Ví a la mujer que dijo a cada varón
que conocía: «No creo en tí».
En momentos de ira, ella gritaba:
«No te deseo», porque tenía
su jardín en la oscuridad de Occidente
y el Sol no llegaba a la huerta y los pétalos
de sus rosas se cortaban, si alguna vez cortados,
marchitos, escuálidos, con el color violáceo,
sin esplendor, de una llaga.
En la puerta de su casa, la más amplia
de las puertas que ví, había cerrojos
arriba, candados abajo, pestillos
y pasadores a los lados, y mucho polvo
y telarañas. Un rótulo leía:
«Prohibido Entrar», y en el interior,
si alguno entró antes que se clausuran
las ventanas, alguno sería que vivía en terror,
o en tentadoras indulgencias.
Dicha no había. La alegría
no estaba allí, sino la rutina,
la aridez, porque esa mujer no tenía
útero como la Madre Fértil que yo conocí.
Su feto fue el accidente de sus cautiverios.
Nadie la llamará Emperatriz
[a ella quien presume la ética de muchas
jefaturas, y siempre está en pie
con función ejecutiva]; nadie la llamará
Sacerdotisa porque no conoce los ritmos
de la Luna ni los plenilunios; una corona
ciñe su cabeza y son doce calaveras
como si fuera pirata en laguna del saqueo.
Codicia, ambición, sus lemas; nadie ha visto
su túnica, han dicho que es gris
y que sobre ella se orinan los gatos
(todos pardos en la noche eterna)
pero, utiliza una bandera multi-estrellada
de algún imperio que le dice Triunfadora.
A sus pies no hay espigas ni semillas
que se valga sembrar, ¿dónde?
sin el Sol, su huerto es un ortigal.
Nadie le dirá dueña de Abundancia
ni hija de Vav, ni conectora, ni bienechora
por su influencia en el mundo.
De legiones de sombras está rodeada
y la Cornucopia de las Delicias está vacía.
Sirvió en sus banquetes alimentos tan rancios
que ninguno de sus comensales aprobó
y la miran con caras largas, estómagos vacíos
y no catan el vino, siquiera el agua,
porque es agua de Mara.
Nadie la llamará Motivadora
porque sus mensajes agravian el placer
de vivir. Su demanda es la Lucha, rigidez;
su verbo son: Litiga. Castiga. Vence.
Corta la raíz. Abrete, mundo.
La puerta es ancha. Echalo, humíllalo.
Atosígalo. Niégate. Tírale tus ventosidades
a la cara. Házlo sentir innecesario, vale-poco,
inadecuado, insignificante, espurio.
Que viva la mujer en despecho.
Que viva el feminismo.
Ellas primero; yo, la mujer.
... pero ví que la Mujer no tiene armadura.
Ningún varón la protegerá porque a la inocencia
desolla como a carneros blancos
que huyeron a la distancia, curiosos de su jardín.
En tierra de cabos sueltos vive, con féminas
que le forman corifeo; pero que nada regulan
siquiera su lealtad. En tierra de elementos
caprichosos, ella dijo: «Estructuro, ordeno»,
y falsamente lo declara, porque su poder interno
es impulsivo y traiciona la Verdad
del Tzadik-emet.
Profecía doy de la Mujer que se fue de Tiferet,
esfera de Rajamim, misericordia, y se virilizó
con lo peor del varón y con quien no dio
de su ser a otros, morirá. Ninguno vendrá
en tiempo oportuno a consolar su amargura.
A la que cerró su útero para la benevolencia
costará que vuelva en teshuvá a Hashem.
Lento veneno será su falta de humildad.
Cárcel le será su homofobia
y sinceridad no tendrá de sus amantes.
Profecía doy de su caída con dolor
porque su hija vive en la orfandad
siendo Hija de Rey, hija de sacerdote
y él es un Carnero blanco, y la llama.
Espera a la que no vendrá.
De El libro de la amistad y el amor / Indice
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Tuesday, February 03, 2009
1. Profecía de la mujer infiel
Tercera parte / Los amigos de Abram
El varón, con Padre Oculto
(antes que lo llamaran Abram, hijo de Tarej,
y que éste se reclamara padre suyo),
tenía misión / una misión que siempre
fue primero y comenzó con la voz escuchada.
En el Habla / que propicia el Oír, está
la esencia de la boca, la visible manifestación
del pensamiento...
Pero: ¿Quiénes entre los que escuchan
son realmente fieles a la Voz, quién quiere oír
y escucha, quien oyendo no oye?
A Quien le habló, Abram mismo lo llamó
Padre Oculto / padre Asura / padre asegurador
(y a su subjetividad profunda tenía
que haberle hablado porque lo escucha
con misterio de Luz que llena su pecho
de pureza). Y él dice: Patria / Matría /
yo lo amo en todo. Y lo creo: «I ‘m sure».
«I assure you! I am the Asura.
Varuna».
Esta es, decía entonces, su Meta /
su Medha / Mazda de motor de fuego;
su Sabiduría. Yo lo amo en todo...
El se dijo hijo de Attar y quería ser atado
al amor de Varuna y a raíces de todo
lo que significara cielo y secreto de sol y fuego,
hijo de atar entonces porque entendía puramente
la obediencia, hijo de Attar por los siglos,
aún hoy. Varón o hembra / todo / la polaridad
es amor complementario. Somos / todos / Uno /
el unitario Nosotros.
El misterio del padre oculto sigue.
Nunca acabará. Como nunca acaba
la simultaneidad, el secreto del tiempo
y sus edades. La eternidad de la Puerta de Daleth.
El comienzo y el final. El todo y la Nada.
2.
Así, como los ahrimanes que subían por él
como hormiguitas, en mansa ristra
de cabecitas negras, por el tronco
del árbol de la vida, hijos del Otz Chiim,
la vida sigue hoy, el mismo misterio
siglo a siglo. Alguno que me diga:
¿quién quiere ser amigo de Abram,
qué ángel, o qué bestia del monte?
3.
Y él era feliz con ese sentirse la imaginación viva
de lo que existe y estar en armonía
con las diversas potencias; él no reconocía
que era siervo de Nada y ninguna criatura
de él hizo una mofa, ni le dijo: «Súbdito existe»...
Abram amaba sin distinción lo que vibra
y sabía que vibra Todo,
aún lo que no es visible y habita
como su Padre en lo Oculto.
Todo el que comunica su raíz en las generaciones
y lo honra en sus progenies, dice: «Abram, el primer Padre».
Y no hay alimañas que contradigan esta unidad en lo viviente.
Abram vive en esta certidumbre. Lo mismo es la esclava
que la libre. Juntos todos vamos a lo Oscuro,
aunque de la Luz procedemos. Juntos todos vamos
al Silencio, aunque el Habla vibra y su luz es oscura».
4.
Toda criatura sintiente lo llamó padre
aunque él no conocía el sexo, el sexo tan oscuro,
sino la profunda admisión de que en él arde
una semilla, una sustancia
que proviene del Eterno Pecho, el Cielo como Espacio,
y de la Mano que rota / giradora / el firmamento
y más abajo, la Voz que él obedece y que circuncisa
su labio. Una voz que es tan esplendorosa que la llama
el ángel, luz que arde. Abram es dulcemente el oyente.
Circuncisa su corazón, Abram es obediente
y ya sabe que un día irá hacia el Norte y la Estrella
irá delante de él y atrás, resplandeciente su rostro
en el horizonte. «Obedezco», dirá, porque
él escucha y no habla.
5.
La semilla radiante de Abram la ve el ganado
y la dibuja el árbol con huellas en los troncos
y los peces dulces en los ríos, en ostras
la constancia y la escriben con perlas;
pero el varón, en la noche oye la Estrella y sabe
que ha de ser el padre de otros asuras.
En fenotipos se va engramiando la vida,
el ser que reclama la Logía.
Abram ha comenzado a anhelar como se anhela
en la costumbre mortal del deseo.
Y quien le habla se lo dijo. Es la Taavá
que marcó la ruta y habla de los gemelos
y el ADN mensajero y hélices dúplices de vida.
Ya entrarán a combatirse dentro de los hembras /
varones / las fuerzas del Attar, atado ya
se va a encontrar el Ser / el que niega lo oscuro
de su origen / el Carbón, Varuna, padre asura,
padre oculto, padre antes de la sustancia,
padre antes del sacerdote, antes que puedan
llamarse en verdad,
las hermanas / hermanos universales
a los hijos de Attar,
y a serlo fue convocado en secreto.
6.
Cuando acerca de la ruta del Gran Viaje,
allende a las llanuras de Siria y Caldea, se dijo:
«Eres el primer Naar / primogénito / al que daré
mis gemelos», él, que aún no entendía
porque es virgen, él... a quien se llamara
el primer dios / Kairós / el amigo en lo humano,
a él que llamará a la Mujer, Shakti / su prerrequisto oportuno,
humanidad orgánica, Prakriti / Materia / mi Delicia,
la Sión terrestre / mi Tierra / el Ente /
él, que aprende que lo llamo, recaudador de esencia /
el Errante, el Viajero,
el que no entiende el sexo como lo entienden
las bestias y lo describen las costumbres de los hombres,
comunicó: Si eres tú, la Voz dada a mi cerebro oculto,
déjame decirte ésto: «Soy el Amigo: no quiero ser otra cosa».
El que no entiende nada.
El que es el más simple y, aún así es el padre:
el sapo brinca y me dice, «te quiero»,
el pez en el fondo de las charcas me dice:
«Es por tí que respiro». El ganado va al aramio
y me dice: «Obedezco». Abram estaba
dando gracias.
7.
Y se le dijo: «No entristezcas, padre de la raza,
la etnia, la diversidad, lo biológico».
No entriztezca el que no entiende la Tantralia,
la tejedura de la hamaca, taíno.
Bartolomé Las Casas, no entristezcas.
Tú, Martí, De Hostos.
Tú, José Vasconcelos.
No entristezcan.
8.
«Has de ser el primer Amigo del Hombre
y el primer Padre Oculto de todas las naciones».
En el bazo, los hijos de EMO, en este ‘ 80, dirán:
«Centro tengo para las emociones, Movimiento
para todos lus espectros,
sí, los Espectros del espectro del espectro,
la Maya, la ilusión del espectro,
voz falsa, la sombra, la ilusión. la fascinación,
la imagen, el idolo, pero, Sombra,
espectro del espectro.
Tú, el que no tiene Nosotros,
El que es es esfigie.
Ellos te aceptarán.
9.
Querías también ser el primer enemigo,
La Esfigie,
pero yo te llamé
el primero entre los Tzadikim, Abram.
No el que define el Bazo y lo pone como un caos
de emociones. Doy la Vav conexionate.
Tú serás la Vav.
Más que el placer serás, el amor mismo.
Más que Vav que romperá las calumnias,
Vav que vencerá los orgullos,
Vav que desintegra la impureza de la desobediencia.
Serás más que la vibración que no dejará viva
las deudas de lujuria.
Y, padre oculto de un padre oculto
y madre oculta de una madre oculta,
el poder esencial eres.
Tu Ashavá. Tu amor.
10.
... un día el padre Asura que le dio mazdah de fuego,
medha de varón y la Estrella que resplandecía
en su noche, trajo la espada e invocó a Zaín
en su muslo y él se fijó en Sara y juró
por los contenidos potenciales de lo fértil
que se entretendría con su hermosura
porque a todo su contenido decía, Teth,
te(t)quiero, serpiente, me gustas, Sara,
y quiso hacerla su amiga, con más amor
que al padre que tenía oculto.
«Hijo de Attar, porque te doy espada
de Zaín, me separas como al grano
o la pastura que no sirve a la tierra
ni al rebaño que te confié,
hijo de Attar, ¿por qué ya no miras
a lo alto. Mi Estrella resplandece
en el horizonte y te dice: «Escucha.
Es hora de partir».
11.
Pero Sarai era tan hermosa.
Más hermosa que la Espada de Zaín
que buscaba arrancarlo de la fijeza aparente
de la noche y de la vibración primaria
que él escuchaba de contíinuo dentro de sí.
El silencio de Taanug,
placer oculto del Viviente.
Para entonces, ya Abram iba y la amaba
aunque no había estrella alguna
en el cielo que a ambos les pudiera solazar;
la amaba en la blancura del día.
En la negrez de la noche la amaba.
La amaba en la soledad
y en la indiscreta presencia de las bestias.
La amaba por lo que escurre un segundo
para el ser y por los manantiales huracanados
de las horas; sabía amarla hasta envejecer
y morir y volver a renacer, él arriba,
ella abajo; tendidos bocarriba, cavándose
como pozos, perforándose con besos
y con chicoleos, sabían volverse uno
y destilar la alegría por las nalgas
y sudar entre los senos, bañarse de saliva
los muslos y las mejillas, lamerse las oquedades
y protuberancias de la Taavá para mayor alegría
y, sin embargo, pese a tantos deliquios,
no había fruto.
12.
Con un refregón del Viento,
el Anciano de los siglos que Abram
llamó Varuna y que antes,
con más ternura, llamara Padre Asura,
se personó y dijo: «Quien te ata a Simjá,
la alegría, quien te dio una espada de Zaín
para que tengas verbos y energía
en tus palabras y el poder de Hashem,
te ve afligido ahora que has conocido
mujer y amor en tu carne; has pasado
por el viaje de la líbido y no me has dado
parte de tu disfrute; estás triste y no es
por mi causa. Eres tú quien se comporta
como un mal amigo».
13.«Mira que no me has dado prole»: Gn. 15: 3
Y se quejó de que Sarai era infértil
y que sólo los rebaños le dicen
pastor, padre, auxilio mío.
14.
«Véte de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de tí una nación grande, y te bendeciré»: Gn. 12: 1-2
Entonces, el Anciano dijo: Comienza el viaje
de nuevo. Obedece y sigue la Estrella
que resplandece en el horizonte.
Amáme como el día en que eras tan simple
y no tenías la espada de mi palabra.
Todo lo que salía de tu boca entonces
era sinceridad...
Te hice varón y no compartí contigo
el placer de la carne, el viaje de la líbido.
Mas el día en que conocíste a Sarai
te hicíste egoísta y mentiroso
y medíste el placer que ella da
en menoscabo a la amistad que te dí.
15.
Juraste por la Verdad / mi Emet /
mi silencio, en el cerebro oculto,
pero tu verdad es un espectro
desde el tiempo en que te dí el habla
y la energía de la palabra
que vibra, sonoramente,
una vez que sale de la boca.
Dijíste que vas a buscar los Gemelos
que abundan en los atrios de Canáan.
Que irás al Bazo, donde las emociones
se digieren y apuran y a rompe y rasga
la vida es más que siete.
Trasquilo y no desollo, porfiaste.
¡Ay, pirujo! mira a quien saqué
de los traspatios para mostrar en el encino
de More mi plan, mira cómo da un solo
con sus vaniloquios el tontarrón
que llamé Hijo de Attar
cuando peor es que el Santo de Pajares.
Te dije: «Vé solo, deja todo para esta tarea»
y te llevaste la diablesa con mi Ojo de Ayín.
«Sál de Ur, solo, como sin sombra,
triste», sería yo quien enseño
la plenitud de la alegría, y te llevaste
al sobrino Lot de manguindó
y a la pizpireta de Sarai, otra que ama
sus arrequives y al atajo de tus disparates
da asenso por fidelidad.
Pero no te arrugues, Abram.
Yo soy el amigo fiel.
16.
«Entonces, el Faraón llamó a Abram y le dijo: ¿Qué es ésto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me dijíste que era tu mujer? ¿Por qué dijíste: Es mi hermana, poniéndome en ocasión de tomarla para mí por mujer? Ahora, pues, he aquí tu mujer. Tómala y véte»: Gn. 12: 18-19
Tú sí que te has vuelto, mentiroso, Abram,
y los atabales traes a cuestas, bellaco.
¿Qué hicíste? Plagas han caído sobre la casa
que te acogió y te dio asnas, bueyes, rebaños.
Te prospero cuando la miseria hiere
como atracador en los caminos
y sembraste la mentira: «Es mi hermana»,
pero, ¿pensaste en mis ojos, Abram?
se han llenado de su hermosura cada vez
que la contemplo; ¿qué? por qué me expones
al Otro lado, el maligno Sitra Ajra
de los gañines que, por la tentadora delicia
que dan como carnada, se cobran
y nos destruyan las copas de la dicha:
la emoción,
el compromiso,
la unidad,
¿qué? ¿piensas que no tenemos metas,
qué sólo tú has sido amparado por tu dios?
Toma a Sarai. Llévatela lejos, pero ámala
y no la expongas, Abram, al riesgo
de la codicia ajena. Hermosa es
como Cybele frigia, ardiente y saludable
es como Ishthar; como a prostituta hitita
la soñé en templos de Astarté
y el dolor comienza a llenar la casa,
en luto, se ha convertido mi corazón
por su causa.
Me dijo la mujer: «Yo soy el sereno placer
de Abram. El es mi esposo y soy el agua
de su alegría. Sentirme suya es mi voluntad innata
y no puede ser de otro hombre,
aunque sea el Faraón y el más poderoso
varón de la tierra. Yo sólo tengo un dueño
y en la tierra, Abram es el alma de mi grosura.
El es mi rey».
02-09-2000 / De El libro de la amistad y el amor / Indice
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Segunda parte / Aforismos sobre la Amiga Secreta
2. Llámesele «necesidad» al descarrío y se verá cuánta soledad y dolor hay en el mundo y tan poca que es la gente cuya mano se ofrece a ayudar.
3. Esta es la filosofía del mundo: «Deja que otro lo haga».
4. La vivencia del Tzadik es la del cazador socorrista. Ir donde lo necesiten y dar de su luz.
5. Quien puso la palma de sus manos, con sinceridad y ternura, sobre nuestras mejillas, cabeza o espaldas, aunque no volvamos a saber de su presencia, adonde quiera que va despierta las raíces de la amistad.
6. Quien bendice se amista y tendrá que querérsele bien.
7. El mentiroso sus bendiciones vuelve blasfemias.
8. Una canción, los versos, el pensamiento declarado con nobleza, es ya una bendición y se agradece, porque la providencia se comunica con la boca.
9. Un «te amo» a tiempo abate muchos rencores en la posteridad.
10. La amistad declarada invita a clarificaciones.
11. La necesidad comienza cuando no se está contento con la porción que nos toca. El abismo, cuando por desesperanza, se filosofa sobre el vacío.
12. Amigo es el que trae; no el que lleva. Amigo el que está lleno y se apresura, fuera de su casa, a compartir, a festejar, a bendecir.
13. Precisamente, por la falta de sinceridad y la mucha vanidad de la gente, es que la amistad es tan a menudo opaca, escasa y casual, en el mundo.
14. El descarriado siempre está forzando algo. Su autoexilio, su adormecimiento definitivo, y el fin conocido de su vejez.
15. La boca de los descarriados vierte muchas quejas.
16. Es el amigo, cuya mano se extiende, el Carbón como esencia divina; es el amigo al que se ha socorrido, la llama de la vela.
17. El Mashiaj / el enviado / el auxiliador / sólo es agradecido por los que lo necesitan y lo saben. Quien está lleno de sí mismo no urge de nadie, aunque sufra. No admite que necesita del mashiaj.
18. El amigo que une algo dentro de tí y te deja con sus palabras su interno «Escucha» / Shema, posiblemente, es el Mashiaj / el enviado del Shinui.
19. Todo pez, navegue a favor o en contra de la corriente, tendrá quien lo pesque.
20. Con el quebranto se acompañan lecciones de amistad que no se pidieron; el hecho es que ser amigo se aprende, como el amor mismo.
21. Quien no estuvo satisfecho de su porción dirá que nunca tuvo amigos.
22. El buen amigo sabe entrar y salir de la boca del pez grande y dejarle su paz.
23. En la boca de un pez grande, el mal amigo deja una estela de pleitos.
24. El poder del Daat es la providencia y ésta se comunica. La providencia observa y habla. Es el poder creativo de PEI oculto en la boca.
25. Amigos que no son providentes poco sirven cuando el día es la angustia y la necesidad.
26. Nuestro aquí y ahora es la esfera de la necesidad y el buen amigo provee para esos días. Mañana puede que sea tarde.
27. Quien mucho se fía en recibir de quien da nunca aprender a dar y defrauda a los amigos.
28. La dádiva no tiene que ser mucha, pero sí eficaz.
29. Caridad no. Providencia. Sólo la segunda abre el ojo interior del corazón y expone las perezas del gandaya y las ganzúas del malvivir.
30. El hombre sin fe es como el filisteo corpulento que se jacta de jariosas aventuras en la cama con dos gamdumbas insignificantes.
31. De las luces en la Siete Lámparas de las que hablara Ruskin, todas deben procurarse que se mantengan encendidas: Vida, fuerza, verdad, belleza, recuerdo, sacrificio; pero, sería celoso por la obediencia, a la que llamo la Fe, porque la humildad que es por la fe no es ciega sumisión sino la confianza es un potencial mayor que es la garantía de todas las demás luces.
32. Cuando se está enfermo y con angustia, la compañía de nuestros cuadros, libros, utensilios valiosos y amados, nos es menos útil que el rostro dulce y sincero de quien sepa cómo comunicar el Shema oculto / Oye amigo.
33. Tenemos que buscar en vida, en nuestro hic-et-nunc, el amigo por quien haber leído y aprendido en la tradición platónico-socrática, haya valido la pena.
34. En la vida privada, sea la cultural y espiritual, sin duda, la amistad parece una acumulación de lo mejor de las élites: el artista te visita, el músico va y lo ves, los poetas ya te rondan y otros los autores conversan de los rangos de las obras coleccionables, las bellas del teatro, el baile, las celebridades. Se alega, entre uno y otro, que ese elitismo es parte de tu mundo, sino todo tu mundo; pero, ya poniendo la vida en el tablero y, entendiendo las rectificaciones que importan al viandero, de la amistad que puede juzgarse en sus tres aspectos de sinceridad, sólo una es la que vale: la amistad que te brinda quien camina de corazón con nuestra emoción y carne. Quien nos fue más humilde y quiso mostrar la plenitud y voluntad que hay en serlo. La amistad real probada en asuntos y carencias de todos los días. Quien nos enseña la sublimidad de la humildad y nos baja de todos los elitismo es el mejor de los amigos.
35. No hay que ser vulgar ni prosaico para dar su ejemplo práctico de Shiflut / Humildad / o de Misericordia / Rajamim. La sinceridad de la humildad es una estética de por sí.
36. Todo lo que me reste de vida será una deuda con cierta mujer, de aspecto indígena, algo encorvada, nariz aguileña, a quien pensé tan fea que la menosprecié. Y ella fue la Amistad Pura, visión de la Rosa Blanca que yo aparté. Advino entonces desdicha para mí. Una amarga racha. Con el tiempo, la Mano que rota los destinos me la trajo al recuerdo nuevamente.
37. Al ofrecer su amistad, la Mujer que referí me dijo: «Eres uno de los niños de las Escrituras»; pero yo no estaba preparado aún para entender lo que me quiso decir, porque, la menosprecié. Benei mikra. Ella también lo era. Y, en rigor, literalmente, la primera persona que ante mí dijo: «Nosotros». Y hablaba del Nosotros, no ya políticamente, como solía yo, sino en términos más subjetivos: Somos de los Hijos del Sacerdote y el Rey.
38. La amistad y la fe tienen su procedencia en lo secreto. Lo callado no se presume porque aún no es lo externo. Lo misterioso / su maravilla / sus procesos sicológicos / el resultado en los pozos profundos / nos vuelven sobre nuestros palabras, las retiene y callamos. Como los úteros fértiles, son la fe y la amistad. La complicidad / haber intimado / entre ambos origina el secreto más grande que existe. Nos iguala, deséemoslo o no. Nos involucra en ese nexo de colectividad unitaria: el Nosotros.
39. Es lo que pasó contigo, Georgiana. Siquiera me gustó tu nombre al que añadíste un adjetivo náhuatl. Ni me agradó tu rostro. Ni tus modales de mojigata. Tenía yo más fe en los buitres que en tí. Te ignoré sin que jamás me hicieras ni el mínimo daño. Me admiraste sin que yo mereciera que conmigo exhibieras esa delicadeza. Sabías sobre mis necesidades y, como amiga que toma cuidado, buscaste satisfacer alguna urgencia mía. Me hicíste «tu elegido» («Der Erwählte») y yo traté de hacerte pasar por la engañada («die Betrogene») y la tonta.
40. Supe que ella se movía en lo no sabido por mí, en lo anónimo de la prudencia y la humildad, para no herir mi orgullo. Saberlo fue mi ocultación externa, evidencia de mi menosprecio. Me produjo coraje y resentimiento. Uno no puede ocultarse, sin embargo, de quien nos ofrece la Rosa Blanca de su amor puro. El bien que hizo me alcanzó muchas veces; me bastó decirle gracias. Si algo hería ella, era mi orgullo. Evitarla para que no hablara de las miserias y dolores por las que yo pasaba por tener mi alma realenga como un perro en las calles fue lo que hice... Y bien que supe que la Mujer Fea / la Mojigata / ante todos quienes la juzgaban, me ofrecía todo. Anclas de esperanza a cada momento, servicio que ella no ofrecía a todo el mundo. Ella era la verdadera Hija del Sacerdote / la verdadera protegida del Faraón.
41. Todo el mundo quiere un amigo como Dios. Es decir, el favor del Poderoso y Perfecto. Todos quieren lo Real e Ideal manifestado. Lo que nadie quiere es la angustia y la perturbación intermedia entre lo potencial y su actualización.
42. El mundo, en la sociología de los días que vivimos, el destino de la amistad es explicable con la parábola de José, el soñador y sus hermanos, quienes venden al primero (a José, el menor) al esclavizador. La amistad falsa siempre funciona en términos de libertad vigilada, así da sus frutos perecederos y se satisface dentro de su funcionalidad. Mas, en su impureza, la amistad corrompida esconde el juego de su marrajería: mala intención disimulada. Es triste cuando se llama amigo [el José de nuestro cuento], aún entrañable hermano, a quien estamos a punto de vender y llenar de mentiras.
43. Cuando no medité sobre estas cosas, Georgina fue el José, el Vice-Faraón recibiéndome a mí y a mis hermanos, traidores, y alimentándome y bendiciéndome en tiempos de vacas flacas y hambrunas espirituales.
44. En tiempos de vacas flacas, en tiempos de hermano/as que venden al que, entre ellos, es quien parece que sueña, los opresores hacen su agosto. Compran las almas a muy barato precio. En tiempos de buitres y palomas, se dice que la amistad no existe. Quien no engaña no come. Aún el que posa como paloma, o parece ser el inocente, algo quiere que es impuro. Sin embargo, en este tiempo impopular y turbulento, es cuando la energía de la sustancia divina se entrega en giros de destino para quien, por afán de paz, se detenga y escuche sin juzgar, con la quietud amorosa que le sea posible. En estos días, la Bruja / la Fea / la Mojigata / puede ser la que salve. La que muestre el Verdadero Nosotros.
45. El que menosprecia la amistad es como el hermano que vende a uno de los suyos. Al benjamín, al que canta. Tal vez no sea uno quien inicia el trámite, pero es el cómplice. Y, paradójicamente, en los tiempos de compraventa y hedonismo extremo, cuando se escupe sobre la purificación moral, la amistad y la fe vienen en el mismo estuche. Son parte de la misma copa.
46. Cuando yo no medité sobre estas cosas, esclavizado por las penurias de mi situación, me dijeron que tenía una «Amiga Secreta». Con las señas obvias describieron a la modesta Georgiana, mi tutora de alemán, la que enseñaba un curso que rompía con la regla en la universidad, por no reconciliarse con la vigente tendencia feminista de los departamentos. Entonces, la llamaron renegada e imitaron su acento alemán, o más bien, yiddish, para decir, que ella es parte del Establecimiento religioso («über religiose Mach») y que no es una de nosotros («eine vons uns»). Quienes me dijeron que tuve una amiga secreta, añadieron que ella me eligió, porque, pese a sus años, es virgen como una doncella. Es la Fea / Mojigata / la Quedada, y que le gusta cómo discuto el mundo y hablo de lo Oculto. Me dijeron que me aprovechara porque la bruja sacó las uñas. Que, desde que llegue, sale contenta a las puertas y ventanas. Se acicla para venir a verme y se le oye vigor en la voz y sus ojos sueñan.
47. Me refería como su amigo y los pocos que conocí que la amaban, me comentaron: «Entre los Niños de la Torah te cuenta». No entre incircuncisos y descarriados. Y, como se refería mi persona con la responsabilidad de «ser-nos sagrados, uno con el otro, como benei Mikra, la evité. Que no diga ninguno, entre quienes la aman o la menosprecian, que me aproveché. Que soy piedra de tropiezo. Que no lo sea ella para mí porque estoy en pobreza y en soledad y sabe que vengo a California, donde no tengo a nadie y se agradece tener un amigo.
48. Ella buscaba, al parecer, el consuelo a los placeres que no dio a su juventud. Los que venden la amistad por un pan estaban al pendiente de nosotros con este pensamiento: «La amistad para el infeliz comienza en la cama». Sin preteder ninguna de estas cosas, yo estaba enamorado de una feminista, quien contra Georgina echa sus roñas, y la segunda mujer, dizque mi prospectiva amante, me avergozaba ante la posibilidad de que, como todo varón, cediera a las ambiciones típicas del machista: Georgiana, hija única, tenía una enorme propiedad que heredó de sus padres. Insinuaba que yo iría por ella. Ya no es tan joven, pero su doncellez no tenía manchas. No tenía otro vicio que beberse una copa de vino sin rigurosa habilitualidad. Viajaba a Europa una que otra vez. «Es conservadora». Odia los saduceos. «Es tacaña» y, en muchos años, a ninguno ha llamado a su casa a que beba de su vino. Ni para que durante los sábados contemple, en reposo, los candeleros de Sabbath. «Conmigo sí», me jacté. Por tan poco, como la compañía para comentar un libro, ella me dio providencia... De quien estuve enamorado, traición. Si vio en mí necesidad siguió de largo. En vano fue cuando la dije: El único judío que me importa es tan espiritual que no alcanzo a descifrarlo. Es tan errante que no sé en qué en un lugar se esconde o vive. El judío de mi Arquetipo es la Verdad / Emet que sólo da Dios.
49. Los hermanos incircuncisos del mundo, es decir, los incapaces de ver el Lado Sagrado de la Vida, el Sitra-de-Kedushá, se burlaron. «A los judíos los tomo demasiado en serio», me reprochan. A los arquetipos junguianos, a los arquetipos divinos, a los Mortales y Divinos, bajo el Cielo y la Tierra de Heidegger, «los tomas demasiado en serio». «Why if you're as wr all in the Shit Street?» Me dijeron que no hay nada que sea sagrado bajo el cochino mundo de los buitres, máxime cuando estamos en dificultades. Al menos, «you're a USA citizen, even if you're a stupid prick, Schamock!»
50. El falso amigo dice: «Si de veras quieres demostrar que eres un hombre inteligente: «Házle el favor a Georgiana. Entrégale el shofar en forma de corneta (pene)». Los que venden y compran el placer, bajo el Cielo y sobre la tierra, todavía insisten: «Reduce tu retórica universitaria («load of bolshie») por algo más pragmático. Poder, riqueza, fama. «¿Qué? ¿No te cansas? En la época a la ya arribamos, a la etapa de la historia de los cursos y recursos de Vico, la única fe que vale es la que se tiene en los Importantes Protagonistas, a los que los feministas de San Diego llaman King Pippins. La gente importante e influyente toma el sartén por el mango. Todos los demás con suerte ponen la mano en el fondo y los bordes y se queman las manos...
51. «All gong and no dinner». Sabían que estaba jodido y que no había paz ni en mente ni en mis bolsillos. Muchos hablan de sostener al caído. Expresan la necesidad de unidad, amor y fraternidad y, sin embargo, no se pueden sostener a ellos mismos. «Si dejaras el orgullo a un lado, ya tendrías una residencia esplendorosa en San Diego; a Georgiana, en medio de tus piernas, chupando del Shofar y llamándote Kidney-wiper cuando le abanicas los riñones».
52. Siempre, en algún momento de la vida, momento en que la Rueda de la Fortuna gira para los infortunios de Nebekh, una Mano inquisitorial parece copiloteante. Es la mano de la Amiga Secreta, una que parece la sacerdotisa severa y mojigata. Una monja, sin placer, como la que Mercedes, la feminista, burlaba en aquellos años llamándola Lady Penguin. Sin embargo, la fea puede que sea espiritualmente lo puesto. Georgiana fue para mí la primera experiencia con el Ojo de Ayín después del Gran Viaje.
53. Con el ojo interior del corazón, se ve la providencia. El amor providente de la amistad. Para mi sorpresa, la persona que más me bendijo visiblemente fue ella. En el círculo de mis amistades fue la mano más oculta. Lo que me sorprendió es que dijera: «Es tan poco lo que hemos compartido y tanto lo que me has dado». Palabras que habría tenido que decir yo, no ella.
54. Pobres y ciegos los ojos que no ven la Llama exterior de la vela ni que el Amigo verdadero y su poder, que es el Carbón, luz oscura e inmutable.
55. El abismo de la amistad es no creer que la fe es base de unidad y el inicio de la comunicación. La Fe, aunque oculta, vincula a los seres.
55. La fe es el único mesías al que se da la bienvenida todos los días. Es que casi nunca somos conscientes de lo que la fe provee desde sus niveles ocultos.
56. La fe es el ojo interior del corazón. El recurso único para hallar a los amigos antes que lo necesitemos.
57. El amigo falso habla de tal modo que sus palabras se desacreditan al poco tiempo. Cuando reexamina las palabras de aquellos días, mi apreciación por Georgiana es mayor. Quienes me dijeron que me tenderían la mano, nunca lo hicieron. Los que dijeron que Georgiana es miserable, vengativa, indiferente, no saben los detalles que tuvo conmigo.
58. «¿Por que vives solo, Carlos?», me preguntó un día. «No. Somos dos. Mi fe y yo». Entonces, ella habló del Nosotros, como hablo yo en mis poemas y me explicó cuán maravillosa es su soledad. Una soledad que no existe, si hay fe. Al final, ya hablaba sobre el mismo Gran Viaje que yo. «No escribo poemas, Carlos. Cuando las escribas, recuérdame y sabré que vivo en tí».
59. Georgiana murió hace veinte años. Me escribió varias veces antes de que sucediera. Sólo una vez contesté su carta. Cuando quise verla, un rabino me contó que ya es tarde. «Murió».
60. Su amistad no muere, sin embargo, porque su forma de recontinuar lo que una vez iniciamos es, como todo lo espiritual, constante y desafía el tiempo y sobrecoge con su misterio. Un día la soñé, tal como la describiera Mercedes, al utilizar la despectiva metáfora Mujer Pingüino. Dijo que Georgiana era una «farisea arrogante, miserable y que, tras la apariencia de moscamuerta, escondía la ramera caliente». En las secuencias de mi extraño sueño, Ella me dijo: «No creas lo que ves ni lo que oyes. Escucha la Hija del Sacerdote, especialmente, si eres un niño de la Luz».
De El libro de la amistad y el amor/ Indice
23. Cuando el Nosotros te llame / 24. Sísifo / 31. El viaje y el norte
Prepárate otra vez para cuando te llame.
Sabrás que soy Yo, sin que tengas el yo
con que te orientas; tu «Yo» será mi Nosotros
(ahora no sientes esa unidad inicial,
me has ignorado, me has menospreciado
con los Basta que no obedeces,
porque te gusta vivir por la poesía
de cosas terrenales, de tu rasera biología);
pero la hermosura visual
que más enalteces en el fondo es nada,
no es mi hermosura; la música que oyes
con las orejas de un burro es sonsonete,
el espectro de mi verdadera escala.
Nosotros te dará vibraciones,
en nosotros te besaré con labios
más deliciosos que los que te han mentido
cuando dicen te amo... Si tú supieras,
amigo mío, en que maravilloso mundo
Nosotros es quien despierta
a los que busco después que le doy
la tarea del Dolor.
24. Sísifo
Me imagino a Sísifo no porque ninguno
lo explique de modo que yo entienda;
no porque un cuadro lo ilustre dramáticamente
ni su figura haya quedado inmóvil en bronce,
o mármol. Sísifo es en mí
el héroe y como tal está en castigo,
héroe doliente en medio
de sus Divinos Tronos, o trincheras.
Soy yo el que sube la Cima de la Muerte
con esta roca venenosa, radiactiva de su Cáncer
y creo que cumplo la tarea, día a día
con sus noches y cataplum,
mi roca cae, con ella voy al suelo,
rodando desde alturas y traspatios
(superando peligros, abismos)
que no pensé que agallas y fuerzas
tuviese yo para avanzar hasta ellos.
Me imagino a ese Sísifo
(yo, con esta mochila enormemente ahíta
de miserias, rencores, cretinadas, caprichos,
terquedades; yo con esta mochila
que define al ego acumulante. El recogía basura
de su mundo, quería dar un servicio
este pobre ego / Sísifo mío
y llevar, teja abajo, o cielo arriba, el desperdicio
a donde Tú lo pidas, Deshollinador blakeano,
a donde ustedes lo pidan, mitólogos de la muerte.
El recogía basura que dañara su mundo.
Quería la Humanidad limpia, sin moho:
emociones purificadas quiso, aún las quiere
y por eso, sin amargura, otra vez está en la calle
en la tarea de recoger, de reciclar
(ese ego tentado de bondad quiso
dulzura y limpieza, lealtad, serenidad, unidad,
consensos en libertad, la esperanza,
la voluntad triunfante); el sí fue, o es terco
porque limpió la calle, barrió su zona con sigilo
y formó el cáncer como una bola
más grande que sus ojos
y se la llevó en la espalda cuando crecía
porque sus ojos siempre crecían con los días,
con el desvelo de servir y limpiar
y se llevó el cáncer, más grande ya
que sus dos ojos y más grandes ya
que el Ajna Chakram que es un ojo
que observa el sucio que se esconde
en lo oculto y no se confiesa.
Y el cáncer creció más grande
que el Ajna Chakra y que los ojos mágicos
de los profetas del Ser y todo lo metió
en esa mochila de podredumbre
que es la Roca dura sobre sus lomos heridos.
25.
... y para decir a Dios o a Satán,
allá abajo no queremos ésto,
desperdicios del taller de las angustias,
cascarones del Divino Big Bang
aquí traigo a reciclar los cánceres del mundo;
cáncer que allá, jalda abajo, no queremos;
cáncer que allá, jalda arriba, desterramos.
No traigo nada hoy.
Dios, no traigo nada.
Satán, no traigo nada.
Hoy no pude.
26.
Vamos camino a Occidente,
donde muere el Sol y sus eclipses,
sus fases interrumpidas por lunas de emociones,
sus fases de nubes bajas, su noche.
Ahora déjame ser tu Guía.
Tú muérete de la manera que te diga;
acuérdate que yo te pregunté por el Dolor
y tienes por respuesta: Que el dolor
es pura sociología, el dolor es miseria.
Parto sin auxilio, sin auxilio,
soledad, tristeza.
¡Qué poco sabes del Dolor en mayúscula,
qué poco sobre cómo se estremece el Cosmos
y en el fondo del Origen, el Dolor perturba
y multiplica ondas y gravita! Dulce dolor
que escinde, rompe y rasga, para que exista
Todo, todo en equilibrio,
bueno o malo.
Quieres tu historia todavía, pero,
sin atemporalidad, la historia no tiene luz
ni trascendencia. Es lo que siempre repudias:
golpe bajo, traiciones, ignorancia, violencia,
y ¿cómo pides Luz, hijo de Men,
y de las aguas turbulentas, si no aceptas
de mi Sol, el canto del Dolor con que abro
puertas... En portales de Oriente,
yo controlo el Nosotros, te quito ese cuerpo
de penas, que no es tuyo ni es mío;
en Oriente es donde yo deseco el Arbol
de frutos estériles, sacrifico lo que no deseamos,
detengo el tiempo para que ya no lo veas,
detengo la premura y el ajoro,
doy el Reposo que espera,
el descanso que asienta,
el placer de la Esposa,
tú, conmigo, en éxtasis.
27.
¿Qué quieres hacer de tí, hombre
de mi santa paradoja, que no dejas ir
tu existencia a donde yo la convoco?
La llamo hasta el Nosotros
de la Luz que duerme,
la convoco al Péndulo quieto, silencioso,
atemporalizado, donde ilumino
a quien quiere regresar cuando lo beso.
Tú, forzador del Deseo, ultrajador
de tus horas, sacríficate,
pon tus manos en el asador
porque Nosotros te llama,
pon la soga alrededor de tu cuello
porque debes quedar tieso delante
de los ojos verdaderos de Nosotros,
pon cuchillo a tus venas y derrama
la audacia de tus fermentos,
porque la sangre verdadera fluye
hacia Occidente y va al río mayor
donde se invierte la ruta del que navega
contra la corriente; ven a descansar
con los que se han ahorcado,
ven con Judas, a quien la brisa mueve
desde la rama alta del Cambio,
ven arrepentido como todos los que mueren
por amor y su propia mano les dio el Occidente.
Ven al Arbol de la vida verdadera,
porque tú crees en perfeccionar la historia
sin Mí y yo soy tu Nosotros y conmigo
es que debes regresar al seno acuático
de la Madre-Tierra, al lecho puro
de la Esposa que te doy.
28.
Mira qué es historia verdadera:
Muerte; Nosotros, a tu puerta, nosotros
[los divinos Inmortales] y yo...
con una Rosa Blanca;
yo, feliz de recibirte cuando vayas a Occidente,
donde no se te exige nada.
Ni ese morral con soles penuriosos
(que traes como una ofrenda)...
¿Por qué? ... si Nuestros soles no son polvo
de tu mundo, cristalización de erranzas.
No me traigas basura, Carlos.
Cosas de tu morral no sirven aquí,
son del espacio de la Maya; tristeza, luto,
descomposición, corrupción; los cánceres
que se encierren y dialoguen con su polvo;
pero no aquí, ni por tu medio ni por ninguno
acá no llegan, acá se les obstruye...
No que sea insolente ni malagradecida...
Cuanto traes con tan pesado
esfuerzo sisifesco, tu Roca a la espalda,
tu ofrenda en morral de dolores,
se tira... cataplum. Se te pone una piedra
al pie de tu pisada, y se te dice: «Basta».
No recojas más lamentos
u hojas secas de las eras.
No escribas más.
No llores más por el cochino mundo.
No subas por esa cuesta de Oriente...
¿Es que no has sentido las patadas?
La roca que se desliza al fondo de la cima
cuando crees tú que ya la aseguraste
a mis puertas, cae... despierta y entiéndelo,
mortal, asomáte al final necesario.
No tienes que traer nada.
La muerte es gratis.
Mi presencia es segura.
¿No ves disueltas, esparcidas en éter,
en rastro de aerolitos, cadáveres de emoción
que nos llevaste? Sísifo, cáncer en roca,
es condena que se impone a sí mismo;
no ecos nuestros ni ecos de un eco de otro eco.
29.
¿Has visto que alguno no muera?
Donde la historia de tu eternidad haré
hay Amor Puro; yo y tú no existen.
Somos Nosotros, sin división,
pétalos de una misma rosa blanca.
Cuando aceptas mi rosa, doy un beso
en tu Espíritu y tú despiertas
sin la historia del cáncer humano
y el músculo dolido, tú aceptas en rigor
mis verdaderos Cinco Sentidos
y entras otra vez por Oriente,
con el verdadero Sol que sale,
el que yo doy desde mi útero oculto
en el espacio, delante de la Misericordia
y la Severidad... ¿Has visto que alguno
no muera en el mundo del polvo
y el cáncer, en el mundo histórico-pequeño
donde hablas de Hegel y Marx,
de Schiller y Heidegger?
Pues aquí, hijo de Men y de las aguas turbulentas,
hijo de la Tierra del DesMadre, el Sol que sale
no produce desiertos ni cánceres
para la historia y la piel y bajo el Sol está
el río del Devenir y quien lo navega
va a la Eternidad... En el devenir espectral
de tus ríos, Mara, la amargura, ds como una pandilla
y la Mara Maya va a la Nada, a la cristalización
del espejismo... aquí, donde yo te convoco,
el Mar es el símbolo de la Eternidad
y las orillas, donde te espero,
bordes de la falda dulce de mi piel.
30.
Cuando ya estés conmigo porque en rumbo
de Occidente has caminado, comenzaremos
en verdad la Obra; tú hablarás por Nosotros,
tú ya no serás el yo, hablarás de esencias eternas
[Cambio, Movimiento, Transformación],
destruir será crear porque el Dolor es éso,
movimiento eterno destructor
para que recaudes amor puro,
no la cristalización de la impureza en el polvo,
no la cristalización de la desdicha en el cáncer.
Cuando ya estés conmigo comprenderas
que sin la Muerte no puede haber
nada nuevo en el mundo.
* Si logro sobrevivir, seguiré reciclando.
Echando el dolor del mundo en mi morral de fuego
y llevando este canto, pesada roca, a Dios,
a Ella, a Quien me diga: «Nosotros. Basta».
31. El viaje y el norte
Deja en el Norte oscuro tu lástima,
tus penares sociales, tus pasiones de bestia,
no arreglarás el mundo, tu corazón es prioritario.
Arréglate tú. Deja la amarga dulzura diabética
en el rincón; la piel doliente del cáncer
que se disuelva en fuego; no la traigas metida
en un morral y me la saques en cara.
Al estrés mátalo a palos en tu propio descanso;
en tus ratos libres, echa a las alcantarilla
tus lamentos y tira la líbido de tus placeres frívolos
al tubo, no sufras por ninguna mujer,
no codicies lo que te alimenta ni crece
para tu dicha; no confundas egoísmo con la fatua bondad,
con hipócrita desprecio por tí; deja que los peces furtivos
que fluyan a la mar y no bebas aguas de Mara,
aunque tenga sed; en el Gran Océano la Maya
sabe lo que pudre, o a lo que transforma en nueva vida.
Tú no seas juez de la Muerte, a quien sí sabe
la justicia de morir, de transformar, de crear
sobre el cadáver de tu pena y otras penas
y las perturbaciones cósmicas de tu mundo
y otros mundos; tú sé un viajero,
mi más dulce pescador; tú mira la noche
en el Norte porque allí envió la Estrella
para que vengas a Oriente, donde nace la Luz.
32.
¿A quién quisiste que triunfara sobre ti?
¿A quien te dice, como yo, que tu historia es efímera
y tu mundo también, a quien te dice: «Tu cáncer
como todo se acaba», tu caos en algún punto
engendrará su orden y el orden engendra el caos?
¿A quién quisiste que triunfara sobre tí,
a quien te dijo: «Nosotros», o a quien priorizó el Yo
y siempre Yo, tú dividido en Yo, tú sin Unidad en Mí?
¿Quién te sacó de la moderación que he amado en ti?
¿Quién el que dice que auto-restringirse es
que me olvides y desobedezcas cuando te digo:
«Basta»; quién te dio el puñal con que piensas
en herir y matar la gangrena con tus manos?
¿Quién que te pide que des puños a la pared
y coces al aguijón? ... y todo por un poquito de dolor
que no resistes, por quedar, por viejos hábitos,
creyéndote el más fuerte, tu propio redentor?
Tú, espectro de redentor de mundo,
socialista y anárquico,
bondadoso en camisa de once varas
y harapos de chepecherepe, apréndelo ya:
El orden de tu mundo engendra el caos;
pero mi Dolor de Caos es parto del Orden
y mi Nosotros es Humanidad Nueva,
porque doy la Estrella para que vengas a Oriente
y la pongo en el Norte para que sea tu triunfo
y te doy la Rosa Blanca de mi beso
para que estés a salvo de las cadenas de Ayin.
Te doy la Tormenta, pero, en el centro te pongo,
donde el ojo del huracán es calma y refugio seguro.
Cuando ya estés conmigo comprenderas
que sin la Muerte no puede haber
nada nuevo en el mundo.
Comprenderás que yo soy la Verdadera
Boca de Peh y que con mi boca condeno
las ciudades, tiro las torres del error y la injusticia
en tu mundo de arcilla, en tu morral de polvo.
Al fuerte pongo la Corona, tú aún eres cobarde
(por un dolor de muelas), menosprecias
el relámpago de vida que se metió
en tu cuerpo, tu cuerpo Amigo,
tu cuerpo que necesita de Nosotros.
De El libro de la amistad y el amor Indice
51. La amistad verdadera
La amistad que esperas que sea
de Sol y Luz, que sea de Oriente
porque en el oeste habita el salvaje
y el que está perdido. La tiniebla
es la medida con que eres juzgado.
Que la amistad sea aprobada
por el ojo que sabe todos los secretos
y el que divinamente provee
porque mide el temor y al que teme
da su amor por recompensa.
La amistad que no es médico celeste
te deja la llaga viva, recrece el cáncer
de amargura, suma al dolor.
Amistad, sin misericordia, no sirve.
Es impura, deficiente.
Tú busca la salud universal.
Tu salud es en Nosotros, hijo oscuro
de Malkut, hijo del estanque
de aguas contenidas.
Tu enfermedad es el desierto oscuro.
Tú busca el Sol porque con Indra
fue dado y con Surya, confirmado.
Tú, recuerda que del muslo de Zeus,
nace la roca de fe, y con Luna
se comienza el canto del Reposo.
Tú busca la visión de la Armonía,
el balance, la paciencia, el equilibrio;
no andes solo, porque contra tus pies
el junco conspira la caída y te deja
comiendo alejijas y atado entre abrojos.
El amigo es el Consolador que te saca
del hoyo; no el paturro, con la pata galana
que se hace el que no te ve,
porque lleva la muleta del mundo
y por su ventaja levanta sus ojos engreídos.
Amigo es quien te lleva al portal de Daleth.
Amiga la que te vio por una ventana solar
y te supo sediento y llevó su Jarra
y te sirvió del agua en el pozo mismo de tu alma.
52.
Tú creíste que ellos eran amigos
porque, en tu presencia, te alababan.
Tampoco supíste lo mucho que sacaron
de tí, sin dar las gracias, porque el engaño
es mudo y la generosidad es coja
en el Occidente oscuro.
Tú creíste que ellos eran amigos
y son los que hablan de tí, a media voz,
o en voz blasfema en condiciones
en que sus ojos y los tuyos
no se afrontan.
En el día del reparto piden todo lo que es tuyo
(hasta el prohibido y sagrado botín de tu vida).
Los codiciosos no son tus amigos
y, por defecto que tiene su codicia,
salvaremos la parte del león:
lo mejor de tí, Carlos,
no te lamentes,
es la vasija de luz
de Jai.
El viviente que nos ve.
53.
Ahora no andes con ellos
nunca más. Ojo al pillo, ayín.
Ojo a Aján. Viene el que da a los cegatos
nuevos ojos. Y a la zorra de tus olfateares
da su Reaj, el verdadero Oler.
No andes con ellos, no asnes
en la Nada del pataco,
no perezcas en Pered.
El que viene de Jaiim te vio
y envió mandato de peregrinación
hacia la Madre de todo entendimiento
(la que da su recipiente, su útero
de amor, su incondicional Caridad).
Llámala Tsadakah
Por ella renuncia a todo
(porque ella tiene mis secretos
y te los heredará, como yo se los heredé
en sus días de Jaiim).
Espérala en el árbol del Nosotros
y usa los nuevos ojos que te da
porque, desde hoy y para siempre,
vas a mirar lo Oculto, no las apariencias.
Observarás como observa Jai,
el Viviente cuyo es ojo es Ayin
y ve lo secreto y canta:
Ojo al pillo, ayín.
Ojo a Aján.
Ojo en los rumbos de Daath.
54. El amigo y el nosotros
Quien alimente tu Alma desde la Fuente
más pura que sea tu amigo,
quien desde la Plenitud llene lo vacío,
que sea tu amigo,
quien a la luz infinita la disponga
a tu servicio, tu amigo es,
quien se contrae en la oscuridad
del Tzimtzum y estalla para hacerte espacio,
útero hace para que seas necesario
y participes de su luz.
El amigo que sea luminoso y luz directa
te ofrezca, lugar necesario te haga,
te entregue la vasija de tu porvenir.
Quien sea tu amigo que te conexione,
arriba o abajo, pero que corra tras tí
porque cada pedazo de su luz es sagrada
y va en peregrinaje por el equilibrio,
lo justo, su origen. Eje de simetría es el amigo
y la persona triuna de la estabilidad
y el balance; amistad es la unidad
del Nosotros. El futuro que se transforma
en luz y el pasado transformado desde ahí.
55.
Quien necesitaba un lugar vacío
para poner la vasija de mi existencia,
el que necesito un vaso para echar su luz,
el que necesito tres copas de oro
para poner las sedes mismas
de tu esencia, aguas de su Brajá,
la armonía de su universalidad,
el Tzadik de Arriba que prefirió
dar a mí la dignidad del Tzadik de Abajo,
me llamó Hijo de Mem,
agua que fluye de Su Manantial,
me llamó Casa, su morada y habitáculo
aquí abajo, donde lo potencial se seca
sin él, donde lo real se cristaliza
y no fluye, donde la roca se pulveriza
y no sirve al cimiento; el Amigo dio voz
como luz que vuelve, Or Jozer,
y dijo: «Viaja a mi Oriente otra vez,
porque, en la izquierda donde puse el temor,
lo hicíste cobardía, pasividad, injusticia,
porque, en la derecha, donde puse el amor,
lo hicíste olvido, capricho, lujuria».
Lo potencial lo hicíste orgullo;
lo real, lo hicíste tu Desierto,
tu desierto del Yo, tu estepa,
tu monte impenetrable,
tu cristalización cautiva.
Te hice libre y te hicíste esclavo,
te hice balance y te hicíste asimetría;
te hice ato para ver mi Ashavá
que es el amor divino
y te hicíste Taavá que se ata
al deseo, sin perfección
y sin luz.
Te llenaste por cuenta propia.
Olvidaste que yo quería llenarte
de verdad y poner una kipá sobre tu cabeza
y darte las nubes de todos los universos
como testimonio de mi amor, mi Ashavá.
Tú me llamaste Padre, en vano.
Y de la Morada en Olam haBá
hicíste girones de sueño,
jalones de egoísmo y malavoluntad.
Yo preparaba el camino del Tzadik
de arriba a abajo, y de abajo-arriba
y tú rompíste los cascarones
de mi Taavá y te burlaste del pacto...
Te pedí: Peregrinaje al Oriente
y te quedaste en la oscuridad,
amando tus ciudades
y las Torres de tu prisión.
56.
... pero yo soy la Luz que regresa,
yo soy la Espada que la oscuridad separa
de la Luz, yo soy el Ojo que observa
a quien es receptivo y mi luz agradece,
yo soy el Amigo de Luz y el protector
de la Luz, yo regreso y quito la luz
que dí, yo soy justicia para la luz
porque mi luz debe tenerse en estima
y no se tira a los puercos.
Con siete lámparas vengo
como el Menorá vivo y me hago carne
en Ella, mi amada, la Fiel.
57.
Quien no sea receptáculo para la luz
que doy, no se llame mi Hijo,
no entre en el Nosotros.
No me diga Amigo.
Ni hermano.
Ni amante.
Ni novia ni esposa.
Ni Coaj.
Ni parentela mía.
No diga que Bet es su morada.
No cubra su cabeza kipá
ni sombrero alguno.
No se tape el rostro
con velo ni pasamontañas.
No miraré su rostro
ni con la palma de mi mano
daré mi bendición.
Yo soy celoso de la luz.
Yo soy celoso de la Fuente de Mem
y aún de las aguas suterráneas de Maim.
Mi luz es para quienes se doblegan
a mi izquierda con respeto santo.
Mis aguas son para quienes me aman
a la diestra y honran a la Mujer que envío
con el secreto de mi Ashavá
y el Taavá de mi Deseo.
58. Para que camines conmigo
Para que camines conmigo,
hoy que comienzas la senda de la amistad,
sé sincero en tu corazón, quiéreme bien
donde guardas la verdad,
sincero en voluntad y en acción.
Crece conmigo y te conduzco
a mí con amor, abriré para tí
las puertas de la misericordia,
el deseo de mi dar, te ofreceré
de mi ser, sin pedir otra cosa
que tu compañía; para que camines
conmigo, pón en tu paso sensatez,
seriedad, ánimos de tu plenitud.
Juntos vamos y yo te descansaré.
Crece junto a mí, recíbeme.
Nada que no esté en tu potencial
te pido: Sinceridad, humildad,
empatía, que quieras recibir
lo que yo doy: Amor, Ashavá.
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46. El viaje por el desierto / 47. / 48. El botín prohibido
La que da clavos, la fértil casa,
la que techa con nubes de poder,
la que abre la carne de los hombres
con sustanciosa espada de Zaín,
y en útero oculto les prohija el Nosotros
(unidad para el Yo que Set no puede matar),
mujer que une, la conectora,
guerrera en la Carroza de la Taavá,
esfinge blanca para tu esfinge negra,
del Oriente viene por tí.
A Occidente ha llegado como Auriga
con riendas que no ves, con caballos
que no comen cutre heno
ni lamen polvo ni arena.
Viajero del desierto oscuro,
peregrino de los sequedales,
como un ángel de muerte
es tu Camello y sus jorobas
son como rocas de deslealtad
y cáncer de vergüenza
que llevas contigo.
Más corvas que el Guimel, tu camello,
esconde el alma del hombre
cuyo pasado se perpetúa en arena,
en días, en tiempo de ocultaciones
y tenderales de atavíos, nómada
pendencia entre esa raza de víboras,
falsos amigos,
falsos bienhechores,
fariseos con capital
para el engaño y la jactancia.
Baja, viajero. Déjales el camello
a mitad del desierto. Baja y vé
hasta quien desde su Pozo te ve
y una palma de sus suaves manos
aprieta contra la otra, inclinándose a tí,
para que el Nosotros sea
cuando la encuentres.
47.
Como Camello que con jorobas
y llenuras vaga, sin la fe de que la arena
se acabe y, a la vista, se abra un prado,
verde, hermoso, predictor de agua fresca
por sus manantiales, voy.
Como si jamás imaginara que tú,
reina próspera, Luz directa del Dispensador,
dieras tu bienvenida, vagué
y son cuarenta años en el Desierto oscuro
y son muchas las rancias, tristezas majaderas
y han sido noches, con mi voz cerrada
que apena ni el llanto me ha abierto
la boca para que salga el gemido.
Como Camello de Guimel,
mi poema ha dormido en las pausas
de arenisca caliente y labios mudos.
Es que la vida es un relámpago
en el cielo, tan breve, que no se ve el destete
que te saca de la dependencia y el dolor;
ese rayo te acaba de matar, te hiere
mucho más y dejas de confiar en la vida.
48. El botín prohibido
Algunos sencillamente ignoran
el temor al Ojo siempre abierto
que nos ve; codician lo mejor, la parte
del León, aunque ésta ya tenga dueño.
El botín prohibido quieren, con la mirada
torva, insolente, por pago, y tú,
con los ojos abajo y el corazón arriba,
les susurras, «si saben que es mi parte,
¿por qué me la quitan?»
Así son quienes disputan que les digas
que tiene auxiliador y juez que no es ciego.
«Vendrá y me hará justicia»,
porque El que nos ve tiene Ojo
y nunca lo cierra y yo te ví y de cierto
El les vio... todo el que contempla el Tzadik
de Arriba, al Rey en lo Alto, te ve
[y cuando eres robado, él es el juez]
y yo, cuando era un Aguila, no dormí,
por verte en días del reparto y en lo alto,
con ojo abierto, te ví. Estuve
cuidándote en la Tierra de Occidente,
la tierra donde se mata el deseo de luz,
donde se roban el poder de los ojos,
donde se defiende la mejor de las herencias:
la Visión; yo todo lo ví y el Ojo que nos ve
también te contempló y por eso vendré,
reinvindicadoramente, y traigo, Ain / ayin /
me envía a tí y me dice: Dirime,
ain / ayin, desde ahí y allí.
Entonces, Providencia yo soy seré;
ojo de Ayín, velaré por tu cosas.
49.
Los codiciosos, ¿qué te pueden quitar
cuando disputan la parte del león?
¿Qué saben los ojos defectuosos
en su mediocridad del botín sagrado?
Viendo, no ven.
Con su ver, no entienden.
A más externamente sanos sus ojos,
más ciegos en la luz de lo profundo.
En días de las torres caídas
y las prisiones abiertas para que salgan
al mundo las plagas de la ira,
Aín / ayin / a los patacos juzgará,
ayin / ain / vengo yo y dirimo si te van
quitando tu tuyo, tu botín de Kéter.
Todo quieren, hasta tu temor
mientras se relamen los labios
y con el ápice de la lengua
residuos de cospillo y semillas
de aceitunas remueven de sus dentaduras.
Yo los veo y escucho que defiendes,
con ojos de tu humildad y con corazón
en lo Alto, esta vasija, donde se te dio Alma,
donde se te dio luz y tu luz es
el botín prohibido, lo que no te podrán
quitar jamás; botín prohibido, Carlos,
lo a ninguno corresponde, sólo a tí.
Primero quedarán sin manos,
porque a la luz de luna de Yesod
soy espada contra Aján.
Mas vale que bajen el copete
cuando ayin / ayin / canta el salmo
de los que la vasija ya aman,
tú tienes el la vasija del temor
(desde donde se contempla el
corazón desde arriba, aunque quieran
arrancarte los ojos desde abajo).
Donde echará la Divina Providencia santidad,
se llama Alma, el alma que es tu botín sagrado,
el alma que es la copa de santidad,
separo tu cálix, ojos abajo y te doy
las copas del Nosotros, corazón arriba.
Nadie te quitará el vaso donde bebes conmigo.
Nadie te quitará el botín que se prohibió
a las alimañas y a los que chupan
cospillos, con olor de codicicia y de robo.
Despojan porque confunden tu temor
a Dios con pasividad y cobardía;
pero, no lamentes, hijo de Jesed,
quien hace misericordia con el Ojo de Ayin
está contigo; soy Yo, Tu Novia,
tu hermana de la eternidad.
tu Démeter, Isis,
Tu esfigie blanca.
50. El gran viaje de Daath
El punto de partida es éste.
Llámalo Daleth desde hoy. Sabré
que me hablas, porque yo entré
por la misma puerta y mis sandalias
dejaron en tu mundo, mi huella.
Su clemencia. Iremos a Daath,
pero, ya cuando haya Luna
y acaricies el jazmín en mi talle
porque viajamos juntos.
Entiende la razón del Gran Viaje.
Sin la trayectoria desde Daleth
la tierra es tierra, pero no es reino.
No se regresa al Edén.
El traspatio es patio,
pero no es un Jardín y la Roca
es una piedra; pero no es cimiento.
Y la fe es espera, pero no Visión.
El Gran viaje es la razón
por la que se vale vivir.
No hay propósito que sea mayor
a éste; todas las piedras convertirlas
en fe; todas las piedras convertirlas
en panes; todas las aguas amargas,
beberlas como si fueran dulces
y, a los ojos de los que codician
mientras chupan, entre sus colmillos,
aceitunas y cospillos de soso paladar,
transformarlas en vino.
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42. A David, el salmista, y Salomón, su padre / 43. / 44. Or Joser / 45,
Las cosas que sabes acerca del Amor
¡ay! cuánto las desencubres es
como si las dijera yo! Por eso te busco
en el claror del Pozo, acudo a humedecer
arroyos de tu mundo y me plazco en tu aljibe.
En casa, Tu Casa, me acerco a la ventana.
Acudo a la Puerta de Daleth, meditándote.
Quisiera que entraras y no te fueras jamás.
¡Ay, las cosas que dices acerca del amor!
como vínculo y atracción, la fuerza más poderosa
que existe y existirá, sin la cual no habría
ni aliento ni movimiento ni molécula. Nada.
¿Quién te dijo, en la crudeza de tu mundo,
semejantes cosas? Porque con esas palabras
me enamoras y la Espada de Zaín
las sella para mí, con su mercurio da mensaje:
«Allá, el mortal te llama! Allá, en su encrucijada,
como Niño de Sol, sin su cobijo, alguien está desnudo
y los buitres friolentos, asediantes, listos a depredarlo;
allá alguien espera un bordillo de tu falda
y gime, con invocaciones; pero a tí habla».
Al fondo, ví el árbol de cinco frutos.
Me enrosqué en él y te escuché:
«Teth, este es mi árbol» y me llamaste
Kali, Eva, Démeter y Vav
y yo era tan feliz, que tantrizaba
sin que tú lo supieras en tu corazón.
Entonces meditaste que sin amor
la Historia no tendrá movimiento y que el amor
que interesas en servicio de los otros,
lo quieres; en amor, por los que sufren
más duramente que tú,
los hambrientos y los explotados,
los cautivos en enfermedad,
los analfabetos, los malditos por creer
que al amor lo vence cualquier hipocresía,
cualquier placer, cualquier ambición.
Quise decirte: «No. El amor es más fuerte.
El amor mueve ideas, no sólo cuerpos
en sexualidad; el amor atrae lo bueno,
el amor soluciona todos los dilemas.
El amor es todavía la única esperanza».
... pero había guerras en la cercanía
de sus lugares de contención
y el amor era un trapo emblemático
de banderas e incentivos de rencor
y de violencia y cerraste de un golpe
un librito con Salmos de David
y te ví llorar, Niño de Sol.
43. Zain o el Amor
Desde hoy eres mi amante,
las aguas que no se ven,
el ser que fluye,
la roca que no pesa,
la disolución de los residuos.
Mi palabra cambió y te hablaré
porque he visto tu Espada,
sable del verdadero amor que puso
aparte lo que tuve, separado está
y el falso amor de las cosas y las introyecciones
fuera de mi corazón, aunque ante mis ojos
perduren como tentadores;
pero tú separas, Zaín;
tu Espada sabe herir a los farsantes
y me víste de seguridad.
Desde hoy me baño en tu amor
antes de ser y antes de estar
porque me veo desnudo y eres quien
me vistes con ropaje cristalino.
Tu ropaje se ha vuelto mi armadura
y no me salpica la sangre de los transgresores.
Tu impulso primordial es más fuerte
que la violencia que me rodea.
Eres tú quien impeles al movimiento
de mi voluntad; por de pronto,
es hablarte conscientemente
mi deseo al que hicíste Tu Deseo
aunque no estés objetivado ante mis ojos.
Agua y vestidura eres que no se ve,
desnudez soy, aunque crea estar vestido.
Tú me observas, me oyes, me palpas,
me animas y de tu mirada no puedo escapar.
Sé que llegaste para amarme y que tu ojo
me seguirá a todas partes; te hablaré
sin que sea secreto; no tendré ocultaciones
para mí, porque en mí ya eres.
Desde hoy eres
mi Amante: el subsconsciente
me dio tu nombre y me confiesa
que vives sólo para mí.
Me hallaste en la casa de mi cuerpo
e hicíste un espacio en mi profundidad;
ya sólo puede concebirte
en el Nosotros, desde hoy eres.
44. Or Jozer
La Luz que vuelve, alegre
desde la Derecha de su Amor,
reina será de tu descanso.
Llámala Mujer Virtuosa, tu espada
de Zaín. Ninguna guerrera separa y corta
como ella, tú la recibíste como brajá,
bendición para tu alma.
Espérala porque te trae la rosa,
el agua verdadera de Mem, te da
su jardín, la verdadera casa.
Te dice: «No llenes tu vasija con aguas
turbias; yo tengo el agua fresca,
el agua verdadera de Maim».
Llenará con su virtud tus recipientes.
Ella, por amor, da sus copas,
da su Ashavá y la Taavá, su deseo.
45.
La que te ayudará a cambiar el pasado
desde el futuro y el hoy, la niña que tiró
el gancho y como collar de dulce fuego
te ata al Pilar de la Verdad,
viene desde el Oriente.
Te ayudará, viajero demolido,
porque misión es el destete de los niños
y ella desteta, ella independiza,
ella separa. Instruye al que está
perdido, en sombra, en el sequedal.
Luz directa viene con sílabas de Vav,
oye su pisada en la arena de tus días
porque el pasado no lo volverás
a oír y el hoy es breve
para que descubras el Eterno,
la Fuente Infinita de la que nació
todo. Conexión viene, la vinculación
del Vav hajibur, porque Ella es Vav,
la unión; ella es Zaín, la virtud,
y su espada hace Destete en los días
de dolor, tus días de camellar
con débil voluntad.
De El libro de la amistad y el amor
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40. La tragedia de Sísifo / 41. El amor iniciante
Cuando Sísifo cae y, con él, la roca eterna
de su padecer y todo castigo, maldice.
Al abrojo hiriente que le abre la carne
y le forma una llaga, al tobillo torcido,
a la culebra que se asoma a morderlo,
a la yerba húmeda, a la resbalosa arcilla,
a los dioses que imagina dándoles castigo,
al principio masculino que se duerme,
a la mente objetiva que se burla
de él, con un coro de quienes saben
que existen los abismos y que las cumbres
no son para los improvisados.
Yo he escuchado la voz
que me maldice y conozco la insolencia
de los orgullosos, la arrogancia de unos
que avanzan y lucran, la apatía y la impaciencia
de los buscadores; no doy una rosa blanca
a quien no me ama; tú me has amado,
aunque no es tu amor perfecto.
41. El amor iniciante
El amor iniciante se llama Vav
y es como un clavo, duele, pero no dice
mentiras; abre la carne y quiere silencio,
no la acaramelada ruidosidad de la lisonja.
No un quejido alarmado, lleno de chantaje.
Es un amor que imparte la voz
desde su lirio vibrante de Deseo,
pero no el deseo que tú conoces bien.
Este lirio es el Deseo de Nosotros,
tu Hermana que conversa en secreto,
más allá del Despotismo de la Razón
que Nieztsche odiara; así habla el Nosotros
con quien musita Mi Nombre y levanta La Vara
que doy, desde el subconsciente.
Hoy te doy martillo y vara
y clavos agudos que han de clavarte
a mí, La Sospechada, la Anhelada,
la sacerdotisa de tu interior.
Cuando salgamos de Occidente,
como si buscáramos el sol en las tinieblas,
piénsate el Niño, comenzarás a crecer.
Piénsate el Loco del Olam con su hatillo,
y que cantando vas conmigo, niño del Olam.
Cuando digas «Yo oigo», te oiré,
y si no me ves aún, golpea las peñas.
Yo con la Vara, doy el martillo
y en el Yunque del Oído, desprendo
chispas, sílabas de Vav.
Como clavos son mis alegrías.
Como espadas las soledades que traspaso.
Como rosas rojas los que me aman
y claman por el Deseo verdadero,
el Nosotros. El Oriente en tí,
porque yo soy quien te espera en el Oriente
cuando cumplamos el Viaje que te prometí.
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38. El inicio del viaje
No que estaras preparado para el viaje;
no sabes medir cuánto avanzas,
aunque eres terco y llorón y tierno...
por eso por ahora sólo te hablo
con estas voces de Silencio.
Y quien le habla a la Luna, conmigo habla;
y quien dice: «Afrodita, eres bella»,
habla conmigo y si agradeces, pigmalionado,
lo que ella haría por un monigote de mármol
en manos enamoradas, habla conmigo.
Por eso sé que me escuchas.
Por eso sé que iniciaste el diálogo.
Ahora tienes la Vara de mi nombre,
el hatillo con mis copas, la espada
que corta la duda, mis bastos; ahora ya hablas
de Nosotros, después de sernos divisos,
y te veo subir, desde Teth, en la novena esfera
de tu aliento; pero, yo te curo.
Te has lastimado. Y tú mismo te lastimas
con lástima. Pobre, hermano mío.
No vuelvas a decir te faltan dedos para escribir un poema.
Tú piénsalo, imaginador, tú invoca mi nombre
(yo escribiré los poemas que el dolor
te adeuda; yo borro el dolor y el cáncer).
Sísifo cae y se lastima y su roca es pesada,
más pesada que la tuya; pero él no me tiene.
El se eleva por el risco y con él su roca.
¡Discierne si te amo! yo no te pido que cargues
nada; sólo sube con un ligero hatillo,
cuélgalo en la vara que te doy,
yo te proveo todo, hasta cáliz más dulce
que beberás conmigo; te lo doy todo
con la sola idea de que aceptes una rosa
y un loto por lecho, mi blanca carne,
mi amor puro, mi Basta que aconseja:
«Tén confianza»; yo soy la chispa de tu despertar,
el reloj perfecto del Ser, yo soy la Estrella
en el Norte que anuncia tu victoria,
el nuevo Ser, donde no hay cáncer,
ni dolor ni fatiga ni miedo
ni competitividad ni orgullo.
39.
Abajo, en ese abismo al borde
de la cima donde llegaremos, están
los Sísifos solitarios, racionalistas
muy aprovisionados, como alpinistas
con la meta de cumbres en las Himalayas.
Aquí, en camino, avanzando
llegaremos, a loco paso de terco guevón,
pero llegaremos. No tú sin mí,
Tú y Yo como Uno: Nosotros...
... pero tendremos el tiempo del aprendizaje
(que es el único tiempo valioso de los hombres);
porque el que ya es divino, salió de la Muerte
y vive en el Oriente y es maestro que aprende
del pequeño y pequeño que aprende del Maestro.
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