Tuesday, February 08, 2011

De los aguites / a Arturo Schopenhauer / De Las zonas del carácter

... a Arthur Schopenhauer (1788 – 1860)

«Nothing can be assumed as existing except what is either positively given empirically, or demonstrated through indubitable conclusions. Dharmic faith loses more credence, but Upanishads and Vedas, has been the solace of my life, it will be the solace of my death!»: Arthur Schopenhauer

Como crees tú (yo creo): que la codicia,
el odio y el engaño, salteadores del carácter,
vienen contra nosotros y a veces se cobijan
en nosotros, y son ladrones
que deben extinguirse y no acaban de hacerlo.
Tú y yo, por riqueza o por miseria, tenemos el mundo
y el mundo lo sentimos como voluntad.
Estamos peleados con el carácter porque,
¿qué es el carácter sino lo que representamos
con la voluntad y el combate, el mismo mundo?

... Y, en ese esfuerzo de extinguir deseos sexuales,
físicos, emocionales y esas modas culturales
de esoterismos y pseudoespiritualidades
y la banalidad de todo, sufrimos.

Todo lo que no parece cumplirse
nos baja o sube con agüite.
Todo estilo de vida nos patea los culos.
No tenemos Nirvana verdadero
(nunca la persona va a poder exinguirse,
nirvanearse, tenemos que estar aquí
con toda la mugre). Eso es lo dado, Arturo
(lo mismo que le digo a Federico (Nietzsche),
tan preocupado por la profunda desacralización
de Occidente, y se lo digo a Martin,
heideggereando, por su deseo de recuperar
la potencia original de lo sagrado.
Das Heilige.

Pero en torno a este agüite, ¿qué hacer?
¿Con esta angustia, cómo mirar a los rostros
de Johanna y Heinrich Floris allá en Danzig
y decir que el dinero de los patricios
no es lo que nos llena?

Mira el ejemplo suicida de tu padre.
Mira a tu madre, destemplada...
Y mírate tú, desde que fuiste alumno en Göttingen
comiendo metafísica y sicología
con Schulze, de mentor de marras para darte
un sentido, un consuelo, y tú, con los poskantianos,
de Fichte a Schleiermacher,
y en Berlín con ese sucio charlatán, así llamas a Hegel.

Bueno, nada te llena. No hay universidad que plazca
cuando no hay nobleza ni amor a la verdad.
Uno se troca en otro resentido y el alma enmascarada
del mundo llega como intrusa, metáfora vital
de una vieja / tal Caroline Marquet /
que vivió a tus expensas, sacándose su renta
por 20 años; ella te grita y explota y dice
que la golpeas y, así es la representación
de su mundo, basándose en mentiras, en ardides,
en gratuita enemistad.

Así me he sentido yo, hermano Arturo:
gritándole a demonios que se vayan
de mis pasillos, o sean honestos y no mientan
(buscándose cómplices en las esquinas
o llevándonos a litigios espúreos cuando sólo
quisimos la paz). Obit anus, abit onus:
véte alma vieja al carajo,
que se acabe esta carga, nirvaneando.
Y uno se vuelve mercader de una y otra cosa
en honor de los muertos. Tú lo hicíste por tu padre
en Weimar, te acercaste a la madre,
pero ella y sus salones
son incompatibles con tu mundo.
Uno es incompatible con la ingratitud
y la mediocridad logrera, uno sí huele y se disgusta
en torno a cómo se pudre lo Sagrado
como si el cólera se anticipara durante los días
de Berlín antes de mudarte a Frankfurt
y morir a los 72 años meditando en la Senilia
y el pesimismo permanente.

Y, ¿qué es eso de un optimismo lógico
(tal como en Hegel, abriéndose paso
en el Zeitgeist de las moralidades
si lo que has visto, ya dado, indudablemente,
son los puños agresores de deseos sin dirección,
futiles, asquerosos simulacros de básica conducta
que no asumen la voluntad para vivir.
Y es cierto: quien no quiere voluntad
tampoco quiere carácter
ni agentes inteligentes que describan
fenómenos, representaciones visibles
de la cosa en sí. Toda la pretenciosidad
de regocijo se quiere en forma de carnaval,
no con dolor, no con verdades.

Corta es la memoria ética, así como corto
el luto de Johanna; deshonestos los incentivos morales
de la vieja explotadora que dice que le pegas
porque es movida por malicia y egoísmo.
Con la compasión se limpia el trasero
(y la compasión es lo más limpio del carácter)
y la malicia y el egoísmo, alternativas
que rotan y hurgan lo epidémico y corrupto.

Pero en torno a este agüite, ¿qué hacer?
Sólo es temporal como atenuante
darse a comtemplaciones estéticas,
a sublimar, el libre juego que absorbe
con su arte ese preocuparse cotidiano
que no se va del todo, sólo
nos hace espectadores momentáneos.

La voluntad juega a las canicas, mas sólo por un rato
y luego copia al mundo, vuelve a la mierda zozobrante,
auque la música es la más pura de los artes
(la única que embebe la voluntad en sí),
pero: ¿quién estará clavado a oírla
cuando tiene que esquivar invasores
o si te cortan las manos para que no la practiques
(ni guitarra ni piano, entonces)
Victor Jara te jodíste,
o te meten en un presidio de silencio
o ensordecedores de muerte.

El mundo tiene mucho de castigo que uno no elije
ni quiere. Hasta el carácter parece una celda innata
o destino inmutable. Y si no hay libre albedrío,
¿por qué nos castigan como transgresores?
Si el Destino nos baraja las cartas, ah,
¿qué remedio? Las jugamos.
Mas hay que pedir, pedir con insistencia terca,
más allá y desde aquí, en dolor, porque «muchas veces
las cosas no se le dan al que las merece más»,
sino al que sabe pedirlas, aunque no haya
ningún viento favorable y menos conocimiento
sobre a qué puerto dirigirse.

Imagino que pedir / implorar / lo Sagrado es igual.
Para que brille la fe / el consuelo / lo justo /
lo estético / la certidumbre /
auque sea como una luciérnaga miserable
se necesita de lo más oscuro de la noche.

Amigo Arturo, cada vez que viene un hombre
y me dice: «No te agüites; a lo hecho, pecho,
no tengas pena por nadie, saca tu cara
de fresca lechuga», yo sé que son
adversarios o sujetos vulgares
que han inventado la vida de sociedad
y para ellos mismos es arduo soportarse.
Del instinto social de éstos no me fío.
De amor por la sociedad, nociones ninguna
tienen aunque son gregarios. De lo Sagrado
nada esperan porque a la soledad
la temen y su carácter es hueco.
Lo empuja el viento.

Yo me armé como tú con versos del Vedanta,
son mi solaz y serán solaz en mi muierte.
Son lo único sólido que tengo.
Son el único látigo que esgrimo cuando espanto
de mí a todos lo que me dicen:
«No te agüites.
Todo está bien. La vida es un carnaval
y el hombre gusano que se arrastra en la rumba.
Nada hay sagrado, todo es comercio
y frenesí. Todo una mierda, Carlos».


13-02-1982 / De Las zonas del carácter

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Carlos López Dzur, poeta: «Rebeldía con esperanza» / En SerPoeta / Per) versiones desde el paraiso. Prólogo / El hombre extendido / Zorro y Aluzina2 / por Clotilde Dávila / Walt Whitman: El poeta del yo auténtico y vital / Temática social y política en la poesía de Carlos López Dzur / Algunas constantes de los libros poéticos de Carlos López Dzur / Acerca de Carlos López Dzur / En el Librepensador / Ecografía de mi cráneo bajo el talit / Hay que buiscar los monstruos inocentes / El derecho al mando y la prosperidad / El ladrón y la Euxosía / La riqueza que doy / San Sebastián del Pepino: Convocatoria de Estudio / Juanito Rosa / El Pueblo en sombras / Hambre y pobreza / Algo es Ella / Bereshít / «En el principio» /

Recuento de los daños tras el funeral / Del Libro de anarquistas

In memoriam: A Thomas Paine

«Siempre he visto a Paine como uno del más grandes americanos. Nunca se tuvo una inteligencia más sana en esta república… Mi interés por las obras de Paine no se satisfizo con una primera lectura. Fui de nuevo a ellas repetidamente, apenas como he hecho desde mis días de la adolescencia»: Thomas Edison

Hoy, 8 de junio, me imagino el funeral
de un hombre como él, tan calumniado,
abandonado por gente que creyó amiga
(amigo suyo podría ser el mundo entero
hasta el monarca Napoleón que le hizo la barba
y lo invitó a Palacio), pero no....
Sólo quien sufre y entienda su dolor y agradezca
sus pensamientos, los de Thomas Paine, puede ser
su amigo... pero él quedó sin amigos
y al funeral llegaron dos negros a pie.
El los liberó, estaban agradecidos.
En una carreta, al sepelio fueron,
por igual, su mujer y su hijo.
Nada de pompas ni de procesiones cívicas.
Nada de guardia militar.
Es que él era, en el más estricto sentido,
militante del Ejército de la Libertad,
el más honesto, asqueado de lambiscones
que le dicen: «Una estatua de oro se debe erigir
a usted en cada ciudad en el universo»

y, a dos días de conocerlo, reculan y trocan sus elogios
en desprecio. Lo temen.

Paine no conversa a gusto con charlatenes
de la cultura, manipuladores
con abstractas nociones de filosofía.
En Francia estuvo discursando sobre Justicia Agraria
antes que Thomas Jefferson le llamara a América
y produjo un concepto de renta mínima garantizada
y tales cosas a Napoleón no le gustan.

2.

¿Qué se puede hacer ante un hombre así
el día que muera? ¿Qué con ese hijo de José, el cuáquero?
que odia las dictaduras, el esclavismo y les decía
a los politiqueros, aunque se digan revolucionarios,
que el gobierno es sólo un mal necesario
en el mejor de los casos porque las monarquías
son siempre malas
como malas son las repúblicas que no ofrecen
el derecho universal y libre a la educación pública,
a renta mínima garantizada, y a una contemplación
de la Energía Divina,
su deísmo de amor, la sabiduría
de sus manifestaciones,
siempre benignas, cosa que no depende de ritos
o preferencias por una Biblia, o un Corán
o tantos embelecos de jerarquías
y unas nuevas simonías en lucro
de espiritualismo. «Mi propia mente
es mi propia iglesia»,
nos dijo.

Y Paine murió a la edad de 72, en la calle 59,
cerca de unas arboledas en Greenwich (NY)
y fue una mañana de 8 de junio.
Se le publicó un obituario indigno de sí:
«Vivió largo tiempo, anciano,
hizo algún bien y mucho daño».


Es que así de incomprendidos mueren
quienes forjan naciones más que gobiernos,
quienes forjan repúblicas y no partidos.

3.

Seis años antes de morir, era un verano
y el federalismo comenzaba a pudrirse,
apestando mucho: Aaron se mofaba de Jefferson
y del radical agrario. Guillermo Cobbett
echaba tirria contra todos, se burlaba
y en el proceso de cada noción de justicia natural,
de todo lo que Paine alguna vez propuso
como «derechos del hombre».
Ahora los devotos / deudos de Biblia y Testamento
lo odian porque dijo que «son imposiciones
sobre el mundo»
que se creen con los ojos
y se olvidan con el alma; se apagan en la filantropía
del corazón y se festejan en la costumbre
de los exclusivistas; lo odian los federalistas
por sus ideas de gobierno y por haber sido apasionado
de la Revolución francesa, o amigo
del presidente Jefferson. Lo odian porque tiembla
como un cuáquero, pero se para solo
como los deístas y como el Cristo caído
y traicionado que no fundó sinagogas
ni los medios extraños, o fábulas deshonestas
para decir
«esto creo: la energía del Todopoderoso
es práctica de amor diario y es la única religión verdadera.
Mi propia mente es mi propia iglesia».
«Todo lo demás invenciones humanas,
sistema que hasta aterrorizan y esclavizan a humanidad
y monopolizan energía y se benefician».


4.

Entonces, lo enterraron sin pompas
sin otros testigos que un obituario culpatorio
que declaraba: «Mucho fue el daño que hizo».
Desde antes de verse en el sepelio
a dos negros, a su mujer e hijo,
fueron sacando la cuenta de sus daños:
(1) Que se abola la esclavitud del negro
(daño que apareció descrito el 8 de marzo de 1775
en Posdata al diario de Pennsylvania.
(2) Que se establezca una garantía básica
de la renta, una Administración de Seguridad Social
aunque no la quiera el rico, el apropiador,
y una primera oferta americana para pensión de la vejez.
(3) Que, no siendo Ciudadano de América,
y sí aliado de Francia, al Gouverneur Morris,
embajador americano a Francia, le mienta
y le diga: «Soy amugo de Washington
y estoy preso por su causa».
«No sé si usted es un apóstata o un impostor».
«Perdone que no envíe un recado como ése
ni mueva la mano: hay peligro de guerra
entre América y Francia».
«Entonces, dígale a Washington traidor
a la amistad e hipócrita» y el embajador en mutis.
«Nadie ofende al Padre de la Patria».
(4) Y el Padre de la Nación es un esclavista ardoroso
y usted nos hace daño: Usted, Paine,
es libertario, anarquista, hijo de las Comunas,
y aboga por desposesos, negros, fondos del Estado
para el que cumpla 21 años y pierda su herencia natural
y diez libras esterlinas per annum, durante vida,
para ancianos y gente improductiva.
«Usted hace daño a nuestra naciente República».

5.

En una calle en que viviera en París,
hay una placa que lo nombra:
«Thomas Paine. Inglés por nacimiento.
Americano por la opción.
Francés por el decreto.
Ciudadano del mundo»...

pero eso es bazofia sentimental.
Los que te odiaron ahora se justifican
con tu nombre; se olvidan del mucho daño
que te hicieron. En la práctica a nadie quiere
como ciudadano del mundo,
a los que llegan con la opción
de hacerse 'americanos'.

Al contrario, les aplican muchas trabas migratorias.
Al que fue de su país por nacimiento
le obligan a que lo venda, lo olvide, lo traicione,
lo vaya desfigurando con neoliberalismo
de neocoloniaje y ausentismo de empresa
y privatización extranjerizadora.
No hay sincero decreto que te haga digno
y memorable en quienes odian desde siempre
al que es revolucionario, anarquista,
enemigo de negociaciones secretas y vicios.
Entonces, el gobierno británico in absentia
como a tí, te declara infame, sedicioso, el odioso
que el odio tiene merecido y que el rechazo
ha de llevárselo a la tumba.

Y lo que propusiste
para una reforma de Inglaterra
fue lo mismo que se rechazara en Francia
y en los EE.UU.: justicia en el impuesto progresivo
de la renta, paz universal, derechos del hombre,
solidaridad combativa con las mejores causas
sin olvidar la piedad.

¿Qué se gana con ejecutar a Luis XVI,
qué se gana con la pena de muerte
o las matanzas de negros o de indios?

Paine habló así, cuando defendió
en la Convención Nacional la declaración
de la República francesa, pero hizo más en 1792
con el derecho que le dio su voz por Pas-de-Calais
y corazón girondino:
Que no se mate al Rey ni su familia.
Que a partir de ahora sea la Era de la Razón
una que construya, que proteja empleos,
que invente nuevas cosas. Que no sea reaccionaria.
Que se entienda: «Government, even in its best state,
is but a necessary evil; in its worst state, an intolerable one».

Que venga una edad de los maestros,
cosecha de educadores más que de vendores
en las tiendas del rapé y del tabaco.
Que venga la edad de ayudar a pordioseros.
especialmente a los ancianos y los niños,
que la Iglesia, si para algo ha de servir,
que sea social, menos rezos y más misericordia.
Que sea época de invento;
«yo quiero hacer un puente de hierro
sobre las tierras de Paddington, porque yo
amo a Londres; y quisiera fabricar velas sin humo
y unos motores de vapor junto a Juan Fitch,
mi amigo. Esto es parte de lo que llamo
la Era de la Razón, mis verdades sencillas
y los Derechos del Hombre».
El gobierno perece, se corrompe.
Es un mal necesario; pero la razón no.
No dejemos que la mate el odio.

De El Libro de Anarquistas



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Friday, February 04, 2011

Los perros y yo / De mi libro El hombre extendido


No me saque en cara usted que me haya dado
un hueso y, si nada, ni se preocupe.
Para que el amor se asome
yo nunca pido ni suplico ni espero.
No lamo a ningún amo.
Me voy cuando me toca, e irme se me ha vuelto
el instinto, me recupera para todos los cimientos.
Contribuye a mi entera permanencia dinámica.

Conmigo sucede que es más lo que dejo que lo que guardo.
Yo guardo las pistas de amor cuando las veo
y si con animal me comparo es con el perro
que ensalivó una roca, en tronco de árbol
o cercado de camino, puso señal, por si le toca el regreso
con el rabo entre las patas, pero el corazón
siempre con su regocijo.

Un perro mil veces apedreado, mi alma;
la azora la violencia del entorno,
la ingratitud y el rechazo y, alma tengo yo
que aprende su lugar, espacio humilde y alto
no porque sea inefable, no porque sea orgulloso.
Es que soy más solo que el perro, soy zorruno,
vigilo astutamente sin poder evitarlo,
duermo con los ojoa abiertos y soy gato,
quieto y frágil, distante, pero instaurador
del noble rincón donde reposo.

Y cuando estoy de buenas
que es casi siempre, acaricio más que el perro
y me guardo el miedo y me siento sagrado.

Usted no me da nada
(¡qué bueno!) porque de usted nada espero.
Casi todas las cosas que tiene no las quiero.
Me las puede regalar, cortésmente o por piedad
pedir que las retenga, las admita como algún tesoro
que cambiará de dueño, ¿pero sin amor?
todo estorba, hasta una mujer,
hasta el sexo, hasta la risa y la saciedad
y la vejez y la vida... no.

Yo dejo atrás casi todas las cosas,
casi todas las tradiciones, cada convicción
que a larga sea frívola y terquedad, fatulo sentimentalismo
(egoísmo siquitrillado, chatajeante. simulacro
de absolutos); yo todo lo descubro, tarde o temprano
Y no necesito razones suyas, justificadoras
ni que me ofrezcan cuentas ni me pidan perdones.
Yo cuando hiedo la mierda, me voy
y si soy yo el apesto, más temprano.

En la distancia es donde más amo y donde soy
más fecundo; con lejanía de por medio,
oigo clarito el llamado de amor que antes me fue negado.
La nostalgia de mí se vuelve grito, imperio de los ecos,
aunque también la indiferencia del que dijo:
«yo soy el más que te amo», eso se vuelve el ruidoso
«No vuelvas. Te olvidamos». Y lo oigo, por igual
y hasta más conclusivo y claro.

Hay que tener de perro y gato para saber sobre ésto;
pero ser digno, uno para sí ante de ser-quien-pasa
sin ser visto por el otro y hay que echar distancia emocional
porque si no te matan, te cosifican,
te sacan en cara que estés vivo y van y borran
tu saliva de amor y de recuerdo.
Te hacen la existencia miserable.


08-01-2002 / De «El hombre extendido»

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El hombre extendido / Temática social y política en la poesía de Carlos López Dzur / Algunas constantes de los libros poéticos de Carlos López Dzur / Acerca de Carlos López Dzur / En el Librepensador / El derecho al mando y la prosperidad / El ladrón y la Euxosía / La riqueza que doy / San Sebastián del Pepino: Convocatoria de Estudio / Juanito Rosa / El Pueblo en sombras / Hambre y pobreza / Algo es Ella / Bereshít / «En el principio» / Bendición del Acto Creador / Las ideologías / Putarraquería del habla / En los días del quebranto / 2 / Como una canción de cuna / DOOSIER CARLOS LÓPEZ DZUR / / Uno de cada 3 españoles es antisemita / Poemas de Extor Martínez

Los provenientes y yo / La pregunta sobre la proveniencia / De El libro de anarquistas



No vengo yo a partir de ocho siglos
de sociedades premodernas.
Cuando había Luz en el Despertar, yo tomé
el mejor puñado de luz, y no fue por rebeldía.
Si alguna oposición fue mía
contra la escasez y lo eventual del azar
la expuse. La necesidad es honesta.
Yo me hice Prometeo
con todo el fuego de la Vigilia y de ahí vengo
y el fuego lo comparto con todos.

Fue mucho después, ya en las periferias
donde hallé la abundancia y perfeccioné
el celo y la rebeldía. Pasó que ví a los invasores
y entendí las sucesivas etapas que motivan
el viaje de ellos, su cercanía.
Entonces, por primera vez, les dije rivales
y definí los modos con que hostilizan
al depositario salvaje, al que ellos definen así,
aunque los salvajes son ellos.

A él sí lo llamo el Proveniente incómodo,
el Dominador de Occidente.
Pero en su larga historia de ultrajes,
él maduró sus agendas perversas.
Vio que nuestra iniciativa de oposición
es luminosa, transformadora del mundo,
y él, por más expansivo, intensificado en la crueldad,
cuando inmigra es como el sabueso
que persigue, sin límites, a su presa.

El es el proveniente y llega con sus contradicciones
desde la Europa feudal, con los mismos
vicios premodernos
del interventor, despojador, acumulador,
sólo que ahora con innovaciones de tecnología,
ahora jactancioso de la Modernidad Capitalista.
No es que sean cruzados en pro
de espiritualidad o agentes civilizadores.

Son salvajes de la época de Ming y Qing
jugando con recursos,
explotando el trabajo social colectivo
y de los Califatos árabes y persas harían
los mismos esquilmos y el pueblo chino
tan pobre e indefenso, obligado a ser
otro perro más en sus jaurías
y en los bancos de Italia, el aprendizaje
para el mercantilismo.

Y el europeo, proveniente del centro
o la atlántica costa, de territorios ancestrales,
será el Proveniente más despreciable
gran explotador del campesino,
lobo suelto en las periferias que integrará
a sus víctimas como dependencias al sistema global:
el capitalismo histórico.

2.

No vengo yo de ocho siglos
de sociedades pre-modernas.
El Proveniente sí viene creyendo que civiliza
y que puede fundar una ciudad de maquinarias
dentro de nuestras almas, forjar de nosotros
dizque un nuevo ciudadano
al que llamar Proletariado Industrial,
esterilizado para las Revoluciones que haga
libre el trabajo y el disfrute del Fuego
y del Ser y la Naturaleza; pero yo no soy proveniente
de las sociedades y mundos que él expoliara
desde hace 8 siglos. Al acumular capital
a espada y sangre, él ha creado una forma
de sociedad dominada por su ley
y su ley no es comunalidad: es fraude
y aliena. Cada víctima queda presa en el producto
que crea y sufre con el robo del tiempo
que dio al Ser y a la Naturaleza.

Yo no soy el proveniente.
Para mí, preservar Creatividad y Campo,
Ser y Fuego, es la Vida y antes fue mi Ser
como ciclo eterno: ser libre.

Mi ser no fue cuando llegaron Ellos,
Lobos provenientes, desde hace 8 siglos,
del saqueo y la desposesión.
Yo había tenido el ser, no soy el proveniente.


De El Libro de Anarquistas

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La pregunta sobre la proveniencia

Ahora, sin embargo, la pregunta sobre la proveniencia
es más importante que nunca, en el nivel de visualizar
modos superiores de producción
y distribución justa de ingresos.
Ahora los lobos provenientes se presentan
con máscaras y vestidos de corderos.

El apropiador discursa sobre transfomaciones cualitativas
de sus intenciones y toma nuevas formas
que no son las antiguas de sus monopolios
durante el mercantilismo o conquistas coloniales.

Ha pasado por crisis estructurales, pero,
ciertamente, se conoce a los provenientes
por sus hechos desde aquella derrota
infligida a los auténticos clombatientes
de la Comuna de París en 1870, y ahora se enmascaran
con dizque el capitalismo libre, competitivo, humanizado
con el que puede que se produzca
la expropiación de los expropiadores.

Pero esta Bestia Proveniente de lo profundo
del ego sin Fuego de servicio y de Ser,
renace de sus propios vómitos, se adapta,
se encubre y vuelve a la vida
y después de la gran crisis que dijo que sufre
aquí está su proveniencia (1945-1975).

No hay tal cosa para Ella, no largas decadencias.
Las burguesías familiares pueden que estén rotas
pero la Bestia Proveniente, sus ocho siglos
de inteligencia parda existe y perdura,
en su fase interna
más peligrosa y temible: el anonimato
de la plutocracia oligárquica y su amplia gama
de operaciones financieras.

No hay que posar a lo humano, o matar
frente a frente; la bestia está vestida de cordero
y hace galas de decisiones corporativistas.
De un neutro sentido de justicia;
pero son los provenientes, los mismos...


14-08-2005 / De El Libro de Anarquistas

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Thursday, February 03, 2011

En el mundo que me ha tocado vivir / Carlos López Dzur

En el mundo en que me ha tocado vivir,
yo soy predominantemente oreja.
Hasta diría que mis oídos son mis ojos;
soy más el rastreador de mantras, ausente
del predominio del mirar.

Me asquea echar pupilas
a lo que parece muerto
pese a su vistosidad
y simulacros,
a esos colores de metal
y herrumbe,
a esos cajones de cemento,
que le llaman viviendas,
a esos puentes gigantescos
que parecen huesos torcidos, de cal.
De antiguos saurios en memoria
de olvido por los que van
como hormigas los coches.

El Occidente moderno es, comúnmente,
aburrido, reiterativo, ensordece,
urgido de muchas luces fatuas
y relámpagos, y eso ciega, encandila.
A mí no me divierte.

En la penumbra veo más; en lo oscuro
mi olfato y mis orejas se crecen.
Aún así, a nadie más que a mí me gustan
las mañanas, especialmente, en el monte.
Por un pedacto de campo cambiaría
todas las ciudades; por un perro fiel,
el dechado general de todas las multitudes.

A veces es más fiel y dialógico un árbol
que un transeúnte. De seguro me cuenta más
sobre rumbos el riachuelo,
no el hombre que pasa
por la acera sobre la que camino.

Ya hay demasiada gente asustada
de acercarse, infinidad de miradas que rehuyen
responder a mis ojos; el hombre es un soslayo
que soslaya, o un alarde
con exhibicionismo que te da la espalda
aunque no quieras verle el culo.

Ya para la solidaridad de una sonrisa,
o escuchar unas sentidas «buenas tardes»,
debes meterte a un antro, o a una iglesia,
o a cuatro paredes de madrigueras sociales
donde haya ruido y bullicio a pagar
por que diviertan tus sentidos
con alguna compañía y un bocado
que contrareste el frío
y en esos rincones, el tiempo vuela más rápido
que la luz, ¿entonces, para qué carajo
tener ojos? ¿para qué se hizo la mañana
y la tibieza de la tarde? ¿para que abunda
el espacio y la intemperie y el techo de los cielos
si no se quiere verlos? ¿Para que tantos rescacielos
y tantas avenidas y calles: si uno terminará
en un agujero y uno dice que la calle
es como un No-Lugar, aunque tengan jardines
y plazoletas?
Pues bien,
yo para mirar en paz
quiero el monte. En la calle, soy nadie
y en el día, la Calle es la Prisa-Ruidosa
del mundo... o el último asidero de desamparados,
mendigos, rateros y palomas cagonas
frente a puestecillos de fritangas...

Pero no es que haya dejado de gustarme
la geografía de viejas calles ni la antropología
del cuerpo que las pisa, ni los sentidos
con que se capta el mundo
y los entreveros cósmicos que atestiguan
todo... el todo de los comportamientos visibles
de seres y animales... De veras, hay un sabor del mundo
cuando se entiende salido de La Fábrica de Vesalio.

Lo sensorial es bello, aunque hoy predomine la soledad
el voyerismo pasivo, ausencia del por qué
y estricto sentido de disfrute
(ser masa sin olfato y ser tacto sin masa tangible
y sin gusto y no saber oír en el imperio del ruido
y no saber sobre visión, porque somos
pobres cegatos, divertidos
con lo velozmente gris de los fotones
y los artificios de mucha sicodelia
que no comunican nada.
Todo es como fantasmagoría:
virtualidad fragmentaria de colores y sentidos
para olvidarse de lo realmente bello y visible
y la cognición que lo aprehende.

Hoy el mundo parece orientado a una nueva antropología
del ciberespacio y en tal inteligencia colectiva
lo molecular da diseño y arquitectura y el ser poético
muere, o se margina, por tanta ciencia psicopática:
escondida en las pantallas de egos incapaces
de sentir empatía, compasión, entes despreciadores
de la perduración de este otro que pide
amabilidad y/o simpatía en la calle,
a mirada viva de ojo-con-ojo,
tacto con tacto, voz-a-voz
sin distancia.

Me gustaría que se pensara lo que pienso.
Que no es el fin de la excepción humana
y que no existe tal dualismo entre el hombre
de carne y hueso y ese descrito engendro posmoderno
del hombre como ser no natural.
Que el cogito, aunque no tenfa límites,
respeta la animalidad de los sentidos
y no pide el fin de la teleología,
el antropocentrismo y la esencia que me hace
ser como soy: una oreja atenta
que ama el eco del ambiente ambiental
y la música de la brisa y la luz solar
y el hermoso juego del ocaso y la noche.


03-05-2007 / Las zonas del carácter

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Los Weekends en la Casa de Tío Undo / Carlos López Dzur


Descansa, Pueblo, que te vamos a dar el Weekend.
Siéntete grande, anchito y orondo, porque ahora sí
hablarás sobre lo que parece que sabes:
lo que sientes, lo que crees; pero tú bien
que necesitaste un Alto en tu día cotidiano,
tu Sábado Gigante y fiebre
sabatina y dominguera
para mover el bote y espantar las chinches.

E imagina la escena, en favor de tus viejitos,
una mesa en el patio, o casi frente al balcón,
el jueguito de dominó, las barajitas para el remate,
la hielera con varios packs de cervecita fría,
el galoncito de licor del bueno
(pitorrito, o mezcal, o el tequilazo).
Afuera, la tele sintonizada en el fútbol.

Descansa, Pueblo, ahora sí
que puedes habitar en ese espacio
de sensibilidad de la que los dirigentes políticos,
funcionarios del Estado, o celebs de clases medias
altas-medias-tontas-pero no pendejas,
junto a las adineradas hacen galas:
¡Tú con ellas!

«Tiene que haber un Week-end para que haya cultura,
ocio, o promesas para el mercado en ciernes»,
propuso uno de nuestros ejecutivos
porque Dios pidió el Sábado para el reposo
(y no sólo al judío) y cuanto sale al mercado
en sábado se festeja. Toda demanda de éxito
que sea expectativa de los sábados.
Sábado sea para el descanso.

Sin entretenimiento, no sólo la muchedumbre,
cada sujeto humano, de abajo al tope, a las élites,
vive muino y cundango. En todos los planos de la sociedad,
que se funde un motivo: hay que reirse, algo qué chotear,
o alguno hay quién llamar amigo de parranda
y citarlo a la casa, o al paseo. Al picnic.

Por eso, Pueblo, hagamos un mini-carrnaval
a final de semana, con tal que hagas con él
lo que te da la gana, trivializa todo cómo sientas,
no seas muy serio, acuérdate que somos Nosotros
(dueños de los mercados, industriales de la cultura)
los que te decimos:
«Bájale a la angustia,
no pujes tanto, relájate los sábados, banaliza
tanto ajoro y preocupación, si quieres no te limpies
el culo... Tú goza. Sé uno de los que tienen
un día como éstos para echar el aparato crítico
de la psiquis al lado y soltar al fin
sus peditos de gusto, que hoy
sea carnestolendas, sin marido oprimido
ni romano ni griego ni judío ni esclavo».


Hay que intercambiar los roles: Hoy no gobierna el rico
y que sea la «cultura» como el último trago
en los domingos, idiotización orgánicamente solidaria
porque la semana comienza con trabajo.

2.

Ya lo dijo el Tío Undo Vergara:
«Dentro de cada pobre Cerdo hay un envidioso».
O sea, dentro de cada corral, donde se come
hasta mierda, hay una neurona narcisista,
anhelo secreto de ser un heredero
del dueño de la porqueriza.
A veces la llamamos el Estado heredado
del que no sirve ni para dar longaniza,
pero es dueño de todo.

Por eso en los Weekends el sobrino
que viene a la casa, al hijo adulto que alburea
al Tío Undo se exceden con sus grandiosidades.
Todo el mundo quiere vestirse de seda
y ser admirado, aunque falta empatía.
Algo hay que no conecta ni emocionalmente
ni en la rabidilla y más abajo.
Es cuando guardo los dominó, o la baraja.
Pateo la hielera y lo suspendo todo.
«Se acabó, puercos, a madurar,
vayan a la cama. O dejamos de soñar
o nos jodemos», así terminan los weekends
en la casa de Tío Undo Vergara.

3.

Yo le digo a Tío Undo, ya que es medio filósofo,
que no sea tan radical cuando plantea
que vivimos en la cultura emperifolladora
una en que todos queremos ser estrellas
y piquitos de oro, una en que todos
nos creemos el adorno de la Tierra.

Hay que permitir cierta empatía.
Todo el que es pobre ansía a su modo
saber si sirve para algo,
que cosillas están al alcance propio,
saber a qué aferrarse, o surtirse,
algo que no sea devaluador y permanezca
como esperanza y no hundiéndole en soledad
e inferiorizaciones; «pero que no sea
lambisconeando», me interrumpe.

Tío Hundo es enemigo de las aberraciones
del pensamiento único y cretinismo burocrático,
esto es la «Cultura Como Adorno».
Este chabacano mal gusto de consumir
lo que el puerco no puede, siendo que no es
el dueño de la corraliza, es estúpido.
Si no está preparado, que no consuma
porque la mona aunque se vista de seda,
mona se queda. «Y es mejor que no coma
y no pida y no imite, lo que va a serle daño».


4.

A mí no me molesta que alguien explore
(aunque parezca una creencia exagerada)
lo que pueda ser un sospechado valor o importancia
del sentido de la propia valía.
Deja que acaricien la sospecha de su esplendor,
Tío Hundo, y experimenten fracasos y se dén cuenta.

No los mates antes que intenten el vuelo.
La grandiosidad ajena no me molesta
y el narcisismo inservible a la larga
fracasa, si es el problema.

Deja que la derrota marque a los valientes
y dáles ánimos para que se levanten
y lo intenten de nuevo.
En los deprimidos, pueden rehacerse milagros
(volver al entusiasmo); las derrotas a los rabiosos
autoengrandecidos, les baja los humos.

Quienes esperan ser admirados y no tienen mérito
se van por el camino de la envidia y mueren solos,
pero que no sea un sobrino tuyo el que se queje
de que es tu envidia la que lo destruye.
Tú dale tiempo, ayúdalo, porque lo más admirable
toma años en fraguarse y demorarse no es malo
si el producto es bueno.

A los ofensivos, ignóralos.
De los egocentristas, apártate y que no sepan
si le compites en el arte de ser arrogante.

A mí, Tío, los mezquinos no me gustan
y los dejo ser en su mundo y que adornen
con sus oscuridades sus tinieblas.
Pero yo si creo en proyectos organizables
de revoluciones culturales
(unos que no se originan del sábado al domingo)
ni dependen de una ley feriada por los patronos
ni una industria cultural, ajustada a las necesidades
de la sociedad diseñada para el consumo
y sólo digo ésto: hay que recuperar dos cosas
fe en la empatía / en las emociones / y, de otro lado,
el pensamiento y la crítica benevolente,
cariñosa y generosa, pero sin engaño,
La sociedad industrial fue la que enseñó
el «tú no puedes, tú no sirves»,
la competencia, la animadversión
la paranoia, la evitación y los frustrados pataleos
del histrionismo, la dependencia al nuevo-Weekend
la identidad disociativa de este pueblo
que no sabe qué más inventarse
para acallar tanto NO NO NO
con que se les bombardea
en sus corralizas urbanas posmodernas.


De Laz zonas del carácter

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Wednesday, February 02, 2011

Pasen este mensaje a los todavia inocentes




«¿Cuántos más tendrán que morir para que los arquitectos de la ‘solución militar’ iraquí caigan en la cuenta que la única manera efectiva de reducir la violencia es dejar de infligirla?»: Hamit Dardagan, cofundador de Iraq Body Count


1.

Vayan a una cosa más útil.
Perdonen a los muertos, entierren
sus rangos y sus uniformes, transformen
sus memorias quienes quedaron vivos
mediante sinceración con la verdad,
en auténtico lamento
y comienzo justo de porvenir.

Eso de pegarse al fetichismo majadero
de sus equívocos, como miméticos cantores
de vivas y mentiras, me revolcaría
más en la tumba con los inmundos gusanos.

No me molesta que la ACLU diga que no recen
y que los Capellanes de la Armada
ahorren babas y la frase «en nombre de Cristo»
(Jesús no era un matón, él ponía la mejilla
a la cruel bofetada y hablaba por el esclavo y oprimido).

Los capellanes no, ni esos uniformados que se van
a playas de Santa Bárbara, a la esquina
del muelle y plantan cruces y velas,
banderas y parafernalia como la gran cosa
y son veteranos de guerras genocidas
del imperialismo y pretextan que «nos defienden,
que sirven al honor, la democracia, dan su vida
por la patria, el capitalismo, libertad a la americana».
Y por esas poses de pietismo ingenuo
y propaganda veo que corre ¿quién carajo?
sino The Navy Chaplains / milicos de Afganistán /
cómplices del exterminio / ejecutados
bien urdidos por las fuerzas armadas,
estadounidenses que no saben garantizar
la seguridad de los civiles iraquíes
y menosi siquiera la de ellos mismos, a no ser que,
en exceso de 1,220,580 muertos al cabo de los años
haya que matar otros tantos islámicos enemigos.

2.

Orar por los soldados, bien... que oren
y pongan cruces por los nuestros en la Guerra de Iraq
o Afganistán o todo el Medio Oriente.
Que vayan las viudillas / madres de Santa Barbara Graveyard
(las primeras que han solicitado a hijos o maridos:
«Véte a matar talibanes,
acaba con 31 civiles por día,
cada mes o cada año tráete 6O,000 de ellos
podridos en la memoria, peste o ruina
que se te ha puesto en frente,
total que son islámicos, terroristas, anti-estadounidenses
por definición. Adelante, patriota, que acá te lloramos».

Pero a ver si me permiten que yo también
ponga un token de perdón / un rótulo que diga;
«No debíste a haberte ido, porque quien a hierro mata,
a hierro muere» y ustedes han matado
más del millón y medio / y son tres veces más sus heridos,
sus desalojados, quienes quedaron sin ciudades ni techos
y sin fe en el hombre ni en el amigo ni en el futuro.

De modo que si quieren decir «Benditos
nuestros héroes / en el nombre de Jesus el Cristo»,
díganlo, claven cruces en las playas,
añadan rangos del caído, fecha en que nació,
la bandera ante quien fue muerto en combate,
pero no piensen que patróticamente me conmueven.

Al contrario, me avergüenza, me parece blasfemia
que metan el nombre de Cristo / o Buda /
o Krisna / o Martin Luther, Jr. o Gandhi /
o de una madre buena, cuando cumplen estos ritos
vacíos / politiqueros / vulgares.
Vayan a una cosa más útil.

Dejen de predicar la guerra y justificar
que se invadan otros pueblos y pidan
a la Unión de Libertades Civiles Americana
que les redacte una MEA CULPA
por los niños / ancianos / civiles inocentes
masacrados por esos veteranos
y el gesto irracional de obediencia de servir
a los imperios... pasen este mensaje
a los hijos y los nietos.
Los todavía inocentes.


De El libro de anarquistas

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Carlos López Dzur, poeta: «Rebeldía con esperanza» / En SerPoeta / Per) versiones desde el paraiso. Prólogo / El hombre extendido / Zorro y Aluzina2 / por Clotilde Dávila / Walt Whitman: El poeta del yo auténtico y vital / Temática social y política en la poesía de Carlos López Dzur / Algunas constantes de los libros poéticos de Carlos López Dzur / Acerca de Carlos López Dzur / En el Librepensador / Ecografía de mi cráneo bajo el talit / Hay que buiscar los monstruos inocentes / El derecho al mando y la prosperidad / El ladrón y la Euxosía / La riqueza que doy / San Sebastián del Pepino: Convocatoria de Estudio / Juanito Rosa / El Pueblo en sombras / Hambre y pobreza / Algo es Ella / Bereshít / «En el principio» / Bendición del Acto Creador / Las ideologías / Putarraquería del habla / En los días del quebranto / 2 / Como una canción de cuna / Indice / Teth / No hay ningún error / Breve Antología / López Dzur / Indice Actualizado: Teth / Tzefardea / Sabiduría del Día / Del querer y el poder / DOOSIER CARLOS LÓPEZ DZUR / Indice / Teth / Carlos López Dzur: El hombre extendido / Indice / Bienvenido los jóvenes del Sueño Americano / Uno de cada 3 españoles es antisemita / Poemas de Extor Martínez

Saturday, January 29, 2011

De mi homenaje a Anselmo Lorenzo / De EL LIBRO DE ANARQUISTAS

Anselmo Lorenzo habla de la Comuna

De ésto se trata ser internacionalista,
dijo un obrero en El Imparcial, uno que vela
con sueldo por el bienestar de su madre y una hermana,
uno que sacándole retazos al tiempo
ha organizado La Solidaridad, órgano
de la AIT. Es Anselmo Lorenzo;
él dice que la suerte el obrero de Francia
es la misma del obrero de España.

En cada pueblo del mundo, somos la misma sed
de aspiraciones; son comunes nuestras necesidades.
El descontento de la pobreza, la invasión
que llega, con fines opresores, se siente
como una. Discernirlo es consciencia de solidaridad.
Es internacionalismo, instinto de justicia.

Los primeros dos meses aquella Primavera
(1871) en París, mucho debe enseñarnos,
ha dicho Anselmo Lorenzo, y los enemigos
del Pueblo, que siempre oyen, se enojaron.
«No mencione más en España
la Comuna de París; no escriba más
sobre federaciones regionales»,

Madrid no será como París
ni París como España.
Y era Práxedes Mateo Sagasta
aquella oreja amarga, aquel esbirro enemigo.
Y la emprendió primero contra Angel Cenagorta
y, seguidamente, con Lorenzo cuando viajó
desde Madris al primer Congreso Obrero
en Barcelona... Y después pensó en Tomás González Morago,
en Enrique Borrell y en Francisco Mora.
Y los mandó al exilio, o escapaban
por las buenas, o mandaría a matarlos.

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El internacionalista

El era un internacionalista madrileño,
uno de aquellos cuatro
con Francisco Mora, Julio Rubau
y Tomás González Morago
que pusieron a temblar y por parejo
la burguesía española y los politiqueros.
Con sólo abrir la boca y anunciar las palabras
trabajo libre e internacionalismo
el revuelo se hizo espanto; Sagasta
se imaginó la Comuna, los empresarios
huelga, intervencionismo, el jornalero
exaltado, azuzado desde Francia;
perros bravos que ladrarán al amo...
pero el pueblo entendía, no así
los mismos republicanos.

Fue en 1869 en el Salón de la Bolsa Mercantil.
La burguesía, presente, muy atenta, escuchándolo.
Pero la palabra sindicalismo internacional
fue demasiado nueva, peligrosa
e indignados salieron del salón
los propietarios y los nacionalistas.

Así nació la A.I.T., conjurada, maldecida,
atacada por la prensa, blasfemada,
pero la clase obrera inscribiendo
su entusiasmo por la idea.


17-08-2003

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La Commune de Paris

a Louis Auguste Blanqui, presidente electo
del Concilio Comunal de París
Un gobierno popular y federativo
ése es tu pecado, Pueblo,
ese experimento que unos llaman socialista.
Otros, el primer gobierno paradójicamente anarco.

Nunca antes la autoridad municipal
fue tan auténticalmente vigorosa en primavera;
nunca antes un obrero hilvanando su opinión
de clase, junto a médicos, periodistas,
jacobinos, diversidad de gente que no desea
ser llamada muchedumbre, desperdicios
de un poder, o un ejército, rodeados de adversarios
e invasores, desalmados vividores de un Estado...
pero por dos meses
la inmensa multitud de parisinos dijeron:
«Estoy repersentado», «este sí que es
un estado de mi alma colectiva».


En medio de un asedio militar
el 28 de marzo se declararon la Comuna Libre
(la que supo, en un momento decír
al general Claude Martin Lecomte,
¿cómo que disparar contra muchedumbres desarmadas»,
y le bajaron del caballo y junto a otro antiguo militar
de los que sólo son comandantes asesinos,
lo fusilaron, para que sepan honrar el uniforme
y la misión de una Guardia
y no repitan represiones como aquella
de junio de 1848).

En el General Clément Thomas, treinta años
de su historia se tuvo en la memoria
porque no puede prevalecer las Comunas
en las manos sangrientas y el ejército
que no esté por el pueblo, que por el pueblo muera.

Aquello sólo fue un experimento de Comuna
y nadie, ninguno imaginó que el final
sería sangriento, que el Poder minoritario
sea tan criminal, que nunca aprenda
y que aún, después del bombardeo prusiano y declararse
la República francesa y que, en París, fuese electa
una Comuna, con los votos del hambriento,
el jornalero, el históricamente, descontento,
venga el desastre, el asesino se aúpe
y que la adición de la palabra et sociale
al lema «la république démocratique»,
sea una sentencia de muerte.

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Abdón Terradas

«Acerquéme con timidez y respeto, anunciándome como delegado de la Federación Regional Española, y aquel hombre me estrechó entre sus brazos, me besó en la frente me dirigió palabras afectuosas en español y me hizo entrar en su casa. Era Carlos Marx»: Anselmo Lorenzo

Es el mismo que una vez se le escapó
de las manos al Tirano establecido.
Es Anselmo que viene y va, siempre luchando.
Hijo de campesinos de Toledo que nunca abandona
el surco donde quiere echar semillas
Es el mismo que dice que una semilla,
si es buenamente libertaria,
en toda tierra crece.

A Portugal escapó un día y, a las orillas
del Tajo, echaron un semillero
de Pensamiento Social y los jóvenes
labraban el internacionalismo y en Lisboa
fue lo mismo, Lorenzo estaba sembrando,
mejoramuientos para las clases laboristas
y lo escuchaban José Fontana, Eduardo Maia,
Antero de Quenta, el poeta, Batalha Reis,
Nobre França, e hicieron una AIT como en España.

Y, después de estos frutos, ninguno supo
cómo vovió Lorenzo. Es como una lagartija
que sube a las ventanas, penetra camaleónico,
se inmiscuye en Valencia, salta a Londres,
Marx lo abraza, le besa la frente
y le habla en español, diciéndole:
«Hijo mío, bendito entre las masas»
y lo lleva consigo y lo hospeda en su casa.

Y vuelve, siempre vuelve, como una lagartija
que trepa, se cuela dentro de la casa.
Anduvo recorrendo Sevilla, Utrera, Jérez,
Cádiz, Puerto Real, Málaga, Loja, Linares...
sigue leyendo a Fanelli, reprochándole a Lafargue,
más cercano se siente a Bakunin,
pero no es para siempre, ni con Marx,
ni con nadie... él muda lo malo de su piel,
busca algo puro, realmente anti-autoritario.

Está escribiendo con su nombre Abdón Terradas
pero es él mismo y quien dice que una semilla,
si es buenamente libertaria,
en toda tierra crece.

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El masón, en los días del Corpus, 1896

Es el mismo que una vez se le escapó
de las manos al Tirano establecido.
Y Josep Llunas lo presentan en el Ateneu Barcelonés
como el Hermano Masón en conferencia
e indica que escribe sobre un proletariado militante.
Desde 1883, es un masón creativo y hoy, 1887
tienen que oírlo. Es el mismo, el camaleón,
el amigo en casa de Manuel, el líder confundador
de la FRE de Vitoria.

Regresó a Madrid, pero es él mismo
(el que anduvo en Burdeos y lavó platos
y recorrió, con la bolsa vacía, contando céntimos
de su sustento, toda Francia hasta llegar
a Marsella, lo cuidan las colectas de los obreros
de Le Sémaphore, pero quiso volver a Barcelona.
Anselmo Lorenzo no se rinde.

El Abuelo de la anarquía española sigue vivo.
Y aunque ahotra es masón es él y el Tirano Establecido
no le pierde la pista, sigue sus huellas como un sabueso.

Por está con 43 hombres, reos de Atarazanas,
víctimas de acusadores malvivientes
en esta ola repersiva ocasionada por los sucesos
de Corpus en Barcelona. Allí está hambriento,
sólo caben 14 hombres en la celda,
pero hay 43 desesperados, robando aliento
al aire, hediondos por sudar la angustia.

A él lo van a trasladar all Castillo de Montjuich
(donde hay publicitadas ya torturas)
y están orando, los que creen, por él
por si Abdón Terradas no vuelven a verlo nunca.


EL LIBRO DE ANARQUISTAS

La muerte de la alegría y la inocencia / Conócelos / Hay una geografía de los dos

A mi mamá in memoriam, a mis hermanitas Rachel y Rebecca
Cuando fui dulce en medio del tabú
y la miseria circundante,
era porque te tenía, Abejita,
era porque eras tú
mi alegre sabiduría...
Tú sabías confirmar mis sentimientos:
yo quise al niño que llevó sus piojos
a la escuela y los echó en muchas cabezas.
En todas, menos la mía.

En festejo, me hurgarías tú
el cabello, con yemas de tus dedos,
shampoo, con yemas de huevos y qué gozo,
que me acariciaras, palmo a palmo mi cráneo...
mira si lo recuerdo que agradezco
al muchacho piojoso, el milagro oportuno
de tus manos en dulce rastreo
que me da miel de tus manos, que me da hebras
de tus bendiciones.

Quise aquella hijastra de los tuberculosos,
nieta de aquel fumador tan apestoso
y que tosía y se quedaba tieso, con su gargajo
asfixiando su pecho, sí aquel vecino
cuya mujer fue muy puta, porque Clarita
tenía ojos verdes y seguía flaquita, ardiente
aunque ya no era hermosa

ni medianamente jovenzuela
y su nena, con sólo pantaletas, corría a mí
y me surtía con abrazos.


Ni siquiera eran besos
ni siquiera sabíamos qué es estar enamorados
o el sentirse fascinado por algún deseo.
Eramos ella y yo inocentes y no me dijíste: échala.
Valoraste su dignidad sin asco.
Viste que es una linda niñaja sin otra riqueza
que inocencia, sed de cariño, en desaseo tal vez
y con el ombligo al aire, en pantaletas.

No había problema con bañarme
colectivamente, junto a toda la muchachería
porque es mayo y llueve y bajo el agua
da gusto irse desnudo, como en la romería
y cagarse de gozo; yo era dulce y arisco
como un gato, hambre de júblo me engordaban
tales cosas, pero contigo era sumiso
y te podría contar dónde, cómo, qué hice
y saber que no habrá ningún castigo.

Tal vez, no, siempre, en expectativa
de tu forma que extraño
por ser tan la sutil exhortación que canaliza
el cuidado, protecciones, cautelas...

Habrías podido matarme y yo decirte te adoro.
Yo contigo aprendí todo, a querer dibujar
porque tú dibujas, a querer cantar porque tú cantas.
Quise silvar como silvas, pero mi aliento o mi boca
no aprendía tu silvo; yo creí a ciegas en Dios
porque tú eres judaica y tienes un corazón
de sefardita; yo era dulce
en medio del tabú y la miseria circundante,
y me creí el más rico, el más listo de todos
y no dolía ser pobre
porque te tenía, reina-Abejita,
y por tí me creí amado del Universo entero,
y con garantes de todo tipo, así que, si a tí preguntara,
lo más arduo, seguro que vendrías
con abundancia de respuestas y soluciones.

A tí es a quien se quiso, yo sólo era una sombra
de tu paso por el mundo, sombra más muda
porque tú si sabías, a mi juicio,
la razón de todas las cosas, cada secreto
y dolor del vecindario y cómo hacer milagros de justicia.

Eres la sanadora del planeta, tú,
enfermerita milagrosa que curaste mi ceguera
con borra de café y que sacaste de mi barrigota
una legión de lombrices y parásitos,
curaste mi farfallota y mis varicelas...

¡Cómo de sanadoras
tus manos fueron que mi tez
la comparada con la loza!
Y me cosíste la mayor parte
de mis pantalones (y camisas)

y eso que eras
costurera aficionada, peluquera sin título,
partera por necesidad de las más pobres
vecinas de aquel barrio, tú servías para todo
y yo (para nada), bueno... sólo para darte compañía.

Y, por señas tan orondo: ¡ah, por mi madre hacendosa!
Una genia en las comunas y, seguido ya que cortaste
mi cabello, presumido: es mi mamá quien lo corta y lo peina
y me hace este gallo y esta compartidura
y me alimentabas (nunca me faltó pan a tu lado
ni algo que echar como merienda en mi fiambrera)
y, más ufano, en el colegio, anunciaría
que no recuerdo un día que me pegaras;
ni un Día de Reyes o Navidad sin algún regalo.
(¡Que lo sepan las adineradas de mi pueblo:
la madre de él es la razón de mi dicha!)

Para que yo me enorgullezca no se necesitó
otra cosa que esta confianza en su amor,
el diálogo y, conste, prescindo de la idea
de que por hacerme defensa
sacó su cresca y su ira, madre de agallas;
tú no podías verme vencido por alguna tristeza,
o amenaza y por eso, casi faldero,
si salías, yo quería ir contigo.

Díme, abejita, si un infierno de vuelos te ocasiona
el cansacio, oh, mamá yo me canso contigo, te auxilio.
Te doy mi aliento, si te acosara el asma,
te doy todas mis alas. Las agito yo, si tú no las agitas.

Contigo el mundo es dulce aunque haya penuria...
Y en medio de lo prohibido,
¿quién me vencerá o negará debida justicia
a nuestras causas? No en medio del tabú
y la miseria circundante cuando estabas
viva y yo, por tal razón, a mi alegría
la designé el dulce panal de tu reino...
pero un día te perdí y contigo se fue
la educación en la inocencia.
La injusticia vino a ocultar el recuerdo,
a dementir lo que dices,
a dar recomendaciones
que no son las que enseñaras.

Estos otros me dicen:
«No dejes que una niña, hija de puta,
coquetée, se te abrace y venga
con ínfulas de novia o de amiga».
«Tú no puedes hacerte asiduo de El Pulgoso,
si es quien lleva sus piojos a la escuela;
no te juntes con tal o cual palomilla,
acuérdate que la gente juzga
hasta por lo que sólo es aparente».
«No te digas, obrero, porque educado has sido
como Hijo del Libro, y tu moral ha de ser
santa como la Torah».
«En el mundo hay conflictos, polémicas,
violencias, no te metes con él, no contiendas,
sé apolítico, no te arrimes ni ayudes a nadie
a no ser que te convenga...»

Ha muerto mi madre
y el mundo cambia con ella.
¡Qué extraño es cuando todo el mundo
ahora me predica que vale la pena ocultar
lo que realmente se piensa!
Que hay que ser hipócrita, insolidario,
que no permita que nadie hurgue dulcemente
mi cabeza ni vea que estoy desnudo
porque el mundo está lleno de líbido asquerosa
y gente que tiene tisis, gonorrea,
vicio por sangre y malos pensamietos
y no merecen mi cariño ni ayuda...

Por eso sé que estás muerta, Abejita.
En medio del tabú y la miseria circundante,
ya no tengo a mi lado dulzura, sólo recelo
y tabú y a mi oído, instruyéndome,
hay cosas tan distintas
a tu sabiduría...

Ahora siento, sin tus protecciones,
que los ángeles no sólo mueren. Los matan.
Todo el prejuicio y el odio
militan más que los generosos.
Las abejas nacen sin alas y ninguna,
nadie, alza su vuelo ni confirma que el mundo
puede sostenerse en pos de una inocencia eterna.


2000 / Del libro Las zonas del carácter

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Conócelos / De EL LIBRO DE ANARQUISTAS

Tú conoces las desapariciones.
La coacción. El contexto. La lucha peligrosa
donde el fuerte se abroga los recursos
con mayores probabilidades de vencerte.

Tú, ¿qué puedes contra los poderosos?
¿Contra el ejército, los paramilitares,
la mafia, el Pentágono, los medios y la prensa,
el vendepatrismo, la guerra sicológica?

Te han advertido el desafío:
la historia ha muerto
y no te queda otra, combatiente.
Vas a decir No. Me rindo.
Tu consigna que sea «yo sí aguanto».
Sufrir es mi destino.

Es tu trabajo lo que da el alimento,
la salud a tus hijos, el amor
de tu esposa, la lealtad del amigo.
Trabaja y calla: tienes ya suerte de estar vivo.

Tan crédulo, tú sí has creído.
Admitirías que el amor, por universal,
lo soluciona todo; paciencia y barajar,
y a Dios rogando, tú sí,
aunque la violencia confunde
y lo complica todo, tú sí pones el perdón
sin saber si te salvas, obedeces,
como si el hambre acabara con cruzarse de brazos
o vivir suplicante... Mas peor es morirse.
Recuérdalo, inconforme.

Unos a otros, los asesinos se niegan.
Se protegen. Y su injusticia es lo impune
y tu miedo, pan amargo.

Ya que propietarios y gobierno ventilan psicofraudes,
se inventan los fantasma. «Consúmelos
por amor a tu vida»,
nos dicen. Son hermetismos
y verdades subjetivas. Convenientes.

2-11-1989 / De El Libro de Anarquistas

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HAY UNA GEOGRAFIA DE LOS DOS

Hay una geografía de los dos en este instante.
Al fin sé que estamos juntos, siendo
intransferiblemente distintos. Si hemos de estar tan cerca,
díme un Yo Dulce, voy a tutearte. Seamos la misma llama.

Observemos el mismo fuego y, si me prestas las pupilas,
aunque sea por lo que dure este simulacro de la muerte,
amaremos el encuentro. Volveremos cada vez que tú mueras.

A oídas me vuelvo rumorcillo de aguas.
Sé que te gusta el Chorro de Collazo,
el Lago Guajataca y siempre fluirán manantiales
si estamos juntos. Los produciré en los lugares
donde tú me digas; en nombre de las ninfas
que tú amas; a alguna quebrada llámala
Mirabales, como el barrio de tus ancestros,
tu madre, tu abuela, los Cadafalch y Vélez,
los Ortices, los Prat, los Alicea...
supliré el agua.
Voy a hacerte una fuente.

A pálpitos, ya sospechas mis metáforas mayores,
a corazón las creíste, las metíste en tu vida,
en tus existenciarios, soy tan feliz
porque tengo un amigo que me cree y las comparte.

Tú te has citado en mi rincón y avanzaste
con tu paso suficiente y yo salí de mis paraísos
ya que llamas al ángel... y me delato si vengo
y al decirte «Te quiero».

Estarás a solas conmigo.

Tenemos un poema y una llama
y un paisaje y un riachuelo y en común
provocaremos que fluyan muchos manantiales
.

5-2-1995 De Yo soy la muerte

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Mi blog / ArgenPress Cultural

Thursday, January 27, 2011

Yo fui quien estuvo dormido / Del libro Teth mi serpiente

1. Temurah / Permutación

Antes de nacer, yo estuve colocado en un vientre
y había vida en ese vientre y sostén,
pero yo no lo sabía. No supe donde yo estaba dormido
y siendo ésta una red de vida, vibraciones, energías.
Puede que haya sido en un pequeño círculo
y cada hora tenía sesenta anhelos
de espacio y yo era, al menos dos,
porque alguien me esperaba para recibirme.

Tal vez yo era dos cada vez que vivía
60 segundos de silencio.
Uno es uno, dormido,
uno es, al menos, dos despierto.
Uno tiene, cuando duerme, otra realidad
que su vida en Tiferet, la quieta belleza
de lo tácito e inerme; pero es, cuando despierta,
que permuta la belleza en esplendor.

Yo fui quien estuve dormido, ajeno a la señal
de mi interinclusión activa con aquel@ que me espera
para que yo le ayudara a reordenar otro mundo
y cargara una madrugada juntos.
Entonces, ¡qué bueno ha de ser despertar
aunque no sepamos que tal es propósito
después del vapor de Hevel,
ser un Abel, dormido en la sangre de las aguas
en la dulce matriz de las madre
y después algo más que no sé.

¿Cuál es el mundo que conoceré cuando despierte?
¿Cuáles los senos / el torso / de quien llama
a su holograma tzelem Elokim / y pone el corazón
como el primer abrazo? Me da el primer sostén
como gesto emotivo, no me pide que sepa
ni que despierte a prisa, ni que distinga
o identique algo. Me recibe con la misericordia,
¡ay, quien pudiera verbalizar, Rachamim,
tu sombra y figura de midat harachamim
y decirte amada, Vientre de Tiferet,
¡oh, madre tan bella!

2. Ven al esplendor / Hod

Yo fui quien estuvo dormido
y al que llamaste, el pequeño Arquero,
para que creciera en los tiempos de Kislev
y descubriera todas las ramas que tiene
un árbol en el campo y todos los árboles
que tienen ramas en los bosques
y todas las formas de energía que permite
el Cosmos en los espacio en que me abro el paso,
porque, despierto, es cuando se sabe todo
y se permuta
y se transforma lo inicialmente bello
con esplendor activo.

«No te quedes en la inmóvil visión de la belleza.
Abre mucho más los ojos y el oído
y la plenitud de tu tacto».
Hay que inmigrar a Hod porque allá
sí que están los vestigios iniciales del secreto;
allá, cuando tu sed de Sod despierte
el poder que permuta, la Temurah
de tus verbos, verás horizontes ocultos,
que son el mejor tesoro.

«Tú dispara tu flecha de arquero.
Caza con sabiduría. Vístete con la piel
de verdaderos esplendores.
Que sea así la experiencia de tu círculo
en los tiempos de Kislev, aquí
en espacio de cazadores,
en espacios sagitarianos».

3. Consejo de la Madre

Para crecer y buscar el sostén,
hay que levantarse de la cama, del vientre
y los riñones, del día de 60 minutos callados.
Te lactarás de peldaños. Fabricarás el arco
para que no se arrastre el esqueleto
y subas a la experiencia del vivir
como un ser que ordena, erguidamente
y autónomo, uno que lanza su mirada a los bosques.

El primer círculo ya no es el que te corresponderá.
Busca otro, mi pequeño Biniamín.
Cosecha otros senderos de Sefirá
(yo sólo pude darte apoyo
en este sefirot en que dormíste
desde el estómago de mis dependencias,
en el beso abrazador de mi misericordia);
pero, hijo mío, de mi vapor no dependerás para siempre.
A mi vientre no lo pidas todo:
¡yo sólo sería una madre que te amara!
Ahora házte amar de otros 60 mundos,
de otros 60 tiempos,
y no vuelvas a dormir jamás
en la Tierra de Tiferet
porque Hod te espera.

4. La escalera / Soolam

Cada día, hay un peldaño nuevo a la vista.
Y si no hay una escalera, hay un bordón,
una estaca, un bastón de Samej a qué aferrar.
Todo lo que existe responde al Engranaje;
círculos dentro de los círculos, vientres pequeños
dentro de vientres mayores, espirales en igualdad externa
con movimiento dinámico ascendente.

Y, con los ojos abiertos, por la ventana más pequeña
o miserable entra la luz y te dice su nombre
y la escucharás con oídos despiertos:
Sovev kol almin, como rayito claro
te llamará al exterior. «Asómate. El esplendor existe,
ve por él. «Yo soy la luz esparcida
que abarca por igual cada punto de la realidad
que vivas. Abro ;as puertas a todos los engranajes».

Si tienes las patas cojas
y el paso tullido, mira ese cayado,
esa estaca, un simple palo puede hacerte de bastón
y toda la luz, se presta para que sea tu báculo
y si el espacio te parece un laberinto
o túnel circular, con espejos y salidas engañosas,
aprende: «el Círculo es infinito y su final está insertado
en el comienzo, y el comienzo en su final».
Todo es una escalera para quien quiere ascenso.
Todo es una puerta que recibe para quien quiera
su entrada y en toda puerta está el cartel
que invita al viaje interior a quien dejó de ser
hombre dormido; toda puerta es exhorto de vigilia,
toda escalera el Samej inicial de los peldaños.

Todo lo pequeño puede ser grande
y el que da su igualdad también da sus soluciones.
Y la luz infinita se contrae y el vacío se iguala
para que quepa el hombre en anillos circulares
de los ciclos, para que la Historia lleve
de Tifaret a Hod los esplendores
y se forme el tzadik del fundamento oculto
y la igualdad de todas las almas
que se brinda apoyo desde la más baja energía
a la más esplendorosa, tu camino a Hod.

5. Ofrecimiento / Semijá

Tráete una décima parte de la memoria que tienes
de tu primer amor, de allá del estómago del mundo
(donde llamé Belleza / a la misericordia
de tu madre y pónla a la puerta
de mi altar, tráeme lo más amado de Tiferet,
lo que recuerdes, lo que no te duela
y yo te doy un Todo de Belleza más abarcador.
Dáme un senteavo de tu dormir,
yo te doy el secreto que vence la muerte
y en tu reposo, inconsciente, pongo memorias
de profecías y ricas metáforas que no la agotarán
las palabras y servirán para el Mundo Porvenir.
Comprende el sesenta avo del fuego
y yo venzo el miedo a los infiernos y los doy
por paraísos a tu carne y a tu corazón
y si mi ofrendas miel, diézmala...
si me dieras un sesenta avo de tus panels,
yo te devuelvo la plenitud del Maná;
Yo, Quien nulifico el 60, soy Generoso
como sostén, pero dáme algo.
Págueme diez de Tu Amor.
Házme patria y servicio, con tus nulificaciones
al diezmarme; yo soy capaz de darte la Patria
del Universo entero y hacer en los tiempos de Kislev,
en tus espacio de cazador sagitariano,
la Cosecha, la Abundancia infinita,
y cambiar la porción dell Principio
por la Gran Finale de la Unidad
en la esencia misma de mi Ser.

De Indice / Teth, mi serpiente

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Tuesday, January 25, 2011

Oye, oreja sorda / Del libro Teth, mi serpiente


Oye, Oreja sorda, con el oído de tu corazón
cómo define la Patria, aquel que habló a Abraham
y a sus hijos, nómades entre cabros y ovejas
en Caanán: «No salgas por el lado izquierdo
del hongo del Oír», Shemá, shemá,
oye, martillo, el Shemá Israel, adonai eloheinu,
cómo la patria también es nuestro Dios,
si como clavo entra a la cóclea
y al yunque del cumplimiento
y Adonai Eloheinu se vuelve real.

Oye el arca encallada en el monte de Ararat,
pón atención, Semilla de Noé,
oye Jafet, pequeño, oye Cam y Sem,
lo que Abraham oyó: el Señor y Adonai
es uno y también la patria, una.

En meditación de madrugada, oreja aplastada
en la mullida roca del descanso, repite
Adonai Ejad, Adonai eloheinu.
Vuelve y dílo en la tarde, dos veces
hasta que venga la Noche.

Caja de resonancia a mitad de cachete,
mezuzah / mezuzot /
a las puertas del Entendimiento es el Oír
y escribe, entonces, con el eco de la tinta indeleble
de tu sangre, que la Patria es una.

Al lado derecho de la puerta, pón
lo que escribas y escuches como voz:
Shemá, shemá: «no vayan ni por hambre
a la tierra de Gesén»,
en los deltas del Nilo.
Daré Yo el alimento, decidiré qué es mío
y te daré la tierra como en tiempos de vacas flacas
la dio el Faraón o José, mi oidor.

No dejes, orejón del Tiempo, que el Faraón,
te tenga como esclavo, no te hagas poderoso
ante ojos de los envidiosos, porque vendrá
a ti con ira quien te instruirá el mal tesoro
de la servidumbre, en las pirámides
del mal y el colonialismo.


03-12-2000 / Teth mi serpiente

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