Saturday, December 11, 2010

Parte Cuatro / Las Zonas del carácter / De la sobrevivencia




Parte Cuatro
De la sobrevivencia




De las cosas maravillosas que he visto

Ninguna cosa es preferible,
si es que se anhela por experimentar
las maravillas posibles, estarse frente a frente,
como testigo y sentirlo, ese momento
en que alguno dice: Soy amado,
me admitieron, tengo mi espacio y no estoy solo.


Ninguna cosa es más maravillosa que el sentirse
aceptado, mínima o enteramente protegido.
Y sin amor no es posible, porque yo he visto
la indefensión, gente echada a la calle,
gente a quienes dolió que se dijera,
poca cosa, muérete,
eres feo, no mereces la vida, tampoco
el beso, abrazo, pan para el hambre,
techo que te libre de la lluvia y el frío.


Ninguna cosa es preferible,
si uno anhela atestiguarla, por si la urgiera
un día, que la misericordia.

*

De las cosas más horribles que he visto

Quien llega a sentirse solo para combatir
a la nada a la que lo han reducido
asomará a las pupilas
la mirada que más temo.
No sé si es llanto, o si es ira incalificada.
No ha de tener control, se procesa
meramente, se potencia.
Es incertidumbre alimentada
que salta a las barreras, ante todas las prohibiciones.
Es un estado desesperante en que surgen
las ganas de matar, un signo vengativo
y rencoroso, que se vuelve mirada
hacia todo lo externo.

*

De las cosas más incomprensibles que he visto

Aquel que tantas veces fue tan gentil conmigo
(aquel que no quiso confesarme sus penas,
pero darme alegrías, tal vez salir un rato,
unos tragos, un recuento ameno
de recuerdos, un llenarse las pupilas
con algo hermoso que danza
o esos rostros cordiales de mujeres
en la taberna, meseras o no,
pero todas extrañas, al parecer divertidas,
aquel se quitó la vida.
Se le colmó la copa, la paciencia,
el presente que le ató
al pasado.

Primero dio muchos puñetazos
sobre una verja, alambrada de púas,
continuó vaciando sangre por sus nudillos
para destrozar toda su mano
sobre la puerta de su casa,
después por no matar a su mujer
ni oírla discutir ni echar di(h)abladas),
se disparó en la boca
y se voló los sesos.

*

Invitación insinuadora

a Antonia Kozberg

Quiero saber, solamente saber,
lo que tú anhelas, ya oyes que te invito
y me insinúo, yo no quiero iterativas y fallidas
comuniones con tu mundo.
Pero te estoy hablando. Y con
mi quiero saber me comunico.

Te hicíste atractiva para mis ojos
y aún tu sombra me tira sus imanes
y te busco en la paja porque no eres
un grano de mostaza. Eres el árbol
del que nace tu silueta de hembradío.

Yo quiero saber del más honesto modo
si te hastía que yo pueda mirarte,
si tienes en menos mis amores.

Quiero oírlo claramente de tus labios.
«No te quiero, no me rondes».
Un No me duele menos
que esta incertidumbre.


13-05-1982

*

Timidez adolescente

A veces, yo digo que casi siempre,
el valor hace falta.
Está su cara dulce, limpia, misteriosa,
con ojos plácidos delante de nosotros
y el tambor que musita su lenguaje
(resumible encuentro in situ que aconseja:
... Díle que es adorable, que te gusta).
Que hay un divino beso sin reposo
y la voz, la tuya, que ella enmudece.
Que tus ojos se entusiasman
por hallar suaves rutas,
senderos hacia sus senos.

Hay miradas vencidas, timoratas,
enternecidas, conturbadas, imprecisas
y algunas que no te pertenecen
y así compiten en silencio
por la caducidad suicida
como si no amaras,
ni tuvieras un corazón gatuno
de uñas afiladas, con esa sed de presa,
el valor animal de algún reclamo.

A veces sientes que quitaron algo tuyo
porque está en cuerpo ajeno,
tan deliciosamente.

Una represión cultural
se vuelve cuita, aniquilación,
y yo digo casi siempre, por la pluralidad
de palabras no dichas, o calladas.

Tu corazón, sorbido en el misterio,
se acobarda y ella sonríe,
pragmáticamente sospechosa,
servida para tí y retirada
en el gran plato de oro:
las expectativas...

12-04-1992

*

Lo recóndito

«El tener uno y común el mundo se manifiesta a los que velan; en el sueño cada uno retorna dentro de sí»: Heráclito

En el día que dije a Mamá que ví en las Fiestas Patronales, el espectáculo de la Mujer de las Serpientes metida en una inmensa urna de cristal

Se necesitan más que los ojos para ver el mundo.
Para ver el Arbol.
Para ver los quinarios de los quintos cielos.
Más que oídos destapados y pupilas vivas.
Más que la yema sensible de los dedos
para saber que el Sol quema y es una serpiente
moviéndose en espirales, porque los soles rotan.
Todo se mueve aunque parece quieto.
Se necesita más que olfato para saber
que en la redonda sartén de ese Sol embravecido
como granitos de maíz se aroman en la elipse
72 años que restallan y se vuelven palomitas
que uno come en la vida terrestre,
cual se come alrededor de la Plaza
las fritangas de las Fiestas Patronales
y hay cuatro Querubines que nos dicen los puntos cardinales
y cuatro ancianos que hablan del Aire, el Agua, la Tierra
y el Fuego, hay otoños para la vida germinante,
y abundancia en primavera, y hay veranos de Trópico
y uno anda desnudo para no sofocarse,
pero hay inviernos tranquilos y serenos
que nos quitan la asfixia, los calores,
las agresivas ínfulas de lo que no ha sido bueno.
Hay, en el centro de todo cuanto es llamado
la Rueda de la Vida, un retorno al Gran Sueño,
al que de veras vale y está dentro de uno
y lo tenemos común al Universo
y para ese Sueño no basta haber tenido
ojos despierto, olfato agudo, manos diestras y ágiles,
oídos poderosos como supe-antenas: ese Sueño
no ronca con la boca, no tiembla con los pasos.
Es lo más interior del Universo
aunque viva dentro de nosotros mismos.


06-03-1990

*

La nena quiere candela

¿De qué candela quieres tú, bobarra?
¿Sabes quemarte con ambición bien inspirada
irte, temeraria al fondo de vulcano
procesarte en las transformaciones,
hacer forja en la energía del día
y flama viva en la noche?

«Dáme candela, candela»
¿y de qué Fuente de Poder la quieres
si mi fuego es creador y al bobarrón
lo destruye? Estas no son pilas de EverReady
ni para conejitas arde la mecha de contacto
por los clubes Bunnies.

Estoy hablando del fuego de la fe
que se prueba, de rayos ígneos
que te suben del coxis
y llegan al corazón más poderosos
y se escupen como amor por la boca
sin necesidad de tanta cantaleta?

¿De qué candela quieres?
¡No creo que sea mi fuego!
«¡Candela, candela!»

08-07-2003

*

El espejo de los ciegos

«¿Te enamoraste, Carlos? Pues tén cuidado,
porque el amor es ciego»:
Consejo de Mamá

a mi-Ex y Gabi, mi hija
Esa que está contigo en el espejo es linda.
Es una hembra gratamente forjada por los ojos
y ese espejo, eres tú con ella y, al fondo,
quienes les creen dichosos porque
han sido privilegiados en la carne.

No, yo no digo, que ella carezca de sus méritos.
En la carne se reflejan muchas cosas:
el celo por la salud que trae la biología,
la convivencia que proteje cada etapa
en que lo Bello es pensado.

¡Qué maravillosa genética tiene
quien ha cuidado su cuerpo
desde el rostro denso y duro de la vida;
benditos sean, los bien comidos
porque el hambre no los deforma.
Benditos sean los pulcros, los higiénicos
que saben lo que tocan y no se contaminan.
Bendito el que se cuida de una plaga,
o de una herida, o de una guerra
que lo deje tullido; bendito el que no juega
con fuego ni peligro y, de este modo, se cuida
de que pierda la piel o quedan ciegos sus ojos.

Si así no hiciera, puede que no se vuelva
a mirar en un espejo y que sea él mismo
quien ha de menospreciarse, o se maldiga
con lástima; bendita sea esa mujer hermosa,
tu elegida, hijo mío: ese ritmo tan lindo
con que mueve las nalgas,
esa sonrisa tan satisfecha de sí misma
y sus evoluciones; sea bendito,
el formado culito y la vulva jugosa
que heredó sus óvulos y te dará hijos,
además de placeres.

Bendita esa eugenesia natural que de abolengo
vehiculizan las hijas célebres por genética.
Benditas sean, aunque parezcan casquivanas,
estúpidas, lúbricas, narcisistas
para otras parejas que no tengan su índole...

Yo comprendo ese espejo. Y vengo a felicitarte
en el día de tus nupcias; pero te digo antes...
«¡Ese no es el verdadero espejo donde debe mirarse!»
Ese espejo es externo. Dice lo que es objetivamente
para los ojos empíricos.
Es un espejo superfluo, útil para ser eco,
apariencia, ojo de mal cubero, objetividad intersubjetiva;
pero tal vidrio que refleja lo que existe y capta
hasta una mosca en el aire, no cala en lo profundo.
No tiene el marco pleno de la vida.

Hay vida en lo oculto, mi niño casadero.
Y esa lindura no es garante de dicha para siempre.
Es un engaño posible para el ego.
La belleza no tiene el futuro por el mango, ninguna
permanencia de infinito, del sustrato profundo, eterno.
Mañana, con el golpe casual, inesperado,
de lo transitorio y ciego, lo incierto y lo violento
de la existencia humana, una plaga
puede que opaque ese espejo y sólo quedará
el despojo, amargura, desencanto...

Vén con ella. Vamos a mi habitación
por un momento. Tengo otro espejo para que los dos
se observen un rato. Es un espejo antiguo,
casi remoto, mágico, feo en su apariencia de utensilio,
pero es el espejo más sabio. Se llama Alma del Espejo,
se llama el Espejo Profundo, donde pocos se miran
pues parece un infierno, pero humilde, noble,
verdadero es con las palabras, verdadero en su verdad.

Es el espejo que habla de lo Oculto,
lo que no se ve con los ojos, el verdadero espejo
del Amor... sin el cual, ¿de qué te valdrá esa hembrota,
con sus ojazos verdes, su piel como la seda,
sus curvas que sacan lujuria hasta del agachado?
¿De qué valdrá la atracción magnética,
biológica, de erotismo entusiasmado,
que hoy sienten si no se miran previamente
ante este profundo fundamento,
el espejo del más antiguo de los dioses,
Amor, amor, amor, aunque sólo se observe
desde marco roto, de cristales, arcaicamente
ignorado por los ojos?

*

El desenmascarador

El Amor viene. Casi nunca aparece,
pero llega cuando no se le espera
con una flecha envenenada de verdad,
temidas intenciones.

Y no viene con carita de angelito
y cuerpo desnudito y tierno.
El es el unico que no se enmascara
y se da a sí, visiblemente monstruo,
honestamente dichoso, aunque...
su misión es descabellada,
armarse de valor y dar
en el blanco más sucio que encuentra,
el alma misma, ese desierto,
con soledades, yermo
sin caminos que vivimos todos,
humanos en carnaval,
aparentemente sin salida
ante becerros de oro y bestias
en ramerías, por ilusiones vanas.

El Amor viene y pide sacrificios.
Hiere siempre porque es buen arquero.
Viene y se va y nos deja hablando
con máscaras destrozadas.
Una herida de sincerdad es lo único que deja.

03-03-2000

*

Estado paranoico

Without a certain measure of compulsion and restraint in the gratification of impulses, cultural institutions can not be maintained: Sigmund Freud

... hoy tengo el terror de que te pierdas,
Amor primario, mi más profundo objeto.
Que te ausentes como migrante perdidiza
y devorada de Olvido. Que me dejes
tendido / atado / recluso / lo temo
con sensitivas amarras e intenso desconcierto.

Bajo el techo de escupidos, cuelga el húmedo desprecio.
Y no es mío. Es un norte de frontera. Una escisión
con bardizales y con empalizadas que se concentran
contra el cielo donde vivo cuando de tí,
estoy seguro, pues tengo tus cuidados.

Y ahora temo que la ansiedad me aplaste
(tanta angustia de presentir que van a separarnos,
claro, y llenarme de celos, sublactado por egoísmos ajenos
en subterráneos que abren rutas y marcan sus oscuras lepras
en lo que fueron mis ofrendados besos.
Que Atenas quiera la piel con que me cubres,
la frazada que me da tu tibieza. Temo.

... Hoy me conturba que venga la Legisladora
de las Zonas frías, circulares, del Polo
exigiendo como reina, todo lo que has enriquecido
con tus vuelos. Hoy no hay común riqueza
de panales, ágape para tu faena de dulzura.

Querrá la intrusa que le cosas vestidos,
túnicas de continuidad que me quitas,
horas alienadas de trabajo que roban a la miel
de nuestros líbidos.

Quien no ama emociones de tu prerracional sabiduría,
te ha llamado Hybris, corazón libidinoso,
reina de la concuspicencia y hará que niegues
que 'Me amas', te dirá sacrílega, pornógráfica hebra
de lo humano, y me castigará con esta sensación
de acoso y paranoía, que me quita tu magia,
las zonas donde giras tus hilos
y te coses la vergüenza que ignoraba.

19-08-1979

*

El carapacho de la intriga

Hay que sobrevivir el duro carapacho
de la intriga y el apariencialismo.
Moverse hacia ese ritmo,
hacia ese areito done están
las danzarinas sagradas del mandala.
con la primiginia nobleza
como la abejita de Lorenz,
eledaño, el macho del zumbido y la colmena
y la muerte en el éxtasis y el sexo
y la noche de los días por el futuro,
evolución armonizada con la ecología.

22-6-1979

*

¿Quién atentó contra tí?

¿Por quién hizo la trampa artera,
sino por quien te desacredita, Señora del Telar?
¿Para quién, araña panteonera, tus mosquiteros
de sutil tejido de seda, sino son amparo
a la piel de tus hijos, delta con que aseguras
pervivencia a tus amores?

¿Quién atentó contra tí, sin lealtad,
sino Seth, el asesino de Tu compañía,
el que cortara en catorces pedazos
el cuerpo de su hermano?
y su hermano es el tuyo,
es todo el que te ama.

11-03-1979

*

El origen del hybris

No es tu vileza, Araña de panteones,
cuidadora de la Tierra que llora,
no es tu Desmesura / no el hybris / no tu vergüenza.
El crimen es otro, Isis. No el incesto.
No que seas esposa de tu hermano.
Este es el crimen: el que devora tu unidad
y en catorce pedazos la escinde.

*

El gen de la violencia

«Los genes pueden influir en el comportamiento violento como influyen en todo lo que hacemos y todo lo que somos, pero en ningún momento determinan que un individuo vaya a ser violento sin ninguna solución»: Dra. Manuela Martínez Ortiz, M. D. y psicobóloga de la Universidad de Valencia
Se desconectaron de Toña / la Ardillita tonina,
cero toñita quisieron de la que fue La Tona,
cero tonalidad quisieron de quien da el agujero
para meter la cabeza; se dedicaron
a medirse el Nabo y despreciar a Toña,
inspiradora de la Grata Folla
en unitario grupo, socialidad armónica.
Pero Será Tonina, madre sabrosa
de las tonas, genética de líbido
la que ofrezca abundancia.
Será siempre ella, nalga linda
y rabicaliente, la que enseñe el flujo
de la orina que perdona.
La Ardilla Tonina, revisora, equilibradora,
natural panteísta del secreto,
quien quita la carencia y neutralice
emociones negativas.
Será Tonina, la ardilla Toña
de la horda.

12-01-1990

*

El parricidio

Para que no junte tus partes quien ama,
al corazón lo desalman, al cuerpo lo torturan,
lo cortan en pedazos, rompen sus entretelas,
queman sus telarañas y te dejan Viuda,
araña, negra de pena y luto, Isis.

Seth es el homicida.
Tú sólo, la buena hermana, que busca
el pene del interior del pez
y lo reestablece con amor alquímico.

Conocedora, purificadora, ágil alumna
del Destino, comunca al fin los ocultos motivos
de los parricidios. Fructifica Tu Nombre
con el sexo... Invoca a Osiris, tráelo a tu vientre
con nombre reinvindicativo y que venga el Vengador,
con tu embarazo, haz el sexo, cinga araña.
Ova, bicho. Fecunda las overas. Folla.
Cinga sobre los panteones, cinga en los silencios
de la noche, como aquella que aprieta
su verdad, la Esfinge, aquella que nunca quiso
el disturbio en la líbido ni tiranía
de Seth, el Asesino...

08-03-1979

*

El beodo de Beocia

a Maruxa
En la vagina de la vida me guardaste
y yo te daba gracias, quieto en la placenta,
para no molestarte, callado y, al mismo tiempo, oyendo
silenciosamente. Sé que me sabes sepulto,
vivo y sepulto, y será hasta que venga tu tiempo
y me saques de la caverna oscura.
Y me digas: «Eres libre. Nacíste».

Ahora es tu matriz todo lo que tengo.
Me llamas miserioso, tierno feto, compadecida vulnerabilidad
que late dentro, ¡oh! para tí que estás en la llanura lata
para recibirme, si saliera del río y me acercara
a la rivera donde yaces, ¡ay! yo que soy muerto-vivo,
alma de preso, que conocerá tu vulva primero...
antes tu esposo, yo, ahora esposo-hijo,
tú, carcelaria, aqueronte fantasmal en el río de aflicciones,
yo, el olvidado, Lete lanzado al río
donde el agua navega, agitamdo una cesta de aliento.

En la vagina de la vida me has guardado
porque yo me fui, antes de este nacimiento.
Te abandoné, amada mía, descuidado de Ameles,
pródigo y sediento por caminos, te dejé
olvidada y hoy son los mismos caminos
de tu cuerpo por los que regreso
y vengo para amarte.
Estoy bebiendo agua de olvido,
agua de olvido, para que no haya memoria
que me ate a mi pasado mentiroso y malsano.

2.

Te quise a tí, con mentiras y engaños.
Sé mi madre ahora que vengo para quererte
porque me es grata el agua que de tí se bebe
y que chupo no con labios, no ahora.
Con ombligo, por si acaso me quedara
boca de majadero, con rencor del karma
que te infecte los labios.

Ahora es agua grata de olvido la que bebo
y la que me das, la estoy bebiendo aquí,
madre-amante-mía... porque yo era el malo
que del bar de la temeridad bebía
en la Estigia, con el compinche Caronte
que por el riachuelo del odio me inducía.
Bebí en Estige y sus licores eran
lentas horas de etílicos sabores.

Los llamabas estanques,
tú decías que embrutecen
porque la puta Discordia escupía su amargura
allí, exactamente allí donde yo iba.

En el alambique del Umbral se me servía
y me sentaba ante el Altar de Trofonio a liarme
a los besos con la beoda del lugar,
la que pide una moneda
y otra y otra antes de cavar la tumba de tu amor
y lo poco de vida organizada y pura
que Beocia nos da con tantos altares
en los ínferos paisajes de la angustia.

*

El laberinto

¿Quién, celoso de mí, me confunde?
¿Quién coloca sobre mi ventana un espumero de cortinas atroces,
o ante mi puerta, espejos de vigías fantasmales,
quién que abrió mi calle
hacia laberintos y el complejo desgaste,
o el héroe temerario?

¿Quién retiró de mí la generosa palmada,
la grata compañía, y me hace sentir solo,
con memoria negada, pezuñas por dedos
y mis pasos torpes?

Ahora sobre el espacio se me orilla, en la frente
tengo el sello, te quiero marginado, cautivo,
pero el apetito que me anima es el centro
y mi memoria quiere entrar y volver
porque sólo el espacio hace libre
a quien tiene el corazón univiario.

¿Quién ordenó que no tenga más sendero
que este recorrido, obligado, absoluto,
donde el tiempo esconde
mis pies, quita el cobijo
y libertad, no da mi centro
y fundamento?

*

Confesión del cautivo a Dédalo

Te confabulaste para que yo esté preso
y cercado. Son tus pasillos prohibidores,
dolientes son al toro violento de mis ansias,
tú, con la ciencia del invento,
díste el aislamiento, refundíste la bestia
en arquitectura macabra y ahora vendrán
los cuerdos y prudentes asesinos
a cortar mi hilo, sin salvar en mí al hombre.

Tú hicíste el laberinto de la Némesis.
Un culpado seré para siempre
y mi hermana, por amor a un extraño,
no me hablará a mí,
que la quiero, no me revelará
que puedo verme libre, dejar
de ser un escondido y violento.

Ya no podré ser hombre ni catar placer
ni decir tengo padres y hermanos.
Inventó la cárcel y la muerte.
Inventó la venganza y la captura.

¿Quién me dará un hilo de plata,
verbo comunicador y trascendente,
rito / o diálogo que no sea una reja, o una pared
de insolencia y secreto?
... ¿por qué me llaman el monstruo?
si yo sólo quise calmar esta fuerza del alma
apresada en el ibris, mi soledad insatisfecha,
eros que no me habría bestializado
si también me dejaran por centro:
una migaja de amor humanizante...

*

Meditaciones sobre el hijo de Seth


a José Manuel y Cusa / en Juncal

The name of this Titan [Prometheus] means fore-thought,
or foresight
: Max J. Herzberg

Prometheus, beautiful, rebelliuous one!: Mackaye

1. Cómo eras en los días de Eterna Primavera

Un día fuíste mi consejero. Entonces no dijíste
ser-para-la-muerte, y confié en tí, hijo mío,
en días de Eterna Primavera y Abundancia.

Te dije: La necesidad no existe porque el hombre
es bueno y feliz muere, lentamente.
Es que la muerte es un sueño placentero.

Un día, cuando forjé los años, víste las estaciones
(anticipaste la muerte de la espiga, ríos secos.
Díste profecías de caudales mermados
en charcas de líquida plata), ¿verdad, profeta?

Pero la Edad de Primavera descansó para que venga
el sol más cerca de los hombres y las bestias
y te ví, Hijo de Seth, mucho más triste.

Te enojaste porque nació el hambre
y el rechazo a lo infértil, limitante, no pródigo.
Y empezaron a odiarse unos y otros.

Tú,. quien no odiabas, paulatinamente transformado,
pensaste en el odio y su por qué, pero dijíste:
«No es que sea malo por naturaleza el hombre»...

Eras perfecto, Prometeo, tan hermoso.
Tú no tenías rebeldía. No conocías el odio.
Eras todavía el varón sublime, mi bodhisattva.

2. Cómo fuiste en el día de la escasez

El día que nació la guerra y fabricaron armas
de plata y bronce, nació tu hermano al que llamé
Epimeteo, uno que ve después que tú, no antes,
uno que oye lo que ya dijíste, uno débil
como ya son los hombres de la Arcadia.

Aquella nueva raza, moldeada con el barro
de ríos escuálidos de la Edad de Hierro me deprimió.
Hijo de Seth, Titán de Shiva-Parvati, aprende que aún
el dios que te saca del cenegal se apesadumbra.

Hijo de Neftis, niño de Rudra-Shiva, veloz salvador,
Thot-Hermes, Mitra-Buda, quédate conmigo. Oriéntame.
Voy a destruir esta raza criminal que me deshonra.
No quiero dejar que las bestias salvajes se la coman
y suban a mí sus ayes de maldición a mi nombre.

3. Cómo pides en el día del desamor

«Come», he said to Jupiter, «let us give these poor creatures the blessed gift
of fire. With fire they will not need to fear the cold. With fire they can make
themselves tools and weapons»:
William Vaughn Moody: The Firebringer

Con voluntad será sustituída la representación
y la estructura de lo real; con lo beneficioso
morirá lo absoluto y, en esta crisis de razón
(por algo me dijíste, Oriéntame, no me dejes solo),
en mi hacer, mi praxis, la verdad llegará
tan placentera, sin paradojas,
como el mejor de los correlatos ontológicos.

Pero me has desaprobado. Contigo estuve
en el Olimpo de tus atenciones. Te dije:
No mates al hombre. No tengas de él
ni vergüenza ni miedo. Lo que ha cambiado
no es el amor que te profeso desde la edad remota.
Es la idea de que la necesidad no existe.

Si matas a ese pueblo prescribes el destino histórico.
Matarás la maduración moral del que te ama.
Me deyectas en la angustia de la pérdida
y el olvido de los dioses que he bendito.

Te ausentarás de mí, Júpiter. No soy yo
quien me ausento. Philía, te pide el pueblo
a quien falta Tu Belleza, Tu Justicia y Tu Fuego.
Amor te pide la Hija de Pobreza, amor
el Hijo de Seth por la simiente de Poros.

4. Cómo te ví tras la bruma de las edades

The rock, the vulture, and the chain: Lord Byron

Te pensé como un niño de Seth.
Así te ví tras bruma de los días y comencé
a tejer sin emociones turbulentas,
en el intricado ser-ahí, tu temperamento nato.

Te quise así, portavoz de tu propia claridad.
En tus taínos supuse a los Antiguos,
a bodhisattvas de Yocajú, heredero
del patrimonio de Aquel Conocimiento

que parece perdido, renegado y burlado.
Mucha miseria enterró tu arcaico paraíso.
¡Ay, Chivo aventa'o, cabrón de Makara, cabra
que tira al alto monte, cuando estás en la bajura!

5. Cómo verte en clandestinaje saturnino

Te percibí, en arrebato clandestino,
armado con amor espacio-temporal,
heroico a medias, mercurial, luciferino.

No te hallé en rodillas, ni en cadenas
del ciclo demiúrgico de águilas.
Hallé a un combatiente temerario.

Ahora que te encuentro, hijo putativo
de Saturno, me pareces tan frío y tan austero
como aquellos que irrumpieron en tu vida
con caballos y perros, con eficacia de sus cañoneras.

A ratos los recuerdas. Uno de ellos pareces.
Uno que no quiere conocer a nadie.
No das la bienvenida. Uno eres que saquea
lo que se asoma a tus ojos. Uno que no se concibe a sí
comunitario, respetuoso de lo ajeno y orgulloso de lo suyo.

Ya no eres dúctil ni tierno, ya no como Seth,
el tejedor de las razas celestes, padre
de los últimos peregrinos en úteros maternos
y cuevas, donde se muere y se renace al mismo tiempo.

6. Cómo acercarme a tí y dialogar

Ahora, ¿qué quieres? si has naufragado en sensatez estéril,
si carente de sinceridad me parces, si harto en vorágine
de sensaciones, aún sigues apetente de emociones pasionales,
masoquistamente gozoso del dolor inducido, si estás
anhelando el águila que te come las entrañas
para racionalizar el odio, el odio privado y colectivo.

Tus secuaces son aquellos que jamás te llamaron
Mi Hijo ni subieron al Olimpo del Oír Y, sin embargo,
a tu odio han declarado Su Asesor.

Y yo te recuerdo cuando eras Amor y no acusaste
a nadie de haberte secuestrado del cobijo
que hallaste entre los pobladores.

No te olvides que también doy la Arcadia y yo, por igual,
vacío mi Philía en islas de pobreza, yo dialogué
con los niños de Anu, el Cielo en la Sumeria,
yo, entré a la Pirámide de Keops, con el nombre
de Zeus-Amón en mis labios, yo, el cátaro albigense,
me escondí de las tropas de Monfort en la Cueva de Lomibres,
en Ussat-les-Bain, y aún invocaba el nombre
de quien pidiera: «Oriéntame, quédate conmigo».
Tú y yo, Padre-Hijo, nos hemos escindido.

7. Cómo unificarnos después de la separación

Sin embargo, ¿qué pasó con tus ruegos?
¿Algún caso hicíste cuando te dije:
Bendice
al pueblo con el fuego de Tu amor inmenso;
házlo eterno, dialoga con ese mundo sub-divo?
que comienza a circular en paradojas
de «si eres bueno o malo»...

Y los que huyeron de tu búsqueda en Ariège
desde los centros termales, por odio a tí se bautizan
(irónicamente, más se cree en el agua tibia
de la tierra maldita que en los cielos sublimes).

El fuego que robé es para ellos, Kether-Jojmah-Binah,
me dices. Y yo te digo: el fuego más sublime es el espíritu.
No sólo creas en el fuego de las piedras
ni el árbol de la esfera despreciada de los cinco sentidos.

Como un respondón, me declaras, padre contra hijo:
«Es que yo el niño divino lo seré en reediciones;
es que tú sigues siendo Júpiter,
el señor de las águilas y buitres, y me ataste
a la roca del tormento; y Eton, tu sanguijuela voladora,
comerá por los siglos de mis hígados.

Tú, padre, la envíaste,
tú, el que castigas y atas con cadenas
el corazón de tu veedor-profeta».

Y si hicíste el poder despótico
y la necesidad, insaciable, perentoria,
que me bendiga, entonces, otro. No tú.

8. Cómo tratar a quien no quiere bendición

Quienes construyeron barcos, por ejemplo,
y los vieron irse tan lejos, alegan
que no pueden alcanzarlos,
quienes doman bueyes y montan en caballos,
quienes graban calendarios y anotan la seca tragedia
de sus ríos y sus montes, los que escriben
cómo se combate la sarna y la viruela
o para qué sirve un mosquito o un veneno inoculante,
ellos me han oído. Para ellos, hablo.
A ellos muestro las cosas del futuro.

En la comunicación que doy para el reposo profundo
aprende en el amor puro, inclusivo, no existe el robo.
No me acuses, no soy apropiador de nada.
No me juzges ajeno, foráneo, sólo agradece.
Danza en lo propiamente universal de tu psiquis.

Sin embargo, dejé que te llevaras el fuego.
Lo que tomaste, sin saberlo, fueron leños
de mis enseñanzas y con ellos, malagradecido,
encendíste Tu Tradición y la aldea en areito
cantó y bailó en Tu Tiempo e identidad.

Pero yo era un nativo que te cuidaba.
Abrí el espacio y cupe en él. Te tengo cerca, Hijo.
Tú eres mi Hijo de Seth. Ayer, mañana y siempre
porque Mi Tiempo es Tu Círculo.

Estoy contigo. Encendíste la mecha y dijíste:
«¡Este fuego tan mío alguna vez no estuvo en mis alcances!
Me faltó. Lo esperaba. Aprendí a descubrirlo».

Por mi parte, te digo: «Hijo no es cierto».
Fui yo quien tuve que sentirme como un niño
para que me vieras en lo profundo de tu alma:
hijo deseado de mis causas.

Más allá de toda alienación, yo soy
el fuego convocado de justicia,
lo más tuyo, el amor puro
del Gopijana vallbha.

9. Cómo hacer la ética menos evolucionaria y más compadecida

Forgiveness is less matter of understanding than of a more profound notion of the heart, a trascendence. The importance is not so much that it absolves the one forgiven as that it cleanses the one who forgives: Dra. Gobondo Madkizela, en: The Quality of Mercy

Un día vendrá la felicidad. No desde una inmediatez
tonta e inconexa, hermano mío. No desde la instantaneidad
del rencor que sentimos de golpe por Aquel que nos aplasta
con Su Mano. Dílo a Pandora, Epimeteo y cuídala
aunque no conozcas cara a cara la esperanza.

Oye, sin embargo, que la hay. Apréciala en su devenir.
Nunca dés por sentado lo que el fenómeno encierra
ni cómo lo percibes; perdona al que te tienta y no lo odies
para que seas más limpio ante quien te oprime y escupe.

Un día, seas inocente o seas perverso, tendrás
la visión de la bestia todopoderosa, la gran depredadora
del camino evolutivo, y se anunciará el Genocidio Universal
y el dios, ya no compadecido, que se anticipa con su amenaza:
«Destruiré ese pueblo malo, lo haré morder el polvo,
porque no me ofrenda y sus propias vilezas,
de unos contra otros, se tornarán contra mí.
Si los dejo crecer, multiplicarse, asaltarán mi Olimpo».

No resientas con el mismo odio que yo. Cautela.
La evolución no termina todavía.
En la jarra contensiva de longue durée,
se guardó la esperanza; sé paciente, hermano mío.

10. Cómo darte a Pandora y ser yo en ella

Una mujer mortal será enviada, tan bella tentación
que los dones de las diosas tiene; viene, llegará
a ti con la jarra de ilusiones,
con evolución lenta, imperceptible.

Trae los males y las plagas, las tinieblas del frenesí
y las tribulaciones, pero yo vengo en Ella.

Que no sea la Jarra lo que aceptes, te aconsejo.
Lo gratis, como simiente de falsedad, es y crece.
Has como yo, hermano mío, beneficio con lo necesario.
No digas que se cansa Tu Padre de destruir al hombre
y pedir el amor incondicional, el culto
a su poder incomprensible.
El Padre tendrá su esencia en Ella.

Hermano mío, cuando venga la mujer,
tómala, si quieres, pero no abras la Jarra.
Es otra forma de homicidio la que ensaya
el Reverso Misterioso de las cosas.
No destapes la botella de las lamentaciones.
La esperanza existe y está venciendo males en secreto.
No reposa; pero no saques los males al espacio.
No los tientes.
No los liberes
para que vuelvan a comerse al mundo.

06-17-2001

*

El acusador / Se llamaba Sheytân

Dudar es humano y, hasta cierto punto,
necesario y aleccionador; mucho vacilar
y dudar, tarde o temprano, es triste
e intensifica el tropiezo, el fracaso;
pero no venga nadie a burlarse del que duda.
Si no sabe orientar, mejor que se vaya.
Dudar no es malo, pero, si la duda
se asaltara por los acusadores, el dudante
sufrirá. Es cuando el mal aparece.

¡Oh, Job! yo no te compadezco porque dudes.
Triste es que vengan a acusarte y burlarse
de tus titubeares quien no te da una mano
y sólo hunde sus dedos en tus llagas.
Tú eres más digno con tus dudas
que los entrometidos.

*

Se llamaba Sheytân

El adversario se llama Sheytân y no venía
de ningún cielo ni de infierno oculto.
No era ni ángel ni diablo.
Era simplemente un ignorante,
hombre cualquiera que sufre, opina,
se mete donde no lo llaman.
Que se le nombrase el Adversario,
que le dijaran Satán, el diablo,
fue mero accidente, malentendido.
El ni siquiera era malapaga ni temerario.
Solamente fue intruso y hasta simpático
porque no tenía ni cuernos ni rabo
(más bien, estuvo siempre asustado
con sus endeudamientos), mas...
abríala la boca para pedir prestado,
aunque no supiera, cuándo y cómo tendría
que pagar lo conseguido y, en consecuencia,
empezaron a decirle diablo malo, embrollón
y lo único que ante él se requería,
para que él fuera bueno, sería un sonoro No.
«No te presto y, si te prestara,
¿cómo piensas pagarme?»

*

Tentadores espirituales

Cuando se es espiritual, es decir,
cuando uno sabe que las palabras tienen
sutiles significados y cada palabra es una emoción
y un símbolo, los tentadores no existen
(siquiera existen los enemigos, lo que abunda
son los ignorantes). No hay otro mal
que el que intenta persuadir con aquello que no sabe.
Existen los vanidosos de su propia ignorancia,
los que no son sutiles, pero, si se es espiritual,
uno los compadece y, si siguen terco,
uno se levanta y los deja hablando solos,
pero no venga nadie a tratar de persuadirme
que yo tengo enemigos espirituales,
o los tentadores, enemigos del género humano.
Esa gente no existe: son sólo ignorantes,
gente que se engaña a sí misma y no sabe
el significado del lenguaje, gente tan poco sutil
que pierde el tiempo conmigo.
Los dejo hablando solos.

*

La moral de los híbridos

Morality is a private and costly luxury: Henry Adams (1838-1918)
Si alguna vez crece su cola
como de gato que se entorcha,
si piensa que bajo el dintel de su entrada
tropieza un carnero, o arce gigantesco,
si siente que su moralidad ya ha caído
en entredicho, no se crea que es
porque es diablo.
Tampoco cornudo.
No hable sobre seres híbridos, mezcla
de lobo o venado.

Sencillamente, puede que lo que ocurra
es que es posmoderno sin saberlo.
Que ya no sabe que son creencias verdaderas.
Su pensamiento se está volviendo,
por acrítico, débil.
El dintel del nihilismo está bajo y caído
y a usted le gusta, casi seguramente,
vivir despreocupado, darse existencia
en el color de rosa de algún cuento de hadas
hasta que el amargo sabor de la existencia
le haga pensar que es híbrido.

Entonces, es cuando saca de la cultura popular
esas fascinaciones de ser un poco diablo,
o que la cola no la tiene adelante,
sino detrás del culo. Comenzará a decir
que la ciencia es un mito de la CIA.
Que la confianza no la merece ni su madre.
Que no hay relatos orientadores,
a no ser ... creer en nada.


13-02-2004

*

Desamparo y depresión
a Ana Belén Sánchez, sicóloga española

El que vive en la calle y a nada llama su hogar
que se prepare. Un colabozo, alma adentro,
lo espera. Aférrese a la esperanza,
si es que puede, porque los trastornos bipolares
le rondan. La depresión crónica es
sólo el portal de su captura.

Pienso en tí, veterano que pululas
por las calles y alguna vez se te pensaba
un héroe, pienso en tí, niño sin rumbo,
que inhalando adictivos te protejes del frío.

El que esté desamparado sepa que a pasos
se verá con la locura. La calle es fría,
la banqueta dura para el mínimo reposo.
Alguien puede que venga y ofrezca su cigarrillo.

Un escurrajo de agua o licor no se le niega nadie,
pero, ¿quién que conjure a esos demonios,
trastornos bipolares, viajantes
que no se quieren solitarios?

Que se prepare. Son asesinos
con pausado sigilo y se aprovechan
de esos limbos afectivos, teporocho.

Ni en los manicomios esconden sus cuchillos.
Ni en el aislamiento social se retiran
hasta que no se hartan de tu realidad
y te dejan sin ella; se comen tus contactos,
tú madrugas vacío, con las manos que tiemblan.

En pérdida total ante una Nada,
lo cotidianamente extraño, fementido.
Siempre persiguen, ocupan el lado de la acera
en que el fardo humano de penas se coloca.

Y el asunto es que de ese enemigo
no se puede escapar solo. Y si apañó ya la psiquis,
el desamparo no da consentimiento,
no te suelta, marroquí, no te deja, teporocho.

Te quita el pegamento que inhalas.
Te roba la frazada si la tienes.
Cierra la puerta de roperos sociales
y todo lugar donde alguien siga creyendo
que todavía eres persona, no un cuervo...
Prepárate, desempleado, hombre sin fe,
sin casa, sin patria, migrante sin amigos...

Trastornos bipolares te rondan.
La tortura se acerca. Ella que deja a muchos
hablando solos, viendo fantasmas
con dolor inmenso, riéndose con tu boca
de las penas del mundo.

08-10-2004

*

Los opinantes importunos

Cuando ya no son pobres
esas gentes que respiran tan tranquilas
y opinan a gusto sobre todo
y contra todo, ¡ay, ya sé!
con ellas no puedo contar.
Mas bien, estorban.
Ayudan poco.

Este trámite de vencer límites
y necesidades depende de una pizca
de confianza y necesario decoro.
Y esta gente de tantísimos oficios,
tan valiosos al parecer, ya no comprenden.
Una mente que discierna justamente,
voz que sienta, la buscamos.

Ellos dejaron de creer que el pobre
es digno y que tiene su orgullo planetoide
y que, en dolor, ha gritado por su causa.

En medio de acusadores
(quienes miden con sus normas
lo que en nosotros valoran, inconsultos),
somos los badulaques.
Su piedad es estorbo, camino de espiguillos.

Los compasivos, a dienticos pelados,
se jactan: yo estoy arriba
aunque jodido estuve y véme ahora...
No bailo con la fea.
No arrastro mis lamentos.

Cuando el pobre está expuesto
y llagas y pulgas tiene por corona,
los triunfadores son sus puyas
de mayor tormento.

*

A Manual Acuña


Y así es la vida en incesante vuelo...
cuando el duelo asoma en lontananza
... no puede reflejar ni la esperanza:

Manuel Acuña
Están ahí, mamacallos con sus bocas abiertas
de alegría y postín y antojo, burlones,
Manuel Acuña, de tu muerte.
Sátrapas, sin respeto
por las escépticas maniobras
de tu vida atormentada.

Se mofan, genocidas, codiciosos,
cuando el prójimo desgasta
los tejidos del deseo, sus prepucios
en la cueva, sin delicia.

Los que son como tú, tiernos,
pequeños, sin madurez todavía
y con manos frías de bala y de suicidio
caen, se eliminan ex profeso,
no vencen el olvido.
En lástima, unas horas perduran.
No ha de extrañarlos nadie.

Se alegran los prevaricadores,
el canalla al mando,
el migajero de luces.

Dejaste en la cueva, tu cadáver
sin ninguna gloria, Manuel.
La muerte es neutra y vacía.
Quien se mata, como animal,
o fiera sin descanso
se pretende.

*

Animos, Manuel

Era yo, era yo.
No fue Novalis con sus flores azules.
No fue adelanto en llanto o dulce profecía;
no fue la reverencia a las noches románticas
de bohemia y tragos y poemas;
era yo, echándote la biga,
recordándote que el rebaño es invención
de los canallas y adaptarse, manipulación
de John Locke y doctrinas bestialistas,
alimañas thomas hobbeanas,
ácaros inmundos de sensorial certeza;
pero estabas tú,
gozosamente entretenido con la angustia,
atento al gargajo que te tiran,
aún idealistas del descreimiento
y junto a tí el coro
de tuberculosos de la fe perdida.

Un funeral propusieron
con rito de congojas
y amor friolento
y volví a pedir: reacciona, Manuel,
acuña la alegría, tú amaste a Lola,
«bella, cariñosa, anhelante»,
amaste a Elvira, a Laura, a Rosario,
a Merced adorada, Manuel,
poeta de nocturnos.

¿Valdrán ellas un poco más de vida?

*
A Jessamynl

A la escritora y maestra estadounidense
Dra. Jessamyn West
(1902-1984)

«I wanted to write like Thoreau if I could. Write about ants fighting. I wanted to write about love, but I didn't, and it's a damn good thing I didn't try because I didn't know how to do it at all. But I'm sure that every writer wants, in a way, to reveal himself»: Jessamyn West
Quienes excavan brujas y las hallan vivas
son mujeres únicas, como tú, Jessamyn.
Saben sobre el sonido del viento que obsesionara
a Thoreau y sobre los cantos angélicos
previo a los cuervos que alimentan
cuando se vive en cuevas lejanas como Elihaju.

No sólo lamen los huesos rotos que tan fácilmente
se curan, lamen heridas del corazón
a las que con una palabra puede que lo dejen
incicatrizable y lastimado de por vida.
Tú eres de esa. Ni Nixon callaría
la fuerza de tu persuación.

Yo sé que eres del Este, que sólo por un rato,
en tu juventud, te llamaste californiana, hija de Mesa Valley
y sus Desiertos, voz indiana de la mar...
«I want space. I want light. I like sea,
but I also like mesa and the desert. I like openness.
I like mountains, not bang up against me».


Las ciudades matan un poco, Jessamyn.
En el Sur de California, imagino que te sentista seca.
«There was still barley stubble land with no water»
y tenías Sed, como esta que tengo.

Los estados pétreo, duros y amargos,
de los solitarios necesitan de una mano
como la tuya que vaya y los toque
y les devuelva la mínima movilidad, la frescura,
la jovialidad, para empezar a curarse.
«This feeling about wanting openness is probably
the result of having lived in the West»

cuando no había agua, y la sed era casi espíritu.

Las irónicas como tú hacen el bien
y no necesitan esa risa que posa humor
y dispara carcajadas, como baldes de agua
de cualquier pozo.. El sentido del humor
puede ser la pistola que asesine al contento
o la esponja de ajenjo que ensarmente a los labios.

La ironía, en cambio, va despertando
una reflexión en son de broma.
Carga más aguas que las mulas del rancho.
No quiere ser un chiste, ni una marometa
para burla de nadie en la miseria
de los secos y cerrados días.

Sobre todo, me gusta tu fantasía
que no es una ficción para engordar caprichos.
«Fiction reveals truths that reality obscures».
Tu ficción es desocultadora. Libera verdades,
saca las timidices cognoscitivas de los escondites.

Claro que tienes emociones, Jessamyn West,
gruñes; pero luego olvidas.
Ese consejo de los agradeceré por siempre.
«Hide and seerk», busca siempre
aunque te escondas un rato.
«Groan and forget it», ¿acaso sabes
que yo soy muy descontetadizo?

Como una mujer que dice Sí
y pocas veces NO, tuya es en realidad
la mirada secreta; uno es quien no se atreve
a pedir cuando te observa
aunque no hay persuación más amistosa
que la tuya. Eres inocua y buena para enseñar
sobre todo, la paciencia, el sur de los ángeles,
el espejo para que se vean los cielos,
el amor, la muerte, la antenticidad
y el equívoco:
«I've done more harm by the falseness
of trying to please than by the honesty of trying to hurt».


Sí, Mrs. West, entonces no te trates de agradarme,
mejor hiéreme con tu ironía, sé tan sencilla
como «the real thing», lo que siempre es fácil
y no requiere que mientas ni sustituyas
nadas con tropos de invención mezquina.

No me trates como un baby cuando no lo soy.
¿Recuerdas?
«If you want a baby, have a new one.
Don't baby the old one».


*

Triunfalismo filantrópico

Son gente en misa, harta con su pan,
la hostia del discurso demagógico
y gestos de aparato en hojas de servicio.

Ya olvidaron cómo hincarse de hinojos
desde el alma sonora de lo amargo
y ahora mienten facilongamente...
Se pungen, con el pulpejo de la ira,
y dardos de triunfalismo filantrópico.

Las viejas vicisicitudes duelen todavía,
pero, sin pucheros, es arduo decirlo.
Se guarda una distancia
ante la puerta trasera del recuerdo.

*
Para no nacer...

No nazcas, ángel mío.
Quédate en las aguas de las ninfas.
Aquí te esperan hólas que son adioses
y sepelios anónimos
y dichas de metanfetaminas
y padres que se orientan por el lucro —$$$
y otros, en desaliento ante tí,
su propio amor y el tuyo olvidan.

Y muchas puertas hay,
aparentemente abiertas,
para que nazcas, con moral de sabihondez,
con rotundas consignas, pamplinas,
pero a quien solo llama el trámite de banco,
lujuria de sobrevivir, ganar la vida,
el logro y la desidia lo citan.

Cachito a chachito, se te dará la espalda,
sin tiempo para tí, no hay tiempo para nada,
en vida dura, cuchillo en boca,
y corazón de palo.

No busques más.
En vano, será nacer
y comprender los pesares
de trayectorias de vida.

09-11-1997

*

Para no nacer nacido

Tú, pequeñita estrella,
concluye antes de que yo te diga:
—No te amo menos,
pero pón olfato vital ante estas huellas y no nazcas
en presagio de amargura;
háznos honestos
cuando ya no lo somos.
Haz tu justicia, desapareciendo,
no nazcas...
No te ubiques en lástima logrera;
cierra la matriz del sicópata y del incompasivo,
no hijifiques ilusión en el desmadre.

Sé, por tu gracia, un mineral de sol
en la fragua misteriosa,
esconde tu espíritu de la orfandad,
antes que un gusano de lujuria pretenciosamente
te llame hijo y te suma en su cloaca.
¡Que no te reclamen, que no seas retoño,
en la escoria de lo
in-mundus!

09-12-1997

*

Los blasfemos

... fue dado aviso a Judá, diciendo:
Tamar tu nuera ha fornicado,
y ciertamente está encinta a causa
de fornicación. Y Judá dijo:
Sacadla, y sea quemada:
Génesis 38: 24
A él lo han llamado ilustre y santo.
A él, con Hira, su compinche,
se les vio muchas veces
a la entrada de Enaim,
ojo avizor, baba en pecho
por las perras y rameras
con hombros descubiertos, juveniles,
y siluetas de aromas de olor grato.

Cuando las ve y las juzga,
ya no escupe, sál de tu vestido, ordena
y las toma y con cabrito o menudencia
(de lo que sobre de su hacienda, él paga)
y el favor de las pellejas es su dicha,
aunque con un penco de vieja se desfogue.

Sobre los muslos de Tamar
vio el pan comido, junto al camino
de Timnat, y dijo: ¿Dónde está
la ramera de Enaim?

2.

Memoria de las caverna de Judá
son este sello, su cinto, su báculo.
Se la comió y él dijo: no sé
ni con qué pulgas comparto mi petate;
al reir fue mi sufrir
y al pagar he llorado.

Tamar da memoria del misógino ingrato,
pero nadie la evidencia reclama:
el sello, el cordón, el báculo.
Asunto olvidado.

*

El fantoche

En el espacio abierto de la historia
y mi carne, temo. El aire se prohíbe.
El camino es espeso. Es difícil amar al rival.
Este es más que un fantoche que atormenta.

Una huella que hiede en el camino
y grita el nombre agresor del tormento
con su obscena presencia de verdugo.
Ya avanzó la vergüenza; pasó
de castaño a oscuro.

No tuve yo palabra para el quite.
Era entonces manso y me avergüenzo.
El invadió mis fronteras, opacándome.
Ni la identidad más mínima me deja.
Sus tambores de guerra son tremebundos.

¿Por qué acontecen estos males
y me digo hombre bueno y lo tolero?
¿Por qué en mi casa se matará a la caricia?
¡A los ángeles, yo también los inventé y los quería!

Como amor que funda paz en medio de molicie
y fulgor que da sus luces en medio de tinieblas.
guisé la sabrosura del canto y bendije
yo mismo mis huesos,
yo creía en labios sonrientes,
que apartan la pobreza
el dolor, el cautiverio.
No cansancio ni tedio ni suicidio...

¡Pero llegaron Ellos, los canallas!
Todo ha cambiado desde entonces.

12-04-1992

*

Adictos al gesto retorcido

En esta guerrilla contra milicos
adictos al gesto retorcido
y al dióxido carbónico,
la compasión nos mira de reojo.

La Clomi nos sonríe desde la sombra
y el payaso de la noche nos inyecta
con zumbidos su gesto de mimo
mudo de Pramina.

Es que somos como perros y gatos
con este prang prang y viejas cuitas
y la noche y el día como bonzos
se benziman, se diazepanse glucosan,
se suicidan.


12-04-1992

*

La infancia dependiente

La infancia dependiente se comprende.
Es inevitable; pero la rutina parasitaria
que termine, a su tiempo.
El niño que crezca y que compita
y no se vuelva obeso, chantajista,
mimado en las dulzuras de tu cosmos.

Es afortunado que el niño tenga apoyo
y recompensa, que haya recorrido
nueve meses por el túnel,
que haya chupado el pan de la esperanza
por el ombligo de las categorías sensibles;
pero, ya pasados los gateos y la contienda
de la infancia, lévantalo como espada,
que aprenda del Soluto
y el diálogo voláfugo.

¡Dájalo ir, veedora suprema,
que aprenda la gratitud infalible,
la precariedad desafiante del ego,
la líbido, el futuro.
¡Suéltalo ya, madre!

*

Transformación infantil

Más frágil que tú,
pedacito feliz de biología,
mucho más acosado
—ya que otros traen abiertos sus ojos—
uno hay que se encarnó,
con su desgracia
y ha cavado sus años en la vida,
y queriendo vivir, muere.

Tú, que tienes raíces y lo admito,
apenas con tu propia boca succionas alimento,
a tiempo estás por eso de volver a tu estrella.

Aún no sabes que la tierra es el yermo:
—con poco amor se seca.
Ni sabes que hay violentas lluvias y deslaves
y soles que devoran y queman
y hambrunas, con saldo de cadáveres, zómbies,
y crepúsculos incrustados en agobios y grietas
y enfermos que agonizan, sin morir,
que están en danza amarga,
en bulerías de penas
y que más vale ser óvulo ignoto
que árbol sin fruto en la primavera.

Más frágil que tú,
el feto del azar en duermevela,
el peor amado muere por pistola de pandilla.

Entonces que no nazca
en ronda de desilusión y vituperio,
en basurales de parques y agujas sucias
y en impostura y heroína.
¡Que no nazcan, que no nazcan!

2.

Observa a estos niños subgeneracionales,
a pequeños del aquí y ahora,
se madrugaron por alimento sólido
y su más triste escuela
—no es la vida, subvida.

Míralos con el trasgo
más fodongo del ropaje,
ojerosos, tatuados, sin donaire,
reclutados en el residuo del abrazo,
vinculados al credo pasajero
y la infancia en cuitas.


09-11-1997

*

El zángano infantil

El zángano infantil
es como una larva que no crece,
una trunca detención, antidialéctica.
¡Ya nacieron con los pies quemados!

Solos se quedan en los caminos;
en lo oscuro, hay antorchas encendidas.
No las ven, andan perdidos.

Hablan de pan y se alimentan con mendrugos.
Por eventos sublimes, inventan
mojigangas,carnavales pueriles.
Son pilotos y sus naves quedan sin destino...
por eso cuando nacen
ninguna cosa cambia
ni da señal ni llamado.
Herodes vive en paz;
no es un rey quien ha nacido.
No se escuchan latidos poderosos.
El pueblo duerme.

Distinto es cuando nace
el Segador insobornable.
Entonces cruje el viento
y Herodes adivina su amenaza
y ordena un genocidio infanticida.


03-02-1990

*

Déjalo ser

A lo que sea tu Deseo dejálo ser
con su fea secuela de realismo, no le tapes
el paso, no lo idealices para no quererlo.
El placer sus leyes tiene, a veces mucha
ley para hacerse armonioso, a veces mucha
ley para que lo repudies; déjalo ser...
el deseo no es embuste ni piadosa palabra.
No vive él de imaginarios anclajes,
no habita en guiones de equívoco.
El Deseo es honesto y si lo quieres
atrapar, en contra de sus leyes,
se te vuelve perverso, se pudre sobre tu piel
como una llaga, al pensamiento calcifica
como piedra que duele.
Déjalo ser, déjalo que pase
y no te antojes.
A veces hay que poner en ataraxia,
dejar que vaya errante
y tú, por encima, del deseo.


13-05-1981

*

La torturada

Las novelas de caballerías me gustaban tanto, que no estaba yo contenta cuando no tenía una entre las manos. Poco a poco empecé a interesarme por la moda, a tomar gusto en vestirme bien, a preocuparme mucho del cuidado de mis manos, a usar perfumes y a emplear todas las vanidades que el mundo aconsejaba a las personas de mi condición:

Teresa de Avila
Hay distintas maneras de matarse
y hallar una tortura.
Una mañana te fuíste en secreto.
A un claustro de cadávares vivientes
díste la virtud de tu hermosura,
la soledad de virgen, la devoción del anhelo
que más te maravilla, morirte en vida.
«¡Oh muerte benigna, socorre mis penas!»

Todo lo cambiante, como de golpe y porrazo.
Cerraste las páginas de tus libros de caballería.
Dejaste de cuidar tus manos, tus uñas exquisitas.
Renunciaste al vestido de elegancia, preferíste
la pobreza, sin andrajos, la limpieza sencilla.
¡Antes amabas los perfumes, alguna joya,
un camafeo! Y miras como te vas,
con esa modestia absurda de las manos vacías
y, a hurtadillas, tu escapada.

Un abecedario espiritual quieres
que se te lea al oído. Un libro santo
que no llevarás contigo.
Un cuchillo afilado con sílabas
que sea, al final, tu mortaja.
Un recuerdo de niña con Rodrigo:
morir en la morería, cortada
tu cabeza por una daga turca, digna
de ser llamada mártir
por aquel del que dijíste:
«Me tiró y dejó herida»
y cubierta te observo con parches y consejos
de un dios desconocido, tan sólo adivinado
por las cruces y la sangrante herida del costado
y la corona de espinas en las sienes.

Te enclaustraste en el Monasterio
de la Encarnación, que es como una tumba
llena de gusanos, un escondite
para los seres descalzos y siniestros,
hembras sin la esperanza de un mundo
que comprenda y dignifique.

A los 19 años, comíste de la filfa
del confinamiento, bocados de soledad.
Te aburríste de Avila y Castilla la Vieja
y ese pueblo de incrédulos mollejones y beatos
para quienes un convento es un club
de señoritas sin oriente, reclusorio de vagas,
chismosas, irreverentes, niñajas
resentidas, burlonas, apáticas, enojadas
con Dios y con el mundo, explotadas sin derecho
a cosa alguna, seducidas por la carne
que deprava y una maldita distorsión
de compañía y voluntad implorante.

Ninguna como tú, hija mía.
Tú, si lo quisieras, podrías vivir
en una cueva y recitar eternamente
un salmo. Tú, porque alucinas
y te enamoraste del Cazador que caza
y un castillo interior
que no se observa, si no se ve de veras,
si no se oye más allá de las palabras.

¡Teresa, te vas de caza! Y tu padre
está triste y todos tus hermanos.
¡Vas a abandonar todo cuanto te queda!
por el Monte Carmelo,
después de la muerte tu madre!
Vas a buscar soledad donde no abunda,
vas a escarbar en ti por la riqueza.

¡Tú, la más despierta y soñadora,
lectora de la vida de los santos,
lectura de heroísmos y aventuras!
Yo, que por tu fe, me compré
la nobleza, título de limpia sangre
y de mentiras, estoy dolido
de catolicismo que hoy te lleva.

Niña de mi simiente, perteneces
al linaje de David y, si me abandonas,
soy culpable, no he sabido retenerte
por cómplice de los inquisidores
y los viejocristianos.

Piénsalo bien, mocilla de pies exquisitos.
Este es el último despojo. Sólo que eres tú
quien decides. Has elegido el alma
y matarás la carne. Cosecharé tu sangre.
Ha de cambiar tu percepción del tiempo.

Tu edad, tu belleza, tu mundo. Tu sangre.
Borras la historia de Judá, de tu abuelo,
y las abjuraciones, tu familia.
Vas a enterrarte en vida, hija mía.


30-06-1999

*

Los enjuiciadores

A mi hija Gabrielita

Damnant quod non intelligent: De Intitutione Oratoria, lib, X
Condenan lo que no entienden: M. F. Quintiliano, loc. cit.

It‘s so uninteresting to live without love!: Toni Morrison
Los definidores legales de inocencia
la primera tarea que se abrogaron fue decir
«la inocencia es asunto del que sabe».

Un niño no comprende la empatía.
¿Qué discierne del control de su amor y su alegría?
El y el mundo son como dos enemigos.

El no siente al culpable. El no se conecta a los delitos.
El no sabe de karmas privados.
Del quehacer inmundo y colectivo.
Acaba de nacer para el dolor y no lo entiende.
Puede que tenga un alma, pero no conoció el pasado
y apenas se figura su presente.
Un niño es tonto y ciego.
A veces se comporta como un gato y es casi igual,
salvando la distancias, que un perro.

2.

El enjuiciador dice que el niño es una tábula rasa.
Un pichón en el nido. No sabe a quién agrada.
No discierne a quién comienza a amar.
No se puede proteger con sus sonrisas.
No puede esquivar a quien lo tienta. O lo agrede.
No se sabe comportar, si es tu olor, tu voz,
tu calidez lo que le encantan.
Fácilmente depredable es el niño.

El experto en niños, sabihondo en inocencias,
lo primero que comunica a los progenitores
es… «Esconde el niño»; o es mejor que lo tires
contra una peña y lo desnuques, antes que conozca
a los extraños. Posiblemente, los rechazará,
pero porque él no sabe de rencor, no es todavía astuto.

Y los enjuiciadores van a creerlo y los jurados,
por igual, dirán a coro: «Ha nacido sólo para el sabor
de la teta de su madre, no querrá que nadie
lo abrace, no se lanzará a otro beso que ofrezca
bienvenida», ¡ay! que los niños son distanciadores.
Son tránsfugas, siempre huyen, no necesitan
a nadie. Con sus padres les sobra y les basta.

3.

Los expertos de la infancia alegan
que a la vista de una palabra pervertida se retiran.
Hasta el color de la piel al niño exilia del alcance.
La semilla de su recelo es el olor de quien se acerca.

Una mano tosca que le acaricie la tez,
unos dientes sucios, una boca desdentada,
son como el asco. Evítalos, criminal. Aléjate.
Prácticamente, a los niños se les educará
para que sean prohibidos y no los mire nadie.

Aunque creen que saben demasiado sobre el amor
del niño, los expertos aseguran que él ha nacido
para vivirse solo, obsequiado cuando es
biológicamente vulnerable, incapaz de ganarse
el bocado de alimento, o la cuna en que duerme.

«Van a crecer hermosos», predicen.
Entonces, autorizan a que se asigne un nombre,
«Mi hijo», «el que es Mío», «el que no pertenecerá
a Ninguno, ni a sí mismo, hasta que cumpla
su edad apropiada, 18» y la Ley ofrezca para él
su derecho de irse, y hacerse un militar de la patria,
«todo lo que puedas ser, lo puedes en el ARMY».
Si es mujer, la princesita de la casa, a casarse,
a parir, a tener otros hijos, o su príncipe azul lleno de $$$.

4.

Los enjuiciadores, por de pronto, demandan:
Que patalée a gusto si el beso que lo ronda
proviene de un extraño; sí, niño, sé receloso,
sé ruidoso en tu casa, ármate de capricho,
golpea a quien tenga tu edad, tú no te dejes
(vamos a reirte las gracias y aplaudir tus perretas).
Si alguien se te acerca, más fuerte, más viejo,
huye. Escóndete debajo de la cama.
No te preocupes innecesariamente.
No emprendas nada. Vive la infancia.
No busques otredad. Te faltan años.

Y otros expertos entre expertos, regresan
a la carga: «Los niños no son, realmente, curiosos».
Su atención es deficitaria. Les falta la malicia.
Pocos años se la quitan. Las canónicas costumbres
bastan y sobran. No han nacido para ser
perdidizos, heroicos, autogestionadores.

En los fuegos cercanos de su leche, vivan.
Son como lombrices debajo del árbol de familia.
Son larvas encima de las hojas de rosales
con espinos que son los jefezuelos de la casa.

Nunca despiertan para ser otra cosa que la mariposa
atrapada en las ventanas. Los portales que de la calle
los protejen. Deben estar casi presos, vigilados.
Que sean, por de pronto, reos de quien le dijo:
«Mi hijo», «princesita de la casa», «pequeño,
todavía bueno para nada».

5.

Los niños son como los muertos
a los que sólo el alegato de quien se cree
su Señor, en el reino santo de la familia primaria,
les saca del sepulcro de sus vidas.

Los ángeles que vienen a procurar sus crisálidas
son mensajes oficiales de su mundo que se opone
al complot homicida de los pedófilos, demonios
de penumbras, avispones de ultraje, seductores
de la narcomanía, mujeres golpeadoras, educadoras
de mala leche y mala pata. ¡Cuídate, niño!

La maldad de mundo comienza desde que germinas
como feto y tu madre visita algún hombre
que no fue tu padre y con él se da una revolcada
y una Coke, con su ron, ebrios de lujuria,
pero, maldiciendo tu nombre.

En la resuelta madrugada de tus juventudes,
tal vez tengas un niño; pero a todo aquel que venga
a verlo no susurres, ni en ausencia de él ni en su presencia,
que un niño es como la paloma, manso,
no le llames gorrión por lo ruidoso,
no lo instruyas con nada que haya sido normativa
o institione oratoria dicha por los conocedores.

3-9-1988

*

El Conejo blanco

We wade in cool rivers,
we tread in dogshit:
Manifest

Soy la parusía, niña de los tiempos,
viuda de la espera, beata de los presentes inicuos.
El que esperaste fue un conejo blanco,
oso de peluche, muñeco de trapo,
¿pero quién es él en los tiempos
cuando sube el Aniquilador al trenecito
(juguete de los tontos) si no algo pasado?
¿Quién es él cuando la religiosidad laica
nos impuso nuevas normas y mitos?

El post hoc, el olvido.
Ya soy otro.
Una reacción a lo primitivo.
Lo nuevo.

Niña de los tiempos, te hablo duramente
desde la dimensión de un elefante y me reprochas.
Sé que te hiero. Soy un conejo blanco agigantado,
el monstruo de tus propias miserias.
Caíste a la poza del crudo desencanto.

En Segunda Venida vengo terco.
Y tus expectativas las digiero
como al amargo trago; por años
me has venido envenenando.
Con tu pie pateaste mis regresos.
Con migajas ya formaste el firmamento.

Yo soy la parusía, beata de los coitos apagados;
soy el cáncer de tus expectativas,
ya no produzco hormonas de placer
en los manglares ni devuelvo juventud,
sólo es el estrés, la mentira, lo acumulado
en el post-hoc, el aquí y ahora de tu cosmos.

6-9-2004

*

Clomipraminoide

En lecho de verbos truncos amanece mi día.
Los nervios se lo comen.
La ansiedad lo lastima.
Es que soy un diablo
temeroso de mi sombra,
a la que llamo Clomi
y un payaso de la noche, Pramina.

La guerra destruyó mis lóbulos frontales
(aunque tomara mil siglos el propósito,
atrios y rincones, evolución inútil).
Han tirado las puertas de mi cálido escondite
y la vulva es enjambre de vulpejas.

Yo pienso que el mundo desde entonces
es horrendo como ofrenda de sangre.
Por más víctimas regresa ese Lobo tremebundo
y su recelo de sal y encono no olvido;
sobra por su falta de dulzura.

Por eso clamo, clomipraminoide.
Mino en la madrugada el puerto sucio.
Con las balas que hacen prang discuto el día.
Salgo del sosiego y no me acuesto.
Me dejaron molesto y caprichudo como gato
que lame y muerde, onicofágico, sus pezuñas,
y huesos y el rabo y las collejas.

¡Y hasta que Clomi se irrumpa, providente,
no hallo paz! No. No puedo.

12-04-1992

*

El hombre quieto y pobre

Antes yo, sin ser feliz,
era un pobre tranquilo, arrinconado.
Como un santón cantaba
todo el santo día y, agradecido
de mis pilchas, mis harapos,
suspiraba...

Yo en nada dí pie con bola
ni en nada ni con nadie.
Quedaba de una pieza
con cualquier artilugio de la tarde.

En pobreza hallaba mi piedra de amolar
y mi historial progresivo de pimpollo
enfrentado a la pillada de mis días.

Yo lité mi ofrenda seductora
y, en el esfuerzo, dí pichincha
y humildad de mi miseria bruta.

Han cambiado las cosas.
Ya mis huesos son compadecidos.
Los extranjeros dicen
que no soy tan libre como había creído.

Se me ha obligado a buscar diez pies al gato.
Han golpeado mis costillas
con piedad en bruto.
Me abrazan los que tienen fe
en la democracia y la riqueza inagotable.

Por eso he dejado mi reino de piltrafas
y maldigo los viejos días
cuando, sin ser plenamente feliz,
era un pobre tranquilo
que en la esquina
como un santón, cantaba.

*

La panza gris del mundo

Grande como un carajal es mi pasado.
Leuda está como pan endurecido, la memoria.
Al rojo, viva, la extensión de mis años,
la esperanza que pasa y amor que la retuvo.

Soy la calle que observa el semáforo,
una oreja que al ruidajo se asoma.
Conozco la presencia, la zona del carácter
y el quejido, la pasión y el fracaso.

Lumbre no falta a mis costados.
Huesos me sobran, mojones que encartelan.
A pocos tramos, el neón ilumina, enardecido.

El cementerio está cercano y he llorado.
Sobre mí murmuran los cadáveres fríos.
Se ha sembrado la premura y el llanto.

¡Pero qué feliz he sido yo, por igual,
gracias a mi estómago de brea!
¡Mis banquetas se poblaron
con vivos caminantes!

¡Y yo, acostada, al placer complazco,
tan promiscua, tan amplia de pernichos!
Soy la panza gris del mundo,
sendas de Soluto, rumbo provento,
aunque no suba al Destino.

*

La calle

Se vaga sobre mí, otros presurosos
se aceleran, cruzan, se disparan sobre ruedas.
Si bien se escupe, se ensucia el alma toda
de mi senda, las monedas perdidas
me persiguen, las valijas olvidan
sus esperas, secretos platicados
quedamente me deambulan, me cuentan.

Yo soy toda pupila, ojos abiertos,
solidarios y, en mi vientre recojo
las pisadas con gesto aguantador,
avizor, democrático;
soy casi siempre, buena compañía,
a pesar de zanjones a mi paso
y cloacas y adoquines mutilados.

2.

Leuda y salada, yo saludo la vida
sin alzar la cresta, humilde y pisoteada
me comparto, me gustan los zapatos
que desgastan su pena
con los pasos contados.

Comprendo a los viejos y a los niños
y al pan de bollo que trizan los pichones,
a los rencos, al basural
y al orín de los mendigos;
pero me gustan las faldas pequeñas,
las colegialas, las turistas, las damas
de la calle, con noches y mariposas.

Soy la Virgen Santa de la Calle.
En la esquina Del Cristo, una avenida
y siento doce leguas de aguas vivas
cuando bajo por el Puente de los Santos.

3.

Coches hay, con sus llantas gastadas,
corazones marchitos, chamuscados,
accidentes del ser, extravíos.

Unos dan saltos
y, por un chiscón del puente,
se suicidan, me citan entonces
por mi nombre en los diarios
y yo, consoladora soy, mal consolada.
Soy la calle en novedad y espanto.
La calle de los escribidores y el tráfico.

Escucho cuando hablan los que hablan.
Medito en los que callan
y se van por mis rumbos
y se empozan dentro de sus rincones
porque son chanclas viejas y abandono.
En alcohol, lavados, sin pernil
en sus bocas, sin fiambreras,
sin trincha, sin sabor de tabaco.

*

Turistas en la plaza

Ayer se dijo aquí que de Biafra
vive el hambre y de Bosnia
la llama y la agonía
y de Gaza y Cisjordania
se alimenta el pánico.
Hablaban a mi oído un grupo de turistas.

Esa noche miraba a la plaza
en vísperas de San José.
Donde queman las fallas me detuve
a meditar sobre las cormas encendidas
y estaban allí, los bohemios,
los tristes de otras tierras, extranjeros.
Donde viviera fray Alfonso de Virnés,
el erasmista, se juntaron.

Yo, que ví elogiar otras locuras
y echar flores a chulapas de mi barrio
a fray Alfonso, me conmoví con ellos
y por ellos, triste, meditaba:
aún existen los perros de las gendarmerías.

12-4-1992

*

Los hipócritas

El hombre emplea la hipocresía para engañarse a sí mismo, acaso más que para engañar a los otros: Jaime Balmes
Ninguna persona puede ser absolutamente liberal
ni absolutamente conservadora. Es más,
cuando se dice la palabra Absoluto,
adjudicada a cualquier carácter o evento,
todo comienza ya a ser sospechoso.
Eso de absoluto, liberal o conservador,
son juegos retóricos, son pendejadas
de la lexicografía.

Lo que más conviene que se diga,
o se determine, si la honestidad está en disputa,
es cuán hipócrita es quien está hablando,
cuál es su posición exactamente, dónde se ubica
su miedo o su mala voluntad.

Por razones dialécticas, cada situación cambia.
No hay estereotipos inmutables, no hay problema
que se quede como tal para siempre.
Hasta los hipócritas se arrepentien y corrijen
sus faltas. Los impacientes se refrenan.
Los tontos, con mil tropiezos, aprenden.

El ignorante se entera, o sucumbe delatado
por vergüenza. La mala fe siempre oculta algo;
tiene que estar bajo fuego de las críticas
sólo así la hipocresía se retrotrae y teme.
¡Pero hay que tener paciencia!
No que se baje la guardia.


04-11-2006

*

Memoria vieja tiene tu hipocresía

La hipocresía y la culpa son hermanas gemelas: Manuel Tamayo y Baus
Hay memorias de injusticia que se heredan.
Están en la familia como trastes viejos,
En lo aprendido, como mala costumbre.
Desperdicios son que nos llenan de culpa
y no viene nadie a la casa a decir
aquí hay ratón podrido, bota esa antigualla,
emotiva amargura; deshácte de ese entuerto
que cuelga de tus perchas, hay una culpa ahí
que te sale del ombligo, sobaquina
que sudas y se expresa en tu gesto.
Tú mismo no la quieres.
Es una culpa y no te pertenece.

No sé por qué la guardas.
Dáte una oportunidad. Rastrea por los rincones,
métete hasta debajo de la cama,
pero saca esa culpa de su mugre escondite.

Si no lo haces, siempre serás un hipócrita.
La culpa una negligencia que duele.
Busca a esa gemela misteriosa,
apesta mucho en tu vida, te quita sonrisa y brillo.
Tienes que reconciliar con el presente
como tu memoria es vieja y culpable.


04-16-2006

*

Fuera de foco

La hipocresía es el homenaje que el vicio tributa a la virtud: François De La Rochefoucauld

No creo que haya nacido yo para ser
el que complazco a todos, la personita grata,
el mejor siervo, el anfitrión que otros adoran.
No trato de ser hosco ni dar desplantes
pero no funciono todo lo gentilmente
que de mí espera y hay que aceptarme
como soy, o joderse, porque yo no me culpo,
no me tortura por no ser la monedita de oro.

Tal vez es que soy feo. O no inspiro confianza.
O no soy todo lo adecuado. El mundo no se hizo
para mí únicamente. Lo entiendo.
En el mundo hay mucho prejuicio y odio
(a mí me dan mi parte y a ver cómo respondo).

Yo ni siquiera me esmeré jamás en ser perfeccionista.
Me descubro muchas veces muy fuera de foco,
pero no me voy a castigar por eso.
No me traté metas imposibles.

Si François De La Rochefoucauld no me piensa
virtuoso, que tampoco crea que me doy
homenaje, o me torturo o desvivo
por complacer a otros.
Yo me acepto, sin culpa, cuando estoy
fuera de foco.


04-16-2006

*

Las pasiones terrenales

Quiero manos codiciosas, ojos rencorosos,
placer de sexo y asueto,
ocio a boca llena,
odiosa ansiedad de libido.

Ser derramado en besos juveniles,
con sudor de piel, con dolor de huesos.
A causa de caricias y hartura de vino
que, en espejos de cantinas y lechos de palacios,
me vea, vestido de mafia lujosa
y con joyas de alarde divertido,
sudado en faenas, en riñas y pasiones.

Si eres el que cumples deseos
y las pasiones terrenales se escuchan
en los cielos, hazme subir/bajar
de hoteles de primera
sobre rojas alfombras, bajo puertas de escape.

Que sea afortunado en los casinos,
que cada negocio me prospere, házme
objeto y sujeto de carteles y avisos.

Asómame a hoteluchos en busca de
sexo y esperanza con disfraz de ternura,
con hambre de mendigo. Que no viva
en el rincón de los desamparados.

Proclama mi parda gramática
de ladrón e intocable.
Úngeme como predicador y embustero,
como mago del hampa.

Y hazme fuerte, sólido,
inquebrable, tirano, subversivo,
arquitecto del público llanto
y del chisme malvivido.

Por veteranía de tempestades,
zorro de la mar de la angustias,
héroe y mártir sin auxilio de otra mano.
Sólo la tuya, dador, oidor omnipotente.

Suelta la noche bajos mis pies.
Átame a calles, a rincones,
a sedes y hambres bondadosas
y saca mi raíz hasta la luz
de la próxima mañana.

Mochila al hombro,
limousine a la puerta,
dame la certidumbre de la carcajada,
la hostilidad del celo, la rabia poderosa
de afirmar y querer, soñar y vivir
por cuenta propia.

2.

Pero —si otros son tus planes—
y no te gusta el trazo corruptible de mi carne
ni la memoria cruda de mis vulgares pasiones,
arráncame el instinto con el tajo de tu verbo.

Hazme trágico y absurdo.
Envuélveme con desórdenes,
con todo lo que es súbito y fortuito,
inextricable y oscuro, que sepa
que no hay quien complazca ni oiga
ni me permita. La libertad no exista.

Tú la tienes, tú la quitas
con esa canción inconmovible y mística
que los santos murmuran para pedirte la muerte.

No me des un amigo.
No me comprometas con el arcoiris,
con los pájaros ni los ríos del poema humano.
Entonces sí. Destiérrame donde nadie me vea.

Exílame en un desierto remoto.
Que no tenga ni la necesidad de sonreir
ni despertar; de no agradar a nadie
ni pensar en amor o en placer, si es lo mismo.

Clávame a la cruz hostil del silencio
ante ciegos ojos y sordos oídos.
Seca mis labios.
Cástrame de toda frivolidad.

Marchita mi adultez prevaricante.
Cóseme las rodillas al espino,
al padecimiento lento, agónico y exangüe,
con el corazón en los labios.

No yergas mi fe ante la humillación
de envejecer calladamente
sin ser capaz de otra cosa
que amarte.

*

Infernalis Locatio

Con el desafío de todo cuanto impulsa a muerte,
a cada instante se prueba el hombre.
Todo lo destruye
con su obsesión de glorias...
pero la riqueza no termina de hartarlo
porque su lugar
es debajo de la tierra,
infernalis locatio.

En la más oculta y recóndita porción
del alma humana, en ese inferus predio,
infernalis locatio, se cocina
la muerte diariamente.
Dentro de nosotros, la naturaleza
se alimenta de ansias,
de apetitos oscuros
y todo es una larga noche,
una larga noche.
No hay madrugadas
por la falta de soles.

El hombre enciende la luz que puede,
su deseo de transparencia.
Y ésto no basta
porque todo es breve, sucio, antiheroico.
Cada mortal se levanta hambriento
como si comiera sales del sequedal,
gusanos que son externas huellas.
Incapaz de morder las duras rocas
por la blanda bestia, coces da al aguijón.

Se la pasa soñando con pasiones y riquezas,
con cambios y transformaciones,
con luchas, con anhelos,
pero así como sueña y construye, olvida
y da pasos atrás y cae y muere...
La impermanencia está en sus ojos
y hiede tras la máscara del humus
y se lo come la inercia
como volcán de gorgojos
y avisperos de cuitas.

Y entonces... viene la primiginia manera
de matarse y, al hacerlo, más olvido,
y por lo que olvida, sufre el hombre
y el ímpetu de sangre
(que en él es su riqueza)
se agita y no se lo perdona
y no se reconcilia con la vida
que yace en las moléculas.

Y es por ello que el hartazgo de la muerte
es el drama más sincero con que despertamos.
Es nuestro trago de vino mañanero:
y la patria no es una razón de morir
(ninguna guerra tan heroica
que no sea más de lo mismo).
Nos medimos por el polvo y el olvido
y nos vivifica y lame la muerte
como a perros precarios y pulgosos.
La batalla nos sangra las manos
y el odio es la cadena, nuestra cola
de crímenes históricos.

El oro y la fama no son razones para morir
sin esta jerarquía perdida entre los dioses.
Cocinar fantasías es sólo aproximación,
no memoria del fuego perpetuo,
pero si dejamos de soñar
también se deja de vivir.

Y ninguna venganza,
ningún orgullo,
ninguna jerarquía
desoculta lo que es tan deseado,
lo que habríamos perdido, sin buscarlo.
La muerte sigue siendo nuestra sombra
y sobre ella, sin gusto, cohabitamos.

17-03-1990

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