Saturday, June 13, 2009

Curso de Sociología de la Literatura

Profesor Carlos López Dzur
Literatura: Español
Nivel 400

Este curso de Sociología de Literatura lo ofrezco como una de mis disciplinas favoritas. A mediados del decenio de 1970, comencé a esbozar un contenido para un curso de sociología literaria, aplicada al estudio de ciertos libros de narrativa y poesía puertorriqueña. En los EE.UU., con mi mudanza desde mi isla a California, los objetos de estudio en el curso varían cada vez que se ofrece. Ahora se propusieron libros o textos, en prosa o verso, que exploran la relación entre la Mainstream literature y las zonas de conflicto. Esto es, literatura por sectores que, entre las etnias / minorías / en las grandes ciudades, utilizan para su denuncia este medio expresivo: literatura con valor social y estético. Mensaje de choque. La voz de algunos quienes han accedido a talleres de creación literaria. Sin embargo, hay conceptos aquí que son la constante interpretativa. Doy el temario sugerido y, además, la reacción a mis notas personales del curso por los más entusiastas participantes, alrededor de los cuales surgió la revista Sequoyah. Esta es la introducción que formula el marco más amplio de intepretación. Espero que resuma muchas de las ideas y trayectorias posibles y dadas en la discusión.

Anticipo, con este tipo de estudio, que lo que suele comenzar como ejercicio en solitario y en carácter individual, por los artistas y sujetos creadores, con el afán de ampliar marcos de libertad de expresión, educación y, poderse así avanzar con relativa independencia económica, rompiendo su opresión social, inspira a otros, los que han de llamarse dirigentes y organizadores cuando de movimientos sociales se trata. Los movimientos sociales comienzan «inspirados» por un individuo o reducido número de portavoces que, en términos generales, denuncian la opresión. Es interesante que más que el protagonismo y la egolatría de los creadores de manifiestos y proclamas literarias en la memoria popular y la performatividad de los movimientos populares lo que vale es la sinceridad y la efectividad de las palabras o discurso que divulgan.

Un escritor o artista puede puede pasar incomprendido y, sin embargo, ser pionero y precursor de movimientos que más tarde adquieran notoriedad. Los movimientos sociales occidentales hoy son productos de una amplia difusión de literatura y una educación en torno a sus creadores; pero, no hubo movimiento social sin las dos tipos de gente indispensables para gestarlo. El buen creador, visionario, y el que lo oye, ve y comprende. Este segundo es quien con el charisma del organizador, pasa de la teoría a la práctica, antes cerciorándose de la circunstancia sea la adecuada. El movimiento social se produce en condiciones de ampliada movilidad de lectores / participantes obreros y cuando la condición de empleo permita vencer los agentes aislantes y asentir al consumo del mensaje.

La literatura social se hizo atractiva en el Siglo XIX cuando la experiencia del urbanismo y la industrialización creó un público más receptivo a ella; esto es, a lo que un artista o escritor dijera con apropiada resonancia al reaccionar a su situación individual, de clase y a la condición del mundo que le compete, por parecerle también suyo, o parejo al suyo. En cierto modo, son la relativa independencia económica prevalente en la cultura occidental, la proliferación de la prensa y de las instituciones universitarias y sociedades culturales, las que permiten el número sin precedente de movimientos sociales contemporáneos y la identificación de sus inspiradores, siendo éstos integrantes de un cierto tipo de literatura.

Si bien con el Siglo XIX se amplía el temario social e imaginarios de libertad, la sociología del hecho cultural y literario puede retrotraerse al estudio mismo del origen o construcción de la civilización. Esto es, cuando filosóficamente con Hipias y Critias se dan los precedentes occidentales de las leyes como convenciones humanas y una nomología contractualista y el pensamiento de Critias aduce que ya no somos simples entes de naturaleza o de una cosmología divina. Este punto de partida signado con las fechas, tan recientes de los Siglos XVIII y XIX, nos importa porque para beneficio de escritores / creadores / organizadores / en fin para todos los beneficiarios de la palabra, por causa del desarrollo de las tecnologías de comunicación y condiciones como industrialización y urbanismo, la creación de actividades en los movimientos sociales se facilita. Es más fácil distribuir un panfleto; es más fácil transmitir un mensaje, un poema o una canción, concitando una audiencia numerosa; ya no hay que esconderse bajo las falsas de las damas en los Salones o reducir la presencia a las coffehouses de los siglos XVIII y XIX.

Para la tarea de divulgar ideas en tornona la democracia, libertad de expresión e ideas y los derechos politicos y participativos, se han creado nuevas herramientas. El funcionamiento de los movimientos sociales es más fácil. Junto a los escritores se puede enfocar la atención en asuntos de clase social, teoría organizativa, causas estructurales para la acción revolucionaria o reformista, resistencia y paz, la moral y la coacción, poder y sociedad.

Ciertamente, el término movimiento social, introducido a las ciencias sociales ein 1850 por el sociólogo alemán Lorenz von Stein en su libro History of the French Social Movement from 1789 to the Present (1850), comparte una historia común y paralela con la creación artística y la producción de literatura revoilucionaria. Charles Tilly alega, sin embargo, que el movimiento social no existió antes del final del siglo XVIII, pero elementos tales como campañas, repetorios de causas y proclamas y los despliegues de WUNC [ ] tienen una historia más larga. Para Tilly, el movimiento social es un invento nacido en Inglaterra y Norteamérica durante las primeras décadas del siglo XIX y desde acá es que ha ido esparciéndose por todo el planeta. [Tilly, 2004]

Utilizando conceptos tomado de la Sociología de los Movimientos Sociales (SMS) Walter B Rideout estudia The radical novel in the United States, 1900-1954: Some interrelations of literature and society [New York: Columbia University Press, 1992]; su libro ofrece interesantes reflexiones sobre las interrelaciones entre el realismo y las aspiraciones revolucionarias, la literatura y la política, la guerra de clases y el arte. Elabora sobre el concepto de que «el arte es un arma de clase» («Art is a class weapon») y da su visión de cómo ha evolucionado un pensamento que se vio custodiado por la Madre Naturaleza y terminó con más miedo al concebir el poder de las masas como lo realmente temible [«From mother earth to the masses»].

También utilizando sus conceptos de SMS, Thomas Vernon Reed nos historiza en torno al arte de la cultura protestaria en las Calles de Seattle en su libro Art of Protest culture and activism from the Civil Rights movement to the streets of seattle [Minneapolis: University of Minnesota Press, 2005]. Lo que nos presenta es la tradición de los cantos sobre derechos civiles y libertad, desde los esvenarios de revolución y drama de los afroamericanos en Norteamérica en Black Panthers. T. V. Reed nos lleva al panorama donde poesía y política se encuentran: «The poetical is the political: feminist poetry and the poetics of women's rights». Recrea la imagen de las Paredes Revolucionarias al evocar los «Chicano/a murals, y el movimiento Chicano/a con sus distintas etapas.

Sucesivamente, nos introduce al surgimiento del Movimiento Nativo-Americano. El nuevo indígena no sólo pide cuenta sobre los estereotipos suyos, sino al hederero de los «Old cowboys», que lucran de los marcos ideológuicos que Hollywood creara. Después nos presenta «We are [not] the world»: el mundo de las hambrunas, el apartheid y las políticas según impactan la música rock. No falta la aparicvión de un intenso arte gráfico que reacciona a la epidemia postmoderna del SIDA. Reed toca los temas de la justicia ambiental y el ecocriticismo como nueva disciplina que se concierne con problemas relacionados a raza, clase, género y las ecologías literias y, finalmente, da su comentario sobre el futuro de los medios, la batalla de Seattle y la justicia global.

Estos temarios que Walter B. Rideout y T. Vernon Reed presentan como los indispensables en la historia de los últimos cien años de los EE.UU. se enriquecen aún más desde las perspectivas de Sarah Elizabeth Bergfeld, Velma García-Gorena, Barbara A. Crow, Evelyn Reed y otras feministas, que indican que la Sociología de la Literatura no debe pasar por alto el estudio del concepto de hegemonía en la cultura popular, la solidaridad inter-étnica («cross-ethinic solidarity») y los análisis de raza y clase, castas y sexualidad oprimida. El estudio del Movimiento antinuclear mexicano, su interconexión con el feminismo y los movimientos de madres en México (Madres Veracruzanas, e.g.) es tema que trajo García-Gorena como una especificidad a los temarios editados por Barbara A. Crow sobre Radical feminism : A Documentary reader [New York : New York University Press, 2000].

Una vez se han valorado las posibilidades de la literatura como una disciplina de integración humana, «la única que puede dejar un testimonio integral del hombre, del hombre interno y externo, del hombre abstracto y del hombre concreto», es la ciencia sociológica la que ha de valorar con mayor honestidad lo que el Sujeto creador / Artista / ha dicho sobre el hombre en relación con el mundo que lo rodea. Es a través del poder social del lenguaje que un autor solucionará sus más grandes tensiones, incluyendo aquellas que se imponen por la excluisión social y las distinciones de clase.

La reflexión sobre el poder integrador del lenguaje debe comenzar con la palabra. Dependerá de la actitud social con que se hable y se escriba, si la palabra se abre o cierra, si hermetiza con sello impenetrable o nos solve con los otros en un ser-con-otros [Heidegger]. Quien escribe debe reflexionar, cuanto más racional y cuidadosamente pueda sobre el poder de la comunicación. La palabra como unidad de sentido. El fracaso de una actitud del Yo en la tarea de buscar sentido y certeza es lo que llamaremos apariencia.

El escritor y poeta argentino Aldo Pellegrini nos dice en El poder de la palabra: «Lo realmente vital del lenguaje se encuentra fundamentalmente en tres situaciones: en el lenguaje popular, en el lenguaje del amor y en la poesía. En el lenguaje popular, el hombre del pueblo, rechazado por todas las convenciones, vive en lo que dice directamente sus sufrimientos o sus alegrías; el lenguaje es para él un modo inmediato de volcarse íntegramente, pues no encuentra sentido sino en la gran comunión con los otros».

Lo primero es la Sociología de la Palabra: Por ella ha sido posible la sobrevivencia de un sentido sublime, que no es sólo chachalaca, ruido, voces vacías / flatus vocis / la palabra como escándalo, suma de voces que no se comunica / la palabra ceremoniosa / demagógica / engañadora .La palabra que hirve en el caldo impuro de la triviliadad y la mentira / en el discurso no querido del mero comadreo / habladuría / chismorreo. La palabra encerrada y esclavizada no da esperanza; no se carga de futuro, como la poesía, metaforizada como ama. En las ideas es que «ellas (las palabras) transportaron secretamente esa esencia inexpresable que impulsa a los hombres: la esperanza, y cada palabra contiene apagado el grito de la soledad de los más altos: el desprecio. De toda esa carga afectiva, de todos esos infinitos significados, nada dice el diccionario».

[Sofismas: Si la palabra es la puerta / ventana / a la unidad / emoción / admisión de un sentido, se entenderá la importancia que ha tenido siempre el arte del logos desde el irigen de la filosofía. Cuando el hombre, en cuanto ciudadano, comienza a plantearse el origen de la vida y de la sociedad, el sentido de Amor y Virtud, el Sujeto Creativo / Poeta / Filósofo / será el futuro maestro. Los Sofistas será los primeros educadores. El más famoso y primero de los sofistas fue Protágoras de Abdera y quien vivió 70 años. Profesionalmente, él actúa como un consejero: sabiendo que no tiene acceso al poder político. La actitud que Protágoras tuvo hacia la palabra reflejó miedo, soledad y desprecio. Creyó que «nadie tenía derecho a contradecir a otro». Su pensamiento es demasiado relativista, sin compromiso y, de algún modo, niega la naturaleza material de las cosas. La Physis. Las leyes no están en la naturaleza humana, pero son necesarias para que el hombre (sobre) viva en sociedad. Protágoras decía que sobre cualquier tema hay dos puntos de vista distintos y la sabiduría consistiría en hacer hacer fuerte el argumento débil y hacer débil al pensamiento fuerte. El uso oportunista y demagógico de la palabra hizo que la primera forma de saber / habilidad / germen filosófico / y el hombre que lo verbaliza signficara embaucador o la sofistiquería un saber excesivamente sutil como para confiar en él. Sofista fue inicialmente sinónimo de sabio (los Siete Sabios de Grecia fueron llamados sofistas), pero finalmente asociados a lo oscurecedor y terrible, al que conversa hábilmente pero no crea la expectativa esperanza].

«Donde aparece más clara la reclusión del hombre en su soledad merced al uso de la palabra, es en los distintos lenguajes convencionales. No trato de discutir la enorme utilidad práctica de las conversaciones. Nos permiten ponernos de acuerdo para satisfacer una serie de necesidades básicas. Creo en la importancia de la subsistencia. Pero no me inclino a aceptar que subsistir y vivir son equivalentes»: Aldo Pellegrini

Hay frases que no dicen nada. Que en su conjunto son un SIN (sentido). Que estando retórica y gramaticalmente correctas no comunican. Hay frases disparatadas y encabalgamiento y ordenamiento de frases disparatadas; pero, cuando para todos los seres racionales y sintientes, un orden de frases / palabras / abre un mundo de significatividad / se experimenta la Sociología de la Palabra. Cuando el hombre no aprovecha el sentido de la palabra y de la frase, cuando se alimenta con ella, para desatar una DISCURSIVIDAD de afecto por el otro y de sentido útil, las ideas matan / «la letra mata» / la PALABRA / VERBO / retira su espíritu. El espíritu vivifica si se entiende la SANGRE / VIDA / de la lengua. Decía el talentoso poeta Pellegrini: «En verdad, nunca los hombres poseen a las ideas, son las ideas las que poseen a los hombres. Ellas son los grandes verdugos invisibles. Solapados verdugos que se presentan para dar sentido a la vida y en cambio la destruyen».

Hay una Sociología de la Poesía que estudiaremos en este curso y que depende del poder de la palabra y de su inhabilidad de cambiar el poder institucional y coercitivos de los malos discursos y superestructurales. Hay lenguajes convencionales que sólo desean depender del signo, o el emblema del Gran Verdugo: la Norma, la Ortodoxia, la Coacción de los Discursos del Status Quo. La Ley. Lo Canónico y sus cánones o reglas fijistas. Hay momentos en aue las CONVENCIONES del HABLA y el lenguaje utilitario son necesarias, sirven y aún son adaptativas. Hay momentos que no. El uso de la palabra por los sofistas llega a significar, con Aristófanes, una implicación insultante, la palabra de un intelectual charlatán, vendido a un pensamiento conservador, tradicionalista. La comedia es un género literario que se presta a decir cosas inteligentes para quien de veras lo es; pero también se convierte en una trinchera para gente oportunista, que no sabe la diferencia del humor verdadero y la vulgaridad. Gente que se burla de lo que no entiende y descarga su coraje, su odio gratuito, contra inocentes u personas más valiosas que ellos.

* Los Sofistas fueron los primeros instructores de poesía y retórica. Estas artes retóricas, el arte del logos, se consideraban necesarias para la carrera política. Aunque no formaron escuela, sí se puede reconocer la mentalidad sofística. Como educadores cobraban por la prestación de sus servicios. Son los primeros que venden su sabiduría por dinero. Fundan el trabajo intelectual asalariado. Hay controversia respecto al monto de las tarifas, pero se supo que Gorgias fue el mejor pagado. No siendo ciudadanos de Atenas, se movían de ciudad en ciudad y educaban sobre todo a futuros políticos de las democracias. O de la aristocracia, según les conviniera o se diese la oportunidad. Protágoras de Abdera enseñaba en la casa de los ricos. Platón y Sócrates, en sus propias casas, o jardines públicos, sin cobrar. Para ellos, hacerlo es hacer que otros «vendan su alma», y el instructor prostitituirla, acomodándose al gusto, o influencia del cliente. Para los conservadores, las ideas sofísticas significaban decadencia, respecto de los ideales de nobleza y virtud.

* Los sofistas enseñaban preferencialmente la retórica, cuyo supuesto epistemológico es el escepticismo: el conocimiento es subjetivamente relativo. «En toda cuestión hay dos argumentos opuestos». La verdad es transitoria, relativa, cambiante en tiempo, lugares y personas. La verdad se convierte en apariencia. Los sofistas no entienden la esencia de la verdad. Ni distinguen lo que son valores de lo que es convencionalidad. Los sofistas discursan como hablantines improvisados: mucho ruido y pocas nueces, mucha decoración externa y relumbrona y dentro del pronunciamiento, vacío o escoria. Protágoras llegó a pensar es imposible hablar falsamente, de modo que da lo mismo decir una mentira que una verdad. No vale la pena interesarse en un empeño cognitivo riguroso. Veamos este juego de palabras parmínideo: «El que habla dice algo, el que dice algo dice lo que es y el que dice lo que es dice la verdad». Cantinflas lo habría dicho mejor.

No es de extrañar que los sofistas no dejaran para la posteridad pensamientos salvables y valorables como para que se conservaran hasta hoy. El producto sofístico mienta decadencia. Fueron merolicos vendiendo pomadas de palabras: publicidad hueca. Sus escritos se han perdido. Fueron los que los publicistas son a la economía de mercado y más que la virtud y la verdad se esfuerzan en discursa utilitariamente sobre lo único que da el triunfo social: la política. Entre los términos afines a las palabras sofista, el diccionario menciona: mentiroso, embaucador, quen practica una sutileza engañosa, la demagogia. Lo que peor que le puede suceder a la poesía y el pensamiento literario de hoy es que se vuelva sofisma. Que repita aquella vieja tradición.

* Un estudio sociológico de la actitud sofista y de lo demagógico, en los comienzos de la Grecia filosófica, puede llevar a considerar tres tipos de moral: la (i) moral popular, (ii) moral sofística, (iii) moral filosófica. El estudio sociológico del Nomos (como naturaleza de la Ley) es un hito importante en la historia porque, desde Empédocles y Demócrito, el pueblo comienza a ser receptivo de una nueva estética nomológica o moral. Si los dioses / lo divino / ya no sirve para explicar lo cosmológico ni la dispensación y reparto del Bien / la Virtud / la Belleza / en este largo camino de la erosión de los dioses, ¿a quién tocará la tarea de arbitriar entre los usos y costumbres sobre lo que es bueno, justo, correcto. Esto es lo que llaman lo Nomología. En este punto, entendido que las leyes son antinaturales, no divinamente impuestas, ni parte de la Physis (o mundo natural), el pueblo entiende que él será el juez. Con Hipias, antecedentes del contractualismo, se entiende que las leyes y la moral son una convención humana. Con el nacimiento de la moral popular, los educadores / cobren o no / dará sus propuestas. El charlatán sofista, como ya hemos dicho, sólo puede dar su ofertorio de apariencias, juicios que son bribonadas.

* Para crear una moral filosófica y educar en ella al pueblo, esto es, para elevar la moral popular a la moral filosófica, el Sujeto Creativo / léase aquí el maestro, no sofista, el filósofo, comienza a asociar su alma / su ego cognoscente / a los horizontes de la libertad y posibilidades de ese Yo, al que los sofistas le niega una habilidad de conocer lo real, ya no decir lo que está más allá del conocimiento objetivo y de la experiencia sensible. La moral filosófica tiende a explicar que «los signos y los símbolos permite la comprensión ontológica, y permiten entender la reflexión como una actividad de interpretación de los signos en los que el yo se objetiva». Descartan / muchos de estos nomólogos / la reflexión como intuición o como comprensión directa, abriendo la posibilidad de ver el conocimiento y la moral que está mediatizada por los signos.

* La moral popular tiene siempre una necesidad de imaginarios y certezas. Estos son los que dan vida a la cultura en general y, en concreto al arte y la literatura. Gabriel Marcel habla cómo los pueblos, aún en lo remoto de sus estadios de desarrollo cognitivo, anhela «una piedad hacia la vida y las cosas». Paul Ricoeur, filósofo francés cercano a la fenomenología de Heidegger, explica el asunto de las certezas anheladas en oposición a las apariencias y fantasmalidad de las construccioines mentales y discursivas de los sofistas, como el camino del Ser. Ese Camino está atestiguado por los Sentidos / los cinco sentidos. Los sentidos como testigos son, para Ricouer, la «atestación del modo epistemológico adecuado para la ontología de la ipsicidad». Luca Herrerias Guerra en su libro sobre el filósofo explica como los pueblos experimentan que el ser-en-el-mundo es anterior a la reflexión y, desde el ahí que pueden, precedido a la constitución de su yo, se enfrentan como sujeto a un mundo objetual. «El sujeto que pregunta pertenece a la realidad sobre la que se interroga, pero se marca una distancia entre el yo y los actos en los que se objetiva».[Luca Herrerías: Espero estar en la verdad (1995)]

* En la moral popular destaca la certeza de la sensación --que es corporeidad--, siendo que el cuerpo es mediador que liga a la densidad de la existencia del mundo y la labor con que el pueblo confía su moralidad y las inclinaciones más sutiles de su yo son la certeza del creer, esto es, la trascendencia, la «vuelta hacia el Tú absoluto», en el que el alma es la mediadora, según la interpretación de Ricouer y la bella exposición del Dr. Isidoro Requena, Una filosofía del imaginario, Paul Ricoeur.

* El Pueblo busca certezas en la sensación y construye imaginarios en ese terreno; imaginarios que a veces sirven para que se interprete que masa / muchedumbre / el colectivo / está inhabilitado para la mediación reflexiva de un sujeto que distinga y vaya hacia una integración entre un Yo pienso (primera persona del singular} y el Sí Mismo. Los pueblos tienen identidades narrativas y oralidad textual colectiva. Ricouer escribe en uno de sus últimos libros que «la ipsidad del Sí Mismo implica una la alteridad en un grado tan íntimo que uno no se deja pensar sin el otro. Soi-même comme un autre».

Lenguaje utilitario y lenguaje creativo: «Existen innumerables lenguajes convencionales y en cada uno de ellos la palabra más corriente se despoja de sentido para convertirse en un signo de determinada cosa, signo que permite el acuerdo entre dos o más personas. Así, sobre las bases de estos diversos lenguajes convencionales, se desarrolla la posibilidad de vivir en grupos activos, estabilizar y propagar el conocimiento, organizar la sociedad y la familia en sólidas estructuras, etc. La filosofía, la religión, las diversas ciencias, la política, el comercio, las relaciones internacionales, todas poseen su sistema particular de convenciones, sistema absolutamente incomprensible para el hombre común»: Aldo Pellegrini

* Poder de persuación: No confundiría la retórica con un hábito inteligente para la comunicación. La sencillez y la sinceridad puede lograr lo mismo: persuadir. Sin embargo, el sofista como mal consolador mide con igual vara la inteligencia del torpe y del ingenioso. A los dos dice que la opinión personal es todo lo que cuenta. Todo es relativo. Nada existe: Aunque exista, no puede ser comprendido (pensado): hay cosas que no existen y pueden ser pensadas. Con este tipo de pensamiento, ¿podría Gorgias ser útil hoy? ¿Para qué sirve esta retórica gorgiana? Si Gorgias convenciera a George Bush de que su opinión personal es todo lo que cuenta, él bien podría firma un decreto presidencial destituyendo a cada miembro del Congreso, el Senado, su Gabinete y, si nada existe, el impedimento de que se designe Rey del Universo no existe e hipotéticamente sólo le importará a él... Si el pensamiento es insuficiente para asegurar existencia de lo pensado, o la existencia, si el pensamiento no tiene capacidad para determinar si lo pensado es real o no, como piensa Gorgias, el mensaje es que la fe, el futuro, los empeños de la voluntad, los Bienes potenciales, son imaginarios sin garantía, y no será persuadible nadie que piense de ese modo. Si todo da lo mismo, si no hay garantía ni de la efectividad de la razón, el mejor modo de vivir es en odio, desprecio, violencia, en arrebato animal.

De hecho, Gorgias, contemporáneo de Protágoras, alumno de Empédocles, piensa que las leyes son antinaturales. Un producto de fuerza que las imponen los débiles para protegerse del hombre fuerte, de la naturaleza superior; imagino que si instruyera a los débiles invertiría su máxima: El fuerte es quien impone la ley por miedo que las mayorías dábiles se organicen para quitar los privilegios de poder que el fuerte se abroga para sí.

La Sociología de la Literatura, además, de plantearse los asuntos de cómo estabilizar y propagar el conocimiento con los lenguajes convencionales, estudia el otro lenguaje: el de la creación sutil y profunda: el lenguaje para una Sociología de la Poesía que Pellegrini discute bellamente al decir: «Pero es a la poesía a la que corresponde el lugar de privilegio en un verdadero lenguaje de comunicación humana. La poesía incorpora la esencia vital del lenguaje popular y del lenguaje de los amantes, pero les agrega una exaltación de todos los contenidos posibles de la palabra. El poeta descubre en la palabra la vibración imperceptible que han dejado todos aquellos que han volcado en ella su sufrimiento o su pasión desde que por primera vez fue lanzada hasta que atravesando la historia y las generaciones la encuentra en su interior. Y a esa infinita suma de destinos humanos el poeta le agrega su propio destino que los resume todos. El poeta logra hacer revivir las palabras agotadas por el uso y en ellas descubre un resto de vida reanimándolo, haciéndolo resplandecer nuevamente. Recoge las frases hechas, los lugares comunes, fragmentos muertos del lenguaje, y mediante un proceso particular de fricción conocidos sólo por el poeta, desarrolla en ellos una incandescencia sorprendente, les da una jerarquía insospechada». :

(1) por qué se produce la cultura y la recepción estética, estudia el fenómeno del mercado y justifica el método sociológico para investigar el contenido estético (integración humana) y consumo de tal contenido. En las discusiones del curso, se llamará Sujeto creador / Escritor / Poeta, a los individuos cuyo producto cultural [sea libro o texto] exhiban una mayor consciencia de la relacion de vida interior con la determinación y clasificación del léxico y su expresión, en la comunidad dada, y procuren la difusión pública de su mensaje. Llámase a ésto: su producto. Se llamará estudio de la expresión literaria aquellas categorías asociadas a la estructura, tempo, tono, intensidad dramática, que estén presentes en su obra. En la crítica de los poemas, el alumnos será instruído en la evaluación de la curva melódica, ritmo general de la frase (ardiente, mesurado, entrecortado, armonioso, irregular, disonante) y su relación con la subjetvidad y los valores de belleza.

Entiéndase por lo citado de Pellegrini lo que el poema no debe ser y no es: «La verdadera poesía que nada tiene que ver con el conocido fabricante de versos a quien en el lenguaje convencional de la sociedad se designa habitualmente como poeta». Entiéndase y distíngase en una sociología del poeta el grano de la paja. «La poesía por su íntima vinculación con lo estrictamente humano se encuentra en el extremo opuesto de lo que se ha dado en llamar literatura, es decir, de todo juego verbal intrascendente y decorativo, de todo acto de simulación de estados de ánimo, de toda intención fríamente descriptiva. Con un discreto aparato retórico, el literato puede realizar una obra aceptable, que no deje de ser un juego y que no diga absolutamente nada. Utilizando las convenciones corrientes encontrará una inmediata aceptación -ya que nos compromete ninguna actitud esencialmente humana- y permitirá a su aprovechado autor ocupar un lugar más o menos destacado en la historia literaria. Lo que jamás ocupará será un lugar en el espíritu del hombre».

En la prosa, se tomarán en cuenta la progresión del texto y otras características del lenguaje (por ejemplo, la ordenación y el encadenamiento, elementos: regionalismos, vulgarismos, cultismos, tecnicismos, neologismos, palabras temáticas o palabras-claves), dispuestas para fundir lo subjetivo y lo objetivo de modo que se refleje una totalidad, tal como la define Lukács y su continuador, Goldmann.

Se definirá el mensaje o conclusión social, la tarea resultante de quien temáticamente:

* Se propuso, por finalidad y resultado: desmitificar. «Desmitificar las pretensiones ideológicas de la producción superestructural, cuyas dos preocupaciones principales son: creer en y proponer su independencia absoluta y creer, por lo tanto, que no es deterninada por la historia (sino, si acaso, y paradojicamente que ella determina la Historia)». Todo mensaje tiende a restaurar lo humano, comunitario, al elevar lo histórico conflictivo, o sepultado sin dignidad, al nivel de una rememoración digna y estética. Desmitificar pone a la luz de la historia, la objetividad de los conflictos y las contradicciones de clase y de poder. Cuando el Sujeto Creador, desmistifica enoja a los mediocres. Pellegrini dice ésto con respecto al verdadero poeta: «Hay un signo evidente e inmediato que revela la verdadera poesía. Ella provoca instantáneamente la irritación y el encono de los mediocres, mistificadores, vacíos e imponentes».

* La poesía moraliza; pero su moral es como una bomba incendiaria. En este peculiar sentido de su moralizació, «la poesía se convierte en la gran moralizadora, posee una violenta actividad agresiva frente a lo falso y trivial por más disimuladamente que se presente». Si bien la poesía moraliza, da esperanza. La ética de la poesía conmueve porque es esperanzadora. «En el oscuro rincón a que ha quedado limitado lo realmente humano la poesía se atreve a aportar su esperanza de salvación, su esperanza de integración final de lo humano en la vida».

* El mensaje es discernible por la crítica. Sin embargo, como ha dicho Carlos Aguinaga en su Historia social de la literatura española, «la crítica tradicional, propugnadora de los «valores eternos» del «Hombre», pretende, por una parte, deshistorizar y desclasar todo texto» y, por lo que «choca con la evidencia de la historicidad de toda producción, cae en el subjetivismo y en el relativismo». En el discurso de Eternidad, sin historia y Formas sin materia, no hay dolor que consolar. No habiendo un sufrimiento real ni humanidad concreta, hay sólo signos y mitos, decoratividad. La crítica tradicional es costumbrista, fijista y sombría, porque deifica lo que no puede entender. «Cuando la realidad de una sociedad es sombría, es improbable que su literatura no lo sea», dice Pelligrini.

[El crítico valora el realismo como la tendencia más sincera del arte: entiende que el realismo «no equivale a exclusión de fantasía e inventiva». El realismo suele estar necesariamente en la lucha contra el formalismo (es decir, contra la deformación de la realidad en nombre de la forma)].

* La deformación de la realidad, o de la idea de realidad, tiene que ver con la negación de la Physis, de una idea de Naturaleza, sensorial y tangible. Incluye la negación de la evidencia sensorial de algunas teorías (de «el ser existe, al ser no existe»). El realismo da una explicación naturalista al origen de la vida y de la sociedad y sustituye las causas divinas por naturales en los fenómenos cosmológicos. Los poetas y filósofos presocráticos dieron las primeras enseñanzas sobre el racionalismo y su escepticismo fue más sano que el los sofistas. En el rechazo de la causación divina, más que una pretensión de asegurar un conocimiento absoluto, por la vía de los recursos inmediatamente disponibles, funda sólo el. Interés por lo humano y lo social, dejando a un lado lo cosmológico. Sabe que no se ha llegado a ese nivel. Lo misterioso del Non-Plus-Ultra divino está aún lejano para resolverlo. Tener los pies en tierra acercan más al Camino. La divinidad vale como metáfora. Por de pronto, hay que rechazar las apariencias.

* Sociología de la apariencia: El fenómeno, lo real, tiene una esencia y se le puede asociar a una representación; así como a los símbolos se los asociará a una esencia y sus concretas imágenes mentales. Se comete un error filosófico cuando no comprender cómo la esencia se manifiesta en la apariencia y se cree que la apariencia explica la plenitud de la esencia. De modo que se puede hablar de una representación equivocada de la esencia de cualquier fenómeno humano. Hay así quien toma el Todo por la Parte y viceversa, la parte por el Todo. No se puede vivir del juego de las apariencias y creer que las apariencias son Todos / la Plenitud / de los momentos subjetivos de una dada Manifestación Externa; pero, las apariencias son desafíos para un examen de lo Real y su relación con lo Ontológico.

La moral y sabiduría popular enseñan: «Las cosas no son lo que parecen». A menudo, explica Oswald Külpe, la apariencia aparece conjuntamente con el llamado «error de los sentidos», al cual se refiere una mala interpretación de los datos sensibles. En la mayoría de los casos, excepto cuando se rectifica, esto nos puede llevar a utilizar la imaginación, que podría definirse como la facultad de conocimiento sensible que tiene por objeto la imagen (los escolásticos lo llamaban «fantasma», de ahí el nombre de fantasía), que es como una representación de un objeto en su ausencia. Pero, ciertamente, no se puede vivir de las fantasías ni de las apariencias ya que las deducciones provocadas por el uso equivoco de la razón, «el hombre llega a elaborar un concepto erróneo de una definición. El acostumbrarse a este concepto, y el utilizarlo cotidianamente, puede llevar al olvido de la realidad.

El trabajo artístico con la palabra no significará que el Sujeto Creador tenga que refugiarse en esos recovecos que implica una imaginación poderosa, o una capacidad para ver y examinar apariencias. El realismo admite que al contenido de las ideas o nociones universales responde algo exterior. La actitud realista tiene sí que oponerse a los diversos grados del nominalismo como solución al problema de los universales y, desde el realismo epistemológico, oponerse más o menos al fenomenalismo y relativismo. Es indispensable que se diga que no toda la Filosofía de hoy rechaza el fenomenismo y admiten la cognoscibilidad de las cosas en sí; pero en lo que está de acuerdo la Filosofía y la moral popular es que a los datos en la mente es preciso pasar por un filtro de razón, más que de credulidad. El verdadero origen de las apariencias y de los conceptos turbios, sin certeza, se explican por el mal uso que hace el hombre de la razón, al dar por buenos conceptos que en realidad no lo son, confundiéndolos con otros, y tomando así estos primeros como reales.

La apariencia, como equívoco o ensoñación retórica, nace muchas veces de la falta de humildad y de la ambición. «Creer que sabemos mucho» y que nuestras ideas son supuestamente «originales». De pronto, es la sabiduría popular la que ubica al creador, u obrero falso, devolviéndolo a la «anticuada y sencilla sabiduría que una vez rechazamos». Gary Bauer, en su escrito Our Journey Home nos advierte de este «viaje a casa» después de una ausencia. Ese viaje a la casa es una vuelta a la realidad, cuando nos extraviamos por dejarmos desorientar o creer a los embaucadores.

Pretender que se conoce la historia, cuando la historia se tiene deformada, explica mucha de la vanidad de lo original. Las historias fantásticas, no comprendidas desde la estructura de un lenguaje simbólico-sagrado, deforman la comprensión sociológica de lo humano y las expectativas del progreso.

Los cronistas 00-- correccion del pasado---


La apariencia acude mucho a los disfraces. El disfraz es la expresión de la palara utilizada para el aparentar, «manifestar o dar a entender lo que no es o no hay». En la vida política, hay gobiernos que no son democracias; pero les gustaría aparentar que lo son. En la vida social, hay estructuras de explotación e injusticia que se auto-justifican y necesitan un discurso literario que haga pasar su cruel existencia por una aparente belleza y benevolencia. La verdad oficial ha de decir que la explotación, la injusticia, no es cruel, sino benévola. Las dictaduras viven de disfraces que los lacayos se ponen. Gabriel Celaya decía que en las dictaduras es cada vez más difícil sentir «que el sentimiento de los otros es nuestro»; parecen estar hechas para callarse. Esto me recuerda, con cuento que Collado Ruiz publica en su bloguera sobre el cinismo que es el más descarado de los disfraces. La trama y moraleja del breve cuento se resume así: «Había en una Galaxia lejana, una isla perdida donde un monstruo barbudo y senil le quitaba la libertad a sus súbditos y se apoderaba de sus voluntades convirtiéndolos en esclavos y después escribía reflexiones acusando a los presidentes de un país vecino de ser ellos los causantes de que él tuviera que suprimirle las libertades a los habitantes de su Hacienda para evitar que fueran esclavos de su vecino» [«Un cuento muy corto para niños mayores de edad»: Ver]

El escritor, como su texto, puede darse a juegos en que se da a entender lo que no es o no hay. O por el contrario para «combatir el cinismo de esta época», donde «la convención de lo mágico», fragmentario y fantasioso, la apariencia que se ha transformado en etiqueta limitadora, el autor puede tomar «El lápiz del carpintero no huye de la realidad», sino que reclama más de ella. Esta vez el lápiz al servicio de la literatura. Manuel Rivas, escritor gallego nacido en La Coruña, en in 1957, sostiene que el cuento como género es el que mejor se adapta «a los balbuceos, a la convulsión de esta época fragmentada, caótica» y sirve de instrumenta para una libertad en todos los sentidos. El intenta probarlo con un libro de relatos, Las llamadas perdidas, publicado por Alfaguara en 2002 y que ya ha sido traducido al inglés [The lost calls]. Los personajes se rebelan contra la fatalidad. En siempre luchan, cuerpo a cuerpo, contra la adversidad y la tristeza. «Se hacen fuertes con su brizna de esperanza, con sus puñetazos de humor e ironía». La excitación de levantarse en la caída, es el punto de partida, el no dejarse abatir por el impacto de las pérdidas en la vida cotidiana, reconstruir la vida «por medio de las sensaciones y de una mirada táctil». Realsmo íntimo e intrahistoria que reclama «más realidades: la que se oculta, esconde o se disfraza», preferentemente.

Manuel Rivas, autor de La lengua de las mariposas y El lápiz del carpintero no huye de la realidad, por así decirlo, alguien que devuelve el cuento a la existencia verdadera y efectiva que defiende para sí lo real, en oposición a lo virtual, lo falso y aparente. La vitalidad que pueden transmitir relatos como los suyos me recuerda a texto De claro en claro de Gabriel Celaya cuando, en medio de lo que se muestra a la vista, con su aparencial pesimismo, el sigue creyendo en una «felicidad que no vende». Celaya nos narra una visita a un amigo y la despedida, en la que siempre sale «consolado y tranquilo», como si hubiese vencido sobre lo que parece y no es.


Cuando tras dar mil vueltas a mis preocupaciones, me acuerdo de un amigo, voy a verle, me dice: Estaba justamente pensando en ir a verte. Y hablamos largamente, no de mis sinsabores, pues él, aunque quisiera, no podría ayudarme, sino de cómo van las cosas en Jordania, de un libro de Neruda, de su sastre, del viento, y al marcharme me siento consolado y tranquilo, ¿no es la felicidad lo que me vence? Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo; pasar por un camino que huele a madreselvas; beber con un amigo; charlar o bien callarse; sentir que el sentimiento de los otros es nuestro; mirarse en unos ojos que nos miran sin mancha, ¿no es esto ser feliz pese a la muerte? Vencido y traicionado, ver casi con cinismo que no pueden quitarme nada más y que aún vivo ¿no es la felicidad que no se vende? [Gabriel Celaya: De claro en claro]

Lo fantasmal

* Lo fragmentario

* El mensaje literario y artístico obviamente rescata, en favor del realismo lo que Hipólito Taine con su tríada básica –momento, raza y medio– propuso para la lectura del fenómeno literario dentro de «los enfoques provenientes de la naciente ciencia de la sociedad y los modelos positivistas».

* «Los textos literarios no funcionan con el único objetivo de transmitir información, sino que realizan una transformación o transducción de los significados que poseen». Los textos se configuran y se constituyen como propios sujetos, de manera que lo sociohistórico no será una condición externa sino interna de los procesos semióticos. En la moderna actualidad de la sociología de la literatura posestructural y poslingüística, se ha popularizado una Estética de la Recepción, cuyas principales figuras es Jauss e Isser.

* En un texto literario se puede abrir la puerta para la cooperación textual del lector, rasgo llamado ficcionalización o fictivización. Esta comunicación literaria, pragmáticamente posible, sin embargo, no es evaluable en términos de mensajes y valores verdaderos o falsos, sino como exitosos y realizados o no. «La obra literaria otorga a todos sus elementos, a la totalidad de sus componentes formales, una valencia temática implícita que se vuelve irreductible. Obviamente no podemos reducir un texto literario simplemente a la información o contenido que posee».

* La sociología del gusto público es peligrosa como mensaje permanente de arte. Parafraseando a un más antiguo pensamiento [«Proteger el gusto es matar el arte»], Max Ernst, pintor decía: «El arte no tiene nada que ver con el gusto. No existe para que se le pruebe».

* El mensaje social del arte tiene obstáculos que vencer: el subjetivismo absoluto, la ahistoricidad, el relativismo y las abstracciones. Uno ellos es el formalismo. «Junto con la revolución rusa entra en escena el movimiento que fundaría el conocimiento científico en el terreno de la literatura: el formalismo ruso. El modelo de la naciente lingüística servirá de paradigma durante los próximos años y mediando el siglo XX será hegemónico». El ensayista Miguel Angel Huamán, al referirse al por qué el formalismo se vuelve un obstáculo y cómo evoluciona hacia la decada del 60 y los '70, explica: «Los franceses trajeron la venganza tardía de los formalistas rusos contra el Proletkult, Stalin y Zdanov. El formalismo de Sklovski, Eichkenbaum, Tinianov y Jakobson vino de la mano del estructuralismo de Todorov, Barthes y Genette. Estamos en plena efervescencia de mayo en París y las reflexiones se encaminan a definir aquello que hace literaria a una obra: la literariedad. El inmanentismo crítico sepulta bajo el peso de relaciones in presencia e in absentia toda la alusión directa o vedada a la realidad. Ni hablar de la sociedad considerada como canónicamente extrínseca. La excusa: el viejo Saussure y su sincronía; la justificación idónea: el signo lingüístico y su arbitrariedad».

* Enemiga a veces, no siempre clara, del mensaje liberente, sincero y bien intencionado, es la cultura de masas. Cultura de masas, vanguardia y modernidad / abre la posmodernidad pero abre temas precursores –y entre quienes lo hacen– están Theodor Adorno, Walter Benjamin, Horkheimer y Herbert Marcuse, todos fundamentales para entender «el cambio de perspectiva en torno a la relación literatura-sociedad». La teoría crítica de la sociedad aprecia el valor del arte y la literatura como ruta de acceso privilegiado para la lectura social. Huamán lo destaca como «proyecto abierto en las condiciones horrorosas del periodo entre guerras mundiales, en medio de la barbarie fascista y stalinista, y culminando –tal vez cerrando– con Habermas o Sloterdijk».

* El libro es también un objeto de consumo, sujeto a las leyes de la oferta y la demanda (Robert Escarpit). La Literatura, según Escarpit, es cualquier manifestación que se hace a través de la escritura. Un mensaje publicitario inscrito en una valla es literatura. La novela rosa también lo es, pero, por otra parte, hay novelas, poemas o ensayos que gozan de carácter de universalidad, como diría J. Paul Sastre, en su libro ¿Qué es la literatura?, en donde el autor se plantea la idea de compromiso y universalidad.

* El libro con sus discursos («modo literario de producción») también conlleva a una determinada formación social (que es la imprenta, la casa editorial con sus funcionarios) y las estructuras de producción material: Terry Eagleton. No obstante, Eagleton alega que la distinción entre literatura y no literatura («the distinctions between literature and non-literature») es irrelevante.


* El libro

[En América Latina es Carlos Mariátegui uno de los primeros en señalar que «la literatura de un pueblo se alimenta y se apoya en su substratum económico y político», de modo que «para una interpretación profunda del espíritu de una literatura, la mera erudición literaria no es suficiente», por lo que «sirven más la sensibilidad política y la clarividencia histórica».]

(2) como al definirse «el capital cultural»: Dentro de los «sistemas literarios», hay redes («networks») de construcción de significados por los lectores («reader's construction of meaning») y aparatos para distribuir esos signficados, siendo que existe «una relación íntima, indispensable entre literatura y realidad, entre literatura y sociedad».

(3} La contradicción de la ideología general y la ideología del autor: «La clase social, el sexo, la nacionalidad, las creencias, etc. componen la ideología del autor, que se insertará o no de manera armoniosa en la Ideología general, pues entre ambas puede haber homología efectiva o una profunda contradicción (así podría ocurrir entre la ideología del autor y la expresada en la obra literaria).

La Sociología de la Literatura estudia: {4) las relaciones entre literatura e identidades de grupos;

(5) analiza las conexiones institucionales con la respuesta del lector; así, por ejemplo, «La editorial es el gran soporte económico del hecho literario. Sin este soporte, un libro es muy difícil que funcione bien en el mercado y, por tanto, pase desapercibido ante el lector». «Un libro, independientemente de su calidad, puede funcionar bien, es decir, materializarse, si la editorial que lo publica ha realizado un esfuerzo importante para su difusión». [G. Bureba: Sociología del hecho literario]

(6) la intencionalidad del autor y su rol («role of authorial intentionality»); el Arte / Literatura / cuando es compasivo es social. O como dijera Camus: «El arte no es un gozo solitario. Es un medio de comover el mayor número de hombres, ofreciéndoles una imagen». René Wellek, al reconocer que «el arte no puede dejar de relacionarse con la realidad, a pesar de lo mucho que reduzcamos su significado o hagamos énfasis en el poder transformador o creador del artista»,

(7) contesta cómo la literatura es y su especificidad respecto a otros medios.

(8} La Sociología de la Literatura tiene su propia norma pata definir el buen / gran arte / Obra-Mundo y, al menos, desde 1897, Guyeau explicaba que «el gran arte no con-iste en delirios vacíos y siempre estériles»; que "si el pensamiento poético fuera una simple autopia ajena completamentea la realidad, nada nos interesaría». Wilhelm Dilthey orientándose en el mismo sentido de Guyeau afirmaría que «la técnica del poeta es sólo la expresión de una época siempre circunscrita.... En general, los más importantes pensadores, creadores o críticos reconocen la relación obligante con la realidad».

Segunda parte: Los Métodos


En este curso, estudiaremos métodos y teorías de la Sociología de la Literatura. Estos incluyen:

Georg Lukacs (1885–1971): Sociología de la Novela y la Estética del Hombre

(1) El creador es producto de su tiempo, epoca y realidad. Se evadiría de no querer reflejarlas. Cuando trata de reflejarla no hace otra cosa que estar de acuerdo consigo mismo e interpretar el tiempo en que vive. El novelista no debería renunciar a la totalidad como perspectiva, pues solo en este caso la obra artística supone no ya un reflejo del mundo sino su descubrimiento y su conocimiento. Y esta armonía conflictiva, este reflejar del tiempo no es otra cosa que saberse testigo. «La sociología de la literatura, en concreto, establece conclusiones que parten de la consideración de la literatura como realidad, fenómeno o institución social, en tanto que relaciona las obras literarias y sus creadores, la sociedad y el momento histórico en que nacen, y la orientación política que las inspira».
Sociocrítica: Geoge Lukács]

(2} Lukacs propone una estética del hombre cuando afirma el autor no anhela un género literario nuevo, sino más bien un hombre nuevo. El hombre viejo está cosificado y alienado. La clase burguesa acude a la ‘falsa consciencia’ [History and Class Consciousness (1923)]. Habla de reificación o cosificación, en tanto el mismo humano se percibe como objeto y no como sujeto, obedeciendo a supuestas leyes que rigen el mercado. La capacidad para desarrollar la conciencia de clase caracteriza sobre todo a la sociedades capitalistas (ya que la base económica del capitalismo permite ver con más claridad), y más específicamente en el proletariado, ya que tiene la capacidad de ver la sociedad tal como es. También esto es ampliado al incorporar no sólo la posición económica objetiva, sino los pensamientos psicológicos reales de los hombres sobre sus vidas.

(3} La literatura es un camino individual o colectivo hacia un mundo mejor. La novela busca descubrir y edificar «la totalidad secreta de la vida, y que ella es la principal forma literaria de un mundo en donde el hombre no está en su casa, ni es del todo extranjero». Por otra parte, en 1971, Lukács afirma: «La poesía representa las conexiones últimas entre el hombre, el destino y el mundo, y sin duda ha nacido de la correspondiente profunda toma de posición, aunque a menudo no se sabe nada de su origen».

(4} La novela de todas formas hace la historia natural del mundo, aunque el autor sólo refleje un fragmento estático de la cambiante realidad real. Lukacs propone la novela como el reflejo del mundo dislocado.

(5} La novela tiene que ser el instrumento de la desalienación colectiva. Desaprobación por Georg Lukács a Theodor Adorno (y otros teóricos, residentes en el Grand Hotel del Abismo y de su propia Teoría de la Novela.en una larga introducción que habla de lo erróneo del «romantic anti-capitalism».De este modo, pese a su oposición reaccionaria, Lukács simpatiza con cierto carácter revolutionario presente en las novelas de Sir Walter Scott y Honoré de Balzac, autores nostálgicos, en pro de polítcas aristocratizantes, pero que le permitieron ciertas posturas críticas contra la emergente bourgeoisie.

(6} Amplía el concepto de fetichismo que Marx asociaba a la economía, a toda la sociedad, incluyendo ámbitos como el derecho y el Estado. Le preocupaba la relación dialéctica entre las estructuras del capitalismo, pero además los sistemas de ideas, el pensamiento y la acción individual. La mayoría los filósofos han construido sus sistemas sobre uno u otro de estos dos polos: o han negado la necesidad o han negado la libertad humana. Lukács intentó mostrar la interrelación ontológica entre ambas como elemento central de una teoría de la sociedad y su movimiento.

(7} El trabajo no está biológicamente determinado, sino que implica la elección entre varias alternativas. La noción de alternativa es fundamental para la significación del trabajo humano no alienado. La determinación de una finalidad por parte del sujeto y la búsqueda de los medios necesarios para conseguir un fin, es el modelo de la opción entre alternativas que rige el metabolismo de la sociedad y las relaciones interhumanas.

(8} Ataca el innovantismo modernista de Kafka, James Joyce y Samuel Beckett. El realismo determina el valor de las obras artísticas. El artista debe tender a la creación de obras que reflejen la realidad tal y como las concebía la ciencia del socialismo. La verdadera literatura refleja la realidad, es decir, las objetivas circunstancias históricas y sociales anteriores a su representación artística. Cualquier obra literaria verdadera salta por encima de estilos o temas para presentar al lector una visión totalizadora de la realidad.

(9} Proponente de una literatura realista y su estética tradicional. Se opuso al tipo de innovaciones formales del modernismo cultivado por James Joyce y Franz Kafka. Thomas Mann es superior a Kafka al tratar la condición de la modernidad. El escritor debe aspirar a la máxima transparencia y no deformar los objetos que represente. Desde este punto de vista, el ideal sería que no existiera forma, lo que supondría identificar o superponer ambos planos: el mundo y la literatura.



(10} Influenciado por los sociólogos alemanes Georg Simmel y Max Weber, Lukács escribió dos de sus mejores libros de literatura, Soul and Form (1910) y The Theory of the Novel (1916), antes de hacerse comunista. «Georg Lukács (1885-1971), Lucien Goldmann (1913-1970) y Mijail Bajtín (1895-1975), coinciden, en que, en la literatura se origina una apreciación crítica y sistemática sobre las concepciones del mundo de la cultura» [Blog para Cátedra de Análisis Literario / Universidad Pedagógica Experimental del Instituto Pedagógico, Barquisimeto].
Lucien Goldmann (1913-70) y el estructuralismo genético

(1} Propuso la aplicación de una epistemología genética a la literatura y de un Sujeto Colectivo. Goldmann llamó estructuralismo genético a este modo de abordar el estudio de la literatura: «Estudiar los textos para comprobar en qué medida recogen la visión del mundo, de la clase o grupo social a que pertenece su autor. Cuanto más se acerque un texto a la articulación más completa de esa visión, más clara será su validez artística. Las obras literarias no deben verse sólo como creaciones de individuos sino de un sujeto colectivo, de unas estructuras mentales trans-individuales, es decir, de las ideas y valores que comparte un grupo. De acuerdo con estos principios, la interpretación de una obra literaria no consiste en señalar sus rasgos lingüísticos inmanentes. Para entenderla en su más amplio sentido debe recurrirse a las estructuras sociales, que dan cuenta de su génesis en una situación concreta».

(2} Aunque Alasdair MacIntyre lo llamó «the finest and most intelligent Marxist of the age», el marxista más inteligente de nuestra era, Goldmann rechazó la visión tradicional marxista del proletariado y crítico del movimiento estructuralista. Las aspraciones futuras de las humanidad no son inexorables despliegues de leyes históricas.

(3} En su estudio sobre los «Pensamientos» de Pascal y la Phèdre de Racine, definición el «riesgo» como «la posibilidad de fracaso, esperanza de triunfo, y la síntesis de las tres en la Fe: «possibility of failure, hope of success, and the synthesis of the three in a faith which is a wager are the essential constituent elements of the human condition».

(4} El estructuralismo genético, al abordar el estudio de la literatura, se ocupa de las relaciones entre una visión del mundo y las condiciones históricas que la hacen posible. La estructura significativa que yace en el fondo de una obra no se explica poniéndola en relación con la psique del autor o con una totalidad abstracta; hay que insertar la estructura significativa de la obra en los grupos y clases de una sociedad dada.

(5} El estructuralismo genético permite concebir desde el principio de manera unitaria el conjunto de los hechos humanos y ser a la vez comprehensivo y explicativo, ya que la puesta en claro de una estructura significativa constituye un proceso de comprensión, mientras que su inserción en una estructura más vasta es, respecto de ella, un proceso de explicación. Goldmann.

(6} Que dos autores, al parecer muy distintos, parezcan que pertenecen a la misma estructura colectiva mental, al mismo sujeto colectivo, es una estructura de categorías que configuran determinada visión del mundo. Según Goldmann, la vida de un solo individuo es tan breve que no puede crear una estructura mental ni influir en la realidad. Así las cosas, la hipótesis fundamental del estructuralismo genético es que el carácter colectivo de la creación literaria proviene del hecho de que las estructuras del universo de las obras son homólogas a las estructuras mentales de ciertos grupos sociales.

(7} El método de análisis de la obra literaria que tanto Goldmann como Lukács usan, parte de la conjetura de que todo comportamiento humano es un intento de dar una respuesta significativa a una situación particular, y tiende, por ello mismo, a crear un equilibrio entre el sujeto de la acción y el objeto sobre el que recae el mundo. «Las estructuras constitutivas del comportamiento humano no son en realidad datos universales sino hechos específicos, nacidos de una génesis anterior y que están sufriendo transformaciones que esbozan una evolución futura. Sin embargo, en cada nivel de la delimitación del objeto, el dinamismo interno de la estructura no sólo resulta de sus propias contradicciones internas sino también del dinamismo –estrechamente ligado a ellas- de una estructura más vasta que lo engloba y que tiende a su vez a un equilibramiento. Y cabe agregar que todo equilibramiento, cualquiera que sea su nivel, no podría ser sino provisional, en la medida misma en que está constituido por un conjunto de comportamientos humanos que transforman el medio ambiente y crean, por ese solo hecho, nuevas condiciones, gracias a las cuales el antiguo equilibrio se vuelve contradictorio e insuficiente».

(9) Laura Chuaqui Numan, en su estudio: La sociología de la Literatura o sociología de la novela, agrega: «El punto de partida de tal método será, por consiguiente, la obra misma, cuyos elementos deben ser descritos, pero no de manera indiscriminada, sino en razón de su finalidad. O sea, merced a la intención con que se han integrado en un conjunto o sistema».

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Terry Eagleton y teoría de los medios de producción e ideología

(1} En su libro Literary Theory: An Introduction [Blackwell: 1997], Terry Eagleton (n. 1943) define la literatura como caudal fluído, subjetivo, de conceptos, empotrado en las ideologías del tiempo que se vive, en sus sistemas de valores ybsistemas de clase. Ninguna categoría es suficiente para determinar por sí sola qué es la literatura, cómo y por qué surge. Sin embargo, al leer tenemos que hacerlo crítica y contextualmente y cerciorarnos de que no todo o que está impreso es cierto. Este su más famoso libro, publicado originalmente en 1983, lo hizo una estrella internacional y, finalmente en 1991 un profesor Warton de Literatura inglesa en sucesión de John Bayley. Discípulo del crítico marxista Raymond Williams, Eagleton se doctoró en el Trinity College de Cambridge y fue profesor en el Jesus College de Cambridge. Enseña Teoría cultural desde 2001.

(2) En su libro The Function of Criticism [1984], hace un repaso histórico-crítico de los últimos 200 años de crítica cultural, de Addison y Steele a Barthes y Derrida, así como los críticos británicos más estilizados. Fustiga la teoría cultural y literaria actual y destaca lo que llama la bastardización de ambas. Aunque no resta méritos al estudio interdisciplinario de la literatura y la cultura, Eagleton critica este movimiento posmoderno sosteniendo que la posmodernidad como época historica no existe, puesto que la modernidad capitalista aun no fue superada, cosa que sólo puede lograr el socialismo. Los posmodernistas son gente pesimista desencantada de las variantes estalinistas de socialismo, tras la caida del muro de Berlin en 1989.

(3} También se ha mostrado crítico con líneas de pensamiento más modernas, como la deconstrucción. Se pregunta por el fin de la crítica, contrapone politíca y retórica, analiza lo que llama 'The Death of Experience' y, al exponer sobre la poesía y la prosa, extrapola a éstos conceptos con la moralidad, la ficción y el pragmatismo. Intruduce el término literariness / literaidad; habla de la Forma como lo Trascendente, de su búsqueda y significadoanaliza la Semiótica de Yury Lotman; toca los temas de la ambiguedad, la puntuación, el ritrmo, los tonos y otros aspectos de la poesía.

A lo largo de un minucioso y brillante análisis de las genialidades e incertidumbres de Baumgarten, Schiller, Kant, Schopenhauer, Kierkegaard, Hegel, Marx, Nietzsche, Freud, Adorno, Benjamin, Heidegger, y hasta de las lumbreras posmodernas, Eagleton en su libro La Estetica Como Ideologia contrapone las desmesuradas aspiraciones del pensamiento con las contradicciones de una sociedad que amontona no sólo documentos de cultura y de barbarie, sino también de cinismo. El crítico se ha tomado como bufón en la corte estética tras el sacrificio de su actividad..

(6) Desde las esperanzas burguesas a las ilusiones posmodernas, la idea de lo estético, como la de cultura, nacida en la Edad Moderna, permite imaginar una concepción universal de lo humano, un ámbito donde la libertad y la necesidad, la autoafirmación y la ley, la diferencia y la norma, parecían reconciliarse idealmente. Sin embargo, si bien culminaba una historia, la de la gloriosa filosofía idealista y la de una burguesía en su apogeo, también marca el principio de una decadencia al tornarse síntoma del malestar de una cultura que convertía lo estético en sucedáneo o sustituto de la política.

(7) Hay que conocer, en primer lugar, el modo general de producción (el feudalismo, el capitalismo) que es dominante en la sociedad que produce unos textos; en segundo lugar, se refiere al modo literario de producción, que se define como una unidad de ciertas fuerzas y relaciones sociales de la producción literaria en una determinada formación social (en los estudios sobre la imprenta, por ejemplo). En tercer lugar, destaca la Ideología general, constituida por los discursos acerca de creencias y valores que están relacionadoscon las estructuras de producción material, y que reflejan las relaciones entre las experiencias vividas de sujetos individuales con las condiciones sociales en que se producen. Dice en su libro The Function of Criticism / La función de la crítica [1984] que, así como hay crítica sincera, hay otra engañosa. Hay ideologías que venden amiguismos y patrocinios insinceros por lucro. La critica por lucro o amaguismo lo único que hace es influir en el posible comprador del libro. La crítica literaria rápida de los periódicos o revistas inclina al comprador del libro; pero, la más fiable de las crítica suele provenir de la más meditada y erudita, «cuyo enfoque es la transmisión de lo que debe leer. Siendo una crítica minoritaria, es la que mejor y más universaliza la verdadera literatura.

(8) Con la transformación de la Estética en Ideología, existe una estética negativa (ya en el modernismo) para fundamentar una política. El fracaso de la respuestas de las vanguardias y la fusión de lo económico y lo simbólico en los años de posguerra, posibilitan el pasaje al posmodernismo con sus vertientes conservadoras e izquierdistas.

(9) Lo estético es el modelo secreto de la subjetividad humana en la temprana sociedad capitalista pero a la vez también «una visión radical de las energías humanas, entendidas como fines en sí mismos, que se torna en el implacable enemigo de todo pensamiento de dominación e instrumental». Visión que salva y combate, si logra avanzar políticamente.

(10} La literatura, aunque trata con valores humanos universales más que con trivia histórica, como son las guerras civiles, la opresión de la mujer o la desposesión del campesino, puede servir para olocar en una perspectiva cósmica las pequeñas demandas de los trabajadores para gamar mejores condiciones de vida o mayor control sobre sus prkpias vidas y, puede aún, con alguna suerte, eliminar asuntos que fascinan a las mentes dotadas con la contemplacióm de Verdades Eternas y Beatitudes. «El postmodernismo, con su visión fragmentaria del mundo y su indeterminación de lo verdadero, es un inadecuado sucesor para el marxismo, cuya crítica al capitalismo puede ofrecer una visión moral más concreta para la sociedad». [The Illusions of Postmodernism (1996)]

(11} Eagleton analiza los aspectos positivos como los negativos de este proceso en la Modernidad y el curioso mecanismo por el cual el arte se disocia de lo cognitivo, lo ético y lo político, mediante su integración en el modo capitalista de producción. La pérdida de la fuerza política del arte inaugura de algún modo la expansión de la estética en cuanto posibilidad de reconexión de estas regiones separadas, pero al costo de diluir en ellas las restantes: todo termina siendo estético. El marxismo es la única metodología imparcial («free of the ideological bias»), que no sea su enfoque y su propósio es revelar las fuerzas ideológicas que configuran un texto. Eagleton cree que el humanismo socialisyas se puede reconciliar con el análisis político marxista y la teología católica. Un admrador de Walter Benjamin, en un libro sobre él [Walter Benjamin (1981)], analizó que a su crítica revolucionaria no se le había brindado hasta entonces la atención debida.

(12} Sostiene que existe una categoría absoluta: todas las personas viven en un cuerpo que no puede ser poseído, pues nada han hecho para adquirirlo y nada (a excepción del suicidio) pueden hacer para librarse de él. Nuestros cuerpos y su muerte subsiguiente son un absoluto en torno al cual la especie humana puede llevar a cabo sus acciones

(13) Eagleton les solicita a menudo a los críticos que se movilicen del aislamiento a que lo reduce el Establecimiento Universitario («the isolation that academia tends to foster»), manifestando así que su crítica puede ser utilizada patra promover una sociedad más justa. Del mismo modo, critica a la corriente del New Criticism, su enfoque que considera al texto literario como autónomo sin conexiones a las realidades morales, históricas y políticas.
Algunas hitos simbólicos de la estética:

* La ley del corazón: Shaftesbury, Hume, Burke*. Lo imaginario kantiano *. Schiller y la hegemonía * La muerte del deseo: Arthur Schopenhauer * . Ironías absolutas: Soren Kierkegaard * Lo sublime marxista * Ilusiones verdaderas: Friedrich Nietzsche * El nombre del padre: Sigmund Freud * La política del Ser: Martin Heidegger * El rabino marxista: Walter Benjamin: * Arte después de Auschwitz: Theodor Adorno *: De la Polis al postmodernismo

(14) En su libro sobre Shakespeare, Terry Eagleton lo analiza como un conservador político que tuvo un interés grande en preservar el orden social contemporáneo, pero que su presentación de individualismo y deseo sexual desire socava las estructuras convencionales de la ley y el matrimonio.

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Pierre Bourdieu: teoría del campo literario

(1) El marxismo como los análisis formales han ignorado la cuestión de la lógica interna de los objetos culturales y los grupos que los producen (juristas, intelectuales, artistas...) Los campos median entre estructura y superestructura, pero permiten una autonomía de estudio. Hay que estudiar las relaciones que sostiene cada agente o institución con los demás. El campo vendría a ser el espacio en el que se enmarcan estas relaciones y en este ámbito se engendran las estrategias de los productores, la forma de arte que preconizan, las alianzas que sellan, las escuelas que fundan.

(2] Las sociedades modernas se organizan en campos, en espacios sociales de creación cultural, científica, jurídica, etc. que no responden a una lógica única, ni a una jerarquía que los unifique. Desde el punto de vista metodológico, ya no es posible acceder al estudio de la sociedad a partir de las nociones de estructura y superestructura, porque lo objetivo y lo subjetivo, lo simbólico y lo material son elementos indisolubles.


Jean Paul Sartre (1905 - 1980) y la Teoría del Compromiso

(1) La cultura es concebida por Jean Paul Sartre como «como un proceso de invención y reinvención contínua». Y en este proceso, para que la literatura sea posible, como útil y sincera, debe ser realista: «Me parece imposible escribir si el que lo hace no rinde cuentas de su mundo interior y de la manera en que el mundo objetivo se le aparece». En una conversación con Jorge Samprún, dijo: «Para mí, en suma, la literatura tiene una función de realismo, de amplificación, en efecto. Y, además, una función crítica. Función, por otra parte, que asume por sí misma: el hombre no necesita saberse crítico para serlo. Bien, de todas maneras, cualquiera que sea la forma literaria empleada, la literatura tiene que ser crítica. Estos tres elementos me parecen indispensables: tomar al hombre, mostrar que está vinculado al mundo en su totalidad, hacerle sentir su propia situación, para que se encuentre en ella, y se encuentre a disgusto, y, al mismo tiempo, darle los elementos de una crítica que pueda facilitarle una toma de conciencia. Eso es, más o menos, lo que puede la literatura, a mí parecer, y eso es lo que no quiere la nueva novela». Jorge Semprún: Conversación con Jean-Paul Sartre

Para Jean Paul Sartre cualquier autor debe comprometerse con su tiempo y saberlo transmitir si, con ello, se consigue que la obra literaria adquiera el carácter de universalidad. Los conceptos que nos rodean cambian con las ideas. «No se es escritor por haber elegido decir ciertas cosas, sino por la forma en que se digan». Es por el hombre que hay valores en el mundo. «El mundo podría existir muy bien sin la literatura, e incluso mejor sin el hombre». La literatura puede ser un buen portavoz o recurso para difundir ideas filosóficas pues se deja al lado «al lenguaje duro, netamente filosófico y alejado del usuario común». Muchos escritores, con gran formación filosófica, se «despojaron de la pesadez de su metalenguaje y las transformaron en obras literarias donde el clamor del pensamiento adquirió un peso alado y fulgores de oro: Sor Juana, Goethe, Novalis, Unamuno, Valéry, Antonio Machado, Borges, Sábato y Paz» [Enrique López Aguilar: Sartre y el elefante]

«Adalid del llamado escritor comprometido, Sartre decidió que su literatura debía manifestar lo que sus ensayos filosóficos razonaban. ¿Cómo lograr que una novela o una obra de teatro encarnen ciertas ideas sin que personajes y situaciones parezcan meros títeres en manos de un demiurgo sermonero? En su caso, ¿cómo hacer carne literaria con ideas como la existencia precede a la esencia o el hombre es un ser-para-sí? »

Una de las críticas contundentes del mundo literario es hacia la literatura comprometida. El escritor no debe comprometerse con nada, salvo con la misma escritura, es el eslogan; Mario Vargas Llosa es uno de los exponentes de esta visión. Pero hay que reconocer que, como sujetos portadores y reproductores de ideología, nunca dejamos de reproducir una visión de mundo con la que nos comprometemos. Es decir, el no compromiso es también una forma de compromiso.

(2) El budismo fue una fuente rica en inspiración para Sartre. El budista piensa que Nada es verdadero ni falso. La esencia humana no es algo preexistente a la vida de cada persona, sino que la esencia de cada individuo y la humanidad se construye mediante elecciones tomadas cotidianamente. «La conciencia sólo puede existir de una manera, y es teniendo conciencia de que existe». «El hombre al actuar tiene que elegir y de esa elección surge la angustia».

(3) Sin importar cuánto quiera algo distinto, el hombre no puede alejarse de la dolorosa evidencia de su participación en el mundo. Ttodo lo que se encuentra en la vida cotidiana, tiene un penetrante y horrible sabor a él mismo, a su libertad, a lo que llama la náusea como pavorosa libertad. Esto es, la trágica angustia de un alma consciente de hallarse condenada a ser libre. La existencia humana está condenada a ser libre, pues ha sido arrojada a la acción responsable sin excusas, es decir, a un compromiso existencial sin mala fe. «Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que ser».

(4) El deseo es nuestra voluntad de vivir y la libertad nuestra elección del deseo, o al dejarnos subordinar por el deseo que no siempre elegimos, que nos llega…. «La libertad hay que rehacerla constantemente y a partir de un futuro aún inexistente». La libertad no existe sin un deseo. el hombre existe, se encuentra a sí mismo, se agita en el mundo y se define después; por lo tanto, está condenado en cada instante de su vida a la absoluta responsabilidad de renovarse. Todas las situaciones llenas de significados creados por el hombre.

(5) Sartre se diferenció de Heidegger en cuanto éste consideraba lo humano como un ser-ahí, arrojado en el mundo; mientras que, para aquél, lo humano es un proyecto, un ser que debe hacerse en tanto transcurre del ser-en-sí al ser-para-sí. «Soñar en teoría, es vivir un poco, pero vivir soñando es no existir». Este autor no es un pesimista histórico en el sentido que piensa que «incluso el pasado puede modificarse; los historiadores no paran de demostrarlo».

(6) En El existencialismo es un humanismo (1946), opinaba que en el ser humano la existencia precede a la esencia: que la fe, incluso la profunda, nunca es completa. «El hombre nace libre, responsable y sin excusas».

Desde la filosofía existencial Dios no existe. El hombre anhela algo que le marcará el destino y le guiará en la vida, y como Dios no existe, pues no tiene ninguna finalidad y el mundo se vuelve un absurdo. La Nausea. Sartre se agarró al Marxismo y al Comunismo. Otro gran escritor es A. Camus, novelista. La Peste, El extranjero. Parte de la misma idea que Sartre e introduce otra distinta: la rebeldía; como el mundo es un absurdo y la vida no tiene sentido, el hombre tiene que revelarse contra las injusticias para buscar la dignidad.


El Absurdo: a partir de 1945-1950 va a surgir la literatura del absurdo. Tratan lo mismo que los existencialistas, pero partiendo de situaciones absurdas, para demostrar la irracionalidad de la vida... Se manifiesta sobre todo en teatro.



(7) Uno de los temas más importantes en la literatura sartreana, porque pone a prueba la calidad del compromiso del hombre con la libertad y lo político (buena fe de su moral) es la violencia y la guerra. «Desconfío de la incomunicabilidad; es la fuente de toda violencia», dice. «Basta con que un hombre odie a otro para que el odio vaya corriendo hasta la humanidad entera». «Cuando los ricos se hacen la guerra, son los pobres los que mueren». «El poder es una de las formas esenciales del mal».

[Antes de la Segunda Guerra Mundial, Sartre fue un intelectual apolítico liberal. Estuvo contento con tal cosa; pero, la guerra le abrió los ojos a la realidad. No lo había entendido hasta que fue forzado a continuos compromisos. «The world itself destroyed Sartre's illusions about isolated self-determining individuals and made clear his own personal stake in the events of the time».. Cuando regresó a Paris en 1941, Sartre fundó un grupo de resistencia Socialisme et Liberté. En 1943, después de una falta de apoyo de los Communistas el grupo sartreano se desbandó y Sartre ingresóa un grupo de escritores de la Resistencia].

(8} Un corolario de la guerra y la violencia es que aún todavía, en las sociedades actuales, el hombre es considerado como un objeto, como un medio, y la riqueza, como un fin. De lo que se trata por el momento es de construir grupos que intenten vivir y pensar fuera del poder, y procuren destruir la idea de poder en el vecino. Comunidades que tienen poder sobre las cosas, pero jamas sobre los hombres.

(9) «En lo que concierne al libro de bolsillo, me parece que estamos haciendo una experiencia bastante interesante en Francia. Las tiradas de este tipo de libros son enormes. De eso no cabe duda. Pero pienso que no deben exagerarse los resultados. Por una parte, se trata de una empresa de producción masiva, o sea, capitalista. El libro de bolsillo no llega realmente a las masas. Lo que ocurre, y ya es bastante interesante de por sí, es que desarrolla virtualidades de lectura en la pequeña burguesía. En resumen podría decirse que representa una ampliación de la lectura de las clases medias. Pero no creo que con ese sistema se llegue a la clase obrera».

(10) El monopolio de los medios de comunicación está comenzando a destruir el papel del intelectual, al intentar alcanzar al público mediante los poderes mediáticos. Estos medios y sus crecientes aspectos tecnológicos están adscritos a «the monopolising moguls» de la mass-media y también tienden a controlar el mundo de los impresos y las editoriales.

(11} «La transparencia es un sinónimo del amor, es el conocimiento total que cada cual tiene de lo que hace y piensa el hombre que esta a su lado. La mirada podrá afectar la transparencia, es decir, atravesar a la persona hasta su corazón y ver lo que hay en su conciencia. La mirada supondría reciprocidad, y con ello el rebasamiento de la separación de las conciencias... Transparencia significa la lucha contra los poderes, la vida es comunidad, las relaciones sexuales como yo las considero, es ya algo moral. El único fin que cada uno ha de tener es el hombre, es decir, que el hombre no es todavía el hombre. Se trata de transformarnos poco a poco en hombres. El hombre es un fin absoluto para los hombres.... El hombre no es el absoluto, pero él es su fin absoluto porque ser hombre es ser moral. Se trata, para el hombre, de vivir moralmente porque el ser más profundo secreto del hombre es ser moral».
(11} «Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace». «La Anarquia es para mi una vida moral; (a este propósito, yo añadiría que no he escrito sino libros de moral). El anarquista se plantea, pues, la cuestión: ¿Cómo vivir en una sociedad que tiene poderes? Es preciso, pues, ensayar sustraerse lo más posible a todos los poderes sociales, es preciso poner en cuestión las formas de acción del poder que podemos descubrir en nosotros mismos. Esto es fácil: es necesario trabajar, lo más posible, con los otros».

(12} «Los cobardes son los que se cobijan bajo las normas». «Comunidades basadas en el amor, y no necesariamente sexual: amor filial, maternal, amor entre camaradas. En la perspectiva del amor es donde se deben establecer las relaciones de las personas entre si. Sin embargo, estas comunidades no podrán ser enteramente anarquistas porque la policía, el ejercito, las leyes del Estado en el que estas comunidades se establecieran subsistirían todavía y vigilarían porque el Estado sea respetado».


Tercera parte: Textos a ser discutidos

1. Frags. selectos de la tragicomedia La Celestina de Fernando de Rojas (15_)

* ¿Qué tópicos considerar o escribir para su análisis?
* Documentos históricos de la época que pueden ayudarnos a entender enigmáticas cuestiones sobre La Celestina de Rojas y si temas como la alcahuetería, la prostitución, la hechicería, la magia y elementos parecidos destacaban en la tradición literaria, siendon rasgos prominentes de lo cotidiano.
* Por ejemplo, Vives, en el De subventione pauperum, refiere que la conjunción de alcahuetería y hechicería es vicio característico de viejas pobres en España. Es un fenómeno social bien conocido y aceptado por cualquiera que viviera en la Europa de la época. Consulte estudio que hace Cirac Estopañán de los casos de hechicería juzgados por la Inquisición, donde encontramos documentos oficiales sobre viejas que, por sus actividades profesionales, recuerdan vivamente a la alcahueta de Rojas.
* Ver: Peter E. Russell: Tradición literaria y realidad social en «La Celestina», en: Ver
* Considerada la marcada tendencia a la sátira, característica de la comedia humanística, y que se dirige especialmente contra las mujeres y los clérigos y se repite en La Celestina, ¿cómo es el comportamiento y son las emociones presentes de los personajes?
* Liste los personajes y sus características, en términos de personalidad psicológica:
Melibea, arrogante y disimuladora Calisto, el soñador, Celestina, firmemente enraizada en la sociedad y dueña de la acción; Sempronio; Trotaconventos
«Llama la atención sobre el egoísmo de Calisto, sobre su inseguridad intelectual y emocional, sobre su impaciencia y avidez como amante, sobre su ansiedad por el paso del tiempo. Puede añadirse que esos rasgos bastan para explicar que no aparezca en La Celestina el motivo del matrimonio; uno no puede imaginarse al Calisto que se nos muestra sosegándose pacientemente mientras se abordan los complicados requisitos necesarios en el siglo XV para preparar un matrimonio de clase alta».
.
2. Selecciones de Cantos Iberos (1955) de Gabriel Celaya

* ¿Cómo se refleja la estética del compromiso en su poesía?
* Comente Cantos Íberos como verdadera biblia de la poesía social a la luz del manifiesto que junto a Eugenio de Nora y Blas de Otero, Celaya firmara en defensa de la idea de una poesía no elitista, al servicio de las mayorías, para transformar el mundo:

Cantemos como quien respira. Hablemos de lo que cada día nos ocupa. Nada de
lo humano debe quedar fuera de nuestra obra En el poema debe haber barro, con
perdón de los poetas poetísimos. La Poesía no es un fin en sí. La Poesía es un
instrumento, entre otros, para transformar el mundo.

3. Selecciones de poeta sobresalientes de la poesía de la conciencia como Antonio Orihuela, David González o Jorge Riechmann, quienes desde 1990 en España desde la revista Manual de Lecturas Rápidas para la Supervivencia (o MLRS) cultivan la poesía de corte anticapitalista. Hacer lectura de:


MLRS / Poesía de consciencia / Antonio Orihuela

4.

Evaluación del alumno

* El estudiante podrá elegir una obra para su estudio de cualquier período de la historia o corriente estética. Prepara un trabajo escrito de 3 páginas (mínimo, 5 máximo) sobre el mismo. Elegirá entre los siguientes o consultará al profesor.

ooo - Parnasianismo y simbolismo (1870) frances: 1850 en adelante
OOO- Ultraísmo español: 1918 y latinoamericano: J. Luis Borges, Guillermo de la Torre, fundador
ooo - Esteticismo [Oscar Wilde, Yeats, hedonistas: James Joyce, A. Gide y D. H. Lawrence]
ooo- Vanguardias europeas entre 1910 y 1930.
ooo- Literatura existencial [Escritores como Luigi Pirandello, Frantz Kafka, R. M, Rilke y la Generación del 98: Unamuno, Machado y Baroja]
OOO - Surrealismo y dadaísmo: 1924
000- Creacionismo y ultraísmo: 1918-1925. [Vicente Huidobro, Juan Larrea, Gerardo Diego]
ooo- Los vanguardismos en la literatura española: [Ramón Gómez de la Serna, Creacionismo. Ultraísmo. Surrealismo]
ooo - Surrealismo, 1925 a 1936: André Breton, Louis Aragon, J. Larrea, J.M. Hinojosa, Luis Cernuda, V. Aleixandre, Alberdi y G. Lorca]
ooo- La novela católica: tendencia que empieza alrededor de los años 20 y que tiene los mejores frutos literarios en los años 30 y 40. [e.g., Bernanos, Graham Greene}
000- Literatura comprometida: Sartre, G. Orwrll, Los Jóvenes Airados, Neorrealismo italiano de C. Pavese y AQ. Moravia y Grupo de los 50 en España
ooo- El Absurdo: a partir de 1945-1950 va a surgir la literatura del absurdo. [ ]
ooo- Corriente intelectualista: A. Huxley, Th. Mann y Ramón Pérez de Ayala
ooo- Realismo y literatura social estadoundense: 1920-a 1940 [Dos Passos, J. Steinbeck, W. Faulkner, Ernest Hemingway y A. Miller]

* De los cinco métodos y sistemas, aquí bosquejados, puede seleccionar alguno para citar o leer para su trabajo.

* Los textos discutidos en clase y mencionados arriba no será objeto de examen escrito. El profesor sólo evaluará el entusiasmo de los alumnos en el disfrute o participación oral en la discusión







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Bibliografía:

Efraín Subero:
Para un análisis sociológico de la obra literatura
THESAURUS. Tomo XXXIX. Núm. 3 (1974).

René Wellek: Conceptos de critica literaria, Caracas, Ebuc, 1968

George Lukács: Teoría de la novela, Epílogo de Lucien Goldmann, Buenos Aires, Ediciones Siglo Veinte, 1966

Gyorgy Lukács: Literary and aesthetic work

Sociocrítica: Geoge Lukács

Lucien Goldman, Para una sociología de la novela [Madrid: Ayuso, 1975],

Lucien Goldmann: Towards a Sociology of the Novel. 1964. Trans. Alan Sheridan. New York: Tavistock Publications, 1975.

____, Essays on Method in the Sociology of Literature. Translated and edited by William Q. Boelhower (Published by Telos Press).

___ et als, Sociología contra psicoanálisis. Ediciones Martínez Roca. Barcelona, España. 1974.

Sociología de la Literatura


Gabriel Bureba: Sociología del hecho literario

Annual Review of Sociology / Vol. 19: 455-467 (Volume publication date August 1993)

Terry Eagleton: The Function of Criticism (1984). Trad. española de Fernando Inglés Bonilla: La función de la crítica. Barcelona, Paidós, 1999.

Terry Eagleton: The Ideology of the Aesthetic (1990). Trad. española de Germán Cano y Jorge Cano Cuenca: La estética como ideología. Barcelona, Trotta, 2006.

La Estética como ideología: AdVersuS, Año III,- Nº 6-7, agosto-diciembre 2006

Miguel Angel Huamán: Literatura y Sociedad: El Revés de la Trama / 2.

1 comment:

.:Maika:. said...

Me acerco a estas líneas con el afán de descubrir un poco el alma de alguien que siempre ha sido guía y me sorprendo, caballero Dzur...¿imparte usted estas clases?

Yo, que en otra punta del globo me hallo inmersa en una tesis para recibirme maldigo el hecho de que la clase de docentes que parece usted ser no los vea seguido por aquí, en este pueblito tan alejado y tan inmerso en ese mundo desconocido.
Leo sus reflexiones y recuerdo con verdadera nostalgia, cuando yo misma me sentaba frente a algunos de los autores que cita usted y sentía que realmente la palabra escrita era una prueba de que aún existen aletrativas de liberar el pensamiento.
Hoy, un poco ás vieja, un poco más decepcionada, cambio los sueños por el silencio corrompido de opiniones ajenas, les miro y solo pienso que me he cansado de luchar contra lo inevitable.
Y, es que, por estos lados, pareciera que hacen eco de cosas en las que no creen, porque, caballero, repetir o reflexionar es mucho más fácil que conprobar nuestra mentalidad con los hechos, y acá, de hechos no hay sino mentiras disfrazadas de falsas teorías.
No dejo de pensar que todo docente debería tener algo de místico; quizás con ello logren trascender la maquinaria económico-burocrática de esta humanidad que hemos construído y vivir de veras de acuerdo con nuestro pensamiento, aún cuando el mismo sea contrario lo que la mayoría recomienda o considera. Ahí radica la grandeza: saber lo que pienso, saber fundamentarlo y actuar de acuerdo a ello.

Quiero gritarles que esa forma de conducir a las personas no hacen sino decepcionar a quienes llevarán adelante el futuro casi inmediato; que los ejemplos y las presiones son demsiado fuertes como para resistir eternamente.

Entonces llego y leo esto...y por una parte le imagino como el clásico profesor que imparte su clase pero, por debajo, ansío...anhelo, que esta parte tan dulce de su persona (y digo dulce porque creo que aún tiene fe en el ser humano y en sus posibilidades) sea siempre reflejado con hechos.

Confieso que no acabé de leerlo (lo leí hasta la mitad, pues debo irme a la cama) pero volveré...quizás el único modo de sobrevivir es reconocer mi propia ignorancia; todas mis faltas, todos lo que aún no sé...todo que es tanto que asusta...pero recordando que aún quedan pequeñas luces que guían...si no tengo fe en nada, aún tengo fe en eso. Creo yo, con toda mi ignorancia y respeto, que es usted un gran ejemplo.
Saludos desde esta parte del globo, amigo mío.