Tuesday, March 11, 2008

Detalles de amor y deseo





Aprenderé tu misterio de kutasha
que todavía olvido,
soy impuro y celoso...

Yo no sé cuál es tu nombre;
pero tú eres lo más valioso dentro de mi alforja,
tesoro en oro dentro y fuera de la morondanga.

Nos conocimos en Catalunya nova
donde el cuerpo es tan sagrado
como negarlo en ciclo eterno de renacimientos.
Creí que estaba en el paraíso porque te ví...

Mencionaré otros recuerdos de mixoscopía
porque yo sé que fuiste virgen
y hay que sangrarte cada día
para que haya un manantial,
si hoy no lo eres.

En mi carne, sudaste las hebras de plata.
Zanjaste sequedales y de tus laberintos
echaste las aguas de la inercia, uniéndolas
a las aguas de mi bulbo raquídeo y así
nos conocimos bajo una tormenta de meralgia.

Antes de irte con tu mugrero de sílabas sacras,
¿qué hicíste sobre mi ombligo y mis escrotos,
qué marunga bailaste sobre el pene?

¿Con qué trozos de ajenos relámpagos me llenaste
las pupilas de luz, o diluvios, o viscosas madejas?

Garras me sobran... pero yo amo
este vestido que te quitas
cuando me robas la piel.

Me estremecen tus comportamientos
de sattva y de oogonio
y tus gemidos cuando rajas al Tat
y no se sabe quién es madre e hijo
cuando te mueres a plazos
debajo o encima del meteco,
mientras comes el akasha al mataperro.

Tú cuelgas milagros a las ramas,
atrapas energía del sol y te dedeas,
te abres, te excitas, te mojas
y fuera de las bragas,
me complicas en el mundo
de dos macuaches malvezados.

De Tantralia

Marco Antonio y Cleopatra

[Los tres cuerpos (kayas) del Sambhoga]

(Receta del suicidio sabroso y perfecto)

Al despertarse en la mañana
(porque ha sudado el luto de la noche),
mire a todos lados, dice Marco Antonio.
Los ojos de Cleopatra
tendrán que ser sus lámparas.

Añore, adivine, busque ese olor
que en la cocina del mar navega
como si anunciara al apetito
el caldo más gustoso,
el plato de la honra.

Desvista a tal deleite,
dice Marco Antonio.
A la nariz, desposítela
bajo el mismo descanso
que la boca disfruta,
llenándose de pelos.

Sepa que es ella que sale
hacia los deltas más ricos en aras
de sus sueños más escondidos e inéditos,
peregrina entre pirámides de la mar.

2.

Cleopatra hierve, condimentada,
con la espesa y sólida carne,
grata de aroma, dulce a los labios.
Sumérjase en el hambre de probarla,
dice Marco Antonio;
hágasela de desayuno y cena.

No se detenga. Cocínela.
Subviértala en sazón bajo sus costillas
y cíñala al gesto de sus manos,
con gusto de canela.

Que aprenda la ternura con que su boca la quiere
y el rigor de la vara que manda en el apremio;
su vientre es femenino y no tiene sequedales
sino traviesas barranqueras
para el cordero que se niega al degüello.

Ella es el gneis, lo más profundo,
gaia que hierve en el plato fecundo de la tierra...
(¡que no se enfríe, dice Marco Antonio,
ni cese su empeño de comerla!)

3.

Encímesele para cortarle a besos todas sus venas
y chupar las leches de sus misterios juveniles.
Que ese guisado exótico se quede consigo
cleopatriándole en su nueva patria de delicia.
Para mi plato se hicieron sus caderas,
dice Marco Antonio.

Ella es la nalga que salva.
El Lobo que habría de venir.
La prometida Vulva Celestial.

No hay otro paraíso que dejarse
oprimir el vientre, llenándose
epicúreamente de ella y de su ombligo.
El banquete de sus huesos
sobre nuestros hombros,
rechupados tobillos,
salados por nuestra boca
y pantorrillas en alto,
convertidas en cielos...

Ponga una cucharadita de malicia
a esa fusión de algas y olas,
a esa entrega de maromas marinas.
No es tanto una guerra la que lucha.
No es una venganza.
No es una agresiva avanzada de la adrenalina
para sembrar telarañas en la sangre
y vergüenza en los nervios.

¡Es un regreso a la patria de Cleo,
un consumo, un banquete,
el repartimiento de secretos callados
que la carne tiene y que, con amor, despiertan!
¡Pero no la pierda, dice Marco Antonio:
Cleopatra no aparece de ordinario!
No se le tiene siempre.

4.

Ella no se tienta con el primer baboso que la invoque,
ella no pide la mirada prestada ni se mira en cualquiera.
Los ojos que ella trae, borrachos de ahínco,
tienen ganas de salvarse
de la estúpida obviedad que la circunda.

Son rivales del falso amor
y del diseñado sub-comportamiento
y por eso son dos lámparas quemantes,
y por eso son las rutas al suicidio
y a la redención incomprensible.

Cuando Cleopatra ilumine su mañana
y el hambre le torture, con ansias de bocados
apasionadamente nuevos y emergentes,
sedúzcala sobre las alfombras,
dice Marco Antonio,
en los pasillos de las oficinas,
en los estacionamientos,
en los ascensores o en los parques públicos
del ansia, en la privacidad de las torres
del anhelo que se pinta imposible,
a los cuatro vientos de los mares...
y ésto será delicia en la boca del áspid
y, sin duda, complicidad de amantes,
que han hallado, por fortuna,
la forma más perfecta y sabrosa de matarse.

De Tantralia

Yoni




Admiro que me digas:
¡Hacedla tuya!
con vehemencia de muslos ágiles y tibios.
No pierdas un segundo de maniobra.

¡Es tu ostra, tu sabrosa hembra,
lúbrica enamorada! Dále tus aguas dulces.
Frótala en su calcio, estrogénate en su tersura.
Esparce las piernas hartas de deseo
por la curva epigénesis de sus dimensiones.

Dispárate electrones con secuencias de péndulo.
Reinventa isótopos y rayos,
calderos de hirvientes gorgojitos,
borbollones del calidarium.

¡Chúpale la pepa hasta que grite
los nombres de miles de hipercubos
y se vista de igual tersura que los ángeles
y sea viva y primaria como el hada y la alcoba,
novia corpuscular de tu celo!

¡Empújasela dentro hasta que no sobre sonrisa
ni se ablande el anhelo con que gozas el coño
de las cosas y la escalera sublime del sexo!

De Tantralia

Ostra

Gracias, ostra, reina oscura,
boca del alma, cárcel de originarias sílabas.
Me sujetaste por el tiempo necesario.
Ni minuto más ni segundo menos:

¡ahora me vomitas, te abres y me brotas,
harta de mí, envenenada, herida!
pero fuímos dulcemente cómplices
en la primitiva desfloración del nácar.


Me redimiste, al fin, con cédulas de fuego
y perlas de apocalípsis, me hijificaste.

Gracias otra vez, escondrijo del Dasein,
ombligo infernal, huevo cósmico,
salvoconducto del fondo de pralaya...

De Tantralia

Voz proteiforme




Pintura «Proteiforme», de Frances covarlotta


En las aguas de la mar,
jamás duerme la llama, la voz proteiforme
que todo lo navega y lo fluye
y lo lícua y lo transforma...

La poesía sumergida del hidrato,
¡qué dulce larva es para el huevo,
qué plancton, qué eucampia del zodiacus!

Y los peces, que son poetas submarinos,
pioneros navegantes de la estrofa,
serán como antenas flageladas.

En el plasma brutal de los espacios,
jamás se calla el profeta con lumbre cristalina.
Al contrario, se gotea, se aburbuja, se destila.
¡Todo sea por los depósitos de trípoli
y por dar protosomas a los vientos!

2.

A la mar, protón de la canción
que la vida comunica, deltas sobran.
En su morada, los poemas descansan,
protocráticos reyes del silencio.

Su discurso es el sistema melódico
del habla, porque protonauta es el agua,
mensajera y, protonautas,
las musas de los ríos que hornean
al pan lejano, naciéndose de la mar
como sus hijas y no hay cloacas seminales
para la sed de ser.

(A la mar, maestra, sacerdotisa,
debo lo que soy, aunque esté ausente).

De Tantralia

La flor de cuatro pétalos




a los poetas nahuas que guardaron la enseñanza

En tu cuerpo está el herbazal de Xochipilli,
ese tocado donde la alegría suprema se despierta
y te espera la dicha incomparable.

El dios del éxtasis tomó su pantorrilla.
Levantó el huipil, reverenció su carne.
La besaba cariciosamente
hasta que la tibieza del Sol produjo
mucha luz y mariposas.

Estacionaba en Tlapapalli,
vestido con tilmantli
y las flores cantaron desde prado.

Al fin, halló los cuatro pétalos:
era una vulva, era una vulva
o un conejo encantado, o un tejido,
su joya anhelada, el vellocino tántrico.

7-19-1980 / Tantralia

Ixchel, diosa de la Luna





Diosa maya de la Tierra y la Luna, Patrona de las Embarazadas


Antes que conociera la Puerta del Sol
y a Siva, con su media-luna, ví el astro de la noche.
Venía como lechuza, llena de conceptos,
fría como el agua, invernal como el norte,
pasiva y receptiva, dependiente, vampírica.

Animal biológico es la mujer que pasa.
Devenir cíclico, mujer que crece, decrece, se va,
desaparece; yo fui su primer muerto.
En la casa del resplandor, Kinich Ahau,
ella fue el ojo malo, ojo malo de luna.

Al irse, ¿quién cree que lloraba sus partidas?
Yo, por Ixchel, la fea, cuyas serpientes
le sirven por diadema. Me hería la prisa
de su noche. La quise tercamente
como quieren los conejos y borrachos.

Un día que la retuve
me mordió un pedazo de alma,
de Rayi-Prakriti, de materia.

Me enamoré de ella. Y fue tan simple
lo que hice. Más súbitamente que violento,
me detuve en su sexo, despojé su hazaleja.

Comí del musgo púbico. Chupé en la charca
del jugo vaginario y canté 108 veces
el sonido-raiz de la vulva vibrátil: bhagabija.

De Tantralia

La puerta




Abre la puerta, útero del vacío.
Una ráfaga de contracción me busca.
Remociona mis márgenes, me pierde.
Se solaza con realidades escindentes.

Abreme la puerta.
En lo finito del existir habitó la miseria
que no quise y fundé mi zorrera,
mi tzimtzum, mis residuos
de olvido y te restringiste,
retirándote de mis ojos
y de mi entendimiento.

Huíste del olor, de mi primer sentido.
Me echaste como a perro de tu jardín oscuro
y la flor roja en el desierto del dolor
fue creciendo, con aroma de incertidumbre
y la espada de luz, entre cáctus, me fue espino.

Abrete, endija de pelos, vagina
de la impronta residual, recipiente abstracto
para los cuerpos adoloridos, agónicos,
cuando como puerta cerrada permaneces.

Con fe sustanciada, viajo a tu encuentro.
«Pújate hasta mí», misericordia,
rájate en respuesta a la raíz.
La sabiduría de tu belleza en mí no muere.
Así puedo flotar otra vez, libre, o fluir
con los goces del antiguo río.

9-11-1990 / Tantralia

Uterino río

Uterino río, jarra de cilios,
el pez en tierra llana,
será flor que te cante.

Seré sombra en la riba.
Acúname a donde vayas.
Sea tu morral mi rumantela.
En remolinos, entraré en tu quipe.

Llévame a la espalda
como espigas y viento que te sigan.
No me niegues tu choza sobre las navas.

7-13-1980 / Tantralia

Ometeótl




… al Señor de la dualidad y padre de todas
las cosas en la mitología mesoamericana

Se unirán los amantes en el día primero
de los cocodrilos. Será una unión ardiente
del ser y el tiempo, del padre de todas las cosas
y el espacio cósmico; se unirán el monstruo
de la Tierra con el Sol, lo vertical
de los dragones celestiales con las noches
terrenales, con tálamos de oriente y occidente.

En los días de Cipactli, se casarán los luceros
que reclama Ometeótl y la Serpiente emplumada
para hacerse un Gran Todo que incluya dualidades.
Se unirán los amantes en el Día Primero
de los Cocodrilos.


12-2-1986 / Tantralia

Me sonreirá

Me sonreirá para que yo la bese...
porque su rostro es muy hermoso
navego, en bulbo me raquídeo
y en vulva fluyo y me doy alas, vibraciones,
cilios, giros serpentinos, encefalizo
y finalmente... ¡la alcanzo,
mutuamente cautivados en kutacha!

Salgo al espejo donde ella es
la desnudez manifestada
y la percibo, de raja en raja,
teja abajo.

Una albarrada de piedras vibrantes,
calcio y minerales exquisitos, su cuerpo.
Mis huesos se alimentaron de reflejos espinales.
Con ella estuvo mi corazón enardecido.

Anticipé su amor en el lado externo de la carne,
en la ansiedad interpretante de los gozos;
pero: ¿quién ha de quitar la magia
a la anticipación de sus besos?

¿Quién negará que su mirada
se fundamenta en las raíces de shakti?

15-9-1996 / Tantralia

El origen del beso

... Expression and comprehension of emotion
involves the right hemisphere more than the left:
Neil R. Carlson

A veces porque su rostro es muy hermoso
viajo en sus lóbulos frontales.
Voy como en rapiña skandalosa.

Amo tanto sus sonrisas que me sumerjo en ella.
En la geografía que en sus labios organiza
mi tesoro, cohabito.

En el hemisferio derecho tendré
mi percepción maravillosa
con la raíz biológica del beso.

Entonces, he de ser un explorador
de sus sustancias, Skanda el guerrillero
que caza a sus sonrisas
cuando aún son amagos en el rostro,
intenciones latentes de energía.

¡Pero, claro que han de ser mucho más!
Comunicación entregada, al fin de cuentas,
¡las señas del amor posible!

12-9-1996 / Tantralia

A una chica de Veracruz





Leticia, no puedes ser más deseada
si no cuando te encimas sobre mi mirada
desafiando con tus pechos
a mis ojos, a mis ganas de besarte.

¡Ay, no lo hagas!
... pero házlo, ya que te he dicho
¡tantas veces que me gustas!

Tus veinte años se han vuelto
mi capricho y mi agasajo.
¡Y esos túrgidos senos
me cautivan, encubiertos,
ocultos en tu blusa;
yo les busco el misterio y la medida
y la sutil palidez y sus sabores!

Te quiero por tenerlos;
y me muero por besarlos todavía;
y agradezco que los tengas en misterio
¡y que alimentes con ellos
mi alegría!

7-5-1999 / Tantralia

Serás luz y dulzura

No te llamaré Tiniebla.
Nunca más.
Serás luz.

En mi saliva nacerá
tu nuevo nombre, Dulzura.
Creeré en tus senos de almidón,
en tu suave tersura de lípido.

Hijita, blanco japio,
¿cómo se verá tu cabellera
abundante en el viento?

¿Se mecerán tus pechitos
cubiertos de jaquetón
en la brisa, girarás como ondina
dentro del manantial,
coquetamente líquida,
seductoramente fluída?

¿Serás el pez sublime,
el más pequeño,
o el más inmenso y adorable?

2-5-1989 / Tantralia

No es con mis ojos

Una parte de la gota que cayó en la tierra,
cuando el sonido más fuerte y viril de Tu rayo
abrió los cielos de Shada, sorprendió el Verbo,
me negó el vacío, fue mi esperma,
retazo tuyo, ra(z)sa de Tus Delicias.

Pero no es con mis ojos que veré la gota
ni el nivel de Tus Agnas ni el esencial punto
de tu luminoso Lingam ni el Bindú sonoro
con que accesas mi vida y convocas
a devoción ardiente; no es tampoco
con mis dedos, y no importa con qué mudras,
que conoceré tus humedades o las mías.

Si digo que te he visto, seguro… te he desfigurado.
Si digo que te oigo, te escuché mal citado
de un texto sonoro, reinventado sin Tu OM.
Si digo que te huelo, cerca estaré
del excremento de los muladares.

Una parte de Tu Gota cayó en mí vientre
para que sepa que existes como el rincón
más oscuro de cualquier despertar.
Tú eres el comienzo cósmico del buddhi,
el reflejo del Manas, la función del pensar.

Tú eres quien me llamas Viviente, jiva-atman
y me extiendes, entretejes, aconsejas
pónte en guardia, reintegra tu consciencia
en Mí, la Fuente Original.

Una gota cayó, sonó con su gran ruido,
sobre mi endeble hoja, un loto en la charca
de lo vivo, me dijo: ¡Despierta, Jiva,
te doy d(h)iana; sál domdi, eh…saana!


De Tantralia

Siva

Sí va, él no se queda.
El tiempo pasa ejemplarmente
y el sol, con sus eclipses, se comparte.

¿Cómo no ir? si ella a cada instante
es llama, grito de aliento,
hornilla de los tapas.

A verla va, a oirla se apresura.
Siva el alto cuello eleva
porque tres ojos tiene y mira
y diez manos para asirla y palparla
como sátiro, olfateándola
con gusto de fleroma.

Sí va. Y yo tras él
porque destruyo la mandanga
por oir y ver que clama
la mujer del sustento,
mujer de nuestra carne.

7-9-1989 / Tantralia

Me gusta cómo te mueves... (2)






¡Me gusta cómo te mueves,
pajarraco, y cómo engendras
la hipérbola con magnitud dinámica!
La acción de tu amor, así descrita.

¡Cómo giras, me gusta,
con un punto de contacto en mí,
insinuándote a la cochambre de mi calle!

Tú, colocado arriba, esfera;
yo, de tronco, angulado,
sección de tus puños cerrados
cuando abro mis manos de vegetal,
sediento;
tú, arriba, paraboloide;
yo abajo, vasija de cucho,
receptiva al estiércol sublime
de tus rotaciones;
tú, en la Constante de Plank,
enojado por el valor mínimo
de las secciones que intersecas;
pero aún feroz, echando madres
de bariogénica energía por los bofes,
metido hasta las trencas en orgasmo.

Yo, en curva para esquivar la pena
de que te irás hacia los mismos confines
por donde llegaste.

Te esperan otros cuerpos celestes.
Tú, en chifla
porque existe la elipse;
yo, cundango,
porque existe la espora
y el virus, la bacteria, líquenes
de bragas azules y verdosas,
y un mar que nos separa
y un cielo arrebolado de piedras
que golpean las espaldas
de mi mundo; en fin, mi geografía
que no te pertenece.

9-15-1990 / Tantralia

Me gusta cómo te mueves (1)






Me gusta cómo te mueves.
Excitas al tálamo.
Lo vuelves un chincual
sobre la superficie del colchón.
Y las hormigas rojas, pequeñas y malignas,
que son tu ahí
se engendraron, multiplicándose.
¡Ahora son mías como escozores!

Un día que tu cola raspó el córtex
aparecieron con los besos y las noches.
Tu cola muerde y se retira, ponzoñosa.
De las esporas asexuadas
verificas el punto fijo.
Lo calas donde más duele, te hundes.

Y revientas tu ademán de cumiche
sin que nada prometas al niño
con esperanza de sol,
que no tiene aguijón, como tú.

Más negra no ha de ser,
la compresión infinita;
te decaes porque el alma
de tu joroba volcánica huye
y el aliento tan ígeneo y tuyo
es el puñal que visita las collejas
y el débil nervio
de las flores animales,
mi jardín, mis valles, mis cayos.

¡Pero me gusta que seas curro y majo!
y con el sarape de Tlaxcala,
surtido en tí sobre los hombros,
te enaltezco
como si fueran necesarios dos paraboides
en el Este y el Oeste
de tus cumbres ligeras, libres,
como manos de Céfiro.

9-15-1990 / Tantralia

Monday, March 10, 2008

Axona

[La creación del mundo / Nirmankaya]

Tu corazón es una axona
en aras de latido, canal
que me navega como góndola.
Tu cuerpo es pez que canta proteínas.
En los fondos extracelulares de mis ojos
escarbas, preguntas, te detienes.

Sobre filo de navaja voy, admitido,
tal como me enseña tu ser que orbita:
apetente, solícito, fascinado
por las huellas que dejaran tus sustancias.

Brasa de hornilla, el sodio de carga positiva,
tus iones de potasio, la sal sabrosa de tu vida.
Apertrechado en tus membranas potenciales,
toco las puertas, sin saber que llegaste,
te invoco con nombres latinos...

¡Kalium, natrium! ... te gritan
iones de esta orilla, relámpagos
que son espejos de tu tersura.

Nuestra pasión se vuelve electrostática,
danza que empuja el sodio
hasta deliquios, dentro y fuera,
sobre colchas de piel en primavera.
¡Como es la sal de hembra
que por amor está formada!

¡Y una axona resume nuestro temblor de gozo,
tentación de huesos, paroxismo en llamas!
¡Cuán pequeña eres que en mis pupilas
te detienes y en el centro de tus mitocondrias
quepo y me bastas, me transportas, me redimes!

De Tantralia

Vâyu




La materia sutil incluye a las bellas canciones,
la poesía, la filosofía, etc.:
Swami Prabhupada

Un objeto halló su amor concreto
y vibra y chifla y retoza.
El aire se condensa, se esparce
y a todas partes sus ondas llevan la alegría.

Tan lejos el tañido de campana,
el címbalo del verso, avanza
(700 millas por hora)
que los senderos se extienden
por el pedazo más dulce del tañido:
¡el regocijo!

11-9-1981 / Tantralia