Monday, August 25, 2008

La Gran Migración de los hipócritas





A Roger Williams que vivió escandalizado
por la intolerancia de las primeras migraciones
…


Habla usted sobre las grandes cosas.
Con seño inconformista dice sus razones.
Con boca de odio, enumera su agenda.
Excluye a muchos hombres de su comunión.
En pleno, a la Iglesia de Inglaterra.
Esta ha de ser su demonio.
Allí a ninguno llamará su hermano.

Habla usted sobre las grandes cosas.
Libertad por el espíritu.
Lo sagrado. Vida eterna.
Lo sublime. El sufrimiento.
Y esta separación física, territorial que, al final,
es la misión que Dios le ha dado, el sacrificio
de abrirse paso en la mar y hallar el mundo nuevo,
la tierra amplia, distante, casi infinita,
aunque no querrá compartirla con ninguno.

¿La tierra nueva. esta Roca y el Convenio?
Dios se la da. Dios se la va quitando
al indio. Dios con el negro
los hará poderosos, prósperos,
benditos, selectos.
Libres.
Sublimes.
Dueños de la Gracia Irresistible.

2.

Thomas Hunt ha comenzado bien,
según me cuentan ustedes.
Secuestró 20 indios de Patuxet y otros siete de Nausett
(y ha buscado venderlos como esclavos en Europa);
pero, Tisquantum, ha sido bueno con la Colonia de Plymouth
Es un alma de Dios, pero sin alma.
Si no acepta la fe, hay que matarlo.

Y en los Viñedos de Marta y Cape Cod
ha comenzado la matanza; por no decir,
la guerra de colonos y los hijos de Wampanoag.

Mas viene usted, Miles Standish, a hablar
de muchas cosas importantes. La fe con que Dios
nos conoce de antemano, como dice Calvino,
y nos da su Gracia Irresistible. Dios predestina
y a sus selectos inspira su caldo de cultivo,
ética más propicia para el desarrollo de la hacienda,
el gobierno, la economía capitalista,
la libertad en su oportuno momento.
Charisma weberiana.

Y por eso están llegando y van
a llegar más, todos aquellos que no mueran
por fiebres y viruelas, por sífilis y vómitos,
por fiebres hememorrágicas del indio,
castigos que Dios da al que no cree
y no le ayuda al blanco misionero.

Van a vaciar, si fuese necesario, toda Escocia,
dejarán Inglaterra, Irlanda, Londres, por esta
provincia calvinista del que Plymount
da señal bajo el cielo y en el Hudson.

Grande es la medida de la Gracia
y hasta la bendición de los negros
ha dispuesto Dios mismo, desde 1619.

Han llegado a Virginia, tristemente, con ellos
las viruelas de los mercaderes, la muerte.
Hay uina plaga en Londres desde 1625.

3.

Como apóstoles se nombran entre ustedes,
se proclaman peregrinos y llegan,
y la Nueva Inglaterra los suma a ritmo de raudales,
«gracias, Dios, el mundo es ancho
¡Y nos salvamos!»


Cinco mil, diez mil, 20 mil, 50 mil…
y ésto sin contar
a los que arriban a las colonias
del Caribe, a las Bermudas…

Todos vienen, con la Biblia
en la memoria, con himnos en el pensamiento.
¡Salvos, salvos, pero matando a su paso
indios que no cuentan con otra cosa
que las piedras y el coraje
y su adrenalina.

En Lancanshire se resolverá
con la hoguera las cacerías de brujas
y, pobre de tí, Roger Williams,
porque ya no te quiere Massachussetts
y pobre de Servet que explica
a protestantes cómo fluye la sangre,
cómo se derrama y se envenena
con la ira, pobre de Galileo
cuando abjura su fe copernicana...
La Inquisición no tiene patria
ni vergüenza, lo mismo la justifica
el peregrino que el Obispo William Lord.

4.

Acerca de Carlos I, el rey, no callan.
Son políticos. Son abiertamente desafiantes.
No se quedan. Se van. Se van a inocultar
en el odio donde haya tierras
y crédulos. Y llegan y no se sienten hermanos
de nadie. Y juzgan a Carlos 1, Dios juzga
por ellos y juzgan por Dios. Ya no saben,
¿adoptaron el divino derecho de los reyes?

Él no es como Jaime el Viejo
(su hermano que era sabio, «él dialogaba, nos oía, éste no»);
Carlos es irresoluto, secretivo, terco, auto-justificado,
demasiado opinante, tenaz, confrontativo.

«Carlos no es de nosotros; él es católico romano,
amigo del Obispo; él apela a los folletos».
Levantará las restriccciones
otrora impuestas
contra el catolicismo.
Va a desandar la senda
del oficialismo protestante.

5.

Y por eso se van.
Y por eso han llegado... 10,000,
20,000,
50,000,
60,000 migrantes.

Y, desde las Cámara de los Comunes,
John Pym les dice: «Vayan que yo aquí me quedo
y combato a Montagu».
Que son dos lenguaraces
el que escribió Appello Caesare
y se compara con el Apóstol Pablo;
Montagu y Carlos son los enemigos.
Como judíos perseguidos, nosotros…

Habla usted sobre las grandes cosas
Y vienen... Ya son 60,000: The Great Migration.
Y usted, el jefe de Plymonth, se cree
una copia en blanco y negro de Calvino,
la doctrina que no le gusta a Carlos.

El utiliza los panfletos de Montagu.
Con ellos ataca a puritanos en el Parlamento.
Usted con la lengua todo tocan,
ensucian, lo perforan. Asco dice que les da
que Carlos busque alianzas con España.
«No son las convenientes» según dicen
ustedes que lo saben todo y se creen reyes,
selectos por la gracia de Calvino.

«El catolicismo hace a las mujeres
sumisas, matreras, ignorantes; a los hombres
judíos déspotas, violentos, usureros».

¡Qué lengua: con razón Carlos no les quiso!
Usted que viene con los suyos
es peligroso por más de lo que dice.

A usted parece que no le importa que le cuenten
las proeza de sus pioneros en Virginia.
Usted viene a filosofar en torno al rey
al que llama el infame, opininante,
terco, autoijustificado, defensor
de sus derechos divinos; pero, ¿usted?
como él filosofa, como a él temo...

Acaso, cuando enjuicia, ¿se piensa
tan exento de poderes absolutos?
Usted Y él son casi lo mismo.
Usted lo juzga un creyente del Derecho Divino
de los Reyes y él le juzga
un majadero, divisor, inconformista.
Usted menciona a la princesa Enriqueta María,
y por sólo ser francesa no le gusta
y la ofende. «Es católica», dice...

Usted viene a filosofar y a defender su ruta
a la Nueva Inglaterra y yo siento
como el indio: tengo miedo,
miedo de la Gracia Irresistible
de Calvino, miedo de los puritanos...

13-02-2003 / Canto al hermetismo

Sunday, August 24, 2008

Manifiesto emergente de los Carbonarios



Giovanni Mazzini, antiguo carbonario y fundador
de la sociedad secreta nacionalista La Joven Italia.

A los primos en las barracas

Todos somos aprendices de la Libertad,
sólo aprendices. Buscadores de justicia.
Ser libres es como hambruna que no acaba,
como sed que jamás se mitiga.

Como el carbón que, apagado parece,
y todavía arde y quema la piel desesperada,
el dolor de la labor es sagrada, carbonarios.

Primos, el Sol ya no ilumina nuestro bosque.
Y en las venditas sólo queda nuestro luto.
En La Rochelle han ejecutado a los sargentos
y los Maestros de la Venta nos desmoralizaron.

No sacaron la cara por los que están sedientos.
No apoyaron, cobardes, al que pidió
la lumbre libertaria. Son los apoltronados.

Todos somos aprendices, carbonarios,
una veces débiles, cansados, lerdos.
Otras veces temerarios, irrefrenables, suicidas,
negligentes; pero, siempre aprendices,
ante una Cruz a la que ataremos tiranía.

Ante una corona de espinas que al opresor ceñiremos,
ante unos clavos para taladrar de pies y manos
al que ofende a los pueblos, logiamos,
pues el hacha merece el enemigo y la sal
es la señal emergente del ahora.
Unjámonos en sal. Evitemos
que se pudra el escarmiento.

Aprendices, la Santa Alianza desde Austria
nos ataca con desdén. No es sólo Napoleón
el enemigo y no es sólo Fernando, rey
de las dos Sicilias. Con espada nos esperan
los Borbones. En Cataluña, nos sofocan
las huestes de González Bravo, despiadado.
Y si el desánimo subsiste, nos acaban.

«Luchen. Salgan a la calle. Que no sigan
matando a los sargentos carbonarios.
Vayamos a las Jardineras, alimentemos
los hambrientos. Son hermanos».

Pero no confundan la senda
de esta logia con venganza rencorosa"
con La Mala Vita,
con La Camorra
con La Mano Negra
que nada tiene de Bazard, Dupont,
Lafayette, Boinvililer.
Ni los Grandes Iluminados.

«Limpiemos de lobos el campo».
Por Mazzini, Cavour y Garibaldi,
por los Buenos Amigos.
Limpiemos de lobos el campo.
Que las fieras no se acerquen.
Purifiquemos con carbón el aire…


13-11-2005 / Canto al hermetismo

________

Los Carbonarios, organización clandestina, organizada en Nápoles, Francia, España, Grecia, Austria y aún Rusia. Después de la derrota de Napoleón en 1815, lucharon contra los Borbones en España en 1820. «Primos», nombre que se daban los carbonarios entre sí; «barracas» (alusión a las repúblicas). Admiro el sentido de «solidaridad internacional» de la Orden y, cuando fue perseguida, su noción de que hay que mantener alta la moralidad sin caer en el bandidaje suicida, vengativo y criminal de otras organizaciones como La Mano Negra, la Mala Vita y los Camorristas, ideal que establecieron con el lema «limpiemos de lobos el campo. Que las fieras no se acerquen». Es decir, no confundamos la lucha política-militar con el terrorismo civil…

Aunque los rituales y ceremoniales de los Carbonarios parecen los de una «logia masónica», no lo son. Los Carbonarios y masones difieren en muchos de su idearios. MundoPoesía

La muñeca de Werowocomoco



Mira, lo que he tallado para tí, pequeña.
En Willoughby, tierra de granjeros, Inglaterra,
la llamamos muñeca.
No veo aún que tengas una, no sé exactamente
cuál es la fuente en inocencia de tus alegrías.

Yo no concibo la infancia sin tener
una pieza tallada de juguete
que se parezca a lo que eres,
a la niña.

Voy a hacerte unos juguetes, Pocahontas.
Un perrito de madera, ¿qué te parece?
Voy a hacerte a cuchillo
tu primera hazaleja y una blusa
con corteza de magnolia
y una flor blanca de yolusuchil
y unos ojitos de semillas rojas
para que se parezcan
a los niños que te siguen
y te aman. ¿Qué te parece?

Llevo un año contigo, Pocahontas,
tú me cuidas como si yo fuera otro mozuelo.
Eres lo primero en este mundo que de veras
me conmueve. Te agradezco el milagro,
no sentirme tan solo, porque yo lo he vivido.
En el fondo, he sido triste, duro,
y no merezco tu ternura, pequeña.

No tuve un padre que yo amara.
El era granjero, cerca de Alford, Lincolnshire.
Es tan lejos de aquí que ni imaginas.
Debes ir y navegar en barcos.

Yo salí de mi casa, como un vil mataperros
y me abrí camino hacia el mar.
Mira donde el mar me trajo: como el pirata fanfarrón,
que he sido, oye, chicuela, que yo...
fui mercenario al servicio de Enrique,
rey de Francia...

... y mírame ahora: estoy a tu lado, fabricándote
un pingo de magnolia, fascinado con los gestos
y mohines con que admiras las palabras que te digo.
¿Sabes por qué te quiero tanto? porque escuchas,
no sabes hablar y sabes que hablo solo,
pero tú me entiendes, con la mirada
estás conmigo, aprendiéndolo todo.

No creas que soy bueno; no sé que signifique
para tí ser el guerrero malo. Y sé que eres
hija de un guerrero; él sabe perdonar y me comprende.
El ha sido un guerrero y lo es y lo será cuando me vaya
porque no sé si estaré aquí por siempre.

¿Y tú? …yo no sé si tú entiendas
que con Francia combatí a los españoles;
yo peleé por los Habsburgos en Hungría.

En Wallachia luché para Serban
y me hice enemigo de Movila; la vida del guerrero,
Pocahontas, es triste. Yo fui herido, capturado
y vendido como esclavo; pero, yo, soy agradecido.

Yo tengo una pequeña novia. Eres tú.
Las novias son los seres que hacen libres
al cautivo. Antes mi amada era turca y colaboró
para yo escapara y viera a Europa y el Africa del Norte.

¿Sabes, Pocahontas? Llamaré este muñequito
mi Mat-o-aka algonquina; la amistad eterna contigo.
No soy tan bueno, ya sabes.
Pero contigo voy a ser sincero.
No malo. Voy a escribir mucho sobre tí
como si fueras la muchacha turca
que me hizo huir, no sé a qué rumbos.

Bautícemos este muñequito, ¿quieres?
Es mi Novia de Werowocomoco,
mi hermanita en los bosques de Pawhatan.

Eres tú, Pocahontas.
Quiero que lo conserves y por ésto,
mi muñeca tallada,
me recuerdes cuando ya me haya ido.


08-11-2004 / De Canto al hermetismo

MundoPoesía

Manifiesto del Gran Brujo ajusticiador



Escuche usted, presidente Grant,
ni su Ley Marcial detendrá el movimiento.
Que haya suspendido el habeaus corpus
nos tiene sin cuidado. Que el ejército del Norte
se aposte en cada estado del Sur confederado
no flaquea las rodillas de estas gentes.
Ellas, las del Klan, están conmigo. Gran ajusticiador.
Yo, el Brujo.

Bien que sé por quién trabaja, sé lo que esconde
y quita de nosotros, los sureños: el orgullo.
Que con el mismo monto de una moneda
se pagará por un negro y por un blanco...
No serán así, lo digo. Yo, el Brujo.

Esto declara el Manifiesto que da
Nathan Bedford Forrest,
el de la túnica blanca y el capirote rojo
de la Sangre Suprema, limpia, pura...
el que hostiga al fiscalizador, nuestro verdugo.
El que usted destituye para que vengan
los que sobre nosotros escupen
en nombre del trato equitativo, soy.
Yo, el Brujo.

Escuche, presidente,
tengo medio millón de fantasmas en los montes.
Todos con sus caras pálidas y su ira.
Gente que avanza en silencio
en montura de caballos cuyos cascos,
con trapos recubiertos y calcetines mullidos,
parecen que vienen de la Nada.
[Pero la Nada es el Sur vencido,
el orgullo profundo, el mentís a su victoria].

Titanes, Cíclopes, Vampiros, caballeros
de la Camelia Blanca, diez genios con Dragón
y ocho Hidras y seis Furias y cuatro Duendes
conmigo vienen. Este es el Manifiesto del Gran Brujo.
Desde el Imperio Invisible, cabalgo
y dejo mi mensaje, Nathan no dará tregua,
no hay derrota que valga, comenzaré de nuevo.
Un Gran Brujo organiza el oficio
que han llamado las hordas bandoleras,
la anarquía, el terror, el saqueo,
sed de venganza.

Escuche usted, Mr. Grant:
(1) Nadie juzgará con benevolencia al que ultraja
a la mujer decente, nadie libera al negro que la manche
porque en la noche lo colgaremos de los árboles;
(2) nadie nos quitará la razón de existir ni utilizar
estos vistosos uniformes con que, valientemente,
hicimos guerra. Somos los supremáticos.
(3) El negro no es valioso sin el precio que le damos.
Ni el judío ni el católico callarán a Lutero o Calvino.
Ni el que viene del Norte ni el que viene
intrusamente de inmigrante...
(4) Nadie nos doblegará, venimos del Imperio
de los nunca cautivos ni vencibles.
Somos mejores antes y después de la violencia.

Desde el Imperio Invisible, Nasville, 1873

Del libro Canto al hermetismo

_____

El Gran Brujo del Imperio Invisible fue el nombre utilizado por Nathan B. Forrest, fundador del Ku klux Klan. El poema alude a una carta enviada al Presidente de los EE.UU., negándose a desarticular el grupo y justificando los crímenes que hizo contra negros, judíos y católicos, después de la Guerra Civil. Forrest era un caudillo militar que se negaba al anonimato después de la guerra y hombre que amaba la publicidad y la notoriedad.

Friday, August 22, 2008

Oración y vela del loto


Pintura La Verdad saliendo del Pozo

Acuéstate, pues, en esa tumba y espera a la luz.
Esta noche franquearás la Puerta del Espanto...

Nadie franquea el Umbral de Osiris
sin pasar por la muerte y por la resurrección.
Si ella tiene que venir, vendrá a su debido tiempo.
Trabaja y ora:
Osiris, en Poinmadres


¿Cómo has querido llamarte, moribundo,
con tus lamentos, olvidadizo explorador
de los rincones? Padecedor de olvido.

¿A qué soledad maldices si no has llegado
a la tumba que te doy, si tengo días y ollas
para que aprendas a cantarte, a orar
en pos de mí, a florecer con el acto mañanero
de mi alegría y mis dotes?

¿Soledad? ¿Es la soledad lo que repugnas?
¡Tú, sobre la soledad, poco sabes,
tú gritas soledad y la rehuyes!
Soledad de pan tampoco tienes,
soledad y haces el sexo y fornicas,
soledad y te vengas con rencores
y matas con tu propia mano y maldices.

Pero Soledad es el pozo del viviente
que te ve, soledad el testigo que te llama
y te reprende, soledad el que dice: «Acuéstate
esta noche en la tumba del reposo,
brisa vendrá como cobija,
el ser de los seres pasará, acariciante,
y vibrará una cuerda de su Lira
y te sellará con el séptimo beso de su canto».

Soledad es la verdad de lo que ha sido
profundamente tuyo y la tiene por menos,
descendida hasta lo más oscuro de ese pozo,
el pozo de tus días, el pozo del mendrugo,
el pozo de rencores y de irresignaciones.

¿Cómo has querido llamarte, Solitario?
¿Qué es lo que no entiendes todavía?
¿La alétheia?

Llámate, por impaciente, Loto,
uno que crece bajo el largo río
tiempo antes de abrirse en flor divina.
Llama la soledad, flor, amiga del Umbral,
alma de Osiris, pan verdadero, agua
de vida, ser de tu ser, Ser maravilloso.

Acuéstate y espera.
La flor se abrirá, incontaminada.
Flor de soledad inefablemente pura,
flor que surge del pozo de tus aguas sucias,
pero, irrumpe solitaria como una riqueza
que te doy, el tesoro de callar
y ver al adviniente Ser,
tus ojos osirianos,
tu piel transparentada
como Loto.

4-19-2004 / Del libro inédito Teth, mi serpiente

__

Este poema es una enseñanza, dada antiguamente en los sarcófagos de la Pirámide de Gizeh, en los cultos egipicios de Isis-Osiris. Es una enseñanza sobre el Loto o la Rosa de Isis, la paciencia en medio de la desdicha, la paciencia incontaminada. Loto es la humildad con que se espera la revelación del Ser y su causa primaria. Loto es el símbolo de lo que resurge, con pureza, en medio del lodo de las charcas. Loto es la soledad bajo el agua, ocultamiento que va lavando los pétalos para que, a su debido tiempo, se reciba la Verdad pura al no permitirse que el polvo y la suciedad exterior corrompa. Por eso la soledad / como simbólico sarcófago / entre los pastóforos egipcios es muy apreciada en sus rituales iniciáticos. La soledad mística del poeta y del que custodia los símbolos sagrados [pastóforos, o hermeneutas]. Utilizo este ejemplo del Loto / Ocultamiento / Verdad / cuando discuto con mis alumnos las nociones heideggerianas de cuidado / ocultamiento / des-ocultamiento / Aletheia.

El «cuidado» de la cotidianidad es referencia al ocultamiento, en tanto que anticipación, «de lo que todavía no es». En el cuidado no nos puede entregar totalmente el todo de la existencia. Ese todo sólo es entregado con el cierre de las posibilidades que establece la muerte. A la palabra griega alétheia, Heidegger la traduce no como «verdad» sino «des-ocultamiento», que es lo que sucede con el Loto cuando sale del agua. La vela y oración es referencia al trato del Cuidado.


MundoPoesía / Te voy a dar mi nombre

El reencuentro

El Verbo está en tí. Lo que en tí oye, ve
y obra, es el Verbo mismo, el fuego sagrado,
la palabra creadora
: Osiris, en Poinmadres

Por verte, amada mía, hermana Cheybi, *
me acosté con dolor y miedo
después que abrí la Puerta del Espanto.
Bajé por una escalera de quejumbre,
casi un abismo en cuyo fondo hay serpientes.

Por el drama interior de mi vida,
traje las carencias, las conté una a una,
pieza por pieza con vergüenza.
Son largas miserias y ciclos de falsía
que Tiphón metió como gato por liebre
en mis alforjas, mis talegas, mis bolsillos.

Yo quise resucitar, te lo juro.
¿Quién quiere cargar con el fracaso
día tras día, quién se complace con el tedio,
quién de veras dirá que no hay algo adicional
que recompensa aún en los áridos desiertos
de vivencias, quién en la ciudad de penumbras
no te avizora como una luz, espejo de amor,
hermana, como Venus, hermana invisible
en las aldeas sin dicha?

Te necesité como una palabra
porque el poeta es un pordiosero
sin el genio de luna, sin la belleza
de sol... y nuevo sol es tu mirada
y nueva luna tu boca. Eres todo eso
(porque yo no tengo labios sin tu beso,
yo no tengo cuerpo sin tu abrazo).

Mi mirada andariega no es gozosa
y mi cuerpo está friolento, trémulo, agotado.
Tengo el hambre intensa de tu ser
y tu ser es mi ser. Y tu ausencia.

Por verte, amada, yo me dije 'enamorado'
frente al espejo opaco y engañoso
donde no estás ni estoy tampoco.
Me dije 'mentiroso', prófugo
de la inteligencia soberana,
porque eres velo que no rasgo,
imposible que no posibilito.

¡Cómo te he necesitado, aroma invisible
de la rosa, hermana de mis dedos
en lo infinito, cómo no rasgo el himen
de tus pétalos, ni fluyo a tí
con esperma de mis días!

¡Qué miserable que no sepa oir ni ver
ni dar un paso porque los huesos son flaqueza
y el alma terrestre, cautiverio!

Por verte es que el amor da esperanza
y la esperanza, último recurso, duele,
pero me arrastra al monte donde estás,
al escondite que se piensa siniestro,
infranqueable sarcófago entre las nieblas
del puerto o la sepultura de tu barca
suspendida en el tiempo.

Entonces fuí y he sido el importuno
que te llama, doble de tu sombra he sido
porque no hay luz posible si no me accedes
y me dices:
«¡Sube, hermano mío!
Participa en este viaje de los días milenarios.
¡Qué bueno que llegaras! Te extraño».

Por amor, me llevaste al Pozo
donde late la verdad de fondo,
la hermandad primiginia.

Y ahora entiendo tu ternura que me obsede,
madre cósmica, esposa de perenne lamento.
Hoy soy el reo que tú rescatas,
viéndome en lo amable de tu abrazo.

Me cargas como al pequeño Osiris.
Delatas las razones ignotas y tempranas
por las que he vivido enamorado.
¡Buscándite, esperándote!

3-09-2004 / Del libro inédito Teth, mi serpiente»

La Naranja / Pocahontas

___

* Cheybi o Ku = entre los egipcios del Culto a Isis-Osiris, símbolo del Espíritu Divino, el Yo Celeste de los pastóforos, o guardianes del los símbolos sagrados.

En una de las pirámides egipicias, en una recámara donde se reunían los afiliados al culto de Isis-Osiris, se hallaba el Pozo de la Verda, al que se accedía por la «Puerta del Espanto. En las iniciaciones, se daba una representación sobre el misterio de la resurrección en vida; pero se preconizaba el hecho de que hay que para resucitar también se debe morir. En el ritual, el iniciado «moría» en una serie de sueños extáticos, inducido por ciertos aromas y alucinógenos, después de acostarse en un sarcófago. Una experiencia con la irrupción de Isis, la «hermana / esposa» invisible, pudiera haber sido el indicio de la «maestría» o el discipulado místico, a quienes se les llamaba «los resuscitados en vida».

La enseñanza sobre el Pozo de la Verdad está también en los escritos hebreos como el «Pozo del Viviente que me ve».

Thursday, August 21, 2008

Te voy a dar mi nombre




Has nacido, pequeña semilla, hijito mío.
Soy feliz porque has sido fruto de mi vientre.
Con seguridad es posible que diga
nació blanco el primer hijo
y será una señal y un recuerdo.

Te amamanto con dicha, Tomás;
así las casi cien esposas de mi padre
amamantaron sus críos y poblamos
los bajos de la bahía.

Ahora quisiera un nombre secreto para tí
(no lo digas a nadie, bebé: yo tengo
un espíritu que prende de mi nombre
y es llamado Mat-o-aka; es un nombre
(¡qué poderoso nombre!) y te lo endilgo
y así te paso bendiciones y serás
el más querido, afortunado de los niños.

No lo digas siquiera a tu padre
— Mat-o-aka —, cuando crezcas
que sea tu bendición este nombre.
Quien lo tiene es querido de naciones
y su vida es tan valiosa que lo aman
hasta las bestias y los hombres.

Yo intercambié este nombre
y a quien lo dí, adoptado fue como hijo
en mi tribu de Powahatan
y él me llamaba Madre de Naciones
y yo le llamaba Padre, de barbas amarillas
como los maizales.

Y él descubrió que la Colonia Perdida
no se pierde en verdad: Anda conmigo,
yo la llevo en el secreto de Mat-o-aka.

Pequeñito Tomás, estás bebiendo
de mis senos un nombre santo.
Lactado estás de la sangre de mi espíritu.
Acepta este nombre, Mat-o-aka.

Es tu madre la que te alimenta
del mismo nombre que dí a mi hijo barbado
(que la pólvora accidentó hasta robarle
el alma). Bebe, Tomás, porque John Smith
dijo que en Europa está el Islam con una daga turca
que asesina y entra por el Oriente de la Luna y sube
por el Norte hasta la tierra seca
de los grandes desiertos
y el agua negra de basalto...

John Smith, quien habría abierto
mi vientre y mis muslos, si la muerte
no detuviese su camino, dijo que un imperio
se acaba, o está en proceso, por causa
de un pirata * de los mares de Londres
y una reina que lo llama Almirante...

Hijito mío, no le cuentes a tu padre
que te doy mi nombre; é me quitó el que era mío.
Yo no me llamo Rebecca; mi nombre es otro.
Te doy el más perfecto; te lo voy a cantar
como una nana. Te voy a hablar de mi tierra
y de mis padres. Uno es indio y valiente
en los bajíos de Chesapeake y preside
sobre tribus y 160 pobladitos pequeños
donde se le ama. Mi otro padre, ya no podrás
conocerlo; pero es sabio y blanco como las nieve
de los inviernos sobre Jamestown.

Y su pueblo va creciendo más rápidamente
que el Powhatan confederado. ¿Y sabes por qué?
... porque yo le dí mi nombre santo, yo lo bendije,
Tomasito, con el nombre que te doy, Mat-o-aka.

29-05-2003 / De Canto al hermetismo

___


* Se refiere a Francis Drake.

* Es el Dr. Kent Mountford quien describe la costumbre algonquiana de dar un nombre secreto personal — Mat-o-aka — a los niños. También, basado en documentos de los colonizadores, calculó que en 161 pequeñas villas en el Bajo Chesapeake, gobernadas por el padre de Pocahontas, en el primer decenio del 1600, vivirían entre 8,000–9,500 indígenas. «Some of Pocahontas's people were afraid or even hateful of the newcomers. But the chief's daughter had a curious mind and a friendly manner. She wanted to know more about these newcomers». El temor de la comunidad fue el exterminio. Al morir Pocahontas, todas las buenas relaciones y tratadps de paz con los inglesas fracasaron. En 50 años, el exterminio de los indios de Virginia se completó.

__

Te voy a dar mi nombre / El secuestro / El fantasma / Esto se llama Londres /

El secuestro




No se me olvida aquella noche.
Aquella madrugada de abril de 1613.
No es posible todavía.
A jineta subí a un potro castaño de manchas.
Era su color como tu pelo, John, como tu pelo.

Aún recuerdo al varón al que llamaban Samuel
como al guerrero bíblico, juez de captura y veredicto.
El me subió a su caballo y me dijo:
«No es la primera vez que me arroban tus senos.
Tú has de ser la semilla de la Colonia Perdida.
Eres hermosa. Por eso te quiere el Gobernador
(John Smith, como le llamas). No en balde
apareces en carteles de Strachey, el carretero,
y te pinta, como eres, pura, sin culpa, sin malicia,
pubescente, con tus pechos al aire,
con esa boca llena de risa y contento,
con esa mirada altiva, curioseante,
que traspasa el alma».

El fue otro blanco que susurró a mi oído...
«Ven al pueblo conmigo, niñaja. Sube
a mi carreta de la fama, yo soy el arte».

Pero yo no quise a Strachey ni a Samuel.
Ni tampoco al indio asignado por marido.
No se puede querer a los guerreros.
Yo no puedo, John.
Menos después de aquella noche.

Samuel Argall, a él lo aviso,
como el más criminal de todos ellos.
El que me pegó la mejilla y me imaginó
la amiga favorita de Jamestown,
la que Strachey perfecciona por amor
a su busto y sus muslos suaves y perfectos.

Con 150 milicianos al mando, mejor armados
que cualquiera de los Patawomekes,
él fue saqueando la aldea,
quemando los bohíos, dejándonos sin ropa.
hiriéndonos con llamas, dejándonas desnudas
para el frío, y a mi oreja se atrevió a dar
jactancia de sus cosas y dijo algunas
tan sutiles como las que me dijíste, John,
pero menos verdaderas que las que mi padre dice.

Me llevaron a Henrico, me convencieron
que es allí donde seré favorecida,
allí puede que vuelva y vea a mi padre y al amigo
que agoniza; eres tú, Smith, que primero salvas
cartografías, papeles con tus meditaciones,
que tu propia vida, pero, ¿pero para qué me tienes,
bobo con barbas? Yo te quiero, y seré quien cure
tus heridas, te alimente y se duerma en tu pecho.

Sabía que hablaba sobre tí, Smith.
Tú eres el único que simpatiza con mi perro.
Tú eres quién más sabe de barcos
y de naciones distintas y tribales.
No obstante, instrumentos de sobrevivencia,
custodios angélicos que cuidan a tu pueblo
de la muerte, el hambre y el caos.

No se me olvida el término que díste,
John, a lo que yo viví: secuestro.
No comprendo por qué tuvieron que llegar
matando, incendiando aldeas,
sacándonos en cueras de los lechos.
Si era a mí a quien querían,
¿por qué no me llamaron por mi nombre,
por quié no enviaron emisarios?

No se me olvida, Samuel.
No es posible todavía, John.
Tú dices que él es bueno; yo digo
(puede que lo sea: me subió a la jineta
y compartió su caballo; en el trayecto
susurraba a mi oído, apretaba mis senos
con sus manos y mirando a los abismos
(porque no estoy consigo, rostro a rostro,
gritaba: «¡Quémenlo todo, disparen
contra el pueblo de atorrantes».



29-05-2003 / De Canto al hermetismo

Te voy a dar mi nombre / El secuestro / El fantasma / Esto se llama Londres /

___


* William Strachey, pintor y retratista ambulante, solía pintar a Pocahontas desde la edad de 13 años a los 15 años, boceteándola «guileless, pubescent — and topless — then 13– to 15- encouraging young male colonists to follow her turning cartwheels down the main street at Jamestown». Para atestiguar su desndez y silueta, se le seguía. Como hermosa modelo, ella atraía su clientela.

Tuesday, August 12, 2008

Meditación del niño con el Alef-Bet


Tú eres El Niño Jovial que me entretiene, Ye-Ho-Va-H,
Yeled de la eterna alegría, tú, Júpiter, abuelo mío,
Av, Abba y Anciano de los Días.

Tú mi YoBheL, mi cuerno de carnero para el júbilo.
Tú, mi YobHeaLidad, jovialis Jove.

Cada dos consonantes me da Tu Sonido,
tu aliento, y con el sonido
respiro tu energía.
Eres el mantra.

Al jubileo de tus celebraciones llevo
mi Torah y la meditación es tu ley
y lo que yo recibo, en QaBaLaH.

Tradición es mi camino, mi manera, tu dirección,
mi teoría para justicia, mi Zedeq.
Zodíaco de Jove, Júpiter.

Con los ojos puros de Abraham,
la luz retorna y el alfabeto es siempre eterno,
vida como la verdad, el Alef como Tav.


9-09-2006 / Teth, mi serpiente

Combate a la Nada por Doña Fini





Nada es lo que, de pronto, no se puede conocer.
El organizador, quien es aquel muy lleno de entusiasmo,
a Fini investiga. Doña Fini batalla con la Nada.
La niega con sus actos. La oscurece. La opaca.
Su gran secreto es Lana. La la la na... A sus hijas de oro
ha bautizado, como mantras, Las Naninas.

El organizador, aquel que ama la vida,
dice que Doña Fini es la esperanza del sustento.
Otros seres dan Nada por todo.
Ella da Todo por nada, porque la Nada
no existe en realidad. Es una sombra del Todo.

Las hijas de Fini son más que finitudes.
Son desafiantes y endógenas, mensajeras
de interpersonalismo. Son inteligencias hormonales
que se ubican, coquetas, anhelantes, ante seres amorosos
que las quieren y saben quiénes y a dónde van,
que no es otro lugar sino a sus casas, recintos
siete mil veces llamativos, como jardines dorados
por tanta flor de oro, don eficiente y preciso.

El organizador se ha enamorado de una de ellas.
Quiere a La Nanina Mayor, a Toña, la Oxitosa,
la niña enamorada que llaman la que dopa,
la mina de Fini, la Gran Madre, la FEA,
la linda anfetamina que da Todo por nada
porque el Todo existe por amor.


03-02-2002 / Del libro Tantralia


____

La feniletilamina (FEA), como también finilananina, es una anfetamina que segrega el cuerpo humano, es una de las principales sustancias implicadas en el enamoramiento. Este compuesto activa la secreción de dopamina, un neurotransmisor implicado en las sensaciones de deseo y que nos hace repetir lo que nos proporciona placer, y de oxitocina, ésta implicada, entre otras funciones, en el deseo sexual.

Mi amor a la criada




A Migdalia

¿Sabes quién eres, en verdad?
¿Y cuánto significas cuando transito,
sin tí, mortificado en el temor y el enojo?

Eres una falda cortica de hipotálamo,
límbica porción activadora que eleva
la simpatía nerviosa de los cuerpos.

Y yo te quiero como a la amígdala,
Migdalia, y confío en tí, si es que te llevo,
con la ira y el placer, todo en conjunto.

Me cautivaste. Soy tuyo, pero...
¿sabes quién eres? ¿chamogosa de la líbido,
polvo disperso de mis cogniciones?
La única criada que gratamente empleo.

Impulso único y gratis del imperio cardíaco.
Unico dios que baja siendo el corazón
la esfera de emociones.

Cuando muero a diario en quehaceres
caseros y mundanos, en tí confío, Migdalia.
En mi entorno, te amigdalas, acudes y organizas
respuestas con un tris de mis dedos.

Me observas, de reojo, advinas
contracciones peristálticas de alma.
Para mí secretas el ácido clorhídrico.

No sé si soy quien da órdenes, tú mandas.
Meramente, obedezco. Me tienes hechizado
con tu presencia que ronda mi hipotálamo.

Y avanzas tú a rescatarme de balcones,
siempre en busca del ego que se pierde
en el mundo cambiante, su caos impredecible.

Afuera está la calle. Acusa este amor
tan lleno de endorfina, ¿y sabes quién eres, gata mía?
Eres luz, carga emotiva, conductividad eléctrica.

Eres bombillo y faro, bujía que me devuelve la piel
y evita que salte a los abismos, con ausencia de sal,
muscularmente tenso y desgraciado. Eres sal de mi vida.

Tú llegas y compartes. Como una nana
o un ángel, te asomas salerosa y cálida:
das la temperatura de tu rostro.

O das tus manos tibias, ajenas a la fiera adrenalina.
Como un beso es tu frecuencia de respiros
y mis lamentos pausas con un mínimo roce de tus labios.

Vienes, niña del servicio a la emergencia.
Cuando establezco mi posición de amo,
te sabes imprescindible, amigdalante Migdalia.

Y te quiero porque a mi rostro das ecos,
a mi voz rematizas. A mis músculos
aflojas o endureces, criadilla.

Planchadora reticular de cogniciones,
tú eres todo el sistema biológico en comando;
activas el SNA, asesoras mis sistemas endocrinos.

Para el medio interno de mis comportamientos
preparas hasta el lecho en que me tiro y me prestas
el depósito de influencias aprendidas e innatas.

Sin tí, yo muero o vivo; sin tí, criada
de mis cortezas cerebrales, cocinera
de mis estados afectivos, soy hambreado.

Consoladora del llanto, cachorrilla ejemplar de la risa,
mil-usos amada, aún no sabes lo mucho que me das
desde tu falda cortica de noradrenalina.

De Estéticas mostrencas y vitales

Sunday, August 10, 2008

Cambio de nombre




En la encina del llanto, te lloro,
Carlos, por lo que permanezca de tu recuerdo.
En mí enlutezco y doy a tí lo que es tuyo
(no digas que algo se guardó con falsía).
No. Hoy todo lo entierras tú mismo.
Eres como el ángel-rostro que pelea conmigo.

Torcido está tu muslo.
Falta que cambie tu nombre y geografía.
Que te oferzca la serpiente y las palomas
con sus hojitas de olvido.

Observa en el firmamento mi pacto perpetuo.
Eleva tus ojos a la bendición y no creas que mi golpe
es duro o mi separación para siempre
porque no te llamaré más Carlos
y vas al río del olvido. El tiene que morir
y tú, sin ese nombre, comenzar de nuevo
desde el sepulcro que le doy.

El huirá del hermano que lo busca para aniquilarlo.
El sabe que el mundo es ingrato desde su falaz fraternidad;
pero yo no huiré de tí ni conmigo, ante tí,
es que tú huyes. Nos peleamos gratamente fieles
sólo por cosechar el fruto de otros nombres
y escribir otros versos ignorados
en la nobleza de algún porvenir.

En la encina del llanto, mutuamente invocados,
yo te lloro por un rato, pero quiero
que estés conmigo. Yo sólo te cambio
el nombre para que sea posible en Canaán.

3-09-2003 / De Teth, mi serpiente

Friday, August 08, 2008

Profecía de Jacob acerca de sus hijos




Voy a elegir al menor hoy que los bendigo.
Mi mano derecha pondré sobre su cabeza.
Lo sé, Efraín. Es el chicuelo y, al parecer,
el más frágil, incoloro, sumiso; pero también
él será engrandecido. Tendrá su aprendizaje.
Será heredero.

Lo sé, Rubén: parece que el poder lo dictan
los huesos como robles, o cedros duros
para aserrar, anchos como bahías,
o mares y navíos. Los fuertes huesos.
Parece que en nada vale un salmo,
una canción, el arpa de la voz.

Pero les hablaré acerca de los días en que ya
no habrá amorreos como aquellos
que domeñaron con la espada
y el arco, con el fusil o las bombas molotov.

Estos días serán nuevos y el terror se afligirá
con la sonrisa y la fe del corazón.
Lo sé, Manasés: «He aquí yo muero»
y quiero a la rama fructífera para que no se quite
el control al pollino que cabalga, quijotesco,
con mi pasión por canto y profecía como anhelo.

Llevaré mi diestra como lanza de colectivo amor
a la cabeza de él. Le cambiaré su nombre
como una metonimia de resurrección
antes que Macpela me disuelva y de mis huesos
haga sedimento y olvido en el oriente de Manre.

Yo te he dado a tí, Rubén, mi hijo primogénito,
más que a tus hermanos, pero tú eres impetuoso.
Tú fabricas el poder que destituye y a muchos dices
«ellos no son como nosotros»; pero el grande
sirve al pequeño que son la mayoría y la misericordia
grande es para el diverso, el culpable, el perseguido,
el oprimido, el pobre, el desposeso, el enfermo.

Tú has armado la desposesión como Simeón y Leví
y mi muerte es un diluvio de temores ante hombres
¡ay tales hombres! que no alcanzan porvenir
y el pasado no les dio providencia.
Cuando descanse de mis desconsuelos, yo haré
como Noé y como Adam, unjiré a mi Set,
porque un hijo fue perdido por la mano criminal
de los errantes que se van al oriente del Edén.

Rama fructífera es José
y cachorro de León es Judá.
Y Benjamín es lobo arrebatador
y su imperialismo es la iniquidad.
José sí pasará mi profecía, él ve
lo que yo tengo en mi alma,
él observa en mí el Fuerte de Jacob.
Voy a compensar al que ha sufrido más.


De Teth, mi serpiente

La palabra mágica / Tristes, indeseados, heridos / Los vecinos hostiles

Friday, August 01, 2008

La unidad del ser





Do you want to change the world? You are the world
and the world is you. If you want to change the world,
make a change in your own consciousness:
Tau Malachi


Todas las personas quiero ser,
así como tú, que eres la chispa del Ser
en plenitud, el amor manifiesto, la posibilidad universal
en todos contenida. El varón y la hembra,
el animal amado, el dolor conocido, el consuelo
y el diálogo, lo que dispensas, lo que guardas
en secreto, lo que susurras al oído,
el poema enternecido, la voz que se devela
como ojos libres, examinativos, curiosos,
penetrantes, ávidos, conmovidos...

Todas las personas quiero ser
y que mi olor sea un aroma y mi piel un espacio
y mi gesto como el beso compartido.
En cada corazón que yo me esparza,
en cada mirada que encuentre mi cobijo,
en cada abrazo que se me llame hermano,
en cada mujer que se me llame hijo.

Así como tú, Prakriti, activa para subir a todo,
como serpiente que ondula su presteza.
Así como tú, Purusha, leve, quieto, pasivo,
como el aire que, al contenerlo todo, escarba
y se deja amar como si fuese aliento
de cada enamorado que investiga el beso vivo,
lo existente, lo orgánico, lo impuro. La vida
que parece que no toca con sus dedos.

Todas las personas en mí, dioses conjuntos
en alianzas de ser, en conexiones, en metonimias
fundantes, iniciantes, transfiguradoras.
Todo lo cambiante-evolutivo lo pido, lo deseo,
para que me ame hasta el perro de la casa,
para que se pose cada mariposa en mis cabellos,
para que sigan mi aullido hasta los lobos,
para que ángeles se reúnan en mi nombre.

Todo lo deseo convocar con mi palabra.
Esta palabra que nace en lo profundo
y que libera, unificándolo todo...
A todos llamarles, co-creadores, compañeros,
sábado eterno, dualístico reposo, nupcias sagradas
de lo visible y lo oculto, aún misterioso,
lo ya sucedido que acontece todavía,
eterno flujo, Malkut, el reino, dentro y fuera de uno,
verdad del ser profundo donde no existe
la muerte, donde somos libres...

Todas las personas suman esta experiencia
en mí y lo adivino: todas serán necesarias
para mi cumplimiento; a todas uniré
con las revelaciones. Ellas son el mundo
y el mundo cabe en mí, si no hoy,

mañana, como un microuniverso.

3-09-2005 / De Teth, mi serpiente

http://ocnaranja.blogspot.com/

Uno se da sepelios y miserias




Es uno quien se da sepelios. Uno el que mienta
la miseria y la cocina en vida desdichada.
Uno es uno con sus lamentos, uno,
el negligente que no sabe a dónde va.

Es la impaciencia, lo sé. Es falta de humildad.
Agradecido debo estar porque sustentas.
Concedíste la sed, a la que llamo mi pobreza,
tu ausencia, mi dolor. Incertidumbre del pan.

Quedo en hastío, siendo tú fiel. Yo equivoco la palabra.
Erro el oír, aún dudo lo que das. Te olvido. Te combato.
Apresúrate entonces. Házme oír. Alegra mi voz.
Lava mis ojos porque he llorado y no quiero.

No existe muerte para quien cree en tí.
Sólo existe servicio cuando hay humildad.
El sepelio me atrapó. Encegueció mi vida.
Armándome va con ataduras.

Vuelve pues. Házme morir de libertad.
A mi sepulcro de huesos salúdalo con luz.
Limpia los abrojos. Despierta mi espíritu con sol.

Asígname otra vez la madrugada.
Que tu servicio de bondad sea mi fe.
Sin amor, soy un muerto. Sin tarea no te sirvo.

El lamento arideció mi rostro. La miseria desmintió
el testimonio que tuve bajo tu dirección.
Enriquéceme con justicia otra vez. Amén.


1-08-2005 / Del libro Teth, mi serpiente

MundoPoesía

Al amarte no quiero nada mío





Soy responsable de amarte, Immi.
En mi boca no será vana esta palabra.
Te seré receptivo. Contendré
como reflejo lo que inspiras.
El modelo eres.

La luz es tuya, yo sólo soy una tea
que enciendes para que
tu rostro femenino,
sea bendito, Immi, y el fruto en la esfera
de Hokhmah sea yo.

Porque tú mereces este amor,
el que me has dado, no menos, reciproco.
Te lo doy. Lo devuelvo. Lo brillo para el mundo.
Soy responsable de amar, dispensándote.

Es el mismo amor con que transformas,
tu instruído amor, el que yo distribuyo.
Quiero retenerlo puro, sin olvido, constante.

Darlo así a quien me digas. Enamórame.

No apagues tu lumbre, energízala
hasta que sea todo lo que me das, tu amor grato,

amor que pueda devolverte, Imma.

... porque regreso, atraído, comprendo
que el verdadero imán eres tú,
yo, el inmantado, el polo que tú quieras.
Lo que has dispuesto. Y lejos de tí

no tengo valor alguno en mí. Valgo lo que decidas,
valgo el amor que me das.

Atraigo lo que indicas y lo agradezco,
y no menos quiero que me admitas.
Lo que doy es algo de tu algo,
porque es tuyo.


Nunca he tenido nada más excelso
que lo que me díste. Por eso bendigo
Tu Rostro, y las tríadas donde moras
y lo inmanifestado que has dispuesto
para que sea tuyo y mío.

12-3-2002 /
Teth, mi serpiente

MundoPoesía

Thursday, July 31, 2008

Tristes, indeseados y heridos




Mi deber es inclinarme sobre la angustia de los hombres, de la que he decidido curarlos: Saint-Exupéry

Ahí vienen, con una pierna demás o alguna pata rota.
Judaicos narigudos, chatos o aguileños con inversos respingos.
Vienen o están llegando tus hijos, Siglo, marionetas
que no hallaron para sí quien mueva sus cordeles.

Tus hijos de la angustia, baleados en la espalda,
traicionados en la guerra, arrasados en las calles,
bombardeados desde el aire; tus hijos que preguntan
si ha de ser por su fe que salten al vacío.

Tus kierkegaardianos amantes sin nadie que les ame,
tus desesperados por amor como Larra(s) tardíos,
tus intensos culpables, remordidos en celdas,
con cicutas siberianas por alcoholes, a media copa
de tragarse el suicidio. ¡Son tan dostoievskianos!
y como padres e hijos, por edad escindidos,
por nihilismo contagiados y enfermizos.

Otros a colgarse narcísticamente del ombligo,
llegan o llegaron y desde colmenas celianas y balcones,
se les mira, bohemios de probeta, vulgares por completo.

Ahí vienen, sospechosamente metafísicos,
los herederos de Quevedo. Vienen de la crisis general
del fin de siglo dizque para inaugurar su vitalismo triste,
casi tango, o desarraigo denso, sin bolero.

Y, anacrónicos, asoman y les importa un bledo.
De la Guerra del '14, con definida noción
de imperialismo, se presentan y maldicen el hambre
lo mismo que al anarco y al sindicalismo;
el rico es más rico y el pobre más gritón y jodido.

¡Qué mucho sufre el hombre por causa del salario!
y, al final, fachos, individualistas por consenso,
esquinados, represivos, persignados.
¡Amargos! odiando a Dios, la familia, la patria.

¡Qué asquerosa, desde Praga, la escena de la angustia,
la avanzada de tanques, la voluntad quebrantada;
qué íntimamente duele a los rilkeanos y a Kafka
y al que probó tu sopa lentejuna, Kierkegaard,
y se inventó el gusano, o algún tamaño bicho
que salpicara el caldo… ahí vienen, Pirandello,
personajes sin padre, huérfanas voces sin autor,
tus hijos, mugre Siglo, calendario pindoncho
y sin pudor para entes anhelantes de ser,
buscadores perdidos (¡sombras de orfanatorios!)
una vívida insensatez los maldijo o los parió
y un carajudo y lujuriado nihilismo nos los trajo!

¡Cómo son mustios por causa de su frustrada plenitud!
¡Qué estúpido afán de hasta querer ser dios
por hambre de absoluto, qué pasión más inútil!
Joseph K es el primero que ha llegado, Saturno,
padre del karma jodido, y del laberinto donde irá
y de las muchas leyes que aún lo persiguen;
tener ansias de diablo y Dios y democracia
y capital y puta burocracia y no saber
quién entrampa primero. O quien da la libertad…

De este proceso injusto nunca sabrás el por qué,
ni qué delito... Llegó un varón. Es absoluto y fino, Siglo,
mira quién es, o escupe, burócrata del siglo, porque quiere
buenos ciudadanos y viene meticulosamente vestido,
con el corazón al revés y habla de progreso
y futuro y orden nuevo y ya llegó, disparó
la primera pendejada, al recordar:
«El patriotismo
es mi Dios».
¿Qué hago, padre? ¿Los recibo?

Abrele paso, Siglo. Vienen, vienen... aquí llegan.
No son todos tullidos ni parecen tristes, amargos.
No todos con manos sucias se turnan,
o con náuseas se exhiben; pero, renquean.
Vienen con una pata demás, o el corazón
a sus pies, heridos...


8-12-1995 / Estéticas mostrencas y vitales


Mundopoesía

La palabra mágica y poética




«La poesía se sitúa no en el orden de la repetición sino del acontecimiento. Implica una renovación del lenguaje que a, su turno, significa una (re)creación de la realidad»: Gonzalo Portocarrero


El habla cotidiana hace a muchos mudos, sordos, caducables.
El lenguaje a veces es vacío. Llena los ojos
con letras, atasca los oídos con sonidos, da señales
que jamás obedeces. Es un desgaste
de tiempo y de retornos que al alma nada llevan.
Poco nutren.

Por el contrario, la palabra huye
de la esclavitud del referente.
Se desata del concepto puramente figurativo
de los signos; se desafana de las mentalidades
que son ruido y jeringoza de la tradición
metafísico-representativa.

A su vez, la palabra siempre es un milagro.
Es un pezón lactativo. Es una coincidencia mágica.
Te abre, te sorprende, te interseca y te percibes
por ella nombrado, conocido, interactuante.

Una palabra tiene que ser un abrazo,
solícita convocatoria de un espejo,
un verte-siendo-uno-con-otro.
Ante la palabra nunca te sientes mudo,
nunca de te sientes sordo. Tú con ella aconteces.

Ella mata las soledades y te muestra un tañido
y, a lo lejos, una voz de campanario
y un refugio y un hallazgo y una compañía.

Así son las palabras cuando son significados esenciales
y no sólo nexos entre cosas. Encadenamientos.
Así los poemas, verbos en el otero de la visión fundante
donde la voz se vuelve obra y el mundo existe
antes que las cosas, burdas cosas del habla
y las designaciones, posdichas con desprecio del Ser.

«Lo que dura lo fundan los poetas»: ser-lenguaje,
¿no es cierto, Hölderin? Y el ser no es otra cosa
que su darse cuando el evento, del ser y del lenguaje,
es uno sólo y sincero, recíproco, unitario.

3-12-2002 / Del libro «Heideggerianas»

Los vecinos hostiles

Tuesday, July 29, 2008

La Reina de los Hippies



A Janis Joplin (1943-1970)

I was a misfit. I read, I painted, I didn't hate niggers.
I wished a little bit of peace:
Janis Joplin


Tú sólo querías ser diferente y atreverte a serlo.
Que con la fiesta salvaje se festejara tu muerte
y se anunciara tu resurrección.
Hay un más allá de las jeringas heroicas que se clavan
como puñales en la negación; así sepultas
con la heroína pura a quienes se acercaron
y dijeron: you freak, you pig!
bitchy creep!
gorda, cara de piña, sabandija,
tú, sin ángel, Janis Lyn.

¡Tú sólo querías ser diferente!
enterrarte en el azul de los mares como puñado
de cenizas anhelantes, silenciadas por tu propia voz.
Querías un pedazo de paz que nunca hallaste.
Un pedazo de tí que se tuvo prohibido.
Querías una sobredosis de ser que nunca vino.

¿Cómo has sido tú? ... ¿qué harías por dividirte en dos
y por cambiarte, si nacíste con ese corazón
de psicodelia, lamentativo en tu incendio de dolor?
Escarbando entre tus propias venas nacíste.
Con jeringuillas te formaste una cruz
y el último estertor de kosmic blue.

Tú, la hermana de Michael,. tú, con una cicatriz gris
y el seno tatuado de cupidín en rojo y el socialismo
amargo, perseguido, anárquico, y el recuerdo de Laura
y el secretivo hijodeputa de JP, el que da soledad,
el que ata con inseguridad afectiva tu porvenir...
¿Cómo has sido tú? que concluíste que nadie te amará...
y te atrevíste a ir a prisa, asegurándolo,
al morir de ese modo.

Escuchaste los óleos de angustia y el sepelio vivo
in the blues. Tú, hembra sajona con arañas negras
debajo de la piel, tú acusada, acusable, acusadora
desde tu rosadez de camaleón.
A tí, ¿quién te amará? si el elucidario de karma es burla,
amargo trazo de traición, Cheap Thrills.

¿Cómo has sido tú? que te objetan dentro y fuera de las faldas,
dentro y fuera del jean azul-mahón y te gritan: You creep, you pig!
«No me gusta tu pelo anaranjado», 35 kilos detesto en tí
y son tu peso. No me gustan tus canciones esenciales
y son tu esencia. No me gusta tu Perla.
Ni el tono Beatnik ni la cinta roja entre teclas duras
y angustiosas para tus dedos desadaptados,
erráticos, guitarreros, rasgadores.

«No me agrada tu voz ni bares de Luisiana que animan
tu folclor de negritud. No me gusta Odetta,
ni Leadbelly o Bessie Smith, saliendo
de tu boca cantadora. Ni los hippies ni San Francisco
ni las comunas del speed. Ni Venice ni New York.
Ni que seas amiga de negra piel y rebeldones.
Ni que compres en Goodwill's stores tus harapos
o tus ropas de corduroy. Nada tuyo, Janis Lyn.

Hálito de Texaco es tu canción, hígados de petróleo
tiene tu raíz, niña sedienta de atención y, en fin,
¿cómo has sido tú cuando querías tan sólo diferenciarte?
Distinta pues a Goldwater, Mr. Conservative, a McCarthy,
al Gran Inquisidor, a esa derecha canalla, antihumana
que te escupe y te surte para que mueras
abatida de blanco vicio y estupor.

¿Cómo eres, ida de copas, ebria de inconoclasia
y sabe Dios qué cuña de rencor, o descontento vital
o de temeridad? Cansada de oír el No,
cansada de el No me gustas, no te entiendo, no te creo,
te has muerto con el 40% de pureza en el ácido letal.

Te has muerto como un Porsche Chevrolet
lleno de pastiches de venenosa hiel
y una bandera sangrante de América USA en el baúl.

¿Cómo eras tú, realmente, cuando quisiste ser
diferente y te dividiste y te despedazaste
lejos de Seth y Dorothy Joplin?

22-05-1980 / De Memorias de la contacultura

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A Blanca Canales




A Blanca Canales (1906 – 1996)


Llegan a los pueblos soñadores,
ante la gente para quien la libertad tiene un sentido
y la identidad es un orgullo básico, llegan
con un sordo eco de amenaza,
con esas muecas de empecinado desdén.
Se meten a las villas, donde hay hambre,
pero aún la esperanza sobrevive
y el corazón no se vende por raciones.

Días hay en que izar tu propia bandera está prohibido.
Días para sitiar a los pueblos y vigilarlos
desde aviones artilleros, días cuando tu nombre, Blanca,
es temible, grandioso como la gran voz de tu líder,
Pedro Albizu, y días hay... tú también agigantas
tu voz dulce, detienes la vocinglería de los delatos,
cortas líneas telefónicas del pueblo,
subes al balcón más alto y declaras la República
(desafías a los que están vendiendo
al precio de las sangres de tu pueblo,
el proyecto sagrado, protegido de Betances a Albizu).

Días hay como el año en que escuchaste
al Maestro, * al único capaz de hacer su voz la tuya,
pero lo van a enjaular, quienes llegan
triunfalmente mercenarios, nuevos amos que se quedan
con tu pueblo, esquilmándolo en lento proceso
de colonia y mansa obediencia envilenciente.

Y tú no eres así. Así no es Nemecio, socialista,
así no es Elio Torresola, tu hermano,
así no era tu padre ni tu madre, así no es
Lolita Lebrón ni Carlos Irizarry.
¡Son la gente despierta mientras
los otros duermen y se humillan!

Días se asoman para proclamar la Gran Mentira.
El Estado Libre Asociado vendrá para salvar
a todos, vendrá con pan y tierra
(y la libertad que se la metan saben dónde,
porque el Amo viene, con largas cadenas
a esparcir nuestro espíritu de patria en lagos
subterráneos de lágrimas, en alegrías lujuriosas
de jactancia enemiga y en complicidades
conseguidas en violencia desde el aire).

Vienen por tí, Blanca Canales.
En Jayuya dijeron que atacaste los cuarteles,
que izaste la bandera proscrita,
que viajabas en auto cargado de revólveres,
que cortaste los cables de la telefonía,
que incendiaste los correos federales.

Ahora el pueblo está sitiado por tu culpa.
Van a empezar a hablar de lo que tienes en el pecho,
no un corazón, una araña peluda, estrella
conspiradora, anárquica, feroz como un lobo
sediento de la sangre en mansedumbre.

Van a olvidar que leías desde niña sobre héroes
y pueblos sojuzgados; te dirán soñadora, sí,
alucinada en la desobediencia, empero,
sueñas con furia, y van a encerrarte
donde está Lolita, otra que es como tú,
brava, indeteniblemente revolucionaria,
perpetuamente inconforme.

Llegan a Jayuya, tres días libre por causa
de tu voz, llegan al poblado donde no se mueve
ni la hoja de un árbol, sin que tú seas el empeño
de una diosa en la tierra, una diosa entusiasmada
con el árbol de tres días, zarza ardiente
de tu pasión de mártir.

Los aviones lanzan bombas desde el aire.
La Guardia Nacional dispara lo mejor de su artillería.
E irán por tí. Te arrestan, te acusan, te insultan
y decretan 60 años de prisión para tus canales
de blancos, tibios huesos, de calidez
y amor organizador, de patria.

12-12-1996 / De El hombre extendido

___

Blanca Canales, graduada en la Universidad de Puerto Rico en 1930, con B. A. en Artes Liberales y, posteriormente, estudiante de Trabajo Social. Al estallar la Revolución de Jayuya del 30 de octubre de 1950, participó activamente. Se había adherido al Partido Ncionalista desde 1928. En junio de 1951, fue enviada a la Prisión Federal Alderson, en West Virginia. En 1956, Canales fue transferida a la Cárcel de Mujeres de Vega Baja, Puerto Rico. En 1967, el Gobernor Roberto Sanchez Vilella le perdonó. Ella siguió en la defensa activa del ideal de independencia para Puerto Rico hasta el día de su muerte en el año 1996 en Jayuya. Su casa fue convertida en un museo.

* Maestro: Nombre que se daba al Dr. Pedro Albizu Campos, por su espiritualidad y estatura intelectual. Fue Doctor en Leyes, graduado en la Universidad de Harvard, ingeniero químico, y uno de los oradores más elocuentes de su época. Fundó el Partido Nacionalista Puertorriqueño.

A Julia de Burgos




Julia de Burgos (n. en Carolina, Puerto Rico, en 1914, y murió en Harlem, Nueva York, en 1953). Poeta, periodista, maestra de escuela y dramaturga. Una de las mejores poetas puertorriqueñas del siglo XX.


Quizás, por hallarte en los versos,
te estoy amando un poco, te rescato
de la calle, donde mueres herida de licor y delirios.
Entristecida de opresión y de miedo.
Hay posibilidades nuevas cuando te recuerdo.

Te las ofrezco, Julia, al leer tus gemidos,
no queriendo meras rememoraciones.
Te ofrezco el recuerdo, abierto a mi manera,
examinado con gusto. Es muy rico tu recuerdo.

Pongo tu nostalgia de tiempos mejores,
en misterios que rebasan y orillan
la civilización técnica, homicida
entre rascacielos. En Nueva York, se te mata;
pero en el Río Grande, en Loiza, refluyes.

En retracción de tu ser, donado
para proyectos más puros, se te aleja;
pero, Julia, te regreso. En mi recuerdo, te acercas
y en el terreno idóneo con experiencia original
nos damos vida y lenguaje y te conservo
y me concentro en tu palabra y la hago
un mutuo advenimiento, gozo nuevo
para tu presencia esperanzada.

Te saco del empobrecimiento.
Olvido cómo maldijíste en los últimos años
la sociología de tu azar en el cosmos,
olvido tus ganas de morir; pero también
te recuerdo. La memoria salva
posibilidades inexploradas para el pensamiento.

Te voy a rasgar el velo banal y cotidiano
del lenguaje, la carne instrumental de tu abandono.
Te haré apofántica con alguna metáfora
que extraiga de tu sangrante espíritu
porque todo sentido, aun el más recóndito,
está ya en el lenguaje, en tus ahogadas frases.

Voy a repasar la expresión de tu sentir doloroso,
o tu querer sofocado, para separar el grano
de la paja y corresponder a lo que apela en tí
con dimensión originaria: belleza, amor, libertad.
Y en fuerza iluminada de tus verbos,
en tu lenguaje, ya está. Ya existe
y por eso me gusta recordarte.


De El hombre extendido

Consejos de Susan Sontag





Yo pienso que un escritor es alguien que brinda su atención al mundo. Que trata de entenderlo, asumirlo, conectarlo con lo que las débiles criaturas humanas son capaces y, al evitar corromperse, no siendo cínico ni superficial, buscar entendimiento… La literatura puede decirnos cómo el mundo es. La literatura puede darnos normas y pasar a un conocimiento profundo, encarnado en el lenguaje, en la narrativa. La literatura puede entrenar y ejercitar nuestra habilidad de llorar por aquellos que no son nosotros o nuestros. ¿Cómo seríamos si no pudiéramos simpatizar con aquellos que no somos o no son nuestros? ¿Cómo seríamos si no pudiéramos olvidarnos a nosotros mismos, al menos por algún tiempo? ¿Cómo seríamos si no pudiéramos aprender? Convertirnos en algo diferente a lo que somos: Susan Sontag, escritora estadounidense


Acerca del dolor de los otros
y las dispares otredades, muchas cosas
me has dicho desde esta vida interior
que desconfía de lo nuevo.

¡Es que no sabemos olvidar!
¡Es que ya no perdonamos!
¡Es que el pasado es un polo perenne del ahora,
y nos atrapa y nos deja cautivos!
Uno se resiste sin negociar dos cosas inerradicables,
perpetuamente en conflicto, Susan! ¿No es éso?

Acerca del sufrimiento ajeno, sus necesidades,
sus clichés de antagonismos, sus mitos irresolubles,
apenas nos aproximamos a la reconciliación.
Nos gusta el dolo, la voluntad espesa
de motificarnos y echarnos miedo
y no hacer otra cosa que jactarnos
en esos rincones del yo,
yo primero y segundo que sea nadie.

No nos acercamos a llorar juntos en el centro
de nuestro eje, cara a cara, mirándonos.
No sabemos investirnos de energía, permitiendo
que sintamos lo que comúnmente nos filtra,
nos atañe, nos vincula, nos derrama
en las lágrimas comunes.

¿De qué hablaremos, Susan, cuando es la muralla
del odio la que se edifica? Esos antagonismos
van creciendo como higueras y enredan el aliento
y fomentan una voz que es como un mar dragontesco
de sargazos y un abismo colgado en las ventanas
y un fusil y una escoba cohabitando
tras lo secreto, no visible, de las puertas.

El futuro y el mundo compartido, bien dices,
es sincrético e impuro. E insistimos por miedo
y cómodo acomodo: «¡No lo quiero!»
Aquí es que vienes tú, Susan, amiga mía,
a recordarme: «Venerables son ambos hechos,
ambas elecciones posibles: viejo y nuevo!
Las conciliaciones nos piden ambas cosas.
Y son las que abren las puertas de la Libertad
y los sabores en la lengua de los multilaterales regocijos.

¡La venerable oposición, eso viejo investido
en el pasado como engrama; eso nuevo
que no es el barbarismo! Ténlos ambos,
elígelos. Aprende a no polarizarte».

Aprendamos a olvidar y perdonarnos.
A ser un poco diferentes a lo que somos.
A dialogar, a hacernos receptivos...
Por eso es que formulamos las preguntas
y las contrapropuestas. Que nuestro arte no sea
sumar meramente oposiciones. Que sea una voz
zafada de las contrariedades con lo más puro
del hoy, del ayer y del mañana…


12-10-2003 / De Estéticas mostrencas y vitales

Thursday, July 24, 2008

Nota secreta a Dioniso




Martin A. Larson dice: «Dioniso: el salvador divino que murió por la humanidad y cuyos cuerpo y sangre son simbólicamente comido y bebido en la eucaristía de los célibes órfico-pitagóricos. Además de esto, casi todas las naciones bárbaras tenían sus propias versiones de Dioniso bajo muchos nombres».


Tu ser no se agotará porque eres bueno.
Tú realmente no mueres.
Nunca te has ido. Del pasado no has querido
un ápice; todo lo tomas de las epifanías,
exactamente en los presentes
desde los que te siento.

Yo no tengo que esperarte
en el futuro; la libertad para mirarte
me la provocas a cada momento.
Hoy te dejaré una nota. Quiero ver
cómo la hurtas en secreto y la lees
tan dichoso. Soy yo quien no te veo
tan pleno. Tú no sabes que es penumbra
ni bajando a estos infiernos humanos.

Cuando te asesinan, el cadáver es una mentira.
Y tú dices: «Ese cuerpo no es mío».
Mataron algún pasado ajeno. Alguna fantasmagoría.
Pero, desde tiempos pitagóricos, me dicen:
Al Padre del Futuro, al autor
de voluntades libres y armoniosas,
le dieron matarile.

Despedazado en la plaza está Dioniso,
sangrante, como una llaga viva,
molido a palos, destasajado
con puñales en su cuello.

Mentira. Ese espectro no representa
a quien amo. Ya me dijo: «Son pedazos
de una profana imagen de egoísmo.
Una imagen que no me pertenece».

Hay quien dice que él vive en un mundo tenebroso.
Que convendría nombrarlo como Destino inexorable.
Sí, hay mucha gente a la que el mundo aprieta
con un puño criminal, abofeteante al menos.
«Puede que él haya sido uno».

¡Cómo mienten, Dioniso, amigo mío!
No. Que tengas tú enemigos es inimaginable.
Te adora hasta la espina de una rosa.
En las formas orgánicas, tenerte por hallazgo
es tan hermoso. Uno se admira y te agradece.

Tú eres verdadero y exacto en la dureza
de la piedra dura y silvestre y en las selvas juegas
como si fueras el aire, retozón de la brisa.
Fluye entre las ramas y eres savia
que se interna en los árboles y en las rocas
te adentras como aroma; cohabitas entre átomos.
Caminas sobre las aguas sin hundirte.

Eres así porque no tienes servidumbre.
No conoces el mal. No hay fatalidad
que avance contra tu presencia;
eres verbo solar, un cristo mismo
porque eres providencia en acción
y tu esencia melodiza todo
y lo mismo eres un punto matemático
que todo lo que ensancha al Infinito.

Que yo te haya conocido no es metafísica adquirida
por mucho invocar correlaciones de pasado y presente.
Es que oigo tu lira. Eso tan sólo.

Tú no vives remoto. Simplemente,
chocas conmigo, flauta en mano, dulcemente
y mi voluntad quisiera atraparte, retenerte
y te busca de inmediato, sin esfuerzo,
cada día, porque, por de pronto, eres invisible.


3-12-2006 / De Teth, mi serpiente

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Dioniso: Hijo de Zeus y Semele (la Luna). Deidad del Vino y sus influencias benéficas y sociales, inspirador de rituales de éxtasis y locura mística; asociado a Baco por los romanos. También es conocido como «Liberador» o Eleutherios por liberar al hombres del Yo cotidiano y normal. Se le llamaba «el Señor», el que gobierna (Adoneo), el «mata-cabros», «el de sonoro grito», «el que vive entre los árboles», «el doblemente nacido», etc. Entre los filósofos pitágoricos, se considera uno de los iniciadores del culto de las almas libres y la comunicación con el mundo invisible y luminoso del Espíritu. Vivió en la India. y se le adoraba en Atenas, Macedonia, Naxos y muchas lugares de Grecia e Italia, aunque se desconoce donde se originó su culto.

Wednesday, July 23, 2008

¿Qué haré sin ti?


Ceres, diosa de la agricultura. Símbolo de la Tierra-Madre. Entre los griegos, conocida como Démeter, madre de Perséfona.

¿Qué haré sin ti?... Yo...
que vivo en este abismo de miserias,
en este viñedo de almas opacas,
furiosas, entristecidas,
en esta tierra de cereales
entre hombres fatigados, infelices,
turbios por olvidar tu canción
en la celeste estancia de aquel eterno infinito...

¿Qué haré yo, Gran Agricultora y Madre
de las flores, madre de mi arroz,
inventora de la avena del mañana
y del trigo diario que, como pan,
entra en mi boca, interrumpe la voz
que tengo para amarte?

¿Qué haré sin Ti si te olvido como Luz Celeste
y madre de las almas, custodia y mediadora
de la puerta que se abre entre la tierra y el cielo?

Díme con qué nombre me oirás
porque no encuentro el camino, Dulce regeneradora.
Quedé entre los sordos que no te oyen,
entre los ciegos que no te perciben...

Y yo soy un cantor que no sé vivir
sin el harpa que tienes por latino,
sin la memoria que pones en mi alma:
la estancia de Tu Viaje, la chispa
de tus investigada morada
en un mundo de fuego
y amor ardiente.

¿Qué haré sin ti? Yo...
hijo de Luna, nacido en el puente
que has tendido, Tierra Madre,
si perdiera el nexo de Tu Inteligencia
e historia, Ceres.

3-09-2002 / De Teth, mi serpiente

Thursday, July 03, 2008

La realidad deseada


Hoy la realidad se plasma de manera insospechada.
No es cosa simplemente dada. Con lo que admito
en el profundo holocausto de mi alma
es que alimento el ser y sus conjuntos.

La emoción y el pensamiento se enamoran.
Tengo el invento comprobado.

Tu amor, que fue mi fantasía,
ya no duele. Lo que estuvo en la pira

arde, sin heridas.

Arde para mi contento. En el hueco del vacío
no admito más. No es necesario.
El barro me llenó las manos.

El pensar se coce con la arcilla y con sonajas.
Vibra en mis dedos. Es un rescate

espacio-temporalizado.
Hoy lo que soy lo esculpo, lo tengo.
Lo que quiero... lo amaso.

La individualidad de lo creído se convocó

tan atrayente que conmigo se amasa su destino;
se han vuelto objetivas, sólidas, ambientales, las cosas
que antes sólo suspiraban en mi pecho.

Es la intensidad de mi creencia.
Es lo profundo de este amor.
Es lo importante de este deseo
al que doy los nombres de mis apetitos.

Amo tanto, ¡ay! que me aman
hasta las vecinas cosas a las que ignoro.
Con mis manos se amasa hasta lo que no bendije;
pero es la intensidad de mi amar.

Es la intensidad de mi creer lo que materializa
anhelos hasta ahora desconocidos.

De Estéticas mostrencas y vitales

[url]http://carloslopezdzur.blogspot.com/[/url]


Espíritu de ideología


Dirán que vivo el paraíso, o con formatos virtuales
de dicha anticipada; creerán que ya deliro,
pero imagino un mundo con paz y sin miseria.
Desde ese mundo hablo…

A todos digo que es posible. Imaginen la experiencia.
O mejor, ocasiónemosla. Sea el presente vivo
de este pensamiento. No sea para un después remoto.
Hay que empezar a ser libre desde ahora.

Lo que uno formula con horror se consolida
para el miedo y la tristeza, la incredulidad y la apatía.
De veras que el viento se revuelca
en desgracia material más adelante
si sólo llevara pesimismo y turbulencias.

Se los digo para que aprendamos a cuidar la ideología.
Ser creador, fraterno, optimista, puro, comienza
desde hoy como ejercicio.
El amor no se posterga,
no se deja al mañana.

A las cosas del proyecto las caracterizo lindamente
desde ahora; yo perfecciono sus detalles,
las internalizo para que sean imanes de futuro
y magnetos del hoy de mis anhelos.

Así lo quiero todo: mi casa, mi patria, mi patio,
mi mujer, mis hijos; así les amo hoy
para reamarlos siempre y luego.

Dirán que deliro. Que es todo una utopía muy descocada.
Un formato virtual con regocijo anticipado.
Puede que sea verdad; pero no me importa
si soy el más dichoso de los que observa el mundo.

Privadamente funciona la bendición con anticipo.
La fe en todo lo que pienso y, concretamente,
el entusiasmo como cuestión de ser visualizante
desde ya porque más tarde, por su virtud,
no otra cosa tendremos.

De Estéticas mostrencas y vitales

Wednesday, July 02, 2008

Manifiesto de Aquel que vino



Con razones que se mientan a sí mismas como causa,
vino Aquel de labios dulces, a ratos amargos
como pócima filtrada de raíces.

Vino y viene Aquel que siendo ciego para el mundo,
vio sincronicidades de otros tiempos y galaxias.
Vio geografías que no se palpan con los cinco sentidos
ni se escriben de la misma manera ni con la misma mano.

Ahora ha lanzado su Manifiesto y en las callesl
o comentan los que leen. Lo silvan los que cantan
y aún se conmueven con lo hermoso.

Lo aceptan aquellos pocos que se atreven
porque se cansaron de creer lo mismo
como uniformes rebaños, leen
aún aptos para la confesión modesta:
«Voy al vacío; me llevan y voy,
pero me falta la voluntad de resistencia».

El Manifiesto no es como lo nuevo, precario y bello
ni es como lo bello, a medias nuevo
y, por completo, ignoto.

Cansados de conmoverse el mundo
se ha destrozado repicando campanas de ortodoxia,
pelando con rodillas la obediencia.
Y el Manifiesto subvierte.

No hay que ser poeta, no para saberlo.
Venga lo bueno-feo, venga lo bello-malo.
Por eso a menudo el rollo de papiro se estercola.

Cae en zanjas y muladares, el viento lo despapela
y lo revuelca en lodo y los oídos lo tracionan,
desfigura, lo maldice con voces que no son
las que dijo el maldito, puerco texto-manifiesto.

Terco él, Aquel que viene con alguna palabra nueva
y fonología que parece hip-hop y tumbao y candela.
No dirá lo anacrónicamente dispuesto, repetido, perpetuado.

Viene con la roña de su Manifiesto para abrir ojos
presuntamente abiertos, a sacar sarnas del oído
y odio-excrementicio del entendimiento

Y la puerca resistencia aguarda el desafío.
Se arremanga, cierra el puño, gesticula.
Lo espera. No quiere que venga
y habrá de detenerlo.
Le pondrá un 4.

Lo apaleará en un atajo. Lo abjurará
porque no trae (de seguro no trajo)
la carta de recomendación.

Solícita canonicidad, conformidad con las normas de herencia:
la obediencia, status quo, 'tate quieto. Es tan extraño.
Tan odioso. Tan heterodoxo.

No, él viene, Aquel que quiso venir, saltará las bardas
por más que lo escupan y lo sangren. Con su trompeta
distribuirá el Manifiesto de su lira preñada de futuro,
llena de meditaciones de pasados, ebria por su presente
de bastardía declarada por los cuerdos.

Viene como el vato loco del Este de Los Angeles,
el poeta del Ritalyn. Como si de Harlem llegara
a sicofármacos huele, con fachita de garras llena
la osamenta, se espacía en sus calzones.

Probable es y capaz que venga de Marte,
o de convento de brujas. El nuevo niño, sabe Dio,
si disléxico petardodio ya su nombre en el cartel de esquina,
en letrinas puso su cruz de zorro y se dijo
el hijo de algún visitante extraterrestre.

El Hijo Sideral, Aquel hiperactivo,
hiperexcitable, legasténico, ama sus versos
y los da como lo más legítimo de su mente loca.

Viene Aquel, aquí está ya Aquel de azules índigos,
azules solitarios y enojosos que hablan sobre la verdad de la Vida,
el universo conectado con el todo, la excresencia misma
conectada con el todo, la consciencia viva conectada
con el más allá, quintaesencia de lo ignoto a los cinco sentidos.

Su Manifiesto parece inmune a un ADN agigantado,
viene humilde como rascuache bocón y majadero,
centrado en el corazón del ser-Uno.

«A los creadores del planeta», comienza.
La poesía existe. Es imaginación todavía.
No desmayes, mundo, les dice.

De «Estéticas mostrencas y vitales

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