Sunday, June 20, 2010

La muñeca de Werowocomoco


Mira lo que he tallado para tí, pequeña.
En Willoughby, tierra de granjeros, Inglaterra,
la llamamos muñecas.

No veo aún que tengas una, no sé exactamente
cuál es la fuente en inocencia de tus alegrías.

Yo no concibo la infancia sin tener
una pieza tallada de juguete
que se parezca a lo que eres,
a la niña.

Voy a hacerte unos juguetes, Pocahontas.
Un perrito de madera, ¿qué te parece?

Voy a hacerte a cuchillo
tu primera hazaleja y una blusa
con corteza de magnolia
y una flor blanca de yolusuchil
y unos ojitos de semillas rojas
para que se parezcan
a los niños que te siguen
y te aman. ¿Qué te parece?

Llevo un año contigo, Pocahontas,
tú me cuidas como si yo fuera otro niño.

Eres lo primero en este mundo que de veras
me conmueve. Te agradezco el milagro,
no sentirme tan solo, porque yo lo he vivido.

En el fondo, he sido triste, duro,
y no merezco tu ternura, pequeña.
No tuve un padre que yo amara.
El era granjero, cerca de Alford, Lincolnshire.
Es tan lejos de aquí que ni imaginas.
Debes ir y navegar en barcos.

Yo salí de mi casa, como un vil mataperros
y me abrí camino hacia el mar.
Mira donde el mar me trajo: como el pirata fanfarrón,
que he sido, oye, chicuela, que yo...
fui mercenario al servicio de Enrique,
rey de Francia...

... y mírame ahora: estoy a tu lado, fabricándote
un pingo de magnolia, fascinado con los gestos
y mohines con que admiras las palabras que te digo.

¿Sabes por qué te quiero tanto? porque escuchas,
no sabes hablar y sabes que hablo solo,
pero tú me entiendes, con la mirada
estás conmigo, aprendiéndolo todo.

No creas que soy bueno; no sé que signifique
para tí ser el guerrero malo. Y sé que eres
hija de un guerrero; él sabe perdonar y me comprende.
El ha sido un guerrero y lo es y lo será cuando me vaya
porque no sé si estaré aquí por siempre.

¿Y tú? …yo no sé si tú entiendas
que con Francia combatí a los españoles;
yo peleé por los Habsburgos en Hungría.

En Wallachia luché para Serban
y me hice enemigo de Movila; la vida del guerrero,
Pocahontas, es triste. Yo fui herido, capturado
y vendido como esclavo; pero, yo, soy agradecido.

Yo tengo una pequeña novia. Eres tú.
Las novias son los seres que hacen libres
al cautivo. Antes mi amada era turca y colaboró
para yo escapara y viera a Europa y el Africa del Norte.

¿Sabes, Pocahontas? Llamaré este muñequito
mi Mat-o-aka algonquina; la amistad eterna contigo.
No soy tan bueno, ya sabes.
Pero contigo voy a ser sincero.

No malo. Voy a escribir mucho sobre tí
como si fueras la muchacha turca
que me hizo huir, no sé a qué rumbos.

Bautícemos este muñequito, ¿quieres?
Es mi Novia de Werowocomoco,
mi hermanita en los bosques de Pawhatan.

Eres tú, Pocahontas.
Quiero que lo conserves y por ésto,
mi muñeca tallada,
me recuerdes cuando ya me haya ido.


08-11-2004

Canto al hermetismo
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