Monday, November 24, 2014

CAPITULO 6 / TIPOS PUEBLERINOS DE PEPINO




6.  HALLARSE… LO MAS CONOCIDO
EN LA VIDA AFECTIVA


            Hay dos conceptos hermenéuticos que son indispensables para que se complete el proceso y la empresa ontológica que define al tipo folclórico-popular. El primer principio es conceptualizado como hallarse («Befindlichkeit»), un hallarse en la raíz del ser, i.e., afán de encontrar la originariedad inexorable, pero aún adviniente y eventual. El hallarse es la finalidad hacia la más propia posibilidad del ser.
            El hallarse no es arrebatamiento que no guarda el orden establecido, sino que es la eventualidad, algo posible y contingente ante lo cual se toma previsión («pre-visión»). El hallarse como ser-en es lo ónticamente más conocido, lo cotidiano, y, al mismo tiempo, lo que es acorde («Gestimmtsein» / «Stimmung»), vida afectiva y sentimientos.     
            Es difícil que se entienda que, con la vida afectiva y los sentimientos, Heidegger proponga una vía comprensiva de la esencia y la historicidad. Las emociones están asociadas a conmociones orgánicas y, en cierta instancia, a las bases químicas (neuropéptidos y endorfinas) que inciden en la expresión de emociones; pero, aún así, el soluto («Erschlossenheit») como irrupción del ente, no es visto como meramente espacial y óntico; sino que en la hermenéutica se asociará a mucho más que a las impresiones sensoriales.
            El soluto destella. Abre a ideas y recuerdos. Por esta razón, el ser (Dasein que se solve) es libertad y, en su modo cotidiano, esquiva la onticidad, la coseidad, la factualidad de lo meramente manifiesto; se deyecta, se enriquece en modos de aversión, revuelta y desvío. En fin, refleja vivencias profundas. Desde la base del solver y el hallarse se puede explicar cómo evoluciona un tipo. El hallarse nos permite comprender ya que estamos submitidos al mundo y, en su ahí, se puede encontrar lo que ataca y amenaza. En el hallarse no se escapa de la historia, por más cruel y hueca que parezca y no se esquiva ningún planteamiento en el que se pueda procurar un sentimiento. Por eso hasta los materiales brutos de una conducta son aprovechables.
            HALLARSE EN ESPACIO DE EMPATIA: En lo que describimos como el espacio-empático es que sucede el HECHO Y EL PERSONAJE. Por factores circunstanciales, relacionados a un hallarse en una determinada época que se termina por añora en cuanto su esencia epocal e idiosincracia de sus personalidades es menos obvia:
            Moncho Lira (Ramón María Torres, 1868-1903) era poeta y bohemio. Su vida transcurrió durante una época en que ser bastardo restaba oportunidades de progreso y admiración, no importaba e;l talento. En eso vida tiene una similaridad con la del poeta Placido. No obstante, con Placido se agrava el panorama por se de la raza negra. Ramón María, cuando se descompesaba emocionalmente por el desprecio social que se tiene a los bastardos, acudía al licor.
            En el hallarse de Don Mingo, el Farolero, el era como el héroe  por su oficio. No había alumbrado eléctrico.
            El héroe (Rodrigo Font Román), veterano de la Primera Guerra Mundial, falleció en batalla, como muchos miles. Se ofreció de voluntario a la guerra y tenía el deseo de hacer carrera militar, con afanes de gloria y rango. No entendía que en ninguna guerra hay gloria ni verdadero el heroísmo. Se vence o se gana cometiendo un crimen contra un ciudadano que ni conocemos, ni ha hecho daño. Le invadimos el país, bajo ciega obediencia A veces se acude matar a quien es genuinamente patriota.   Este es el caso de RODRIGO EL HEROE.
            Los patriotas como los héroes merecen una adecuada definición. Muerto y declarado como héroe en 1918, se le dieron honores de persona de abolengo y recursos, a diferencia del trato a Sinforoso Arocho, el primer puertorriqueño seleccionado en el sorteo para la misma guerra, a quien simplemente se le nombra como   Sinforoso, el Soldado [el primer reclutado].
            Don Lino el Maestro, o El masón o el Duelero (Lino Guzmán) tiene historia en muchas facetas. Es interesante su hallarse como varón de un siglo de intolerancia. Tiene inquietudes altruistas y es por lo que fue masón. Cayo en la Lista Negra de los maestros indeseables. Quería un oficio digno que la permitiera aprender mientras comparte. Pero tuvo mala suerte. El decía que eral sino de ser ‘prieto, feo y cojo’ y encima, por falta de dinero y propiedades, tener que conformarse pasar los últimos los días anunciando en el pueblo quien muere. A este interesante Viejo Maestro finisecular del tiempo español hubo quien le recordó de esa manera. La gente despótica y defensora de las clases oligárquicas quisieron que se amargara su vida mucho más al acusarle de participar en quemas de haciendas durante la etapa de violencia campesina de los comevacas y tiznaos de 1898 y al adjudicarle un estupro, cargo del que fue exonerado por la falta de pruebas, ya bajo el régimen norteamericano. La captura que se hizo de Don Lino en 1899 fue uno de los últimos actos de tortura, impiedad y cobardía que cometió un personero de España y capitán de milicias.
            Tal como recojo en una historia titulada El Masoncito arratra’o,  incluida en el libro El corazón del monstruo [Outskirts Press, Denver, 206] Don Lino fue un líder rural en 1898 que, siendo visto con desprecio y altivez por los entonces representantes de la burguesía, se empeñan en fundirlo en la cárcel es escarmentarlo. Lo acusan de daños a la propiedad, violación sexual de una damita de la cepa Ballester. En fin, los ex Alcades Miguel Laurnaga (1871) y Fancisco J. Laurnaga Sagardia (también Alcalde en 1874) involucran a Pedro Arocena en una faena de odios y sospechan que lleva a Arocena a amarrarlo de la cola de su caballo y arrastrarlo del campo al pueblo. Un sargento americano de apellido Stephen fue testigo de variedad de suplicios, incluyendo poner a Don Lino de rodillas con dos piedras previamente calientes, tras largo rato al fuego, y sostenerlas en alto a manos peladas. Es Arocena quien ve a los fugitivos José Vélez Mayo y Flores Cachaco rondando por Mirabales. Estos eran los buscados por robo de libros de cuenta y ataque a  Pedro Jauarena Azcue.
            De hecho,  Jaunarena solía decir que Don Lino fue hombre valiente, decía las cosas de frente, combatía desde la disidencia anti-española y anti-eclesiástica.  De modo que lamento lo que le hicieron, como suplicio a Lino Guzmán, uno de los que so pena de vengarlo lo hizo cargar unas piedras calientes. “¡Si te gusta quemar, ahora acostumbraos a lo caliente!”, le dijeron a Lino. “El maestro aguanto cuanto pudo sin gritar. Le estuvieron dando patadas en las costillas hasta accedió a asir las piedras calientes y, cuando ya hora de conducirlo a la cárcel municipal, cambiaron el suplicio. El propio Arocena amarro a Don Lino del rabo de una mula y, al comenzar el regreso al pueblo, lo arrastraron un buen trecho del camino”  [1]
            Hay un poema titulado Arrastrado va Don Lino en la Épica de San Sebastián que toca el tema:

               Arrastrado va Lino Guzmán por el camino,
               amarrado de una yegua americana,
               Arocena y sus secuaces, bien lo sabes,
               han estado escupiendo al campesino.
               Han quemado con piedras
               de la hoguera tus manos, han vuelto
               a reeditar el carimbo
               y por eso echan su maldición
               contra esos nombres de exaltados,
               republicanos de hueso colorado:
               Ruiz Zorrilla, Romero Ortiz,
               Rafael de Riego, Valero Bernabé,
               Betances, Gómez Cuevas, Arrillaga,
               Moreno, Babilonia, Cabán Rosa,
               Bascarán, De Diego...

               ... por eso erigiste la niña y las mujeres
               de esos déspotas y violas e igualmente maldices
               y no termina de quererte tu Viejo Victimario.


            [Arrastrado va Don Lino, pág. 65]

            La Iglesia Católica lo acusaba de ateo, por lo que no se le daba trabajo ni por el gobierno en las pocas escuelas públicas ni por la Iglesia en aulas parroquiales.
            Cada sector de la población tiene un hallarse privativo y sus propios estímulos para solverse. Primo El Caballero Español  (don Victor Primo Martínez) por recibir una distinción como total de las Cortes de España y su hispanismo es un verdadero tipo caballeresco y camina y maneja sus bastones como uno de ellos. La mejor anécdota para contar sobre este Caballero español e incómodo jurisconsulto (que desafiaba a José de Diego, con versos y discursos, es el cuento sobre La bacinilla de porcelana (mismo que incluyo en El Pueblo en Sombras, ed. cit, ps. 198-207).
            El Italiano (Eleuterio Bottari) fue un tipo buena gente, peculiarizado por su origen nacional, pero frente al carácter explosivo y dinámico de su hija, es intrascendente. No deja una profunda memoria. No vale decirse lo mismo de su hija. Luisa Bottari Rico es la atracción de ese hallarse. Y me han fascinado las historias que le escuchara a miembros de su familia. Aquellos amores de tipo Bonnie & Clyde. En mi libro citado, Luisa y Chilín la describe de cuerpo entero. Una amazona indomable, hermosa, una mujer agresiva y capaz de poner en su lugar al hombre más abusador y temido, ella lo hizo. Ese maltrador y criminal fue Chilin Echeandia, apodado ‘el malo’. De hecho Chilín es tema de varios relatos breves del pepiniano Cecilio R. Font Ríos y Eduardo Méndez Bernal. De mi cosecha en el libro Épica, le ofrezco varios poemas que investigan el hallarse en la maduración de una infancia dura por el maltrato y la rigidez del padre contra quien, en cierto modo, se rebeló.
            De él, como La generación irreverente, representada por Marcianita Echeandía Font y Luisa Bottari Rico), escribo:

Ellos no eran así.
Ni Chilín ni Marcianita
ni Luisa Bottari Rico, la jineta.

Nacieron en la generación equivocada,
víctimas de los mismos rigores.
Ninguno / ninguna heredó
el silencio, el Crátos del despojo
ni la talega pudrida que dan por karma
a mamacallos, hijos de su sangre.

Esa nostalgia de la cesta hermosa
(que las Cárites por alma te colocan)
sigue abundante, palpitada en ellos.

Ninguno / ninguna se quedó callado
/ callada / ante el hecho de que haya
que cegar a Prometeo y encadenarlo,
con cadenas que duelen todavía
llevarlas a la barca, subirlas
a las sendas de la Gloria.

            Con 'Chilín, Getulio Echeandía y la democracia' hago un trío de factores y símbolos humanos que forjaron el dificultoso tránsito hacia la modernidad del Pueblo, en medio de la resistencia de los republicanos en general a que se geste una democracia verdadera, con participación y misericordia. Lo que fue Pepino en ese decenio de los 30 y la política fue una vitrina de cómo sobrevivir la pobreza, sin esperanza para los más pobres y prácticamente sin su participación. Se echaba miedo con la pequeñez de la isla, la posibilidad siempre a la vista de que, con cada sucesión de huracanes, la isla cayera de desastre en desastrosa y el nacionalismo albizuísta y el comunismo, fuese el destino. Siempre con pregunta de qué la isla, sin esa Alianza Republicana que los Echeandía, representaran, la propia familia ahogó en tragedia o maleducó a sus hijos y a Marcianita Echeandía Font, la más brillante entre ellos, la feminista, marxista y creyente en la libertad e independencia, desheredó. Son el choque generacional entre autoritarismo e instinto librepensador.

Chilín fue juguetón, travieso,
y Cecilio, el padre, le pegó con ganas.
«Hay que ponerle vergüenza,
disciplina, infiltrarle el honor
a sus costillas», herirle su garganta
(aunque se ahogue y se vomite
sobre los senos oligarcas, las demandas
del nuevo siglo, el de La Muda,
la pendenga, zángana,
zopenca Democracia.

Había que ser muy duro.
«Es parte del negocio de este siglo»,
dijo Getulio, hombre exitoso,
sagaz entre su hermanerío.
Se venció el anarquismo,
sus bandoleras manos,
su lubricado fajín; está vencido.

               En las guerras gana el que las puede,
               con la ayuda de esa Mano Invisible,
               Dios o los yankees,
               dijo para que oyeran todos
               y se hicieran obedientes, discretos,
               mansos, pavitontos, mamacallos.

            Como este poema hay otro titulado, Era la mejor de todas, que se relacciona concretamente a Marcianita Echeandía, pero también a la ciudad / alma colectiva “en faldetas» / del Pepino / que se ausenta,, pero nunca deja de ser Pepino.
            Fue un testimonio del Pepino inmaduro y bronco que Doña Bisa (María Luisa Rodríguez Rabell) rememoraba. Agrega que Narciso Rabell Cabrero (1873-1928), paleontólogo y político, en Pepino es uno de los «idealistas pioneros».

                EL PEPINO QUE OBSERVA DESDE AFUERA:     «Pablo Emilio Rodríguez Cabrero, quien publicaba una revista en San Juan, titulada Don Simplicio, en la que Luis Rodríguez Cabrero y él publicaban versos satítricos y habiendo conocido a Juan Cabán Rosa, el más importante organizador de las Partidas Sediciosas en San Sebastián, Moca, Camuy, Añasco y Lares, y se burlaban de la larga trayectoria de Juanito, como orador de barricada y portavoz de ideas de violencia social y acratismo. En una ocasión, a Pablo Emilio le fue demandado por orden de La Fortaleza que se retractara de unos versos que le fueron censurados y éste, en su lugar, delante de sus censuradores y el Gobernador, rompió la orden, por lo que huyó a Saint Thomas antes de que se dictara una orden ejecutiva de aprehensión. Hecho como tales explican interiores de estos poemas épicos de López Dzur. En poemas como Chilín, Getulio Echeandía y la democracia, La generación irreverente y Era la mejor de todas», se ofrecen distintos sabores de actitudes genracionales.
               El texto Era la mejor de todas  es su homenaje a Marcianita Echeandía Font (1885-1968), farmacéutica, estudiante de leyes. Quien murió en la miseria, durmiendo sobre periódicos viejos, desheredada de su familia, con la sola compañía de perros y gatos, comiendo «mingalo» de fondas riopiedrenses que frecuentaba, tras llegar de New York.
               Fue una luchadora anticolonialista hasta su muerte. Una de las primeras sufragistas y feministas puertorriqueñas. Enseñó en escuelas y universidades de Nueva York. Identificada con Albizu Campos, es sujeta a persecución por el FBI y se le excluye de enseñar en PR, lo que presumiblemente le llevaría a crisis depresivas y su triste muerte de una caída desde la escalinatas del Edificio de Humanidades de la UPR, quizás por el mal comer. Estudiaba leyes en la UPR en esa edad avanzada. [2]
            El tipo folclórico («folk groups: the descendants of an immense and ancient community of holy people, troubaudours, bards, griots, cantadoras, cantors, travelling poets, bums, hags, and crazy peoples») son una disidencia concreta, espontánea, no-confrontativa, ante el tipo común y corriente; están a la expectativa de lo histórico, no por hacer acusaciones, sino por la misión de compartir su luz y, en la tarea, hallar su propia continuidad, como la Dra. Pinkola Estés ha dicho. [3]
            La razón de ser de este remanente de humanidad, gloriosa y trágica, extravagantemente peculiarizada, es la oferta chocante de su accionar, el milagro de su sobrevivencia en medio de un mundo hostil, con demasiadas penumbras y contradicciones sociales. Quienes a sí mismos se llaman normales, coherentes, exitosos ciudadanos, son los márgenes de su contención, el ser que ellos echaron al olvido. El zapato que no pueden calzar. La posición donde ya no pueden estar por ir rumbo a su propia destinación.
            Un campesino que sea bien sensible a reconocer en otros un arquetipo que le revele su tiempo y esencia epocal diría, al valorar lo que esta comunidad de Sujetos Populares trae: Nadie sabe el valor del agua hasta que no seca el pozo.
            El tipo popular, a través de su saber («distinctive folk speech») y su perspicuidad, sabe el valor del agua; aún profetiza el pozo seco. Sabe el valor de su vida y su misión.
            Parte de la ética originaria que se descubre en el Tipo Pueblerino es la actitud del lenguaje con que se interactúa con él, la voz evocadora y directa de su peculiar Soluto con el Ser Mismo. Heidegger dice que el lenguaje no es herramienta que se tiene para el mero comunicar los entendimiento, sino para «domesticarse mutuamente». Con frecuencia, el mito requiere un lenguaje intensificado porque se manifiesta con fuerza que cualquier teatralidad, o de códigos de cortesía.  En lo que hemos visto hasta aquí, puede darse una voz social en el hallarse que sea como los Echeandía de los ’30, cuando ellos mismos se victimiza, consigo a los vecinos / a las amantes / a los hijos que desheredan. Y han como parte del Relato, en este hallarse, una de disidencia y auto-corrección. El Genio de Marcianita. La Doctora / o Científica Pordiosera / la hija (Marcianita) desheredada. [4]
            El Sujeto Pintoresco, cuando su historia o lenguaje son los provocadores, es quien domestica a su testigo y, muy comúnmente, el Tipo Pueblerino infundir un cierto respeto con el que el oyente / testigo / se acerca a él y, al mismo tiempo, se retira. El tipo común y corriente que tendemos todos a ser no le gusta vivir con la presencia constante y preferencial de este domesticador marginal que parece que vive en las periferias del mito antes que en la centralidad del discurso cotidiano de los hombres comunes y corrientes.

            EL LOCO WILSON: En el lenguaje del Sujeto Pintoresco puede manifestar la Guarda Hütung») del lenguaje como un misterio que se expresa, fragmentariamente. ¿Qué exactamente habría dicho, o significado al decirlo, cuando el Loco Wilson, pordiosero de Pueblo Nuevo (barriada urbana de San Sebastián del Pepino), con la cabecita poco más grande que el tamaño de un puño, cuando emitía su grito de batalla: «Ti Ti Ti»?
            ¿Cómo es posible interpretar lo que nunca explicó; pero grito de sílabas, emcionalmente intensificadas en su garganta, que le hizo conocido de todos? ¿Constituye esto una extrema batología, entendida como «vicio lingüístico, repetición de vocablos de manera nmotivada o enojosa»? Mas que un esfuerzo pleonásmico de quien posee un rudimentario lenguaje en común con los que oyen, el lenguaje batológico del Loco Wilson lo escondía todo; no era un 'salir afuera' o 'entrar adentro', aunque hacía un esfuerzo para llamar la atención oralmente, que es esencia deseo de compartirse domésticándose en el lenguaje, aún cuando no puede en ese nivel de esfuerzo lingüístico.
            En este Pepino nuestro, donde abundaron los Locos Buenos / o Simpáticos, sueltos por las calles durante los años de la Depresión, aunque nadie los haya estudiado clínica y sistemáticamente, la memoria colectiva apunta a la abundancia existencia folclorizada de casos de ecolalia, rasgo muy frecuente en los autistas. [5]
            La ecolalia se define como «una repetición o ecos verbales, a menudo patológica, hecha por otras personas». E inclusive, «hechas en el tono y ritmo exacto que usó el imitado, de modo que en la ecolalia inmediata, vemos que el autista o el Sujeto Pueblerino (aquí el tipo del Loco Bueno, el Bobo o el Zángano) está interesado, con frecuencia, en iniciar o mantener una interacción con la comunidad. Puede que no siempre de manera interactiva, pero, consciente de que la ecolalia es clave para hacerlo, para ser entendido y él también memorizar, entender y aprender. Quizás la ecolalia que se manifiesta en locos pueblerinos, tomados como tipo, es distinta a la que se manifiesta en episodios del Síndrome de Tourette: «Stereotyped repetition of another person's words or phrases, seen in catatonic schizophrenia, and neurological disorders such as transcortical aphasia; called also echophrasia». [6]

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Bibliografia y notas

[1] Carlos López Dzur, El corazón del monstruo [ed. Outskirsts,, Denver, 2006], ps. 23. Ver en Epica, p. 65.

[2] Rachel E. l;ópez Ortiz, Una Introducción a la Épica de San Sebastian del Pepino de Carlos López Dzur, p. 17. El ensayo se incluye en la segunda y primera edición. Ver en ambas: ps. 11-21.

[3] Clarissa Pinkola Estés, Women who Run With the Wolves: Myths and Stories of the Wild Woman Archetype (Ballantine Books, New York, 1992), p. 271.

[4] Durante mi vida en San Diego, tuvo la oportunidad de visitar a Francisco Echeandia, residente en La Mesa. Lo entrevisté tan exhaustivamente como a su hermano el Lcdo. Pedro Antonio, el famacéutico. Tocamos los temas de la vida política de Getulio, exrepresentante distrital #13 a la Cámara Insular, la gestión como Alcalde de Pedro Echeandia Vélez en 1929 y labot como representante de Agustín de 1933 a 1936. ¿Qué ha permitido que la familia constituya un clan ‘republicano’ tan poderoso? En la medida que contestaron la pregunta los induje a evaluar a Marciania Echenadía Font y su muerte en la miseria en 1968.

[5] «Up to 75% of verbal persons with autism exhibit echolalia in some form. There are two types of echolalia: immediate echolalia and delayed echolalia .. The researchers have determined that immediate echolalia often was used with clear evidence of purposeful communication. Immediate echolalia appears to tap into the person's short-term memory for auditory input. This is defined as the repetition of a word or phrase just spoken by another person. Immediate echolalia may be used with no intent or purpose or may have a very specific purpose for the individual».


[6] Para Inma Cardona, logopeda de un colegio de Educación Especial, en Cuenca (España) la ecolalia es sólo «una forma de ser». En la ecolalia diferida se puede carecer de función comunicativa, pero en el autismo muchas veces se utiliza con función comunicativa. En el aprendizaje, la ecolalia puede adquirir una funcionalidad, por lo que en vez de eliminarlas, si aprender puede depender de ellas, es preferible conservarlas y «siempre darles funcionalidad». [Irma Cardona: Autismo y Lenguaje: Sobre las ecolalias, 18 de junio del 2009]

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