Monday, January 21, 2008
Nuestras Estampas (16)

Julián Samora: pionero de los Estudios Chicanos
En los primeros años del decenio del '20, por varias ocasiones, Julián Samora, nacido en Pagosa Springs, Colorado, hijo de inmigrantes mexicanos, tuvo que darse vuelta y regresar a su casa con sus padres porque, además de un letrero que lo advertía: «Prohibida la entrada de perros, indios y mexicanos», los empleados de parques públicos, cines y restaurantes, les negaban la admisión. El mensaje discriminatorio no podía ser más claro: No son nuestros iguales. Son inferiores. Los queremos lejos y aislados. Fue demasiado para el niño y el adolescente que fue Julián conformarse con esa actitud tan ignorante de quellos que mostraban su hostilidad por motivos raciales y étnicos.
Esto que ocurría en Colorado se repetía para otros mexicanos / latinos en general, en otros estados, principalmente, Texas, California, Arizona, Nuevo México y Wyoming, donde la tradición mexicana e indígena fue parte de la herencia cultural de todo el Suroeste de la nación estadounidense, pero, donde como grupo se convirtieron en gente menospreciada, olvidada, despojada y desconocida por la ley.
El mexicano cayó en las garras de un sistema que duró más de 120 años, antes de cambiar, que los despojó de la tierra, privilegió a ganaderos anglosajones, a Rangers, especuladores y agricultores, que tuvieron el acceso a fuerte capital por parte de instituciones de crédito, que no cooperaban con los grupos étnicos despojados y, en las escasísimas excepciones, si lo hacían cobraban intereses exagerados.
Precisamente, ese proceso de pobreza inducida, criminalidad y racismo fue lo que, superado el trauma del desprecio a su persona y a la comunidad, el prejuicio anti-Chicano, Julián Samora se puso estudiar. Un ejemplo del impacto del descontento con el proceso se expresaría en la ciudad de Omaha, Nebraska, donde la tasa de crimen del decenio del 1930 fue mayor que la de cualquier otra clase inmigrante en la ciudad. Los investigadores atribuyen ésto a la pobreza inducida, las barreras de lenguaje, las actitudes de la policía y la falta de representación política.
En adición, Samora y su grupo de investigadores trazan los hechos en cómo los angloamericanos impusieron contribuciones excesivas sobre las tierras de los mexicanos después de la guerra de despojo de 1846 al 1848. Tierra que se perdían en las ventas de remate, cuando los agricultores no podían liquidar los impuestos.
Desafiando la pobreza de muchos modos, inspirado por el deseo de educarse, obtuvo un B. A., una Maestría en Sociología y, en 1953, se convirtió en el primer mexicoamericano que completó un Doctorado en Sociología y Antropología en los EE.UU., concedido por Washington University en St. Louis. Con estas credenciales de sociólogo e investigador, pudo al fin organizar los primeros centro de investigación. En la Universidad Estatal de Michigan (MSU), se creó uno de los primeros centros de estudio de los asuntos latinos y el mismo lleva su nombre. Para él, los despreciados del siglo XIX y de los años '20, como lo fue él mismo, son los «americanos olvidados», que no han recibido crédito, por sus aportes y sólo han sido empujados a la desigualdad.
Entre los temas que el Dr. Julián Samora investigó hay que mencionar: ¿por qué los mexicoamericanos, o los «americanos olvidados», como los definía en su libro La Raza: Forgotten Americans [1966], han contribuído tanto a la sociedad blanca y reciben tan poco? ¿Por qué faltó un espíritu compasivo a la adviniente sociedad angloestadounidense al entrar en las tierras que los mexicanos poseyeron ante de la Guerra de 1846 y prefieron sujetarla a la vulnerabilidad e ínfima participación en los círculos de poder? Samora fue unos de los primeros en estudiar la inmigración mexicana y presentarla como uno de los grupos minoritarios de más rápido crecimienro, tema de su libro Los Mojados: The Wetback Story [1971].
Samora fue confundador del Concilio Nacional de La Raza . Se retiró de su cátedra en la Universidad de Notre Dame en 1985, después de convencer a los círculos académicos de toma de decisiones y grupos de acción política de la importancia de conceder becas y reclutar alumnos latinos para la educación superior. Murió a los 75 años de edad.
Nuestras Estampas (15)
Elaborados por CARLOS LOPEZ DZUR

Apartándolo del verdadero ambiente al que pertenece, que es el del actor y el sicólogo, es difícil que se evalúe con justicia la personalidad y la actividad de Walter Mercado. No me gustan las doctrinas ocultas, las dizque sabidurías reservadas a iniciados. Simpatizo más con quien expone los hechos o experiencias concretas y confirmables con el máximo de claridad y sin secretos. Lo misterioso debe salir a la luz y explicarse contundentemente, de modo que no se perpetúe la superstición, la mentira, o las pretensiones de conocimientos especiales, reclamados por engañadores profesionales o ignorantes, buscándose la vida mediante la estafa.
¿Es Walter un estafador o un artista? Si es lo primero, ¿tiene Walter Mercado necesidad de ésto? Por muchas razones, él merece el margen de la duda. No creo que sea un hombre deshonesto. El es simplemente una figura del espectáculo que ha sabido conducir su carrera por el rumbo de la evocación mágica, los rituales, la vestimenta llamativa y su conocimiento riguroso de tradiciones y doctrinas esotéricas. Ciertamente, conoce sus temas. Ha escrito libros en la línea de su heterodoxia religiosa.
Las lecturas del Tarot, la práctica de la Magia y la Astrología, como ya han dicho Antoine Faivre y Jacob Needleman, en su libro Espiritualidad de los Movimientos Esotéricos Modernos, publicado en el año 2000, «son ejemplos de elementos originalmente esotéricos que se han comercializado e incorporado a la vida cotidiana occidental y que a menudo se encuentran integrados a múltiples supersticiones, con propósitos que difieren en parte a los originales, tales como la obtención o conservación de la salud, el dinero y el amor».
Sin embargo, ¿no son tales necesidades [salud, dinero y amor] motivos genuinos de quien desea ayuda, consuelo, esperanza y un consejo de fe? Pues, Walter Mercado lo da. Su arte es orientar en tales direcciones, animando a la fe y la autoestima. El es el Místico, Astrólogo y Consejero, de los latinos en los Estados Unidos y, curiosamente, se ha atrevido a hacer predicciones. De cada mil, pega una.
Se dice que predijo la muerte de la Madre Teresa de Calcuta, el papel protagónico de Madonna en Evita, la llegada a la presidencia de Bill Clinton, el nacimiento del primer hijo de Xuxa y del último bebé de Julio Iglesias, por decir algunas.
Walter Mercado estudió Farmacia en la Universidad de Puerto Rico, después estudió Sicología y, finalmente, danza y teatro. Todas son carreras respetables y, evidentemente, ha destacado en las últimas tres. Muchos de sus estudios los hizo en Nueva York y su interés en las religiones, la antropología y la mística, lo han llevado a países orientales. Por breve tiempo, se estanleció en la India para estudiar astrología y su relación con la medicina.
Proviene de una familia cristiana; pero, por sus viajes a Tibet y Nepal, en 1969, se le considera un «Chela» o discípulo del hinduísmo, el sufismo y el budismo; en la India, fue reconocido como un Maestro Universal y varias universidades le han concedido Doctorados en Divinidad, incluyendo un doctorado en Curación Divina de una universidad budista japonesa.
Este interés en las religiones, su respeto por cada una de ellas, revela una sensibilidad espiritual, un deseo de ayudar. Combina la Sicología jungiana o de la Profundad con los símbolos y su valor terapéutico y religioso, en cuanto a la orientación de las persona. Hecho que es consistente, en algún punto, con lo que es su personalidad: un entretenedor, un profesional que destacó como bailarín en sus comienzos, actor de teatro y telenovelas en su natal Puerto Rico y, finalmente, desemboca en el astrólogo que anima y aconseja. Con sólo 15 minutos en la sección de un programa televisivo cautivó las audiencias, desde 1967, y se fue colocando en una categoría internacional de astrólogos profesionales como Sydney Omarr y Jean Dixon. La diferencia con ellos fue que él si fue un actor, ex-galán televisivo, y el poseedor del histrionismo singular, la simpatía y la pasión que sólo los intérpretes teatrales y bien entrenados tienen.
Walter no es la cara sombría del brujo. Es conversador, sencillo, nada solemne. Convence a la gente de que lo misterioso, lo esotérico y lo mágico, se relaciona al amor y a Dios. El misticismo de Walter, sea o no teatralizado, como el verdadero misticismo, se relaciona a la santidad. A lo milagroso y las experiencias espirituales.
En fin, pese a que no comulgo con los horóscopos de prensa, ni con las alegaciones de síquicos ni advinos, advierto que Walter tiene dos cualidades especiales: el carisma de una celebridad y el don de la palabra. Esto de que sea considerado «uno de los síquicos más poderosos del mundo» es subjetivo, cuestionable y, a falta de evidencias universalmente verificables, me permito dudar. Sobre lo que sí haré un juicio en Nuestras Estampas, es que el conocimiento y la ideología de la mística existe y representa un «deseo de síntesis, o de unión sincrética, de todos los saberes de la humanidad».
Cuando un productor televisivo, Paquito Cordero, lo convenció de interpretar personajes de astrólogos para una sección de El Show de las Doce para WKAQ-TV de San Juan de Puerto Rico, en 1967, él puso resistencia, pese a que ya se le conocía por su naturaleza muy inclinada a las humanidades y lo espiritua y se le llamó un «Niño Milagroso», pues tenía dones de curar animales (su amor inspiró una cura al menos). Y él, por su nacimiento en un barco que viajaba de España a Puerto Rico, es pisciano. Alega que trajo dones espirituales y un conocimiento nato de la reencarnación y la visualización espiritual.
Nacido el 9 de marzo, a la 6 años de edad, según cuenta una maestra, predijo la caída de una campana, lo que sucedió al darse un temblor de tierra un día después de haberlo dicho. Mas la conciencia de sus habilidades suprasensibles fue desatada por dos momentos de intensa depresión en su vida que originaron su despertar espiritual. La muerte en un accidente de aviación en la República Dominicana de una modelo a la que se vinculó románticamente. Ese accidente, ocurrido en febrero de 1970, fue el mismo en que se mató el boxeador Carlos «Teo» Cruz y los miembros del equipo nacional de volleyball de Puerto Rico. A partir de tal depresión y, a fin de salir de la misma, se dedicó a la meditación, adoptó la filosofía oriental y un estilo de vestir, con capas «a lo Liberace», que lo distinguen hasta hoy.
La honestidad financiera de Walter, en sus momentos de boom económico, se ha cuestionado y, en parte, por su carácter de celebridad en el mundo farandúlico. La década del '80 lo proyecta en Miami y Brasil, donde una línea telefónica de consejos horoscópico, en tan sólo dos años y medio, utilizando su nombre, produjo gananciasde aproximadamente 30 millones de dólares y produjo más de 100 comerciales del servicio. Brasil lo hizo millonario en esa época; pero, en 1990, desmanteló todo.
El animador radial Howard Stern, quien se burlado de Walter Mercado intensamente, así como lo hizo con Selena y todo latino, entrevistó al artista. Mercado lo enfrentó, sin temor y lo trató amistosamente. Stern cuestionó su orientación sexual, a fin de provocarlo y Walter le dio lecciones de paciencia, caballerosidad, elocuencia espiritual y no le dio detalles de su vida personal; Stern rabió aún más y comentó que la educación de Walter es más grande que su pretensiosidad. Walter Mercado ha incursionado en el cine [un papel breve en Chased Women] y en el mundo de los DVDs, con una serie titulada Las Maravillosas Recetas de Walter Mercado, de Universal Picture.
Sunday, January 20, 2008
Nuestras Estampas (14)
Elaborados por CARLOS LOPEZ DZUR

Don Francisco: fenómeno televisivo
Claro está, el entretenimiento institucionalizado como industria requiere de un poco de disciplina y responsabilidad de quien se convierte en su consumidor. También se dice, con razón, que la mucha diversión conduce al vicio, al escapismo, a la «felicidad falsa» y sustituyente del que no sabe pensar, sin extraer alegría de su propio trabajo.
La industria del entretenimiento es pequeña comparada con otras industrias y en el contexto de una industria mayor que la incluye, las telecomunicaciones. De hecho, la gente está más interesada en la comunicación que en el entretenimiento mismo.
Alguien que entendió este concepto, el formato televisivo ideal será combinar, lo educativo y lo artístico, el juego competivo y el lucro del participante, la información y los negocios, fue Mario Luis Kreutzberger, popularmente conocido como Don Francisco.
Para él, no hay fórmulas mágicas para el éxito de audiencia y la viabilidad económica de su teleproducción. Combinará la necesidad de diversión con otras necesidades que corren parejas: la de educarse, estar orientado o informado. El mismo es un ejemplo de la importancia de varias cualidades. Habla, al menos, cuatro idiomas: español, alemán, inglés y francés. Su curiosidad intelectual es algo que sorprende a quien tiene la oportunidad de conocerlo no como el personaje «Don Francisco», sino como el ser humano, sin máscaras, que halla algún tiempo para estudiarlo todo.
No es un ser ocioso, sino que administra su tiempo genialmente. Con ingenio propio y ajeno se las agencia para divertir a los demás; con las gracias de su corazón fortalece la energía que no lo aburre en la privacidad y le permite saltar de lo artístico-histriónico a las finanzas.
Todo los elementos de lo espectacular y lo circense se integran en su formato: bellas modelos, parodia y comedia, concursos por dinero, entrevistas confesionales sobre asuntos amorosos, familiares y la chismografía farandulera, conducidas con humor y picardía, competencias de talentos y apoyos para otros profesionales desde una plataforma obviamente influyente, como es la suya en el mercado del entretenimento.
Obviamente, las ofertas televisiva como la suya requiere de un mercado y ese mercado existe. El presidente de la Academia Nacional de TV, Peter Prince, dijo durante una ceremonia de premiación a lo que llamó lo mejor entre los programas en lengua española de la televisión que, en los Estados Unidos, únicamente, hay 40 millones de fieles televidentes y que la cifra en ese mercado crece. Esa noche se dio homenaje a figuras como Cristina Saralegui, Fernando Arau, María Elena Salinas y, por supuesto, Don Francisco.
La industria del entretenimiento es, de por sí, una fuerza del fenómeno de la globalización cultural, siendo que el proceso de la globalización aproxima y unifica mundos, culturas y sociedades que parecían irremediablemente separadas, así como es un proceso que combina fuerzas económicas, tecnológicas y políticas.
Aunque el término globalización comenzó a utilizarse ampliamente entre las décdas de 1981 y 1990, los comunicadores y empresarios del entretenimiento lo predijeron como realidad mucho antes. Los gigantes corporativos lo acuñaron en 1897. Un pensador teórico, en torno a los medios de comunicación, habló sobre una Villa Global, materializada a través de la información, según rompiera las fronteras y cuajara transnacionalmente the mass media.
«Sábado Gigante» es un fenómeno multicultural y publicitario tras el cual hay un hombre excepcional, nativo de Chile y, hoy por hoy, por producir ese programa televisivo desde Miami, una celebridad influyente en Norteamérica con la misma fuerza, o más, que la que origina en América Latina, donde le sintonizan más de 300 millones de televidentes de habla española. En Nuestras Estampas se le dará un vistazo crítico a Mario Kreutzberger y su programa, cuyos contenidos se venden a diferentes televisoras de 44 países.
El ha utilizado su imagen y poder en el mercado para lanzar cruzadas necesarias y solidarias, como es la Campaña de Beneficiencia del Teletón que se origina, desde Chile, destinada a los niños minusválidos y hoy ya imitada en otros países latinoamericanos.
Como forjador con éxitos duraderos y trayectoria consciente, su vida persona da un ejemplo y es de contínuo aprendizaje. Trabajó para su padre (Erik), que fue un inmigrante judío que huyó del Holocausto y la guerra. Superó una timidez acentuada que, en algún momento, lo forzó a abandonar sus estudios en un Liceo Comunal de Educación primaria. Vendió como comerciante viajero ropas en las provincias.
De su madre, Anna Blumenfeld Neufeld, heredó sus cualidades histriónicas , quien lo animó a la actuación en sus ratos libres y participó así en piezas teatrales, auspiciadas por el Club Israelita Macabbi, del cual era miembro. En este lugar nace el personaje que, con el tiempo, se convertiría en Don Francisco y es donde conoce a Teresa Muchnick, con quien se casaría y tendría tres hijos.
Un viaje realizado a los EE.UU. y cuyo propósito fue estudiar Corte y Confección de Vestuario le dio la oportunidad de entrar en contacto con lo que fue la corriente programativa de la televisión estadounidense. A los 21 años de edad, decidió que la TV sería su medio de expresión y vida. Para ese entonces, la TV chilena estaba en pañales. La transmisión de la Copa Mundial de Fútbol en 1962 hizo que, pacientemente, esperara por una oportunidad en el Canal 13 y Eduardo Tironi, el director ejecutivo de la cadena chilena, se la dio con la conducción del Show Dominical, el que estuvo al aire menos de un mes, tras lo cual fue despedido.
Algo de simpatía tendrí que regresó con un show de variedades, concursos, entrevistas y humor, bautizado como «Sábado Gigante». Tuvo que aprender de las críticas y aprender con asesoramientos. Puso oídos y dejó sus salidas socarronas, inspiradas en la ingenuidad y torpeza de muchos de sus concursantes.
En mayo de 2007, Kreutzberger firmó un acuerdo con Univisión que le permitiría percibir percibir $12.7 millones de dólares por conducir y producir por un año ese programa desde Miami. En Chile, el programa tenía una sintonía mayor al 85% del público televidente. El éxito se repetió con «Don Francisco Presenta», por el que percibe $2.8 millones de dólares adicionales al año. Desde 1994, radica en los EE.UU. donde sus proyectos no cesan y «Sábado Gigante» goza del prestigio de alta audiencia y el Récord Guiness que lo registra como el programa de variedad con más horas de transmisión (más de 14 mil horas) en sus más de cuarenta años de vida.
Un compositor y productor, lanzó un disco con música regional mexicana. Escribió cinco temas en el renglón y se lo intepretan grupos como Los Tigres del Norte, Los Huracanes del Norte, Liberación, Rafa Urea, Polo Uría, Jenny Rivera y Graciela Beltrán. Empresario, creyente en la globalización corporativa, en unir a toda América mediante el lenguaje español y, en cierto sentido, en la eliminación de fronteras para el libre movimiento de las personas creativas y productivas, integra a «Sábado Gigante» las secciones como la Cámara Viajera y de búsqueda de soluciones a los casos más desesperados y humanos de legalización del estatus migratorio. Cree en la unificación de las familias y los valores de tolerancia multicultural.
A los 63 años de edad, otras de sus metas se cumplió. "Un vino gigante ha llegado desde Chile", se importa a diferentes países desde Don Francisco Wines, de Chile. Desde 1970, tiene viñas en su ciudad natal. Está a punto de lanzar su propia línea de productos para caballeros: artículos como relojes, carteras, sombreros, portafolios y corbatas. «La globalización premia el trabajo y la creatividad con un nombre de marca. No hay nada malo en beneficiarse de ello. Soy también un empresario», dijo.
Nuestras Estampas (13)
Elaborados por CARLOS LOPEZ DZUR
Estas personalidades, de ancestro latino, han sido heroicas e importantes para la nación y el progreso y prestigio de nuestra comunidad. Sus luchas y talentos en distintas áreas de expresión cultural, social y política, beneficiaron al mundo y son los temas reseñados en Nuestras Estampas.
Geraldo Rivera, periodista televisivo
Una de las primeras personalidades latinas o hispánicas de la televisión, como animador de «talk-shows», reportero bilingüe y periodismo televisivo fue el puertorriqueño Geraldo Rivera, nacido en 1943 y criado en Brooklyn (New York) y Long Island. Antes que surgieran celebridades, hoy prestigiosas como Cristina Saralegui, Sally Raphael, Jorge Ramos, por mencionar algunas, el modelo fue dado con él. Y, desde sus inicios, tenía ese estilo que caracterizó su periodismo de «defensa, protesta, agresividad y entrometimiento que lo hizo una estrella aclamada en el medio televisivo».
Sus comienzos en la TV parten del 1970 a 1975 como parte del plantel de reporteros de «Eyewitness News» (WABC-TV de New York), siendo sucesivamente anfitrión de «Good Morning, America», animador de sus propios teleshows, «Gerarldo Rivera: Goodnight, America» y, más tarde, como productor y corresponsal de «20/20 Newsmagazine», entre 1978 a 1985.
Se ha observado que su nombre ha venido a ser sinónimo «de las formas más sensacionales de conversaciones telesivas» por un causa de su «distintivo estilo, a su vez tentador, agresivo e íntimo, que le ha conducido a puntos de parodia en la prensa escrita y otros medios de difusión». Su carrera parece impredecible, siendo que es criticado; pero también admirado. A pesar de ser haber ganado diez Premios Emmys y numerosos galadones periodísticos (incluyendo el prestigioso Peabody»), Rivera es principalmente conocido, además de la naturaleza agresiva y provocadora de sus «talk-shows», por su vida personal. Presumía de cifras récords de mujeres involucradas en su vida amorosa o sexual.
De adolescente estuvo más interesado en los deportes que en los mismos estudios. Necesitó mucha ayuda con el aprendizaje del inglés y las matemáticas antes de ser admitido a un colegio del Estado. Sirvió en la Marina Mercante por dos años. Su inteligencia fue excepcional, pero su vida su carácter bronco, enérgico y protestador, como un joven formado en pobreza, desafíos y conflictos, que fueron la resonancia de la contracultura de los Sesentas y Setentas.
Algunos libros escritos sobre su persona y su labor no le son fiesles. Por ejemplo, un libro publicado en 1995 por Jeanne Albronda Heaton y Nona Leigh, Tuning In Trouble: Talk TV's Destructive Impact On Mental Health, lo critica. Un artículo del 14 de noviembre de 1988, con el título, «Sex, Death, Drugs and Geraldo», sirve para Charles Leershen, haga papillas de su vida personal.
Mas Geraldo Rivera sabe defenderse de sus críticos y en su autobiografía, titulada Exponiéndome [Exposing Myself, 1991], si bien revela sus numerosos romances y fornicaciones, advierte que él ha sido un periodista serio para la CNBC, no un vaquetón descarado, aunque, en su época haya abundado por audiencia, «no la que está deseosa y hambrienta por conocer realidades» para que la sociedad sea mejor, sino una de feministas misofálicas («misophallic feminists»), «estadounidenses derechistas», cuya pensamiento y reacción se sobreactúan hipersensitivamente, padres sin sentimientos («unfeeling dads») y mujeres que rechazan a los hombres confesionales, sensibles a sus propias deficiencias. La América sajona que él observara y quiso y quiere llevar a la televisión reniega de la sinceridad y franqueza que conquistó una década antes; no reconoce sus propias culpas generacionales e intenta tapar el cielo con un dedo. Es a generación en denegación («in denial») que no quiere dejar sin revisión los crímenes corporativos («unchecked corporate crimes»), su abandono del pobre y de discriminado, su guerrerismo en Vietnam e Indochina y la inducción al consumismo que patrocinó entre los jóvenes, que consumen más de $70.6 billones de «junk foods» y «juguetitos electrónicos idiotizantes» del mercado.
En 1993, en una entrevista con «The Seattle Times» Rivera hizo un análisis de su lugar en la vida estadounidense, diciendo: "Soy en gran medida una parte de la cultura popular. Lanzo puñetazos directos cada noche en los show de transmisión nocturna… A mucha de la gente que me vio y comenta en libros y revista lo que hago, puiede que yo no les guste; pero siempre interesados en verme, porque Norteamérica se ha convertido en una cultura verbalmente hostil, confrontativa, una cultura imparable, siempre lista para la pachanga («ready to boogie») y que por dinero viola su propio sentido de justicia y decencia. Ningún periodista en la TV hizo eso tan obvio».
A mediados de 1996, Rivera rediseñó sus programas, reduciendo los elementos explosivos y provocadores que le dieron un tono controversial; no obstante, sus imitadores (a veces viejos detractores) son los que lo utilizan.
En sus programas se discutían los temas de la adicción a drogas, alcoholismo, los problemas de los veteranos de Vietnam, los trabajadores agrícolas e indocumentados, el maltrato en las oficinas de Beneficencia Pública, la brutalidad policíaca, el racismo, la delincuencia juvenil, la pena de muerte y otros.
Para hablar y exponer con autoridad lo que expresa, la biografía de quién es reveladora. Obtuvo un diploma de B. S. en la Universidad de Arizona en 1965; se hizo abogado en una Escuela de Leyes en Brooklyn. Hizo estudios y trabajo postgraduado en la Universidad de Pennsylvania, en 1969, y estudió en la Escuela de Peruiodismo de la Universidad de Columbia, en 1970. Ha sido miembro activo del Fondo Puertorrriqueño para la Defensa Legal y la Educación. Ha recibido el Premio de Periodismo JFK y realizado documentales, con su Grupo Noticioso de Investigadores, con base en Nueva York.
Ha hecho películas para la TV que incluyen su propia parodia de Perry Mason, Miami Vice y los misterios de Al Capone y la Mafia; pero, las más significativas han sido «American Vice: The Doping of a Nation», «Innocence Lost: The Erosion of American Childhood» y «Sons of Scarface: The New Mafia».
Ha estado casado y se ha divorciado 4 veces. De su cuarto matrimonio, tuvo 4 hijos
Consejos kantianos
Nuestras Estampas (12)
Elaborados por CARLOS LOPEZ DZUR

Dr. Manuel Patarroyo, inventor de vacuna contra la malaria
Cuando el Dr. Manuel E. Patarroyo, nacido en Colombia, descubrió la vacuna contra la picadura de la hembra del mosquito anófeles, cuando unos 300 millones de personas estaban infectadas de malaria, un mal que afecta los glóbulos rojos y produciendo los síntomas conocidos de la anemia: dolores de cabeza leves, problemas de respiración, taquicardia), agravados progresivamente por fiebre, escalofríos, náuseas y achaques similares al flú que, en casos severos, cuando la salud no es buena, llevan al estado de coma, vómitos, convulsiones y aún a la muerte.
Entre los tipos de malaria, ocasionadas por los parásitos protozoarios, del tipo plasmodium, cuatro tipos pueden afectar negativamente la salud humana.
En consecuencia, en Africa únicamente 3 millones de niños murieron. En la actualidad, la organización, «Freedom from Hungry», cosocia de «Glaxo Smith Kline», calcula que. en las áreas tropicales de los países pobres, la malaria ha matado a más de un millón de personas cada año, entre mujeres y niños. Por lo general, origina y ataca sus víctimas en los países pobres, afectando a 515 millones de personas aproximadamente. Una enfermedad asociada a la pobreza es también una causante de pobreza; los pueblos, con trabajadores, anémicos, no pueden trabajar, obstaculizándose su desarrollo económico.
La malaria ha infectado a los seres humano por más de 50,000 años y, en la Italia de la Edad Media, se le dio su nombre con la frase «Mal Aire», que es lo que significa mala aria — "bad air"; antes llamada «ague» o fiebre de los pantanos. Los estudios científicos sobre ella avanzaron hacia 1880, gracias al médico militar francés Charles Louis Alphonse Laveran, quien observó los parásitos dentro de las células rojas de la sangre por primera vez en personas que sufrían la malaria e identificó los protozoarios como sus causantes. Por sus descubrimientos posteriores, se le concedió el Premio Nóbel de Medicina en 1907. Los científicos italianos Ettore Marchiafava y Angelo Celli, siguieron estudiándola. El doctor cubano Carlos Finlay, al tratar pacientes con fiebre amarilla en La Habana, sugirió que la malaria pudiera ser una enfermedad transmitida por mosquitos a los seres humanos.
Sin embargo, la primera vacuna desarrollada después de muchos experimentos fue la SPf66, inventada por Manuel Elkin Patarroyo en 1987. Consistía en una combinación de antígenos tomados la esporozoita y merozoita de los parásitos. Durante la primera fase de experimentaciones y aplicaciones, la vacuna tuvo una tasa de eficacia del 75% y evidenciaba ser bien tolerada por los sujetos; en afán de perfeccionarse, sucesivas fases fueron menos prometedoras, decayendo su tasa de eficacia entre 38.8% y 60.2%. Fue probada en Tanzania in 1993 con el 31% de eficacia. No obstante, la Vacuna SPf66 confirió immunisas; por lo que todavía permanece con la mejor hasta el momento solución to malaria. De todos modos, el científico colombiano la donó a la Organización Mundial de la Salud.
Si bien es una vacuna sintética «controversial» y no del todo efectiva (sólo en un 30% de los casos), no es, por tanto, una cura, y sólo una base sobre la cual se han realizado estudios.
Nacido el 3 de noviembre de 1946, el patólogo colombiano Patarroyo con esta vacuna pudiera haber salvado alredeor de un millón de personas cada año, en países como Gambia, Tanzania y Tailandia, donde se ha utilizado en pruebas clínicas. Todavía es considerada la vacuna más efectiva.
Saturday, January 19, 2008
Nuestras Estampas (11)
Elaborados por CARLOS LOPEZ DZUR
En California, a pocos años de la guerra entre mexicanos y estadounidenses, se publicaron al menos 132 periódicos en lenguaje español y en versión bilingüe. Tal guerra, si bien terminó con el Tratado Guadalupe Hidalgo, hizo la vida histórica de California, de 1846 a 1848, muy traumática. La miseria e incertidumbre avanzaron como nunca antes por los próximos 50 años. Advino la horca, el vigilantismo, la imposición del inglés como nuevo lenguaje, una cultura legal y materialista distinta a la prevaleciente e impuesta de golpe y porrazo. Entre las clases más bajas y pobres, menos articuladas en una ideología, el resentimiento. Esta información, dolor e historia, frustración privada y pública, necesitaba ser dicha. La ansiedad colectiva se canalizó con la creación de la prensa del californio in shock.
Los habitantes pioneros de California, sus familias y generaciones, fueron el blanco de los nuevos «vigilantes» o asaltantes provenientes del populacho anglosajón que, con violencia y clandestinaje, en aras de beneficiarse de la riqueza minera del Estado, llegaban en tropelía y se quedaban con las casas, tierras y posesiones de poblador étnico, hispano-mexicano o indígena. Sumado al saqueo, caricaturizaba al californiano mexicano, desprestigiándolo con su prensa tendenciosa y sus propagandas impresas en el Este. Richard Henry Dana, en su libro de 1840, titulado Two Years Before the Mast, describir a los mexicanos de California, como «demasiado haraganes» para desarrollar sus propias tierras; nada, excepto el carácter, «les impide progresar». Otro cronista de viajes y, más tarde abogado, Thomas Jefferson Farnham, tras visitar California, cuando opina se creerá tremendo experto. «The Californios are an imbecile, pusillanimous race of men, and unfit to control the destinies of that beautiful country».
Para corregir a tales opinantes y señalar, surge una prensa apasionada. Había una gran necesidad de hablar, escribir y comunicar, el terror que se estaba viviendo. Más allá del tiempo en que duró la guerra. Según diría un editor y reportero en aquellos tiempos, Francisco Ramírez: «California había caído en las manos de los Hijos Ambiciosos de Norte América, quien no pararán sino hasta ver satifechas sus pasiones, al sacar a sus primeros ocupantes fuera del país, arruinando de paso su religión y desfigurando sus costumbres».
En un columuna editorial del periódico El Clamor Público, al referirse a la crisis de post-guerra de1856, al arribo de multitudes del Este atraídas por la Fiebre de Oro, escribió: «¡Oh, fatalidad! Los mexicanos han sido las víctimas de un pueblo de furia insana. ¡Los Latinos americanos han perdido California!».
Había escrito un año antes su opinión de los angloestadounidenses con palabras estridentes: «World history tells us that the Anglo-Saxons were in the beginning thieves and pirates the same as other nations in their infancy … [but] the pirate instinct of old Anglo-Saxons is still active» [La historia mundial nos dice que los anglosajones fueron en sus comienzos ladrones y piratas, tal como otras naciones en su infancia; pero el instinto de los viejos anglosajones todavía está activo].
Desde la edad de 15 años, el jovencito (nacido en Los Angeles en 1830) se convirtió en el vocero de la resistencia y el rechazo a los dominadores anglosajones que habrían de quedarse con California. Escribirá con elocuencia, en el peródico de Los Angeles que fundó y llegó a ser leído ampliamente por la gente mexicano. Lo que afectara al Estado en ese tiempo, el cambio de jurisdicción étnica y legal del poder, el robo de tierras y la frecuencia de los ahorcamientos (o linchamientos de mexicanos). Rodolfo Acuña, Coya Paz Browrigg, Félix Gutiérrez y otros, en sus artículos sobre Historia de California, han llamado este proceder político y militar de mal gobierno como la «linchocracia», «las ejecuciones ilegales de Latinos» en el contexto de sus luchas por defender sus títulos de propiedad y derechos de tierra, con recursos limitados ante la fuerza de políticas expansionistas de los EE.UU. y jueces federales, déspotas, codiciosos y ladrones.
Coya Paz explica que Francisco Ramirez «entendio la violencia de los linchamiento como una diseñada específicamente para distinguir entre Americano [Anglo] y otros sectores raciales».
Los editoriales de Ramírez condenaban los ahorcamientos, denunciaban el filibusterismo político, pedían amplias reformas, animaban a los «Californios» a emigrar a la región de Sonora, en el Norte de México, para mejorar sus vidas, publican poesía en español y reseñas de oposición a la esclavitud negra. Diseminaba los puntos de vistas de pensadores muy liberales. Abogaba por la educación para todos, incluyendo las niñas para que «no fuese como juguetes, por infantil e ignorantes, en mano de sus maridos». Aconsejaba que se leyera en inglés y en español a los niños. Alentaba la inmigración de mexicanos a otros países, antes de verse sujetos a esclavitud y extremo empobrecimiento.
De 1855 a 1859, Ramírez fue un republicano antiesclavista motivado por los principios del liberalismo mexicano. Creía en la igualdad racial para indífenas, chinos y afroamericanos. En 1859, compitió por un escaño en el Ayuntamiento de Los Angeles.
El Clamor Público fue uno de los primeras publicaciones «republicanas» que rechazó las actitudes raciales de los caballerangos «Demócratas sureños» del Reino del Algodón cuando migran hacia California y se opuso a l;a extensión de la esclavitud en California y las leyes que limitarían los derechos de los negros libres en el Estado. Derechos. Muchos mexicanos, cultos y de la élite, adoptaban las tradiciones de los Anglos y su cultura, mientras echaban pestes contra «the lower-class cholos and mestizos» quienes a menud preferían la retención de sus tradiciones ancestrales hispánicas.
Los mexicanos de la élite («Elite Mexicans») pensaban que Ramírez era «demasido radical». Las clases trabajadoras recelaban de él porque era «muy educado» para sere uno de ellos y les exhortaba a votar y defender sus derechos; mas, por otro lado, quedaba en medio, sin la aceptación incondicional de todos. Como un «permanente intruso».
Cuando se crea una Comisión Federal especial para ventilar los casos de propietarios mexicanos expropiados, en 1851, es difícil no verse extorsionado por causa de los procedimientos costosos, abogados inescrupulosos y despojadores de las tierras de los Californios.
Al cerrarse el periódico, Ramírez se mudó a Ures, Sonora, Mexico, y editó La Estrella de Occidente. Dirigió la imprenta pública del Estado. En 1862, regresó a California como editor de La Voz del Nuevo Mundo de San Francisco. En Los Angeles compitió sin éxito por un escaño en el Senado.
Trabajó como traductor , empleado postal, asociado al periódico La Crónica de Los Angeles en 1872 y practicó la ley antes de establecerse en Ensenada, Baja California, en 1885. Murió en 1908.
En fin, la existencia de la imprenta de Augustín Zamorano, desde 1834, y su deseo de ofrecer buenas tarifas de costo de impresión a las pulicaciones periódicas que surgieran, tras la guerra mexicoamericana, ocasionó una explosión de revistas. Dio las bases para el periodismo en español. Francisco Ramírez lo hizo en ambos idiomas y fue la voz más liberal y valiente de su tiempo. El Clamor Público fue el primer semanario impreso principalmente en español. La suscripción se vendía a $5 al año.
Nuestras Estampas (10)
Elaborados por CARLOS LOPEZ DZUR
Estas personalidades, de ancestro latino, han sido heroicas e importantes para la nación y el progreso y prestigio de nuestra comunidad. Sus luchas y talentos en distintas áreas de expresión cultural, social y política, son los temas reseñados en Nuestras Estampas.

César E. Chávez, organizador campesino
Desde 1942, a la edad de 15 años, César Chávez piscaba lechugas y remolachas en los campos agrícolas. Había dejado la escuela durante el octavo grado y empezó a trabajar en los viñedos de Oxnard, California, después que su familia su estado natal__. Por su condición de jornalero agrícola, había estado matriculado en 36 escuelas diferentes. En los años de la Depresión, su familia creyó lo que se decía en esos tiempos: Que las mejores condiciones de vida y salario serían posibles trabajando para las grandes fincas y viñedos de California. Fue así que él y su familia se mudaron a California, donde se hallaría en una gran barraca, sin agua y sin electricidad.
El estallido de la segunda Guerra Mundial lo motivó a enlistarse en la Marina Naval y, al fin de su servicio militar, regresó a los campos agrícolas. Sin embargo, su evaluación de la vida y el trabajo había cambiado.
A mediados de 1945, forma una organización pionera que llamó Unión de Trabajadores de la Agricultura. En 1948, él su familia se unen a la National Agricultural Workers Union. El entra en contacto con Pete Fielding, quien lo educa y entrena como organizador sindical para la Community Service Organization (CSO), un grupo de derechos civiles que urgía los mexicoamericanos a registrarse para votar. Es cuando, desde 1952, César Estrada Chávez comienza a viajar por distintos puntos de California, dando discursos en apoyo a los derechos de los trabajadores. Su talento para la tarea es indiscutible y se convierte en el director nacional de la CSO en 1958.
Lo que Chávez discursa y pone en acción es un marco teórico muy simple, pero poderoso políticamente. No sólo los jornaleros campesinos de origen mexicano, cada sector pobre y étnico en la nación, ha sido excluído por los intereses económicos y el gobierno. Al no participar en el sistema político, la maquinaria de los partidos y, por lo menos, la mitad de los funcionarios elegidos, apoyan los grandes intereses de las minorías millonarias, llevando la democracia capitalista a la crisis, al pensar que las masas son estúpidas, carentes de educación, cohesión y propósito. No pudiéndose esperar una opinión razonable y articulada de esa mayoría, tonta y pobre, hay que excluírlas e ignorarlas, convirtiendo al gobierno en una clase especializada de administradores sociales. De esta es la forma que el gobierno funciona: esos administradores sociales, los especialistas, controlan cada aspecto del proces de toma de decisiones y evitarán que las clases jornaleras, los campesinos y obreros pobres, utilicen sus libertades y derechos.
Las ideas federalistas tienden a gobernar al país al enfatizar en su oposición y su temor a la democracia popular. «Los intereses de los ricos y explotadores», como decía Chávez, «publictan y perpetúan la idea apatía y obediencia de la gente. La convencen de que ellos, como comunidad o grupo organizado, no sirven para nada. Ellos son los que condenan a los demás con la prédica de que NO SE PUEDE, pero el mensaje nuestro es lo contarrio: SI SE PUEDE. Nuestros intereses no son los de la corporaciones que nos piden aislamiento. Que nos destruyen las organizaciones populares y sindicales y nos niegan el acceso a la información que necesitamos y obstruyen el que se nos ofrezca apoyo en el sistema de partidos».
Después de cuatro en esta prédica Chávez dejó el CSO. Cofundó, junto a Dolores Huerta, la Asociación Nacional de Trabajadores Campesinos que más tarde se llamaría la Unión de Trabajadores Agrícolas (UFW). Ambos dirigentes, con grupos campesinos que superaron el miedo y la pasividad, adoptaron un lema que había dormido en ellos. Con el grito «Sí, se puede» y «Unidad», energizaron el movimiento obrero. Se unieron a los trabajadores del campo de los filipino-americanos e iniciaron la Huelga de la Uva, en Delano, California, que el 8 de septiembre de 1965 se manifestó en petición de mejores Salarios. Seis meses más tarde la NFWA, liderada por Chávez, inició una marcha campesina desde Delano al Capitolio Estatal de Sacramento.
La Huelga que duró seis años atrajo la atención nacional. No había mucha fe, en particular, cuando se tenía la impresión de que Chávez pudiera ser un activista radical al estilo de los afroamericanos; máxime si acusaba frontalmente a los líderes de los partidos políticos de ser «anti-pobres, anti-campesinos y dar su lealtad a guerras extranjeras [como Vietnam] que sólo derrochan los recursos que deben invertirse en el país; partidos que son los partidos de los grandes negocios y de especialistas, sólo interesados en la gran industria y las corporaciones».
Un subcomité del Senado Federal escuchaba palabras como las dichas por Chávez y, al menos uno, en tal comité lo comprendió y le dio su total apoyo. Ese hombre fue Robert Kennedy. Al verse con ese apoyo, el esfuerzo huelgario fructificó u fue la primera victoria laboral del movimiento campesino. Con acciones similares, el movimiento de Chávez dio frutos en el Sur de Texas en 1966, donde la UFW apoyó a los trabajadores de la fruta en Starr County, Texas, marchándose hasta Austin en apoyo a los trabajadores de la UFW.
El movimiento de César Chávez inspiró que se fundaran dos uniones independientes en los Estados del Centro Oeste: Obreros Unidos en Wisconsin (1966) y el Comité Orgarnizador de Trabajadores del Campo (FLOC) en Ohio en 1967. Ex-organizadores de la UFW fundaron la Unión de Trabajadores Campesinos de Texas en 1975.
Durante la administación de la UFW Chávez y Dolores Huerta, ellos combatieron el Programa Bracero que existía desde 1942 a 1964, pues, éste explotaba a los jornaleros migratorios, al tiempo, que el arribo irrectricto de otros campesinos, sin documentos, disuadía y escindía el poder organizativo que se estaban dando los campesinos nacidos en EE.UU.. La posición de Chávez en este punto contribuyó a que el Congreso termina el Programa Bracero en 1964. La UFW se opuso a que se aplicaran sanciones a los empleadores, por cuanto una ley federal —prohibía la contratación de campesinos indocumentados en 1973. Durante esa misma época, la UFW pedía salarios más altos para los campesinos, especialmente, para los jornalero que cosechaban la uva y la lechuga.
Muchos enemigos del sindicalismo, han intentado crear cierta rivalidad entre la labor de los miembros de la UFW y los inmigrantes indocumentados de nuevo arribo, alegando un favoritismo racista en cuanto a lo que ha sido la estrategia de lucha. Sin embargo, hoy se entiende que las ideas de Chávez y Huertas fueron muy claves para la aprobación de las provisiones de la amnístía contenidas en la Ley Federal de Inmigración de 1986.
Desde 1969, lo que Chávez y miembros de la UFW intentaron, a través de marchas realizadas a través de los Valles de Coachella e Imperial fue crear consciencia de que los agricultores, prepotentes y antisindicales, utilizaban y animaban el cruce ilegal de trabajadores para utilizarlos com rompehuelgas y reemplazo de trabajadores unionados. Esta misma visión la sostyuvieron el Reverendo Ralph Abernathy y el senador Walter Mondale.
Durante el decenio de 1980, Chávez condujo un boicot en protesta del uso de pesticidas en los viñedos. En esa ocasió, se sometió a un ayuno de 36 días. Poco después se hicieron visiblemente comunes e influyentes los «bumper stickers» o etiquetas vehiculares con las leyendas NO GRAPES / NO UVAS, hecho que llamó la atención y produjo una reducción de ventas al producto del 15% , suficiente para que el margen de ganancia decayera y termina en la firma de acuerdos entre el sindicato y el productor.
El legado de Chávez es obvio: fuerza clave para mejorar las condiciones de vida y trabajo de los campesinos de los EE.UU. El enseñó, con su ejemplo, a que otras fuerzas vivas de la nación mostrasen su solidaridad y comprensión hacia la gente que pone las frutas, vegetales y otros alimentos en la mesa de los consumidores y que ni estudiantes ni profesionales pueden estar exentos de los obreros, peor pagados y que laboran en las condiciones de mayor peligro e inseguridad, en el país, sean indocumentados o no.
En 1973, la facultad del colegio Monte Angel, de Oregón, primera institución universitaria de cuatro años, formada por mexicoamericanos, eligieron a Chávez como su figura inspiradora y simbólica y le cambiaron el nombre colegio en su honor. El colegio duró hasta 1983 como el primero, «sin paredes» y dedicado a la educación de los adultos, con una estructura normativa no tradicional.
Su última marcha por el Valle de Salinas poco antes de1992 convocó más de diez mil personas, número que da idea del poder de convencimiento y movilización que él tuvo.
En vida, el Comité de Amigos Americanos del Servicio (AFSC lo nominó en tres ocasiones como un candidato a recibir el Premio Nobel de la Paz. Después de su muerte en un apartamento rentado de San Luis, Arizona, ciudades californianas tales como Modesto, Sacramento, San Diego, Berkeley, San José, Los Angeles, Oakland y Santa Ana, le han dedicado parques, centros estudiantiles universitarios, avenidas, blevares, bibliotecas, escuelas y edificios. Los homenajes en estructuras físicas en su honor se repiten en diferentes estados como Nuevo México, Wisconsin, Michigan, Texas y, finalmente, con una estampilla postal emitida por el Correo Federal, se dio reconocimiento en 2003. Una estatua suya fue develada en la Universidad de Austin, Texas.
En 1992, el Presidente Bill Clinton le concedió la Medalla de la Libertad. Un año después, mientras dormía y haber ayunado por tres día, muere el 23 de abril.
Un ícono de campesinos y estudiantes progresistas, profundamente cristiano y pacifista, se le reconoció por su pasión por la educación. «Esta es una de las puertas hacia una vida mejor y para fortalecer los vínculos armoniosos entre clases de diferentes niveles de interés y producción. La carta de identidad de una persona educada no es necesariamente un diploma, sino una actitud de colaboración, sensibilidad, interés en el bienestar del prójimo y, sobre todo, un carácter generoso, sin egoísmo y malas intenciones».
La oficina que ocupara Chávez en la UFW, quien fue esencialmente autodidacto, contenía cientos de libros relacionados a filosofía, economía, cooperativismo, sindicalismio y escritos biográficos sobre Gandhi y los Kennedy. Fue la idea de la resistencia pacífica y la desobediencia civil las que, emulando a Gandhi y Martin Luther King, Jr., César Chávez utilizó en sus luchas, ayunos y protestas.
Nuestras Estampas (9)
Memorias y quehaceres de personalidades, de ancestro latino, que han sido heroicas e importantes para la nación y el progreso y prestigio de nuestra comunidad, por sus luchas y talentos en distintas áreas de expresión político-social y cultural, son los tema de Nuestras Estampas.

Nunca antes un político mexicoamericano, el ex-concejal más joven en servir en el Cabildo de San Antonio y, tras sus seis años en servicio, el Alcalde de tal ciudad, donde animó el turismo, la celebración de convenciones y el establecimiento de industrias de alta tecnología, llamó hacia sí tanta atención nacional. Un político moderado, pero capaz de apaciguar las tensiones étnicas en su ciudad y atraer nuevos empleos a su área, Henry G. Cisneros atrajo a más del 90% de los votantes de San Antonio en su respaldo. Y su carisma parecía tan incuestionable que se le consideró un posible candidato vice-presidencial. Walter Mondale, el candidato presidencial nominado, le consideró el compañero ideal de papeleta.
San Antonio, en el tiempo en que fue Alcalde (1981-87), se clasificaba como la novena ciudad más populosa de la nación. En 1982, fue seleccionado como uno de los Diez Jóvenes Sobresalientes de la Nación por la organización U.S. Jaycees. La revista VISTA, pese a un escándalo amoroso, muy publicitado con Linda Medlar (alias Linda Jones) y que terminó en 1991, con una demanda de divorcio interpuesta por su esposa María Alice Pérez, le designó Hispano del Año / Hispanic Man of the Year.
Nacido en San Antonio, el 11 de junio de 1947, hijo de Elvira y George Cisneros, Henry Cisneros es uno de cinco hermanos / as. Educado en escuelas católicas marianas, recibió un B.A. y la Maestría. en Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Texas y una segunda Maestría en Administración Pública de la Escuela de Gobierno JFK de Universidad de Harvard. En la Universidad de Georgetown obtuvo un Doctorado, Ph. D., en la misma materia. Sin duda, fue uno de los administradores más preparados.
El Presidente Bill Clinton lo nombró en 1992 el Secretario del Departamento de la Vivienda y Desarrollo Urbano. Cisneros había sido presidente de la Liga Nacional de Ciudades. Sin embargo, cuando dejó la Secretaría de la Vivienda, donde fue jefe de 1993 a 1997, admitió la culpabilidad de haber hecho declaraciones falsas a oficiales federales sobre una controversia sobre pagos en una asunto personal.
Algunos hechos y detalles, casi siempre extrapolíticos, explican el por qué este dirigente demócrata se eclipsó antes de seguir creciendo como una estrella polítca de estatura nacional cuando en 1984 parecía que tenía las cualidades requeridas.
Un hijo suyo, John Paul, nacido en 1987 con un defecto cardíaco, tuvo que someterse a una cirugía correctiva. La salud de su hijo se hizo su prioridad y se retiró de la vida pública, rechazando su designación como Senador federal por Texas en sustitución de Lloyd Bensen, nominado para la Secretaría del Tesoro.
Adicionalmente, a los amoríos que ocasionaron su divorcio, la investigación sobre sus declaraciones falsas al FBI, una ex-funcionaria del Tesoro, Catalina Vásquez Villalpando, se refirió a Cisneros y Clinton como «dos rabos-calientes en pos de faldas» («two skirt-chasers»); hubo mucho de rebatiña politiquera en el desprestigio de Clinton y Cisneros. A éste último se le investigó por 3 años, obligándosele a muchos sacrificios en su carrera y al pago de una multa de $10,000.
La amante (Medler o Jones) que chantajeaba a Cisneros se compró una casa lujosa y participó en un fraude bancario, con una hermana y hermanastro, a fin de ocultar la fuente de su dinero. Más, en enero de 1998, admitió su culpabilidad a 28 cargos de conspiración para cometer fraude y obstruir la justicia.
Cisneros sirvió muy bien como funcionario público. Durante su administeración, reformó el sistema público de vivienda y se opuso exitosamente a los esfuerzos de la oposición que pedían la eliminación de ese departamento. Cuando lo abandona, por presiones y necesidades familiares, en 1997, todavía está bajo una nube de escándalo político.
En la escena profesional privada, Cisneros también es exitoso. Se convirtió en el presidente de Univision, el sistema televisivo más importante de la comunidad hispano-hablante y miembro asesor de «Latino Public Broadcasting», «American Democracy Institute» y «Live Nation».
Por lo aprendido como secretario de la vivienda, junto a K. B. Home, formó en el año 2000 la firma inversionista American City Vista con el propósito de edificar hogares en las áreas centrales de las principales ciudades. Actualmente, es presidente de CityView, nuevo nombre de la constructora, cuyos cuarteles centrales están en Santa Mónica, California, y Santa Antonio, Texas.
En 2006, la publicación Builder Magazine designó a Henry G. Cisneros como el #18 en su Lista de las Cincuenta Personas Más Influyentes en la Industria de la Venta y Desarrollo de Bienes Inmuebles.
Nuestras Estampas (8)
Nuestras Estampas incluirá, semana tras semana, una sinopsis biográfica e informativa sobre los aportes de los más importantes artistas, literatos, educadores, funcionarios públicos, empresarios privados y líderes, de ancestro latino, porque sus memorias y quehaceres han sido heroicas e importantes para la nación y el progreso y prestigio de nuestra comunidad.
Guillermo González Camarena
El invento de la televisión a color está asociado a una familia mexicana, natural de Jalisco: Guillermo González Camarena (1917-1965). No es correcto que se diga que inventó la TV que tiene una historia más larga y distintos científicos que unen conocimientos; mas es innegable que el Guillermo fue el primeró que ideó, patentó e inventó un «sistema secuencial de campos» (1940) y el «sistema bicolor simplificador» (1960), sin el cual la TV a color no sería posible.
Desde muy pequeño, una vez se mudó su familia al Distrito Federal, el niño Guillermo se entretenía confeccionando juguetes, movidos por electricidad. Formó un laboratorio en el sótano de su casa. Se fue definiendo en su persona un futuro ingeniero elécrico, amante de las comunicaciones, además de su talento natural para la composición de canciones.
El término televisión se utilizó por primera en 1900 durante el Congreso Internacional de Electricidad de París. Antes de la televisión se inventaron las «telefotos»; primera forma de transmisión de imágenes a distancia. Estos aparatos se inventaron para 1884. El sistema se perfeccionó y en 1926 ya fue posible un servicio regular de transmisión de telefotografías entre Londres y New York.
Dar movimientos a las imágenes, así captadas y perfeccionar las células fotosensibles de selenio y el impacto de la electricidad en ellas, fue el segundo paso. Los primeros desarrollos de la técnica que dieron a una matriz de células fotosensibles una capacidad de reportar imágenes en movimiento se debe a los franceses que, desde 1906, trabajaron hacia ese fin. Fueron Rinoux y Founier. En 1925, el inventor escocés John Logie Baird efectúa la primera experiencia real y se transmitió una cabeza de un maniquí, con definición de 28 líneas y una frecuencia de cuadro de 14 cuadros por segundo.
Baird ofreció la primera demostración pública de un sistema de televisión a los miembros de la Royal Institution en 1926 en su laboratorio de Londres y transmitió una señal a 438 millas, a través de una línea telefónica entre Londres y Glaskgow. Se estaba ya en los albores de producir una televisión mecánica, con el llamado disco de Nipkow y la rueda fónica. El disco mencionado fue diseñado y patentado en 1884 por Paul Nipkow.
Hay en México un joven que está interesado en todo ésto.
Se empleó en una radioemisora de la Secretaría de Educación Pública, mientras se educaba como estudiante desde 1930 en la Escuela de Ingenieros Mecánicos y Electricistas (hoy en día, ESIME, por sus siglas) en el Instituto Politécnico Nacional. Además de su interés en la radio, fabricó su propia cámara de televisión y sólo contaba con 17 años de edad al hacerlo. A los 23 años, ya tenía realizadas muchas mejoras para su equipo de televisión y la idea de cómo darle color. El sistema que desarrolló fue un sistema Tricromático Secuencial de Campos que recibió la patente número 40235 del Gobierno Mexicano. Con el sistema, aplicado al blanco y negro, partiría a producir imágenes en los colores primarios.
El 17 de agosto de 1940 tambiém Guillermo González Camarena hizo la patente en los EE.UU. y a ocho años de haberlo hecho, la empresa Goldmark la utiliza, la combina con la de Baird, desarrollando un sistema similar. Para esos años, a las ideas e invenciones de González Camarena se les da mucho seguimiento en Los Angeles, Chicago y New York. Su hijo, del mismo nombre, ha dicho con razón que «todos los sistemas de TV a color que están trabajando, hoy en día, se basan en los principios que él [su padre} descubrió y por lo que es justo llamarlo el Padre de la Televisión a Color… El sistema Trinitron de Sony está basado, concretamente, en el segundo sistema de televisión a color que inventó mi papá, que es el Bicolor Simplificado… Sin embargo, é nunca obtuvo dinero por sus patentes. Nada. La única ganacia que obtuvo de su invento fue que exportó tres o cuatro equipos a Estados Unidos para instituciones de investigación o académicas».
Guillermo González, Jr. recuerda que el Columbia College de Chicago, en 1950, le solicitó a su padre la fabricación del sistema de televisión. El inventor mexicano quiso que sus inventos se vincularan al campo de la medicina como un medio de enseñanza.
Para 1951, la Radio Panamericana, S. A. comisionó al Ingeniero González Camarena para que ubicara la primera estación repetidora de la televisión mexicana en el lugar conocido como Paso de Cortés, entre los volcanes de Popocatatépetl e Iztaccíhualtl. Muchos de los inventos del fueron en el campo de la radiodifusión y el gobierno lo autorizó para que empleara «globos meteorológicos» en la Ciudad de México, con que subía sus equipos de radio a la estratosfera para estudiar sus señales. Fundó los Laboratorias Gon-Cam, al que se adscribieron de forma espontánea otros radio-experimentadores, desde 1948.
La década del ’50 en México implicó el auge en la compra de televisores. Nombrado asesor técnico del Telesistema Mexicana, Camarena se fusionó con el Canal 2. Fue en 1960 que se realizaron las primeras pruebas en Guadalajara para la transmisión de imágenes televisivas a color. En 1963, se hizo por el Canal 5 con la serie «Paraíso Infantil». Dijo su hijo: «Quería que la televisión por las tardes debía sirviera principalmente a los niños y fue otras de sus preocupaciones que sus inventos pudieran ser disfrutados por el público en general, incluídas las personas de escasos recursos».
En 1964, salió el primer modelo de fabricación a gran escala. Al año siguiente estableció un convenio con la fabrica propiedad de Emilio Azcárraga Vidaurreta, y en mayo de 1965 se inició la venta de aparatos de televisión a color ya hechos en México.
También le interesaba que su sistema se utilizara para alfabetizar y en coordinación con la Secretaría de Educación Pública (México), proyectó lo que más adelante se conocería como el Sistema de Educación de Telesecundaria.
«Su curiosidad maravillosa lo llevó a incursionar en el campo de la astronomía, fabricó su propio telescopio lo que le valió su ingreso como titular a la Asociación Astronómica de México», agregó su hijo, pr lo que, en 1941, fue nombrado jefe de operadores de las radiodifusoras XEQ-AM y XEW-AM.
El 18 de abril de 1965, este genial inventor mexicano falleció a los 48 años de edad en un accidente automovilístico en Veracruz.
La echada y el amor
Friday, January 18, 2008
Nuevas Estampas (7)
Elaboradas por CARLOS LOPEZ DZUR
Memorias y quehaceres de personalidades, de ancestro latino, que han sido heroicas e importantes para la nación y el progreso y prestigio de nuestra comunidad, por sus luchas y talentos en distintas áreas de expresión cultural, son los tema y vidas reseñadas en Nuestras Estampas.
Rodolfo Acuña, el historiador de la chicanidad
Recordó con enojo, en cierta ocasión, durante su vida estudiantil, el Dr. Rodolfo Acuña que un consejero académico que a fin de disuadirlo de estudiar historia y enfatizar sus estudios en su ancestro mexicano que no lo hiciera porque «los mexicanos no tienen historia» y, si la tienen, no es necesaria ni importante para la educación de los jóvenes en los Estados Unidos.
Acuña, nacido en 1932, ha recibido los premios de Académico Distinguido de la Asociación Nacional de Estudios Chicanos. En 1998, se le concedió en la Universidad de Kansas el Premio Gustav Myers para el Estudio de los Derechos Humanos en Norteamérica, por su libro Anything But Mexican: Chicanos in Contemporary Los Angeles [No otra cosa que mexicano: Chicanos en Los Angeles Contemporáneos]. Su obra histórica es impresionante y reconstruye, con objetividad, el período de 1820 a 1850, al que describe como «la conquista del Suroeste por los norteamericanos». Explica que para hacerlo los EE.UU. cometieron muchos actos de violencia, incluyendo «la matanza de su gente, la rapiña de su tierra y el despojo de sus pertenencias. Este período en la historia de las relaciones exteriores norteamericanas es triste porque refleja las formas más extremas de filosofía expansonista y deja una herencia de odio y profundas sospechas, que aún hoy permanece fuertemente arraigada en la conciencia de la población chicana y entre los mexicanos».
Por esta razón, ha sido difícil el avance de los mexicanos locales, antiguamente, llamados californios y sectores de población desde muy antiguo establecida aquí han sido pasivas, se han asimilado a las fuerzas culturales de quien les despojara y empobreciera. Lo mismo se repite en otras áreas del Suroeste de la nación: de California a Arizona, de Texas a Nuevo México, etc. Los derechos que adquirió el ciudadano despojado, en el mexicano después del Tratado de Guadalupe Hidalgo, que dio fin a una guerra entre los EE.UU. y México a mediados de 1840, fueron ignorados, su propiedad no fue protegida ni asegurada; se les fue negada la práctica de su idioma y costumbres y, como ya han estudiado Acuaña, Care McWilliams, Julián Zamora y otros historiadores, por medio legales e ilegales, «se hizo norma la discriminación en la enseñanza, la vivienda y el empleo…» y se practicaron «la erradicación cultural por medio de linchamientos y otras formas de racismo contra los chicanos».
En la década del 1980, que es práctica la reciente, Rodolfo Acuña los efectos de ésto. Demandó y ganó un caso por discriminación racial contra la Universidad de California, recinto de Santa Bárbara. Se le discriminó por edad y ancestro y un gran jurado falló en su favor, obligando a la universidad a contrarlo y compensarlo monetariamente con $325,000 que él utilizó para pagar sus gastos legales y donarlos a una institución mexicana.
Pero, histórica y comunitariamente, la actitud es diferente. «Chicanos y mexicanos son grupos que soportan mucho. Demasiado sumisos, bajan las cabezas, se conforman y da muchas largas a los asuntos que le afectan. No hay combatividad ni solidaridad suficiente. Se prefiere la auto-opresión, la pasividad. Gana el miedo al que dirán y a las consecuencias de una actitud valiente y liberante».
Uno de los libros más importantes de Acuña, quien se desempeñaba como profesor hasta hace poco en la Universidad Estatal de California, en Northridge, se titula Occupied America: A history of Chicano [América Ocupada: Historia del Chicano], y lleva más de cinco ediciones desde su edición de 1972. Desde la formación del Movimiento Chicano, Acuña se considera uno de sus defensores y militantes, «porque sin activismo no se avanza hacia ninguna dirección y no hay progreso, sino una renuncia a darse voz que agiganta los abismos, los olvidos y la falta de respeto que se nos tiene, al pensársenos aguantadores y blandos».
Para el profesor e historiador Acuña, «el desconocimiento de nuestra historia, nos debilita. Crea los complejos de inferioridad que aún tenemos. Fortalece a los que tienen el poder para oprimirnos y negarnos las protecciones y derechos que comunidad tenemos. No saber nuestra historia y nuestra valía de ayer y de hoy nos divide y nos pone a unos contra otros dentro del mismo grupo cultural al que pertencemos. No otra cosa ocurrió en 1820 y un decenio posterior cuando México se independiza y, por tanto, se abre una oportunidad para que también el mexicano en el Norte lo haga, estableciendo sus propias repúblicas y territorios libres. La ocupación norteamericana de nuestros territorios nos halló, sin cohesión interna, y en los 25 años sucesivos cayó sobre California, Texas, Nuevo México, e hizo del mexicano del Suroeste lo que le dio la gana, ganado realengo, despreciable. Nos empujaron a la alienación, el aislamiento y una pobreza, que perduró y aún perdura».
Para 1996, por primera vez, la tasa pobreza de los hispánicos y chicanos comiezan a superar la de los mismos afroamericanos. Los Chicano / latinos serán la cuarta parte de la gente más pobre de la nación y tres veces más propensos a empobrecerse que los anglosajones. Lo que revela ésto es, según Acuña, una muestra de que las segundas y terceras generaciones de Latino están cautivos en un conflicto irremediable con la sociedad blanca y los pocos latinos que son exitosos se ven forzados a actuar como los blancos; pero, «estudiar mucho y duro es la puerta de libertad; no deslealtad. Lo importante es que el triunfa ayude y oriente al que está cautivo».
Fue Acuña quien fundó en 1969 el Departamento de Estudios Chicanos en CSU, Northridge. Durante la década de 1970, cuando la población chicana se urbaniza, salieron otros de sus libros, entre ellos: las historias de «Un hombre fuerte de Sonora: Ignacio Pesqueira y sus tiempos», «La Verdad y objetividad y la Historia Chicana» y «La Historia de los Mexicoamericanos: el Hombre y la Tierra».
La obra de Acuña asusta a muchos de sus colegas universitarios conservadores. Lo hallan muy radical. Por ejemplo, cuando compara la Patrulla Fronteriza con una «Gestapo contra los mexicanos» o compara la invasión y guerra entre México y los EE.UU. con la invasión viciosa que hizo Adolf Hitler contra Polonia y otras naciones de Europa. Acuña se justifica: «La gente miedosa no hará nunca nada por otros. Ni los grandes imperios toman en serio al que viene de rodillas ante ellos y, cuando regresa a su casa, sólo dice, ‘yo estoy bien’, 'no me comprometo'. No me pueden dañar. El miedo es mal consejero... ¿Por qué si el anglosajón, rico y privilegiado, por el expansionismo del pasado y la apropiación contínua a nivel corporativo, puede fundan sus instituciones, grupos de presión y cabildeo, el chicano debe menospreciar sus departamentos de estudio y centros de investigación y acción política?».
La Gran Bestia / Soledad y sociedad
Nuestras Estampas (6)
Elaboradas por CARLOS LOPEZ DZUR
Destacados artistas, literatos, educadores, funcionarios públicos, empresarios privados y líderes, de ancestro latino, cuyas memorias y quehaceres han sido heroicas e importantes para la nación y el progreso y prestigio de nuestra comunidad, son el tema y reseña de Nuestras Estampas.
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Ramón Novarro, pionero en Hollywood
Nació en Durango (México), en 1899. Fue bautizado como José Ramón Gil Samaniego. El y su familia fueron parte de la ola de inmigrantes que, evadiendo la violencia, escapaba de la Revolución Mexicana, en la primera y segunda década del siglo. Su destino fue Los Angeles, California. El futuro actor Ramón Novarro tenía una prima, Dolores del Río, quien entró a la industria del cine en 1917, interpretando pequeñas intervenciones o «papelitos». Como complemento de espera para sus pininos actorales y originar sus ingresos más firmes, Dolores se desempeñaba como mesera y cantante.
Antes de que se diera el primer triunfo de Ramón, por su rol en «Scaramouche» (filmada en 1923), el director Rex Ingram y su esposa, la actriz Alice Terry, le sugirieron el cambio de apellido y fue así que adoptó «Novarro». Ellos promovieron al atrayente mexicano como rival del galán Rudolph Valentino.
En la incipiente «Era de Oro» del cine de Hollywood, Ramón Novarro sería un testigo y un pionero. Por la época en que llegó a Hollywood y vivió de las ofertas de estudios fílmicos, del 1920 al 1940, casi todas la compañías de producción poseyeron estudios o ambientes controlados para hacer sus películas, espacios que ya es común rentarlos. En sus comienzos, la primera era del cine carecía de sonido y no sería hasta el decenio de 1920 que el «cine mudo» se innovaría con los efectos de sonido, intercalado de título y sincronización de voz.
Ramón Novarro tiene el encanto para introducir su glamour de tipo latino en una épofca en que quienes apelan mundialmente, admirados en la gran pantalla, son estrellas como Clark Gable, Katherine Hepburn, Humphrey Bogart y la personalidad prodigiosa de Shirley Temple, la más taquillera de las ofertas, con cada película de los años ’30.
En 1925, Novarro se hace notario por el vestuario utilizado en la película «Ben-Hur», la mejor de todas las que participó y que lo elevó a la élite de Hollywood. Un año después muere Valentino, por lo que el actor de ancestro mexicano se clasificaría como segundo «modelo del amante», después de John Gilbert en los estudiso de MGM. Uno de los galanes románticos más solicitados en sus días, también destacaría en roles de acción.
Novarro apareció, con Norma Shearer, en «The Student Prince in Old Heidelberg» (1927),, con Joan Crawford en «Across to Singapure» (1928); en 1929, participaba en un espectáculo mudo que se presentaba ocasionalmente en la TV, «The Flying Feet». Para su primera película hablada interpretó a un soldado francés, aficionado a cantar («Devil-May Care», 1929). Con Greta Garbo co-estelarizó la película de espionaje «Mata Hari»; se considera exitosa su intervención, junto a Myrna Loy, en «The Barbarian» (1933).
Cuando su contrato con los estudios MGM terninó, no se le renovó el contrato y su ángel a eclipsarse; apareciendo esporádicamente en producciones de Republic Pictures. Intentó su incursión en Broadway en los 1960, mas sin éexito. Una labor menor hizo en la TV, apareciendo en la serie «The High Chaparral», hasta 1968.
En el pináculo de su carrera, entre 1920 al principios del 1930, solía ganar $100,000 por películas, lo que invirtió en bienes raíces para sostener su caro estilo de vida. No hubo pocos rumores en torno a la vida personal del actor, quien rehusaba el matrimonio y sostenía puntos de vista contrarios al catolicismo y su homosexualidad. Fue amigo del escritor y aventurero Richard Halliburton y del periodista de Hollywood Herbert Howe. Esta relación es tema de varios libros. Uno de Allan R. Ellenberger y André Soares: «Ramon Novarro and André Soares's Beyond Paradise: The Life of Ramon Novarro».
Tristemente, la vida de Novarro terminó por causa del asesinato cometido por Tom y Paul Ferguson, de afiliación mormona y a quien Novarro pagó para que le visitarn en su casa de Laurel Canyon y tuviesen sexo con él. Movidos por mayor codicia, torturaron a Novarro por horas, golpeándolo brutalmente y queriendo que él les revela donde pudiera tener escondido más dinero.
Novarro fue enterrado en Los Angeles y tiene en su nombre una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.
Un historiador con trascendencia / Narrativas
Nuestras Estampas (5)
Elaboradas por CARLOS LOPEZ DZUR
Nuestras Estampas incluirá, semana tras semana, una sinopsis biográfica e informativa sobre los aportes de los más importantes artistas, literatos, educadores, funcionarios públicos, empresarios privados y líderes, de ancestro latino siendo que sus memorias y quehaceres han sido heroicas e importantes para la nación y el progreso y prestigio de nuestra comunidad.
Ex-Gobernador y diplomático Raúl Héctor Castro
No muchas individuos creerán, quizás por ignorar un ejemplo, que una persona, cuya niñez fue de gran pobreza y su crianza, con otros once hermanos, más sus padres, transcurriría en una casa de sólo una recámara, pueda llegar a ser Gobernador de un Estado, grande y rico como Arizona. O un sagaz Embajador en regiones de peligro, al borde de estallidos revolucionarios impostergables. Posiblemente, de un latino será más difícil creerlo. Pues, éste fue el caso de Raúl Héctor Castro, nacido en Cananea (México). Su familia vivió en contínua pobreza, mas no sería ésta un obstáculo para el sueño de progreso y bienestar que trajeron consigo. Será Raúl quien más se destaque. Quien perfeccione el empeño.
Cuando sus padres, inmigrantes mexicanos, llegaron a Arizona se vivían los efectos de una dura Depresión y para mucha gente, debido al prejuicio contra el mexicano y el extranjero pobre que compite por empleos, las ambiciones eran pocas. Siendo joven, Raúl Héctor tenía muchas y algunas fueron las tradicionales para un jornalero sin destrezas: piscó en campos agrícolas, boxeaba por afición, trabajó en minas de cobre; pero con este último empleo reunió para educarse. Se graduó como maestro en la Universidad del Noreste de Arizona en 1939.
«Estudiar fue siempre un sacrificio, más en la niñez por la incomodidad de una vivienda pobre, el ruido de once hermanos, el hambre de los años del decenio del ’20; según crecí, entendí el prejuicio de la sociedad blanca y los maestros desatentos y déspotas. Mas yo siempre he tenido respeto por esta profesión. Educarse no debe ser un privilegio, sino la primera dotación que haga un sistema democrático, seas pobre o no. Seguro que pienso así por idealismo. Fue el idealismo y la aventura lo que me llevó a Centro y Sur América. Tenía que ver lo que es la política por mí mismo. Como diplomático me siento más insatisfecho que cuando boxeaba, sin querer de veras golpear y lastimar a otro», expresó el ex-gobernador de Arizona, quien sirvió en el cargo del 1975 al 1977.
A la enseñanza se dedicó durante seis años. Sin embargo, vistas muchas injusticias, regresó a la universidad. Obtuvo un diploma de Leyes en 1949 y desplegó una labor como litigante y fiscal hasta 1964. Sirvió, por igual, como Procurador Condal, Juez de una Corte Superior y, con el llamado de la política por el Departamento de Estado, se le nombró Embajador estadounidense en El Salvador y Bolivia. El periodo durante el cual ejerció tal representación diplomática fue crucial. «Este fue el rostro que no quise golpear. La América Latina pobre es como la cara misma de mi pueblo y mi familia reflejada en un espejo; sólo que nos separa el mar y la geografía».
Entre 1964 y 1968, en El Salvador pudo conocer la larga resistencia del pueblo salvadoreño a las oligarquías y la reacción del gobierno para suprimir a la oposición. Supo que la lucha antigobernista fue la acumulación de mucho odio contra generales y dictadores. Por desgracia, como Embajador, representaba a una nación aliada a las oligarquías del café, opresoras de ese pueblo. Dos años antes de su nombramiento, El Salvador necesitaba reconciliación frente a muchos abusos. Un año después de terminar su gestión (1969), el gobierno salvadoreño declaró una guerra contra Honduras que obligaría a miles de salvadoreños a regresar del país vecino. Examinó cómo las tensiones sociales y políticas se intensificaban.
Hasta 1980, todos, excepto uno, de los presidentes en El Salvador provino de un militar. Y éstos, casi siempre aliados a las familias más ricas. De la experiencia como embajador, Raúl H. Castro recordaría que lo más triste que se puede decir sobre los militares salvadoreños «y que fue más triste que la pobreza misma en que viven las mayorías, es el poco respeto por la vida humana, el exterminio del indio y el racismo que impera en las leyes de ese país».
El general Maximiliano Hernández Martínez, represor brutal de los campesinos y de su instrumento de resistencia, el Frente Farabundo Martí, victimizó a unos 30,000 indígenas por medio del asesinato, la prisión o el exilio. Antes de ser derrocado en 1940, Hernández aprobó leyes racistas que prohibían que la gente de ancestro africano entrara a El Salvador.
Afortunadamente, el diplomático murió antes de sucederse los doce años de la Guerra Civil que afectaría este país, de 1980 al 1992. No vio las atrocidades cometidas por la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), como fue la Matanza de El Mozote y el asesinato de misioneros católicos por los Escuadrones de la Muerte, ligados al Gobierno.
El conflicto salvadoreño de los ’80 y ’90, profundizamiento de la crisis política y social que Raúl H. Castro avizoraba, antes de salir de El Salvador, degeneró en una confrontación armada que dejó unos 75,000 muertos y desaparecidos, al finalizar la guerra.
De 1968 a 1969, en Bolivia, al diplomático mexico-estadounidense correspondía que se entendiese con la Junta Militar y su jefe René Barrientos, que fue electo presidente en 1966. Este militar anticomunista validó sus credenciales como tal al descubrir y combatir una célula guerrillera, liderada por el revolucionario cubano-argentino Ernesto Ché Guevara. Raúl Héctor estaba en Bolivia cuando el presidente Barrientos manifestaba su deseo de ver la cabeza del Ché Guevara colgada en la punta de un poste en el centro de La Paz. En octubre de 1967, Guevara fue capturado y ejecutado.
Raúl Héctor Castro recordó a Barrientos, quien decía que era cristiano, al cortejar la Iglesia y gozaba de simpatías entre las clases populares urbanas de Bolivia, por defender la Ley y el Orden y tener cierta fluencia para hablar el quechua. El retrato que hizo de él lo describe como «un fiero anticomunista, siempre pendiente a pedir fondos de Alianza para el Progreso para entrenar tropas especiales que combatan las guerrillas y la insurgencia. Esto lo hizo muy popular con Washington. Los mineros no le tuvieron confianza y menos el sector obrero organizado».
«Para mí, Barrientos fue un dictador brutal con una máscara de demócrata. No pude soportar su hipocresía ni que la CIA le pusiera en su nómina. Fue el Ministro del Interior y amigo de confianza de Barrientos [Antonio Arguedas] el que produjo el escándalo de que su gobierno fue el más corrupto y anticomunista de que los que se daban en la región. Creo que mi decisión de dejar la Embajada y mi vuelta a los EE.UU. es lo más honesto que pude hacer en vista de que no es posible conversar ni negociar, con responsabilidad, cuando hay tanta desvergüenza y el mismo Ministro del Interior del país en que te hallas dice que es un simpatizante del clandestinaje marxista».
En 1968, se alega que Antonio Arguedas desapareció y llevó el incautado Diario del Ché Guevara a La Habana, publicándose en varios idiomas e inclusive en una versión que reproduce el original de su puño y letras.
Después de salir de Bolivia y del servicio diplomático, quien fuera un gobernador, salido de la pobreza y el prejuicio, confesó que es más agradable el servicio amoroso a su propio país que complicarse la vida con «los políticos mentirosos y los enredos internacionales».
Castro murió a la edad de 66 años en servicio como Gobernador de Arizona y no pudo completar el término.
Un historiador con trascendencia / La muerte de Nano Ortiz
Nuestras Estampas (4)
Elaboradas por CARLOS LOPEZ DZUR
Nuestras Estampas es un espacio dedicado a exaltar las contribuciones de personalidades de México y de ancestro hispánico en general. Incluiremos, cada semana, una sinopsis biográfica e informativa de los aportes de músicos, artistas, literatos, educadores, funcionarios públicos, empresarios privados y líderes latinos que han llenado de orgullo y memorias heroicas y gratas a la nación y, particularmente, a nuestra comunidad.
Ex-Congresista Henry Barbosa González
A pesar de que los pueblos de nuestro ancestro y etnias aborígenes mezcladas con éstos fue primero que la llegada de los inmigrantes de la Europa anglosajona, los pobladores de la Nueva España y los rancheros del tiempo colonial pasaron al rezago. Se quedaron en una marginación dolorosa y empobrecedora. Por eso la memoria de la identidad hispánica no fue festejada ni reconocida, política y culturalmente, como digna de su afirmación y orgullo hasta los años del decenio de 1960. Comienza en esos años un despertar.Antes del ’60, vivíamos casi a la sombra, escondidos e inferiorizados, absorbiendo con dolor los prejuicios y el desprecio xenofóbico de los grupos blancos dominantes. Una parte de la actitud se debió a la incapacidad del colono anglocaucásico de convivir armoniosamente con las gentes que parecían «rehusar la asimilación cultural y americanizarse».
La acusación de no americanizarse fue una media-verdad. La idea de una ausencia de minorías cultas, competentes políticamente y anhelosas de oportunidades de educación y progreso, fue otro prejuicio. En realidad, lo que faltaba fue una vigencia activa de oportunidades y mecanismos democráticos de participación. El deseo de integración a la vida política, social y social, en la comunidad mexicoamericana, estuvo palpitante desde el 1940, con lo que se llamara El Movimiento.
Este despertar tan pausado se forjó gracias a tres grupos, principalmente de estudiantes radicados en California y Texas: el Movimiento Estudiantil Chicano de Aztlán (MECha) en California y la Organización de la Juventud Mexico-Americana (MAYO, por sus siglas inglesas) en Texas, que se organizaron en las universidades y colegios. Su principal objetivo fue la situación educativa. Un replanteo acerca de los obstáculos de acceso a la educación superior y de su financiamiento para los candidatos de ingresos insuficientes; mas, como parte de un espíritu de protesta imperante en la época contra la Guerra de Vietnam, el problema de los derechos civiles, políticos y de la represión policíaca y el infiltramiento de la CIA y el FBI en organizaciones estudiantiles y políticas, lanzó otras campañas. Un grupo como los Brown Berets tomó una ideología de militancia y combatividad. Pululaba, in situ, la tendenciosa provocación. Lo que se iniciaba, como resistencia pacífica, se instigaba que cediera a la bronca. Así se desacreditaba el Movimiento, se alimentaba el estereotipo de un peligro paralelo al del negro violento. Se sumaría el Latino bandolero y mariguano.
Uno de los políticos y líderes texanos que comprendió, con profundidad, la necesidad de esa nueva combatividad que intensifica el Movimiento fue Henry González, nacido en San Antonio, Texas. Sus padres, Leonides González Cigarros y Genoveva Barbosa, llegaron a San Antonio, procedentes del Estado de Durango, durante la Revolución Mexicana en 1911. Su papá había sido Alcalde del pueblito de Mapini (Durango, México).
Antes de iniciar su carrera política, trabajó como agente de libertad bajo palabra y jefe de esas oficinas en el Condado de Bexar, después de adquirir su diploma de abogado en St. Mary’s University. Fue concejal de San Antonio de 1953 a 1956, Senador estatal de 1956 al 1961, donde se opuso a legislación racista y segregacionista. Al menos, 8 de diez venenosas propuestas de ley logró que se abandonaran. Fue candidato a la gobernación del Estado sin éxito y logró que el Congresista Paul J. Kilday le nombrara a la Corte Militar de Apelaciones.
González fue acusado en varias ocasiones, la primera en 1963, por el congresista Ed Foreman «comunista» y «pinko». El fanatismo de los racistas le persiguió durante su carrera y se le vuelve a tildar de «comunista» en un restaurante de Earl Abel, muy popular en San Antonio. Antes esas primeras acusaciones decía, conciliadoramente, que «quienes como grupos y como líderes no muestran su combatividad en favor del oprimido, no son otra cosa que cobardes. No es cuestión de ser comunista; es cuestión, de responsabilidad y valentía». En el incidente del restaurante, González simplemente dio un puñetazo en la cara a su acusador, por lo que fue procesado por asalto.
Durante la Administración de Nixon, por una necesidad administrativa de clasificación, se utilizó el término hispánico / Hispanic para agrupar bajo una misma clasificación a las tres poblaciones de inmigrantes más grandes: los puertorriqueños, mexicanos y cubanos; pero, como observara en su momento, Henry B. González, demócrata de Texas, y quien fuera la primera persona de ancestro mexicano en representar a Texas en el Congreso, donde sirvió de 1961 a 1999, el término «Hispánico» contenía una connotación y una imagen implícita que disgustaba a muchos líderes que comenzaron a surgir en el decenio de 1960: «Todos ellos, esos grupos, se caracterizan por la misma cosa: no hablan inglés, son pobres y carecen de educación formal».
El ex-Alcalde de San Antonio, Henry G. Cisneros, recordó lo siguiente en una época en que Henry González fue el campeón de los más pobres en los EE.UU.: «Muchos corazones fueron tocados; muchos sueños fueron forjados gracias a él, Henry González». Cuando éste, es electo al Congreso en 1961, todavía el Movimiento Chicano no se había fundado, pero, tenía un precedente que, desde 1940, se llamó Movimiento Mexico-Americano de Derechos Civiles.
Lo que fue ese movimiento en 1940 creció con sueños más inclusivos, no ya de poder romper trabas legales para mayor representación y liberación social. El Movimiento Chicano de los ’60 envió un mensaje más ambicioso: comenzaron a crear literatura, arte creativo y canciones, para validar la etnicidad misma del mexicoamericano. La lucha ya no sería meramente legalística. Formó un frente o trinchera cultura. Atacó la discriminación en el sistema de escuelas públicas y puso a miles de personas, como nunca antes a marchar y participar. Los estudiantes del Este de Los Angeles y sus residentes salieron del miedo. En 1968, organizaron una protesta que ha pasado a la historia como la Moratoria Chicana / Chicano Moratorium.
El tipo de congresista valiente que fue se confirma por su voluntad política para investigar a Charles Keating, convicto de 16 cargos de fraude y sentenciado a diez años de prisión, así como a cinco senadores federales poderosos, que eran cómplices o favorecedores de Keating. También se enfrentó a los altos funcionarios de la administración de Reagan-Bush, padre, por su involucramiento en la venta de armas a Iraq antes de la Guerra del Golfo Pérsico.
González presentó legislación para la destitución («impeachment») de Ronald Reagan y George W. Bush. Y una de sus primeras tareas congresionales en la convulsionda época del Movimiento Chicano fue la jefatura de comité que investigó las muertes de John F. Kennedy y Martin Luther King, Jr.
Uno de los 8 hijos del ex-congresista, Charlie González, ganó en 1988, sin oposición, un asiento en el Congreso, de modo que padre e hijo, sirvieron hasta 2007 unos 46 años consecutivos en el Congreso.
El ex-congresista Henry González falleció en 2000.
Thursday, January 17, 2008
Nuestras estampas (3)
Elaboradas por CARLOS LOPEZ DZUR
Biografías y logros de personalidades distinguidas de Nuestra América, especialmente de México y de ancestro hispánico son el contenido de Nuestras Estampas. Incluiremos en este espacio a músicos, artistas en general, literatos, educadores, funcionarios públicos, empresarios privados y líderes latinos, mexicanos y mexicoamericanos, que han llenado de orgullo y memorias gratas a nación.
Ex-Congresista Eligio de la Garza
Un estudio realizado por «Applied Research & Consulting LLC» (ARC) [que analizó los hábitos, preferencias y actitudes de los adolescentes latinos], reveló en 2001 que, si bien tal juventud intenta preservar su lenguaje y cultura, se pierde un conocimiento sobre los liderazgos inspiradores y la memoria histórica sobre figuras relevantes de las que pudieran nutrirse. La encuesta halló que la identidad hispánica tradicional está asociada con la familia y el hogar y que ese vínculo apela al deseo juvenil de no renunciar a su cultura hispánica, pese a la intensa presión de la asimilación y el «cross over».
En la medida en que conozcan más sobre las personalidades a seguir, sean artistas o funcionarios, se fortalecerá el interés de los jóvenes por el español. Tres cuartas partes de los adolescentes hablan y entienden el español, aunque hayan nacido en Estados Unidos y lo hablan bien, o relativamente bien, para comunicarse con sus padres. «Apoyo la enseñanza del inglés desde la edad más temprana; pero no se crea que les pediré a las familias, descarten el español y el olviden su cultura», dijo Eligio de la Garza, quien de 1955 al 1957 fue el único miembro hispano en la Legislatura de Texas antes que ese mismo año ocupara un escaño otro latino, Oscar M. Laurel, en representación del Condado de Webb.
Se calcula que la mitad de la población de los Estados Unidos estará hablando español, según se sucedan los decenios y el país en general se verá inmerso en la creatividad cultural y la diversidad de arte, música y danza, vínculos estrechos con la familia y otros valores que Carlos Fuentes ha llamado «The Latino Gold». Oro cultural latino.
Mas para la continuidad de tal identificación será necesario que los jóvenes también se interesen en los aspectos políticos del quehacer comunitario. Kika de la Garza definió la «solidaridad de la comunidad con los más humildes» como indispensable para ese fortalecimiento. De la Garza fue la fuerza orientadora y el guía motriz en la creació del primer sistema gubernamental de enseñanza del inglés para niños de edad preescolar y patrocinó la integración de la Universidad Panamericana en elsistema de la Universidad de Texas.
Un hombre como De la Garza fue visto por el gobierno de Washington, D. C. como un verdadero portento. Habla varios lenguajes, además del inglés y el español. Recibía a dignatarios extranjeros, tales como ministros de agricultura y de comercio, hablándoles en sus propios lenguajes. No en balde fue el primer congresista en pertenecer el Grupo Interparlamentario México-EE.UU. en materia fronteriza.
Eligio de la Garza sirvió desde 1964 en el Congreso federal y, en 1981, fue el primer latino en presidir un SubComité de la Cámara de Representantes, como jefe del Comité de Agricultura, donde fue el jefe por 13 años. Un fuerte aliado de Presidente Lyndon B. Johnson, luchó por una reforma de la agricultura que incluyera un sistema de seguros, reformas al departamento agrícola («omnibus farm bills» de 1981, 1985 y 1990) que animó el desarrollo rural e hizo muchas mejoras en los servicios de nutrición para las personas y ofreció alguna legislación en contra del uso de pesticidas. Mejoró el acceso a programas de salud para los ancianos y veteranos y ayudó a mejorar las condiciones de vida para personas de bajos ingresos, enfatizando el acceso a oportunidades educativas para todos los estadounidenses.
En 1983, mediante el Acta de Ayuda Alimentaria de Emergencia, autorizó la distribución de los excedentes («surplus commodities»), propiedad del gobierno, para personas indigentes. Dos años más tarde, el Acta de Seguridad Alimentaria («Food Security Act») incluyó provisiones que fortalecieron los programas de exportaciones y hacia mercados orientados.
También fue destacada su labor legislativa en los campos de educación, el patrocinio estatal de puentes internacionales en la frontera de Texas y ambientalismo. Durante la administración de Reagan, De la Garza creó leyes para proteger las áreas verdes y hmedas («wetlands»), conservar las reservas de tierras en riesgo de erosión y ayudar a rancheros y agricultores que pierden sus cosechas en periodos de inundaciones. Leyes de 1988 y 1989 que son las hoy llamadas Leyes de Ayuda en Desastre.
Este congresista demócrata, nacido en Mercedes, Texas, desplegó su labor desde 1965 al 1997, como un destacado liberal demócrata, defendiendo los derechos civiles, mejoras en las relaciones entre los EE.UU. y México, en el comercio y puentes internacionales hacia México. Explicó los riesgos de la legislación del Tratado de Libre Comercio (NAFTA) y contribuyó a la expansión del Acuerdo General de Tarifas y Comercio (GATT).
«Kika» fue un nombre que adoptó influenciado por una serie de TV. A la edad de 16 años, ingresó a la Marina Naval y s estrenó en la Escuela de Artillería en Oklohoma. Fue teniente de la Armada en Corea y, al de regreso del servicio militar, completó el grado de abogado en la Universidad St. Mary de San Antonio (Texas) en 1952. Practicó su profesión antes de ser electo a la Legislatura de Texas, donde creó la Comisión de Acueductos.
Durante seis términos consecutivos en el Congreso, no hubo candidato que se le opusiera o le ganara con amplios márgenes. En 1978, el gobierno de José López Portillo lo premió con la Orden del Aguila Azteca, el honor más alto que se entrega a un extranjero. Ese año el congresista mexicoamericano fue uno de los miembros fundadores del Caucus Congresional Hispano.
Nuestras Estampas (2)
Cada semana estaremos incluyendo sucintas biografías de las vidas y logros de personalidades distinguidas de Nuestra América, especialmente de México y de ancestro hispánico. Nuestras Estampas giran en torno a músicos, artistas en general, literatos, educadores, funcionarios públicos, empresarios privados y líderes latinos, mexicanos y mexicoamericanos, que llenarían de orgullo y memorias gratas a cualquier nación.
José Alfredo Jiménez (1926-1973)
¿Quién no ha escuchado, con emoción, temas musicales como "El Corrido de Guanajuato", "Ella", "Yo", "Tú y las nubes", "Llegó borracho el borracho", "Cuatro caminos", "La que se fue" y "Guitarras de media noche"? Quien los creara está considerado y avalado como un genial compositor, con más de mil canciones, cuya vida ejemplifica la perseverancia y el valor de levantarse, una y otra vez, cuando se ha caído. Muchos mexicanos pueden indentificarse fácilmente con un hombre como él que tuvo su historia de sueños y problemas comunes, a los que como paisanos han inmigrado a los Estados Unidos.
El cantautor José Alfredo Jiménez Sandoval tenía 10 años al morir su padre. Terminó la primaria en el colegio Franco Inglés y no siendo mal estudiante tenía otras inquietudes fuera del aula. Se iba de pinta con su amigo Jorge Gabilondo Patiño, hijo del célebre «Cri Crí», con quien se unía a un grupo de maletillas que soñaban con ser toreros. El resto de la niñez y la adolescencia las compartió entre la guitarra y el fútbol. El futuro compositor se asoció a las filas del equipo capitalino Oviedo y después en el Marte, donde disputó sin éxito la posición de portero a un tal Antonio Carbajal, más conocido por "la Tota", quien luego participaría en 5 campeonatos del mundo con la escuadra nacional.
El padre de José Alfredo era boticario, químico bacteriólogo y tuvo la única farmacia de Dolores, Hidalgo, Guanajuato. Su madre quedó viuda en 1936. En busca de mejor suerte, se trasladó con todo y sus hijos (8 en total, por el primer matrimonio de Agustín Jiménez, su esposo) a la ciudad de México, donde puso casa y una pequeña tienda en la calle de Ciprés, ubicada en un barrio de clase media pobretona. La tienda también se fue a la quiebra, como la antigua farmacia en Hidalgo.
Ciertamente, José Alfredo nació pobre y vio su familia en desbandada. Sus hermanas se casan y uno de sus hermanos muere. A éste compuso una de sus primeras exitosas canciones: Corrido de Guanajuato, que dice: «No pases por Salamanca, que ahí me hiere el recuerdo». Desde la edad de 8 años, radicó en México, D. F.
Fracasado su objetivo de ser futbolista, José Alfredo venderá zapatos. Trabajará como mesero en una lonchería llamada «La Sirena». Por estos lares de San Cosme, se hará amigo de Jorge Ponce, hijo del dueño de la lonchera, así como de los hermanos Enrique y Valentín Ferrusca, integrantes de un trío poco afortunado, «Los rebeldes», con quienes empezó a cantar en restaurantes y bares de mala muerte.
Para el año de 1947, siendo ya un compositor en ciernes, los cantantes famosos se presentaban en la radiodifusora XEW. José Alfredo iba diariamente hasta esa estación en busca de Jorge Negrete, Pedro Infante, Pedro Vargas, Miguel Aceves Mejía y otras celebridades del momento. Se había propuesto interesarlos en sus canciones, que para entonces, ya sumaban decenas. Sólo en 1950, Andrés Huesca y sus Costeños, aceptaron interpretar uno de sus temas: "Yo".
De su música se ha dicho: «Son principalmente rancheras, huapangos y corridos, todas ellas reconocidos por su calidad y su sencillez armónica, melódica y lírica». Esto es sorprendente, si consideramos, que «No tuvo educación musical y, de acuerdo al cantante Miguel Aceves Mejía, José Alfredo Jiménez no sabía tocar ningún instrumento y ni siquiera conocía los términos "Vals" o "Tonalidad". La mayoría de sus canciones interpretadas por el Mariachi Vargas de Tecalitlán, tienen los arreglos de Rubén Fuentes, a quien se dice que José Alfredo simplemente le silbaba la melodía».
«Con la irrupción de Jiménez el género se renovó; al principio escandalizaron su glorificación del alcoholismo y de un machismo propio de película mexicana tradicional, pero con el tiempo estos defectos se decantaron y quedó esa música y esas letras que reflejan ansias y deseos recónditos del pueblo mexicano. Con Jiménez, la canción ranchera, alcoholizada y machista llegó a su fin, por falta de sucesores autorales», dice uno de sus biógrafos, Eduardo Estrada.
Y Carlos Monsiváis, quien escribió intensamente sobre y prologó su cancionero, dijo: «Jiménez ingresó a la historia musical de México en unos años en que la canción ranchera, tipificada por las composiciones de Pepe Guízar y Esperón y Cortázar empezaban a volverse clásicas: música de museo, tan bella y meritoria como se quiera, pero carente ya de la novedad que reclama el gran público. Las rancheras que ahora populariza Juan Gabriel son de género distinto, quizá el mas apropiado para sacar a flote las inquietudes del mexicano moderno».
Una de sus musas fue Paloma Gálvez, cuñada del dueño de un pequeño estudio de grabación en el que Los Rebeldes iban a hacer pruebas. Esa mujer era una a la que casi logró conquistar, era "Ella". El fracaso con "Ella" fue narrado una y otra vez como una desventurada historia pero que, a la postre, culminaría en boda, en junio de 1952, con Miguel Aceves Mejía como testigo. La pareja tuvo dos hijos.
José Alfredo se impuso en el gusto popular, con canciones que fueron grabadas por Pedro Infante, Jorge Negrete, Lola Beltrán, Miguel Aceves Mejía, Pedro Vargas,y otras luminarias. El mismo compositor obtuvo rotundos triunfos con sus propias interpretaciones, trabajó en varias películas y grabó más de 20 discos de larga duración. En su libro Amor perdido, el escritor Carlos Monsivais señala que José Alfredo fue el arquetipo de una conducta que en el cine exaltó e hizo concebible al galán charro, siempre enamorado y mal correspondido. La verdad fue muy distinta, pues las regalías de sus canciones las reciben 4 mujeres que tuvieron hijos con él.
Desde luego, las críticas al contenido de sus composiciones fueron constantes. En especial una de las letras mereció la acusación de que incitaba al alcoholismo: «Llegó borracho el borracho / pidiendo cinco tequilas / y le dijo el cantinero/ se acabaron las bebidas / si quieres seguir tomando / vámonos a otra cantina... Se fue borracho el borracho / del brazo del cantinero / y le dijo qué te tomas, a ver quien se cae primero. Aquel que doble las corvas, le va a costar su dinero...»
En 1955 reapareció en su vida la maestra normalista de quien estuvo enamorado en su juventud, pero esta vez fue él quien la rechazó, pero aprovechando el conato de romance, compuso "Tú y las nubes":
Yo pa´arriba volteo muy poco,
tú pa´abajo no sabes mirar.
En 1968, la bebida le ocasionó una muy seria cirrosis hepática. Por rigurosa prescripción médica, durante dos años llevó una vida ordenada, que le permitió recuperar la salud y, de paso, como consecuencia, tomar un segundo aire: Cantaba mejor y tuvo varios éxitos sonados.
Su último idilio fue con Alicia Juárez, una cantante del género ranchero de sólo 16 años. Sus canciones adquirieron un tono retador como "El Rey": Yo se bien que estoy afuera/ `pero el día en que yo me muera, sé que tendrás que llorar... Desde entonces no dejó de beber. Fue a dar a un hospital de la ciudad de México, donde murió el 23 de noviembre de 1973.
Un busto de José Alfredo Jiménez, considerado el mejor compositor de música ranchera de todos los tiempos, acompaña a los de Chava Flores (Salvador Flores Rivera), Gonzalo Curiel, Felipe Bermejo y José Antonio Zorrilla Martínez en el pequeño jardín de los compositores mexicanos de la colonia Hipódromo-Condesa del Distrito Federal.
Nuestras Estampas (1)
Elaboradas por CARLOS LOPEZ DZUR
Enaltecer el orgullo por la herencia hispánica y consolidar la autoestima de la comunidad requiere de un conocimiento sobre los ejemplos de nuestros triunfadores que han dado lecciones de perseverancia, amor a su trabajo y calidad en sus aportaciones. A partir de esta semana, ofreceremos una serie que ayudará a este propósito. Se incluirán, cada semana, las síntesis biográficas que mejor informen sobre las vidas y logros de personalidades distinguidas de Nuestra América a través de Nuestras Estampas en torno a músicos, artistas en general, literatos, educadores, funcionarios públicos, empresarios privados y líderes latinos, mexicanos y mexicoamericanos, que llenarían de orgullo y memorias gratas a cualquier nación.
Los primeros latinos en el Congreso
Sin el esfuerzo de las primeras organizaciones latinas, a través de los Estados Unidos, no se habría logrado elegir a los primeros congresistas que han representado los intereses de la comunidad étnica hispana, sacándola de las trabas de la discriminacón legal y política que imperaba contra ésta. Entre tales organizaciones, están la Liga de Ciudadanos Latino Americanos Unidos (LULAC), el Fondo Mexico-Americano para la Defensa Legal y la Educación (MALDEF), el GI Forum (AGIF), el Concilio Nacional de la Raza (NCLR), la Asociación ASPIRA y la Coalición Nacional Puertorriqueña (NPRC, por sus siglas inglesas).
Algunas de esta organizaciones comenzaron su labor de cabildeo y han crecido en diversidad de metas desde 1929, como LULAC. Otras se fundaron entre 1961y 1968, época crucial en que se dieron las batallas legales para poner fin a la discriminación y en la cual surgieron, organizadas desde una base popular, grupos latinos de autodefensa que siguieron los modelos de los afroamericanos. Los Boinas Brown («Brown Berets») fue el primer grupo que en 1967 se inspiró en el modelo de Las Panteras Negras («Black Panthers»). Mas es, en el contexto de confrontaciones y fuertes presiones, que surge un movimiento chicano y que se consiguen las primeras victorias. Ejemplos, las papeles de votación en español e inglés. A los programas de Estudios Afroamericanos siguel programas similares de Estudios Chicanos en las universidades.
En 1975 y 1982, se hacen enmiendas a la Ley de Derechos del Votante de 1965 que preparan un camino para mayor participación del electorado hispánico. Sería MALDEF la organización que se puso en la vanguardia para esta estrategia electoral y de reconocimiento del poder creciente del electorado latino. Logrado ésto, con la excepción de Dennis Chávez, quien fue el primer Congresista mexicoamericano en servir en la Cámara de Representantes y el Senado, desde 1930, en representación de New México, serán muchos más los que vendrán después. De modo que es correcto adjudicar el activismo de los '70 y los '80, a las representaciones por California, Texas y Nueva York, de nuevos y pioneros congresistas latinos, como fueron: Edward Roybal (demócrata de California), Eligio de la Garza (D-Texas), Henry B. González (D-Texas), Herman Badillo (Nueva York).
El primer congresista: Dennis Chávez
Sin embargo, concentremos en uno. Dennis Chávez (1888-1962). El fue el primer congresista latino. Uno de sus parientes fue el primer Gobernador de Nuevo México después que España había cedido el territorio a México en 1821.
Dennis nació en una familia de ocho miembros en Valencia County, Los Chávez, un pueblo que adquirió su nombre como homenaje a sus ancestros. Al nacer su familia era muy pobre, pese a que antes procedían de rancheros ricos. La lección que nos da la vida de este señor es grandiosa.
El joven abandonó la escuela cuando obtuvo el octavo grado. La necesidad le obligó a manejar una camioneta de mercado, desde niño; pero él fue un lector voraz. Estudiaba los textos de Thomas Jefferson y se impuso la meta de una carrera en el gobierno. Para ello tendría que adquirir más educación. Desde 1917, trabajó como intérprete de español y ayudante legislativo para un senador federal, Andreius A. Jones, en Washington, D. C. y se matriculó nuevamente en la Georgetown University. Trabajó para una agencia de ingeniería de su ciudad natal. Se hizo abogado, hizo práctica privada de su profesión desde 1920 cuando es admitido a la Barra de Abogados y, de regreso a Alburquerque, ganó un escaño legislativo en 1930.
Se lanzó por un escaño en el Senado en 1934 y perdió. El ganador, Bronson M. Cutting, falleció un año después en un accidente de aviación, por lo que Chávez llenó la vacante dejada por él, convirtiéndose en el primer Senado hispano hasta su muerte el 18 de noviembre de 1962.
A Dennis se le describe como una tesonero luchador contra la discriminación étnica y racial y un campeón pionero de las causas de los indígenas, los puertorriqueños y los mexicanos de su época. Fue jefe del Comité Congresional del Correo Federal, el Comité de Obras Públicas y muchas otras posiciones de gran responsabilidad. Fue incluído en el Diccionario Americano de Biografías y Barry Crouch escribió sobre su labor en el artículo «Dennis Chavez and Roosevelt's Court-Packing Plan».
Wednesday, January 16, 2008
Urgencia que acosa
Dáme la voz de quienes transmiten los consuelos.
El instrumento del mensaje, el ángel que vence
las angustias y holla a los escorpiones.
La urgencia acosa y la prisa me sacude.
El pueblo espera con los cimientos rotos
y mi boca es tan torpe.
En ciudad de incertidumbre he nacido.
Alguno espera y yo soy ese alguien
que apropia la tarea.
Es la misión que me conmueve
ante la aridez de mis propias venas
y el dolor de los huesos endebles.
Dáme, no la responsabilidad, ya la tengo.
Dáme, no el instrumento, sé que mi voz
puede llenarse; yo elaboro y entrego
lo que digas; sólo por la esencia vislumbro.
Abre mis labios de una vez,
raíz de necesario evento, asombro inevitable,
fúndame en la acción osado del Decir primario.
3-13-2007 / De Heideggerianas /
¿Quién funda mi lenguaje? / Yo soy la muerte / Canto al hermetismo
Desde la cárcel profunda
¿Qué me díste de comer? ... si acaso
Fueron halladas tus palabras y yo las comí: Jeremías 15:16
estas palabras, ecos para mi cárcel profunda,
crepitares del fuego que dentro me consume.
¿Qué me diste si apenas soy el instrumento
de una voz, el desglosamiento insuficiente
de mi angustia, el asomo tímido de mi luz,
luna menguada, sol eclipsado
que paríste desde un Valle de Matanza?
Aliméntame otra vez.
Oye la voz del muchacho, oculto entre las lajas
de una cueva, haz que Agar me levante
porque es agreste el desierto, amargas son las aguas.
En la noche, el chacal se asoma y mi madre
es tierra temblorosa y la oscuridad se tienta,
seducida de amenaza y, en la mañana,
el hambre es sed para que tu luz la complete
o la deshagas con la muerte.
Sería tan deseable que se muriera en el bocado
de un relámpago diurno de tu pan,
con un sabor más dulce de existencia
y un horizonte allende a las rejas carcelarias,
al menos, presentido; al menos, consolante.
15-12-2007 / De El hombre extendido / Norteamérica y la anonimia / Los pordioseros / Padeia / Educación / Dános un gránulo de sol
El gato me observa
Uno tiene un corazón que presentar
para su afrenta, para la ira de aquel que no nos ama.
Asechanzas vendrán como un súbito golpe
por enojo, contigencia de lo desesperado.
Y la vida del corazón es
muchas veces vulnerable, accidentada.
La desprecian y no siempre hay
un vaso a la mano por las consolaciones.
Uno tiene un corazón que presentar
como vasija despreciada, puerta cerrada
tras la cual hay el cadáver de sí mismo,
el hedor de la desesperanza. El dueño
que ya no tiene control ni de su sombra.
Espanto, lobreguez, abandono. Uno tiene una cárcel profunda
cuando la nube es espesa, oscura
y no hay luz de lámpara que alumbre
ni ruido de molino ni trabajo consolante.
Aún días de Sol son eclipses
y penumbras hostiles de la noche.
El corazón no siempre se acredita,
pero clamora y el dolor camina como gato,
runrunea, nos clava la mirada, se detiene
y no huye: presenta su pausada estampa
y la maúlla y, en la soledad, emite un lloro
que parece de niño en hambre de presencia.
¡Felina sombra, dolorosa, que clava sus uñas
en la carne viva del hombre que soy!
Alguien me mira sospechosamente.
Ha de ser mi corazón en su indiscreto paso.
5-13-2007 / Sequoyah 2 / Canto al hermetismo / Teth
Saturday, January 05, 2008
Los delirios de Belén
La muerte de Nano Ortiz / Personajes folclóricos / Tipos populares de Pepino
Al final de una danza entre el depredador y su presa, Andrés Belén se creyó el beneficiado. Lo divertían sus baladas moralísticas. Se ajustaría el cinturón y la baqueta, desafiando la incómoda cintura que le lleva la macana y el revólver casi a la altura de sus propias verijas. A un perseguidor como él, no le gusta el lenguaje de protesta. Lo incomoda todo resentimiento porque ignora que él mismo vive en negación. Lo asaltan malas memorias, quizás de una niñez de miseria. Odia a los provocadores sean reales o imaginarios. Tampoco le complace el ruido innecesario; mucho menos que se le ofrezcan mofas.
Cuando él llegó a Pepino a dar servicio, a mediados de los ’40, se creyó un león solar, muy autodefinido y disciplinador. Un creyente en la correlación racional y causal de la realidad. Dijo que a los ojos, en cuanto mecanismos perceptivos, lo separa un eje: lo que se ve realmente, lo objetivo, y lo que otros dicen que se ve, aún mirando hacia lo mismo. «El paisaje que yo veo, el asunto, es éste». Apostó por la objetividad sin sentimientos. Y, entonces, se dio cuenta donde estaba. «En un pueblito de sinvergüencitas y bribones».
Al parecer muy adscrito a una moral piadosa, victoriana y ortodoxa, tranquilo en apariencia, pero, de algún modo, la gente que él juzgara está buscando los resquicios, malos agujeros y silencios amargos. En el Pueblo, lo sabe, la Iglesia está encarnada por un hombre que ha dicho: «En la iglesia usaré una sotana; en la calle soy tan hombre como cualquiera que se meta conmigo». Mas la gente defiende esa piedad del Padre Aponte, sólo porque trata a palos al pecador y él no se siente uno. «Esto es maldad del Pueblo». Del ex-Alcalde Oronoz alega que hace lo que le da la gana y neutraliza a los mismos populares.
En la periferia de estos existenciarios, a los que juzga objetivamente con el ojo derecho, a ojo pelado, no con ojos metafóricos, están los inconformes, junto a los hijos del Joy’s de Millán Matos, el Amusement Center, de Forito y Santos Méndez, las Camaronas de Cubero, los escapistas, hijos de la Guerra Fría, Corea y el choque ideológico. Está Toño Palomo, chilla-gomas y burlón como él sólo.
En su apasionada trayectoria policíaca, se había ido hasta La Chula por los rumbos de Hoyamala por la pista de Genjibre el Mentao, quien mató a un delator que lo arrojó al presidio. De ese nacionalista ya no se preocupó más como antes. Está en la cárcel, donde no se daría ya sus traguitos de ron pitorro. Un asunto pendiente que tenía con los choferes de carros públicos lo resolvió con un tiro en el ojo de Justino Ortiz en 1954.
La clase con la que él se identifica y da por la única decencia en el Pueblo puede que sea elitista, pero, ha sido honrada. Doña Bisa Rodríguez Rabell y el Juez Negrón Benítez son dos almas de Dios; Helga Franco Cabrero, ex-Secretaria de Actas de la Constituyente y Puyi Méndez, ex-Senador de La Pava, han creado cierto orden en el Pueblo. «El orden en que yo creo: Muñoz en la tierra; Dios en el cielo». A excepción de esas cuatro personas, en el pensamiento de Belén, no hay ninguna otra buena. «Son la mierda, con diferente peste». Cayo Estrada, primer Alcalde del Partido Popular al que echa loas, fue un ladrón; Fey, un pelele; el Cura Aponte, un santón de retablo y Cucán Oronoz, símbolo de la dinastía de los viejos caciques.
Pero, hay días de eventos extraños, pájaros de mal agüero, encantamientos. Lo supo por una ráfaga que echó el miedo a correr por todo el noroeste en Puerto Rico. Y, desafiando el traslado que le dieron en castigo por haber matado a Nano, el chofer público, se asomó a la Calle El Bacalao, donde algún bochinchoso de los grandes (tendría que ser, a su juicio, Ché Pelao y Guillo El Soco) convocaron el Diablo, o los brujos enjundiosos. Todo el andurrial de aquella calle se detuvo en el tiempo. Un alma colectiva fantasmal y numinosa les congeló y hasta él (Belén que no es creyente y sólo cree, como dice, en el Orden de Dios en los cielos, y en «el orden de Muñoz, aquí abajo»), imaginó el regreso de una Bruja vencedora que a todos los varones les mata las pasiones. Los enreda a los males. Como demonia de la autosuficiencia femenina y Fiera Corruptia, ella suelta las lechuzas y los malos augurios.
Aquella escena por la que vino al Pepino una noche, en ropa de civil para no ser notado, se ha grabado en su memoria. Y la ha soñado, repetidamente, no porque tenga remordimientos de ningún tipo. Es cierto que él ha matado, en virtud de su oficio; «pero yo saco del medio a lo más malo. La legalidad de mis actos va primero». La pesadilla, si hay que llamarla así, tiene un elemento que concierne a una hija suya. Así entra al sueño. Como algo personal, que es sangre suya. Y el sueño malo se sucede desde que entró a Pepino, tan furtivamente, y vio la Calle El Bacalao y la casa de Belmontí, tomada por el caos de habichuelas marca-diablos y sartenes que brincan por los aires sin que nadie los tenga por el mango.
«¿Qué es ésto?», pregunta y se levanta de la cama bañado en sus sudores.
Andrés Belén es alto de estatura. Delgado, escuálido, arrugado. No necesariamente corpulento. De su rostro destaca la boca que se recarga con la caja de dientes postizos de los que ya hicieron burlas algunos que han visto que, en medio de sus histéricos gritos, se le zafa y apura fuera de la boca. La dentadura ha caído como un gargajo al suelo y él, sin pena ni gloria, la levanta, o la devuelva a la boca o la echa al bolsillo. Dos o tres de aquellos dientecillos de ratón de la prótesis, brillaban como el oro.
El ideal más grande que acarició, antes y después de la muerte de Nano Ortiz y su traslado, lo confesó al guardia Rojas, el negro. Con él fue a la fiscalía de Angel Viera Martínez, se entrevistó con una señorita que noviaba con un gendarme de los círculos cercanos al Gobernador. El detective, guardaespaldas de Muñoz, decidirá quiénes o quién custodiaría al Dr. Pedro Albizu, preso en La Princesa de Río Piedras. Para que lo recomendaran al cargo, se personaría y diría, con lujo de detalles, cómo Andrés Belén siente la responsabilidad de cuidar del orden. «¡Búscame una fusta y yo lo hago!» Allí, ante él, estaba un campeón confeso del odio contra los nacionalistas y las camisas negras de su ejército.
«¡Cadetes de la República, es la misma mierda y diferente peste!» Ahora compara a los activistas de la Huelga Cañera de 1934 y su roña la dirige a los socialistas del Jacho. Había 8,000 obreros en huelga en el litoral de Moca, Aguadilla, Aguada y Pepino, según dice. Va echándose un viaje retroctivo de memoria y recuerda que Albizu Campos trajo al movimiento el espíritu huelgario, en tiempos en que Muñoz, su Vate idolatrado, prometía más que el Comisionado Residente Santiago Iglesias, «ese politiquero, vendido al comunismo americano».
Belén es muñocista desde que oyó a Francisco Colón Gordiani rebatir el programa de Justicia Social, tan diferente al de los 40 sindicatos de la Confederación General de Trabajadores. «Los comunistas están con la CGT si no ya estuvieran con La Pava». Contra Santiago Iglesias, siendo tan pro-yankee, Belén discursa otras lindezas, pero más ciertas que un templo. «¡Es un oportunista! ¡Es peor que el más hambreador de los ricos en el pueblo!»
Para Belén, sin que ésto representara simpatía ninguna por los nacionalistas de Albizu, Santiago Iglesias merecía el balazo que le dieron y el que no alcanzó a matarlo.
Ha vuelto a recordar a tres o cuatro ídolos, el que bien se jacta de antipático, y que son los pepinianos de su ojo derecho. Quiere pensarlas, detenidamente. Gente son no como otras de la nuevas camadas de liderazgos que entregarían al país a la corrupción y al extranjero. Helga Franco es una. Estudió Pedagogía.
A veces, cuando paseaba en ronda por la Calle Esperanza, se la hallaba en el balcón. Es una mujer grande, corpulenta, puritana y «hasta me ha dado consejos». El mensaje de Muñoz la fascina, siendo una mujer rica y de abolengo. No porque esté jamona, él se le acerca y saluda. «Nos une un ideal: educar en buenos principios a este pueblo con tantos bujarrones e importadas puterías. Salen del campo y van a la loza de Perth Amboy o New York y se traen malas costumbres».
Así le dijo Helga, «educar para el progreso; no para la ineptitud, la inmoralidad y el pancismo» y Doña Bisa se lo había repetido en otro par de ocasiones. En la sociedad pepiniana ocasionó mucho escándalo cómo se paseó por pueblo y campo en un jeep, a Luis Ríos Flores, atado como un reo. Fue en 1949. Cometió sodomía en un niñito de Pozas y lo estigmatizaron. Era dura, como vendetta, la ortodoxia de Don Cayo Estrada, pero, si supieran que Andrés Belén tiene un mejor olfato para rastrear cuán cochinamente ha degenerado el pueblo. Quizás que se expusiera a Luis Ríos a la burla y el público desprecio fue el escarmiento ejemplar para quienes practican en privado tales actos: de Maquín a Venero, de Johnny Cortés a los Cabrito y Bijo Maricao.
Andrés Belén, el policía, antes de la muerte del ex-juez Negrón Benítez, no guardó odio por él. Si hubiera estado en la judicatura, lo hubiese defendido. El pueblo le pagó con odio sus desvelos por acrecentar la decencia del Pepino y combatir el engaño. Sí. Tuvo que matar a Nano e igualmente mataría a cualquier nacionalista que quiera separar a su país de los Estados Unidos o asesinar a un líder bueno. «Yo no soy un matón, don Eduardo. Es que un orden de lealtad y un oficio como el mío me exigen las duras decisiones de quien tiene vergüenza y responsabilidad. El que se burle de la autoridad constituída que se atenga y aguante».
Una vez se le vio llorar. Belén vino al entierro del Juez Negrón un día de septiembre de 1960, un año después de ver la Fiera de los Poderes Enemigos, los nuevos rumbos del porvenir violento y la inmoralidad triunfante.
Sin embargo, el traslado se hizo. Y, al pueblo al que sirvió por tantos años, después de las muertes de Eduardo Negrón, Helga y Alicia Franco, lo vio como no quiso. Sin la influencia de su ley organizadora y su amarga medicina. Sin las gentes que sostuvieron alguna luz de decencia y buenas costumbres. Sujetos al afán de lujuria, usurpación, riñas e hipocresía. «¡Pepinianos que olvidaron a Dios!», decía al recordar a Helga y Doña Bisa, sólo que él habría enseñado una receta que no falla: Que admitan sin chistar la jerarquía, la autoridad, porque hay certidumbres y valores, creálo el sinvergüenza o no lo crea. Y Belén sabe mantener la gente derechita y tiene sus guardias que lo obedecen, más influyentes y simpáticos que Jimmy “Meneíto”. Este no es el tiempo de las gangas violentas de Cubero, Acevedo y Urrutia.
Casi a finales del ’80, siendo el alcalde de Maricao Vicente Bayrón Vélez, el dolor moral lo visitó en su propia casa. Volvió a soñar con la Casa Embrujada de la Calle El Bacalao y lo asaltaron las voces de ultratumba, los posesos de Paco Domenech, brujo de Moca. Belén se levantó suda que suda. Y dijo para así.
«¡Me estoy poniendo viejo y sueño pendejadas!»
Mas no. No es éso. Lo que rezonga y lo estresa en este sueño es alguna cosa del poder. Ha visto a Helga y Doña Bisa, a las beatas Malavé, a Puyi Méndez echando pestes de la superstición, la lujuria, la ambición desmedida y el nepotismo. Se imaginó, junto a Puyi, en la Legislatura. Oníricamente, también se halló a un excompañero del servicio policíaco. Uno que fue expulsado del Departamento por bígamo y hostil con los nacionalistas de Albizu. «¿A qué llegaste? ¿Cuál es la emergencia, oficial Quiñones?»
«Un bochinchoso que está haciendo bromitas en el pueblo».
«¿Qué?»
«¡Mira la casa! ¡No puede ni el más valiente detener la lluvia de frijoles y dentro están, imagino yo que unos demonios, vestidos con camisas negras como los Cadetes de la República!»
«No puede ser. Muñoz se encargó de Albizu y ese muerto se pudrió en la cárcel en 1965! Está enterrado».
«¡Seguimos en la misma mierda, Belén!»
«¿Quién es el reo?»
Sintió, angustiosamente, cuando Quiñones desapareció de su vista después de haberle dicho: «Tu hija».
Se despertó otra vez. Entendió que regresaba a su pueblo. Se despidió de Helga, la Jamona, de María Luisa, la victoriana de la inmensa casona, las viejitas Malavé, todas beatas y vio a don Eduardo. «Vine de incógnito a ver ésto que llaman el embrujo de una casa; pero usted sabe que, desde el casito que tuve por la muerte de Nano, se me tiene prohibido que venga hasta Pepino. ¡Cómo les extraño! Usted que es juez me vio servir a Muñoz y a San Sebastián con mucho celo. ¡Yo soy un hombre bueno; lo que me falta de dientes, lo tengo de hombría y decencia, don Eduardo!»
A pesar de justificarse, el juez guardó silencio y se deshizo como un fantasma de humo.
«¡Tu hija, tu hija!» fue lo único que oyó. Sudaba frío y se fue a la casa de la más pequeña de sus hijas, aún soltera. Les cayó por sorpresa y la mayor dijo que su pequeña, su tesoro, estaba indispuesta.
«No sé qué tiene, papá. No ha querido decirlo y evade que hablemos. Llora y llora noche y día. Se encierra. Lo más probable es que la haya embarazado la persona con quien anda».
«A mí no dijo nada, siquiera que tiene novio. Permiso no pidió para tenerlo».
«¡Te tiene miedo, papá!»
«Vamos a dar con la verdad. Ojo derecho».
Y fue el padre, triste y más amargo que de costumbre, a la oficina del Alcalde, hombre casado y con hijos. Le negaron su presencia; pero, Belén se limpia el trasero con las ineptas excusas y viles burocracias. Bernardo Méndez Jiménez, ex-senador del Distrito de Aguadilla, gestor constituyente del Estado Libre Asociado, le dio lecciones de cómo realizarlo.
Pasó al despacho y el hombre se puso tenso. Le hablaron sobre Andrés el Cascarrabias como un guardia temible y temerario. De antemano supo por qué vino.
«¿Cómo se sentiría usted, Alcalde, si alguien le dijera que otra persona ultrajó a su madre? ¿O a una hija suya?»
«Una relación sentimental no es un ultraje. El problema es que soy casado y su hija quedó embarazada».
«Ese es su problema. Usted tiene el día de hoy para que inicie el divorcio y dos días más para que se case con mi hija».
«En ese plazo no es posible».
«Debió pensarlo antes; pero, mire…», desenvainó su revólver de reglamento y lo puso sobre el escritorio del alcalde. «Usted se casa con ella, hoy o mañana, porque si no lo hace, voy a buscarlo dondequiera que se meta y le voy a vaciar esta pistola».
Salió de la oficina y dejó al hombre cagado de miedo, sin acertar a decir otras palabras o negociar con ese tipo de justicia. No tenía otro recurso político que lo que hizo apenas se cumplió el emplazamiento. El Alcalde se suicidó. Lo hallaron en el mismo lugar que Andrés Belén lo dejara en crítica desesperación y zurrado en los calzones.
Retirado de la policía, dedicado a faenas en el campo, se entretiene con pensamientos del Vate: «El campo es la patria. Sin la tierra que el jíbaro labre con sus manos no hay identidad ni destino». En ocasiones, el sueño del embrujamiento en la calle El Bacalao sí lo obsede, pero más tranquilamente. Cree que ha rescatado un reo, que ha exorcisado una tormenta y puesto la paz en Pepino.
12-10-2006 / De libro en preparación /
Thursday, January 03, 2008
Reflexiones antes de la caída
A Joaquín Oronoz Font (1909-1971)
Alcalde de 1936-1940Estoy apagado, en desgracia, para salir a la luz. Estamos en oscuridad: Joaquín Oronoz Font, 1965
En el Casino, apartados del jolgorio multitudinario, se jugará a la baraja, se beberán más tranquilamente los licores y, acaso es más grato, se espera un puñado selecto de amigos y contertulios que acompañarán al ex-Alcalde. Fue un banquero prestigioso, miembro de los Leones y exPresidente del Casino del Pepino. Aún no ha caído del pleno y la altura de sus pedestales y hay quien así lo augura. Caerá el rey con pies de barro. No será gente suya quienes así conjeturen. La de su círculo íntimo se atreve a decir, con cierto desparpajo de cómplices: «Vamos a echarnos un pe’o lo más fuerte que podamos; a ver quién puede reventarse la tripa primero y luego celebramos el estruendo del culo».
No siempre se le encuentra de humor para ésto. Hay días en que Cucán no está para festejar ventosidades. Y su mente fabula la realización de conciertos filarmónicos o tener a Pablo Casals de invitado en el Pueblo; tiempos en que era el amo del Casino y del Club de Leones; otras veces hay en que los violines de Pablo Elvira y los boleros le sacan un eructo del bolsillo trasero. Se ubica en el hecho real. Ha venido perdiendo sus espacios. «No. Ya eso pasó. No hay poder ni escenario ni para vaciar la tripa a gusto. Si yo volviera a tener el poder, no pasarían las cosas que pasan en este municipio muñocista de Cayito y Fey». Por decirlo tan enfáticamente, sus contertulios confirmaron más que su enojo, la crisis melancólica.
Han ocurrido, por de pronto, unas cosillas de las que ya echan tijeras y chismorrean hasta amigos cercanos. Gente a quien llamó «sus íntimos».
Aunque distanciados de Cucán, sus hermanos lo apoyan. Francisco y Mario lo quieren. Doña Emilita Arbona es un dechado de estoicismo. Lo comprende. A sus hijos los educa para que no lo repudien. O no lo quieran con lástima. «Sean entusiastas como él. Es buen padre. Sean estudiosos. Es el deseo que él tiene, él, cuyo diploma de High School lo obtuvo en la escuela nocturna robándole las horas al descanso». Sea como sea, Cucán fue proveedor y dio buenos ejemplos. La educación, no siempre hace a uno rico; pero, te hace gente. Bien que decía... Y, por eso, han sido públicamente honorables e intachables las proles de Francisco, Mario y sus hijos. Buenos hijos, educados, los de Cucán, por igual. Y el pueblo lo sabe.
«Mas desaprueban esa moral. Ese paradigma que está ahí, circulando e imponiéndose: hedonismo pagano. Como esas carnestolendas de carnaval cuando Cucán, vestido de mujer, juega y danza con lo más impuro y miserable de la calle. Cultos homofóbicos. Desacralización y misoginia; desprecio de lo femenino y la función reproductiva como sagrado misterio. Placer fuera del matrimonio y las instituciones. Onán y los nicolaítas». El arquitecto Oronoz, su hijo, sigue los pasos a Cucán y Rigo. «Orgullo Gay». Según observa Celso Méndez, el barbero, al lado de la Farmacia Cebollero, la rutina de Rigo es lamentable. De 6:00 a 7:00 a. m. concurre a la misa. Sale. Merodea en su derredor sospechosamente. Espera a alguien a quien meterá con disimulo a la trastienda. Camina hacia el almacén que fundara Oronoz-Rodón, padre, y en lo que era su oficina, se ayuntará con tres o cuatro varones, a lo largo del día. El barbero observa que los bujarrones llegan y se van cuando fisgonea hacia la portezuela lateral. Antes que se inicien las horas de labores, esa trastienda es un burdel de tal por cuales.
Desde la barbería, sin que nadie lo sepa, es su mirada la que merodea y no da tregua ni aviso. «¿Qué demonio se trae Rigo, piensa, que da señales de mano y llama a tantos jovencitos?» Su vecino arregla sus citas con el que quiera comer culo y, en fin, que hasta los limpiabotas cuentan algún dinero cuando salen de la trastienda. «Ese no es mi cuento; no voy a hacerlo un problema mío», se enconcha don Celso. Mas si... hallará en quiénes descargar el secreto. Será muy selectivo. Evitará a las moscas cuando abra la boca, porque de que la abrirá, no duda. Es humano.
Por su parte, el Cura arguye privadamente que con ellos ha sido muy paciente. Está enterado de este asunto con mil sutilezas. En pueblo pequeño, todo se sabe y se dice en los confesionarios. De las orgías de Cucán, también él sabe cómo guisa. Un policía al cura ha comentado más que lo suficiente y, comunicándolo a Cucán por amistad, lo advierte: «En policías no confíes. La ley soborna, hermano», aconseja al ex-alcalde.
«Antes y después del carnaval, ésto se supo», explicitó el Cura. Encendió un cigarrillo con los nervios crispados. Duélale o no la remembranza o la pierna, se lo contará. Lo ubicará en el escenario de su pecado.
Desde una barrita con velloneras, frente al Garaje de Ceci, en el Puente de Guatemala, como beocios y seres dionisíacos saltaron un viernes en la noche en aquelarre orgiástico y la policía dio razón y alcance a casi todos.
«¡Qué suerte que escapamos!», concluyó Abraham Bonilla y así lo dijo a Oronoz aquel viernes. Se lanzaron desde la ventana, casi al río, cayendo sobre unos pedregales. A riesgo estuvieron de restallarse contra las paredes de contención del puente sobre el río. Abrirse las cabezas y morirse.
«¡Coño, qué suerte, bendito sea!»
«¿Bendita suerte? ¡Mierda! Tú, sólo te hicíste unos rasguños; pero yo tengo la pierna en dos cantos».
En las perreras policíacas, con sus ropas en las manos, o a medio vestir, se alojaron algunos de los sexomaníacos y viciosos de Pepino, tecatos, putarracas, patos de closet, compinches de lujurias, asociados en bailoteo como fraternos en el salón a oscuras, al pie del Puente de Guatemala. Y, desafortunadamente, sorprendidos bajo el impacto del primer aguacerazo de mayo.
«¡Qué suerte que escapamos!», repitió Abraham.
«¡Qué juma tenía Elsa Torres!»
«¡Qué tripeo el de Genarito Rodón!»
Quemó una marihuana roja, panameña. Observaron que ante la vellonera sostenía un punto de alucine marca diablo. Subía el volumen del aparato tan alto que rompía los tímpanos a cualquiera. Mas no oía nada ni aún sus alaridos, más fuertes que el estruendo de la música.
A oídos del Cura Aponte llegó esa comidilla, dicha y relamida por los guardias y otras moscas. Chotas y División sobre Abuso de Narcóticos. Examinaban ese primer día de Mayo de los hippies descarados. Una doctora mulata en la cachapa; un ex-alcalde, abriendo el ano y besuqueando a hombres, la marihuana a pastos y la desnudez de todos para todos, contra todos y por todos. El sexo es libre… y, de pronto, que no habría tiempo suficiente para volver a vestirse. Cayó la disciplinadora perrera de los cielos como más lluvia sobre el fango. No habría escapada. Así fue que, por desesperación, las locas tapadas, ocultas en sus prestigio y closet de sus recámaras, no todas pudieron saltar por la ventana. Se habría de conocer el saldo.
Por cierto, Cucán saltó, pero se le torcieron los pies. Se rompió una pierna... ¡Mas... a correr! ¡A correr desnudos por el monte como sátiros en búsqueda de ninfas o de faunos! Cierto fue que no todos escaparon en sus autos de la Mano de la Ley que no sanciona. No todos. Fue lo malo.
«¿Te preocupa qué se diría en el pueblo si los guardias me tupieran a macanazos?»
«No. Algo peor. Llevo 34 años en aquí, hermano. He escuchado cosas que son intolerables y me hago el sordo. Con ésto, ya no puedo. Sobrepasaste el límite. Harás daño a tu familia, tanto como a tí mismo… Mira esa pierna rota a tu edad. ¡No eres ya un jovencito!», le dijo el cura a Cucán después que el doctor Muñiz le cambiara un vendaje de yeso.
«¡No me preguntes cómo fue!»
«No, si ya lo sé. Una orgía».
«Váyase a la iglesia. En una hora voy y me confieso».
«Joaquín, una hora es suficiente para que vayas pensando en ayuda de un siquiatra. Esto es grave. No hay tal cosa como el niñito del Acuario, con una flor en la mano y la melena. Eso es jipismo del diablo y modernismo».
«Mi padre, que era masón, me dijo: Hijo de Saturno, tu nombre es Deber y Reponsabilidad. Un deber que no se riña con la lealtad a lo que uno mismo es, cierto carácter único y personal».
«Tu padre fue otro bandolero. Clasista como tú y todos los Rodones, excepto Chinto».
«¡Cállate, no entiendes! ¡Véte con los siquiatras al carajo! ¡Yo estoy bien!», insistió Cucán, ya molesto.
¿Cómo que hablarle así, tan rudo, ese curilla zarriento, el más lujurioso de los simios, fisgón de las niñas malsentadas? Adujo que examinará, en lo sucesivo, por si hay que enmendar algo, su deber: consolidarse moralmente; admitirlo. Se responsabilizará del resultado de su obra. Una por una sus acciones. ¡Todo en confesión! Sin el trámite del chantaje.
«¡Tú no me juzgues, que no eres Dios!»
«Chantajeas tú, hermano; cometes sacrilegios». Aponte ya lo tuteaba con descaro.
Aún más, al advertir que su actitud se tornaba desafiante, Cucán le dijo: «¡Hipócrita, a ver si hablas y destapas mi olla siendo la tuya más podrida!» Oyó que aludía a Rigo y él con recriminaciones al pecado de los nicolaítas.
De cierto que los llamó mariconazos, bisexuales, chupavergas y bujarrones. No con teologías sutiles esta vez, pero muy bien que olvidó que se alimenta a la sombra de los Oronoces. Bebe del vino de su casa, cena y desayuna con ellos. Alarga sus manos, codiciosamente, a los donativos que hace la familia a la Iglesia.
Saturno confronta a cada ser con el dolor de sus equívocos. Disciplina con ellos, enseñan los esoteristas de la Nueva Era. «Tiene que, tiene que». Cucán lo admite. No es fácil que se hable acerca de las saturnalias espirituales de su alma. Con ninguno, menos con él.
Desde los tiempos de la unión republicana-socialista de Getulio y Nito, los espiritistas kardecianos lo alertaron: «Cucán, eres muy kármico. Sufrirás mucho porque has nacido fuera de época». Ahora siente que la enseñanza es más clara. Esta noche habla su consciencia en forma de silencio. Calladamente. Y hasta con dolor moral. Hoy que no quiso estar solo, se siente más apartado y abandonado que ninguno.
«Sí que estás meditabundo, Cucanito».
«¡Coño, por eso se nos odiaba desde los tiempos de los cachacos Juan Martin, Oronoz Perochena y los serafines Rodones! ¡En paz descansen! Nunca quise ser como ellos. Yo sí amo al pueblo».
«¡Atención! Ya se pregona la unión de la Iglesia y el Estado en Puerto Rico. ¡Va la colonia al mayor retroceso!: Cucán y el Padre Aponte en la misma papeleta». Risotadas. «¡Claro, claro que bromea!», aclaran otros. Necesitaban de sus labios lo que dijo: ¡Qué estupidez sería, carajoooo!».
Semi-oculto por explosiones de humor y teatral camaradería, Cucán se apertrecha en algo triste. «Quiero filosofar políticamente y echarme un peíto por el PAC, partido acción cristiana». Un mal familiar, o ese fantasma, lo aqueja. «No. No. Es que hay mucha brujería, metida en política, y mucho sexo fuera de las recámaras. Amor libre. Free Love. Love freedom». Otro fantasma de erotismo que no comprende, más fuerte que él mismo, llega distorsionado.
Y Rigo y Cucán se dan muchas mañas para el disimulo. Ancestro de apellidos prestigiosos, siempre alcaldicios. Son hombres casados. Un sospechoso heterosexualismo se los come. Líbidos desviadas, sexo obseso, que escandalizan a Millán Matos: «¡Esos Oronoces, patos malos!», ventila a sus espaldas. Ante ese proxoneta, a dar pichón a lo que entienda o diga. De él nada importa; pero, «usted, señor Aponte, es mi Tradición, una parte del Poder, una institución de la Clase» (él se refiere, a la clase con dinero y la clique políticamente dominante). «Voy a filosofar sobre el poder, ¿me lo permiten, señores?»
Había salido al balcón, en la segunda planta del Casino, y se quedó observando, semi-escondido, la Plaza y el ajetreo gozoso de su Pueblo. El cielo nocturno se rajaba en muchos círculos de colores y chispas con relampagueo debido a los fuegos pirotécnicos. Bajo el bigotillo fino y bien cuidado, Oronoz sonríó. Cerca de La Vasconia, al cruzar la calle, alguien alcanzó a verle asomado al balcón desde lo alto. Intercambiaron saludos.
Joaquín Nicolás es un señorón, de medio siglo, años más o años menos. Mas hoy, aunque no está tranquilo del todo, su tono es filosófico. Se autoexplora. Es un deber consigo mismo. El confiaba que, con el cariñoso alias de Cucán, se le amaría por siempre. Algo, sin embargo, lo conturba, ya no piensa lo mismo y duda. Además teme a la masa, a la multitud y antes no fue así. Hoy madrugó en él este tormento.
«¿Me amará este pueblo hasta que muera?», se pregunta.
Se lo dijo también al sacerdote.
Discutió, duramente, con el Cura Aponte por la impiedad de su respuesta. La amistad de muchos años está a punto de romperse. Su corazón lo adivina. Es como un sexto sentido que lo agobia. Su alianza con el pasado, incluyendo su complicidad con el curilla, llegará a su fin si él no se pone listo.
Desde que el Obispo McMannus de Ponce y el Arzobispo de San Juan, James David, alegan sus derechos a unir el mundo divino con lo humano profano, el Cura Aponte anda crecido.
«El partido al que debes responder es el mío. El partido de la lealtad con que te solapo con años de amistad. Lo que yo te diga en confesión no lo divulgues porque tú no eres santo. Ni la estructura de tu poder es sobrenatural».
Por reacción al muñocismo controlador, a brujos de mala estofa que se disfrazan de kardecianos, a la Iglesia jerárquicamente gobernada por estadounidenses a la que no gustan estas cosas del Diablo y la modernidad, los católicos buscaban más poder y se formó un partido a inicios de la década del ’60.
Cucán supo cómo utilizar ese poder tan precario, en particular, contra un cura majadero. Otra vez se inclina a ver el mar de gente desde el segundo piso. Después del asomo, dice: «¡Ese pueblo no sabe ná! pero yo haré que unos cuantos selectos me firmen una carta y, cuando la presente, diré: Pueblo, sus firmas lo sacaron del Pueblo».
Y dijo ante Mario Dávila, Eduardo Flores y José Feliú, siendo éste el presidente del Partido Acción Cristiana: «Mi situación es incómoda; pero, ante todo soy católico. Voy a dar una carta personal al Obispo de Ponce. Hay un cura que no debe estar en el Pepino pues deshonra la portezuela del confesionario».
«Sobreviviré a los descréditos»; se refiere a secretos que le guardaba otra hija noble de la cepa de Franco Soto. Según reveló una auditoría federal, él manejó, en su beneficio, millón y medio de dólares. Hechas las pertinentes averiguaciones, no hicieron cargos. Y, al menos cinco años de administración bancaria, examinaron.
Ha salido más airoso que un mago al que funcionan sus trucos prodigiosos. Nadie probará que haya robado. Pero la duda mata. Su prestigio, en el suelo. Ninguna voz se levantará contra él con certeza de que perjudicara a ninguno. Mas la desconfianza lacera más que un dardo en el alma.
Unos secretean si realmente se ha salvado de ir a la cárcel. Para otros, es asunto de simpatía y charisma personales. Fue cooperador. Supo unir cabos y ayudó a todos, cuanto pudo. «Y el que roba a ladrón tiene mil años de perdón», dice un adagio.
«¡Animos, Cucán»
«¡Si yo tuviese el poder!»
Cierto que, si bien ha perdido la gerencia del Banco, seguro que dignificará su salida. Sabrá cómo hacerlo. Tomará un madero (que ya mandó a labrar y barnizar con David Torres, el negro) y lo llevará en procesión, año tras año, en Viernes Santo. Es como dice: otro de sus recursos mágicos de fe. «A Dios y San Sebastián, el asaeteado, entregaré el símbolo de la pesada cruz de las acusaciones que he sufrido». Querrá sentirse uno más entre los mártires. Se humillará ante Dios y comprenderá la vida ruda del pobre.
Como siempre, el Simeón Cireneo estará a su lado, es decir, Ventura Font como Simeón, y él, en el dramón, apiándandose del maestro con salario de hambre y de cada servidor público. En una iglesia sin Aponte, el fementido, pedirá más progreso para el pueblo. Fey, como ya no le hace caso en muchas cosas y se confía más de Tite Pagán y Puyi Méndez, tiene al pueblo bocabajo y al porvenir y bienestar de caída.
«Tú serías buen alcalde, Cucán. Como fuíste antes», lo adulan todavía.
Pero la Imagen por la Vía Dolorosa es pura ceremonia. Ventura Font y David Torres saben que no hay el pesado madero que la gente alega que Cucán carga, como actor por las calles. A cada trecho, secándose la frente, o haciendo que algún gañan lo haga. Teatraliza. El madero es una hueca bisutería en manos de un maestro de la simulación. Un duende burgués, bisexual, mistagogo, recursivo, servicial, aunque también vengativo.
Espera que el pueblo identifique la alegoría y la acción de José de Arimatea, el rico compadecido. Dignifica al Cristo, cruficado entre ladrones. Así había enseñado a las cursillistas y devotas, vestidas de blanco, antes dirigidas por Alicia Franco: En Pepino no hay dos almas tan piadosas y benditas por Dios que el Padre Aponte y el ex-Alcalde Cucán.
Sepan, sin embargo, que Cucán, a pesar de sus errores y uno que otro escandalillo, no ha caído. Tiene un capital consolidado. Ahora es dueño de El Mislán.
Aún cree que pueda enterrar el dolor y pedir cádaveres ajenos, en el nombre de Cristo. Cucán los enterraría primero. Estará bendito. Predestinado por la Gracia y la Divina Providencia. Emula a José de Arimatea. ¿Hay algo indeseable en ser rico y piadoso? Y, detrás de bambalinas, todavía mueve sus cordeles para concertar ese fin. Fey que se reelige por la Pava y él que dice: «Eres mi marioneta, tú lo sabes».
Cucán es recursivo, ingenioso y, entre los favores que hizo, desde el banco, hay unos grandes. El Míster No lo sabe. Más en serio que en broma, a él se lo recuerda: «Fey, tú no puedes conmigo».
De seguro llegará Vale Santoni. Se vestirá de blanco y traerá sus gafas oscuras; no importa que no se requieran durante estas horas sin sol. Con ellas, como dijo una vez José María Caballero, se descansan los ojos, «no que se escondan; tras lo oscuro disimulas si te duermes». Después de la cepa Caballero, llegó Santoni, casi llegaron juntos y tendrían que oírlo, sin escandalizarse. Y, por saberlo deprimido, se le unió Piro Pérez, Millón Font, Abraham Bonilla y algún exponente de la parentela de los Roig.
«¿Inscribes un partido? ¿Te uníste al PAC?»
Rigo y Cucán recaudan firmas y comenzaron con amigos. Sus viejos clientes ya han firmado y pasaron por el Banco de Crédito y Ahorro Ponceño; casi todos, hasta parecen hoy más poderosos e invulnerables que él que fue el Alcalde que derrotó al Clan Liberal de los Méndez Liciaga. Afirma, sin ninguna culpa, que la opulencia no es mala; pero no es con ella que la familia y la persona hallan su cohesión. La identidad es algo más. Cucán argumenta que la voluntad es el supremo de los valores y que «belleza, verdad y amor», sin base que las sostenga, son palabras vacías del idealismo cínico.
El es un idealista pragmático. Por tal razón, sus enemigos políticos que han sido liberarales, hoy muñocistas de la bandera roji-blanca del jíbaro con pava y los separatistas de Concepción de Gracia, junto a los cuatro gatos de Albizu, lo han menospreciado. Atacan lo que ha representado su familia: Pepino como una Vasconia presuntuosa, perdida en Ultramar; Pepino como una agenda de la cortesanía; el Pepino del poder y el blanquitaje.
No. El no necesita la poltrona ni las cuatro paredes de la Alcadía para dar lecciones de control. El sabe cosas sobre el poder que otros no saben. Las entiende a las mil maravillas. En principio, lo más general que ha de entenderse, es que el poder lo sustenta la clase dominante: el Estado no es el lugar definitivo de ese poder ni las alcaldías lo serán sin una familia o personalidad como la suya. «Para el poder bien ejercido y la candidatura de quien lo obtendrá, con la victoria en las urnas, no basta que el líder sea una gente blanca, procedente de la clase próspera, con apellidos respetables. Hay que saber arbitrar. Dar un poquito de ilusión a todo el mundo y hay que hacer que el Estado se respete, como proveedor de bienestar y seguridad. El Estado no debe reemplazarse aunque sus representantes lo sean».
Ahora sabrá quién de veras está con él. O es su enemigo.
Es que este año ha sido terrible. Cucán siente un poco de nostalgia de los tiempos pasados. Tuvo el poder en pleno. Luis Oronoz Rodón, Francisco Roig y Pablo Latorre eran sus ojos en el cuartel de cualquier enemigo. Prepararon el camino para su triunfo como Alcalde, tras la última contienda con Méndez Liciaga.
Se acuerda tanto de su pariente, el hijo de Genaro Rodón Rubio.
«El sí me dio buenos consejos, pero estaba en el partido equivocado. En materia de capital, puede que él también haya fallado. Tiró todo su dinero… Mire que botar una fortuna en ideales de una república sin los americanos».
Habla acerca de Chinto Rodón como si hablara de otro santo. «Un hombre equivocado, pero más bueno que el pan. Lo reconozco. Quería al pobre y tenía lo que nos mata, el genio artístico y soñador de los Rodones. ¡Sí, ése era santo!».
«Lo malo es que los santos se están muriendo», dijo Santoni, muy consciente de su apellido. Se lamentó la muerte en 1966 de Joaquín López, hijo de Amelia Oronoz.
Basta otro botón para ejemplo.
Una hija del Pepino ha muerto cercenada por un cuadro. Ha ocurrido en el altar del templo dedicado al Patrón y es algo que conmueve. Cucán está, en particular, muy sensitivo. En esos días lo ha dicho: ¡Pobre Alicia, degollada; se fue virginalmente al Cielo!
Entonces, saca de sus recuerdos a su padre. Joaquín, como él, fueran tocayos. Y recuerda a su tío, Jacinto; a primos de una cepa más vieja, los Rodón Rubio, Genaro y Josefa. Recuerda que Agustín E. Font, otro de su parentela, también era sabio. Uno de los primeros republicanos de Pepino. Y sobre su propio padre alega:
«Mi padre fue unionista y masón. El decía que la energía del organizador nato proviene de Saturno. Yo creo que de ahí proviene mi energía, de un planeta de responsabilidad de esos que orbita muy bien. No, como otros… He estado pensando mucho en lo que será de este país, ya que se anuncia un plebiscito… y miro a esa gente, al parecer tan mansa y respetuosa, vea para allá abajo; esa gente tiene un aspecto que hay que temer una vez venga una prueba y se sientan muy libres y tentados».
El no cree que se viva a la buena de Dios por siempre. La chusma existe. La Bestia. Se es tolerante en tanto se puede. Se es compasivo, porque el Estado y el gobierno extranjero da la mano y de lo poco, la gente comparte. «Mas si un día sacan a los americanos de la isla, si lo consigue ese grupito que mucho vocifera, este Pepino será otro. Van a herir a flechazos al Patrón que hoy bendicimos como en los tiempos en que lo ordenara Dioclesiano».
Obedecieron a la invitación. «Vean un pueblo que ya no es manso y no toma este festejo con santidad. Ya no creen sino en la botella de cerveza y las fritangas».
Se inclinaron, en asomo perspicuante, hasta captar el río humano a largo de la Calle Hostos. Un bullicioso río humano que, al final de los festejos del Patrón, volverían a su rutina. Hoy sí tienen su Saturnalia, fiesta de alcoholes y apuestas; «pero, ahora mire hacia ese lado». Cucán señaló la Casa de Doña Bisa.
Al fin dijo algo que no le gusta confesarlo: «Es el pasado que Muñoz Marín destruyó. Gente que ya no cree en la tradición ni palacios. Que no hará nada perdurable ni hermoso [como esa casa de Doña María Luisa y el Juez Negrón] porque quiere dádivas. Gratis hasta el par de zapatos. Gente que no quiere otra providencia que el pan diario. Gente que se cansó de la penuria y no volverá a sufrir con dignidad... Ustedes saben, si yo sufro, aprendo y me aguanto. No sucede ya. La gente a la que Muñoz da cuerda es una que pide por reclamar un derecho que humille al rico, al visionario, al que es culto y tiene lo que merece y conquista con su esfuerzo».
Atribuyó a dos decenios del auge del muñocismo, la decadencia del Partido Republicano y la hostilidad que se vive en El Pepino. Dijo que no necesita de la gerencia bancaria para servir a los demás e incentivar el progreso del pueblo. La compañía Oronoz & S. C. aún acredita sus talentos y los ánimos de tratar a la gente en actitud de servicio y compasión. Alega que la caridad la practica en el cine cuando se pone a la cabeza de la taquillería. Cuando reconoce a un limpiabotas, obsequia las admisiones. «¡Diviértete; tú no pagas!» Y, sin embargo, quien no conoce sobre estos detalles, maldice la cepa de su padre, Oronoz y Rodón y a sus hermanos. Pasan de Juan Martin a los Oronoz Perochena, Oronoz Villalobos y los Oharriz. «Juzgan que fueron y aún somos indeseables por tener un poquito más que otros», meditó.
«¿Hostilidad contigo, Cucán?», pregunta Piro.
«No lo creo», asiente otro, «¿quién se atreve?»
Antes de asegurar que el Cura del Pueblo José Antonio Aponte se ha excedido como hablador y parajero, sin examinar las pajas que tiene en su pupila, rememoró el Pepino en que nació.
«Yo ví el paisaje del que me hablaban mis padres con igual virtud que los más pobres. Escuché la voz de Padró Quiles y de los zapateros y los cortadores de caña y fueron tiempos de hambrunas, temporales; pero la gente se ayudaba entre sí y la miseria no se volvía tan obvia. Dios permite el temporal y los karmas, es cierto, pero el campo daba mucho alimento y lo dará siempre; el ventorrillero te lo traía a tu casa… Y compraba el rico y el pobre. Lo que faltaba en ese Pepino de mi niñez, del 1900 al 1948, por lo menos, fueron cuidados de salud, atención a la niñez y a los viejos... Ese Pepino fue más bueno; más feo que hoy, si, pero más humano».
De hecho, para justificar ese testimonio, alguno observa ante el Cucán filosófico que el primer hospital municipal se produjo como gestión de su administración. En Pueblo Nuevo, operó la Casa Coll, el primer Asilo de Ancianos.
«La única diferencia entre el rico y el pobre sería, al fin de cuentas, si tenías para comprarte un par de zapatos y un vestidito nuevo».
«¡Había quien tenía una casona! Otros, apenas un techo de yaguas», rememora Toño Echeandía, hermano de Getulio, legislador en los tiempos que Cucán gobernara.
«Bueno, casonas Cecilio Echeandía, los Hermida, Víctor Martínez, uno que otro. Puede que se naciera en la casona, pero para bañarse se iba al río como el mismo pobre. El agua de uso diario venía de un pozo». Obvio es que el ex-alcalde está muy metido en sus recuerdos. «Los aguadores existieron siempre. Recuerdo a muchos que llevaron el agua a casa. La albercas del pobre eran las charcas y las familias ricas tenían sus charcas en sus terrenos, en las fincas. Todavía la labor más importante de Cayo Estrada después del triunfo de la Pava fue construir acueductos en los barrios».
«¿A qué viene todo ésto, Joaquín? No entiendo».
«Sí. Es raro oír que hablas con esa nostalgia del agua».
«En realidad, me estoy lavando por dentro. Estoy lavando la iglesia y al Santo Patrón de San Sebastián porque, según leí, fue tirado en las cloacas y dado por muerto. Si sacamos a Aponte de la Iglesia, confirmaré mi bautismo».
Emilita Arbona, quien escuchó a su esposo en silencio, lloraba en silencio. Y el licenciado Agustín E. Font se estremeció, por entenderlo, y dijo que sintió un fuerte escalofrío.
3-12-2006
Agradecimiento al Lcdo. R. Edwin Colón Pratts