Sunday, March 28, 2010

«Ya hay un hombre en la casa»


Soy sincera con María, porque es mi amiga, al decirle: «Tu hijita se me quejó. La veo triste. Dijo que su hermanito está descarrilado. Que huele raro. A cerveza y mariguana». Y María se exalta. «¡No hagas caso! Mi hija es una exagerada. Está celosa porque no simpatiza con mi marido, mi nuevo amorcito, porque quiere que siga fiel a su padre, que me abandonó. Ella es una mentirosa, resentida. No soporta que mi nuevo amor no sea su padre, yo fiel a ese recuerdo como si no me sintiera ofendida y ella por ser como es, fiel a quien se fue y nos abandonó, se auto-aisla. Mi nuevo amor no se atreve a obsequiarle ni unos chocolates como hace con su hermano».

Mas yo siempre veo triste a la niña, aunque María diga: «Se dará su cervecita, sí. Lo sé; se desvela a veces, de parranda, pero ya es un adolescente. Son cosas de la edad». Con la excusa de que ya hay un hombre en la casa, María le calla la boca. Se cura en salud; pero la muchachita insiste. «Cada vez veo más distinto a mi hermano. El no está feliz ni yo tampoco».

También soy sincera con mi amiga Juana. Ella dice lo mismo: «Hay un hombre en la casa». Son dos adolescentes, hembra y varón, como los de María. Pero los dos críos son felices. Excelentes en sus estudios de colegio. Sé que son felices porque a ellos sí me los encuentro a menudo; siempre risueños, corteses, tan limpios, y he visto cuando el hombre, segundo esposo de Juana, recién casada otra vez, acude en su auto y los recoge para llevarlos a la casa. Ellos, sin melindres ni vergüenza alguna, se meten en el coche viejo. Y no es que sea fijada para criticar lo que me importa poco, pero no es un hombre atractivo, no siendo viejo. Juana dice que es trabajador y sí lo es, limpio y sin vicios. Ella es feliz porque él la ayuda en todo. No es gran amante, pero funciona, me dijo una vez y no que se lo haya yo preguntado. Agregó que lo mejor es que sea buen tutor con sus hijos. Un ejemplo. Es maestro.

Como Juana es enfermera y a veces su turno es nocturno, este hombre es ideal, me dice. «Es bueno tener un hombre en la casa cuando los hijos son adolescentes». Todos se han compenetrado y ella más. Se siente segura y orgullosa. «Tengo un hombre en la casa. Mis hijos están en buenas manos, amiga».

Siempre que veo a María, otra para quien soy confidente, irradia sus satisfacciones. Viene vivaracha y, sin que yo lo pregunte, me abruma con detalles. Ese marido (porque no se han cansado) en la cama le hace portentos. Por ser más joven que ella, siempre él anda caliente, dispuesto a dispararle buenos palos, sin esperar que termine de arribar por la puerta. A ella le gusta eso, «Tener un macho lindo, que cingue rico, que de candela toda la noche», me susurra con tono de secreto. Ahora ya no tiene que largarse al cine con las crías, o a comer en restaurantes. O llorar como mujer de solitarias masturbaciones. Le gusta quedarse en casa y acostarse temprano, porque ella sí madruga, y ponerse tanguitas, negligés y batolas. El se levanta tarde.

Su macho «insaciable, joven, guapo, papi chulo», dizque tiene su negocio con cuatro o cinco empleados. La hija me dijo que es un billar, con bar y todo. No sé si creer otras cosas que dijo: «Que es narco; pero no se lo digas a mamá ni a nadie; que no quiero que sufra». Y que su lugar no es que tenga mala fama ni que no sea concurrido, pero lo que allí se vende o distribuye es malo. Y arguye que todos esos hermanos, de los que él es uno, lavan dinero. Venden la mota por kilos y tacha y licores. Vicios con que ya comienzan a habituar a su hermano. Y ella está triste hasta el llanto por eso y, aunque María la contradice, o la desmiente, porque está enamorada, seguro que está cinga que cinga. Sin tiempo para sus hijos. «No es como antes. Ya no me creerá. Sólo cree lo que ese hombre le dice».

En fin, que ya sospecho qué tipo de hombre hay en la casa de María... y como soy sincera, se lo anticipo: «Cudado, María, con lo que tienes en tu casa. Que no vaya a ser un bandolero que eche a perder a tus hijos o termine involucrándote con las desilusiones».
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