña de sí misma, Atrine, la indomable,
Escenias, la vigorosa, la recursiva Hippia
en las caballerizas.
Que nos lleve con paz a la búsqueda
(que hay vellocinos de mayor valor que el oro que se anhelan
por amor y no por ventaja o codicia, ¿no es cierto, Eirenóforos?

Aquella dama de belleza inquietante
que en las noches parece vampiresa
ya que seduce con la mirada a insolentes
y jactanciosos, a violentos de la Tierra.

Que venga la que tiene poder,
quien como Niké da victoria
porque estamos apestados en derrota
y en cal viva, estamos en el crepúsculo
y nadie sabe «ver de noche como mochuelo»,
«ver de noche como lechuza».
.
Y de su vuelo mesiánico, ¿qué queda por símbolo,
en protección de los partos? ¿qué por inteligencia?
La lechuza de Minerva, tu basilisco, Dialéctica.

Que vengan ambas en oportunidad generosa
y que estén arriba, no bajo ombligo de hombre;
total, hembras son las fecundables y abrieron las piernas
al dolor que impera en nuestras tradiciones
cuando ellas se fueron. Reinas
que llamamos Dea sancta, regina, victrix...

Adama / Tierra Roja, que vengan: Minerva /
Lilit / Lechuza / la Mujer de la Guerra.
Minerva como Poder. La raptadora.
y que traoga la Razón-Dialéctica,
su Filosofía.

02-12-2000

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Cuando vengan los buitres

Un destino más hermoso
que el presente, solicité
a tu existencia; que junto a mí
como de rayo hurtado al Olimpo
traigas fuego, tu piadoso canto.

Que repartas la luz
a los pueblos rurales de la sombra,
a las cavernas dormidas
en resquicios de puro simulacro.

Que seas el héroe, sin rendirte
cuando vengan los buitres
a comer de tus hígados
y a pedir la gabela
y la fumazga.

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Estéticas mostrencas

Si usted, por amor al arte,
por ejercicio imitativo con recursos eróticos,
embellece la vida y recuerda motivos de Platón
en «El banquete», yo digo SI al simposio...

Si por amor a la teatralidad de los egos
provoca purificaciones, catarsis pública
del prójimo, yo estaré AHI
como Aristóteles, aún cuando difiera
por amor a la estética socrática...

Si usted se entretiene con fantasmas
que portan algo de la belleza trascendental,
que retrotraen a catedrales medievales,
o al mito del Grial, o a las extrañas
cosas de la pintura de Giotto,
yo digo: NO ES MALO,
me entretengo, pero si acaso
me construye cuentos de hadas,
mundos color de rosa, para que viva
el hombre submitido en la inacción y el miedo,
abocado a sus monstruos,
vampiros interiores que no tienen sentido,
que prohijan el hermetismo traicionero, evasivo,
mi pregunta será: ¿dónde quedó la bondad y el consuelo?

¿Qué circula como sangre para una profunda estética
que me sirva para imaginar lo necesario,
aunque haya que ir a escarbarla
en lo oculto, proveyendo esfuerzo y amor
en el trayecto?

Seguramente, no querré
estar ahí, ni hablarle, ni ser cómplice.
... porque hay gente que construye esos mundos
con ilusiones insensatas, gente que está
vacía, o tal vez harta y ni siquiera
se aman a ellas mismas,
se sepultan en sus mundos sutiles
para que el vecindario externo se siga jodiendo
y nadie vaya y se atreva a pedirles socorro,
«dáme una mano, amigo, consuélame».

06-07-2000

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Los baales

La verdad de un tiempo es error en otro:
Ch. De Montesquieu


Han sido mis verdades económico-sociales
y mi dios se llama el Dueño de la Tierra.
Y mi moral, aristocracia hacendataria.

Soy un baal entre baales y mi dios
provee la lluvia de los campos. Baal
valida mis cosechas. Favorece mis frutos
y mis compraventas, el dueño ha sido
en suelo palestino. Su ley nos rige.

El da su verdad a mis esclavos.
Da el templo y casa en las ciudades;
yo por él arriendo territorios y lucro.
En rameras sagradas él me obsequia
descanso y regocija al extranjero.

Otros nómadas no atesoran la tierra.
Nosotros sí, somos habitantes de colinas
y llanuras; árabes del yahvismo han venido
a despojarnos, a maldedir nuestros baales.

Sus verdades son caminos perdidizos:
un dios de extraño nombre, Yahvé,
nos desafía, nos provoca, nos transgrede.

En las rutas del sur exhorta al cananita:
No vendas la tierra porque es mía.
No hipoteques la verdad. Verdad que es una.
Toda la tierra es mía. Y toda mujer
será de mi nuevo sacerdocio.

Oye, Palestina. Yahvé es celoso.
Y la verdad relativa; los extranjeros
llegaron a cambiarlo todo
No validarán nuestras leyes de la Tierra.
Se conjuran, con verdades mentirosas.
Condenan la moral de las lujurias.

Nos han llamado verdugos con las bocas
de Amós y de Hosea. Oye, Palestina:
No hay divinidad en tus ídolos,
ni virtud en tus costumbres.
Yahvé, con la voz de Elijah, te condena.
Desde hoy será otra la realidad
y la fe en Palestina.

14-06-2000

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Como una lavandera

Todos los poetas están infectos
y contaminados por un afán de palabra,
calados por la sífilis temprana de la aventura
de abrir la boca y sacar el primer vocablo
que les da la gana y no saben
que las enunciaciones están llenas de morbo,
que el discurso suele ser una epidemia
y que la vacuna ha de ser los pies ligeros
y el camino, sangrandor, a la meta de lavarse.

No se puede ser poeta sin silencio,
sin ir al río profundo e internarse
en la gruta, allí lavar, lavar, lavar
como una lavandera, allí el cepillo
y un jabón y mucha higiene
hasta la sangre, si es preciso,
allí con pies ligeros hacia los manantiales,
a los chorros furiosos de las cataratas,
allí dejarse callar por los torrentes
y volver, ensordecido, humilde a la ciudad,
de los necios, con sólo las palabras
imprescindibles y una clara memoria
del odio diluído en la lavaza.

14-11-2004

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Como un expiador

Desde que anduve en la inocencia
de arrojado hasta el mundo, sin hallar
la cancón de mi contento, tiemblo
ante el hacha; yo no sé quién es llamado
a romper mi lira, o despedazar mis manos.

Yo tiemblo ante quien me da la vida
y me pregunto para que son las piedras
ante que surja el templo, ese poema
que apiadará mi nombre y devolverá
mi risa de Isaak, sin arrancar mi lonco
y vaciar mis yungulares

¿Quién me enseñará a espiar
mi culpa nata, quién le dará estrofas
a mis huesos? No sé, yo aún tiemblo.
Yo recojo leña en versos
para mi sacrificio y subo al monte
de la mano de mi padre,
el mundo.

15-11-2004

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Las hienas en «Estéticas mostrencas y vitales» de Carlos López Dzur/ Conversando sobre las «Estéticas mostrencas y vitales» de Carlos López Dzur (2) / iNDICE / Conversando sobre las «Estéticas mostrencas y vitales» de Carlos López Dzur (1) / Tercera Parte: Tránsito entre hienas / Carlos López Dzur / Estéticas mostrencas / Crítica / El ¡ay! del yo lírico-amatorio / De Teth / «Teth cumplió 33 años»: Carlos López Dzur. / En EL LIBREPESADOR / Los Alcaldes del Pepino / Los Alcaldes del Pepino

Primera parte: Memorias de la caverna / Estéticas mostrencas y vitales


Primera parte: Memorias de la caverna


DEDICATORIA


A los batalladores culturales del mundo
y de mi patria, porque en todos hay un capital económico
y riqueza humana, pero si no hay cultura no se sabe
qué defender y cómo organizar ni tal capital
ni su gente:
Carlos López Dzur
Como Alianza del subyugo
Montanistas
Detén el hacha
El padre y el hacha
El sacrificador y la ofrenda
El hacha del No
El hacha de Carlos Abram
¡Cuánto lo quise!
Y parece una persona pequeñarra
Criatura nocturna
Los burladores de la sombra
Tráelo al fuego
A Blaise Pascal
Caverna del mutatis mutandi
Bendición de los hijos
Las cavernas de la creencia
Los verdugos
El terror viene
Ni quien nos salve
El Líctor desea a Lumia
La zorra Lumia
El placer en cifras exactas
La zorra originaria
La relación pura
Dueño de mi olfato

<>


Como Alianza del subyugo

La Santa Alianza fue concertada en París en 1815 entre Rusia, Austria y Prusia, para sofocar las aspiraciones nacionalistas de las pequeñas naciones subyugadas.

¡Será cosa de ver!
... si ése que viene a ti,
dándote aliento con la virtud
de sus muchas prohibiciones,
si ése que al hacha tuya la conmina
deténte, surte su consuelo.
O convence.
En la sombra de la cueva te retuvo
y todavía él mismo obedece
a cinco dedos que son cinco sentidos
impuramente honestos,
consoladoramente adquiridos
en miopía y tradición de rebenque
y azote sinarquista
con placer escabroso.

¡Será cosa de ver
su Santa Alianza con la Mano Invisible
que te ahoga! ... Ahí está
con la ruleta rusa en París
y el gatillo, dispuesto a disparar
a las núbiles sienes, inocentes
y en congoja.

Con la prusiana disciplina
de cinco dedos puñeteros, frota el pene.
Con austríaca vanagloria
se vacía y echa sus mecos
en el decoro ajeno.

Será cosa de ver cuando digas tú
quiero naciones soberanas
y a mis hijos con poder sobre las llamas.

07-09-1989

<>

Montanistas

¿En nombre de qué amor
hablaste de las verdades, Montano,
si sacaste el tuétano a la vida,
si en árbol carcomido
transformaste esta siembra humana
que me asedia zurriendo
broncamente
con su homicida alarde?

A las ramas y semillas
sobran los tuecos, agujeros,
y un viento del siglo, sin oriente,
el tronco de mis árboles maldice
y, más allá, a las sombras de reposo.

Los sinarcas, armados con sus lesnas,
me han cercado, me han quitado
esta raíz que eludió dar sus votos de reata
(ya piensa, ya bendice, este corazón
tan ultrajado y prohibido).

Estoy con el vetarro de mis huesos,
añorante de días
y propias cuentas y hecho un mico
con espíritu noctívago.

Busqué el monte, sin temor,
la piedra para extender el alma
y alargar la razón de mi ser
y aceitar la mañana.

Pero, ¿quién eres,
hijo de montanada, con qué amor,
si alguno, se escribieron días del fin
del hombre sobre el mundo,
con qué carcoma santa
rechazaron las nupcias de la sustancia
con sus cielos, de qué verdad
o torpe vademécum leyeron su mentira
y me echaron de mis montes trascendentes?

Absolutas y mortales
son tus desgracias, tus blasfemias,
me predican, tu Hacha
es la que hiere geometrías.
Tu voz es la que mata
al Cristo ultramontano.

<>

Detén el hacha

Rescataron el poder
con cada mando simultáneo.
La autoridad absoluta fue del Papa
y vino él, al llegar estuvo
cuando cargué mi niño como ofrenda.
En su nombre, me dijeron:
¡Déten el hacha, hijo de la reala!
¡No lo mates, no regreses al seno
del Dios puro, no dés un paso más
que no mereces tú la trascendencia!

<>

El padre y el hacha
... la intolerable estupidez de la virtud:
Nicolai Berdiaev
El bien no es un valor absoluto.
Cállense, moscas placeras,
vayan y posen al carajo,
que las normas farisaicas
me mutilan; y el padre está
cargando su virtud
de pequeñarra estampa
por soledades sin caminos,
por su alma.

Vayan donde yo no les vea.
Que me condene solo
y no por oír a los vecinos
del postín, el antojo y el chantaje.

Yo no puedo orar
en las tinieblas, quiero la luz
más alta que la llama.

A mi dolor lo acostaré
sobre el pedrejón duro y ardiente
donde soy yo mismo el padre
y mi dolor, el hacha
que gritará este mandato descorazonante:
¡mátalo a cuchilladas con tu mala sombra,
sean sin condición las cosas ofrecidas y sagradas!

El oblata no es tutela legítima
(que alguien te ofrezca
por obligación civil
ya admitida y declarada)
ni aventura que allanará
el sendero numinoso
ni fácil consolación
cuando te duela corazón y vida
ni absoluto omniconclusivo,
justificativo del acto
y el campo de batalla.

05-22-1989

<>

El sacrificador y la ofrenda
El nominalismo niega la existencia experimentalmente cognoscible deprincipios físicos universales que pueden descubrirse más allá del ámbito de la percepción sensorial
El hacha como el viento
que sopla hasta Occidente
y recorre por praderas del vírgen,
tierno cuerpo de muchacha,
saltó al abismo, a la fe
del cimiento más oscuro,
y llevó consigo el puñal desmesurado
y ella, la materia, la nominada del escarnio
estuvo a su merced, cautiva, presta,
con dos palomas que salieron del escote,
con su vulva tibia y anhelante
que fue llamada el alma.

El céfiro se olvidó de todo método
(algunos alegaron que fue su acto
subjetivo, irracional, incomprensible,
in desesperadum).

Con un trapo atrás y otro adelante
tembló de gozo, afiló el nabo
que a cuerpo y afán empírico,
remordimiento y sustancia, escindieron
con prédicas de ruin nominalismo.

El se fue a rescatar la trascendencia,
se fue directo al beso y al orgasmo,
al experimento más allá de las proclamas
sensualistas, cartesianas
de principios a priori.

El hacha incondicional dijo
de pronto a la ofrenda de holocausto:
no es igualdad absoluta que te ultraje;
yo sufro y no lo sabes; soy humano,
pero voy a fundar la libertad
más allá de tu muerte, construída
por rudo y vil nominalismo.

Voy a darte el placer eterno
de la obediencia que trasciende,
el amor de los dioses
fuera de la cueva
egoica, vocinglera;
así la mala sombra
de lo humano
no será ya
capricho.

06-24-1989

<>

El hacha del No

Esto también solicito,
amados míos: que el fuego
sea placer y bien sentido.
No tengan miedo.

Satán no es ser; no existe
y el Hacha que yo entrego
es el último recurso estetizado.

Que no escuchen la gallunga
y su gente que asesina,
que a martinistas digan NO
y otro NO a la caterva ultramontana.

No ilumines demasiado,
estrellita de arroz, cuando tengas
a espiones de Tu danza, sigue
y baila conmigo a tu lado.

Los fuguillas bestialistas,
al servicio de cautividad rutinaria,
no son dioses; son sarna,
son ácaros.

Lunita crujiente de maíz tostado,
tén ovarios limpios, no cedas
a populismos sentimentaloides.

No dejes que te silben
como a perra, quienes sólo
a la obediencia llaman
y pretextan su refugio
en sus dioses.

Tén la piel como la leche,
niña amada, y como madeja de seda
ata tu visión al alborozo,
el queso es así aún más sabroso
que la baba de los cerdos
en tu plato.

Cera del panal que sean tus labios
y el beso siempre, un conjuro,
contraseñales del hacha
para el Gran peligro.

¡Ay, Toña, tonina, jamoncito
de mujer, cómo cautivas,
tú neurotransas del pajar
mutua alegría, tú eres mitosis,
me das células-hijas!

<>

El hacha de Carlos Abram
El Dasein tiene una tendencia inherente a aniquilar el espacio, a extender los sentidos y ampliar el mundo y a determinar y organizar el mundo, física y sicológicamente, en términos de preocupación: Martin Heidegger
El Hacha que Carlos Abram propuso
como útil, preparada a-la-mano,
presente, como su objeto dado,
Carlos sabrá retirarla de tu lonco
cuando seas-en-común,
el hijo de mi sueño,
el Deseado.

¡Tú me preocupas, pedacito
de mi alma! te solicito
y Radamanto, juez del infierno,
no te arrebatará por siempre...
¡No importa su prudencia,
eres mío, no de los espacios
geométricos y abstractos!

En espacios cualitativos te guardo.
Con amor, te doy mi situación originaria
y te saco del SE DICE que te entierra
en el Uno y te llora desde el Moriah
como si fuera tu fatus
la tumba de Don Nadie
y tu verdadera dicha
y reposo.

<>

¡Cuánto lo quise!

Tuve un hijo en la casa del prójimo
siendo yo, por igual,
prójimo en la casa-caverna de mi hijo.
Le dí el espacio de cueva
de su vida. No pude
darle más en la casa del prójimo
ni en la casa mía.

Y, por amor, quise ubicarlo
en su gruta verdadera, visión
de las estrellas plenas, infinitas,
en la cueva de roca de mí mismo.

Quería amar a ese hijo.
¡Cuánto lo quise!
Y, sobre todas las cosas,
yo dispuse que se enciendan
por él las nuevas luces
en la cueva ahíta aún con simulacros
y dolores suyos y dolores míos.

Lo llevaría a la casa de mi certidumbre
por anhelo, yo lo quería y descubrí
que no pude dar lo que él merece
y sufrí como nadie.

Entonces, vino mi Padre,
padre de todos los prójimos posibles
y me pidió su sangre, las tinieblas mías,
y que lo sacara de la cueva
y que trajera su urna cineraria
y que lo matara en el monte Moriah
oculto en lo más solitario de la cima.

<>

Y parece una persona pequeñarra

En la cueva parece pequeñarra
la persona; la dulce y suave cría
de aquel a quien se quiere tanto
y se lo llama cuna,
pedacito lunar,
alma mía...

Si el alma es mucho más,
¿cómo saberlo?
¿cómo aducirlo
con estas semejanzas,
metáforas del amor al hijo?

En este oscuro conocer,
todo es mostrenco
y no se conoce el percal;
únicamente la pastrija
y la pastrana
y ese montón de tierra
que son mis huesos cercanos
por sus años, sus achaques,
sus lamentos ante un poco
de sol y de alegría.

4-12-1989

<>

Criatura nocturna

Déjala conmigo.
Es tan hermosa. Se acomoda perfectamente a mi sueño
y su pelo largo, pelirrojo y rizado tapa mis ojos profanos
que ya no saben volar, ni filtrarse, profundos,
ni maullar como gatos, orgullosamente tiernos,
tranquilos y hermosos.

Desde que se fue, manos tengo que se agarran a las colchas
como su cimiento; la soledad es grande como el monte.
Entonces, si ella viene y a veces viene, es mi único gozo
de la libertad; con ella, soy un gato cerval
y desde el alma, gimo con regocijo.

Con ella, soy uno de los peludos entre las cavernas
que sabe darse vuelo, implorar por la luz, en medio
de estas oscuridades que nadie salva, sino esa hiena
que nos come los escrotos, a fin
de rescatarnos para el reposo.

Déjala conmigo. Que nadie ponga un amuleto
prohibidor, cartel de veda, cuando sea yo niño
de modo que me olvide cuando crezca; no...
que venga al Desierto, y lama como Lamia
mis Cromosonas-Y,
con su lengua de ADN
mitocondrial.

En el Desierto, como en montañas alpinas
o nevados inhóspitos, ella es la Leche que manda
el Sostenedor, el milagro que vuela para mi noche.
La lechuza.
La vida de lo Alto, la Eva dionisíaca
de la libertad, Lilit.

Déjala conmigo, ya que me densificaste
y estoy derramado en la miseria de las cosas
con el corazón endemoniado por todos los anhelos.
Déjala conmigo. Déjala conmigo.

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Los burladores de la sombra

Están al llegar
los cinco dedos mentirosos
del Manotas, la pícara presencia
de la Mano Invisible que dice a Abram:
Deténte, no tienes que matar tu crío,
al hijo de Tu Risa.

Están al llegar los burlones de la sombra,
gamonales de las cavernas de la historia.
Es mejor que lo dejes en la cueva
en el templo de Pitón,
en la cárcel sin angustia.

Vienen, están al llegar
los ultramontanos, integristas,
martinistas de huesos colorados,
geómetras euclidianos,
admiradores ciegos de Trasímaco,
ciegas larvas que suben las paredes
y cagan la moqueta
y salpican el fango
sobre el mundo plano, tieso, umbroso.
Ellos, que con superficies carcelarias
se confortan y masturban, casqueteantes.

Son ellos los que desprecian las curvaturas
del dominio complejo, los principios reales,
la quántica ciencia de los saltos...

Vienen, están al llegar,
los que no creen en vientos suaves
con placeres intensos, paradójicos,
momentos que limpian el espacio
como hoz segadora, separando
la paja del grano
y son, de ese modo, tan a su saber
dizque divinos, que las varillas
se clavan en la más blanda colleja
de la muerte...

Vienen, están al llegar
antes que la brisa sea en la noche
tu hacha de holocausto, obediencia y salto,
trascendencia purificadora.

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Tráelo al fuego

Pero el Padre dijo:
Tráelo al fuego aderezado,
al dominio complejo, a las noosferas.
A la luz de tus lágrimas, camina tú
con tu ofrenda, es olor grato.
Sígueme hasta ese monte
donde tiembla y se arma tu brazo,
ven a la silva con el hágase
para que sea el día en que te conozca
el viento suave de mi beso.

Tráeme la pastrija y la pastrana
y yo las quemaré, seré tu nabo
y en su interior de vulva, alma nueva
haré para el alma sensorial, nominalista.
Con el hacha caliente, promisoria,
vaciaré tu salmo, reharé tu sustancia
y a todos lavaré con alegría de nuevos átomos.

Toma el hacha, Abram, abre ese sexo,
dáme tus niñas greñudas
con mejillas cristalinas
como rubíes de Bohemia.
Al hombre espiritual y luminoso
le daré pueblos sin cavernas
de inútil fe ni cuestionable heredad.

La tea que se encienda por tu causa,
las hachas y cuchillos que se blandan
a los aires, por ternura
y por amor infinito.
Todo será recordado aún
en los siglos hermenéuticos
del Decaer.

06-29-1989

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A Blaise Pascal

Yo soy el que robé el fuego
y me metí entre las zarzas a buscar
al Dios vivo. Yo.
Tú eras sólo el Dios de los filósofos.
Y si algo te robé me cortaste la mano.
Tú eras un Sujeto para que los sabios se diviertan
o tengan acaso empleo, o rentable simonía.
Tú eras el supuesto Saber, un cómo hacerse rico,
supremático, uno que absolutamente condena
como Dios de la filosofía y deidad de la ciencia.

Eras un Dios conceptual. Yo, un niño más
entre las ratas, el chamaco jalándose la polla
hasta que avanzas como un ogro con la hoz.
Vas a cortar su pija y sangrarlo

Pedir que sobre el aditón se ejecute
un sacrificio humano.
Como el padre declinas, faltas.
Hay que decir que desaparecíste
y se quedó un ritual neurótico en tu nombre.

Dejaste de ser un padre enaltecido.
y una fuente de espíritu para la hija.
En el Monte Moriah. no te detuvo un ángel.
Isaac no es ya tu risa.

Es su llanto y el tuyo. Vives asesinando.

Tú eras un Dios garante, cartesiano.
Dios, motor inmóvil de Aristóteles.
dios hegeliano, dialéctico
del idealismo objetivo.
Tú no salías del fuego
como el dios de Abraham, Isaac y Jacob.

Tú no eres padre de nadie: eras Uno
que castraba a los Otros o los metía
en su garganta de infierno como Saturno,
que devoraba a sus hijos.

Tú eras el dios del silencio eterno.
El dios que aterra y que, por tanto,
desde el siglo XVIII lo matamos llamándole
ilusión de cogebobos, neurosis obsesiva,
artificio metafísico.

Con el puñal cientificista
te matamos, nietzcheanamente dicho,
porque tú no eres bueno.

Dejaste de dar consejo sabio para acceder a lo real
Formaste mil prohibiciones y vaciaste
las convicciones sinceras de mi pueblo.

09-12-2003

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Caverna del mutatis mutandi

Yo dí el salto al abismo
cuando ví la luz que me invitaba
a dejar la caverna del mutatis mutandi.
Del salcocho de cerdos no quise mi alimento.
En rehalas de rebaños ovejunos,
dicté: soy soberano y con sinarcas
que desprecian a mis hijos
y les dan sus sobrantes,
no quiero mi banquete.
Innecesario exordio son
sus prolegómenos,
predicantes de miseria.

Yo dí el salto de fe
y mi alma era una risa,
la gloria de mi fruto
más amado, el vetarro vencido
en el deslinde, la gruta del deleite
por rutas de movimiento eterno.

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Bendición de los hijos

Yo soy un padre en fuga
y el titipuchal de críos me solaza.
Ni tolondro ni aturdido me organizo;
les doy lo suyo. Les ví nacer con gusto
y les juzgo y soy severamente dulce
cuando amo.

Les veo, les busco en la casa
de la madre que gritaba en los templos.
Con hembras del frenesí,
en plazas y bares, comulgué
y tuve críos. A una mozcorra
de materialismo atributivo,
yo dí una niña, nuestra amada.

Con santurronas, legalistas,
de lógica formal o moral judeo-cristiana,
me acosté en bandidaje;
pero ví el porvenir, yo ví
los hijos perfectos que ya no entran
a revolcarse en el limo
ni en desajustes de identidad
se dan cimientos; yo los bendigo
y les cuento el pasado
(la hora del Hacha
y la cima de Moriah)
con un poco de futuro.

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Las cavernas de la creencia
... the fallacy of the misplaced concretnss:
A. M. Whitehead
A las cavernas de la creencia,
de la abstracción, de lo no concreto,
el silencio ha llegado, cómplice
desde los pasadizos del Erebo,
ente apenas sin encarnar al hombre,
ente apenas que, en la bestialidad
de la Noche temible, sin reposo,
gato por liebre ofrece
al animal nocturno.

El silencio ha llegado, fecundo
de fealdad y descaro, sin intuición
de oportuna concreación,
sin fundamento en determinaciones
que sean su necesaria racionalización
y completa percepción sensible.

El silencio comienza
en el fermento de todo dinamismo;
diciendo al Ser eres Nada,
diciendo al hombre estás sin acaecer,
no eres potencia, no eres acto.

El silencio escinde y atropella
cuando avanza con su carruaje
tirado de dragones, fantasmas
de plenitudes de ser desactivadas
en taciturna inercia, el reposo
sin hombre, la existencia
sin acto de su esencia,
MACACOA.

09-12-1981

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Los verdugos

Tienen el sol de su parte
estos verdugos,
varones de la medianía.
En sus hornos, en pocas horas,
las armas se fabrican.

Fundaron el tiempo nuevo
que apresura las horas.
Domestican a perros todavía
y se mueven en carros
y, ad nutum, con multitud
de utensilios sobreabundan.

En este tiempo sin mitos
(¿saben ellos de estructuras eternas?)
tienen su tiempo histórico de muerte;
aún así, por sus nombres nuevos,
el varón que a-luz-sina
el fin de la guerra,
el dolor y el bandidaje,
los conoce y desprecia.

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El terror viene

Dio ese NO que viene
de las Tablas Divinas escritas
con la punta de la guasca
y la repulsa al casquete
y el rito anal del puto dionisíaco.

Un NO que no gana para sustos
el Lobo viene y morderá a corderillos.
El frigio Montano bien que insiste:
el Reino viene y su Terror en chinga,
el Señor de la Siega se apresura.

Entre los pobres de Haití
y el vudú quebranta-muertos,
un NO a punto caramelo
asalta a Tertuliano
y dice a Martínez Pascual,
judío y mentiroso, su adiós
y Port-au-Prince apesta demasiado
porque él es la pestilencia en bruto
y la ausencia de lamento
y de vela del temor honesto.

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Ni quien nos salve

Tampoco hay Diosa Madre
que nos salve, sino 7,000 años
de armas de bronce y utensilios
y 900 torres que delatan
la esclavitud en Uruk,
su Gran Muralla,
y el dolor que, con antepaga,
regresa antes que el sol
que ajora en cobro
de sus deudas
con documentos
de alcahuetería.

13-06-1990

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El Líctor desea a Lumia

Vamos a acomodarnos en la cama,
a echar un palo, sea el último recurso.
Hagámoslo sobre el lodo pegajoso.
Una lichera encima que nos cubra.
Escondámonos con los ojos cerrados.

El Líctor viene, el monstruo
lebrón que no perdona,
¿qué haremos, Lumia,
si este placer tan nuestro
él nos los quita, qué hará
con tu changa, putaza,
pues tu changa es mi maco?

Con sus fasces de muerte
exije tanto y tenemos tan poco,
este morir de vulva,
hambre brava de mojica,
mi rico hartazgo, tu crica.

En tus muslos de légamo
mis huesos escondía, temblando,
sacrificamos a las doncellas,
éramos cómplices, yo pedí
que muera una, no tú...
otra que no sea mía.

Cada vez que apareció Megilo,
el espartano, o Euristeo, quien avanzó
a destruirnos, fuimos homicidas
y tú, hoy maruga que no jalas,
malpagas y desprecias, te engrandeces.
Como gran ramera, posmoderna tusa.
Ayer tan santa zorra fuíste.

Obedecías, venías entonces
y me dabas la concha y lumiábamos,
escondidos y en penumbras
sobre el barro, no cobrabas.
Te entregabas hediondamente
entera, golosa y sabia.

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La zorra Lumia

Sepa el mundo sobre la Gran Ramera.
Me cagó la changa (y por eso son
mis versos, odio por la Fata,
maldición de mi Fatus).

La conocí junto a vándalos altivos,
entre humildes herejes del estrago,
acechada de mártires, espectros
de varón, malparida al fin
de la Edad Media.

Se aupó como una zorra-lumia
entre salvajes y fue lobuna.
Echó sus morros como dientes afilados.
Me buscó en la mejana
como hurguete que averigua lo escondido
y mala hostia que ensarmentó mi boca
y yo fui amargo, cada vez más amargo.

Ella me dolía como el mal beso
que traiciona; era la cama
un cúmulo de arena y el agua
no llegó a refrescar las costillas.
La marea no bendijo la playa.

Humo y paja la pasión, su esperanza.
Ya no había en el julepe, sino la bestia
con alforjas vacías y el cielo que nos dijo:
'Pues allá se las hayan'.

Ofrecí como colonia mi cuerpo
y proyectos locos y lógica afectiva;
no fue suficiente, todo se lo llevó
y pidió más la mercachifla,
lóbrega buhonera de caprichos,
síntesis magra de mi amada zorra
en el estero y la nueva lumia
del descaro.

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El placer con cifras exactas

El minuto oprime. Es tiempo.
Hoy su mensaje en papiro organiza
del cuerpo su mecida, su gozo
en la península; ahora se cobra,
noche y día, con cifras exactas.
En el luto predecible de las deudas
se paga de la perra el tiempo con sus pulgas
y aúlla entre herreros y cabreros
y reclamará las monedas y la paga.

2.

Un tic tac de la muerte
(que es vivirse en tinieblas
hasta en el orgaasmo)
la cobranza a tiempo reclama.
El tañido de la Ley de lo Alto viene,
del sol aerobio del espacio,
el dios banquero y relojero,
el Tesoro celeste que a todos
ha convertido en tributarios.

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La zorra originaria

Uno tiene la zorra originaria
a los huesos alojada como su madriguera.
Uno sabe que ese corazón cató prudencia
desde su fondo de batallas y lunas.
El hombre es bueno
como el árbol de higo;
la mujer como el pan, sabroso.
El deseo de aportar al almacén cooperativo
fundó el economato y leyes naturales
que el corazón entiende
a pesar del medio patógeno
y la muerte, con su ecología de tinieblas.

Unico paraíso: el manantial del movimiento,
la lluvia que desata la adaptación
al canto, al desafío, la esperanza
como mito de sobrevivencia.
La función permanente, la realidad,
el ser, transformar la madriguera.

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La relación pura

¿Pero dónde, mujer, serás tú más amada?
Me gustas, nulípara, y no quiero pagarte
porque en tí está escondido todo lo que quiero
primariamente mío, hormonalmente santo,
tus críos con su lenguaje puro
a menos que los vendas,
lo mismo que a tu cuerpo.

Te hallaré como el zorro
que no vende ni compra
su presa, la persigue.
Se cerciora si conservas o escindes
tu luz de fe y malicia,
tu fuego de amor e instinto,
tu pez ígneo de lealtad
en los montes sagrados de los días.

No vayas por fuego fatuo y por ventaja
a los ojos del salvaje, que él no paga;
él muerde, acosa, organiza,
desespera, se angustia
y en su mundo no existen las monedas
ni el fascinum ni escarnio;
no pagará las deudas no debidas
ni fundamentadas,
menos al nacón de las monedas.

Como el salvaje, satisfecho del rito
de pezuñas clavadas por astucia y por deseo,
soy el preguntante del te quiero.

13-04-1975

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Dueño de mi olfato

Ni la razón ni la intuición
pueden captar cabalmente el ser
de lo que se encuentra:

Martin Heidegger


Porque, en oscuros corrales de mentira
y, en guaridas del monte, mi rival
hizo ciudades y perjuró:
¡a la zorra, candilazo!
yo persisto con mi cabeza ancha
y con mi hocico agudo.
Soy un perro salvaje,
aún dueño de mi olfato.

Los entes manifiestos vienen-ante mis ojos
y yo no los persigo; pero a las aves de corral,
con cluecas mañas de Bezug
e hipócritas ardides, referencialidades,
yo sí las cazo, voy por ellas, las espanto,
las muerdo y que se vayan, digo.
Su humo incomoda mis zorreras.

Habitan cerca de mí
y a su aroma nauseabundo
yo detesto.

Tengo las orejas empinadas:
¡soy todo oídos! y desnudo
me deslizo con sigiloso paso
y me sigue la cola
más larga que mis patas.
Largo y abundante, mi pelo y con él,
nazareo, nazco, crezco, muero,
¡pero ya son muchos
los zorros desollados!

¿Y qué será? que me duele por instinto.
¡Pues que no soy intuitivo, entre otras cosas!
¡Que con dolor y con angustia aprendo!
Y a la gruta del desfiladero llamo geografía
y serme-anticipado en mi avanzar, astucia,
mi gramática parda, lo aprendido...

12-01-1976

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Segunda parte: Nos cayó la macacoa
Tercera parte:
Tránsito de hienas
Cuarta parte: Consolaciones de Agar

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