Thursday, August 27, 2009

Sacromental: Visión cabalística del poemario de Fanny G. Jaretón




Por CARLOS LOPEZ DZUR / Fundador de Sequoyah

Asumiré como primera intuición del libro Sacromental que su autora Fanny G. Jaretón (FGJ) será consistente con los dos lemas que introducen a los textos. «En los cuarenta días y cuarenta noches de mi desierto», que es el primero, descubrirá «A Dios, quien me permitió conocer el amor, el Amor». Sea como dedicatoria. No es el amor en minúsculas. Se refiere al Amor, en cuanto es una revelación del Keter, con respecto a la parte inferior del Kli que es Maljut. «Kli» / Vasija / es una «revelación desde arriba» y Maljut es el deseo de recibir placer, el «arpa de lo sensual», pero, dada desde el fundamento, en su Génesis, que es la boca de Keter / Dios / el Origen más elevado.

Los textos de Sacromental están escritos, cuando ya «la dualidad existe»; pero. aún es posible, buscar «en un edén en el Edén». El Amor y placer creativo, fundante, que Fanny Jaretón hilvana en estos poemas es la referencia a una fuerza que conecta a los seres humanos con la fuerza de la Luz Superior, que es la fuente de todo otorgamiento y «delicado principio del deleite». Delicado porque es un experimento muy especial para la armonía que pudiera sustentarnos. Desde la dualidad, conocidos ya el bien y el mal, falta que el hombre / la mujer / entienda ésto:

Sabemos que la dualidad existe
como un hecho piadoso
es el bien y el mal que encapsulan tus manos
en mis pechos de gozo.
¿Sabré hacerte llegar al salto más alto con la calma?

[Sustancial, V]

Esto que debe aprender la persona humana es el manejo de la kavanah / la intención. Y la intención sagrada debe ser «el salto más alto», esto es, el que los cabalistas han defindo como el Ven y ve para que sea posible la Luz Reflejada y su ascenso, como un hecho piadoso, que materializa el deseo de recibir la Luz Directa de los Diez Sefirot en que ha sido manifestado / y / oculto / velado / lo que existe, la totalidad de la realidad. Toda la Realidad es «encapsulada» como dice FGJ por las manos de Dios. El aprendizaje a realizar, de abajo hacia arriba, es llamado el Otorgamiento, de Quien es el «Creador Mismo, la raíz de todo».

La única tarea es desarrollar una intención de otorgar conectándonos entre nosotros. El atributo de otorgamiento y amor que se encuentra dentro de la experiencia de los 40 años arquetípicos de la individuación sagrada, o integradora del alma, manifiesta al Creador que exhorta al ser creado a ir hacia él, ascender, y ver, donde el ir para ascender («Ven»), quiere decir cambiar el deseo de recepción por el de otorgamiento, dejando atrás la «carencia». Alcanzado el deseo de otorgar, la carencia se transforma en amor (lo recibido, lo puedo otorgar a otros) y, al hacerlo, adquiero la semejanza que revela al Creador. Hay que corregir el deseo en Maljut de modo que la intención de otorgar sea verdadera. En esta esfera mental del Maljut, suele ocurrir que «escondemos la dualidad / en la desnudez de (las) preguntas», o la vanidad del pensar. Nunca estamos seguros, o dispuestos a conocer la Verdad («Emet», en hebreo) el Fundamento superior, porque nuestra intenciones son diversas y las carencias los obstáculos. [1]

Este primer poema del libro se encadena al segundo que precisa el sentido de carencia:

Olvidamos la causa de los adioses
y nos damos la bienvenida de los Sedientos.
Apagados en el beso de arena
buscamos el desierto de las horas.

[Partitura en Sol Sostenido, VI]

FGJ nos da el significado del Desierto en el que se padece. La sed mienta el padecer por la sequedad; pero el símbolo no se agota. Se relaciona a la «sed de la magia en (Tu / el) Lenguaje» de lo Divino [El Bardo, XXIX]. La sed alude a un anhelo puro, aún no satisfecho. Un deseo de «Ser en el ser del agua / y en el no ser de la tierra que me orilla / tras los rincones del Origen»: Bajo el Pellejo de la Súplica [XXIII]. Alude a un tiempo propicio para abrirse al Otorgamiento y la transformación. El Desierto se busca voluntariamente y es sólo un lugar de paso, por tanto, las interpretaciones religiosas que adjudican a la experiencia del Desierto un castigo divino malinterpretan como punible en su naturaleza lo que es sólo el «tiempo de la prueba», según lo dicho en Dt. 2: 7. En el «desierto de las horas» mencionado por Fanny, se busca el Hoy del Ascenso, el crecimiento cualitativo del alma. Hay una diferenciación simbólica entre la experiencia colectiva y la privada. El Pueblo de Israel vagó 40 años por el Desierto. En Sacromental, aquí no se trata de un vagar, sino de una espera o aguardar por la transformación interior al comprometerse con el Ven y vé, proceso que cabalísticamente podríamos llamar la Ascensión en el Hoy y que sólo tomaría 40 días, mismos 40 días de la experiencia de retiro de Moisés cuando se aparta del Pueblo. O del sentido profundo de la Cuaresma en la liturgia católica.

Sin embargo, en el primer poema se define una conexión y una comprensión de lo que significa libre albedrío, en medio de las urgencias de la dualidad y cómo se aplican a la carne, cuando la marioneta cuaresmal renueva las conexiones / los hilos sueltos:

... he dejado de ser la comandante de mis caprichos
desde que solté los hilos de la marioneta
y ahora que soy libre junto al placer donde tu alma me llama
encendida en urgencias aplicables a tu cuerpo
es que respiro al amor sostenida en el si bemol de tus caricias
temblándome cada noche en tu centro despierto
durmiendo al fuego de mi vientre en tu marea
apurándote en lo que le sobra a mi sonrisa demorada
abierta, estallada al giro de tus horas
perdida en el latido donde tu tiempo me infinita.

Este primer poema se ata a la parte superior e infinita de la dualidad, no a los caprichos que obseden por causa de carencias o deseos imperfectos. La hablante de FGJ está mirando hacia la Luz y la intención o kavanah es el «Sí Bemol» de la armonía infinita, el llamado que va hacia a Dios / Keter / y que exhorta a examinar la Verdad, con un verdadero «Ver». En hebreo, uno de los nombres de Dios es, «Bo-reh», dos verbos que significan: Ven y ve. Ver la Luz Directa. Como Pierre Deghaye ha discutido al tratar el tema del Desierto y la voluntad de elegir ante los desafíos de la dualidad, al estudiar la obra mística de Jacob Böhme, la temática jaretoniana en este poemario es la misma que fascinara a Boehme: la invisible cosmogonía del Deseo como fuerza primordial. Aún en el origen del primer mundo, que es el de la naturaleza eterna, hallamos el deseo. Si desde el principio de la creación existió el Deseo, como pensara Boehme, en la sucesión genésica de los Siete Días o ciclo septiforme se implican dos fases, o estados de la Luz, la directa y la indirecta, por lo que el comentador de Bohme dice: «Una tenebrosa, otra luminosa, que se corresponden con los dos deseos. El primer deseo es un fuego negro y atormentado, el segundo es una llama clara y tranquila». Desde el punto de vista kabbalístico, lo que Fanny G. Jaretón hilvanó con estos poemas, a lo que nos pudiera inducir sus metáforas que no se libran de erotismo y sensualidad, es la esencia misma de la teología bohmeniana: ocurre una conversión durante el ciclo primordial, «una metanoia semejante a aquella que se producirá en el hombre en el umbral de la vida nueva. Es la conversión del deseo. El fuego oscuro se transforma en luz» [Pierre Deghaye].

La Partitura en Sol Sostenido, segundo poema, es declaración de asentimiento. Está yendo (como dice el «Bo», ven del verbo hebreo), está viendo la luz («el sol de la niña») y está oyendo su canto («El me saca música» / «suelta con calma el sonido íntimo»). Está diciendo un al amor.

Camino tras la brújula de su mirada
y llego porque me hace llegar
al infinito de la fragilidad, tiemblo
en el sol de la niña de mi sonrisa
cuando hirviente lo festeja y le canta:
«sí, sí, sí».

<><><>

Él me saca música
cuerda a latido
me hace hablar de mi silencio
tensa mi cuerda en donde la nota del amor
suelta con calma el sonido íntimo.
El corazón es la caja de resonancia natural
la cueva donde se firman armisticios.
La sangre áurea nos dibuja en el motivo de Dios.

[Partitura en Sol Sostenido, VI]

El llamamiento de Dios en su corazón es una Eucaristía, en la que se ritualiza el nombre secreto de Dios: «Me bebe como un acto sagrado / y me deja ir para que regrese cada vez / como cada vez que me hace cada vez / resucitándome en el trance del Milagro». Es un sentimiento voluntario, muy acorde con el lugar (el desierto) en el que se produce el llamado. El verso «me deja ir para que regrese cada vez» contiene la noción del «Gam zu letóvah»; esto es, que todo lo que nos sucede, en la rueda o giro cósmico, sucede para bien [Ione Szalay].

El por qué propongo una lectura cabalística del erotismo místico de Jaretón se comprende por la obviedad de su simbología como autora y por el hecho de que ella tiene sus ascendientes entre polacos / rusos judíos. De la biografía de FGJ nos hemos ocupado en otros ensayos; [2] aquí sólo baste mencionar que este es un libro especial para ella. En carta personal del 27 de agosto del 2009, me informa que «lo escribí en la memoria de mi hermana, como deuda a que ella quería publicarme y como era ella, por ser ella alguien tan intimo de mi sangre, le dejaba hacer lo que quiera». Tras la muerte de su hermana y su padre, pensó que sería conveniente no escribir más. «Claro ella no conoció estos poemas». Los poemas surgieron tras una crisis emocional. «Fueron escritos, como te conté al cabo de tres iglesias, donde me había paseado buscando la explicación de porqué ella había fallecido y pensando en que nunca más podría escribir».

El paso de Fanny por otras iglesias / creencias religiosas, pienso yo, han enriquecido su búsqueda. Estamos ante una mujer que sabe reconocer la Luz / el llamado / donde quiera que la ve y lo oye. Es certera en sus intuiciones; pero, más importante aún, sabe lo que una Tradición significa, en cuanto persona que cree en la recepción y aceptación de la «Shalshelet Ha-habalah», la Cadena de la Tradición, no importa que los caminos hacia la Gran Enseñanza y la Torah aduzcan otras vías peregrinatorias: sean Jerusalén, Santiago, Roma, Tibet, etc.. El principal sendero al que se exhorta el Ven y Ve es interior. Es Tradición Viva. Es el propósito de que, con su vida, el ser-creado descubra: «El Deseo de Otorgar, la ley general del universo, la fuerza única benevolente, que está detrás de toda la naturaleza y la existencia. Es lo que nos da la vida». [3]

La tradición viva que estructura el Orden y Temas, tal como se observa en su Indice, sugieren la KBLH, las letras Kof, Bet, Lamed y Hei, desde donde los poemas pueden discernirse. La autora comienza hablando del Génesis (lo que Kof, en la Tradición, organiza con la Luz del Verbo para manifestar la Creación, Briyah) y luego de La Casa (Bet) y, sucesivamente, nos inducirá al tema de la Unión de Cielo y Tierra, el movimiento de Lamed para que el Espíritu sea manifestado como Hei. Como si el primer poema, fuese un eco del Génesis, la hablante dice:

Me ahogo en el Génesis de tu boca
-como cuando todo era Luz...

[Sustancial, loc. cit.]

El cabalista hallará a la letra Caf del Alfabeto Sagrado como acción de la boca del Creador y luego la columna de Vav para representar a la criatura humana. Sucesivamente, la letra Nun, que habla de la percepción y la realización que debe ocurrrir con el mandato de Boreh: Ven y vé la obra del espíritu (Hei). También recordemos la ensenanza cabalistica que incide el poemario: «La Sustancia espiritual lanzada por la Luz Infinita es la Primera Sephira o Shekinah. Sephira contiene, exotéricamente, todos los otros nueve Sephiroth en ella; esotéricamente, sólo contiene dos, Chojmah o Sabiduría, potencia masculina activa, cuyo nombre divino es Jah» [H. Blavatsky].

Todavía en el poema Y fue en el principio de los tiempos, la lectura que es posible se relaciona a la Tradición exotérica y ocultista de la Kabbalah. En el poema, así como en Incendiario, la hablante de FGJ alude a fuerzas que combaten por el Orden, desafiando el «fuego de la sinrazón» y la perdición:

Fervor del error cometido donde volver a caer.
Del Libro del por tu Bien y por mi Mal...

Kaos revolucionando el abecedario donde no supe nombrarte.
Orden para descifrar por tus piernas las columnas de mi perdición.
[Incendiario, XXX]

Hay una alusión al «zigzag de la serpiente», la «trampa del deseo» y la «manzana del argumento». Esto es, el deseo no corregido, y que origina el descarrío y la separación. Sin embargo, la hablante que cuenta esta historia de la criatura es muy especial. Es una mujer enamorada, dispuesta a que se rectifique, cicatrice y corrija el deseo:

... cicatrizamos en la manzana del argumento:
ahora sé porque estoy enamorada.
Yo empujo por esa línea imaginaria
del Silencio.
Ya no necesitamos decirnos
cuando son sus manos las que me abren
al antiguo Testamento...

[Y fue en el principio de los tiempos, VIII]

Después de breves poemas como Confesionario, La Ultima Cena, Expiatorio y La Tierra Prometida, la poeta Fanny retoma el tema concatenante del Creador, la criatura y la kevanah / intención verdadera con se hila todo el libro. Los poemas anteriores, de Confesionario a La Ultima Cena tienen muchos de religión institucionalizada, cristianismo y sotana, pero, no son la voz del Hablante Auténtico y solo, en el verdadero llamamiento, cuya relación con el Amado es directa y corresponde a un erotismo místico o humanismo ocultista. ¿Quién es o qué representa la Hablante Verdadera? Es la Amada / Sofía / Daema (persa) / la Flora de la Carta de Tolomeo / las voces del Alma que desea el Conocimiento.
FGJ hace una salvedad, que es también agradecimiento, y lo expresa en carta privada cuando me informa: «De niña viví tironeada entre los judíos y católicos. En uno por ser la hija del ruso, ante los otros ser la hija de la goye; y entonces siento ahora, que escribir este poemario Sacromental que de algún modo moviliza la fe católica» [Carta de FGJ, 28 de agosto de 2009].

El poema Basal es el que verdaderamente se concatena con lo que FGJ había comenzado, con la experiencia del Desierto y la «realidad del asombro». Siente que vendrá un nuevo libro más claramente judaico que, por de pronto, ha titulado Meguilat Dafna; con ambos libros dice que es posible «equilibrar(é) el tema de la Creencia; la Unidad».

En tierra de expiación y extranjerías, la hablante rescata el puñal del amor y de la intención. Expiación es aceptación de la Base del Fundamento. La Kabal. La kavanah es también la base, el soporte del Ver después del Llamamiento. El cabalista Dr. Michael Laitman explica que los verdaderos sacerdotes tienen acceso a una Fuente, la del Ojo del Viviente que nos Ve, y que representa un estado de alerta. Ese estado de alerta y devoción se representa por un llanto y un gemido. En el poema Tribulaciones, Fanny G. Jaretón menciona esa Fuente y alude al gemido del modo siguiente: «Ay del pozo de tu entrada / donde vengo a saciar la Sed / [...] Ay de tu agua Bendita que santifica mi disturbio».

Los poemas ya discutidos, a vuelo de pájaro, hasta ahora, tienen niveles de interpretación más profundos que sólo, cabalísticamente, explican ese «hecho piadoso» en que consiste la dualidad y la metáfora moral del Libro del Bien y el Mal. Para que Fanny G. Jaretón asocie la dualidad a un hecho piadoso la explicación es que su poesía contiene y codifica la enseñanza cabalística que explica la tensión azilútica, entre el Mundo de la Unidad y la Separación, como evento benéfico. Keter supervisa, misericordiosamente, este proceso.

Hay un texto en Sacromental que examinaremos detallamente, más adelante, en que FGJ habla de la Gran Explosión / Tzimtzum / o Contracción de la Luz / con la que el Creador / Ha-Makom / hace que se origine el Universo. La «Contracción» es una interpretación cabalística de Isaac Luria con la que explica que en el proceso de creación cosmológica es necasario que la Luz Infinita se constriña a fin de que un espacio conceptual, finito, sea creado y haga posible que mundos, planetas y lumbreras estelares, puedan existir. En tal espacio, Dios está como el omnipresente. Precisamente, porque está, aún dando libre albedrío e independencia, a sus seres creados, el Amor preexiste y no es un amor, en minúsculas.

El cabalista Z'ev ben Shimon Halevi es quien da la explicación del por qué tiene que resultar una dualidad en la Creación, a partir de tal Gran Explosión y Contracción paulatina, o equilibramiento y cómo se hará benéfica y piadosa. «Nada emana de la nada. Dios está y nada existirá a menos que Dios lo haga existir. Por lo tanto, aún el mal se origina de Dios», escribe Halevi. Aún el Fuego oscuro y tenebroso, la Armonía y el Disturbio, la energía organizada, preexistente y el Caos. [4]

En la Gran Metáfora del ocultismo judío y la doctrina cristiana, relacionada al Génesis y el mundo hecho en seis días, más un séptimo de descanso, hay encriptada la noción de que el universo-embrión corría el riesgo de imperfecciones en el curso de la distribución de la energía, resultante de la Gran Explosión. «El universo embrión» fue «excesivamente expansivo», hubo demasiada Fuerza o demasiada Forma y no produjo el espacio conceptual esperado. Este mundo, descrito en Génesis, no fue el primero de los mundos y no fue el primero con el riesgo de surgir defectuoso, y no reflejar la plenitud y perfección del Azilut, la cara superior de Briah, o Mundo de la Inteligencia Separada.

En El universo de la Kabbalah: Una explicación coherente y accesible del simbolismo kabbalístico (ed. española, 2003}, Halevi explica acerca de las precauciones divinas ante el proceso del origen cuántico, cósmico y biológico de los mundos. Antes que existiera el primer cosmos estable, se necesitó equilibrar las balanzas, una metáfora utilizada en El Zohar, o el Libro de Esplandores, para nombrar el equilibrio relativo de las Fuerzas y las Formas. U otra vez descrito metafóricamente los Pilares del Arbol de la Vida.

La metáfora moral que la poeta argentina maneja tiene el conocimiento intuitivo sobre lo que hay detrás de la Matkela, o equilibrio de las Balanzas de la Energía. Halevi lo explica. «Un universo demasiado misericordioso no supervisaría al mal», esto es, la dispersión y desfiguración del Mundo de la Unidad (Azilut), «una Creación demasiado severa sería insoportable para las criaturas que fueran a habitarlo», y sería «demasiado constrictivo y expuesto a implosionar al Cosmos hacia una rigidez extrema» [5].

En este libro en particular, la poesía de FGJ gira en torno a la bondad oculta necesaria para entender el propósito de la Creación, las esferas del Alma Cósmica, su Luz Astral y la luz interior de la que participamos, que es la Gracia / atributos / deseo corregido / por la presencia de Dios en el alma dualizada, nuestro recipiente. La poeta hablará de un ciclo, de 40 días y 40 noches, cuyo simbolismo inmediato es el deambular por el desierto del Sinaí y el exilio voluntario, después de 400 años de esclavitud.

De lo que implica sacar el pueblo israelita de Egipto, a fin de regresarlo a la Tierra Prometida de los antepasados, las lecturas históricas son claras, al expresar la importancia para formar una idiosincracia nacional y un disfrute político de libertad; pero, en este libro, más que una relación colectiva con su líder Moisés y Dios, hay que dar cuenta de una hablante lírica que escribe un poema de amor y de reconstrucción íntima. Cuando define el exilio, es evidente que habla de un lugar interior, de comunicación con su Yo y su alma cósmica. Lo que anteriormente, llamamos Boreh es el lugar del Llamado, a donde se le dice:

Ven y ve.

Estas constantes migraciones
que voy haciendo de yo en yo
no me dejan encontrarme en tu lugar.



[Exilio, XL]

Del orden de colocación de los poema de FGJ, se infiere que oyó primero antes de ver, ir o encontrarse, en el lugar a que fue llamada. Ese lugar del llamado («tu lugar») fue el desierto. O un especial lugar del Desierto que suele definirse, entre judíos del jasidismo, como «en el mundo pero fuera del mundo simultáneamente». Estar en el mundo implica, según Halevi, vivir completamente conciente de la realidad mundana para rectificarla. Por otro lado, «estar fuera del mundo, significa estar completamente conciente de que, para experimentar el amor, no hay otro fuera de Autor de la Vida y de la Unidad Infinita» [6].

Lo que sucede es que, en este proceso del Llamamiento, el hablante lírico de Fanny G. Jaretón nos presentará la forma del Hombre Celeste que ha nacido de la Unidad infinita y es el único que puede expresar a su Creador, en imagen y semejanza. Se conocerá al prototipo del Amante, al Novio, al Compañero, estando en el mundo creado, «junto al placer donde tu alma me llama» [Sustancial, loc. cit.] pero, paradójicamente, «fuera del mundo», en un Tiempo Infinito, «al latido donde tu tiempo me infinita»:

... al fuego de mi vientre en tu marea
apurándote en lo que le sobra a mi sonrisa demorada
abierta, estallada al giro de tus horas
perdida en el latido donde tu tiempo me infinita.

[Sustancial, loc. cit.]

Conocer al Amante / Novio / que FGJ presentará requiere un ciclo de espera y la señal del gozo se demora («sonrisa demorada»); pero, por último, estalla, habiéndose reconocido al que es. Este giro de horas son simbólicamente 40. Visto a la luz de la interpretación cabalística, estos giros de horas, que pueden ser 40 días y 40 noches, son las suficientes para que se oiga el latido del que parecía ausente, porque el desierto seco, escénicamente anómalo y materialmente extraño para el milagro del Llamamiento y el Otorgamiento, prueba a los desesperados, frágiles y sedientos. No obstante, allí, en el «beso de la arena», en lo apagado del tedio, es que se oirá el corazón como caja de resonancia, el «sonido íntimo», la cuerda tensada y la «nota del amor» [Partitura en Sol Sostenido].

Aquí, en el Desierto, es que ocurre el milagro de la Alef, que es el poder de conllevar opuestos, asociar las aguas superiores a las inferiores para que se unan los mundos de Arriba y Abajo, Cielo y Tierra. La hablante de Fanny Jaretón, que es la Novia / Compañera / la Amante que espera, la niña que tiembla en el Sol de su propia sonrisa, como dice en la Partitura, ha colocado su vientre en la «marea». Y la idea es el salto hacia Keter, el que mora el Gran Mar y es el Pozo del Viviente que nos ve. [7]

La niña de la inocencia, «abierta, estallada», «perdida», «apurándote», «perdida en el latido», conocerá a quien la nombra y guarda suya para que él y ella se instruyan sobre «el trance del Milagro» y la unión entre entre el Macroprosopus y el Microprosopus, lo Cósmico y el alma dualizada.

Me nombra con el nombre secreto
aquél con el que nadie me llama.
Me nombra así celosamente me guarda suya
me consagra en el pan de cada día me bebe
como un acto sagrado y me deja ir
para que regrese cada vez
como cada vez que me hace cada vez
resucitándome en el trance del Milagro.

[Eucaristía, VII]

A este Amante, FGJ dedica el bellísimo Cántico del Mar de las Urgencias, donde lo personifica como el Mar mismo. Este varón, sujeto del amor perfecto entre hombre-mujer, es uno que no tiene secretos. Es idóneo y deseado. Representa el amor como «espíritu vivificador del mundo, lo que mantiene unido al universo». [8] Este encuentro de amante y la amada es descrito como la apertura de la «fiesta de mi voz». Y «con dos quejidos». porque la amada se transforma en amante. La conversión de un ser en otro. «Intercambio obligado para rescatarme de la otra que fui». Este amante es el que establece con su simbolismo la idea fundamental de que «en la raíz de la filosofia religiosa de los hebreos... Dios contenía todas las cosas en si mismo, y que el hombre era su imagen, el hombre incluyendo a la mujer» [9].

Hemos dicho que esta metáfora del Desierto es central en el poemario. Es un lema de introducción. Al desierto va ligada la pregunta sobre el tiempo, o el ciclo que equilbraría las duraciones. FGJ mienta que «buscamos el desierto de las horas» (Partitura en Sol Sostenido, VI ), no a capricho, pues, el Desierto es de suyo un extraño y paradójico paisaje, que siendo en el mundo, no está en él, sino «donde Tu Alma me llama» [Sustancial, loc. cit.].

El llamado es para la gente «espiritualmente» sedienta. El Desierto implicita un lugar de silencio, soledad, sed y retiro, donde algo se recibe y algo se da. En cuanto es mundo externo y temporal, pertenece a Maljut. En adición, los desiertos son asociables con el Camello, que es símbolo de la criatura obediente y sometida a lo que le imponen. La hablante «Amada» jaretoniana acusa una peculiar obediencia al llamado; pero, en muchas líneas, se describe como una Niña, en el sentido metafórico de quien, más que la inocencia y el olvido de las carencias y taras de la existencia, se preparará para su nuevo comienzo y vivenciarse en la reparación («Tikkum»). Este nuevo comienzo implicita «altos designios», aunque, en su humildad, quien invoca los alude desde sus «bajas pretensiones», porque habla Por la naturaleza [XXV] que, en el Arbol de la Vida, está en el Polo Negativo, o el Pilar de la Izquierda, que representó en su momento el Deseo de Recibir. Los «designios altos» de esta Naturaleza le vendrá al unirse con el Amado, lo que representa el Polo Positivo: la columna derecha representa el deseo de compartir.

El Desierto es el lugar donde se entrega el Fundamento y donde se conoce a Quien puede recompensar nuestras vidas. El / o ella / son quienes han elegido ese lugar, donde, abundan el silencio, los espejismos y el giro de las horas; aquí ella puede otorgar la «vértebra elástica», o dársela a sí misma, como símbolo de la parte femenina / espiritual / Shekinah que ha perdido. Por su parte, el Varón amado puede hallar a su Novia. En el Desierto, se convidará a la Amada. La hará parte de él, no como sierva. Serán como Uno. Y es posible verla en la Luz Refleja, no ya en la Luz Desconocida, la Oscuridad, la boca de las Tinieblas. Para que ésto ocurra, la vivencia de la Amada ha necesitado ser un clamor: «Clamor en el pedido: / ser arrojada hasta la primera Verdad / cuando todo el amor era posible»: Bajo el Pellejo de la Súplica [XXIII]

Sólo en Maljut y la energia que esta esfera representa, el varón siente el deseo de recibir la Otredad, hallar la Puerta / de lo Oscuro a la Claro, como luz directa, representada por la letra Daleth. Los elementos simbólicos en esta esfera (a saber, el Verbo Presente, la Puerta, «la luz en la Luz», el Primer Templo, el Deseo, el EstallIdo la Alegría, etc.) coinciden todos en el poema De la Boca Divina (XXIV). La Boca Divina es la que habla en el Desierto, la que imparte la Enseñanza para quien como Moisés va, ve y oye. La enseñanza es la respuesta al Clamor. «La unión entre los mundos superiores (Zeir anpin) y el mundo inferior (Maljut), el mundo espiritual con el mundo fisico» [Laitman].

También, con el motivo del Desierto, está relacionada la incidencia simbólica de la letra Caph: con su noción relativa al Deseo de afinidad, cohesión y asimilación. El Desierto es arcilla sin destino, «ciclo del lodo», arguye la poeta, ciclo que requiere reforma / tikkun / mejora, tal como la Kabbalah enseña: «El hombre ha de ser colaborador con Dios para perfeccionar la creación o, dicho de otro modo, la restitución de la Unidad en el universo». [Halevi]

La mejora o reforma («Tikkum») que es la esencia del «Llamado» por la Boca Divina tiene que hacerse mediante asimilación y cohesión armoniosa. Si bien la persona humana no puede plasmar elementos ni dominarlos, siendo su vida pasajera, breve e incapaz de crear por sí misma otras «formas, moldes, modelos de universos», sí puede vencer al sufrimiento, gozarse en la esperanza y practicar mejoras. El tikkun es el trabajo con el Fuego, con la fuerza del Amor y la Persuasión que, en el orden espiritual, tiene más poder que la violencia. Quien trabaja, o aviva, la Llama del Espíritu con la Fuerza del Amor, cumple su Tikkun y está corrigiendo su Kavanah. La intención de su alma. El Trabajo con el Fuego es, simbólicamente, un quehacer relacionado al Caos. Jaretón tiene uno de sus más intuitivos poemas para documentar ésto. Es con Contemplación que descubre el verdadero significado de Satán, como el rector del Caos. Los cristianos, no conocedores del esoterismo, dirían: el Demonio que tienta en el Desierto. FGJ es mucho más sutil porque sabe que el alma humana, en su dualidad, es el lugar en que coexisten las dos naturalezas, la de un cuerpo grosero y, por otro, el cuerpo de luz.

Pierre Deghaye explica en su libro sobre el esoterismo de Jacob Boehme, que antes de ser el cuerpo la naturaleza es el alma. Dicen los kabbalistas lo mismo que Boehme, «en el primer comienzo de la naturaleza está el infierno» [Deghaye, loc. cit.]; pero, si la criatura es ya naturaleza, en cuanto es alma, el infierno es sólo una obsesión que le conturba. Fanny Jaretón al referirse a esos infiernos los compara con escribidurías resultantes de «la fragilidad de la memoria»:

... aquellas cosas que fragilizan mi lenguaje
y entonces garabateo imágenes inconexas
uso colores grises, matices que me desdibujan,
traspaso los límites del todo hasta arañar al silencio:

[Suplica, XXIII]

FGJ prefiere llamar al tópico del Demonio en el Desierto «prestidigitador» que aparece y desaparece. La experiencia demónica se reduce a espejismos, al «naufragio del amor», su secuestro y traición, tener que testificar los fracasos. Ella no demoniza al cuerpo porque sea capaz de originar placer. De hecho lo que defiende es la conexión, vav hajibur, de la unión placentera de Dios con su Novia, haciendo casa en su interior, el Alma. Hay un Deseo / pasión / o taavá / que no es naturaleza pecaminosa, o desprecio de la Carne o la Naturaleza. Y la poesía jaretoniana es erótica porque se siente libre cuando el llamado es al placer, a la Taavá, o delicia. «Pido perdón y permiso / para entrar en la ceremonia de tu cuerpo», dice Fanny. Todo ésto está en armonía con una enseñanza de El Zohar en la que nos enfatiza Adolphe Franck, en su libro The Kabbalah [BiblioBazaar, 2008, edición original, 1926]:

«Cada forma en que no se halle el principio de lo masculino y lo femenino, según dice El Zohar, no es una forma elevada o completa. El Santísimo la bendice pero no establece su morada donde estos dos principios no han sido unificados perfectamente; la bendición desciende a donde esta unión exista» [loc. cit., p. 194]

Si seguimos la hilación kabbalística, recordando que en El Zohar no hay menciones de jerarquías infernales ni demonios, leyendas que adquieren los judíos, no los cabalistas durante su cautiverio en Babilonia [A. Franck, op. cit, 181], el Santísimo bendice a todas las criaturas, incluyendo al Adam terrenal, quien es el que abunda. Pero la presencia divina, como Shekinah, sólo ocurre con el Adam Celestial. Este es el hombre como la «presencia divina en la tierra» [«Sekinta Tahtoah»] y quien tiene los atributos infinitos de Dios. La Novia / Alma / de la que FGJ nos habla en su libro no es la Nefesh, en cuanto alma vegatitiva o nutricional, de la vida propiamente animal, sino que es el alma que ha encarnado lo que los kabbalistas modernos llaman Yhihidoh, el «principio individual» del Adam / Eva Celestiales [ibid, p. 192[, que son administradores de luz en sus almas. El Adam terrenal manifiesta la vida de los sentidos que no tiene luz propia y comprende escasamente que «por encima de la vida de los sentidos es que está el alma» y el Edén Celestial, que no es necesariamente un jardín o un lugar físico, sino la Sabiduría Suprema, sed que falta en el Adam terrenal [ibid., p. 191].

El único infierno que puede existir para el Alma, ya alcanzada la dualidad, es la Luz cegadora. Luz que el Creador amoroso la predeterminó a negociación benéfica en favor de su criatura. Este es el punto de arranque en el primer poema. La belleza del poemario de FGJ es que habla desde la esperanza y la misericordia de una hablante del Hecho Piadoso: la Dualidad no es una condena. Dios quiere una casa material. Dios quiere disfrutarse en todas las energías porque todas las cosas humanas, emociones y pensamientos, son almas vivas, chispas salidas e impregnadas por El. Luz cegadora es exceso de Alma animal / Nefesh / y oposición al principio individual que constriñe los deseos imperfectos. El viejo Adam, endurecido como una bestia, es caínico y la senda de su educación y de su Fe ha dejado de ser sagrada, o es manera de vivir o sendero / Darkeinu / no es espiritual. Y entiéndase como Espiritual los siguientes valores: Amistad. Tolerancia, Solidaridad, Respecto, Ayuda mutua y Confianza.

Todo participante o «Chanish» del la auto-realización / hagshama atzmi / del Principio Individual o Alma espiritual o celestial / destaca por el respeto a la diversidad y multiforme sabiduría de la vida; la solidaridad, tolerancia y respecto por el lugar de cada uno y, sobre todo, por el respeto, a la unión sexual con la mujer. Ese es su Darkeinu.

Maljut tiene que ver con la matriz cosmológica, esto es, «la inmanencia de Dios en el seno del Mundo, la manifestación del Verbo creador en el centro de todas las cosas, en el punto primordial del cual las extensiones indefinidas no son más que la expansión o el desarrollo». [10]

El Rabbi Simeón, al describir al Amante esperado lo designa como el Hombre Celeste, «hombre doble», el que fue corregido, «el hombre como emancipación, que es a la vez hombre y mujer». Blavatsky lo califica como el Rayo Andrógino. [11] Gracias a los recursos metafóricos de Fanny G. Jaretón, podemos asociar el Amado, el Varón de sus versos, con aquel a quien se le entrega la costilla dura e inflexible, trastocándosela en «vértebra elástica» [Creación, XLIV]. El Hombre Celeste entra por la Puerta de Maljut, que es la entrada al corazón y siempre será el primer templo.

Como el primer amor
que fue derribado como el primer templo
reedifico el: un otra vez amor en vos.
Desde las ruinas del segundo
tres veces vengo por ti
a plantarme con Leticia
-la alegría-
multiplicación de mi advertencia
en la puerta de tu corazón.

[De la Boca Divina, XXIV]

En el poema titulado Por la Naturaleza (XXV), FGJ precisa sus definiciones del Desierto: «Ocaso de las horas, sólo arena y tiniebla en el desierto de clausura». Ahora también sabemos que el desierto es el lugar de su invocaciones. Una especie de espejo «de todas las que fui»; pero, un espejo devorador, espejo insuficiente, parcial, porque sólo refleja la irrealidad. Los espejos son como copias que pueden falsear lo reflejado, o hacerlo lucir opaco. En este texto, la poeta intuye que hay una Luz prístina más fuerte que las imágenes iluminadas con luces. Ojos / espejos del alma / son susceptibles a cegarse por la intensidad de la Luz Superior. Más adelante, en otro texto titulado A las Puertas del Templo, el desierto es aludido como un proceso que origina espejismo, o una especie de ceguera y olvido. En realidad, hay esta impresión porque la mayor parte de los seres humanos son seres sufrientes, sedientos y hambrientos. No comen el pan espiritual porque no lo conocen. No porque no lo quieran. Su problema es la carencia de Sabiduría. Jaretón dice que el Adam terrenal no tiene fino el interior. Es olvidadizo y es orgulloso. Es laz humanidad que ha dejado de gemir, sin el «Ay» de la compasión.

Limaduras y arena cerrando los ojos de mi desierto
para que el espejismo se haga fino en el interior.
De tu palmera vengo a colgar mi sed.
De tu orgullo la sumisión.
De la desesperación el arrebato.
Golpeo con la boca frente a tu monte del olvido:
¡Respóndeme, respóndeme!
Dios tiene que estar vivo dentro de vos.

[A las Puertas del Templo, XXVII ]

Entonces, del padecer en el Desierto, es que se intensifica la sed, la necesidad de pactar y de oir al amado. La sed salada («lengua de sal») endurece a las vctimas del Disturbio, a Nefech, pero el Agua Bendita lo santifica. En el poema Tribulación está la dicotomía de MAR / RAM / la amargura que puede convertirse en elevación; pero hay quien va al Desierto y no encuentra el Oasis. Hay novias que se quedan vestidas y alborotadas.

Lo interesante de los poemas de FGJ que mencionan al Desierto es la actitud con que la Amante se ha persona ante Espejo y los espejismos, aspectos de lejanía donde se mira, como pordioseram desatendida o menospreciada. Está como cegada por el Amor, por demasiada luz, pero si bien los ojos («ojos que inamovibles me sentencian») pueden ser insuficientes para este ver del Borah / «ven y vé», Ella lleva al Desierto algo que donar. Y aún algo qué decir y qué exhibir con sus gestos. Lo primero es la oración que ofrecerá en el lugar de invocación o rezo. «El arte de tensar a la palabra hasta limar su afonía». Y lo segundo, cito del poema:

lo que los otros no puedan reconocer,
no dejaré de invocarte, al invocarlo.
Señor de mis bajas pretensiones en tus altos designios
te dono el levantamiento de mis manos para proteger al árbol caído...

[Por Naturaleza, XXV]

La humildad es lo que desata la Contemplación (XXVIII) y la perseveracia en su búqueda. El deseo de vencer la soledad con amor. Humildad que se hace solidaria de otros que sufren («árboles caídos»). ¿Es posible una lecura ecologica del poema? Diversas lecturas son posibles, algunas no apropiadas en este contexto, en que lo esencial es el impulso hacia el Bien y el amor contacto con el Dios inmanente:

[«Que sepas que tu presencia es el impulso que me arrima a Dios;
cuando estás conmigo, nada temo»].

Para cumplir con la misión del Tikkun, o rectificación y colaboración con Dios, la Amante asume una actitud activa y negociadora. Puede que la lleve, como dice, a buscar y rebuscar «entre los escombros» de esos espejismos y «marcos embravecidos» del Desierto, que son el reduccionismo de la vida. Su Amado ha sido esquivo, desmemoriado y silencioso. En respuesta, ella le grabaría «las entrañas y los huesos», de modo «que el recuerdo se te haga raíz desde la base / y te florezcan las nuevas estaciones». Encontramos, pues, a la hablante dispuesta a hacer algo, como «sibila de las buenas intenciones». Tanta es la necesidad que tiene de él: «Tienes que aparecer» [Contemplación, loc. cit]. Esta es la verdadera Hija del Sacerdote, el alma que merece al Adam Celestial.

Basal es un poema que puntualiza lo doloroso que es habitar en el Mundo de la Separación, donde la «inteligencia separada» puede llevar al extravío y al maltrato por aquellos que se han llenado de su propia vanidad y no de la luz. Son entonces como vasijas rotas. Seres dolientes, derrotados, sin privilegio, que FGJ compra con «extranjeros en la tierra de nadie» o viajeros con «pasaportes vencidos». La vulnerabilidad de estos seres es anunciada como «la derrota de no haber sido» uno de los ya perfeccionados / los que primeros llegaron y vieron a la Divinidad creadora como Misericordia o Entropía. En tanto tales, no que son comparables con los hombres divinos, como Ezequiel, que viven en el Mundo del Trono [Halevi]. El mundo es el imperfecto Briah, que todavía está requeriendo la rectificación.

Basal es un poema sobre los seres quebrantados («éstos que hoy nos fundamos / con fisuras de huesos»), pero que, a final de cuentas, el Amor los salvará.

Entonces, me levantás con tu lengua de acero
para fortificarnos en tu eco, el mío.
Entonces, sostengo con corazón de liebre
y te corro, te corro con el vuelo incansable.
Entonces sobre el vientre derramás lo que es mío:
la piedra fundamental para hacer nuestra casa.

[Basal, XIII]

Y la Amante, hablante esotérica de Fanny Jaretón, es una negociadora de las que sabe tensar bien la cuerda para emitir la nota de su Llamado, en caso que su Amante no se atreviera y resultara para ella una nuez dura de pelar [Contemplación, loc. cit]. Ella está dispuesta a la calma, la ternura que armoniza; pero, también, a negociar en torno a cómo salir de los sueños, las irrealidades y las sinrazones. «Me prometiste media estrella, / desde entonces soy noche de sabores inconclusos». Trae, con su humildad, las quejas. Materialmente, el desierto es comparable a un vertedero de penas; donde lo soltado como escombros, o fantasmas del alma, no puede llevarse consigo a la salida. Otra vez se especifica que el desierto es como «lugar de paso» [Mascoró Crespí] y, como dice Dt. 8:2, lugar donde el llamado ha sido «a fin de humillarte, probarte y saber lo que encierra tu corazón».

EI Mensajero de la Transformación, si bien es como vaso que se derrama en el corazón, en el texto Basal, es sexualizado por Fanny. Es el amor físico o taavá derramado en el vientre. En Expiación se menciona como «puñal de amor»; puñal con su connotación fálica. Sugerencia implícita de que en el sexo es necesaria una transformación, la que se logrará con el Hombre Divino, ejercitando la pasión positiva del tzadik, el hombre justo. La kavanah / o intención del hombre justo / o Tzadik de abajo, transforma la sexualidad, vehiculizando la taavá, que es la pasión o deseo, en consumación amorosa en la semejanza del Tzadik de Arriba. La piedra fundamental «para hacer nuestra casa» es inclusive una transformación basal, significándose con ello las actvidades vitales y esenciales de un organismo. Hay textos muy dramáticos para hablar de la bendición erótica de la virgen / el Alma digna de un marido espiritual / o alma gemela. Utilizando el motivo de una novela de Herman Hesse, FGJ nos suelta esta metáfora preciosa:

Es hora de cerrar el libro de Herman Hesse
mis lobas se han soltado hacia tu esteparia condición de macho
el habeas corpus que no llegó a tiempo para salvarte
y esta boca comiéndote de a pedazos, de a pedazos, de a pedazos.

Este cerrar el libro de Hesse, el libro de las soledades, para hacer casa y compañía es una enseñanza cabalística sobre la urgencia de solidaridad y afinidad humana para crecer. Dios mora donde se cierra el lado del Disturbio, de la Luz cegadora y el Fuego abrasador, y es posible un Pacto Santo. Para la digna continuidad de la especie hay que circuncidar el corazón, la boca y el órgano del Deseo la sexualidad misma., presa de los más bajos instintos. Berit Milá, Pacto Santo, no es sólo cosa fálica. La verdadera circuncisión es una transformación de Nefasch, el alma animal.

La Kabbalah habla de la casa con el símbolo de la Bet, «la primera letra de la Torá y el comienzo de la Creación» y del Mashiaj, como quien «va a cerrar el lado abierto, la integración del libre albedrío y la Omniciencia» [Itzjak Ginsburgh], lo que significa, en términos esotéricos, una serie de hechos que Jaretón codifica. La letra Bet / que significa Casa / consiste como explica Ginsburgh, en «tres vav conectadas, con una abertura a la izquierda, el lado norte». Vav es la sexta letra que representa el nexo conector entre las leyes dispersas, fuerza de conección entre las chispas divinas esparcidas dentro de la realidad. «Son cinceladas de la esencia Divina de la Torá, como atracción de una línea individual de luz, atraída hacia un vacío que representa el lugar necesario para la existencia de los mundos finitos».

«El lado norte abierto simboliza el temor del cielo... Un lado abierto significa el ocultamiento divino; Dios oculto en el corazón y en una oscuridad que está por encima de la luz. Todo lo que es divino y poder de Dios contiene dos opuestos. La dualidad. Ocultamiento de la esencia Divina y la revelación de su luz». El Deseo más generoso y amoroso de Dios, a lo que convoca con su Ven y vé, de lo que quiere que nos enteremos al llegar al Desierto es lo siguiente: el proceso de su ocultamiento y, en segundo lugar, el de la revelación de luz a niveles bajos y elevados de conciencia. Esta enseñanza no es obvia a quien no se humilla y se libera de sí mismo y de sus tentadores, que son aquellos que juegan con la Acción o la «causalidad universal». Los seres humanos postergan la unión / colaboradora / con su Creador por lo que es llamado «tres raíces nocivas o retardarias»: el Deseo propio, el Odio y el Engañador. Otros nombres pra decirlo: Lujuria del Yo (vanidad o egoísmo), Desarmonía o enemistad violenta y apatía parasitaria o ventaja. Cuando el cabalista Ione Szalay, examina estas cosas, o defectos del carácter humano, se explica la vergüenza tan intensa que siente la humanidad al no poder dar una cara armoniosa a Dios. El distubio no enorgullece. De ahí surge el Karma, que consolida la dualidad, porque impide la unión con Dios / el Debekút.

Cuando se cierra el Lado Abierto, cuando Dios desoculta su esencia, ocurre que el Deseo de Dios se manifiesta como el «de hacer para Si Mismo una morada en la realidad inferior. La Casa de la Inmanencia y la Casa de la Trascendencia» [12].

Para los cabalistas y es así para casi todos los místicos, el aspecto femenino del alma es representado por la casa. Y la casa del hombre es su esposa. O su compañera, la Novia enamorada o Amante. No significa ésto cualquier mujer. La hembra digna de ser unida al hombre es metaforizada por los cabalistas como la «Hija del Sacerdote», la hija de los hombres justos. Para el alma aplica el símbolo del segundo del Rey. Rey y sacerdote son aquellos capaces de transformarse en hombres celestiales y, ésto es de este modo, porque «el Tzadik de Arriba / la Divinidad / el Mayor de los Reyes / mora en la Casa construída para El por el tzadik de abajo» [Ginsburgh].

El hombre justo / Tzadik de abajo / es el hueso sagrado, Os Sacrum, central y simétrico, de la Casa que externamente la Divinidad quiere para sí. Entiénda que la humanidad es la morada divina en la realidad inferior. «El cumplimiento del Deseo de Dios comienza con la creación del hombre, un alma divina investida en un cuerpo físico». En el poema Basal de Fanny «la piedra fundamental para hacer nuestra casa» es una referencia a la Bet sagrada del Alma, al poder del embarazo, a la pequeña hei divina, entendiéndose que la letra Hei es símbolo del «poder de atraer hacia abajo la pluralidad manifiesta en la Creación y manifestar la bendición Divina de felicidad en los detalles más pequeños de la realidad, que es nuestra naturaleza dual», según. explica Ginsburg.

Fanny G. Jaretón ha utilizado recursos literarios y citas para mentar esta Casa que, en cierto modo, es la gran metáfora sexual y unitiva de la mística, siendo que «el acto sexual entre hombre y mujer, representa la conexión entre la Luz y la Vasija, y el hombre como el canal (Zeir anpin) para Mujer, vasija que recibe (Maljut) y luego manifiesta» [Miriam Delfini]. Entre las referencias literarias favoritas de Jaretón están Santa Teresa de Avila, San Juan de la Cruz, el sentido esotérico de El Bardo (que es el poema XXIX de su poemario), la Flor de Loto, Shakespeare y Hesse. El poema de El Bardo es un texto sobre la aparente disolución de la Casa / Vasija y la llegada del tentador iracundo, el vengador del Karma, que se valdría discutir luego. Mas ahora se precisa emparentar a Jaretón con el simbolismo kabbalístico de la casa y la letra Bet. Para dar una idea del tema en la tradición mística española, recordemos a Santa Teresa de Jesús cuando escibe Las moradas o el castillo interior.

También recordemos a Juan de la Cruz quien escribe la églogal Cántico espiritual en la cual La Novia representa el Alma. El Novio es Jesús, en cuanto Hombre Celeste / e histórico. Ambos se buscan durante lo que San Juan de la Cruz llama la Oscura Noche del Alma. Lo Oscuro de la Noche del Alma es kabbalísticamente es el símbolo de la humildad y la modestia con que se viene al Desierto. La Hija del Sacerdote, símbolo del Alma, nos recuerda cómo visten los observantes del judaíscomo con chaqueta y pantalón negro.

Si quisiéramos entender cuán preparada está la hablante confesional de FGJ para seducirnos con la idea del Llamamiento y su disfrute personal del mismo, tenemos el poema del fundamento, sin el cual no se puede entender el significado de la Casa. En Ideoma, la autora es casi confesional, casi autobiográfica. Elogia el hebreo y en consecuencia, la Tradición / la Torah: «De niña escuché hablar en una lengua secreta / Formada por idioma de dispersas raíces». [XLI] Insinúa la persecusión en los años del Holocausto y los pogrom y el esfuerzo por preservarlo, aún ante el riesgo de las bayonetas. El poema es importante para dramatizar el hecho de que el creyente está en «el mundo sembrado de hostilidad», pero también fuera de él. Fanny Jaretón cree que el hebreo es:

El idioma de Dios, donde no existen malas palabras.
Será por eso que yo aprendí a escaparme
tras el inviolable vocablo del olvido.

[Ideoma, XLI]

Con su pensamiento en idioma, descubre que Como es arriba es abajo, título que evoca las enseñanzas herméticas o la tradición ocultista. Aprovecha para definir para su hablante la humildad de su silencio. El horizonte sagrado, que es por el idioma, le insta a ser parte del vacío pata que sea la Luz infinita la que le otorgue la cantidad que Dios desea. El Dr. Laitman, otra vez refiriendo al Tzimztum, dice: «Cada vez que aplicas la restricción permites el flujo de Luz en tu vida».

Prefiero pronunciarme casi muda
tras el horizonte sagrado
para cuando me haga Luz
ser en tzimztum el vacío.

¿Cómo podemos entender el título de este libro y qué relación tiene con que la voz lírica de Fanny G. Jaretón echa de menos, que es la Binah o Inteligencia. Cabalísticamente, la Inteligencia fue representada con el nombre divino de Jehova y, en cuanto tal, es el creador del Hueso Santo / Adam / que contiene a Eva.

Cuando los hilos se cortaron y perdió su conexión con su Alma Gemela, deviniendo los antagonismos de hombre-mujer,

Claro está, este intercambio de la sustancialidad y la forma / vértebras / lo óseo y lo basal / alude a un sentido de reversión rectificadora que FGJ. Mienta un proceso «involucionario», o también «rectilíneo» [Creación, loc. cit.]

La referencia a lo rectilíneo en el poema es una referencia la Vav, «una línea individual de luz, figurativamente hablando, de la Fuente Infinita. Este rayo de luz es el secreto de la letra vav», que a su vez significa Conexión («vav hajibur» de la Luz infinita, tras la Contracción cósmica de luz, para que se formara el espacio conceptual del planeta y un alma abierta, rectificable e idónea, sensible a comprender y administrar el tiempo. El rabino Ginsburgh explica que la Vav contiene otro secreto: «La función de invertir el tiempo aparente de un verbo, a su opuesto, de pasado a futuro o de futuro a pasado (vav hahipuj)», con lo que la humanidad rectificada puede trascender el tiempo, pasar de lo finito-cronológico a lo celestial-eterno. Por ésto, la pareja andrógina puede viajar a mundo etéreos, a planos no sujetos a tiempo de reloj, puramente terrenales.

La Amada [que es hablante del poema] es descrita como una marioneta que se ha soltado de los hilos del Estado de Gracia. Entonces, en cierto modo, es la Novia desamparada. Los ruegos de amor los emite, pero demoran. A lo lejos, estará el Amado del que la Kabbalah dice: «Un hombre sólo está completo cuando se une a una mujer de la tierra» [13]

La amada de la Tierra es una que, si bien vivencia la separación, sabe que no pertence a la escisión. Sufre porque los hilos entre Quien ha de decirle Ven y vé, el Boreh de la kavanah, el prospectivo Amante, ya han sido cortados. A ambos se les dio libre-albedrío. Cabalistas como Halevi y Laitman, dicen que lo Femenino en Maljut expresa más intensamente la «energía del Deseo de Conocimiento»; siempre está más Sedienta de Binah, de sabiduría, pero, ejemplifica la necesidad de un «filtro de la energía superior» porque es capaz de convertir al Varón dócil y débil en un ser manejado, despersonalizándole. Tan grandes son los poderes y recursos de la Eva.

En la poética esotérica de FGJ, ella es quien accede a que se corten los hilos de su praxis para que sea reconstruída en un tipo de relación más completa, sin ventajas, sin que asfixie al varón o provoque que éste la suprima con violencia. «El macho tiene que estar ligado a la hembra para tener el yo perpetuamente consigo (al parecer la hembra lo tiene)». La Novia / Compañera / Alma gemela femenina, cuando llega al desierto, observa y da (y se le otorga) completa un ciclo correcivo cósmico, que es parte del llamado «Shemittah» y que consiste en un filtraje, a través del Pilar del Rigor y del Matkela, «pilares de la Fuerza y la Forma». ¿Qué se aprende, tras ese filtraje o equilibramiento? Halevi dice que se aprene que no hay un Mal Absoluto, independiente, cuya esencia, el caos, pueda «crear un universo ordenado, menos aún mantenerse equilibrado por sí mismo y conceder Gracia».

Aún los Poderes de las Tinieblas están sujetos al Deseo y Plan Divino. Por algo existe el Pilar del Rigor. El hombre machista y opresor, quiera o no, necesita el consejo de la hembra. En la hembra / la Mujer-Luz, hay la propuesta del Jehová generador que simbólicamente y materialmente se ha testificado como la supeditación de la Luna al Sol, la noción de la dualidad andrógina. Tanto Sol, como Luna, pueden ser símbolos de la regeneración. La Luna puede ser Reina del Cielo, no sólo de los Montes y Bosques matriarcales y, así lo comprende Blavatsky, cuando dice que «el simbolismo catolico romano moderno, que relaciona a la Virgen Maria, la Magna Mater de los sirios y los griegos, con la Luna» [14].

La mujer / hembra / que va al desierto, a la penuria de su Ego, al vagar de yo en yo, no es que pierda el sendero de Binah / su sagacidad;

puedo alumbrar lo que le falta a tu camino.
Por eso voy de a pequeños chispazos
no quiero encandilarte con lo que vendrá.

[Resguardo, XXXVIII]

pero, posiblemente, sus primeros días en el ciclo total de los 40 son para el aprendizaje de humildad. Obsérvese que estos versos citados de Resguardo indican que la Amante está consciente de que posee Luz / Conocimiento / suficiente para encandilar a su pretendido. Va, por igual, al llamado del Desierto, con una pregunta cautelosa dentro de sí, que es la pregunta de la Serpiente de la Sabiduría. «¿Sabré hacerte llegar al salto más alto con la calma?» [Sustancial, loc. cit.] Comprende que, a partir de ese día en que conocerá el «Tetragrámaton, mi nombre que haces sagrado», se marcará «el principio por donde deberé ajustarme» [Canónico, XVIII].

No es, pues, la mujer posesiva descrita en el texto Afectada, a quien los «enervantes celos» la han llevado al fracaso, la que se siente «impotente» por no poder tener «amurallado» a su varón y ha perdido dirección por causa de la sinrazón. Esta mujer viene resuelta («Ya no hay miedo») y sabe lo que quiere.

Desde lejos y desde cerca mataré a los pensamientos
que te separen de mis entrañas.

[Afectada, XXIV]

Es la mujer que, redescubierta su Binah, puede decir desde el principio de los tiempos: «cicatrizamos en la manzana del argumento: / ahora sé porque estoy enamorada» (Y fue en el principio de los tiempos, loc. cit.]. Significa que la Amada está consciente del mundo histórico y sus desafíos, pero, ahora el tiempo se ha abierto en un Instante de Tiempo Sagrado. Es desde aquí, en este «ciclo del lodo», que ella abrazará «la piedad y el cielo», reconociendo la «semejanza, la imagen» del Amado, el que sea su alma gemela, «Luz bajo mi piel que orilla lo absoluto» [Imperioso, XV].

Delírium Trémens es el poema más extenso de la colección. Una vírgen / «niña en la noche de reyes» / está en espera con la convicción de que la profecía se ha cumplido. Se visualiza «en el trono de los enamorados», frente a «Adonai junto a la Lengua sagrada», y este momento en que delira y tiembla, es ddbido a la Cercanía a los Amados y al Creador. Se llama la Cuarta Hora o del Día 40, previo a la Primera Noche del Divino Himeneo. Como diría Laitman, «Maljut empieza a sentir a Aquel que da». El Deseo de recibir ha cedido en su intesidad y la vergüenza de su antigua lejanía, separación o egoísmo en el deseo de recibir, se ha trocado en la primera restricción. Lo que significa que debido al equilibramiento en el «Tzimtzum Alef» y al rechazo de la Luz por parte de Maljut, Ella / la Vasija / no recibiéndola ni el Creador dándola por razón de la Primera Restricción del Tzimtzum. ¿Pero qué sucederá ahora con el Deseo?

El Dr. Michael Laitman en su ensayo La Vasija y el Partzuf que ya había explicado el nacimiento del deseo a partir del Caos, nos explicará la transformación a partir de la administración divina de la Luz, sin violar el libre albedrío de aquellos a quienes desea como sus segundos Reyes (que es, metafórica colectivamente, cada Tzadik de abajo y cada Hija del Sacerdote). Nótese como la poeta Jaretón se hace eco de las metáforas cabalísticas: «vení profeta mío, te estoy esperando de blanco», «vení Tutankamón», «Alá me espera allá, Dios en el trono de los enamorados»: los nombres revelan jerarquías sacerdotales y de poder, o reinado.

Hecho importante es que este poema es un modelo a escala menor de la criatura auxiliando a que se produzca el Deseo verdadero de Dios. Aquí se codifica la capacidad del hombre / mujer / para constreñirse, para humillarse y sujetarse a una prueba, no para existir a su capricho, sino acorde al Deseo original de su Creador. Esto es lo que significa cuando FGJ dice: «Reproducción de ésta a menor escala con la que te lamo / y te bendigo a mayor» [Delírium Trémens, XXV y XXVI]. La vasija humana / sea femenina o masculina / que es llamada «Maljut», o principio de las Formas en la Tierra / en el Reino de abajo, necesita entender que el su atributo de recibir es totalmente opuesto a la Luz por razones entrópicas.

En la metáfora moral, convenida por la tradición mística, la colaboración que debe aportar Maljut es sencilla: «Tomar consciencia de su propio egoísmo», Maljut es quien debe avergonzarse de su intenso deseo de recibir. «No se trata de una vergüenza normal, como la que sentimos cuando alguien descubre que hicimos algo malo, sino una vergüenza inmensa, intensa. La vergüenza es tan fuerte que Maljut decide dejar de recibir la Luz y es exactamente lo que hace». Mas esta situación que hemos llamado la Carencia (de luz, o energía viva), que FGJ prefiere llamar Tribulación, crea la Sed divina por Vida y Alma. El anhelo depurado, o expiación, para la «reproducción de ésta» [entropía] «a menor escala», recibiéndola de Dios como Deseo de otorgamiento, no de recepción. La Divinidad en este proceso es Keter, la Corona como Providencia equilibrante.

«Si un verdadero deseo va a tomar vida, vemos que la Luz necesita pasar por cuatro diferentes fases. No contamos la fase de la Raíz. Esto es exactamente lo que pasa con cada deseo que experimentamos. Antes que percibamos los deseos en nuestro interior, ocurre este proceso exacto atravesando por todas las fases de desarrollo de la Luz que viene del Creador hasta que al fin, la sentimos. Es totalmente imposible que aparezca un deseo sin que primero haya Luz. Esto es muy importante: Primero llega la Luz, después el deseo». [15]

Estar apto para originar entropía, a menor escala, no a capricho, significa la disposición del hombre a utilizar la energía-etérea para formar una Mente Celestial / Alma que pueda ser la Casa / Bet / para Dios. Los cabalistas piensan que las emociones crean nuestra Mente con energía viva, ser viviente en sí, y como la energía viva / no se puede matar / destruir / lo que hay es «ciclos en el lodo», en el polvo y ceniza, que son las metáforas tradicionalmente utilizadas. La pregunta siguiente es cuándo se forma la Mente Celestial como Otorgamiento divino por la colaboración de Maljut al constreñirse y humillarse, esto, por su Aguardar Sereno antes que por Vagar imperioso de Solicitud, pase lo que pase. El esoterismo cabalístico contesta la pregunta al decir: «Hasta que venga el Pacífico (Shiló Yabosh)» [Laitman].

En el mismo poema, la hablante de FGJ sugiere sutilmente la existencia de las generaciones, el ciclo reencarnativo, como parte de un viejo padecer, antes de llegar al Hoy del Yesod (El Fundamento) que es la Generación o piedra angular de la Estabilidad, la madurez capaz de ser la ayuda idónea / Eva / Mente Celestial / para el Compañero, o Adam espiritual. El siguiente verso de Delirum Trémens sería extraño

[... sacá un pasaje para dos o tres o cuatro de estas todas
las que soy y esperan para amarte sin condiciones ni consideraciones...]

si no se pudiera comprender a la luz de la enseñanza de la Kabbalah que explica que la Misericordia divina provee el ciclo de las reencarnaciones para que, trascendiendo el guiguil aneshamó [16] se repita, con vidas sucesivas, la oportunidad de llegar a la teshuvá (arrepentimiento y retorno a lo divino) por amor. «A través de la teshuvá por temor, las transgresiones intencionales que uno cometió, se vuelven como errores, se endulza en cierta manera la severidad de las transgresiones pasadas». Es Ione Szalay en su libro Reencarnacion y destino: La Visión de la Kabalah sobre el sentido de la existencia, quien nos explica el Llamamiento, del Mesías, el Novio / para la Hija del Sacerdote / el Alma / en términos de reencarnación. En este contexto de la reencarnación, la hablante de Fanny historiza las generaciones. El Mesías pudo haber llegado, sacar un pasaje para su arribo, en más de una ocasión («dos o tres o cuatro» de las que como Hembra pudo ser y que esperaron para amarle). Puede que Ella no haya pasado la prueba y tuviera que reencarnar otra vez}. Sin embargo, el poema no es un lamento sino un festejo. Siente la Cercanía como profecía cumplida y la hablante esta eufórica de alegría. Ahora es ella la que invita y pide al Amado que no tenga miedo.

Es significativo que, desde el primer poema, se siente el diálogo con Dios. Lo que sucede es que la criatura se articula a través del Silencio reverencial. El Creador le responde con Partituras, con sonido y música. El es quien la hace hablar al tensar la «cuerda a latido», «mi cuerda» en donde es posible «la nota del amor». Esto nos recuerda la noción científica que Paul G. Hewitt discute en su libro sobre la Física conceptual: «Si no hay medio que vibre no es posible el sonido» (op. cit. p 362); antes que Dios pueda comunicarse, como energía que pueda viajar en el vacío, proporciona su diálogo con medios materiales, sólidos, gases o líquidos / agua. El sonido no puede viajar en el vacio. En esta cosmogonía para la parte material del Alma, la comunicación comienza audible, como «íntimo latido», o bullir de «áurea sangre». Las enseñanzas con la Luz, con lo que pueda viajar en el vacío, tendrán que ser a posteriori. El pan celestial es Luz y la hablante de FGJ entiende que primero hay que aprender a constreñirse que a recibir luz para implosionarse, o quemarse en ella. En este sentido, es que la dispensación de Amor / Otorgamiento / es un trabajo con el Fuego. Recibir mucha luz, cuando no se está preparado, es suicida. Es mucho lo que la humanidad tiene que aprender sobre los misterios de la séptima esfera, Nétsaj, que simboliza la Victoria de la Vida sobre la Muerte y, aún más, sobre la octava que representa la Eternidad del Ser.

Hace más de 3,700 años, en su libro Sefer Yetzirá o Libro de la Formación, el Patriarca Abraham, padre del Pueblo Judío, habló sobre las aperturas cósmicas, codificándolas con dos términos, uno de los cuales es Mar / que significa Amargo. Hay aperturas por las que las energías que brotan son demasiado poderosas y los seres humanos no las podrían asimilar ni constreñir. Se vale hablar de éstas como los verdaderos infiernos / tribulaciones y amarguras. Las energías o resplandores requieren controles. En el Sefer, el Centro del Mundo, que son los 4 puntos cardinales más lo Alto y lo Bajo, seis direcciones del Espacio, es referido como el Palacio Santo o Palacio Interior. Sin no se concibe el centro mismo, el punto central, no se conoce la Dicha del Septenario. El Fundamento está en la comprensión del nombre divino, formado por las 4 letras: iod, hé, vau, hé... La síntesis de este Misterio del 4 relaciona a Hombre, Mujer, Fuego y Agua; el Iod-He-Vau-He; Hombre, Mujer, Phalo y Útero. Desde este Misterioso TETRAGRAMMATON, se descubre el Centro de Centros.

El conocimiento del Fundamento es el conocimiento de la Estabilidad y de los Equilibrios. Quien quiera asomarse a la ventana de la Eternidad y el Espíritu (Hei) debe confiar en Keter, que es el principio y cabeza de la Providencia equilibrante. Sin el conocmiento del Fundamento, no se abre la Puerta ni en este mundo ni a los tiempos posibles. No se abren ventanas a la eternidad. FGJ dice bien en el poema: «Detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir está Dios»; pero, sin conocer el Fundamento (Jojmá, Sabiduría) no es posible. Y Jojmá es control, conexión y equilibrio.

La premura en el apetito del Desear, Conocer y Tener, es autodestructiva y caótica. Nos ata a una idea mezquina del espacio y el movimiento, en un marco recortado del tiempo que reduce la satisfacción y el placer a corto plazo, al hedonismo de los cinco sentidos. FGJ llama a tal existenciariedad Disturbio y Tribulación: la compara con el insomnio que ocasiona sopor, orfandad y angustia, evitando que se comprenda el Viaje de la vida [Insomnio (XVI]. Estas formas de Deseo que apasionan a los egoístas, los negligentes hostiles y apresurados, en su ambición de control mezquino, que estorba la felicidad de los demás, se vuelve tan voraces que son sicológicamente el fuego consumidor, el infierno en la tierra o los torbillinos en el alma. «El fuego que arde sin alumbrar es el símbolo del deseo jamás saciado. La llama que ilumina y que jamás se extingue es el deseo eternamente colmado» [17]

La cabalista Miriam Delfini es otra autora que nos relaciona la Cuaresma y Kabbalah y, con sus comentarios, ayudaría a entender por qué de lo amargo (o lo perturbador) puede surgir la experiencia de lo elevado, estos, el término hebreo MAR, amargo, puede trastocarse como RAM, cuyo significado es elevado en español. Ambos términos hebreos tienen el mismo valor numérico. Lo que recuerda que las aguas amargas pueden tornarse en las aguas dulces con el Milagro de la Vara. En la letra Teth de la Serpiente está el misterio de la energía espiritual de Yesod, que es la que eleva al ser humano.

La Novia en tribulaciones es una imagen de la Fe como dice el versículo bíblico al definirla: «Sustancia de las cosas que no se ven». El Adam terrenal no ve la parte espiritual de la Serpiente trunca, ve su zigzaguear en el polvo. Ve la externalidad del bronce, sin ver la vida, porque en el Alma serpentina del desierto hay la carencia. La Divinidad no pone casa en ella hasta que deje de ser «vida» en el principio meramente vegetativo y, por tanto, esclava de la Necesidad. El Alma bendita, aunque no idónea para la Unión Divina, deja caer la Fe en pos del desafío, el resentimiento. La metáfora moral del Génesis la convierte en Adversaria. La Serpiente como complemento de Satán, rector del mundo de las necesidades básicas.

Es aquí que la esoterista Blavatzky, coincidiendo con los cabalistas, diría: «El que pide será escuchado». Unos piden a Satán; pero Satá mismo fue creado por Dios. «Nada emana de la nada. Dios está y nada existirá a menos que Dios lo haga existir. Por lo tanto, aún el mal se origina de Dios». Si Dios origina todo, El puede originar la alegría, el placer y el amor en favor de la Novia desamparada. «Debemos concluir que si Dios es el bien. entonces el mal debe ser una forma de bien, aunque en una época y en un lugar particular pueda aparecer como el opuesto de Dios» [18]

De modo que aún el desierto, como el lugar desde donde habla la oscuridad de la boca del Amante, ante un Ser / Novia / en tribulaciones, es benéfico. Es parte del «Hecho Piadoso» Para proseguir su descripción de la Novia que espera, la hablante lírica o inspirada de FGJ nos recuerda la creación de la mujer, de la que se ha dicho que nació de la costilla de Adán y, siendo tal «inflexible lugar», las hembras lo han vivido conformemente. No esta virgen enamorada del «más allá de los innombrable» [Creación, XLIV]. La Eva que va al Desierto y enfrenta la oscuridad de la Boca y el «latido áureo» del Corazón del amante, renuncia al «inflexible lugar» de la Costilla.

Te devuelvo tu costilla Adán
no quiero presumir del inflexible lugar
por donde me has nacido...

[Creación, XLIV].

Al devolver la costilla, lo que realiza es un acto de rectificación. La interpretación que hace la Kabbalah judía del acto, la comenta G. H. Parke-Taylor, Miriam Delfini y Laitman y, en síntesis, es un asunto de equilibramiento. La Providencia Equilibrante. La metáfora que Jaretón elabora para ésto a través de su hablante está en textos como Basal, Ultima Cena y otros. En La Ultima Cena, cuando con la sed del corazón, lucha el hambre del cuerpo, el imperio de la necesidad, acusado por los ojos, esto es, la objetividad visible del padecer y el «reclamo», se abre como corazón a un profeta del Amor. Jesús. El «pan de tu cuerpo» / el crístico / la «carne de la resurrección» / es el pan espiritual, o del Gozo, un detalle que es sutil en el poema cuando, al saciarse, en vez de frotarse el vientre sobre el estómago, se frota los senos. La excitación de la hembra es un detalle simbólico que también vimos en Sustancial cuando se habla de «mis pechos de gozo».

Tengo ambre- te digo con extravío
perdiendo el sentido del idioma
y me das del pan espiritual.
Tengo hambre-te reclamo
frotándome los senos
y me das del pan del corazón.
Tengo HAMBRE te acusan mis ojos
y me das del pan de tu cuerpo.

Basal es un poema que puntualiza lo doloroso que es habitar en el Mundo de la Separación, donde la «inteligencia separada» puede llevar al extravío y al maltrato por aquellos que se han llenado de su propia vanidad y no de la luz. Son entonces como vasijas rotas. Seres dolientes, derrotados, sin privilegio, que FGJ compra con «extranjeros en la tierra de nadie» o viajeros con «pasaportes vencidos». La vulnerabilidad de estos seres es anunciada como «la derrota de no haber sido» los perfeccionados / los que primero llegaron y vieron. Por cuanto tales, no que son comparables con los hombres divinos, como Ezequiel, que viven en el Mundo del Trono [Halevi]. Su mundo es el imperfecto Briah, que requerirá rectificación.

Basal es un poema sobre los seres quebrantados («éstos que hoy nos fundamos / con fisuras de huesos»), pero que, a final de cuentas, el Amor los salva.

Entonces, me levantás con tu lengua de acero
para fortificarnos en tu eco, el mío.
Entonces, sostengo con corazón de liebre
y te corro, te corro con el vuelo incansable.
Entonces sobre el vientre derramás lo que es mío:
la piedra fundamental para hacer nuestra casa.

[Basal, XIII]

Ahora la pregunta es cómo corregir al hombre / mujer doliente, contener su asombro y convertirlo en alegría. Ellos son la misma criatura descrita para experimentar la «carne de la resurrección» en Tribulaciones. ¿Cuáles son sus verdaderas necesidades y sus posibilidades? Son los que necesitan dar «el salto más alto» para que la Serpiente se eleve, no se arrastre.

Aprovecharé aquí para dar unas precisiones de simbologías jaretianas como son relacionadas las «manos de Dios» y los «pechos de gozo». Cuando Dios da su dar provoca gozo; el placer no egoísta, omnisciente y omnipresente, de saber que lo da para infinita distribución. La Mujer es la Gran Distribuidora, símbolo de la Abundancia / Fertilidad / de la Naturaleza. Ella es tipo y figura del Gran Mar / femenino / donde está el Gran Pez / lo masculino. Para los kabbalistas, en el sistema dinámico de la Vida / lo Orgánico / la dualidad es benéfica y piadosa / porque es un sistema estable, es decir, donde no se puede escapar a los Atractores, como ocurre en un sistema inestable. Paul G. Hewitt en su libro Física Conceptual, nos explica lo que ocurre en un sistema caótico que aún teniendo Atractores tiene termina siendo alejado por las fuerzas que crea en sí, sin atractor fijo.

Es cierto que el Desierto es física y simbólicamente una zona de tensión en que se confina el sistema dinámico, dual, de la vida. Y un sistema caótico manifiesta los dos comportamientos. Pero aún así, en Briah se puede conocer el Azilith. El sistema caótico, como infuierno en que «no se poder conocer nunca con exactitud de los parámetros que fijan las condiciones iniciales» / Génesis / ha sido vencido [Halevi]. «La tensión azilútica es benéfica», aunque nos prepara para conocer el principio de la incertidumbre {Heisenberg] y la verdad de que «en cualquier sistema de medición, por definición, siempre se comete un error, por pequeño que éste sea» [Halevi]. La Bondad infinita de Dios como Pilar de Misericordia es lo que en sistema dual, dialéctico y establece, debe llamarse Turno, etapa primera, tesis de la primera creación. La Sabiduría dice que un evento puede ser una Síntesis, uno de cuyos elementos previos debe probarse defectuaso superable. Esta es la Serpiente trunca, el Alma que no se eleva. Ella es la que Quiso el Máximo de Deseo / Conocimiento / Poder / para ser como su Creador, aunque no contó con el No Ser y el Ser no cuajan como un principio de identidad si no hay turno / oposición dialéctica / y síntesis nueva.

El misterio de la Serpiente se relaciona a la bondad oculta necesaria para unir los cielos y la tierra, a la matriz cosmológica. El embarazo es el Bien Oculto y una manera de revelar la luz interior y el propósito de la Creación. En la Doctrina kabbalística, así como la alef tiene el poder de conllevar opuestos, (por ejemplo, asociar las aguas superiores e inferiores, desde lo Alto del firmamento), en lo de Abajo materializado, la Tet / letra de la Serpiente / posee el poder de unir los mundos de arriba y abajo, cielos y tierra. Como Sephira, lo femenino es llamado la Gran Mar. Es Binah, Elohim, el diablo / Ella / y Yah-hovae [Parke-Taylor, op. cit.; Blavatsky, Op. cit., 99].

En los intensos poemas de Fanny, el diálogo de ese referido seductor es «la oscuridad de tu boca la que me habla» [Tribulación]. En la desigualdad del trato amoroso vigente, en el Mundo de la Separación y de la Mente Separada, la oscuridad de la Boca es un velo. Ante la experiencia de esa oscuridad, mucha gente no entiende y se apega más a lo canónico, en rechazo a lo mistérico. FGJ utiliza el símbolo de la serpiente trunca (Nefesh) cuando dice «el zigzag de la serpiente me arrastra por el fuego de la sinrazón». No obstante, toda hembra, en cuanto aspirante y pionera de probar el fruto prohibido del Arbol del Conocimiento de lo Bueno y lo Malo, es decir, el secreto de la dualidad, es Binah / Inteligencia / y conecta con la letra Lamed del Alfabeto Sagrado; luego, conecta con la letra Mem, que recanaliza al ser viviente con Jesed, la «energía más fuerte del principio de la creación» y que representa la necesidad de dar [Laitman].

Es la naturaleza de la mujer está el cuidar y el afecto maternal y un hombre sólo está completo cuando se une a una mujer de la tierra. Un varón puede ser una lumbrera intelectual, que si le falta el consejo de la hembra, que sea su alma gemela, no encuentra el camino de la vida verdadera. Esto lo enseña la doctrina esotérica en general y la Kabbalah en particulatr cuando que la letra VAV representa la Unión de las energías entre la Binah de la Sabiduría / del Tetragramaton / lo jehovítico y Maljut / la Tierra y la mujer-serpentina, que lleva la plenitud interna. La «amada de la Tierra» es el Alma Gemela, cuando tiene la vestidura del cuerpo femenino. «Físicamente, es la porción más débil del alma dual, pero espiritualmente es más fuerte que el varón». [19] Ella experimentó el Libre Albedrío primero que el varón Adán, hecho implícito en la versión bíblica sobre la desobediencia de Eva al comer el Fruto del Arbol Prohibido. Si bien es el hueso elástico, menos denso, menos rígido, como la Serpiente que se enrosca y se desenrosca por su estrúctura física tan elemental, ella la aprehensión del Conocimiento sutil, más allá de los ojos. Ante su creador, ésto tiene un premio.

En el Desierto de la Necesidad, Moisés la eleva en la Vara para que exprese Vida a quien la ve. Esto es parte del Llamamiento de Boréh. En su evolución espiritual, ocurre un segundo evento. Al Alma terrenal, nutricia-vegetativa, le promete Casa y unión. Este milagro del Desierto el rabino cabalista Dr. Michael Laitman lo explica en su ensayo Cuatro Especies y una Sucá. Durante la fiesta de Sucot, como de la evolución espiritual de los judíos, se festeja «la primera entrada de Luz dentro del alma», «la recepción de la Torá, o Simjat Torá (la alegría de la Luz)». «Las medidas y el emplazamiento físico de la Sucá -o cabañas- corresponden a las usadas por nuestros antepasados en el Desierto del Sinaí», donde nos fueron dadas, como todas las otras Mitzvot, por cabalistas.

Este libro de FGJ es una descripción de su Masaj, pantalla, en el sentido de los cabalistas cuando dicen:

«Para poder realizar un acto espiritual tenemos que haber adquirido un Masaj. Esto significa que hayamos alcanzado la habilidad de trascender nuestros propios deseos egoístas, y que hayamos recibido, como resultado, una única clase de placer, llamada la Luz del Creador. Cada vez que actuamos con una intención pura de otorgar, realizamos, de hecho, un acto espiritual. Inversamente, cuando ese mismo acto es realizado para auto-complacernos, se lo considera como un acto corporal y egoísta... La Sucá en la espiritualidad es la estructura del Kli (vasija) que es capaz de recibir Luz. Dicho de otra forma, la Sucá simboliza el alma.

Para recibir la Luz Superior, debemos construir dentro de nosotros una estructura espiritual, llamada Sucá, reflejando nuestras relaciones recíprocas con la Luz... Mientras el alma va pasando por el proceso de corrección, es incapaz de recibir la Luz Superior en Su total magnitud. Por lo que esta Luz permanece alrededor o fuera de ella, aguardándola, y de ahí su nombre: Luz Circundante...

Para que la Luz pueda entrar y llenarla, el alma debe igualar sus cualidades con las de la Luz. Y como la cualidad de la Luz es el amor, para asemejarse a ella, uno debe trascender su propio egoísmo y llegar a ser igual a la cualidad de la Luz –amor y otorgamiento.

Mientra leía este poemario maravilloso, la primera intuición que tuve fue la visión de la Serpiente de Bronce. Su título lo leía obstinamente como Hueso Sacro. Os Sacrum, Os Bacilare, y poemas como Basal me hablaban del Bronce, símbolo de redención, y el diagrama que FGJ utiliza, que es el título exactamente intersecado en su centro en forma de cruz. me evocaba un crucifijo, o Jesucristo con las manos extendidas, clavadas a un madero. [20] Serpiente en el sentido de una elasticidad del hueso y de un izamiento en lo alto de la Vara mosaica. Una configuración del Os sacrum, el Alma elevada, se me prefiguró como una ofrenda. Su hablante da el Hueso Sagrado de la Carne / el alma terrenal / por Vida espiritual / con fin de que se le haga la Novia idónea del Hombre Celeste.

En el poema Creación, la Novia / Eva / Compañera / dice a su Amante / Adán:

Palpitando te quiero,
vértebra elástica para involucionarnos,
rectilíneos al final límite donde serpentea la locura.
Completo y sin ventajas
puedas amarme, salvaje
y de una buena vez,
sin diferencias ni misterios.

Cuando el Alma se despoja de su Costilla del viejo Adam / imperfecto / el que colectivamente la esclavizara en la marca de Caín, en el abandono, ella entra ya a los desiertos secos, donde son las pruebas, mas con una actitud distinta. La Culebra está sujeta a la Ley del Anciano de los Días, el Viviente que observa, y cuyo Ojo central trabaja con la Serpiente creativamente. Cuando Ella / la Mujer / aprende la «pantalla», el Masaj, se verifica la Sujección, se holla la Serpiente y ésta se deja levantar en la Vara de Moisés / el Justo / y habla sobre la Sabiduría de los Pozos, donde el agua es dulce. La Mujer Cósmica que siempre fue el Agua de los Cielos, la Gran Mar, ahora será la que muestre el Oasis. En su estudio de la simbología, el Padre Roselló dice: «El oasis es el espacio que debemos crear para quienes nos rodean. Un oasis de acogida, de buenas orientaciones, de paz profunda». [21]

Iejezkel Marton ha dicho que, en la experiencia de la inmanencia de la vida humana y de lo que es necesario aprender para que «la cultura no tenga una visión, un sueño, una narrativa que contar», los valores deben incluir el derecho a la duda y conciencia crítica, la tolerancia, la solidaridad y mutua responsabilidad (harbut adadit). Esto perfecciona el Shalom y la Justicia.

CONCLUSION: El comentario conclusivo que me inspira Sacromental es que es un libro escrito por una creyente desde los valores y concepción de mundo de una creyente. «Anachnu ma'aminim bnei ma'aminim». Somos creyentes e hijos de creyentes. Descendientes de creyentes. La belleza de la creencia, o concepción de mundo, tiene que ver lo dicho por el profeta Isaías: «La gloria de Jehová se manifestará» (Is. 40: 3-5). «Y el desierto se engalanará y la estepa extenderá una alfombra tupida de flores bajo los pies del cortejo triunfal, y exultará de júbilo al contemplar la gloria de nuestro Dios» (Is. 35: 1-2).

Este es un libro de Otorgación que comparte la Enseñanza desde la voz apropiada que es la Poesía. En la «cacería del Silencio» se calla la escribiduría. En el «noble silencio» del que FGJ nos habla en Bermejo, «por esa línea imaginaria del Silencio», por la que Fanny empuja, es posible compartir sobre el punto central, el más sagrado. La Poesía de la mudez reverencial y evocativa del Símbolo es aquí la Voz o Guía del Madrij, el Maestro Interior. El plano mental del Maestro es el Fundamento, la Roca, el Hueso, como en la noción de Os sacrum. La imaginería jaretoniana para explicar el funcionamiento de la existencia, el Viaje del querer anhelante al Hoy del Ascenso, al que ella salta, al que eleva su corazón, para recibir Otorgamiento y compartirlo, puede representarse con el Arbol de la Vida, o con la Cruz de la Vida.

Siendo el libro acerca de un Viaje hacia la Verdad desde el («libre albedrío, acto de des-a-pego, violento y doloroso de Dios») y una bitácora para anotar la experiencia del buscar «en el edén de un Edén», de lo Canónico de los «residuario(s) del Viaje y del colectivo» a lo supremo y oculto [«homenaje en el acto de lo inteligible y lo esperado»: Canónico, XVII], el hablante de FGJ se encursa por las nueve esferas, antes de retomar el Uno, «Yod, la letra simbolica de Kether» [Laitman]. «Hacer de tu Uno mi acto fabuloso» [Canónico].

Libro humano sobre lo sagrado decodifica puntos esenciales de la realidad en general, da señales y códigos, a fin de especular sobre el origen del ego, el mundo y la unión con Dios. Libro de un viaje humano, no siempre feliz, que ha ido por momentos batallando con la duda que impide la presencia [«La duda, ritual que nos obliga a vivir en el retorno» [Escribidores, XXI] hasta que, al final, se vence contra el «desabrigo mental» y las «imperiosas pretensiones» de éstos. Es cuando se aprende a invocar desde el «nervio del ser».

Regresamos al Lugar; ésta vez,
tu abrazo cómo árbol dormido
no me alcanzará con la duda.

El conocimiento descansa en tu eterno sábado
donde por tus ojos de pájaro me hiciste libre
de prenda y castigo

[Pecadora, XXXVI]

Ya no hay más incertidumbre de tu bálsamo inmemorioso.
Ya no hay más dominación de la ola sobre el mar de la desgana.
Ya no hay más ilusión, estamos desnudos pegándonos la lengua.
Vacila de manera exacta el péndulo del amor
cuando ya no hay más.

[No más, XXXIII]

Donde yo habito hay lugar para tus latitudes.
Hacéme de punta a punta. Trasladáme por las notas oscuras.
Tu barítona existencia canta para mí como el tajo
por donde la noche inaugurara al mundo.
Tirito bajo tu puente de espuma, quiero encajarme en vos
para que mi piel no naufrague muerta de sed
De sed y de ser el esfuerzo grande de vestirse a sí misma.

Escribir este mensaje poético de Sacromental es un reconcimiento del lugar que habita, histórica y materialmente dicho; pero, también espiritualmente. Este es el libro de la Novia en el Portal, o cabalísticamente dicho, el libro de la letra Jet. Que simboliza unión nupcial. El último poema se titula Ashabá / amor divino / y es precedido por una página en blanco, a manera de Velo. Este velo a su vez representa «el velo de Dios que protege a la humanidad frente a su terrible presencia», por compasión y, en cuanto tal, es «la presencia femenina de Dios», la Shekinah. La Presencia siempre se ha representado como un símbolo amoroso para quien sufre con la Separación en sus desiertos y migraciones: «el alma en el exilio». Entonces, la Novia consolada o respondifa por el Amante / Novio / sobrevuela con él / se vuelve parte de la Nube resplandeciente / Velo protectivo / y finalmente entra al Arca de la Alianza. Este Pacto Divino se completa. FGJ alude al arca y su proceso como «urna inmortal» que menciona en In Memoria mía [XLVII]. El Arca es a la divinidad, lo que la Casa al cuerpo como morada. El objetivo de la Unión de Alma terrestre y Alma celestial es la enseñanza del Puente de la Letra Jet. [22]

Obsévese que cuando FGJ dice «donde yo habito» incluye seguidamente «bajo tu puente de espuma», que incluye la Jet del Puente / la Joroba y la noción de lo que sobrevuela («merajefet») como una Nube / Velo protector sobre el Arca en el Desierto / en medio del sequedal. Merajefet, como explicamos en la nota 23, ilustra el triunfo sobre la muerte, la restauración de las chispas de luz caídas tras la Gran Exposión que rompió las vasijas. Misterio es éste del que la Ciencia del Futuro da cuentas.

Si lo Sagrado es el punto central no sorprende que la gráfica de la Cruz sea lo que indica el mundo, o sea, los cuatro puntos cardinales. Como un libro del Dar, Sacromental no está exento de una comprensión del sufrir, de la Tribulación y el Deseo insatisfecho. Del temario se desprende el Cuatro kabbalístico que Iejezkel Marton, uno de los ideólogos de los movimientos civiles de Tnuá, explicó utilizando la unión entre las cuatro especias, diciendo que simbolizan «la concepción de mundo del judaísmo: la aspiración de educar a todos, a todos los tipos de personas, sobre las Mitzvot», y brindar «un sentimiento de unidad y solidaridad en las relaciones interpersonales y en sociedad». Definitivamente, en el Centro está el misterio de la Unión para alcanzar la plenitud [siendo la Shekinah el misterio de Jet, «intermediaria entre el Alma del Mundo (Demiurgo) y las ideas (pleroma) o plenitud» [23]; al nivel más trascendente, el otorgamiento a la Amada en nupcias provoca un cumplimiento ascencional y corrector. La Mujer Vestida de Sol, «con la Luna a sus pies, y coronada con Doce Estrellas. El símbolo de la ... Ashavá / amor divino / es el mujer, como parte activa de la redención».


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Notas bibliograficas

[1] Michael Laitman, Kabbalah, Science & the Meaning of Life: The Bnei Baruch Kabbalah Education & Research Institute (2006)

[2] Carlos López Dzur, El humanismo erótico de Fanny G. Jaretón, en Ver y Fanny G. Jaretón: Una visión poética de su erotismo, en Ver

[3] Ibid. Es coincidente con la interpretación cabalística de las Vías de Llamamiento una apreciación del teólogo católico Miguel Mascaró Crespí, en su ensayo Significado y alcance del símbolo, quien adopta la observación de que un símbolo es «condensación de un discurso infinito», por lo que el lenguaje apropiado para comunicarse con la Divinidad es cualquier arte o voz simbólica que nunca agote su significado. Entonces coincidiendo con la Kabbalah define dos significados básicos de lo que es el Desierto, ya no geográfica o materialmente, sino espiritualmente: «Un lugar de teofanía y tentación», así lo comprende el cristianismo. El ocultismo kabbalístico va un poco más allá y Mascaró Crespí precisa los dos sentidos más ocultos que son los que se ven en la poesía de FGJ con la metáfora del Desierto: «Uno, como lugar de elección, de silencio, de escucha y de oración. El otro sentido es de purificación, de crecimiento personal, de catarsis». Ver

[4] Z'ev ben Shimon Halevi: El universo de la Kabbalah: Una explicacion coherente y accesible del simbolismo kabbalístico (Editorial Pax, Mexico, 2003 / 2da ed. 2005) y Pierre Deghaye: El hambre en el desierto, según Jacob Boehme, en: Ver

[5] Z Shimon Halevi, op. cit, p. 37-38.

[6] Michael Laitman, loc. cit.

[7] En el Desierto, en su aspecto paradójico y oculto, se tiene la experiencia del «Pozo del Viviente que nos ve». Entonces, el Desierto puede verse como «fértil y generoso», tal como lo experimentaron aquellos hijos de Israel que vivieron «un largo éxodo, liberador y purificador, a través del desierto». El escritor católico Pedro Santos Sangüesa, en su ensayo Simbología de raíces joaquinianas, donde estudia la Teología del Padre Joaquín Roselló, destaca los grandes hallazgos y vivencias que se desprenden de la Experiencia del Desierto, como símbolo de «un anhelo perseguido; luego, de un anhelo conseguido y gozado». «Finalmente, hay que dejarlo atrás y volver a la llanura». Citando a Oseas, Santos Sangüesa dice: «Porque Dios nos ama nos atrae, nos lleva al desierto y nos habla al corazón» (Os. 2: 16). Finalmente, especifica la visión esotética del Desierto como «lugar de paso, de camino hacia otros. Es un paso de la esclavitud a la libertad a favor detodos los pueblos». Cf. Pedro Santos Sangüesa: Simbología de raíces joaquinianas

[8] Laitman, op. cit.

[9] Helene Petrovna Blavatsky, La Doctrina Secreta: sintesis de la ciencia, la Religion y la Filosofia [Kier, Buenos Aires, 2006], p 96.

[10] El Llamado en el Desierto de Maljut / no en cuanto Reino Colectivo / Pueblo / sino la dimensión íntima del Llamado al alma es de lo que trata este libro de Fanny G. Jaretón. El Dr. Michael Laitman ha explicado en La Vasija y el Partzuf que Maljut, en cuanto criatura individual, es La Vasija. El recipiente o lugar interior dentro del mundo, aunque simultáneamente fuera de él, es la Criatura que decidirá cuánta será la Luz que reciba una vez que pase por cuatro diferentes fases. Nótese la noción reiterativa del 4 cabalístico. Este 4 incluye el Rosh (Cabeza). que calcula esa luz, verifica, con los datos recabados, guiarda en la memoria de los «ciclos en el lodo», el tiempo y «determina
lo que puede aceptar a partir de la información. La parte que acepta la Luz se llama Toj (la parte interna). La última parte, que permanece vacía, se llama Sof (Fin). Este es el sitio en donde el ser creado realiza una restricción y ya no acepta la Luz», nos explica Laitman y añade: «El Masaj se encuentra entre el Rosh y el Toj en un lugar llamado la Boca o Peh. Esta parte en donde la Luz puede penetrar se llama Cuerpo, o Guf. Hay una parte donde la Luz no puede pasar porque la criatura ha determinado aceptar una determinada cantidad». Lo que es la implícita entropía, tal como Paul G. Hewitt la entiende. Primera restricción. A esta parte entrópica se le llama Sof, entre los cabalistas. «La parte que divide Toj y Sof en el Guf se llama Tabur», u ombligo en español. «La parte más baja del Partzuf en donde la Luz no puede entrar absolutamente se llama Sium que quiere decir conclusión. Toda la criatura se llama Maljut»: Ver en la bloguera BB Kabbalah: Dr. Michael Laitman: La Vasija y el Partzuf

[11] H P. Blavatsky, op. cit.

[12] Itzjak Ginsburgh, The Alef Beit [Instituto Gal Einai]. Cerrar el Lado Abierto, ha explicado Ione Szalay, en su libro Reencarnacion y destino: La Visión de la Kabalah sobre el sentido de la existencia [Editorial Kier, S. A., Buenos Aires, 2007], es algo en que la Humanidad participa o coadyuba. Dios permite el vagar en el Desierto y, entre ellos, escoge a los que serán sus activos colaboradores en la tarea regeneradora, o de rectificación (Tikkun) de la Creación y del Tzimtzum. Lo que el Creador solicita es que el ser-creado / Maljut / tenga la actitud de humildad / no un imperioso Deseo de recibir. Los hindúes llamaba a ésto la ausencia de yo («anatta»: no yo: op. cit, p. 86). En la ciencia, desde un sentido cosmológico, cerrar el Lado Abierto del Ocultamiento Divino, se llama Entropía. «La idea de bajar la calidad de la energía está implícita en el concepto de entropía» [Paul G. Hewitt: Física conceptual [9va. edición, Editor: Enrique Quintanar Duarte, Mexico, 2004]. Debe existir un equilibrio entre lo que pide el ser creado, en acorde al receptáculo / o vasija que es, y lo que otorga el que Suple el contenido, para que no haya derrame o desperdicio. Los cabalistas asocian la entropía a la energía pura / divina / a «la luz solar que viaja por el vacío y llega a la tierra». Ione Szalay, en su libro citado, explica que el «segundo Adam» / el crístico / el que ha conquistado su Rayo Andrógino / puede vivir «libre de las cadenas del tiempo y el espacio, sin la sombra de la entropía y de la muerte» (op. cit, p. 86).

[13] M. Laitman, op. cit

[14] Blavatsky, op. cit, p. 98.

[15] Laitman, La Vasija y el Partizuf, en: BB Kabbalah. Ver Nota 10.

[16] Ione Szalay: Reencarnacion y destino: La Visión de la Kabalah sobre el sentido de la existencia [Editorial Kier, S. A., Buenos Aires, 2007]

[17] Pierre Deghaye, op cit. Ver Nota 4.

[18] Blavatzki, op. cit. y G. H. Parke-Taylor, Yahweh: The Divine Name in the Bible {Wilfrid Laurel University Press, Ontario, 1975]. Parke-Taylor tiene muy bellas páginas para explicar que Dios es la Serpiente de la Eternidad y referir con metáforas esotéricas la transformación piadoso del Deseo Imperfecto / Luz cegadora / Ibris o Exceso / en un evento asimilable. Da el ejemplo de la «Serpiente de bronce sobre la Vara de Moisés la que el sediento, al mirarla vivía». La Serpiente lleva a un lugar del Desierto, «el Pozo de Beer y les da agua, al reunirlos».

[19] Ibid.

[20] Para el regreso a la Luz, que es la Corona de la Vida, es necesaria la encarnación de la Verdad en nosotros. Crucificar el Alma vieja, nutricia de la Eva / Adam Terrestre, por la regeneración. Tikkum / la rectificación que adviene al admitir la Iniciación Cósmica y el Fundamento. En el Tarot, que se basa en la Kabbala, se habla sobre el Arcano 19, Arcano de la Victoria, o de la Auto-realización o la Gran Alianza. Esta Alianza es el Pacto Santo / Brit Milá / circuncidar el Deseo, para unirlo rectificadoramente. No se trata de matar la Serpiente, sino utilizarla para redención. Transmutarla su energía en bronce. Tarea que involucra a hombre y mujer. Levantarla en la Vara de Moisés en medio del Desierto. La Kabbalah explica que el Alma terrestre / imperfecta y venérera / puede representarse con Venus, la Estrella de Ocho Puntas, símbolo del Lucero de la Mañana. Ella es la «Bestia del Yo sicológico». Esta Venus / o Alma incircuncisa, zigzagueante como serpiente, es la que hay que colocar sobre el Circulo del Espíritu y sujetarla a la Cruz, el Sexo. Con su lujuria y su belleza externa, puede Liberar o Esclavizar. La sexualidad debe estar bajo control del Espíritu, no el Espíritu dominado por el Sexo. Cuando el Alma / sus atributos sexuales y emocionales / están en el Círculo del Espíritu, el Kabbalista dice que estamos bajo el Techo / la Palma de la Mano / de Dios. Es decir, Dios tiene Casa / Morada / no sólo una cabaña en el desierto.

[21] Santos Sangüenza, op. cit.

[22] Ginsburgh, op. cit. La letra jet está construida combinando las dos letras previas, vav y zain, con una fina línea a modo de puente, conocida como el jatoteret / joroba / que parece un puente por lo encorvado (jatoteret) que conecta las letras por arriba. Jet es entonces el portal: símbolo del poder de entrar a un nivel de energía superior y salir de allí. Ginsburgh compara el proceso de unión en el Portal / Ascenso del Hoy en Presencia Divina de Shekinah con la unión de tres socios: el padre (vav), la madre (zain), y Dios mismo (jatoteret, jupá). Esta es la Boda Sagrada del Alma. Lo que falta es el libro. La poesía de Sacrosanto en Jet / en los portales / insinúa el advenimiento de la Tet (letra que equivale numéricamente a nueve, los nueve meses del embarazo). «Tet es el poder de la madre de llevar su bien interior y oculto (el feto)».

[23] Jorge Blaschke: Enciclopedia de las creencias y religiones [Editorial Lectorum, S.A.. México, 2006], p. 348. La Shekinah como Novia es parte del simbolismo de la Zarza ardiente en el Desierto de Sinaí y de la experiencia de conocer al «Dios de la Luz (Jehová Blanco) y al Dios de las Reflexiones de la Luz (Jehová negro)». Este equilibramiento que sólo se otorga a la Amada, en cuanto Hija del Sacerdote, la que da testimonio en el Arca, regenerará la Humanidad y este universo. [Laitman] Tendrá el poder divino de redimir las 288 chispas caídas, que murieron en el proceso de ruptura de los recipientes: (Merajefet es una permutación de met rapaj, «288 han muerto»).
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