Tuesday, December 16, 2008

De vuelta a casa


Sobre mis pies el viento trajo
el polvo y el olor nausebundo.
El aire es frío.
Se parece al beso que díste en mi frente.

Estoy clavado hieráticamente al espejismo,
a punto de caer de estos cimientos.
Ya conozco la fe con que soñaba.

¿Cuál es el pedestal donde te puse?
... ya ni el nombre de mi nombre recuerdo.
Yo veo tus ojos y parecen dos círculos
con fuego, son dos cuervos
que chupan mis pestañas y mis párpados,
pero si yo los cierro, no quiero verte
pero ya sé que son tus ojos,
tus ojos que recelan a ese fantasma de Erimanto
que se escurrió hasta las playas
que te vieran bañar, desnuda y pura,
cuando aún lo fuíste, yo soy quien aún
te pide que lo seas; ¡ay, tonto yo!
Soy el niño que besó con fuerza tus pezones
y de un tirón me echaste al olvido y al fracaso.

¿Qué haré con mi fuerza de espartano
ahora que no la quiero vencida por tus ojos?

Ya no son necesarios
ni sistemas ni epitemologías.
Se goza de otro amor al primer bocado
y, como flor entre dientes,
se muerde en su gruta y sus vísceras
por la ternura precisa y se forjan rechazos.


08-02-1997 /
Memorias de la contracultura: Indice
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