Friday, October 10, 2008

Los saboteadores


El saboteador razona.
Bien que razona,
pero jamás medita
ni irá a recriminarse.

Nunca su visión comparte
ni su estrategia discute,
ni su táctica preanuncia.

Con su guiño fascista decretará
su fuerza; con su gesto de guerra,
manejará a nuevos perdedores.

Su mirada la puso en tí, pequeña larva,
que has peleado tu cambio
y la ilusión de tu posible-ahora.
El saboteador es quien ultima.
El perdedor lo alimenta.
Por eso está el ahí-en-duermevela
el sol profundo que se accidentó
al quitarse un piso debajo de su paso.

Amparado está el saboteador
en las nuevas tabernas y escondrijos.
En la sombra, conspira; ninguno
conoció mejor tus propias sombras.

07-06-1990

2.


Los saboteadores ya huelen a cal
o cloroformo y dijeron que ninguno
es suficientemente fuerte, meritorio
y apto; anatema es, para ellos,
el transgresor, el que abre sus ojos
y discierne su senda en las tinieblas.

Los saboteadores son admirables,
seres epatantes en la gorja.
Sus hazañas no las salta un gitano.
Culebrones son, tiburones
de enorme dentadura que,
en la inmadurez afectiva del mundo,
venden todo: protección para el tilingo,
requilorios a vendepatrias de hueso colorado,
discursos de toparcas a cobardes,
torchos de espesos pelos y su leche caliente,
maritornes en tutú, toques de fajina
y diana, progreso de vitrina
y priscales de reposo
para el ganado humano.

3.

Genios de atropellos nacionales,
son los rateros que golpean
en la esquina, la caída que cita
con la muerte, juegos de prodigio
y maravilla que a todos lleva
al quemón, al desaliento y el chasco.

Observa al que se mueve con su consigna
anti-OTAN, pequeña larva,
saboteadores son del discurso marxista
de los kurdos, míralos, soñador,
en Dev Sol, comiéndote el mandado
con luz de truhanes anti-americanos.

4.

Los saboteadores madrugan.
Entre pacifistas se esconden
y son los mátalas callando.

Dentro de la resistencia,
conspiran, dividen, desconciertan
y su represión deja víctimas:
el arrojo amorfo, la cuita reducida
a lamento, el amor en odio.

A los utopistas los tienen en su mira.
Espían para ver con qué bandera
duermen, con qué ideas se arropan
en la cama, con qué braguero
se acaloran sus intimidades.

Sabotean cada hora del día.
Madrugan para que, al despertar,
tú no les veas en el operativo
de robar tu esperanza.
Se te aparecen en lágrimas.

Se masturban con tus desesperos.
Acomodan tu júbilo en abismos
y te ponen su pie y vas de bruces
y no sabes cómo y quién,
dónde ni cuándo, por qué
te joden.

02-06-1988


5.

El saboteador está en cada villa
donde exista la anarquía;
al invasor él llama el Buen Samaritano
y usa la inocencia de los niños,
por carnada. Organiza
la foto para la historia.
Se graba así la imagen de su operación
Restaura la Esperanza.

En Mogadishu lo ví, recientemente.
El saboteador se disfrazó de hambre,
con niños flacos y churrientos,
y se ganó el corazón
de los crédulos in situ.

6.

No te creas el Partido de Dios,
chiíta de Hezbolá, no se confíen
en saboteadores, libaneses amados.
Dios no trafica con fuego de BM-21,
Dios no habla con cohetes ni ametrella.
Dios no necesita a Irán para darles amparo.
Dios para vencer no necesita mártires
y $25,000 no vale una vida
de las tuyas, Líbano chíí,
ni rehacer la casa que depreda
el enemigo.

7.

Wacky plans aside, the group using CIA operatives and U.S. mobsters, tried to kill Castro in what was known as Operation Mongoose: Joseph Califano, Jr.

El saboteador se llamaba John F. Kennedy
y era un hombre tan querido
y todos lo lloramos.
McNamara y Bob Kennedy
tenían a muchos geniecillos del Mal,
hijos de simulcros, whiz kids pentagonales
para decir a la América mulata
ya es suficiente, guajiro,
tú no puedes triunfar,
tú no tienes agallas,
abajo la utopía,
eres insuficiente,
obedece o te mato.

8.


¿Qué importa que Stalin cultive rosas
y se enternezca con escenas
de movies de misterio
o romance azucarado, qué importa,
larvas de Ucrania, muertas
en el hambre atroz y la falta de trigo?

Los saboteadores tienen sus alfolíes,
tabernas de rico vodka, salones
de simposia, amigos de gorda reciedumbre.

Diez millones de ustedes no gritarán
el bostezo que ellos oigan,
no son suficientemente masivos,
no son cuantitavamente audibles.

¿Qué importa que el ejército rojo
fornique como bestia, ultrajen
por millones a prusianas
de aldehuelas humildes en las sombras,
qué importa que sufran o se prostituyan
las germanas, antiguas vírgenes,
uñas arriba y que no venzan
las pingas del eslavo
y su presencia muscular
y su exterminio?


02-09-1988 /
El libro de la guerra

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