Friday, October 10, 2008

El libro de la guerra / Indice




Indice / poemario / Carlos López Dzur


Erinas / Necesidades afectivas

Estado de emergencia

De la lucha por el alimento

Cómo hablar a un pueblo piadoso

El gran titiritero

Los innecesarios

Para menospreciarte

Para desalentarte

Para neutralizarte

De la necesidad de unidad y orden

El falso haganá

El momento amargo

Los cuarentiseis años de tu guerra

Yo soy la Nube Roja

La guerra

El inventor tenebroso

El enemigo tiene muchos nombres

Los salarios de sangre

Estado de esclavitud

Objetivo estratégico

Valentía

El guerrero acompañado

El rapto y el anhelo

Invitación a la decapitación

La guerra de las causas

A Pirrón de Elíade

Historia filogenética

El cadáver inicial

El primer enemigo

Los enemigos interiores

El día que comenzó la guerra

La otra mejilla

La guerra viva de mí mismo

La víctima diaria y disponible

Meditación sobre George S. Patton

Canto al guerrero estadounidense

El obediente

El hombre en general

El poder y la areté

Ahora me matan así

Desastre

La realidad oscura

De agresores

Cuando Apolo muere

El poeta y la revolución

Defensa de la Utopía (1)

Los cambios

Seth: el hombre-bestia

Lenguaje y muerte

Los expropiadores

El rebelde y el guerrero

El guerrero acompañado

Gregorio Samsa

Scarabeus sacer

El guerrero que viaja conmigo

El soldado y la muerte

Como una granja de animales

Cómo bombardear el jardín

Agresión pasiva

Sabotaje a la maithuna

Efficiency evaluation

Misa conmemorativa

Los intrusos

La pregunta

Descripción del pene del Diablo

Letanías por Osama bin Laden

Meditación sobre San Sebastián

La pasión más fuerte

Preguntas sin respuestas

La hija del sequedal

Pánico

Tennessee Williams observa su-muerte

Cervantes, héroe de Lepanto

La guerra es una anciana lujuriosa

Las hordas fraudulentas

Los comuneros

A José de San Martín

Heraklés, o la economía física

Las reses

El perverso modelo de la horda

Los machos alados

Acrisio el misógino

Las tres hermanas, 1904

Los chacales se acercan

La guerra y la paz imperialistas

Angustia de Occidente

La cantadora en las trincheras

A Mariana Bracetti

Poiné

La herida

A Sucre

Andrea de Bellido, ejecutada en 1822

Rebelión dionisíaca contra la apolinearidad

Todo lo cambié por la solidaria compañía

Los fantasmas malditos

Sicología de la lástima

Voluntad de poderío

El fuego fatuo de la no solidaridad

Un crimen sigue ahí

El juego rudo

El crimen

En Estados Unidos de América

Para ganar una batalla

Dílo de una vez

Tu palabra de guerra

La alimaña de bronce

Los condecorados

El militar idealizado

El sobreviviente

Convocación antipredatoria

El estado

Amor y aprendizaje

El enemigo

El prójimo

Los langostinos de la asfixia

A la Generación del '98

Agresión pasiva

La marcha por los muertos

Cavar la tumba de la paz dolida

Giman

Entristezcámos

Los credos del luto

El reclutador

Hosarsiph, el silencioso

La búsqueda solidaria

Nihilismo activo

Las tretas vengadoras del luto

Los saboteadores

Matarile

El Gran Comunicador


Memorial Day

Paranoia social

El Imperio del Mal

Las manos sucias

Los jacqueries


La cita

Amplificación incestuosa

La Cueva de Cleantes

El lenguaje

El cinismo

Moral values

Lamia espía

Estética de la ingratitud

Etnocidio

Falseamiento

Cuando nací

6 de junio del 2002

Los lémures

Morituri

Discriminación genética

Gaitiana

Etica de la deuda

Los canallas

Los visitantes

Richard Pearle, el Titiritero

Van al ritmo de tambor

Levantamiento campesino, 1932

¿Quiénes son los adversarios?

El exorcisador

El lenguaje

La paradoja

Vendrá tu hija, la reina de los muertos

En el principio

Las pequeñas violencias

Valores iluministas

El guerrero y el conocimiento

El guerrero y la energía

El incompensado

Por la victoria

En el club de los traidores

Hay seres estrechos y mezquinos

Dialéctica negativa

El espíritu en orfandad

La sedienta

El sobreviviente

La doctrina de la recaptura

El soldado feliz

System busters

Un mundo anti-roseveltiano

Baphomet, el guerrero sublime

El enrmigo dr tu casa

Escatología de la guerra (1)

Escatología de la guerra (2)

Soldadura existencial

Lucha por el despertar

Las noches fantasmales del desamparo

Ginés de Sepúlveda

Conquistadores y conquistados

El desarme mutuo

A Max Stirner

Yo estoy hecho de vida y de llanto

La cita

Una batalla victoriosa

La misión / Metta

Trincheras solitarias

La semilla victoriosa

Los 8,000 cadáveres, 27 de mayo de 1234

Las vengadoras

Ante John Quincy Adams

Que no vuelvan

El patriotismo cinta negra

Convocatoria a los guerreros del presente

Se llama Manuel

El candidato sospechoso

Prat dels cremats

Kalenjines vs. kikuyos

El terrorista americano


El rival chino

4 comments:

Carlos López Dzur said...

Thursday, October 30, 2008 8:06 AM
From: This sender is DomainKeys verified "SKORPIONA®" Add sender to Contacts To:

Hola Carlos... estuve por tu web y dejé mensaje en tu libro.
Tienes un especial "adn" para escribir, en realidad considero que cada autor
tiene su peculiar estilo para garabatear. Tus versos son directos y gritan
tu rechazo a las guerras, a las diferencias sociales, a la hipocresía: tan
común entre la mayoría de la gente.

En cuanto al llanto, también tengo un poema QUIZÁ SE LLORA y será por algo que tanto lloramos al nacer!!! En este extenso poema has escrito: "Sin llanto no es posible el silencio." y
hará unos días creo haberte entendido que sin guerra no podría existir la
paz... algo complejo en realidad, porque considero que sí es posible
disfrutar del silencio nocturno por ejemplo sin que necesariamente hayamos
llorado; o vivir en paz, sin haber estado antes peleando.
Abrazotes y es una pena que tu correo y mi grupo sigan divorciados!

SKORPIONA

teresa coraspe said...

Revisé tu blog después de haber recibido un email en mi correo; aún no lo he leído y lo estoy haciendo. Luego te comentaré. Gracias por estar. Teresa.
www.teresaeneltiempo.blogspot.com

María Angélica said...

Hola, Carlos, sabes que me entró la curiosidad de revisar tus sitios después de haber recibido tu mail, los tres me encantaron.
Todavía tengo que seguir leyéndote pero hasta el momento me ha gustado.
Desde Chile, saludos.

azpeitia said...

La vida es lo suficientemente complicada como para volvernos locos a todos...nada es como queremos, porque las leyes de la supervivencia, y el egoísmo...son ilimitados...enhorabuen por el enorme esfuerzo qur haces...un abrazo de azpeitia